12 de julio de 2018

Mini es Alicia es Frida: Viva la vida!

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Por fin llegó el gran día, el 5 de julio. Llevábamos semanas memorizando el guión, yo me sabía casi las otras partes: era la obra de Fin de Curso de Mini, que en este país tiene mucha tradición. Como es un colegio pequeño, solo de primaria, hasta Año 6, todos los niños están en la producción. Los de parvulitos y demás, aparecen por ahí de relleno (recordemos a Mini haciendo de hierba de la selva en "El Rey León") y son los de Año 5 y 6 los que tienen los mejores papeles. Mini, que acaba de terminar Año 5, tuvo por fin papel estelar: fue una de las 5 Alicias de Alicia en el País de las Maravilla. "La que sale la última y con más líneas" (palabras textuales). Pero, como digo, ha costado mucho llegar hasta aquí...

En Parvulitos (Reception), cuando hicieron "El Rey León", casi todos los enanos hacían de hierba (aún recuerdo el cachondeo que se trajeron en el trabajo, porque ya les había contado lo del camello de Navidad). De vez en cuando se levantaban, hacían un corro de la patata con "can you feel the love tonight",  y ya. Cuando Mini hacía Año 1 representaron "The adventures of Mr Toad" (basado en el libro de Kenneth Grahame, "The wind in the willows"): Mini y su grupo fueron promocionados a... árboles!!! Esta vez movían los brazos así como con el viento (para gran cansancio, opino, yo no hubiera aguantado dos minutos). En el Año 2 la obra fue  "Mary Poppins", y los del grupo Mini hicieron de los caballos del carrusel. Como ya habíamos hecho de camello, estábamos curadas de espanto. En el Año 3 fue "La Isla del Tesoro", y ahí hacían de piratas un rato y de niñas hawaianas otro (este último disfraz ya le gustó más a Mini). Ya en el Año 4 empezaron a tener papeles algo más aparentes, en los que incluso decían alguna línea, y Mini fue Annabel, la amiga de Maid Marion en "Robin Hood". Tengo que decir que debe haber un circuito de obras musicales para colegios, porque todas tienen canciones muy pegadizas. 

La obra se representa en otro colegio, uno de secundaria, ya que el de Mini no tiene un salón de actos tan grande. Bueno, no tiene salón de actos: yo creo que este cole fue en el pasado una vieja mansión que han habilitado, pero cualquier español que viera el tamaño de las clases (son, literalmente, habitaciones), se quedaría alucinado. En este salón de actos hay un palco donde hace aún más calor que abajo: siempre asocio la obra a un calor terrible, pero estar arriba es fundamental para hacer de padres pesaos' con video y fotos en varios dispositivos. Este año no fue excepción, parecíamos una versión cutre de unidad móvil de Antenavetustón o así. Enviados especiales: esos somos nosotros.

Cuando vi a Mini con todo el cole cantando la primera canción me costó reconocerla. Su profesora sudafricana, la mujer más maja y con más entusiasmo por los niños que existe, había ideado toda la escenografía, que iba a estar basada en Frida Kahlo (hay una exposición en el V&A todo el verano, de la que la enviada especial del divlog os dará cuenta en Agosto, espero). Así que todos, pero en especial las Alicias, iban disfrazadas con inspiración Kahlo, muy colorista y mexicano, y sí, ello incluye el unicejo, que lo tenían todas pintado (de ahí que no reconocía a Mini). Todas menos la némesis de Mini, a la que llamaremos Emilia, que no se lo dejó pintar porque "soy alérgica". También se cambió el vestido varias veces porque siempre le gustaba más el de otra niña: ayyyy con Emi.

Qué puedo decir yo, salvo que Mini lo hizo genial? Cuando terminó la última canción antes de sus escenas, me hizo un gesto desde bambalinas (thumbs-up) que quería decir "ahora salgo yo", y vaya que sí salió. Estuvo en todas las escenas desde el té con el Mad Hatter. 

Al final de la representación, todos los años ocurre la "entrega de premios". Tienen un montón de copas y escudos ahí preparados, que reciclan, o sea, el niño que lo gana paga el grabado de su nombre y luego ha de devolver la copa al cole. Muy cutres. Dan premios al "mejor ajedrecista", "excelencia matemática", "natación", y esas cosas, además de un certificado académico por curso. Ya desde el principio de los tiempos, una empezó a notar que siempre eran los mismos niños de las mismas familias los que solían ser llamados a estos premios. A Mini le dieron el académico un año, pero nunca una de esas copas. Los hermanitos Carter-Boham siempre eran agraciados, y, qué casualidad, su madre siempre es una de esas, las horneadoras (de tartas para causas caritativas), también conocidas como  "las orgánicas". Esas mujeres que no trabajan fuera de casa y tienen todo el tiempo del mundo y a las que yo criticaba con mucha bilis mala antes de ver la luz del feminismo colectivo, y de sospechar que en las "coffee mornings" hacen guarradas. 

Así que cuando comienzan a dar los premios, nos preparamos para otra sesión de desfile de las familias alfa, y para la traca final que consiste en el anuncio de qué niña y qué niño de Anio 5 serán Head Girl y Head Boy durante su último curso en el cole. Es una figura que no existe en la península (ciertamente no en Vetusta): estos niños son los máximos representantes del colegio en eventos, son modelos para otros niños, hacen discursos y demás. Por supuesto, la madre de Emi había sido ella misma Head Girl y Emi hablaba de que ella quería serlo. Otro niño, el que desde parvulitos ya llevaba una camiseta de los Ramones y se cree lo más del Cool, también pensaba que iba a ser Head Boy. 

Así que comienzan a dar los premios, y cuando llegan a natación, Mini me confiesa luego que está a punto de levantarse porque se lo dan a un niño cuyo nombre empieza como el suyo. Siguen dando los premios, y, como todos los anios, Mini no es nombrada para ninguna copa, ni ningún escudo, ni ninguna polla. El sintagma "República Bananera" viene a mi cabeza, como siempre que pienso en este colegio: la dueña, una rubia L'Oreal "porque yo lo valgo" es la que hasta este anio controlaba todos estos premios, y me dan ganas de sacarle la lengua la próxima vez que la tenga cerca. 

"Y ya terminados los premios -dice el director- ahora queda nombrar a la Head Girl y Head Boy" y estos van a ser.... MINI VAGANDO y Pepito Pérez (no Ramones). Mini???? En serio??? El Peda y yo nos miramos emocionados, me pongo a gritar "Mini! Mini!! Mini!!" desde el palco, TAN feliz. Ella está en shock total, no lo esperaba en absoluto, y cuando bajo a abrazarla, noto que está alucinada: nunca la había visto así. La gente la felicita, y nos felicita, "muy merecido" me dicen profesores. Les doy las gracias y, cuando pasa L'Oreal dice "yo este año no he tenido nada que ver". Y pienso: ja! para días tú eliges a una que no sea la Emi de turno. Pero este anio ha sido el nuevo director el que ha elegido a quien ha querido, y parece que al menos en ese aspecto, el colegio cambia de filosofía. Cuánto durará el pobre hombre?

La madre de Emi me dice a los dos días que "el director me está ignorando" desde que no eligió a Emi como Head Girl "a mí no me importa, tiene que aprender que no siempre se gana". Me planteo la presión que llevaba ese hombre para ahora tener que esconderse tras floreros para no enfrentarse a la trepa madre de Emi. Y aniade, que el de los Ramones y Emi "van a organizar la fiesta de fin de curso del anio que viene...van a intentar traer a Ed Sheeran, porque la madre del de los Ramones es su productora". Yo asiento: sí, sí, muy bien. 

Llegamos a casa agotados, deshidratados, emocionados. Vienen nuestras amigas las Supremas de Móstoles y comemos helados. Hace 24 horas quién nos iba a decir nada de esto: que nuestra pequenia Mini-Frida iba a ser Head Girl de una República Bananera del Sur de Londinium. Viva La vida! Viva MIni!



5 de julio de 2018

Hoy cumple 70 años la Segurida Social británica (NHS)

5 divagues
El 5 de Julio de 1948, Aneurin Bevan, el ministro de Sanidad de la época, lanzó el National Health Service (NHS), la Seguridad Social de esta isla, en el Park Hospital de Manchester, hoy el Trattford General Hospital. El Primer Ministro era Clement Attlee, del Partido Laborista. Ha sido el mejor "invento" que ha dado este país-y hablamos de los que inventaron la máquina de vapor. 

La primera persona tratada por el NHS fue una ninia de 13 anios llamada Sylvia Beckingham. Me encanta la foto: es tan inglesa. Bevan, la enfermera y... la del centro es una monja? O la "sister"? (sister es un grado alto de enfermera, van con uniforme distintivo y quién sabe si en 1948 iban con toca). Sylvia fue luego maestra y una gran activista del NHS toda su vida ("y una socialista acérrima", dicen). Su hijo y nieto fueron (son) médicos.



Cuando veo las cosas que se han logrado en el NHS, a mí, sentimental de estas cosas, se me pone la carne de gallina: en 1953 Watson y Crick y la hélice del ADN! (claro que aquí no la olvidaremos a ella,  Ros Franklin).  Vacunaciones generales, transplantes. Louise Brown, la primera ninia concebida in vitro que nació en 1978... y tantas vidas anónimas mejoradas. 

Cuando el NHS cumplió 50 anios, acabábamos de llegar a este país y el Peda, mientras aprendía inglés (él dirá que sigue en ello) trabajaba en el NHS de asistente de enfermero, con gran éxito de crítica y público entre personal y pacientes. Aún recuerda cómo fueron a la catedral de Lincoln a una misa (!) con un grupo de pacientes a celebrar la efeméride.

Cuando el NHS cumplió 60 anios ya estábamos en Londinium, y yo, que aún no tenía blog, escribí algo breve en una publicación de por aquí. Hacía referencia a un libro monísimo de correspondencia entre un empleado de librería y una clienta americana titulado "84 Charing Cross Road" que todo el mundo debería leer. En un punto, el librero se disculpa por su retraso ya que su mujer ha sido ingresada, pero "gracias a nuestro NHS no nos ha costado ni un penique".

"I must apologize for having taken so long to answer your last letter but we have had a rather hectic time. Nora has been in hospital for the past several months and I have had my hands full at home. She is almost fully recovered and will be coming home in a week or so. It has been a trying time for us but thanks to our NHS it hasn’t cost us a penny!!".

El otro día escuchaba en la radio a un hombre que comentaba precisamente que sus amigos norteamericanos, al enterarse de que su mujer se había roto la cadera y estaba recuperándose de la operación, tras confirmar que estaba bien, su siguiente comentario era: "Madre mía, cuánto os habrá costado".


Este blog tiene una etiqueta (di-stintivo) llamada "sanidad pública", con ello os podéis hacer a la idea de mi pasión por una sanidad gratuíta en el momento en el que se necesita (esta última parte es importante, porque no es gratuita y punto. Cuesta muchísimo dinero, y somos todos responsables de usarla bien, tanto los pacientes como los profesionales).  Aquí os he contado cuando me he manifestado por ella, de las luchas de los residentes por un contrato digno, sobre la comercialización de la medicina, no pasaréis los que lo intentáis, ha de ser solo pública, sobre la necesidad de una medicina basada en la evidencia, sobre la verdad de las infames farmaceúticas, y al, final, lo más importante, sobre la relación entre enfermedad y pobreza y desigualdad,  que son, al final, los principales agentes de mortalidad.

Cualquiera diría que, como Sylvia, soy una "socialista* acérrima"! :)

Felicidades NHS: orgullosa de haber sido una pequenia parte de tu historia. 

(*) socialista usada en su sentido amplio: como uno de las ideologías que nacieron tras la Revolución Industrial (socialista vs. capitalista)

1 de julio de 2018

Feminismo individualista, feminismo social

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Voy conduciendo mi Wolfy lleno de telarañas (en serio, esa araña del espejo nunca deja de trabajar?) por las calles de Londinium  y siempre voy escuchando podcasts. El otro día caigo en un "long read" del Guardian, que son ensayos no precisamente sucintos sobre distintos temas. Se titula "De cómo #MeToo reveló la batalla central del feminismo hoy", de Moira Donegan, y de verdad que hay que escucharlo/leerlo. A veces, lo que hace de un libro o un artículo que pasará a ser importante en tu vida no es darte una nueva revelación, sino otra cosa curiosa. De repente, ideas que tenías por ahí sueltas en tu cabeza las ordena, les da coherencia, y todo, de una manera un poco mágica "encaja". Ya he explicado algunas veces que a mí esto me pasó con 20 años con Marvin Harris, y ha sido más o menos lo que pasa con este artículo. 





Lo primero, me hace plantearme cómo ha cambiado mi concepto  de feminismo desde la adolescencia. Claro: mi visión se ha visto afectada con los años, con mi trabajo, con tener una hija, con lecturas, con peliculas, con conversaciones.  Igual que en la vida, en este respecto espero seguir  la máxima de  Saramago  en lo de "cuanto más vieja más libre, y cuanto más libre, más radical".



Yo hasta hace un tiempo pensaba, por ejemplo, que la lucha del feminismo estaba esencialmente en el "puertas para afuera": quería igualdad de derechos y oportunidades en el mundo, lo que habían hecho las sufragistas, actualizado. Recuerdo haber pensado que lo que pasaba de puertas para adentro era el tema de cada una de nosotras: si eres tan idiota para aguantar que tu pareja no haga nada en casa, ya te vale.  Miraba por encima del hombro a las parejas tradicionales en las que todo es... ehem,  tradicional. El trabaja más horas, pasa menos tiempo con los niños, lo que hace en casa es "ayudar", en lugar de hacer su parte. Como consecuencia de esto, cuando nació Mini ni siquiera me planteé ir a trabajar media jornada al volver de la baja maternal, y seguimos compartiendo curro en casa y cuidado de la niña con el Peda, como siempre. 

Yo era una feminista, paradojas de la vida, individualista. Y digo paradojas porque en otros temas de política de los que he divagado extensamente en el pasado, arremeto contra el individualismo y me parece el principio de todos los males, de que se nos estén comiendo.  Cada uno a su bola, y acabaremos sin bola.

Pero en tema feminismo me limitaba a tirar del carro yo sola, como la curranta que he sido siempre, y a cabrearme cada vez que una compañera dejaba de trabajar por haber tenido críos, u observaba cómo viven con sus pepes a los que tratan como principitos, yo te traigo la bebida, cariño. No abría el zoom.

Pero entonces vino #MeToo, y me desmontó varios esquemas. Si yo hubiera sufrido acoso sexual, me ayudaría que muchas dijeran, yo también? Indudablemente lo haría, pero es que además, con las voces de todas elllas, podríamos empezar a cambiar el mundo. Esto era la lucha del feminismo colectivo, vs. el individualista que hubiera consistido en que esa misma chica abusada se callara, se enfrentara a sus demonios, lo hablara con amigas, quien sabe si con su médica, y al final lo superase. 

Hay alguna gente que ha visto en esto deseo de exhibicionismo por parte de alguna pirada. Evidentemente, como en todo, habrá gente con su trastorno de la personalidad límite o narcisista que puede encontrar en esto su cancha, y qué? Cuántas son estas? Anecdótico. Algunas de las que esgrimen estos argumentos -sí, algunas son mujeres- son claros ejemplos del feminismo individualista, y dicen cosas como "pues yo no tengo miedo por las calles solitarias por la noche, a mí no me representas". Sinceramente, para empezar me parece de una total falta de empatía. Quien dice que tiene miedo, lo tiene, pero es que además, habrá tenido una experiencia vital distinta a la tuya: eso perfila los contornos de nuestros miedos (claro que aquí, además hay evidencia de que cosas desagradables pueden pasar). Igual no vive en el Barrio de Salamanca o  Sarríá o Chelsea, como tú; igual estas chicas viven en zonas chungas, y no han tenido una madre con su coche a recogerlas, o la pasta para pagarse un taxi. O sí, y qué más da? Quién eres tú para invalidar la experiencia de esas mujeres? Muy bien que tú no la tengas, mucha suerte, ponte una pegatina de estrella. Simplemente deja a las demás y no obstruyas. 

Y luego, por ahí trotando llegó el 8M, y me dio más que pensar. Me empecé a dar cuenta de que igual muchas de esas mujeres que se desloman en casa no pueden luchar-por lo que sea-con su manolo particular solas. Como lo de arriba: igual necesitan que la sociedad grite que es patético e inaceptable que las mujeres tengamos que trabajar es casa mucho más que ellos, y además cargar con los cuidados. Igual el tipo necesita sentir cierta presión social. Porque no me vale que el manolo de turno haga una paella el domingo, eso no es cocinar, manolos del mundo. Cocinar es estar a cuatro fogones el domingo por la tarde, metiendo comida en tupers y congelando para la semana. Y luego tener un calendario en la cabeza para ver a qué otra madre (sí, rara vez padre) le pides que recoja a tu niño el viernes que salen antes porque es DíaDelLibro.  Al final te das cuenta de que estas actitudes, igual que los comentarios sexuales no bienvenidos de algunos tíos, no eran un tema individual de ese tío, sino que representa algo mucho más amplio, parte la sociedad. Cómo lucharlos tú sola? 

En al artículo de Donegan habla cómo después de #MeToo, la disensión sobre el tema entre feministas primero se identificó como generacional (mayor de 40 vs. milenials). Pero al leer historias, la realidad es que todas habían sufrido, de una manera u otra, las consecuencias de esta sociedad machista. Lo que dice Donegan es que lo que #MeToo expuso fue, en el fondo, la diferencia entre estas dos aproximaciones: la individualista, fría, basada en ideas de pragmatismo, realismo y auto-suficiencia y la social, expansiva, comunal, idealista y basada en ideas de interés mutuo y solidaridad. 

Debe el feminismo equipar a las mujeres para batallar en esta sociedad ellas solas o intentar cambiar la sociedad? (recordemos a Crispin). Por qué se nos pide tanto que hasta gente como yo, no sospechosa de tendencias individualistas, teníamos asumido que esto había que lucharlo solas?  



25 de junio de 2018

"Disgrace" ("Desgracia") de J.M. Coetzee: Algo salvaje

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Un divague que empieza con mi desacuerdo con la traducción del título del libro recensionado: sensación de dejá-vu, divagantes? Pero es que "disgrace" puede ser "desgracia" en el sentido de "caer en desgracia", pero no la desgracia primera que se piensa en castellano; es más verguenza, deshonra. Tenía que decirlo. Sigamos, pues.

Hay que aclararlo porque el catedrático de literatura protagonista de la novela cae en desgracia espectacularmente tras un affair con una estudiante, una de sus alumnas. El libro fue publicado y ganó el Booker en 1999, otro contexto del nuestro. Esa era la época en la que un profesor te decía algo así raruno ("usted practica algún deporte para mantener ese cuerpo?" o "qué perfume lleva?") y te parecía que el problema igual eras tú. Era la época pre-#MeToo, que empezamos a mirar con estupor, y que nuestras hijas afortunadamente mirarán con escándalo y nos dirán, "ma, cómo (no) hacíais eso?"  El caso es que estamos en los 90, y el catedrático no es que tenga un affair, como pone en la contratapa, la realidad es que el catedrático acosa-y derriba-a la alumna, que no quiere claramente seguir con la historia. Más tarde, la hermana menor de la chica pensará con repugnancia:"Así que este es el hombre con el que mi hermana ha estado desnuda, con el que se lo ha hecho!" y su exmujer le plantea si cree que una chica joven encuentra algún placer en meterse con un tipo de 52 en la cama, si cree que ella encuentra ese cuerpo algo atractivo que mirar. Esto es importante anotarlo para todos esos que se creen que como "maduros interesantes" tienen interés sexual para la mayoría de las jóvenes. Ding-dong: no. Gracias Coetzee por estos contrapuntos, por mostrarnos también cómo lo vemos nosotras. 

El catedrático aprovecha su posición de poder, acorrala a la chica y el concepto de "consentimiento" o lo que ella quiera ni se le pasa por la cabeza. Piensa en él. "Bueno o malo, simplementento lo hace. No actúa por principios, sino por impulsos, y la fuente de sus impulsos es una oscuridad para él. Su locura no era de la cabeza, sino del corazón". Qué bonito, no? Entren los violines. Locura del corazón. El tipo contraataca, con sus propios juegos mentales para justificarse, para salir ileso, y como para algo es catedrático de literatura, lo hace formalmente bien: "quizás sea el derecho de los jóvenes el estar protegidos de ver a los viejos en los estertores de la pasión. Para eso están las putas, para soportar los éxtasis de los feos". Y aún lo remata más, en el juicio improvisado que le hacen en la uni, en el que se declara culpable, con frases como "era un esclavo de Eros". Es así como piensa defenderse?, le dicen,  "No es una defensa-contesta-lo que queréis es una confesión. Ahí la tenéis". Qué incómodo, le preguntan entonces sobre su arrepentimiento ("En el calor del momento, no hay dudas"), a lo que sin despeinarse les contesta que "declararse culpable es una declaración secular, pero que el arrepentimiento pertenece a otro universo de discurso". Me gusta. A ratos logra casi envolverte con su relato: "En todo caso, la cuestión  no es si lo sentimos, sino qué va a cambiar ahora que lo sentimos.  Tras una cierta edad, uno es demasiado viejo para aprender lecciones, uno solo puede ser castigado y castigado". Pero lo que está en el fondo de su discurso es que él obraba según su naturaleza, y ya. Un dinosaurio moral, pero hay curiosidad por oir al dinosaurio hablar. Humbert Humbert viene a mi cabeza. "Ningún animal aceptará una justicia que le castigue por seguir sus instintos"

Aquí estamos en los primeros capítulos del libro: en ese punto crees que estás leyendo una novela de campus con el gran tema "poder" en su frecuente presentación de cintura para abajo. Bien, te gustan las novelas de campus, ese género literario que ha dado libros tan chulos como "Posession" de AS Byatt,  o "On beauty" de Zadie Smith, o "Stoner" de John Williams o "The Human Stain" de Philip Roth , y clásicos como "Lucky Jim" de Kingsley Amis o "The secret history" de Donna Tartt (estos dos últimos me faltan por leer).  Pero no: Coetzee entonces da un volantazo y el catedrático -enfrentado a su "caer en desgracia" particular ante su pequenio círculo de la torre de marfil que es la universidad - decide escapar.

Para el tema "campus" era fundamental localizar la novela cronológicamente (a grandes rasgos, todos los campus se parecen), pero para la huída-hacia-adelante es vital localizarnos geográficamente: Sudáfrica. Y cuando uno huye de una ciudad universitaria hacia el campo, no es lo mismo hacerlo en Europa que en Sudáfrica. Allí verdaderamente estás en el fin del mundo. Y cuando empiezan a pasar cosas, en un chamizo-granja donde vive su hija hippie, entonces sientes la vulnerabilidad de ese gran espacio abierto, salvaje, en el fin del último continente, el del corazón de las tinieblas, el continente oscuro.

El primer shock que sufre el catedrático es su hija. Tener una hija hippie, "que se ha dejado" (refieriéndose al peso, la ropa, esos zapatos cómodos horrorosos), en un hombre que valora tanto la belleza de las jovencitas tiene que ser un palo importante. "Dejarse, lo que pasa cuando uno se retira del campo del amor", o cuando sospecha si su hija es gay "Amor sáfico, una excusa más para engordar". Claramente vemos por lo que valora el catedrático a las mujeres, ya sabemos que es una joya de hombre. Pero no es tan fácil. Como en toda buena novela, o como en la vida: hay luces y sombras, cumbres y valles, y el catedrático, a medida que avanza la novela, constatas con dolor, que es un tipo con el que te podrías echar dos cervezas. Y eso hace la novela aún más compleja y más infinita su gama de grises. 

Sudáfrica inmediatamente evoca la palabra "apartheid" con todo su horror, pero aún así, como Coetzee ha despistado al lector con la universidad al principio, yo sigo asumiendo, por alguna razón, que los personajes son blancos. De hecho, he tenido que pararme y re-chequear conmigo misma, porque en la universidad todos los personajes los pienso blancos (y luego leo que la alumna abusada es mestiza). Pero más tarde, en el campo, he de volver las páginas para comprobar si cuando introducen a Petrus (el en principio ayudante luego vecino de la hija)  dicen algo de su color de piel, y no lo hacen, y lo mismo con otros personajes. Yo sigo en alerta porque vivimos en un mundo tan occidental-céntrico, que pese a vivir en una de las ciudad más multiculturales del mundo, me cuesta pensar, de entrada, en otras razas. Igual soy sola yo, pero necesitaba explicarlo porque esto ha sido una de las cosas que me han chocado del libro, que me han hecho sentir incómoda -y eso que hay muchas, muchas cosas para sentirse incómoda leyendo "Disgrace". Y no sé si he caído en una trampa diseniada por Coetzee, o una tontería mía. Pero escuece, porque la violencia racial, la tensión entre los negros y la minoría de blancos es un hecho y es palpable en toda esa parte de la novela. El eje de la tensión cambia: de poder de género a poder racial.  Casualmente, esta semana ha ido el padre de un compa de Mini, sudafricano blanco, a hablarles a los ninios del apartheid. Este hombre se fue de Sudáfrica como resistente de guerra, otro insumiso como nuestro Peda. La profesora es también sudafricana, y Mini me contaba como ambos admitían en la charla que pertenecían a una minoría de ricos, como blancos que son, que tenían casa con piscina y servicio. La profesora es tan tan cool, que nos ha pedido permiso a los padres para enseniarles "Invictus" pese a ser para mayores de 13, y les ensenia el "Madiba dance" y luego todos lo bailan en clase... Me pone una gran sonrisa en la cara...


Las consecuencias de la injusticia sistémica que fue el apartheid las sufre el catedrático y su hija una vez ahí fuera, en lo salvaje.  Recuerdo, aunque hace más de 25 anios que leí "La casa de los espíritus" su conclusión: «Me será muy difícil vengar a todos los que tienen que ser vengados, porque mi venganza no sería mas que otra parte del mismo rito inexorable». En "Disgrace", el catedrático intenta abrir el foco, encontrar en la política y la historia una explicación al ataque que reciben por parte de tres negros, que su hija se niega a denunciar (para su exasperación): "es un riesgo poseer cosas, porque no hay suficientes cosas para tanta gente. Las cosas tienen que circular para que todos disfruten de ellas, luego el que te asalten no es maldad, es simplemente parte de un enorme sistema de circulación, de redistribución de la riqueza". En otro punto reflexiona que los negros "igual piensan que tienen que cobrarse algo de mí, por vivir en su tierra. Les debo algo". Otro incidence en la gran campaña de resdistribución. 

“He would not mind hearing Petrus's story one day. But preferably not reduced to English. More and more he is convinced that English is an unfit medium for the truth of South Africa. Stretches of English code whole sentences long have thickened, lost their articulations, their articulateness, their articulatedness. Like a dinosaur expiring and settling in the mud, the language has stiffened. Pressed into the mold of English, Petrus's story would come out arthritic, bygone"

El párrafo anterior, reflexión sobre lo inapropriado del inglés para capturar la complejidad sudafricana, ocurre cuando Petrus llama a su hija "su benefactor." Benefactor: la palabra chirría. Hay en el fondo una lucha del orden establecido, que era duenio-blanco-empleados-negros. El inglés está podrido por dentro, "solo te puedes fiar de los monosílabos, y ni siquiera de todos". 

El  bienestar animal es otro de los grandes temas que recorren la novela, y a mí es uno que me ha gustado particularmente porque tal vez yo sea un poco como el catedrático. No me apasionan los animales, algunos directamente me disgustan y no puedo imaginar una vacación más aburrida que ir a fotografiar cebras. Eso sí, tengo un atractor para ellos, según Fashion, y por ejemplo, sobre Nara su golden, ejerzo un imán especial: Nara me ve y viene a que la toque (en la frente, que como decía la Yaya es donde les gusta). El catedrático es un indiferente así, pero durante la novela, viviendo en el campo desarrolla cierto sentido y por ejemplo, lleva muy mal que dos cabras con las que se había encariniado acaben asadas en casa del vecino para una fiesta, o lo que les pasa a los perros en la clínica de una amiga de su hija. Como el catedrático, no hace falta ser apasionado de los bichos para odiar ver a cualquiera de ellos (sí, también los que me disgustan), sufrir. Ya hablamos, a tenor de Sapiens, de las aberraciones que estamos haciendo a las vacas en granjas, y en conciencia, yo debería hacerme ya del todo vegetariana. 

En mi libro de literatura folk, explican como "Disgrace" fue publicado cinco anios tras las primeras elecciones libres en Sudáfrica y supone un contraste brutal con otra literatura llena del optimismo de la nueva nación. El estado de desgracia, de haber caido en desgracia, se extiende como una mancha de aceite a tantos niveles. El catedrático se niega a explicarse bien en su juicio por abuso, su hija mantiene silencio ante un ataque brutal: no hay palabras para la reparación. El pesimismo es total y el paso del tiempo, envejecer está siempre presente en la novela: por primera vez el catedrático intuye lo que supondrá ser un viejo, cansado, sin esperanzas, sin deseos, indiferente al futuro. Ya lo ha vivido todo, desde el  adulterio, "donde todo el tedio del matrimonio es redescubierto" hasta la poesía en vena “según mi experiencia la poesía te habla y te llega a primera vista o no te llegará nunca. Hay un destello de revelación y un destello reflejo de respuesta. Es como el rayo. Como enamorarse”.  Ya ni las teorías valen, cuando te han partido la cara y apestas, "eso es la teoría; agárrate a una teoría y a la comodidad de la teoría".

Esta es una novela sobre relaciones de poder a todos los niveles, escrita en un lenguaje áspero, sin florituras, que te raspa tanto por su forma como por su contenido. Todo en ella es incómodo y escuece, y su amargor te persigue durante días. Qué se podía esperar de un caer en desgracia no solo personal, sino colectiva.

24 de junio de 2018

El tarado: documento gráfico

8 divagues
En "Divangando de Investigación" no descansamos. Alguien recuerda al tarado, hace cosa de un mes? 

Ultimamente estábamos preocupados por la notable reducción de sus -ya entrañables- "mmmm mmm". Pero, oh destino,  la otra tarde, casualmente mirando por la ventana de atrás, la que da al jardín de Rose, quién está bajo el cerezo manipulando una pala?

Para que no se me acuse de intentar llevar al divagante a mi terreno, ahí dejo esta imagen. Un individuo desconocido, con una pala (como de excavar tumbas, sí, todos lo estamos pensando) dándole a césped bajo el cerezo. Yo no quiero decir nada. 

Y no, tristemente no obtuve una imagen frontal; a día de hoy es lo mejor que puedo ofrecer.  Pero seguimos en la brecha. Seguiremos informando. 


17 de junio de 2018

Summercat (adoctrinando a Mini)

14 divagues
Llevo años esperando a que Mini tenga a edad para ir juntas a ver "Les Misérables", el musical. Por casa a menudo suenan las canciones de fondo, para que se vaya familiarizando, y hace unas semanas pasamos La Gran Prueba, la peli de Tom Hooper. Exito total: la vio encantada  (cantando/gritando ambas de principio a fin) y la otra noche, se la vendió a sus dos amigas que se quedaron a dormir. Es una peli dura para niños, primero por su formato, es toda cantada, y, más importante,  por su contenido (hay un par de escenas que no le dejé ver enteras). Ella misma ha encontrado este clip que nos encantó: verlos a todos, vestidos de "ellos mismos" (un paso adelante, Helena) ensayando en un estudio...



Pero no termina aqui el proceso. Este ha sido el finde de "Summercat". El otro día leí que "el pistoletazo para el verano comienza con el anuncio de Estrella Damn", que este año ha sido dirigido por tal y tal.... y como me encanta Summercat, la canción de Billie The Vision & The Dancers, se lo pongo a Mini. Que, ni que decir tiene, absolutamente se engancha (a quién no le puede gustar esta canción), y de paso, se da un baño/ sobredosis de todos los anuncios de esta birra en los últimos veranos ("mummy, me recuerda a Grecia"). Gran sonrisa...



Qué masoquismo, le digo al Peda: ver gente joven y guapa pasándolo genial en vacaciones mediterráneas. Siempre aparecen en calas desiertas, claro: menudo bulo. A fe mía, hay que irse a la Grecia remota (27 días nos quedan!!! yujuuu) con un coche que acabará lleno de barro para encontrar algo (remotamente) parecido. Recuerdo mis vacaciones en Mallorca e Ibiza con amigas en la universidad: se conviertieron en veranos míticos pero ni de lejos como los de estos pavos de Estrella. Cuando tienes la juventuz, no tienes la pasta para alquilar esas chozas estudiadamente bohemias, ni el Citroen Mehari encantador. 

Mini ha escuchado la canción tantas veces en bucle que ya se la sabe al pie de la letra (mardita roedora, cuando a nosotros aún nos cuesta entender las canciones de cabo a rabo). La escuchamos de nuevo con la letra y, OMG, esa letra sí que me lleva a veranos que todos hemos vivido... 

"Te besé en el aeropuerto para decirte adiós. 
te abracé y te dije: 'Aquí estamos y no puedo parar de llorar". 
Y me dijiste 'Venga, te olvidarás de mí cuando estés en ese avión". 

Nostalgia de esos septiembres en los que de verdad creías que se acababa el mundo. Suspiro, mirando por la ventana, y le digo al Peda: "en esto sí que me da envidia Mini, todos esos amores de verano que le quedan por recorrer". "No te preocupes-sentencia-igual hay también un circuito de esto para la tercera edad". 


11 de junio de 2018

Dulce et Decorum Est: Esa vieja mentira

10 divagues
Muchos poetas escribieron sobre el horror de sus experiencias personales en la Primera Guerra Mundial. Uno de ellos es Wilfred Owen, que murió con 25 anios, y cuyo trabajo evolucionó de patriótico a la descripción desgarrada de lo que vio. Algo que uno nunca querría  ver repetido en un ninio, así que dejemos de mentirles con versiones del "Dulce et Decorum Est /Pro Patria Mori" ("Es bello morir por el país de uno"). Esto titula su poema más famoso. 

Qué coincidencia, unos días después de leer el poema me encuentro con este cuadro "Mujer con ninio muerto" de la alemana Käthe Kollwitz, de 1903, que me impacta por su fuerza. Cuando mandan ninios (porque muchos son poco más) a la guerra, tal vez debería ser obligado mirar esta imagen, leer este poema. Y dejar de decir mentiras. 


Frau mit totem kind (1903)
Dulce Et Decorum Est
Bent double, like old beggars under sacks,
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge,
Till on the haunting flares we turned our backs,
And towards our distant rest began to trudge.
Men marched asleep. Many had lost their boots,
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind;
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots
Of gas-shells dropping softly behind.

Gas! GAS! Quick, boys!—An ecstasy of fumbling
Fitting the clumsy helmets just in time,
But someone still was yelling out and stumbling
And flound’ring like a man in fire or lime.—
Dim through the misty panes and thick green light,
As under a green sea, I saw him drowning.

In all my dreams before my helpless sight,
He plunges at me, guttering, choking, drowning.

If in some smothering dreams, you too could pace
Behind the wagon that we flung him in,
And watch the white eyes writhing in his face,
His hanging face, like a devil’s sick of sin;
If you could hear, at every jolt, the blood
Come gargling from the froth-corrupted lungs,
Obscene as cancer, bitter as the cud
Of vile, incurable sores on innocent tongues,—
My friend, you would not tell with such high zest
To children ardent for some desperate glory,
The old Lie: Dulce et decorum est
Pro patria mori.

Wilfred Owen


Dulce Decorum Est 

Doblados, como viejos mendigos bajo sacos,
Chocando las rodillas, tosiendo como viejas, maldecimos desde el lodo
Hasta darle la espalda a las condenadas bengalas
Y empezar a arrastrarnos a un descanso remoto.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos ya sin botas
Pero seguían adelante, cojeando, calzados de sangre. 

    Todos acabaron cojos, ciegos todos,
Ebrios de cansancio, sordos incluso a los silbidos
De proyectiles que caían detrás.

¡Gas! ¡Gas! ¡De prisa, chicos! En un éxtasis de torpeza
Nos calamos torpes cascos justo a tiempo;
Pero alguno seguía pidiendo ayuda a gritos tropezando
Indeciso como un hombre ardiendo en llamas o cal viva.
Borroso tras los vidrios empañados y a través de aquella verde luz espesa,
Como hundido en un mar verde, lo vi ahogarse.
 
    En todos mis sueños, lo veo sin poder hacer nada,
Se abalanza sobre mí, se atraganta, se ahoga, se apaga.

Si en algún sueño asfixiante, tú también pudieras caminar
Tras la carreta donde lo arrojamos
Y ver cómo sus ojos blancos se retorcían en la cara,
Una cara que ya colgaba, como un diablo harto del pecado;
Si pudieras oír, a cada tumbo, la sangre
salir a borbotones de sus pulmones podridos de espuma,
Obsceno como cáncer, amargo como pus
De dolores incurables y terribles en lenguas inocentes,–
Amigo mío, no les dirías con tanto entusiasmo
A los niños deseosos de gloria que nace de la desesperanza
Esa vieja mentira: Dulce et decorum est
Pro patria mori.