24 de agosto de 2016

Bañarte hasta la puesta de sol: te dejaba tu madre? (IJ12)

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Martes, 26.07.16 -Playa verde, Monte Enos, Argostópolis, Myrtos sunset

Hoy vamos de montañeros (en coche, recordemos: somos los Pedalistas), porque Kefalonia, pese a ser una isla no demasiado grande (vale, más grande de las Jónicas: unos 20 kms de longitud por unos 7-25 de ancho), tiene un monte más alto de lo que tenemos en toda Inglaterra, el Monte Énos, de 1632 metros. Está en el centro-sur de la isla y partimos hacia él de nuevo cruzando nuestra cadena montañosa particular que nos separa de la costa-este de Kefalonia.

Conducimos por la carretera que lleva, vía Agia Efimia a Sami, y allí paramos en una "playa" por llamarlo de alguna manera... simplemente pasando por la carretera vemos un azul-verde de aquel que llama y.. al agua. Tiene unas rocas gigantes delante y hay muchas olas.
 

 Pasamos por el sitio del frapé de ayer, y el Peda, ya oficialmente adicto a las baclavas, baja para aprovisionarse. Seguimos carretera hasta el Enos. La carretera está muy bien, pero se entiende porque en la guía dicen que "ni se te ocurra caminar" (aunque vemos a un loco de la vida subiendo en bici). También avisan de que la temperatura puede bajar dramáticamente allí arriba, o pillarte una tormenta del diez. Pero no. Lo que hay (aparte de un horrible repetidor) son unas vistas impresionantes de la costa, y muchos Abies Cekalonica, unos abetos autóctonos de aquí que dan la impresión de estar en Noruega. Es muy raro: todo tan verde y alpino en una isla griega donde apenas llueve.
 
 

Al bajar seguimos hacia el oeste de la isla, donde está la capital, Argostoli, de donde volaremos el domingo. Nos preguntamos cómo la gente se puede quedar aquí en un hotel, con la isla que tienen ? Nos parece feo, sin ningún encanto. Encontramos una tienda enorme de fruta donde compramos sandía (a 50 céntimos el kilo) y fresas para Mini, una barquilla más de cinco euros. Evidentemente, la fresa no es el fuerte de las islas griegas: por qué tendré una hija a la que no le interesa casi nada la fruta? 
 

La carretera del oeste, de vuelta a Assos, es de nuevo una maravilla, bordeando el mar desde las alturas, y delante está la península de Lixouri. Paramos en una taverna con gran terraza a por unos frappés y una hamburguesa (Mini).



 
 
Seguimos hasta Myrtos, y allí una experiencia totalmente distinta a la del otro día: son casi las 8 pm y queda muy poca gente. Nos bañamos mucho rato, hasta que se pone el sol en el mar, ya una tradición vacacional. Pensamos en nuestras madres: le digo al Peda que lo mejor de ser Pedalistas es que podemos hacer estas cosas con las que nuestras madres y yayas no estaban de acuerdo en nuestra infancia. Creo que Mini no se da cuenta de estas cosas, porque incluso las abuelas ahora son más relajadas: le hemos trillado el camino. 
 
 

Volvemos por el rodeo (recordemos que la carretera directa lleva cortada dos años) a Assos. Este es un día jolgorioso para mí porque logro convencer a mis compas de viaje para que cenemos en la terraza del apartamento en lugar de ir a una restaurante, todo formal. Cogemos una musaka para Mini y nosotros comemos yogur con fruta y mucha sandía... ahhhh. Todo esto mirando las estrellas, luchando con los mosquitos, y Mini contándonos quién le gusta a quién en su clase. Ah,. pero por supuesto, qué pensamos: a ella no le gusta nadie; es más, es a la única de la clase a la que no le gusta nadie. Vaya: los baños nocturnos son una cosa, pero hay otras que parece que no cambian...
 
 

23 de agosto de 2016

La mejor playa de Europa? (IJ11)

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Lunes, 25.07.16, Playa de Myrtos, Cueva de Megalissi, Sami, Castillo de Assos
 

Hoy empezamos por la playa de Myrtos, dicen que ha sido votada "la mejor de Europa", pero esto suena un poco como "el pub más antiguo de Inglaterra". Todos los pueblos tienen el "pub más antiguo de Inglaterra". Yo cuando viví en Nottingham y era joven e indocumentada, me creía que "Ye Olde Trip to Jerusalem" era el "pub más antiguo de Inglaterra".

En principio, la susodicha playa está muy cerca de Assos: es cuestión de subir el zigzag y luego tirar por una carretera que bordea la costa-desde una gran altura, maravillosa- hasta la playa: unos pocos kms. Pero, claro, no iba a ser tan fácil: la carretera está cortada, puede ser que por desprendimientos. Qué mala suerte hemos tenido, no? Pues no: en un punto, preguntamos en un restaurante y el camarero duda, dice que esperemos y vuelve con la solución: "lleva 2 años cerrada".

Así que tenemos que ir vía monte: subir hasta Patripaka, bajar a Divarata y por fin Myrtos.  A la que se accede por un nuevo zigzag que está, su parte más cercana a la playa, lleno de coches. Aún así, no se nota tanta gente porque es grande. Su azul parecido a Lefkas, hay olas. Estamos un rato, nos bañamos, y nos subimos a comer a una taberna en Divarata, bajo las parras, rodeados de gatos locales.

El siguiente destino es Megalissi, la enorme cueva con agua transparente, que hoy en día tiene un agujero enorme por arriba, pero no recuerdo si se cayó en un terremoto. El gondolero que nos lleva es muy simpático, canta, fotografía y hace bromas.

cueva

Nueva playa, la de Adessamos, detrás de Sami, también con una bajada espectacular, pero al llegar vemos mucha gente y otro plan, menos salvaje, una playa civilizada: así que nos damos la vuelta.

Sami y panadería, con moderado éxito y, un poco después, en otro pueblo, nueva panadería enorme donde, además de empanadas, nos hacemos con blakava y nos quedamos un rato a comer un helado, frappé y fredo.

Vuelta a Assos por donde volvimos el otro día, con Itaka a un lado y atardeciendo, con cabras en medio del camino: nos encanta.
Itaka, desde Kefalonia

 A las ocho y pico, ya en Assos nos vamos al castillo a ver si podemos llegar a la puesta de sol en el mar por el otro lado: es lo que tiene Assos, con la isla allí, no se ve el sunset en el mar.  A mitad de subida tomamos un atajo de cabras con muy buenas vistas pero que casi se convierte en una "escuela homérica". Una vez arriba, sudados y exhaustos, bajamos por el camino de las personas (no más cabras) y vamos a cenar a un restaurante medio escondido (Mini, musaka, ensalada griega y calamares). No tenemos dinero y no aceptan tarjetas, así que subo yo por unos atajos que voy descubriendo (uno al lado del cementerio) hasta el apartamento.



Y ya solo quedan rutinas del viajero: super a por yogur y a las 2300 a casa. Leer, té con blacava... dormir, tal vez soñar...

22 de agosto de 2016

Día muy tirado (IJ10)

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Domingo, 24.07.1, Asos y Fiskardo



Poco que escribir en el día de hoy. Nos despertamos en el apartamento al que llegamos cuando todo estaba oscuro para descubrir, al abrir las contraventanas, que tenemos una terraza en ele que lo rodea y que da a la bahía de Assos. A ver si con esta foto panorama me explico: a la derecha la montaña donde hay más casas del pueblo. Al frente, la bahía de Assos (cerrada por la península que tiene el castillo arriba (por supuesto, ens u día fue cárcel, algo tipo Alcatraz o Shutter Island). Y a la izquierda, el mar abierto que termina en la Playa de Myrtos. Así que la mañana se pasa desayunando, whastappeando, leyendo... lo que viene siendo paradise. Mini está enganchadísima a Harry Potter 3 y está missing.
 


Bajamos al centro de Assos, donde hay una playa con niños frente a un café y más hacia fuera en un lado de la bahía hay un minúsculo puerto. Al otro lado, separados por un muro... zona increíble de baño. Así que nadamos.. paradise again. 






















Terminamos en el café en la playa a tomar frappé, calamares y patatas fritas. Estamos mucho rato leyendo, y viendo la vida pasar. Dando un paseo a " lo que queda de pueblo" y con mucho calor y vamos a casa. Leemos, reverse nap, esas cosas.






Por fin a las 1830 decidimos que es momento de "hacer algo de trabajo" del turista, y salimos para Fiskardo, el pueblo más grande que hay hacia el norte de Kefalonia. Ya avisan en la guía que los restaurantes pueden ser un atraco, porque es un sitio "chic". De hecho tiene una marina con yates de aquellos impresentables. Y sus pasajeros cenando en mesas justo a su lado, de la hilera de restaurantes delante de donde están atracados. 
 
 
 De camino a Fiskardo, paramos en un pueblo, tal vez Maganos, donde venden sandías a granel. Le preguntamos a la señora que a qué hora cierran, para no ir por ahí con al sandía y dice que a las 2230 o más (viva, esto es Grecia), así que le decimos que la veremos luego. Paramos a hacer fotos, el paisaje sigue siendo espectacular. Entramos en una tienda a ver sandías y quedamos en comprar a la vuelta.











Antes de llegar a Fiskardo paramos en una playa (Embilisi) a darnos un baño muy a gusto.


De ahí a Fiskardo, muy turístico pero chulo (fotos otro día, cuando vamos de día). Vamos a buscar a la Sra. Regina, que según nos contó Glenn (el vecino australiano), alquila pequeñas motoras para ir a explorar calas. Según Glenn, es el mejor día que te puedes pasar, con la barquita "y cervezas en la nevera". Nunca me habría planteado alquilar un barquito pero, hey, ahí esta el Hostal regina y allí el hombre que apunta nuestros datos en una libreta mugrienta, nos coge 20 euros de fianza y dice que el miércoles aparezcamos por ahí, por la mañana. Nos planteamos cómo lograremos estar a las 11 en ningún sitio, con la marcha que llevamos pero, hey, Glenn dijo que esto estaba guay. So. 

Terminamos el paseo, cenar, helado, y a las 2330 salimos para casa. Es evidente que no vamos a llegar a las sandías, así que traicionamos a la señora con una vil sandía fiskardiana. 

Llegamos de nuevo tardísimo a Assos. Ducha, lectura, son las 0200...

21 de agosto de 2016

Assos, el País de Nunca Jamás (IJ9)

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Sábado, 23/07/16-Playa Loutsa, acampada en el itsmo, hacia Kefalonia


Último día en Itaka, último desayuno en la terraza de Villa Elena y último baño en la isla en la playa de Loutsa, o eso creemos. Loutsa está al otro lado de la bahía de Vathy y de nuevo estamos a la sombra de unos pinos, pero no me gusta tanto como las playas de días anteriores.  Leemos, bañamos, y comemos.





















Vuelta al centro, y tras gestiones aburridas (cajero, más empanadas), se nos ocurre de rebote entrar en una agencia de viajes "a ver qué pasa con el ferry" (tras previas experiencias, mejor no planear mucho) y nos enteramos de que el nuestro de las 1530 se ha cancelado "por problemas técnicos" y que hay otro de otra compañía a las 1915.  Y sí, es posible, compramos los billetes.

 

Así que el día cambia totalmente: nos queda toda la tarde en Itaka. Encontramos un restaurante que tiene un café muy chulo justo en lo alto del itsmo que une la parte sur y norte de la isla...Nos instalamos para tomar un frappé. No hay nadie en la terraza, se está genial, leemos durante hora y media. En estas fotos se ven las vistas desde nuestro punto "de acampada": al este tenemos las múltiples bahías y sub-bahías de Itaka, al oeste Kefalonia. Yo estoy leyendo a Vila Matas, "Kassel no invita a la lógica", una reflexión sobre el arte moderno muy vilamatasiana, cuyo alter-ego se convierte él mismo en una instalación artística escribiendo cada día unas horas en un restaurante chino.

A las 1645 nos vamos a otra playa en el propio itsmo o tal vez un poquito hacia el sur, quién sabe. Como siempre hay poca gente, pero tal vez algo más de lo normal para estándares griegos. En concreto, me fascina el grupo que se agolpa bajo la única higuera de la playa: una mega-familia griega con sus hamacas, hinchables, niños, gritos, comida, frapés...

A las 1830 vamos por fin a Piso Aetos, el puerto a esperar al ferry, que no llega hasta las 1945... Allí nos encontramos con unos gitanos que vendían sillas de plástico por toda la isla con un altavoz, tipo colchoneros y que vemos todos los días varias veces (secretas). Se van a Kefalonia! Si los encontramos allí también, cogeré el primer vuelo a donde sea. El ferry es gigante y amarillo y hablamos de apenas 15' de travesía: no entiendo porqué nos hacen subir, ya que solo da para un frappé y un zumo. Ah será, por eso. 

Llegamos a Sami, un puerto al este y como al centro de la isla gasolina. Nuestro destino es Assos, al norte y al oeste. Por qué Assos? Nuestro vecino de abajo, Glenn, australiano y que justamente se casa hoy con nuestra vecina irlandesa Lorraine, es un experto en kefalonia, vuelve y vuelve, y un día cenando en casa nos dijo lo que no nos debíamos perder. El siempre se queda en Assos, y la parte sur de la isla es la más turística, que él ni conoce. Así que Assos, claro que al ser pequeño hay más problemas de alojamiento, aunque encontramos unos apartamentos muy chulos, donde pasamos el resto de las vacaciones.

Pero antes de llegar a Assos: el viaje de Sami hasta allá es espectacular: 20 kms subiendo y bajando una montaña de 900 m y al atardecer. Mientras vamos por la costa este, tenemos a Itaka todo el tiempo a nuestra derecha: preciosa, y más ahora que podemos identificar la playa aquella o el itsmo, o la subida de más allá. Cuando llegamos arriba, se está poniendo el sol y hay una primera bajada que nos parece apoteósica, con las nuebes adecuadas ara difuminar el horizonte.  La realidad copia al arte.

En un punto, allá al fondo vemos Assos, que está justo delante de una penínisula donde hay un castillo. Mi primera impresión es: El País de Nunca Jamás de Peter Pan. La bajada a Assos es exactamente un zigzag, una cremallera muy pronunciada con el cielo rojo de fondo.

Llegamos a las 2200, tardísimo. Emma, la rumana que lo regenta ya no sabía si íbamos a aparecer. Vamos a cenar al pueblo, a "Plátanos", donde nos dice el camarero que Penélope Cruz cenó 15 veces, cuando rodaba "La mandolina del Capitán Corelli"  (peli que no hemos visto tras las pésimas críticas). Ya vemos que "Assos Central" consta de unos 3-4 restaurantes, y un par de pequeños supermercados, donde nos hacemos con yogur, leche y muesli. Pero no hay sandía!! 




7 de agosto de 2016

Una semana desconectada

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Dicen que algunos van hoy en día a ciertos hoteles a buscar La Paz (no haré la broma añeja de Les Luthiers... bueno, sí, que no hay nadie: la Paz está en Bolivia!!) y les quitan el móvil y el portátil para meterse a una desintoxicación (detox) del mundo-conectado. Así pueden dedicarse a pasear, mirar los árboles, mirar a los pájaros, mirar a sus parejas, o incluso hacer aquello tan narcisista de "mirarse dentro de uno mismo". Esto me resulta grotesco, porque zambullirme una quincena en mi interior me da pavor. Mejor zambullirte en el Jónico, del que aún no mehe recuperado. 

Esto lo empezaré a contar a partir de mañana- esperando que los divagantes estén si no de vacaciones, de detox de ese de las ondas, ya que siempre me siento algo culpable de estas extensas-y frecuentemente soporíferas, que no hipnóticas-crónicas, mis pequeños amagos de escritora de la Rough Guide (con la oscura esperanza de que algún día un editor me descubra, como hicieron con nosequé actriz en un restaurante, y me diga "nena, tú vales mucho, quieres dedicar el resto de tus días a viajar el mundo y escribirnos la guía?). Oh, sería TAN bonito.

Pero divago; no, peor: todavía estoy soñando, no he aterrizado. Porque tras la quincena griega comencé mi "adaptación al mundo real" con esta semana familiar en el levante espanis, al que llegué desde Kefalonia, y donde he dejado a Mini. Y resulta que esta semana he estado solo esporádicamente conectada, en concreto cuando le robaba wifi a un pobre hombre que tenía un café al lado de la piscina. O sea, he asistido a una "clínica de desintoxicación" (regentada por mis padres) con algún momento de recaída. Y he sobrevivido. 

Ayer llegué de vuelta a Londinium, que me esperaba con sol y los parques llenos de gente. Su caos habitual de accidentes de ciclistas, un par de chicos turcos en el tren que me cuentan que es muy difícil ligar en su generacion "porque las chicas son todas gays", y la maleta por deshacer. Al abrirla, lo primero que sale es la botella de plástico tradicional de nuestras vacaciones de playa, esta vez con piedras blancas de Itaka. Y este póster a la derecha que vamos a enmarcar para.. tener a Itaka siempre en nuestra memoria.




30 de julio de 2016

Islas Jónicas, hasta pronto...

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Se acaba. Maňana Mini y yo volaremos desde Argostopolis hasta una ciudad del levante, vía Roma, y tendremos que despedirnos de Grecia, un aňo más.

Hoy ha sido un día inusual en el talante viajero Pedalista, siempre explorando. Hoy hemos llegado a un hotel cuyas habitaciones parecen de colegio mayor pero con una piscina que prácticamente sobrevuela el monte de olivares y el azul (ya no aquel azul, pero azul al cabo) del mar allá al fondo. De banda sonora las cigarras, los cencerros de las cabras que aquí obstruyen cualquier carretera y la campana de la iglesia del pueblo, que da las horas. Y lo mejor:  solos. Alguien recuerda aquel "solos en el castillo" del aňo pasado, en el Tsiritxis castle? Pues así...

Desde un punto del levante,  donde dejaré A mini con sus abuelos y luego sus aitonas el resto del mes (arghh!), no tendré creo acceso A ese bien básico, A esa base de la pirámide de Maslow,  el wifi.  Así que igual no pueda reconectar hasta que llegue A Londinium,  ese lugar al que no tengo ninguna gana de volver. Será el brexit? 

Así que me dedicaré con toda probabilidad A terminarse el libro con el que ilustró el divague.  Roth,  tan genial como siempre. Hoy, hablando de tener razón o estar equivocado.  Termino con él,  y nos leemos pronto... Mientras,  Okupas,  okupen.

"escribir te transforma en alguien que siempre está equivocado.  La ilusión de que puedes acertar algún día es la perversidad que te atrapa. Qué otra cosa podría?  Pero si hablamos de fenómenos patológicos,  escribir no te arruina completamente la vida"

25 de julio de 2016

Itaka me regaló un hermoso viaje

13 divagues
Sigo sin abrir el ordenador y escribo esta nota desde el teléfono. En la terraza del estudio que hemos alquilado en Assos,  en la costa oeste de Kefalonia.
Desde lefkadas han pasado muchas cosas y una isla: Itaka. Un griego nos dijo que no merecía mucho la pena. "Pero hemos de ir, por lo mítico,  y por Kavafis", protesté. Y él lo aceptó,  pero me pareció leer entre líneas que "pobre la encontraríamos". Tal vez soy yo, y las cosas que me gustan, pero a mí me maravilló. Y mientras la.dejaba atrás en el ferry que cruza a kefalonia en apenas 15 minutos, pensaba, "volveré".
Esta foto,  para mí hasta ahora la favorita del viaje, está hecha sin planear en una puesta de sol de una playa en la isla de Ulises.
"Que numerosas sean las maňana de verano..."