25 de mayo de 2019

Ciudades en enclaves espectaculares, La Paz, Río, Fez (M14)

4 divagues
Viernes, 19 de Abril de 2019: Fez (Marruecos 14)

Es nuestro último día completo en Marruecos, volamos mañana de vuelta. A las 5 am, el moezzin berrea. Qué pesados dice Mini. Yo recuerdo en mi adolescencia vestústica ser regularmente despertada por un gallo afónico. Yo crecí en las afueras de Vetusta, en una zona de casas unifamiliares. Por no dar la idea equivocada, esto no era ninguna urbanización del pijerío vetustil, los vecinos de atrás (su jardín estaba al otro lado de nuestro cobertizo), cuando aún no eran tiempos de orgánicos ni bo-bos, tenían gallinas supongo que para huevos y un puto gallo que me despertaba... de noche! Y qué mal cantaba el condenado. Si hubiera tenido, no sé, una recortada, como propone Vox, pues yo hubiera disparado gustosamente a putogallo, y el subidón de adrenalina habría sido tal, que no hubiera podido volver a dormir, es así. Esa mañana, porque todas las siguientes... ahhh. 

Hoy pasamos el día explorando Fez, y como tengo una colección de detalles de azulejos impresionantes, los usaré como ribete, y las fotos irán todas al final. Qué reto, lograr que el divagante no se duerma solo con la pesadísima narrativa del diario de viajes! Porque un viaje que se limite a contar los lugares visitados es un tostón inmenso; gracias que siempre se infiltra la vida, y nos rescata. Uno de los momentos que, sin darme cuenta que iba a ser estrella del viaje, se tomó la justicia por su mano y se erigió como rey, fue la cacareada colada, y la necesidad de tenderla a veces keroucamente,  "on the road". Hoy, ya casi terminando esta serie me doy cuenta que parece que no os he tenido al día sobre esta parte del viaje, pero nada más lejos: es que ya apuramos las últimas antes de volver. Que no somos bárbaros, pongamos que viajamos con 4-5 mudas cada uno, así que ahora ya estamos haciendo bola y a la bolsa. 


Pero no lo retrasemos más: hagamos una lista de los elementos visitados hoy, así nos lo quitamos cuanto antes, y podemos seguir divagando de lo que verdaderamente importa, como las bragas. 

Vamos caminando hasta el Palacio Real. Nos cruzamos con un colegio, y al llegar nos hacemos unas fotos en unas puertas magnifients-en un punto somos parados por un poli. Quiero que el divagante se fije en una que hice pensando en vosotros, y que cuenta con uno de los protagonistas del viaje: El Revenant. Marruecos no habría sido lo mismo sin ti, Reve. 

El barrio judío es otra visita obligada en esta ciudad. Mini insiste en entrar en una sinagoga, porque siempre está interesada en los judíos por lo que han estudiado de la Segunda Guerra Mundial. No deja de sorprenderme las cosas que sabe, por ejemplo que esa bañera que hay bajando por unas escaleras angostas es la mikve, y ahí se meten las mujeres en un baño ritual antes de casarse.  También vemos donde guardan la Torah enrollada. Una chica joven en la puerta es la que nos abre y nos explica alguna cosa. Cuando subimos a la terraza por un pasillo de escaleras empinadídimas veo que hay dos habitaciones sin ventanas a los lados: una es una especie de cocina con un hornillo, y la otra un dormitorio-salón. La chica vive aquí, qué tristeza me da solo pensarlo. Al final de esas escaleras está la mezzanine desde la que se ve la iglesia, donde solo pueden estar los hombres, así que en ese altillo están las mujeres y, como es natural, también hay juguetes para los niños. Qué asco de sociedad. 

Volvemos a la terraza del riad con un zumo callejero a descansar y leer un poco, y entonces salimos para lo que la guía describe como "si hay un solo edificio en todo Marruecos que has de ver, este será la medersa Bou Inania". Nos cuesta encontrarla la vida, vueltas y más vueltas. Cómo haberla perdido, con los grupos de japoneses merodeando por ahí? Qué decir, que es espectacular, y tal. 

Yogur en sitio infecto, presentado en boles, pero lo terrorífico es entrar a tomarlos al recinto (que es la trasera de la tienda). Salud e Higiene no es prioridad en este país. 

Justo fuera de la medina, separada por una carretera están las las Marinid Tombs. Hay que salir y subir un poco y, guau, cuando llegas arriba tienes una de esas sensaciones que ocurren con pocas ciudades en el mundo: está en un escenario privilegiado. El paisaje es tan verde, el cielo tan azul, las nubes tan blancas, la tormenta del fondo tan gris...  Fez está ya en el podium de La Paz y Río: ciudades que dejan ver el espacio natural que ocupaban antes de que el hombre las intentase dominar. Fez es la ciudad que más me ha gustado de Marruecos.

El resto del final de la tarde transcurre en lo que más odio de las vacaciones: comprar. Ultimamente tengo ya a toda la familia bien aleccionada, no traigo nada, pero esta vez me había comprometido a traer un bolso a mi madre, y lo resumiré en dos palabras: Fue horrible. Mini se descubrió como una regateadora implacable, y yo como una persona con síndrome de ansiedad social sin medicar. Menos mal que acabamos cenando en aquel sitio del segundo día- aquel que me daba fiabilidad porque ponían en la olla agua de una botella, que entonces constatamos rellenaban del grifo-, su especialidad, la tajina con patatas fritas!!! 

Palacio Real

Revenant
 

Barrio judío


La Torah se guarda aquí

Las mujeres y los ninios... en el altillo


 Por las calles...






Famosa Puerta Azul a la Medina


Medersa Bou Inania
















Yogur infecto


Tumbas Marinid-vistas de Fez

I love u Fez


24 de mayo de 2019

Volubilis, Moulay Idris y vuelta a Fez. Pocas anécdotas, un divague de fotos (M13)

6 divagues
Jueves, 18 de Abril de 2019: Fez (Marruecos 13)
Hay jarra de zumo de naranja para el desayuno: un festival! Lo que no tienen es té negro: los marroquíes no son mucho de ese té, más de café. Me meto en la cocina porque la señora no entiende lo que pido, y acabo buscando yo misma por los armarios, pero no encuentro. He dicho alguna vez que soy "la única española a la que no le gusta e café"? Esto me lo dijo alguien hace años en la isla. Por lo visto los espanioles sois "muy cafeteros".



 





Breves fotos de la salida de Meknes, por su genial zoco...




Hoy vamos a Volubilis, lo que fue una ciudad romana impresionante, a 40 minutos de Meknès. Nada más entras hay un museo con unos mapas gigantes con esos nombres romanos tan chulos, que he adoptado para llamar a mi ciudad de adopción, Londinium.  La ciudad es grande, y tiene todos los básicos de una ciudad romana: aquí estuvieron las termas, aquí el templo, mira qué columnas (sobre una hay cigüeñas), y espectaculares mosaicos. Serán de verdad lo que hay en el suelo, expuestos a los elementos? Cómo pueden dejar algo que tiene más de 2000 años ahí, a la intemperie? Y además, madre mía cómo están los elementos hoy! El cielo se pone super-negro en un momento, y empieza a llover enloquecidamente. Y luego, los elementos humanos en-la-higuera: sí, yo, qué pasa, pegada a mi cámara, acabo caminando por encima de lo que debía ser la sala de estar con mosaicos... la cuerda de no entrar se había caído!  

 









cielodrama en volubilis


De ahí a un pueblo llamado Moulay Idris, muy fotogénico: desde la carretera, con las casitas blancas trepando por la montaña. Intentamos llegar a la parte de arriba, para las vistas, pero tenemos que terminar trepando en una pared vieja para ver algo. Hemos de pasar por calles estrechas, en concreto al lado de un burrito. Por qué los burros nunca se sientan? No sé si he planteado esto hace días, pero sigo sin tener respuesta. 




De nuevo abajo, en la plaza, pasamos por un montón de casinos, llenos de hombres. Es ahí donde hago una de mis fotos más chulas, yo la llamo "El pensador".  Mini come uno de sus bocatas de kefta.



 

 La carretera a Fez, que es comarcal, está preciosa: recuerdo mucho amarillo y el drama del cielo nublado, jugando al escondite con el sol. Al llegar a Fez, una siente como que el viaje termina un poquito, aunque nos queden dos noches. Hemos cerrado el círculo, y somos más sabios, lo que no impide las escenas habituales con el tema aparcamiento. Hay un chico, Mustapha,  con el chaleco amarillo que nos indica, y con el que acabamos colegas al final. El pobre mete ahí innumerables horas al día. No sé cómo se gana la vida con lo que nos pide a nosotros por 48 horas. 








Esta vez estamos en un riad más de nuestro estilo, igualmente en la medina, y también tenemos suerte de estar en la azotea. De hecho, hay que salir a la terraza, atravesarla, y nuestra habitación está allí, como una casita. No es nada del otro mundo, acostumbrados a tanta morisquería. 


Ya es de noche y salimos en plan aventura por la medina. Como si no supiéramos que esto es el mayor laberinto de Africa. No nos importa, vamos sin prisas y simplemente vamos adescubrir una nueva parte de la medina. Sin embargo, se nos vuelven a pegar distintos tipos que nos quieren "ayudar". No gracias, no gracias, no gracias. Uno persiste, y es muy pesado, pese a dejárselo claro. Cuando por fin terminamos en la calle principal, por el pesado en nuestar chepa, nos pide dinero. Chato, que llevamos aquí dos semanas, y nos manda literalemente "al carajo". Cenamos en el Café Clock, una cadena para el turista, dodne dan hamburguesa de camello. Parece un riad muy estrecho, subimos mil escaleras hasta la terraza, hay un grupo grande de espanioles hippies. Cuando nos ponemos frente ala carta, nadie se siente con fuerzas de comerse al camello. Tal vez recordamos los ojitos de aquellos que nos llevaron, hace ahora un siglo, en el desierto?