5 de enero de 2010

Traduttore, traditore. Traductor, traidor



Tengo una relación seguramente patológica con los libros.

¿Que en el mundo estamos de paso? Sí, lo sé. Pero a mi me gusta tener mis libros. Porque yo un libro lo vivo, lo uso, lo hago mío.

Como ya ha quedado claro en otra entrada, suelo leer por cómo está escrito (más que por el qué te cuenta). Y cuando encuentro una frase que me transporta, de la que aprendo, a la que envidio, la subrayo, le pongo un asterisco, la pinto de rojo… en fin, intento atraparla. La ansiedad que me causaría perder esas frases, ideas, música para mis oídos sería para tratar en carísimas sesiones de terapia. “Cómo se van sucediendo los humores en los alambiques de mi alma”, “Todas las cosas, metidas en la niebla, son sombras de si mismas, y hasta las voces parecen sombras de ruidos”, “No puede ser que nos separemos así, antes de habernos encontrado”, “La heroica ciudad dormía la siesta”. La gente que me veía subrayar los libros me preguntaba “si estaba haciendo un trabajo”. Ahora, algunos de ellos, también subrayan.

A veces escribo en los márgenes curiosidades, coincidencias que según Sábato no son tales (“las coincidencias no existen”). ¿Por qué tenía yo la edad de Hans Castorp, 23, cuando leí La Montaña Mágica? ¿Por qué estaba en un momento vital similar al de Ana Ozores, cuando “La Regenta”? ¿Por qué estaba en una sala de espera del Hospital de St. Thomas cuando empecé “El filo de la navaja” y ya en su primera página: “Somerset Maugham estudió Medicina precisamente en ese hospital”? ¿Por qué leí “Expiación” –paso frecuentemente por la iglesia que describe Ian McEwan en pleno Clapham- embarazada y mi hija nació en el hospital en que trabaja su protagonista?

Aparte de estas coincidencias, soy mitómana donde las haya. Fui repetidas veces al Café London de Buenos Aires, donde empieza “Los premios” de Cortázar. Subí a la torre donde comienza el Ulises, en Dun Laoghaire, y leí el libro con el mapa de Dublín doblado entre sus páginas, siguiendo las calles. Me perdí entre los mascarones de proa de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra. Peregriné a la tumba de Gabriela Mistral en el Valle del Elqui, Chile. Más cerca, en el de Highgate, visité la de George Elliot, con su “Middlemarch”. Me senté en la mesa donde Bécquer escribió “La cruz del diablo” en Bellver de Cerdanya, de donde viene la Yaya. Me perdí por las callejuelas de “Grandes esperanzas” en los Docklands. Me reflejé en los espejos donde se miraba Hemingway, en su habitación del “Ambos Mundos”, en La Habana y el en Café Iruña de la Plaza del Castillo, en Pamplona (aúpa Estafetakoa).

Confío me disculpéis este ataque de Antoñitismo, pero es que así somos los enfermos. Y aún viene algo peor: apenas leo traducciones. Cada vez me irritan más, lo cual limita la literatura que puedo leer bien a dos idiomas (sin apenas tradición literaria, una pena): el castellano y el inglés. Tal vez por ahí venga mi falta de conexión con los rusos, o con mucha otra literatura traducida. Traductor: traidor. Nunca ser puede ser fiel al original, es imposible. A veces traduzco folletos -nada que ver con literatura-y aún así me cuesta una úlcera: ¿cómo expresar esto? ¿Cómo interpretar aquello? No existe, simplemente no se puede decir en el otro idioma: desazón. Hay una frase de Carlos García Gual (gracias por la referencia, Fashion Gurú) que resume perfectamente lo que pienso de las traducciones, y como lo dice mucho mejor que yo, os dejo con ella.

Y con una de mis máximas: MÁS LIBROS, MÁS LIBRES.

"Traidor el traductor lo es siempre. La traducción es oficio de exactitud imposible, y en la versión de una a otra lengua siempre se pierden cosas y se añaden, en el arduo trasvase. Pero el traductor de poesía, ese si que es un traidor redomado, cien veces traidor, al querer nombrar con otras palabras, al evocar con otros sones, lo que el poeta expresó con precisión irrepetible, con pasión lucida, con hiriente acuidad. El traductor de poemas esta condenado a la traición y al fracaso".

14 comentarios:

  1. Bonita foto Dí,

    Vamos por partes.

    Yo también subrayo o marco algunos libros, no todos. Hay algunos que no dan para eso. Sin embargo todos mis intentos por atrapar lo que resalto son vanos y me olvido la mayor parte de las veces de lo que quería recordar.

    En cuanto a los sitios y coincidencias... no lo había pensado nunca. Quizá es que a mi no me ha coincidido nada.

    Tampoco soy tan mitómana. Por lo menos no de esa forma, aunque sí he estado en el Café Iruña. No recuerdo haber tenido esa atracción.

    Siempre es mejor versión original, seguro. Lástima que no siempre es posible.

    Muy buena la aportación de tu fashion gurú. Seguramente no sólo se dedica a la moda...

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  2. Querida Di:
    Lo reconozco, ¡TE ENVIDIO!
    Yo, como Diva, intento retener partes de libros, frases, escenas, ... pero lo consigo muy pocas veces. Eso sí, me llevo "sensaciones", y eso me gusta. Me gusta la sensación de ojear y oler el libro a nuevo en la librería, estar dentro de la historia mientras camino por el libro, y, sobre todo, la sensación de "ser un poco más" después de haberlo terminado.
    También como tu, querida Di, leo en ambos idiomas e intento no acudir a traducciones, pero desde luego me gustaría poder alcanzar otros idiomas y culturas.
    Y por supuesto, tu máxima es auténtica, si bien yo la aplico a: MAS VIAJES, MAS LIBRES.
    No tengo más que decir, queridas Di-vas, que vuestro blog es un buen regalo de reyes para mi (y eso es mucho ya que yo soy fiel a la República)
    Bye.
    PD: estoy con Diva, la foto es genial

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  3. Querida Old Hippie,

    me gusta lo de "estar dentro de la historia mientras camino por el libro, y, sobre todo, la sensación de "ser un poco más" después de haberlo terminado." Es de esas cosas que he sentido pero que nunca le había puesto palabras, o por lo menos no tan bien puestas.

    Gracias, como siempre...

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  4. Lamento de nuevo llegar aquí con ínfulas desbaratadoras, pero no he entendido bien si el lema es MÁS LIBROS, MÁS LIBRES, o bien MÁS LIBRAS, MÁS LIBRES.
    Y no vale recurrir a tópicos espiritualoides, porque acabo de leer que alguien espera ofertas irrechazables por criticar películas, y no miro a nadie...
    Aunque al paso que vais, con esta ingente producción literaria, quizás vayamos más hacia un MÁS LIBROS, MÁS LIBRAS.

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  5. Me duele verte tan superficial, Di. Yo pensaba que te interesaba el interior, no lo exterior, tanto en las personas como en los libros. Pero veo que no, belleza, belleza... En fin.

    Y discrepo. Un traductor sólo son un par de ojos, y siempre es bonito y enriquecedor observar con los ojos de los demás. Aprovéchalos.

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  6. Qué grande Divagueando, pero creo que aún se puede mejorar. Por ejemplo, MÁS LIBRAS, MÁS LIBRAS.

    ¡Viva el materialismo!

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  7. Dear Diva,

    Como dice un amigo, yo en lugar de Alzheimer ya debo tener Eisenhower, de ahi el querer atrapar. Se me olvida todo, pero vuelvo a los subrayados y... ahhh.

    La Fashion Guru no solo sabe latin (como nosotras, metaforicamente claro), sino que lo traduce. Pero la veo mucho mas de fashion que de amanuense de lenguas clasicas...

    Besos

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  8. Querid@ Old Hippie,

    Muchas gracias, eres muy amable: yo esperaba recibir todo tipo de abuso (merecido) por esta entrada (de snob para arriba). Me gusta todo lo que dices... a mi tambien me parece una experiencia hedonista todo lo relacionado con los libros: su olor, como dices, su tacto...

    Y tambien estoy de acuerdo con lo de los viajes. Como decia Baroja, "El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo, viajando".

    Tus visitas son un regalo para nosotras.

    Un abrazo,

    Di

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  9. Querid@ Divagueando,

    Me he reido tanto con tu comentario, que voy a hacer una entrada. Mas libras, mas libres, mas libros. ?Por que orden?

    Muchas gracias!

    Di

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  10. Queridisimo Estafetakoa,

    Has visto estas Navidades "La bella y la bestia"? (por lo de la belleza en el interior... parece q oigo a la tetera que canta haciendo ese gorgorito). A mi, como sabes, me interesa mas pensar en la piel de cordero con la que intentamos cubrir el lobo que somos.

    Un traductor, si es Cortazar o Martin Gaite, pues bien. Aurora Bernardez (que estuvo casada con el primero) tradujo "Memorias de Adriano" de Yourcenar y es una maravilla. Ahora, yo tengo unas traducciones de Kafka que son... kafkianas!

    Besitos siempre,

    Di

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  11. Hola Di:
    Como sabrás, el orden de los factores no altera el producto.
    ¡Dios! ¡Ya estamos multiplicando! ¡Mentes materialistas! (dedicado a Basajuan).

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  12. Perdonad que me meta en medio, pero es que da la casualidad de que he escrito un texto sobre los traductores traidores y las falsas reescrituras un año después de éste Di-verso y no puedo más que agradecer esta buena lectura.

    Y aunque yo no subrayo los libros también estuve en el Cafe London, y me llevé una servilleta y un folleto donde se explica, con orgullo, que allí Julio Cortázar comenzó Los premios.

    Creo que seguiré di-vagando por aquí, si se me permite.

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  13. Querid@ Habitantes,

    Ya he entrado a tu blog para decirte que nada más lejos a "meterse por enmedio" el comentar una entrada de hace un año. Y precisamente en este divague, q hablaba de coincidencias: qué es si no q tu escribas una entrada sobre el traduttore-traditore?

    Me alegra q te haya gustado lo escrito, y nos encantará q nos visites. Y digo "nos" porque somos dos: Diva, q está ahora volando por ahi (pero vuelve enseguida) y yo.

    Abrazos

    Di

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  14. Querido Di (y la Diva voladora):

    Hay otra coincidencia más: nosotros también somos dos o al menos lo fuimos cuando creamos el blog. Luego Mare se creó otro para no ser tan intelectualoide, según ella, y acabó hablando de... arquitectura y de poesía. Y volviendo de vez en cuando al monoambiente. Por eso firmo como habitantes, en plural. Y por eso ella tarde o temprano también vendrá a visitaros.

    Y puestos a seguir con las coincidencias yo, que no subrayo los libros, sí subrayé una frase de la introducción a Rayuela: "A veces, una lectura te llega en el momento justo". Será que también ha pasado con vuestro blog.

    Un primer abrazo.

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