18 de junio de 2013

Igual él quería otra cosa

14 divagues
Hace mil años, cuando yo era junior en mi trabajo tuve una jefa a la que admiraba:  Superwoman. Era una señora de unos 60, una de los gurús de este país en su subespecialidad, de esas que había una conferencia donde se hablaba del tema, y Superwoman tenía que estar allí. En su trabajo no-académico era muy buena. Y dando clase era genial: fui también su alumna y era una de esas maestras con las que no te distraes un minuto. Te hacía reír, te hacía entrar en shock. Era teatral, dramática, controvertida.

Los seis meses que roté con ella los encaré al principio con cierta ansiedad (oh otra Diva!-la de este divlog está silente). Enseguida nos llevamos bien: se metía cariñosamente conmigo por tener novio y por "poder llevar" (decía ella) Levis 501 blancos (hace mucho tiempo, sí). Era muy feminista y, pese a ser de familia bien, nada tory.

Lo del novio era porque Superwoman estaba divorciada. Se había casado y tenido varios hijos con un hombre de negocios que la había dejado en la infancia de los niños por su secretaria. "Por la secretaria!-me decía-, imagínate, más cliché no pudo ser". Y al siguiente minuto me estaba preguntando qué marca de rimmel usaba, porque ya se sabe que en UK a las mediterráneas se nos considera las reinas del glamour. Moi, glamour! Yo, que cada vez que me compro algo y la chica de la tienda dice "bueno, claro, y a esto hay que ponerles los complementos", me dan ganas de darle una torta.

No salía de mi asombro. Mi Superwoman había sido abandonada por un tío, el padre de sus hijos. Una mujer tan fuerte, tan lista, tan energética,  tan encantadora de serpientes. Desde luego, a mí me había hipnotizado... cómo es posible que su ex-marido, del que aún llevaba el apellido con el que siguió publicando hasta que se jubiló, la cambiara por su secretaria? Nota: Todos mis respetos para las secretarias, aquí podría poner cualquier profesión, porque Superwoman era La Más en la mía, luego a lo que yo quería tender.

 Al llegar a casa le conté esta historia al Pedalista, que ya había oído carros y carretas de Superowoman, suéxito, su carisma, su magnestismo. Y recuerdo perfectamente lo que me dijo:

"Igual él quería otra cosa"

12 de junio de 2013

La pequeña ácrata que llevo en mí

11 divagues
Queridos Urbex,

Os escribo esta solicitud con grandes esperanzas. Sin andarnos con rodeos, resulta que quiero ser parte de vuestro grupo. La principal razón es la envidia insana. Tambien hay admiración, pero queda pegajoso. Lo importantes es que tengo varios credenciales como para aspirar a ser uno de los vuestros.

En primer lugar, los divagantes (es que tengo un blog) puede hacerme una referencia: amo a Londinium sobre todos los lugares, y doy la paliza por activa, pasiva y neutra (eso cuando no hablo de tetas y otros temas profundos). A Londinium me la conozco por arriba y también por debajo. Ahora, me falta lo vuestro, porque lo mío es lo prohibido (entra música atmosférica, no sé Prokofiev pongamos).


Mirad, he estado en la Tower 42, en el restaurante ese llamado Vértigo, mola el nombre. Y a ver, no he sentido ningún vértigo (extra mérito porque me hicieron consumir ingentes cantidades de vino con queso). He subido en el Londinium Eye con los Smith, y ya sé que ir de turistonga con dos sexagenarios no cuenta. Ah y contaría la Guys Tower?  Añadir que  me vengo arriba (y canto) en cualquiera de las pequeñas colinas de la ciudad: en Hamsptead y Brockwell casi tengo pequeños momentos Opá, pero claro, para saber lo que es un momento opá tendréis que meteros en el divlog (se siente).

Sí, vale, lo admito, ni siquiera he pagado las £25 que cuesta subir a la cima del Shard. Es un robo pero es que además lo que yo quiero hacer es lo que hicisteis vosotros, subir al Shard cuando aún no estaba terminado, esquivando a los seguratas. Ver la ciudad desde ahí arriba, de noche, ver los coches y los buses que andan muy despacito... y sentir la adrenalina subiendo por el cuello y esa disociación que se siente mirando las estrellas, cuando te sientes pequeñita y muy lejos del mundo (entran fiolines). 


 















Lo último es que habéis subido a las chimeneas de la Battersea Power Station, uno de los edificios más molonguis de Londinium (ya lo supo ver Pink Floyd), con sus cuatro chimeneas y su cuarto de calderas art deco (donde aún están los diales originales y los niveles, ay, que me exalto!). Se añade que dentro de poco las hierbas y florecillas que crecen entre las grietas van a ser arrancadas para que nosequé multinacional malasiana haga apartamentos para fortunas igualmente lejanas, de esas que nunca vivirán allí. Pero esa es otra historia, y si estáis en contra de que lleve el bidón de gasolina que me suele acompañar, yo lo dejo.

No olvidemos que mi CV escalador está ahí. En fin, poniendo las cartas sobre la mesa, en mis años de "Di Exploradora" no destaqué por la escalada, pero en rápel era el terror. Ni Catwoman vamos: me encantaba lo de ponerme a 90 grados de la pared e incluso mirar para abajo, para horror del de abajo. Pero claro, entiendo que también hay que subir. Ay, lo haré sin grúa, lo prometo... imaginar la vista desde ahí!! Las Casas del Parlamento a la derecha, y todos los edificios iluminados que son parte del alma de esta nueva ciudad: el Gherkin, el Shard y de fondo, Canary Wharf. Entro en trance.

Sé que es peligroso, sé que es ilegal, sé que la policía no se anda con chiquitas. Sé que todos vosotros sois gente como yo: estudiáis,  trabajáis, escribís el PhD y de día sois ciudadanos ejemplares. Bueno, en eso diferimos.

Todo eso lo sé. Y viendo vuestras fotos y soñando Londinium desde las alturas ilegales, también sé por qué lo hacéis.

Una oportunidad quiero!

Yours,

 Di


5 de junio de 2013

Las tetas de Angelina y la comercialización de la medicina

20 divagues
Estamos en el siglo dieci...veint...iuno que dirían Les Luthiers, pero aún algo tan natural como una teta es capaz de agitar, hacer que alguien preste un segundo de su atención o que (lo único que parece importante en este momento de la historia) compre. Hace unos días divagaba sobre la mujer en tetas de la página 3 del Sun .Y hoy tocan las de Angelina.

Angelina Jolie, como todo el mundo ya sabe, es portadora del gen "con error" BRCA1, la misma mutación que le dió a su madre y abuela cáncer de ovario y decidió hacerse una mastectomía doble, reduciendo considerablemente sus posibilidades de desarrollar el cáncer. Angelina, además, ha querido llamar la atención de las mujeres del mundo "porque muchas de ellas no saben que podrían estar viviendo bajo la sombra del cáncer", dijo.

Esta ha sido la historia médica más blogueada y tuiteada de la historia, e hizo titulares en toda la prensa. Los oncólogos piensan que esto puede alertar a muchas mujeres para buscar consejo genético y ha recibido elogios a su valentía, "es un ejemplo. una inspiración, una visionaria" por esta labor de medicina preventiva.

Pero además bien por Angelina, pues también ha llamado la atención sobre el coste desproporcionado de este test: más de 2330 euros (que muchas mujeres de a pie no podrán pagar, por no hablar de la mastectomía si fuera necesaria). Parte de la razón de este precio es que la compañía Myriad Genetics tiene la patente (y por  tanto el monopolio) de las secuencias del BRCA1 y BRCA2 en los EE.UU. Después de la publicación del articulo de Jolie en el New York Times las acciones de Myriad cerraron con una subida del 3%. Todo este anuncio y el revuelo que ha montado ocurre en un momento clave: en Abril de 2013, la American Civil Liberties Union y la Public Patent Foundation (siendo la voz de médicos, geneticistas y pacientes) plantearon al Tribunal Supremo que los genes y sus mutaciones no deberían ser "patentables". El Tribunal emitirá su veredicto en Julio. 

No hace falta que opine sobre lo que me parece que una secuencia de genes y sus aberraciones sean "patentables". He escrito muchas veces en este divlog lo que pienso de la comercialización de la medicina y sus peligros, véase el distintivo "sanidad pública". Ya no se trata únicamente de la desazón que debe sentir un médico al no poder tratar a alguien enfermo que le entra por urgencias por falta de medios económicos (me cuenta muchas veces Ro lo del "paseo de la muerte" en Colombia, en la que llevan a un paciente a un hospital, lo rechazan, a otro, lo mismo; me cuenta otro amigo cómo en la Clínica Universitaria de esa tan católica secta si te ven con lo que ellos consideran "malas pintas" en la sala de espera te indican amablemente que "la pública está al cruzar la calle"; y no sigo). Se trata de la indefensión y pánico que deberíamos sentir ante todos aquellos que nos intentan (y más a partir de ahora) vender enfermedades.

Esto no es nuevo: a lo largo de la historia ha habido gente que ha hecho negocio del miedo de los demás vendiendo "remedios" para todo. Pero la comercialición y marketing actual de los servicios de salud hacen que esto no pertenezca al pasado, sino que vuelve con fuerza. Con la introducción de "Payment by results" (Pago según los resultados), el sobrediagnóstico y sobretratamiento está garantizado. Este tipo de mantras que parece ser que funcionan vendiendo salchichas son mala idea en un servicio de salud. Uno de los grandes beneficios de una sanidad pública es precisamente el que nadie "gana" con tu diagnóstico.

No queremos que se vendan nuevos screening que lleven a potenciales diagnósticos que terminen en una pastilla preventiva o una laparoscopia. Recordemos el primer principio de la medicina "Primum non nocere" (Primero no hagas daño). Está perfectamente estudiado que demasiada medicina no es buena para la salud. En este caso, less is more. Para  más información  aquí esta la campaña "Selling Sickness. People before profits" o "Too much medicine".

Angelina Jolie tenía una historia familiar que justificó que se hiciera el test que solo hace Myriad. Angelina Jolie tenía la pasta que hay que pagar por este test. Me da miedo que las Myriad del futuro empiecen a intentar vender este y otros tests a personas sin indicación clínica y, lo que es peor,  sin medios. Espero que el Tribunal Supremo dictamine que esa secuencia pertenece a la gente, no a una compañía. Y utópicamente, ya que hablamos de los EE.UU., puestos a soñar, me gustaría que las mujeres en las que clínicamente está indicado pudieran hacerse el test (y cualquier tratamiento que de él siga) sin tener que empeñarse. De eso va la sanidad pública, eso que no tienen en los EE.UU. y que nos estamos cargando aquí.




31 de mayo de 2013

Bye-bye Facebook

10 divagues
Ha llegado el momento. Voy a cerrar mi cuenta de Facebook. No hay vuelta atrás, no insistan. O si no, qué haría usted si lee lo siguiente en la pared de uno de sus "amigos":

"Todo mi afecto, apoyo, lealtad y admiración para los Príncipes de Asturias. Viva SAR D. Felipe y Dª Leticia".

¿Pero quién es este tío? Es momento de darle al DESTRUIR YA.


Puedo explicarlo todo. No es lo que parece, cariño. Todo empezó (once upon a time) en Londinium (in a faraway land) una primavera hace mil años, pre-mini, pre-blog, pre-sentidocomún, tras una noche de juerga con compas de un trabajo pretérito del Peda. Todos hablaban emocionados de esta Cosa, de la que nunca habíamos oído nada y al llegar a casa... la curiosidad mató a los gatos. 



En fin, sonaba como a good idea at the time: un foro donde estar en contacto con la cuadrilla (síndrome del emigrante que idealiza las quedadas vestústicas, que en realidad solo ocurren cuando el emigrante vuelve-a-casa-vuelve-por-Navidad), con los amigos que hemos coleccionado por el mundo, con la familia. Sí, además del email, el teléfono, las señales de humo, una nueva manera de interactuar, recomendar, saludar... estar, en una palabra!!!


Pero en la península, el boom Facebook solo alcanzó a mis amigos más madrugadores en otoño. Para entonces, mi paciencia para recibir gallinas a un posible corral, o  flores a un supuesto jardín se estaba agotando. Colgué tres minicrónicas de libros: ya vi que no era el foro adecuado. Me taggearon en un bodorrio (horror, una tiene su reputación!). En dos semanas, hordas de gente del trabajo ya eran todos "mis amigos", también unos que vienen otros que se van, y que a los seis meses, literalmente ya no sé quienes son. Y mi vida sigue igual. Total que dos semanas es lo que me costó decidir que qué hacía una chica como yo en un lugar como ese, y dejé de entrar.


Pero la vida en facebook seguía, y no igual. A partir de ahí, todo fue una cuesta abajo y sin frenos. Alguien quería enseñarme "unas fotos" y me tenía que meter para encontrarme con mensajes de gente que, pese a tener mi email, consideraban que a losquevienenysevan les interesaba remotamente lo que a mí me parecía un intercambio personal, invitaciones para llenar el acuario de algunos que, de día, me parecían razonables, y, lo mejor, alguna "gente del pasado" reapareció. El que más vida me dio fue un antiguo enemiguillo del que divagué aquí. Pero por lo demás, oigan, un erial. 

Hoy, como siempre por causas ajenas a mi voluntad, he entrado y no conocía a nadie de mi propia lista. Ingenua, como parar olvidar al que presenta sus respetos a todo color a "SAR", una de esas "personas del pasado, cuya senda le llevó a mis antípodas". Tengo un pasado oscuro, lo vengo diciendo. Pero no es cuestión de re-traumatizarme trimestralmente. Bye-bye Facebook, qué rollo eres.

 


23 de mayo de 2013

"On Beauty" : Cuestión de clase, otra vez

13 divagues

Hace casi exactamente un año divagué sobre la genial “Howards End”, la novela de 1910 de mi admirado EM Forster. Lo titulé "Howards End: Cuestión de clase". Como dirían Les Luthiers, "caramba, qué coincidencia", porque acabo de terminar "On Beauty" (2006) ("Sobre la belleza"), donde Zadie Smith homenajea a Forster en unos cuantos tramos, en muchos de los temas y llamando a uno de los personajes principales "Howard". 


Como en "Howards End" tenemos dos familias enfrentadas. Una es liberal (de izquierdas), los Belsey, (Howard, blanco, es el patriarca, Kiki, negra, la matriarca), y la otra conservadora, los Kipps (todos negros). Así que la política es uno de los temas principales de la novela. Según como nos pongamos todo es política: feminismo, conflicto étnico, religión. Hilarante cómo la familia progresista, atea por supuesto, habla de las "creencias" de los Kipps, creyentes, por supuesto:


"I know you and your family have 'beliefs', began Howard uneasily, as if 'beliefs' were a kind of condition, like oral herpes".(p 38)
 

Pero además de reírte (que te ríes, y mucho, en la novela), hay también reflexión: el hijo pequeño de los Belsey, que trabaja los sábados en una Megastore de música convoca, siguiendo los consejos de su padre, a los trabajadores de la tienda para aliarse en contra de la idea de trabajar el día de Navidad. Juntos venceremos. De entrada, a la reunión sólo van los blancos. Los que verdaderamente dependen del trabajo para vivir, no es solo que no vayan a la reunión, es que no ven ningún problema en que se les exija más a cambio de nada. Esto me hizo pensar cómo nuestros antepasados sin formación tenían una conciencia de clase que les llevaba arriesgar, yendo a la huelga por ejemplo, por principios que tenían claros. Estos son los vendedores, pero, y los compradores de la megastore musical? Estos son unos frikis que dan la brasa y los contrasta con los que compran bolsos de imitación a los negros del top manta:


"Of course, they never want conversation (...) They are ashamed of being buying from you (...) in the megastore, people had taken such pride in  their capacity as purchasers" (p 246)


Pero, es el tema racial lo mismo que el tema de clase? Le importa a la sociedad un negro, o un negro pobre? A final lo que tira para atrás es la falta de medios, que conlleva todo lo demás, o el color de la piel?. Zadie Smith sabe de lo que habla, porque es hija de madre jamaicana y padre inglés. Sabe lo que es "no ser blanco" en Londinium, y habla de racismo de una manera ácida e inteligente. Impagable la conversación del hijo del catedrático que le pregunta a un colega negro de la calle "en qué departamento de la universidad trabajo su amigo", y el chico pobre le contesta: ""son limpiadores. No sé en que departamento limpian". Pero es que incluso en la modélica familia progre que son los Belsey hay limpiadoras negras a las que les pagan 4$ la hora: "si fuera americana le estarías pagando esto?", le pregunta el chaval a su madre.


Del tema de clase, habiendo estudiado Smith en Cambridge, campo de pruebas de la élite de este país, también domina un rato. Los Belsey son originariamente clase trabajadora. De aquella Working Class que gracias a las becas y a la educación pública han logrado convertirse en académicos, científicos, médicos. La casa donde viven los Belsey es las antípodas de los nuevos ricos: una casa heredada de rebote que está usada y vivida por gente que tuvo dinero. Exactamente la razón por la que en Londinium tener un sillón carcomido de tu abuela y un Bureau americano rayado de tu padre "da mucha clase". Por no hablar del GRAN diferenciador de clase en inglés, por lo menos en Inglaterra, el acento:



"It is the worst kind of pretension, you know, to fake the way you speak-to steal someone else's grammar". (p.85)


"He could hear his own accent climbing up the class ladder" (p. 297) 



También sabe algo Zadie de belleza, aunque solo sea por lo guapísima que es (en la imagen). La belleza, tanto de los cuadros sobre los que disputan los académicos como la de algunos personajes de la novela está totalmente presente y lo impregna todo...


"It's remarkable what a face like Carl's makes you want to do in order to see it smile again" (p78)
 

"Tall, pleased with himself, pretty, too pretty liker a conman, sleeveless, tattooed, languid, muscled, a basketball under his arm, blac2. (p105)


"Of course she was bright. Jerome wouldn't be able to stand a stupid girl, not even one this gorgeous" (p124)


"(...) to imagine prettiness as the mask that power wears. To recast Aesthetics as a rarefied language of exclusion (...) Art is the Western myth with which we both console ourselves and make ourselves" (p. 155)


"She is not really that vain. She just hasn't settled into her looks. She's still young. She hasn't decided what to do with it yet. It's a powerful thing, you know, to look like that" (p. 241)


En esta última cita, en la que un personaje conmina a otro a intentar ponerse en los zapatos de la chica impresionante, veo la sensibilidad y generosidad de Smith. La chica, que es guapa para morir, aún no se ha asentado en esa belleza, dale un tiempo, no sabe qué hacer con tal arma en sus manos. Y menuda arma es esa, ser guapa, ser guapo: en las manos equivocadas puede ser de destrucción masiva.


La madre de los Belsey, Kiki, es el personaje más inspirador de la novela. Es negra, se casó con Howard, blanco de la clase trabajadora que acaba en academia, pero ni es académica y pesa el doble de lo que "debiera". Pese a todo, no es "femenine but womanish"... gran frase que resume el feminismo de Zadie Smith: mujeres que no son folladas sino que follan, mujeres sobrepesadas como Kiki que comen en público, pese a la típica mirada reprobatoria hacia ellas cuando lo hacen, mujeres que empiezan a ser invisibles por su edad y sex-appeal que se va marchitando para quien no sabe mirar más allá del canon ("they flirt with you violently because there is no possibility of it being taken seriously"), mujeres que dejan su vida por seguir a un marido y que luego se arrepienten, mujeres que pueden ir "simultaneously overdressed and half-naked" a las fiestas invernales colgada de un tipo bien abrigadito. Y es que "femininity is that most passive of virtues".


El amor, el desamor, el enamoramiento, la traición, enmarcado desde distintos ángulos pero especialmente el de la mid-life crisis. Smith analiza la infidelidad del marido de Kiki, rozando los 60 (que ocurre solo en oficinas de la uni, porque un hotel habría supuesto "planearlo") como el terror a lo que queda por venir, como la última oportunidad:


"two old friends losing their nerve at the same time, both at the last lap of their lives. And Howard had known, even as it was happening, that they were switching lanes out of fear, just to see if it felt different, better, easier, to run in this new lane-scared as they were of carrying on forever in the lane they were in." (p. 335)



Y usa el humor, presente en toda la novela, también aquí, en el reproche de la mujer engañada, genial:


"Oh, I'm so sorry your dick ofends your intellectual sensibilities. It must be terrible. There's your subtle, wonderful, intricate brain and all the time it turns out your dick is a vulgar, stupid little prick. That must be a real bitch for you!". (p. 205)



Hay dos marcos para la historia: uno, el mundo académico, en este caso en los EE.UU., un espacio endogámico y separado de la realidad, un privilegio por el que pagas por acceder-y no solo al conocimiento, sino a la posibilidad de mezclarte con otros como tú. Y el segundo, aunque brevemente, es Londinium, en concreto mi barrio favorito de la ciudad: Hampstead. Atención a la descripción, la maldita Smith transmite su amor por Londinium mucho mejor que yo, que lo intento:


"A sprawling North London parkland, composed of oaks, willows and chestnuts, yews and sycamores, the beech and the birch; that encompasses the city's highest point and spreads far beyond it; that is so well planted it feels unplanned; that is not the country but it is no more garden than Yellowstone; that has a shade of green for every possible felicitation of light; that paints itself in russets and ambers in the autumn, canary-yellow in the splashy spring; with tickling bush grass to hide teenage lovers and joint smokers, broad oaks for brave men to kiss against, mown meadows for summer ball games, hills for kites, ponds for hippies, an icy lido for old men with strong constitutions, mean llamas for mean children and for the tourists, a country house, its facade painted white enough for any Hollywood close-up, complete with a tea room, although anything you buy from there should be eaten outside with the grass beneath your toes, sitting under the magnolia tree, letting the white upturned bells of blossoms, blush-pink at their tips, fall all around you. Hampstead Heath! Glory of London! Where Keats walked and Jarman fucked, where Orwell exercised his weakened lungs and Constable never failed to find something holy".


Y no podía terminar sin una breve alusión a aspectos formales, aunque sea para picar un poco al querido NáN, que es quien me recomendó el libro. Sin él no lo hubiera leído, porque “White Teeth” (la primera novela de la autora me gustó, sin más, sin necesidad de repetir). Termino con un par de metáforas, visuales y poéticas, que me gustaría haber escrito a mí:


"Her contempt for Claire was like the black backing on a mirror; the other side reflected immense personal envy and admiration" (p. 216)


"And now the class escapes Katie; it streams through her toes as the sea and sand when she stands at the edge of the ocean and dozily, stupidly, allows the tide to draw out and the world to pull away from her so rapidly as to make her dizzy..." (p. 253)

20 de mayo de 2013

No More Page 3: No más mujeres en tetas en la prensa

20 divagues
Nice, isn´t it?
Al que no viva en el UK y nunca haya oído hablar de cierto periódico basura, un aviso, sujetarse la mandíbula. En la página 3 de The Sun (uno de ese tipo de publicaciones, aquí llamados "tabloides") escrito para gente con una edad lectora que ronda 8 años (no es broma, más bien da mucha pena) sale una mujer en tetas. Todos los días, una distinta ha estado "poniendo picante" a sus días-como dice el anuncio de la izquierda- desde 1970. Lovely.

Yo querría tomármelo con humor, en serio. Poner una nota irónica, dando la vuelta de la tuerca riéndome de mí misma y mis compañeras cabreadas, las nuevas juanasdearco de la clase media, las misioneras urbanas que pataleamos desde nuestros cómodos sofás, las mismas que estamos votando para que aparezca una mujer que no sea su graciosa majestad en los billetes, y que ella sea Mary Woolfstonecraft, las que hemos leído "A Vindication". Pero justo ocurre que trabajo con el perfil de adolescente de estas chicas: todas sin excepción con educación mínima, que vienen de las clases desfavorecidas y que son carne de cañón. Vulnerables y expuestas, que el día que cumplen 18 años se hacen la foto, perpetuando la mujer-pedazo-de-carne, el sistema machista y su propia triste biografía.

Así que no puedo simplemente "pasar página", nunca mejor dicho. Porque además de mi trabajo, soy mujer y sobre todo tengo una hija. Estoy harta del status quo, y por ello he firmado la campaña de NO MORE PAGE 3, para intentar parar ese anacronismo. Ayer hicieron un flashmob (un poco cutre, todo sea dicho, acostumbrados a los brillos de los que organizan publicistas de compañías de teléfonos, pero por eso más entrañabale) que incluyo al final. 

Mi primer contacto con la campaña fue al ver a una chica correr con la camiseta en la cima de uno de mis parques favoritos, Brockwell Park. Si tu primer contacto con ella es el divlog, puedes firmar aquí. 

O tal vez comenzar una campaña por la península, motivos no faltan... en serio que todavía existe aquella Interviu que no se queda en la página 3, sino que las saca en portada?


17 de mayo de 2013

Felicítenme: Mi hija ya no es guiri!!!!

11 divagues
Es oficial: desde hace una semana, Mini sabe pronunciar la ERRE. El 10 de Mayo de 2013, el Peda fue a buscarla al colegio para llevarla a su semanal clase de tenis (obvien las risitas) cuando la hija comenzó a hablar literalmente como una rusa, o por lo menos como los humoristas imitan a los rusos (o es a los alemanes?)  hablando castellano: HARRRREMOS SALCHICHAS CON QUESO!

Hasta hace cinco minutos, la alegría de este hogar solo pronunciaba la erre no sonora... o sea, un perro era lo mismo que la adversativa pero. Nuestro mayor pavor es que siguiera los pasos de sus compatriotras los británicos y acabara en Toruemolinos pidiendo "una cerrrrrfeza porrrfavorrr". 

Pero no. Y Mini está tan emocionada con el rolar la lengua que ahora se ha pasado tres pueblos y todo es erre sonora. "Cantarré, comerré y harré", tres ejemplos. O que pase el nuevo lobo feroz: "Soplarré, soplarré, soplarré, y tu casa derribarré".

Pero, oh, esta mañana, mientras estaba en la ducha se acerca muy seria y pregunta:

-"Mummy, existe el CERRO?"
-Cómo?
-Que si existe el CERRO
-El cerro?-mi buscador empieza a con una búsqueda de 5 años máximo... sabe esta niña lo que es un cerro? lee a los naturalistas a escondidas? Pereda?)
-Que si existe el cerro
-Ahhhhhhhh, el cerro, quieres decir el cero, el número CERO, 0, zero, null, zéro...
-Sí, mummy, el número cerro (con resignación), existe?
-Puessss... claro que existe, es por ejemplo cuando yo no he ganado ninguna partida al dominó y tú dos y vamos 0-2 (esto daría para otro humillante divague, si pusiera las cifras coRRectas)
-Sí, perrrrro, EXISTE?

Me temo que es una pregunta filosófica, porque se va del baño dejándome con el bote de Pantene en la mano, meditando. Ah! Era tan fácil cuando solo te preguntaban por esa deliciosa receta!