26 de febrero de 2017

El aburrimiento se llama Patrick Bateman (Notas sobre "American Psycho" de Bret Easton Ellis)

36 divagues
Lo intenté en 2012: imposible. Sería un "modern classic", una novela que había adquirido el estatus de "libro de culto", pero ni con esas. Debió ser por el principio: la conversación de unos tipos abominables (los llamados "yuppies" de Wall Street), en la que te aburres soberanamente, simplemente no quieres pasar tiempo con esa gente. Así que lo dejé.

Pasaron cinco años y en 2016 "American Psycho" celebraba 25 años desde su publicación, con amantes y detractores. Y en 2017 yo me encuentro embarcada en el proyecto "ponga un psicópata a su mesa" (modo ironía-en realidad, intentar entender un poco más las mentes de este grupo), decido que debo leer todos los clásicos con psicópata incluido. Y ahora que "American Psycho" es incluso debatido en el club de lectura del Guardian por catedráticos y Guardian-Readers, me pongo manos a la obra. 

Citando al clásico, "no ha sido fácil; se lo diré de otra manera: ha sido difícil" llegar hasta aquí, a escribir este divague. He vuelto a estar a punto de abandonar varias veces, siempre por la misma razón. No por cabreo por el racismo, machismo, consumismo de su protagonista, Patric Bateman, sino por puro y duro aburrimiento. 

Bateman tiene 27 años y no necesitaría trabajar: es de buena familia, y ya violaba a las criadas con 14 años. Luego fue a Harvard y ahora "trabaja" en Wall Street, aunque realmente no sabemos bien lo que hace: sus rutinas de ocio, por las que nos lleva Ellis hasta la saciedad, son las que le definen. A él y a un grupo de amigos, colegas, chicas-florero con los que navega la Nueva York de los 80. 

Porque los 80 son también los protagonistas de esta novela. Alguien recuerda los teléfonos inalámbricos a los que había que sacarles una antena? O las rolodex? O el Walkman de Sony, donde metías una cinta TDK? O las "cadenas de alta fidelidad" Aiwa o similar? O las cintas de vídeo que había que ir a devolver al videoclub? ("Tengo que ir a devolver unas películas" es uno de los mantras del libro). Sí, un aura vintage recorre la narración y te lleva a la época en que si salías de casa y habías quedado mal, te tenías que volver, colgadísima: aquella era sin móviles (que añoro en muchos aspectos). Muchas veces has de reír, porque unos yuppies entren en competición por qué teléfono tiene más líneas para poner a otros en espera, o su "ultraslim" Walkman. 

Pero no solo por los anacronismos que describo: la novela supura humor negro, por increíble que parezca. Bateman, el psicópata mayor (estoy convencida que muchos de los otros brokers también tienen rasgos, va con la descripción del trabajo) tiene un montón de frases ingeniosas. Así que, o te ríes con él o él, de su superficialidad e inseguridad, siempre preocupado por su peinado,  sus "tratados" musicales (pop ochentero la banda sonora de la novela, junto con mi amada "Los Miserables", cuyo póster está en cada esquina y lateral de bus). Ellis dedica nada menos que un capítulo entero a Genesis, otro a Whitney Houston, y un tercero a Huey Lewis & The News (arghhh los de "Power of Love", no os lleva a los 14 años cuando estrenaron "Regreso al futuro"?). Bateman divagando sobre estos y de vez en cuando sobre "Like a Prayer" de Madonna... los 80 en vena

Por qué te has aburrido? pensará el divagante- no suena tan mal. Creo que simplemente he seguido los planes de Ellis, que buscaba que el lector de "Am Psych" sufriera en su propia carne lo que es compartir una cena con los tediosos yuppies (por no hablar del proceso de reserva, help!), encontrarse sentada en esa mesa, desesperada, comatosa, terminal. Pero, al final, es la misma técnica que usó Cohen en "Bella del Señor" o el recientemente divagado Bolaño en "2666" cuando nos describe hasta la saciedad 107 asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez: no sería lo mismo leer "107 mujeres fueron violadas, torturadas y asesinadas", que enfrentarse, uno por uno, espaciados por infructuosas investigaciones, los 107 asesinatos, encadenados, y casi todos terminando con la frase "no se llegó a ninguna conclusión y el caso se cerró" (?se nota que aún "2666" me persigue en sueños?). En resumen:  Ellis nos hace pasarnos incontables cenas con esa panda de majaderos para que descubramos, ad nauseaum, lo nauseabundos que son. 

Otro punto para hastiarse (y expresión inequívoca del consumo desaforado de los 80) son las innumerables descripciones de lo que la gente lleva puesto, con marcas que no había oído en mi vida, códigos, para mí indescifrables (parece que "Emporio" no es lo mismo que "Armani", chicos), sus aparatos de música y demás gagdets (y eso que entonces no había ni la cuarta parte de las posibilidades para la tontería que tenemos ahora). Por no hablar de lo cansinas que resultan las lecturas de lo que comen en aquellos restaurantes de postín donde es dificilísimo hacerse con una mesa: menús llenos de pavadas pretenciosas, aunque un punto al Ellis-visionario, porque la memez a la que se ha llegado con la comida tal vez no era predecible en los 80. 

Y hablando de predicciones, quién iba  aventurar que el ídolo de Bateman, cuyo libro "The art of the deal" recomienda y a cuyas fiestas intenta acudir iba a ser hoy el Presidente de los EE.UU.? Volviendo a "Regreso al futuro" es como cuando Marti le dice a Doc que el presidente es Reagan, y Doc incrédudo grita: "Quien, el actor?"). Pues sí, Donald Trump, omnipresente en la novela, es el ídolo de uno de los sicópatas más emblemáticos de la cultura popular de los último 30 años. Well done, The Donald. 

Cuando llevas ya lo que parecen un montón de páginas con esta panda, languideciendo como una florecita, comienza el sexo. Porque Bateman tiene una medio novia oficial, pero luego pasan por su habitación una procesión de pobres mujeres, en su mayoría pagadas. Una de las primeras escenas que recuerdo es un trío que se monta con dos chicas. Los detalles son extremadamente gráficos (en Nueva Zelanda la novela solo se puede vender con precinto) y claramente inspirados en porno hard-core . El esfuerzo que ha de hacer aquí el lector es  extenuante: tantos dedos, lenguas, agujeros en activo a la vez, que una casi tiene que hacerse un esquema, o concentrarse muy duro, porque no paran. Ellis no deja tregua.

Pero como buen sicópata, Bateman necesita progresar: ya ha desarrollado tolerancia a sórdidas escenas coreografiadas de humillación sexual y necesita algo más. Como por definición es incapaz de sentir ninguna empatía por el otro, o culpa por lo que ha hecho, asistimos a su carrera de asesino y torturador en serie, que a saber cuándo empezó, o si empezó-al final de la novela quedamos con la duda de si estas atrocidades-o parte de ellas-solo pasaron en la mente de Bateman. 

No me interesan los asesinatos (que dice Ellis se inspiró en casos reales, documentos del FBI, costándole mucho escribirlos, dada su bestialidad). Nota: otra coincidencia con "2666", las mujeres importan un pimiento: la única vez que aparece de lateral un detective es cuando se carga a un hombre. Lo admito: estos párrafos (y los de las marcas, o los menús) los he leído como Superman (con similares ojos láser con que se leía un libro en unos segundos). Lo que me ha llevado a continuar la novela es ver lo que pasa por la mente de este broker de pacotilla y a ese respecto creo que Bret Easton Ellis hace un buen trabajo. 

Primero nos ha puesto en mil situaciones en las que hemos comido con Bateman, le hemos visto  humillar a múltiples mendigos, le hemos visto tomar pastillas sin parar, hemos asistido a su fascinación diaria por unos de esos shows matutinos  televisivos, tremendistas y carroñeros.  Luego nos ha contado alguna tarde de agitación extrema, probablemente inducida por la cocaína, y el cóctel de Xanax, Valium y lo que le echen: y se nota que Ellis tuvo problemas con las sustancias, sabe de lo que habla. En algún otro momento, parece que Bateman se está volviendo psicótico, está perdiendo contacto con la realidad. Por último, asistimos a su "tren de pensamiento" cuando deja a su novia que le pide compromiso firme y, mientras él asiente, sin seguir realmente, Ellis nos lleva  la hiperactividad frenética que es su mente, ideas intrusivas desordenadas: valores bursátiles,  Yves Sant Laurent, cuerpos mutilados, Aspen. Fucked up.

En la contratapa alguien habla del libro como "una sátira sobre el terrible poder del dinero", y yo lo veo particularmente ilustrado con respecto a las mujeres (a las que Bateman se refiere como "hardbodies"), que son todas "modelos de tetas grandes", que gravitan alrededor de estos tíos por su pasta, y que soportan desplantes y humillaciones, entiendo que solo por las AmEx de los impresentables. Ellis salió del armario hace unos años y, aunque las feministas se le echaron encima en su día, el libro solo hace reflejar la realidad: el mundo, y en particular su segmento social, es machista y racista y homófobo. Ellis refleja-supongo que para agitar- una realidad que a cualquiera con dos dedos de frente le inspiraría a la independencia. Pero mucho me temo que, con respecto a hacer 25 años, en ese aspecto no hemos hecho otra cosa que retroceder. 

Avaricia, corrupción, machismo, racismo: hace 25 años. Y además, el ídolo del psicopata es hoy el presidente de los Estados Unidos. We are all fucked. 

20 de febrero de 2017

Ha nacido Utepils

10 divagues
 Utepils es una de esas palabras nórdicas que no tienen traducción directa, algo así como el "hygge" danés o el "lagom" sueco, solo que su contenido es mucho más divertido. Utepils significa algo así como “salir a la calle a tomar cervezas con amigos cuando hace buen tiempo”.

Y con el espíritu de tomar cervezas bajo el sol con los amigos nace esta revista, que os recomiendo. Historia, internet, literatura, ciencia, cine, música... en fin, todo lo que te gusta hablar con tus amigos, aquí es presentado por gente que sabe de su tema. 

Ermm, también tienen a algún impostor, como hoy que publica una tal Di Vagando. 

Mucha suerte, Utepilsantes!


13 de febrero de 2017

"V" de Vendetta: Las ideas son a prueba de balas

33 divagues
Este finde he visto dos pelcíulas que me han dejado ambas con cierta ansiedad, por no hablar de pánico abierto. Por diferentes razones, una porque lo que una sabe, se ve simplemente confirmado, y otra porque lo que una está viendo en los periódicos  a diario fue ya dibujado como una distopía en 1989. 


La primera peli es "The men who stare at goats" ("Los hombres que miraban fijamente a las cabras"), dirigida en 2009 por Grant Heslov y basada en un libro de Jon Ronson del mismo título (pronto inciaré una serie de divagues sobre otro libro de este periodista "The psychopath test", que terminé en Noviembre pero que no he podido aún publicarL el divague ha tomado vida propia y se ha convertido en serie). Pero divago, decía que Ronson hace investigaciones y luego escribe artículos y libros, y la investigación que inspiró este libro da mucho miedo. Y eso que durante la peli te ríes mucho: pero es risa histérica. 


"Por lo que una sabe, y ve confirmado" hace referencia a mi escepticismo con los millitares, el mundo militar. Más que escepticismo, antipatía y aversión, dejémoslo claro. Una es de las que piensa que "inteligencia militar" es un oxímoron, pero es que los datos que aporta Ronson van más allá de lo que nunca pudiera haberse imaginado: resulta que en 1972, un militar llamado Bill Django tuvo una visión en Vietnam que le llevó a meterse en el movimiento "New Age" y a desarrollar un ejército sin violencia para de todas maneras conseguir dominar el mundo. Los soldados de este cuerpo ("guerreros psíquicos") altamente especializado llevaban el pelo largo, bailaban, tomaban LSD, corrían hacia las paredes con la esperanza de atravesarlas (dándose grandes tortazos, ni que decir tiene), y creían que, mirando a las cabras muy concentrados durante un tiempo, la cabra moriría de un ataque al corazón fulminante. Tenían un "Laboratorio de cabras" en Fort Bragg, California, donde se entrenaban en esto. En mirar a cabras para matarlas: en serio. Y más cosas, por ejemplo si uno te da "el toque de la muerte" (un toquecito cualquiera), el tocado sabe que significa que morirá, pero cuándo? No como las cabras, sino en un año o 30, o lo que sea. Todo así y además  todo apoyado por Ronald Reagan, que parece que estaba mucho por todo lo paranormal (gran amigo de Thatcher, no? y Nancy parece que le daba a la astrología). 



La segunda es "V" de Vendetta. Es una peli de 2005 dirigida por James McTeigue y escrita por los guionistas de Matrix, los hermanos (ahora hermanas, porque son trans) Wachowski. Pero lo importante es que están basados en los tebeos (también llamados cómics -pero sigo en mi campaña contra mi anglicismo crónico y secular-, o mejor novela gráfica)  británicos de 1988, dibujados por David Lloyd y escritos por Alan Moore


Un párrafo sobre Alan Moore, al que no he leído aún. Hace unos meses escuché un programa de radio en el que exploraban la obra de Moore, autor de esta y otra obras como "Watchmen" y "From Hell". Lo de elevar el nombre a "novela gráfica" es porque, según los ponentes del debate de la radio, lo de Moore es literatura con mayúsculas, y en concreto "Watchmen" es un clásico de la literatura, no solo del mundo del tebeo (o cómic). Así que lo tengo en mi lista para leer este año, y os lo divagaré como esta mandado.

Pero la razón por la que quedé en un grado de semi-estupor ayer, al terminar la peli, es por lo terroríficamente actual que resulta. Una novela de casi treinta años, una peli de más de diez, y cuando se crearon ambas obras, estoy segura de que se pensaba en este mundo como Orwell pensaba en "1984" o Ridley Scoot en "Blade Runner"... una novela de dudas y terror sobre un hipotético futuro improbable. Pero al verla, una no puede dejar de pensar en el mundo que tal vez nos está cayendo con el Brexit,Trump... y lo que venga.


"V" de Vendetta habla de una sociedad futura distópica en el Reino Unido en el que un régimen fascista está dominando el país policialmente, tras haber terminado con sus oponentes en "centros de detención".  De antemano, pido disculpas a los divagantes que no lean en inglés, porque voy a incluir un montón de citas del libro (adaptadas en la peli) en el idioma original, como suelo hacer. Son frases de aquellas de subrayar y, si va con tu manera de entender el mundo, tal vez forrarte las paredes con ellas. 

"V" es un anarquista revolucionario al que nunca vemos la cara, ya que lleva una máscara de Guy Fawkes. Alguien se acuerda del aquel divague del Pleistoceno sobre Fawkes? El católico que intentó volar el parlamento británico y que se ha convertido en el símbolo del anarquismo postmoderno. 

Durante la novela sabemos muy poco de quien es V, y de hecho, sus reflexiones acerca de la máscara están por toda la novela/película. Porque resulta que no importa quien seas, lo que importa es que haya un número como tú.. y vaya si los hay...
By Source, Fair use

“Evey Hammond: Who are you?
V: Who? Who is but the form following the function of what and what I am is a man in a mask.
EH: Well I can see that.
V: Of course you can. I'm not questioning your powers of observation I'm merely remarking upon the paradox of asking a masked man who he is” 

“You wear a mask for so long, you forget who you were beneath it.” 

“Who? Who is but the form following the function of what, and what I am is a man in a mask.” 



Esta es una de las primeras conversaciones que V tiene con Evey, la chica que acaba siguiendo sus pasos; a través de sus conversaciones es donde conocemos gran parte de la ideología de V, que habla del poder de la gente, de los muchos, poder que les ha sido arrebatado por los pocos (suena este discurso de algo?):

“People shouldn't be afraid of their government. Governments should be afraid of their people.” 

“Since mankind's dawn, a handful of oppressors have accepted the responsibility over our lives that we should have accepted for ourselves. By doing so, they took our power. By doing nothing, we gave it away. We've seen where their way leads, through camps and wars, towards the slaughterhouse.” 

“It does not do to rely too much on silent majorities, Evey, for silence is a fragile thing, one loud noise, and its gone. But the people are so cowed and disorganised. A few might take the opportunity to protest, but it'll just be a voice crying in the wildernessNoise is relative to the silence preceding it. The more absolute the hush, the more shocking the thunderclap. Our masters have not heard the people's voice for generations, Evey and it is much, much louder than they care to remember.” 

V va asesinando a los líderes del partido fascista que domina el UK. Vive en un subterráneo con arcos, como debajo de las vías con las paredes forradas de libros, con un piano de cola y otros elementos que nos lleva a deducir que es un tipo leído y culto. 

Luego sabemos que V es el único superviviente de un experiemnto donde, en uno de aquellos campos de detención se probó un virus contra disidentes. Estaba en la habitación cinco (en números romanos, claro) y está claro, tras lo que pasó en aquel lugar, que lo suyo es una venganza, que suena mucho mejor en italiano: Vendetta. Y este el el discurso de la filmación que logra colar vía la BBC de la distopía a todas las casas del país donde las familias ven las noticias:

“Good evening, London. I would introduce myself, but truth to tell, I do not have a name. You can call me “V”. Since mankind’s dawn, a handful of oppressors have accepted the responsibility over our lives that we should have accepted for ourselves. By doing so, they took our power. By doing nothing, we gave it away. We’ve seen where their way leads, through camps and wars, towards the slaughterhouse. In anarchy, there is another way. With anarchy, from rubble comes new life, hope reinstated. They say anarchy’s dead, but see…reports of my death were…exaggerated. Tomorrow, Downing Street will be destroyed, the Head reduced to ruins, an end to what has gone before. Tonight, you must choose what comes next. Lives of our own, or a return to chains. Choose carefully. And so, adieu.” 

No hicimos nada, y vinieron a por nosotros. V cree en el poder de las ideas que, transformadas en acción, pueden cambiar el mundo:

 “Behind this mask there is more than just flesh. Beneath this mask there is an idea... and ideas are bulletproof.

We are told to remember the idea and not the man. Because a man can fail. He can be caught, he can be killed and forgotten. But 400 years later, an idea can still change the world. I have witnessed first-hand the power of ideas. I've seen people kill in the name of them. But you cannot kiss an idea... cannot touch it or hold it. Ideas do not bleed. They do not feel pain. They do not love. And it is not an idea that I miss. It is a man. A man that made me remember the 5th of November. A man that I will never forget.” 

Este párrafo es particularmente atroz: en el pasado teníamos libertad para objetar ante las atrocidades, pero ahora que solo hay censura, a quién culpar? Simplemente mira en el espejo: los culpables somos todos, movidos por el miedo:

 “Because while the truncheon may be used in lieu of conversation, words will always retain their power. Words offer the means to meaning, and for those who will listen, the enunciation of truth. And the truth is, there is something terribly wrong with this country, isn't there? Cruelty and injustice, intolerance and oppression. And where once you had the freedom to object, to think and speak as you saw fit, you now have censors and systems of surveillance coercing your conformity and soliciting your submission. How did this happen? Who's to blame? Well certainly there are those more responsible than others, and they will be held accountable, but again truth be told, if you're looking for the guilty, you need only look into a mirror. I know why you did it. I know you were afraid. Who wouldn't be? War, terror, disease. There were a myriad of problems which conspired to corrupt your reason and rob you of your common sense. ”

Todos, los más afectados por las posibles consecuencias, los que entendían menos (esto también, suena de algo?):

“Affected most, they understand the least...” 

Y tiene claro que el miedo es el motor del desastre, y la razón por la que el país ha acabado convirtiéndose en un estado totalitario:

“Happiness is the most insidious prison of all.”

“Love your rage, not your cage.”

“I didn't put you in a prison, Evey. I just showed you the bars.”

Alan Moore odió la adaptación del cine de su obra, que era "específicamente sobre fascismo y anarquía. Esas palabras, fascismo y anarquía no aparecen en al película. La han transformado en una fábula de la América de Bush, gente que tiene miedo de hacer una sátira política en su propio país". 

 “E: All this riot and uproar, V... is this Anarchy? Is this the Land of Do-As-You-Please?
  V: No. This is only the land of take-what-you-want. Anarchy means "without leaders", not "without order". With anarchy comes an age or ordnung, of true order, which is to say voluntary order... this age of ordung will begin when the mad and incoherent cycle of verwirrung that these bulletins reveal has run its course... This is not anarchy, Eve. This is chaos.”

Desde la pelicula, la máscara de Guy Fawkes se ha convertido en un icono de la cultura popular para representar la respuesta de la gente anónima en contra de la "casta", de hecho "Anonymous", el grupo de activistas y hackers de internet que comenzaron con capmañas enc ontra de la Cienciología y que en público usan la famosa máscara de Fawkes.. o de V.

Tengo que leer la novela gráfica, pero pese a las protestas de Moore sobre la película, creo que cumple su función de remover, y si la gente se va con una idea ya vale. Y esta sería: haz, o los otros harán por ti 

8 de febrero de 2017

"2666" de Roberto Bolaño: No hay vuelta atrás

5 divagues
"Un oasis de horror enmedio de un desierto de aburrimiento"
Charles Baudelaire
(epígrafe de "2666")




El día de Nochebuena en Vetusta, perdida en el subterráneo de una librería, uno de esos momentos maravillosos de vacaciones. Perdida de mis compinches, los tres, cada uno por su lado. Por fin nos reencontramos, y compartimos el botín: Mini presenta "Poesía Espaniola para ninios" (me encanta que le guste la poesía, a mí a su edad me hacían memorizar muchas), que incluye poemas de ALberti, Fuertes, García Lorca, populares..."Entrevistas breves con hombres repugnantes" de David Foster Wallace para el Naúfrago Ro es el mío, y el Peda nos aparece con "2666", la novela póstuma de Roberto Bolanio, el chileno que nos enamoró hace anios con "Los detectives salvajes". En serio? Hacía tiempo que le tenía ganas. Lo peso: fácil más de un kilo y medio. Cómo lo vamos a llevar, malditos aviones? Te das cuenta de cómo van las maletas?

El día de Navidad, inopinadamente, meto un dedido del pie en la piscina. Sin ninguna intención de baniarme, eso está clarísimo, "yo soy quería probar" ("prueban esto, prueban aquello, aprendan de Warren, al que nunca le han podido probar nada!"-disculpen la broma solo-para-iniciados): hojeo las primeras páginas, sin saber que, desde allí, me voy a tirar al agua, al principio voy a tener algo de frío (al fin y al cabo, es el día de Navidad), voy a preguntar por ahí si hay toalla, pero al final voy a seguir nadadando... hasta nada menos que el final. Increíble. 


Pero han pasado bastantes cosas raras durante este lectura: en primer lugar, esta novela ha convertido a una lectora lenta en una Correcaminos o tal vez Speedy Gonzáles de las páginas-qué apropiados ambos personajes, uno por su hábitat desierto, otro por México.  Un libro de 1216 páginas leído en 36 días: termino el 30 de Enero. El que haya tenido el libro entre sus manos, entenderá además porqué esto es, además, físicamente un gesta (de la emocional hablaremos luego): no es un "portable", imposible sacarlo de casa en el fondo del bolso, este libro pide una dedicación espacial como pocos. Y la experiencia de leer "2666" en horizontal (mi estado basal lector) es dolorosa, y no metafóricamente. Pasado un rato, te quitas el tocho del pecho y notas cierto dolor precordial, que no te preocupa porque ahí a tu lado has dejado el ladrillo.

Practicalidades aparte, pasemos este párrafo aburrido que se puede encontrar en cualquier web cuanto antes: el libro está dividido en cinco partes, y es una "novela río": cada parte es independiente, pero tienen algo en común, como los afluentes, de ahí lo de río, lo pillan? Bolanio estaba ya muy enfermo cuando lo escribía, y su deseo fue que se publicara en cinco novelas, para ayudar a sus herederos. Estos, sin embargo, reunidos con el editor de Anagrama tras su muerte decidieron publicarlo como una novela total. Una vez terminado el párrafo aburrido, una confesión: no quería hacer un título de cada una de las partes, sino más bien un divague-haiku. Ya me conoce el divagante fiel, yo soy muy concisa, sucinta diría. Así que no quería el monstruo en el que se está tornando este divague, pero al final, parece que la hidra va a tener cinco cabezas, y que no voy a poder cortar ninguna, sino abrazarlas. Pero divago: yo estaba metiendo un dedito en la piscina congelada:


1. La parte de los críticos
Lo que más me gusta de Bolaño es que su Gran Tema es siempre la Literatura, el proceso de escribir, lo que consume al escritor, lo que supone escribir, de placer y de dolor. Y la primera parte, "La parte de los críticos", nos pone ya en bandeja esta obsesión del autor: se trata de una "novela de campus", donde cuatro críticos literarios europeos se encuentran, unidos por una pasión, la de un escritor de culto medio esotérico alemán llamado Benno Von Archimboldi (gran nombre, por supuesto un seudónimo). Nadie conoce a Archimboldi, nadie le ha visto, pero para sus fieles escribe como los ángeles.

Los cuatro críticos -que durante el capítulo se encuentran y desencuentran en diversas ciudades europeas- quieren, valga la redundancia, encontrar a Archimboldi. Entre tanto, congresos, ponencias, mesas redondas, paseos por calles empedradas de la vieja Europa (en estos días post-brexit, un cierto pang desolado aquí, tras el esternón), hablan por teléfono de madrugada, follan, se enganian, se presentan sin aviso en la ciudad de otro, se sinceran... En un punto deciden volar a México, en concreto al desierto de Sonora, porque en los círculos archimboldianos se comenta que tal vez el viejo alemán, del que ya saben es altísimo, esté por allá. 


Yo, mientras leo esta primera parte, me encuentro al principio confusa: de momento no me arrebata, y me impaciento porque yo lo que quiero es que salgan Belano y Lima y todo el movimiento del realismo vsceral si es necesario. Dónde está mi Bolanio? El que escribía cosas como "un amor desesperado, un amor que los anios no podían aplacar, aunque sí volver más indigno, más innoble, más atroz" y que llevan a decisiones monumentales tipo "teníamos que separarnos, nos estábamos devorando". Quién se lo ha llevado? Va a seguir así, correcto, pero sin hacerme saltar mil páginas? (Ingenua, pienso ahora). No seguiré con el Libro Gordo de Petete si no cambia. Recurro a NaN, que me anima a seguir, "lee un poco más y sigues igual, lo dejas".

Continúo, y, vaya, cada vez las "fulguraciones" bolanianas empiezan a iluminar más mi lectura. Aunque no estoy en trance por los críticos y sus aventuras de académicos privilegiados, en otro planeta, empiezo a interesarme por su búsqueda: Archimboldi, yo también quiero ahora encontrarte.

"Para ella la lectura estaba relacionada directamente con el placer y no directamente con el conocimiento o con los enigmas o con las construcciones y laberintos verbales como creían Morini, Espinoza y Petellier"


él, como Schwob en Samoa, ya había iniciado un viaje, un viaje que no era alrededor del sepulcro de un valiente sino alrededor de una resignación, una experiencia en cierto sentido nueva, pues esta resignación nón no era lo que conmúnmente se llama resignación, ni siquiera paciencia o conformidad, sino más bien un estado de mansedumbre, una humildad exquisita e incomprensible que lo hacía llorar sin que viniera a cuento (…) como un árbol que se quema en el horizonte sin saber que se está quemando”.


2. La parte de Amalfitano
Cuando la primera parte termina, te deja tirada en el norte de México, desierto de Sonora, en la zona fronteriza con los EE.UU. Qué momento de mayor actualidad, Roberto, quién te iba  a decir que habría lectores en 2017 que combinaban la lectura de tu novela con las noticias de la construcción de un muro en esa zona frontera, en ese territorio comanche donde mayoritariamente transcurre la acción de "2666"?

No importa quién es Amalfitano, ni su hija, ni la madre que les abandonó para visitar a Leopoldo María Panero en el manicomio de Mongragón, flechada de amor por su poesía. Lo que me importa conservar es, por ejemplo, esta reflexión de Amalfitano sobre los gustos literarios de los pusilánimes:

“Escogía La Metamorfosis en lugar de El Proceso, escogía Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El Club Pickwick. Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez”. (p. 289)

“Estas ideas o estas sensaciones o estos desvaríos, por otra parte, tenían su lado satisfactorio. Convertían el dolor de los otros en la memoria de uno. Convertía el dolor, que es largo y natural y que siempre vence, en memoria particular, que es humana y breve y que siempre se escabulle. Convertía un relato bárbaro de injusticias y abusos, un ulular incoherente sin principio ni fin, en una historia bien estructurada en donde siempre cabía la posibilidad de suicidarse. Convertía la fuga en libertad, incluso si la libertad sólo servía para seguir huyendo. Convertía el caos en orden, aunque fuera al precio de lo que comúnmente se conoce como cordura” (p261)

O esta otra, me ha hecho sonreir... "Me encanta la palabra follar, qué bonito hablan los españoles" (p. 445)

3. La parte de Fate

Fate es un periodista negro que vive en EE.UU. y comienza entrevistando en la desolación de Detroit a un ex-miembro de los Panteras Negras. Esta reflexión política me puso en pie:

"Lo inútil se impone no como calidad de vida sino como moda o distintivo de clase, y tanto la moda como los distintivos de clase necesitan admiración, pleitesía. Por supuesto, las modas tienen una esperanza de vida corta (...), y después pasan por todas las etapas de la degradación. El distintivo de clase, sin embargo, solo se pudre cuando se pudre el cadáver que lo llevaba encima.", y "mi casa tenía clase y la suya solo tenía estilo"


Fate viaja al desierto de Sonora a cubrir un combate de boxeo, y esta parte, tal vez mi favorita, valdría la pena aunque solo fuera por esta imagen:
"El masajista  (..) es un tipo ciego que se pasa todo el día (...) tirado en el suelo de su habitación leyendo libros en el idioma de los ciegos, (..) Braille. Fate se imaginó al masajista leyendo en una habitación completamente a oscuras y tuvo un ligero estremecimiento. Debe ser algo parecido a la felicidad, pensó".

Se acaba la parte tres y te das cuenta que lo que es común a las dos últimas es una nube negra que se ha instalado en el cielo. Hay una amenaza ominosa, hay bandadas de pájaros enloquecidos, hay inquietud... todo ello entre líneas.
 

4. "La parte de los crímenes"
Y nos metemos entonces en la página 475, cuando empieza "La parte de los crímenes", capítulo que termina en la página 861. Casi 400 páginas de capítulo. Y aquí es cuando de verdad me meto en la montania rusa. 

Bolaño parece que se obsesionó con una historia real, la de los asesinatos de mujeres que comenzaron en 1993 en Ciudad Juárez (llamada aquí Santa Teresa, el lugar de frontera al que me vengo refiriendo). Leyó todo lo que había que leer, llamó a policías, periodistas... y siguió sin respuestas sobre por qué la friolera de más de 700 mujeres fueron salvajemente violadas y asesinadas en Ciudad Juárez, durante casi 20 años. Las víctimas eran casi siempre trabajadoras de las "maquiladoras", fábricas estadounidenses en la zona de frontera, a las que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 entre México, EE.UU. y Canadá ayudó a proliferar. Aquí llegaban mujeres de todo el país, muchas chicas solas de zonas rurales empobrecidas. (Nota: Desde la frase anterior tengo un conflicto conmigo misma sobre qué tiempo verbal utilizar, solo pasado no, tristemente). En las maquiladoras las trabajadoras cobra(ba)n un sexto de lo que se cobraría en el país de origen. Las condiciones laborales eran (son) pésimas, y también las físicas: llegar al trabajo suponía (supone) a menudo ir caminando por caminos no pavimentados y sin iluminación. Estas mujeres, dentro de su pobreza, en el fondo estaban (están) retando a una sociedad tan machista como la mexicana: son independientes dentro de la precariedad extrema, y eso al machista, no. Además, en la frontera también tenemos el factor último para enturbiar y paralizar: el tráfico de la droga, las mafias, la corrupción policial y política. Un caldo de cultivo para la mejor novela de terror, solo que esto no es solo una novela. 

"Aquí casi todas las mujeres tienen trabajo. Un trabajo mal pagado y explotado, con horarios de miedo y sin garantías sindicales, pero trabajo al fin y al cabo, lo que para muchas mujeres llegadas de Oaxaca o de Zacatecas es una bendición" (p. 771)

Así que comienzo por la citada página 474 a leer la parte de los crímenes. La nube negra que ya nos había pintado Bolanio indirectamente en los otros dos capítulos, donde un profe de la uni (Amalfitano) teme por su hija, y un periodista negro (Fate) que esta de paso se empieza a interesar por un tema que parece aceptado como una plaga contra la que nada hay que hacer, cubre ya todo. Una chica trabajadora de una maquiladora aparece muerta tirada en un barranco, se describe su aspecto físico, la ropa que lleva, y los datos gores de lo que queda claro ha sido tortura y violación, anal y vaginal. La descripción, de estilo periodístico, termina con "la investigación no llegó a nada y el caso se cerró".

Tras el primer cadáver nos presentan a algunos de los actores secundarios -el principal está claro que son los crímenes- del capítulo: unos cuantos policías judiciales que investigan los casos, la psiquiatra jefe de un hospital, que se lía con un poli (el sino de l@s psiquiatras en el cine/literatura, follar con pacientes, polis, quien sea), una política del DF cuya amiga desparece, una abogada de un sospechoso que finalmente acaba en la cárcel... leyendo estas historias te vas haciendo idea del mundo que es Ciudad Juárez, fuera de los asesinatos, donde queda claro que es una ciudad sin ley. 

Pero son solo un par de páginas de presentación del actor de reparto: en un momento ahí tienes, otro asesinato, con todo detalle. Bolaño nos da de nuevo el nombre de la mujer, su descripción detallada, circunstancias, detalles gore, violación vaginal y anal, y el caso se cerró. Sigues avanzando en la lectura, intercalando las investigaciones y relaciones entre los distintos investigadores. Más muertas, con exhaustivas descripciones (si es que están reconocibles, no siempre, uno de ellos es tan bestia que un policía comenta que "aunque, claro, para hacer eso había que estar muy taras bulba" (p.624))  pero lo que es una constante es :"no se encontraron más pruebas, el caso se cerró", "nadie reclamó a la víctima, el caso se cerró". Supones que los asesinatos teminarán en un punto: pero llevas 100 páginas de esta cadencia. Cien. 



En ese momento, le pregunto a Nan. Qué pasa con los asesinatos? Nan dice que se tuvo que forzar para terminar con esa parte. Yo sigo leyendo, en estado de perplejidad, porque llevo ya 150, 200 páginas de muertes sin descanso, llevo todo eso de mujeres con distintos nombres y apellidos, con las caras desfiguradas, algunas irreconocibles, torturadas y violadas, y algo de investigación (incluyendo un tío que se mea en las iglesias). En ese momento cojo así, a ojo, otras 100 o 150 páginas, y miro de reojo porque simplemente no puedo creerme que Bolanio se vaya a pegar las 400 páginas de los crímenes describiendo hasta la saciedad, repitiendo hasta la naúsea lo mismo: la crónica de un periódico local del descubrimiento de un cadáver tras otro. En un punto habrá dejado claro su punto, valga la redundancia, me digo. Para mi sorpresa: sí, 200 páginas más adelante y la novela parece tener una estructura similar: tal vez cuando vaya por la página 750 sabré algo más del affair del poli bueno con la siquaitra, pero lo que parece claro es que se siguen matando mujeres con el mismo patrón, y que Bolanio me lo va a seguir contando. Hasta que no pueda más.
De hecho, leyendo una crítica alguien admitía que no había podido aguantarlo y lo había dejado en este punto. Una conocida tampoco pudo soportarlo. Lo cierto es que las descripciones son del infierno, directamente, y es imposible que no te afecten. Pero claro, lo que el lector imagina: te afecta igual que te tocan esas imágenes en el cine pero es que no es solo eso. La regularidad del horror en cantidades industriales consigue mucho más, o al menos algo diferente, que lo sentirá el lector de este divague al que se lo he contado en un par de párrafos. Pero cuesta mucho entenderlo, y de hecho yo no hice hasta la parte de los chistes, que no es un nuevo capítulo, aunque yo la llame así: son tal vez tres páginas para helarte la sangre. Porque como se suele decir, es peor el silencio, la complicidad de los "buenos" que la maldad de los malos. 

Inciso: Yo siempre he tenido mis dudas con los límites del humor. Por supuesto, nunca encarcelaría a nadie por tener pésimo gusto, pero en ciertos contextos yo no haría ciertas bromas. Aunque, como dice la frase, "daría mi vida porque quien quiera, las haga"-claro que, si estoy delante, también tendrán que atenerse a mi comentario, no sere cómplice. En todo caso, lo que siempre digo es que, por encima de lo anterior, el peor pecado de un chiste es no ser gracioso. Y a menudo, hay humor que llamaré "humillante" (del otro, claro, el reírse de uno mismo viene siendo de lo más saludable que hay) que es todo menos gracioso. Bien: inciso hecho. 

Cuando llevas decenas-cientos!- de páginas de asesinatos terribles contra mujeres que no le importan un pepino a nadie, mujeres pobres que han dejado a su familia para ir a ser explotadas laboralmente en una fábrica yanki, mujeres a las que nadie que puede hacerlo se molesta en proteger, entonces Bolaño te hace asistir a una quedada de policías en un bar. Y uno de ellos se arranca y se dedica a contar "chistes de mujeres". Chistes tipo "en cuántas partes se divide el cerebro de una mujer? Pues depende de lo duro que le pegues", o "qué hace una mujer fuera de la cocina? esperar que se seque el suelo", o "cuánto tarda una mujer en morirse tras un disparo en la cabeza? 8 horas, lo que le cuesta a la bala encontrar el cerebro", o "por qué tienen las mujeres una neurona más que los perros? pues para cuando estén limpiando el váter no se beban el agua", o "en qué se parece una mujer a una pelota de squash? en que cuanto más fuerte le pegas, más rápido vuelve". Se pilla el nivel?

Estas bromas duran tres páginas, y su lectura se me hace más dura que todo lo anterior. Es furia lo que siento, y aquí es cuando se me abren los ojos. La sangre, las vísceras, las unias y los dientes de todas las mujeres asesinadas tienen por fin una explicación. No hace falta, como en una vulgar pelicula de misterio yanki, que nos desvelen la cara del sicópata que va matando por su cuenta. Aquí está claro quien mata, y son todos. Como decía antes, mis dudas sobre los límites del humor me visitan de nuevo y me confirmo en que cada uno elige las bromas que hace, los chistes que cuenta, y que ellos te definen, hablan de ti, en lugar de la mujer, el negro, el minusválido, el pobre del que te intentas reír, a costa del que quieres brillar, con tu chiste. Que haga un policía estos chistes, y sus companieros se los rían (sin romperle la cara, que es lo que a mí me llama) ilustra el estado de una sociedad. Explica la misoginia, y lo nada que importan las mujeres. Cuando termino esta parte de los chistes, se me ha ido acumulando una ira de proporciones descomunales. Bolanio ha escrito un libro profundamente feminista, y no un ensayo académico, sino que te lo hace sentir. Rabia y desesperación, pero no la usual, intelectualizándolo; esta está en tus tripas. 



5. "La parte de Archimboldi"
En un estado de descompresión tal te deja este capítulo, que entonces cuando llega el último, "La parte de Archimboldi", alguien se acuerda del escritor de culto que cuatro académicos europeos buscaban denodadamente? No? Pues así me sentía yo en este punto: exhausta mentalmente, aún preocupada, dándole vueltas y vueltas al infierno aquel por el que he pasado los últimos días o par de semanas , y de que aún creo que no he salido. 

Así que no sé si estoy demasiado lista para leer la infancia de un ninio muy alto, y mucho menos para empaparme  con extremo detalle su tiempo como soldado en la Guerra Mundial (nunca he leído novela de guerra, creo, y aquí me aburre inmensamente). Todo lo que quiero hacer es acabar el libro, auqnue luego, contradictoriamente, termino huérfana de él. 

Cuando Archimboldi comienza a escribir (Además, la fama era reductora. Todo lo que iba a parar en la fama y todo lo que procedía de la fama inevitablemente se reducía. Los mensajes de la fama eran primarios. La fama y la literatura eran enemigas irreconciliables” p. 1003), y en particular la descripción de su relación con la Baronesa Von Zumpe ("Una mujer que a pesar de los años conservaba intacta su determinación, una mujer que no se aferraba a los bordes del abismo sino que caía al abismo con curiosidad y elegancia. Una mujer que caía al abismo sentada.), que acaba siendo su editora, hace que recupere mi interés por el ladrillo que cada día pesa más y que he de leer de lado, apoyado en una almohada. Perlas bolañanas las hay por doquier, por poner un ejemplo, Archimboldi y la baronesa están en la habitación del primero en Venecia y en un punto le pide a ella que calle, que si puede oír el silencio. Ella se ríe de semejante idea de escritor, cuando él se va a la ventana y la llama: está empezando a nevar en Venecia. Precioso. Pero luego, te pone de nuevo en tu sitio: “La historia que es una puta sencilla, no tiene momentos determinantes sino que es una proliferación de instantes, de brevedades que compiten entre sí en monstruosidad” (p.1078)

Y cómo terminar el divague sin incluír una cita que me ha apelado como bloguera, como aspirante a escritora menor que un día fui, idea que tuve incluso la clarividencia de abandonar antes de haber leído lo que nos dice Roberto al respecto:

"Pobre mi padre mío. Fui escritor, fui escritor, pero mi indolente cerebro voraz me comía las entrañas. Buitre de mi propio Prometeo o Prometeo de mi propio buitre, un día me di cuenta de que podía llegar a publicar excelentes artículos en las revistas y en los periódicos, e incluso libros que no desmerecían el papel en que estaban impresos. Pero también supe que jamás lograría acercarme o internarme en aquello que llamamos una obra maestra. Me dirá usted que la literatura no consiste únicamente en obras maestras sino que está poblada de obras, así llamadas, menores. Yo también creía eso. La literatura es un vasto bosque y las obras maestras son los lagos, los árboles inmensos o extrañísimos, las elocuentes flores preciosas o las escondidas grutas, pero un bosque también está compuesto por árboles comunes y corrientes, por yerbazales, por charcos, por plantas parásitas, por hongos y por florecillas silvestres. Me equivocaba. Las obras menores, en realidad, no existen. Quiero decir: el autor de una obra menor no se llama fulanito o zutanito. Fulanito y zutanito existen, de eso no cabe duda, y sufren y trabajan y publican en periódicos y revistas y de vez en cuando incluso publican un libro que no desmerece el papel en el que está impreso, pero esos libros o esos artículos, si usted se fija con atención, no están escritos por ellos. (...) Quien en verdad está escribiendo esa obra menor es un escritor secreto que sólo acepta los dictados de una obra maestra.

(...)

Disculpe las metáforas. A veces me excito y me pongo romántico. Pero escuche. Toda obra que no sea una obra maestra es, cómo se lo diría, una pieza de un vasto camuflaje. Usted ha sido soldado, me imagino, y ya sabe a lo que me refiero. Todo libro que no sea una obra maestra es carne de cañón, esforzada infantería, pieza sacrificable dado que reproduce, de múltiples maneras, el esquema de la obra maestra. Cuando comprendí esta verdad dejé de escribir. (...)

Ya sabía que escribir era inútil. O que sólo merecía la pena si uno está dispuesto a escribir una obra maestra. La mayor parte de los escritores se equivocan o juegan. Tal vez equivocarse y jugar sea lo mismo, las dos caras de la misma moneda. En realidad nunca dejamos de ser niños, niños monstruosos llenos de pupas y de varices y de tumores y de manchas en la piel, pero niños al fin y al cabo, es decir nunca dejamos de aferrarnos a la vida puesto que somos vida. También se podría decir: somos teatro, somos música. De igual manera, pocos son los escritores que renuncian. Jugamos a creernos inmortales. Nos equivocamos en el juicio de nuestras propias obras y en el juicio siempre impreciso de las obras de los demás. Nos vemos en el Nobel, dicen los escritores, como quien dice: nos vemos en el infierno." (p1066)

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Huérfana, he escrito antes. Así me he quedado desde que no me peleo con el ladrillo cada noche. 


"Hay que volver ya mismo, se decía, pero adónde?" (p 270), me digo, como uno de los personajes de "2666". 

4 de febrero de 2017

Aritz corre la Maratón de Londinium por PLAN! Muévelo

9 divagues
La fundadora de mi colegio se llamaba Paula Montalt. Yo tenía un libro que vendían las monjas sobre su vida y que me leí con la yaya mil veces. Luego siguió Fashion, y esto me recuerda que tengo que encontrarlo para leérselo a Mini. Hablaba de una niña "de ojos azules y trenzas morenas" de clase trabajadora que tuvo que ponerse a trabajar a los diez años porque su padre murió. Luego se fue monja y montó una congregación cuyo eslogan-que estaba colgado por las paredes del colegio- era "salvar a las familias educando a las niñas". Qué visionaria Madre Paula. 

El testigo de esa idea lo ha tomado Plan International, cuyas iniciativas siempre me inspiran. Os acordáis de las chicas remeras? Rema-como-una-chica? El Día Internacional de la Niña? La campaña "Porque soy una niña"? 

Pues bien, ahora nuestro amigo Aritz se une al montón que pensamos que educando a las niñas se puede cambiar el mundo y el día 23 del Abril... VA A CORRER LA MARATÓN DE LONDINIUM PARA APOYAR A PLAN.


Es la primera vez que hago esto en el blog, pero me parece una causa tan justa y el esfuerzo de Aritz tan grande que, a los que podáis, pasaros por aquí y apoyad a Aritz y a Plan. ÁNIMO!