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28 junio 2026

Gazpacho tirando a salmorejo [Días en la cuerda floja en Barna]

 Este era un post gazpacho normal, pero ahora que termino, veo que ha quedado un poco espeso: ¡hay tantos frentes abiertos! Vamos, que me ha quedado un salmorejo. 

Hace [ola de] calor
En mi descargo, culparé a la ola de calor en Londinium, que parece que hoy remite, pero que el viernes fue colérica.  Resolvamos la siguiente ecuación: en mi casa, 32 grados + humedad amazónica + moqueta - aire acondicionado = cerebro en ondas delta (explicación aquí). Si le sumas tristes ventiladores + mi viejo truco de meter la cabeza bajo el agua fría [mientras dura el pelo mojado, dura la "alegría", qué poco pedimos] =  cerebro en ondas theta.

Así que  no se espere mucho de mí hoy, pese a que han pasado cosas absurdas que hay que necesariamente documentar, como que me crucé a Darth Vader por la calle [solo la cabeza, no llevaba la capa, hasta él sufre los rigores estos], que parece que ahora están de moda las pelucas ["ya no saben qué hacer para vender", frase anticapi de la Yaya, pero en invierno igual tendrían su allá, un test para mí que nunca he llevado el pelo corto]. Y lo de los helados: en el curro -que pese a ser una pecera sin aircon es descrita sin rubor como "edificio inteligente"- las jefecillas traen helados para animar al personal: el jueves me comí dos y el finde pasado uno y medio en Delacreme (el mío y la mitad de Roc que tras dos chupadas se aburrió). 

Afonía del cortisol
Ah sí, que he pasado unos días en Barcelona visitando a la familia. No he llegado a lo de sanfermines, pero en algunos puntos, de tanto hablar, me notaba la voz tirando a afónica. O tal vez fuera la freudiana afonía histérica por lo que supone vivir en la constante cuerda floja cuando se es copilota de Fashion. No, no es que conduzca mal -aunque alguna línea continua hemos cruzado- sino por su actitud extremadamente liberal a la hora de aparcar frente a uno de estos símbolos, de los que Barna está repleta:


No recordamos de dónde vino el concepto "di pagar", pero es usado continuamente entre nosotras. Un ejemplo: "Queremos di pagar, pero ni aun así hay sitio. ¿Qué quieren que hagamos?". Esta es ella, claro, a la vez que aparca en un carga-y-descarga al que le quedan 20 minutos para ser legal, o sobre un dudoso badén al lado del carril bici en medio de Enric Granados.  Por supuesto, yo estoy en las antípodas de esa actitud: nunca aparco ilegalmente  y si me ponen multas son siempre por acciones sin alevosía ni nocturnidad. Claro que las dos últimas veces que he apelado escribiendo un panfleto que ríete de los divagues, han pasado de mí con un argumentario -lo que más me fastidia- que no responde a mi recherse-du-temps-perdú, sino con una narrativa que suena a corta y pega.  


Y vuelve el papa
Se infringió la ley también en Montjuïc, donde subimos a la Fundación Joan Miró. La foto de arriba muestra la ciudad con La Sagrada Familia ahí en el centro. A la gente de Barna, que ya tuvieron suficiente exposición al mundo con los Olímpicos y se les llenó esto de guiris, les hace mucha ilusión lo de la retransmisión internacional del papa inaugurando (para ellos, bendiciendo), que asegura nuevo tipo de turista -a añadir a los del brunch de aguacate en tostada-: el peregrino religioso. Pero volviendo a la basílica, a mí me gustaba más inacabada -en particular la portada de Subirach-, este añadido fálico me parece innecesario

Miró: meh
En la Fundación Miró disfruté más del edificio en sí -tiene un aire como ibicenco o "manrique", opinó Fashion- que de las obras, nunca ha sido santo de mi devoción. No es la primera vez que me pasa esto con un museo, que prefiero el continente al contenido. 



Roc aguantó allí 20 nanosegundos en un cuentacuentos en catalán, pero luego dibujó durante bastante rato bajo un olivo, donde podías dejar tu obra con unas semillas. Me perdí el simbolismo porque me abanicaba furiosamente en una sombra. Menos mal que a la salida dimos con una terraza muy agradable -de nuevo, con vistas- a la que llegamos en un estado lamentable, pero nada que no pudiera resolver una coca-cola con muchísimo hielo [tiene todo el sentido que el zumo yanki fuera concebido como medicina]. Y logré no pensar en nuestra última infracción vial durante todo el rato, un punto pa'mí. 



Modernismo, ciencia, Total Institutions
Y siguen las visitas culturales: esta vez a Cosmocaixa, un museo de la ciencia que por fuera es así de chulo. Era un antiguo asilo para ciegos, l’Empar de Santa Llúcia, del arquitecto Josep Domènech i Estapà y estuvo abierto hasta 1979. Cómo eran en el pasado institucionalizando a todo el mundo con problemas en lugar de ayudar a su integración en sociedad. 


El modernismo en Barcelona es maravilloso: así como disfruto de la arquitectura de Londinium todo el rato, en Barna hay edificios y palacetes para alucinar. Igual que aquí, construido sobre las espaldas de esclavos de las colonias: si logras que esta idea no pase por tu cabeza mientras ves toda esta opulencia, eres de esa gente que me cae mal. Si no, es 
otra oportunidad para educar políticamente a tus hijes y sobrines. 

Por dentro es también una chulada. Se baja por unas escaleras de caracol que rodean un árbol y abajo hay un acuario espectacular....



"El bosque hundido" lo llaman y esto es solo un ángulo... luego sigue y sigue por otros pasillos... El tamaño de los peces, de preocupar: más grandes que Roc! Recordaba algunos momentos buceando entre bancos de pececitos, pero esto es otro nivel.



 Y esto es una capibara... parece que hemos tenido muchísima suerte de verla o verlo, whatever.


Es todo muy interactivo en la sala "Universo"  hay desde física y química...



... hasta la doble hélix del ADN...



... pasando por el cerebro...


... la microbiota y muchísimo más. 



Cuando me jubile, he de empezar otro blog ligero con estos temitas. De momento, convento cisterciense a la salida...




Libros
También he pasado por La Central, claro (ni que decir tiene que para ello el coche tuvo que de nuevo infringir la ley sobre alguna línea amarilla) y sigo sin encontrar el de Alma Delia Murillo que recomendó el náufrago Ro pero me compré "Temporada de Huracanes" de Fernanda Melchor.  Aquí empieza "Temporada de ropa interior tendida"... un aperitivo.


Me dan ganas de leer el libro de Pierre Bayard titulado "Cómo hablar de libros que no has leído", porque me parece un título provocador (en el divlog hay su divague de las sombras de Grey por ej, sin haberlo tocado ni con un palo de 12 metros), pero luego leo que el autor, además de catedrático de literatura, es psicoanalista: pongo la mano en la pistola. Sin embargo voy a incluir esta frase:
"Los libros que amamos ofrecen un esbozo de todo un universo que habitamos en secreto y en el que deseamos que la otra persona asuma un papel. Una de las condiciones para una relación romántica feliz es, si no haber leído los mismos libros, al menos haber leído algunos en común; lo que implica, además, no haber leído los mismos libros. Desde el inicio de la relación, por lo tanto, es crucial demostrar que podemos estar a la altura de las expectativas de nuestra pareja, haciéndole sentir la cercanía de nuestras bibliotecas interiores".
Piromanía institucionalizada
Ah, la noche de San Juan. Pienso en los pirómanos, pero no los de los chistes, sino las personas con este desorden de control de los impulsos, que no ganan nada con ello aparte de liberar cierta tensión interior. Imagino que esta noche es un "field day" para ellos. A mí no me gusta nada el ruido y nunca he podido entender los petardos, tracas, mascletás, así que se puede imaginar mi estupor cuando veo que hay unas tiendas efímeras que expenden este tipo de material, previa firma con DNI. Porque sí, los padres de Roc le compran unas "bombetas", que es lo que parece que los niños de 4 años hacen aquí. No tengo palabras y expreso mi horror, pero ¿quién hace caso a la tía, por mucho que sea la de América? En la plaza de detrás de casa, hay seniores hechos y derechos con náuticos y camisa de plana en plena cremá de distintas variaciones del tema. 

Menos quejas: ya expliqué aquí lo que sería una noche ideal de solsticio de verano pero, al final, esta casi lo parece. Salimos a cenar a la terraza y, de lado a lado del cielo, la gente está satisfaciendo su tensión interior con fuegos artificiales. Los vecinos del edificio de enfrente, como son ricos, han echado el resto y parecen fuegos organizados por el ayuntamiento. La foto no hace justicia, pero fue un ratito mágico: me recordó a Nochevieja en mi balconete en Londinium, y ver los fuegos muy lejanos en los distintos barrios de la ciudad. 


La manguera, diversión del pobre
Creo que ya he dicho alguna vez -el qué no habré dicho tras todos estos años- que el jugar con una manguera en verano me parece la diversión máxima del pobre en verano. ¿No tienes piscina pero sí un puntito de sadismo? La manguera es para ti. Ahora, además, las hay con difusión y lluvia primaveral y tal; ya no hay que meter el dedo para apuntar como en el Pleistoceno. 

Se preguntará el divagante la razón de la foto siguiente: es el sistema, ciertamente de otra época geológica, para lavar coches con manguera. Además, no se han molestado en cambiar el precio: por dos euros, lavado, aclarado y abrillantado. Fascinante también la sociología del lugar: tomado por los señoros amantes del motor, de esos que llevan su automóvil como un pincel -un poco mis antípodas, recordemos que a Wolfy hay que sacarle el musgo de vez en cuando. Como éramos las únicas chicas, pareció mal empezar a enfocarnos con la manguera -sección aclarado, ni que decir tiene-, no vaya a ser que terminásemos haciendo una fiesta de camisetas mojadas ahí con nuestros linos.  


Vamos a la playa, o-o-o-o-o, todos sin sombrero
A la salida terminamos en este parque ya autorizado para semejante cosa y mi principal observación es que a la península no ha llegado la religión de "un rayo de sol implica niño con  sombrero". Sería impensable en el UK tener a mediodía a esa panda de menores en plena solera descubiertos y este parque hubiera sido otro Field Day, esta vez para servicios sociales. Tampoco vi niños con bañadores enormes con protección solar. 


Pero en estas que, de repente, veo a una chica cuya cara me sonaba persiguiendo a un crío de la edad de Roc. Dudo porque, si es ella, no la veo desde 2019, cuando ella era una joven aprendiza de bruja que rotó por mi equipo. "Hola, eres S?", me lanzo, y ella me mira perpleja y entonces me doy cuenta que llevo gafas de sol y mi sombrero -yo sí- de viajes mugriento, así que me lo quito todo para que me reconozca. Qué ilusión: ahora trabaja de bruja ya titulada y recordamos batallitas. 

Brexit, lawfare, nuestra amada Latinoamérica
No voy a entrar en este tema, pero no sería fiel a la realidad de estos días si no contase que he estado escuchando podcasts o leyendo la prensa obsesivamente en ambos países donde no paran de pasar cosas en el ámbito político. El UK, ese país ingobernable tras el Brexit: a por el séptimo Primer Ministro en 10 años, y además miles de artículos para conmiserarnos de la década del maldito Brexit. Que el tipo que mintió descaradamente en aquella campaña tenga ahora posibilidades de ser nuestro siguiente PM es sobrecogedor. Mientras tanto, en Ejpaña, es como un thriller con tintes gore. En Latinoamérica, ni me meto. Es que no hay dónde huir. 

¿Por qué lleva esa señora una galleta en la cabeza?
Llega el día que me tengo que ir, y me da mucha pena porque Roc hace preguntas como este título frente a una botella de aceite "La Española". No he podido encontrarla online, pero en su botella, el clavel era amarillo, así que lo de la galleta es aún más plausible. 



La conversación es tan animada con Fashion en el camino al aeropuerto que no se me ocurre mirar la terminal hasta que estamos en una zona que no me suena de nada: ah, que voy a la T2, no a la T1. Nos hemos pasado la salida y, de repente, nos encontramos en medio del desierto de Atacama a las tres de la tarde. Sugiero que me deje en la T1 y "ya caminaré" pero se echa las manos a la cabeza, por lo visto no hay un amable pasillo refrigerado, sino gran distancia y peligro de golpe de calor, hasta con sombrero, en el intento. Tras horas de "la diligencia", llegamos, nos metemos en un parking innecesario y supongo que también ilegal, o Fashion no obtendría su dosis de subidón. 

Metemos todo esto a la procesadora, le damos al "on"... y a ver qué sale. 

05 abril 2026

Londinium: Semana de Pasión y otros lugares comunes sin aparente conexión (Parte I)

Si viajo al Easter -permítanme el anglicismo, Semana Tonta es demasiado largo y tal vez ofensivo dado el actual zeitgeist- del año pasado (mi manera de viajar es darle aquí), estaba exteriormente en una situación similar a la de ahora: sin salir de Londinium porque en unos días Mini empezaba los "mocks" o "exámenes predictivos". Este año, ou mama, es ya "The Real Thing", en mayo comienza los finales, que durarán un mes, así que aquí seguimos. No que nos importe, porque aunque fans de cierto tipo de viaje [cada vez "cierto tipo" se acota más, nos hacemos mayores, disminuye la paciencia], lo  nuestro es viajar desde nuestro sofá. Y pedalearnos la-ciudad-que-nunca-te-terminas. Claro que Dios es de derechas y mala gente, y siempre manda tiempo regulero para que penemos todos la muerte de su Hijo y blabla.

Leo ese divague titulado "Fragmentos en el páramo de Easter", que es una versión de mi género "gazpacho" y constato que es una forma que cuenta con cierta aceptación entre divagantes y extraños y, dando muestra de una empatía con quienes aún magnanimamente pasan por aquí -hay gente que cobra por esto, yo a veces pienso que tendría que pagar-, hoy comenzamos con unas cuantas ideas deslavazadas que ni siquiera tienen la excusa del año pasado, que era homenajear a "Pedro Páramo", el libro que estaba leyendo. 

Cosas del comer
Ya el año pasado hablé de la carencia de mona o huevos de Pascua en esta casa, aunque Easter sea únicamente un festival del chocolate en este país, al que preocupa tan poco Yísus (aunque cómo olvidar aquel año que fuimos a la Isla de Wight y vimos a un penitente haciendo trampas: arrastrando la cruz con rueda!).

Pero el otro finde, de camino a la mani anti-todo [me estoy dejando en lo del activismo, no he hecho divague], pasé por Marchesi, una pastelería italiana fundada en 1824 que solo tiene establecimientos en Milán y aquí, cerca de Berkeley Square. Aquí se puede apreciar -aparte de la maravillosa arquitectura en el reflejo- que los huevos a la venta son "de arte y ensayo", y que, pese a las £1,300 del ala de uno de ellos, están agotadísimos, al menos en la web. Padrin@s, ya sabéis: siempre podéis alegar que no había existencias. 






Los italianos, unos guarros
Disculpas, es el sintagma que me viene a la cabeza de seguido cuando se habla de los habitantes de ese país desde que mi padre explicó que en fútbol, "los italianos son unos guarros".  Es solo metafórico: según Doña Concha de Pélion, los guarros-literal son los franceses. Pero divago. 
 
Quería hablar de los italianos -unos guarros- y su capacidad para el marketing — creo que lo escribí en un comentario: todo lo que tocan lo convierten en oro. Lo último es la "Colomba di Pasqua", de la que nunca oí hasta hace unas semanas en Barcelona, donde me di de bruces con un estante lleno de colombas en un supermercado orgánico a los que me hacen ir los Jekes. 



En Marchesi me las encontré de nuevo, y eso ya me obligó a hacer una búsqueda y resulta que la colomba es la semanatonta equivalente del navideño panettone. Enfurecida, iba ya a hacer una arenga sobre el capitalsmo y la creación de cada vez más mierdas para comprar, pero según dice la www, esto viene de lejos. Parece que ya está también en supermercados estándar. Será tan mazacote como el panetone, cuyo sabor está bien pero no puede competir con la masa del roscón? Nacionalismo de la pattisserie. Maremía como descubra este post Vox, me hacen una oferta. 

Y por terminar con L'Italia, el otro día vi la última de Sorrentino, "La grazia". Nada como "La grande bellezza", pero me sigue encantando Toni Servilo, el actor-gurú del director, y me encanta su uso de la música tecno en una peli de un tema tan sobrio. De repente, sonaban unos acordes de club de esos que has de entrar con gafas de sol, tapones y anfetaminas, y yo quería responder con un "I've got the power!". Supongo que escucharlo sin la peli no tiene el mismo efecto, pero a mí me dan muchas ganas de bailar, algo así como en el final de la actuación de Rosalía en los Brit. Pasen al minuto 2:44, y no cometan el error de saber qué dice la letra [I'll fuck you till you love me"="Te follaré hasta que me quieras": WHAT THE FUCK?, la confusión es máxima, pobres zetas].

Aquí, certezas
Y siguiendo con confusiones, una cosa hay cierta: podrán arrancar las flores pero cada año está aquí la primavera. Londinium in the bloom, Sakura en Londinium. Las fotos son de mis jardines favoritos de la ciudad, que es top secret luego no pondré sus coordenadas en un blog tan viral. La descubrí en mi año de baja maternal con Mini en el que me dediqué a descubrirlo todo armada de un carrito y mapas de papel. Era esa época. 



También era esa época en la que pretender que tienes La Verdad (el Cheeto narcisista llama a su red social "Truth Social") o que lo sabes todo ("Aquí, certezas", eslogan de la campaña del PP en Castilla) hubiera hecho reír mucho.  En nuestro mundo, dinamitado de incertidumbres, aún hay gente con tan poco respeto intelectual por su electorado que pretende que tiene todas las respuestas, todas las certezas. ¿Os imagináis mi cara mientras tecleo esto?




Los actores no envejecen, pero yo tampoco
Voy a recoger mis nuevas gafas y paso por una casa donde vivió un tiempo Jimi Hendrix, y 200 años antes, al lado, George Frédéric Haendel. Os aseguro: no es mala plaza (Brook Street). Los han juntado y puedes visitar ambos en la "HandelHendrixHouse". Hendrix es la de la izquierda, el taxi era por lo de la composición. 


Paso por otra donde vivió Audrey Hepburn, que me recuerda a Katherine (Hepburn, claro), aunque no estuvieran relacionadas. El otro día vi "Suddenly, last summer" ("De repente, el pasado verano", la peli de 1959 de Mankiewicz, basada en una obra de Tennessee Williams en la que Hepburn interpretaba a una rica sureña que hace maldades. Miro su edad en la peli en la internet: 52 años. Me parece mayor que yo, lo cual puede tener un pase, pero también me lo parece Montgomery Cliff y la guapísima Elizabeth Taylor, pese a que tendrían como  30. ¿Qué pasa aquí? Pues que esos actores clásicos o los de mi infancia siempre me van a parecer mayores: iba a decir es curioso, pero no lo debe ser porque al Peda también. Lo es porque no es que ellos no envejezcan en el celuloide, es que los que nos quedamos parados en edad al ver esas películas somos nosotras. 



Demasiadas más ideas sueltas, así que se quede este como el primero de una serie de divagar-proper.  Y en la búsqueda de fotos de huevos de chocolate, flores y placas azules, me han salido al encuentro las de la mani, así que termino con un par. Nota: aunque el tema principal era "en contra de la extrema derecha", fue tan multi-todo que cada uno llevaba su cartel-woke a medida: que si Fuck Trump, pro-Palestina, inmigración, feminismo, Irán, no-a-la-guerra, refugiados bienvenidos, los gays y del género, en contra del fascismo... en particular me enterneció algunos que reciclaron las banderas europeas anti-brexit y los que siguen -seguimos- con el mantra de la Seguridad Social pública.

Una mani un poco gazpacho, como este divague. Vamos a por el otro...




21 noviembre 2025

Gazpacho en otoño

La primera vez que hice un divague de ideas sueltas allá por 2014 lo llamé "Gazpacho". Es una técnica a la que he vuelto algunas veces, pero no demasiadas, porque como es sabido, una de mis limitaciones escritoras es que no soy precisamente conceptista. Ya podía decir mi paisano Baltasar Gracián aquello de "lo bueno, si breve, dos veces bueno", yo soy más de la escuela Mae West y su "too much of a good thing is wonderful" ("demasiado de algo bueno es maravilloso"). Así que me pongo con lo que debía ser una "cápsula" y me salen seis mil palabras. Pero hoy lo voy a intentar: un gazpacho a finales de noviembre. 

Eufemismos de la pobreza
El otro día, escribiendo el divague de la meritocracia me quedé con ganas de expandir sobre esta nueva tendencia de llamar a las personas pobres, "vulnerables".  Según la RAE: vulnerable,  adj. "Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente". Y aquí está la acepción del María Moliner. 



Hay otra palabra que se me hace aún más insoportable para referirse a los pobres: "humildes". Es una palabra que me da muchísima pena, hace conjurar en mí imágenes de criadas con las manos quemadas por la lejía, hombres de campo dando vueltas a la boina para pedir un favor al señor. Son los personajes de "Los hijos muertos" o de "Los santos inocentes". Aquí tanto la RAE como María Moliner acepta el concepto de pobreza en sus deficiones, pero me sigue costando: tal vez sea porque en la RAE en acepciones 3 y 4 ponen "dicho de una cosa baja, sin altura" y "carente de nobleza"



María Moliner
Ya que he hablado del diccionario, quiero decir (y espero que no se desmadre a divague), que hace unos meses, cuando estaban promocionando el libro que ha escrito sobre ella Andrés Neuman ["Hasta que empieza a brillar"], vi el documental "Tendiendo palabras" de Vicky Calavia. Cuando lo lea, tal vez haga un divague conjunto, porque hay mucha tela que cortar. Pero el fogonazo para hoy es que mi colegio estaba cerca de la calle María Moliner, nombrábamos a la calle continuamente, y a nadie se le ocurrió hablarnos en detalle de esta mujer, que había nacido en Paniza, muy cerca de Vetusta. Claro que lo mismo pasó con Amparo Poch, una de las pioneras médicas en España. De estas palabras, me gusta niquitoso:



"Exterior -Noche"
Entrevista a José Sacristán: es un tipo al que me encanta escuchar, no solo por lo que dice que es casi siempre genial, sino además por su voz: me hipnotiza. Tiene 88 años (ya? madremía) y a tenor de eso comentó que ya no está para ciertas cosas: "por ejemplo, si veo una escena que comienza: exterior-noche yo directamente cierro el guión, no me interesa"

Ay Sacristán, te entiendo perfectamente, yo estoy ya ahí: lo dramático es que tengo más de treinta años menos que tú. Claro que no en "mis temas", pero a nivel profesional estoy ahí: paso del equivalente de madrugar y pasar frío. Ojalá pudiera cerrar el guión, como él. 

Esta es mi peli favorita suya, "Un lugar en el mundo" (1992) de Aristaráin. No sé si el mundo era más amable en esa época, o estoy cayendo en la nostalgia.



Una frase de una adaptación del Quijote
También, de la entrevista, copié esta frase, de una adaptación del Quijote por Juan Ramón Fernández. Solo porque me pareció tan bonita....
“Si yo pudiera sacar mi corazón y ponerlo ante tus ojos, quitara el trabajo a mi lengua de decir lo que apenas se puede pensar”

Rosalía: Sigo sin ser moderna
Hay detalles, algunos sutiles que me indican que tal vez ya no soy tan joven como pienso. Evidente, dirán, pero es que yo, en mi cabeza, sigo creyendo que lo soy: es algo extraño, pero cuando veo una peli, me identifico con los hijos, no con los padres, no me creo que esa cifra sea mi edad, me siento en el suelo en los aeropuertos y la mayoría de los cincuentañeros me parecen mucho mayores.  

Ejemplos de situaciones que me hacen sentir que mi reino ya no es de este mundo incluyen algunas de mis ideas sociales y políticas (me niego a aceptar nuevas realidades), y, por supuesto, cierta música. Ahí es cuando llego a Rosalía: hace mucho me puse el video ese de "Malamente" y no me llegó, por no hablar de aquel que salía con Madonna.  Me resigné a que era un ejemplo más de mi provecta edad (ya lo comenté en el párrafo 5 de aquí)



Sin embargo, hará una semana vi su famoso vídeo de "Berghain" y me quedé hipnotizada. Lo volví a ver: la imaginería me perturbó (qué miedo de mobiliario opusiano), a la vez que fascinó. Volví a escuchar la canción: me encantó, probablemente los entendidos dirán que no canta ópera como se debe, y la letra, si la entendiera, seguramente me horrorizaría porque por lo de las espiritualidades (ni nuevas, ni viejas) no paso. Me dieron ganas de invadir Polonia. Y pensé: qué guay, y si soy por fin moderna? ¿Y si ya puedo decir, como todo el mundo, que me gusta Rosalía y su fusión? 

Fwd unos días y se confirma que no, no soy moderna. Me puse el disco entero de fondo y aparte de una que puede ser que sonara a vals (?), me aburrí. Los trozos flamencos, los sigo sin pillar. El flash de Berghain no se dio más. 




Hola, soy Di y hago tus problemas los míos
Sesión de psicoanálisis. Esta semana, en una reunión de trabajo en la que yo he ido con un problema a una jefecilla patética, ante su reacción (asentir y dejarlo pasar, sin atacarlo), he constatado uno de los problemas que me complican la vida: si alguien me cuenta un problema, lo hago mío. Y entonces hago una cosa llamada "mover mis hilos": intento solucionar el problema de otro.  Cuando lo fácil es simplemente "estar": ver el problema y  ni dar soluciones ni decir que no las tienes, o "déjame pensarlo".  Como dice el Peda: "qué complicado es ser Di Vagando".

Sin ira
Había escrito una cápsula sobre lo que parece clara psicopatía de algunos políticos (de nuevo), con nombres, pero lo acabo de borrar. Cada vez más esto es -tanto en nacional como internacional- un "en qué bando estás", y me incluyo. Hoy he abierto un periódico de "la otra cuerda", y lo he tenido que cerrar, iracunda. Me fastidia, querría ser zen. Así que lo dejo, y termino con una frase de "Las pequeñas virtudes" de Natalia Ginzburg, que me da, por contra, mucha calma
“Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito, sino el deseo de ser y de saber." 




Es época de cremas y sopas, pero aquí ponemos gazpacho en otoño: que ir contrarriente no se quede en eso. 


04 julio 2025

Aquí, procastinando con un montón de temas en lugar de empacar. Nos vemos, divagantes.

 Mi última semana antes de vacaciones, esa en la que hay tanto por hacer que no hay tiempo para lo mejor, divagar algo coherente que requiera al menos una relectura. Así que aquí va un nuevo gazpacho en la batidora como despedida. Lo sé, divagantes, va a ser duro estos dos meses sin el "nihilismo-en-fascículos" (citanto a un@ Anónim@: gracias, quienseas), opiniones indocumentadas, dilentancias a granel. Y son dos meses porque recordad que las tres semanas que siguen estaré viajando y a la vuelta, otro mes o dos escribiendo mi diario de viaje que nadie lee. 

Empecemos este totum-revolutum con algo sacado de la sección "diarios de bicicleta" del divlog: esta luna gigante exhibida en la cumbre (o por lo menos así se sintió pedalear hasta aquí) del cementerio de Norwood (sí, se puede ir en bici por el cementerio). Dicen que por la noche se iluminaba, y mira qué bonito debía ser pero, aunque ya se sabe que fui gótica espiritual en otra vida, llegarme de noche aquí arriba no lo vi practicable. 


El sábado estuve por el centro haciendo recados de esos pre-viaje. Con todo el facherío mundial que nos entra por las pantallas, está bien bajar a la vida real y ver Regent's St hasta arriba de banderas LGBTQIA+. Noto que han añadido el círculo amarillo de la comunidad intersexual. 


Y el otro día estuve con mi amiga Mónica en la presentación de "La mala costumbre" en inglés, con Jorge Garriz, del Cervantes, entrevistando a Alana Portero. Fue muy emocionante (ahí estaba yo, como una groupie en primera fila) porque la novela lo es, aquí constaté que no soy la única que lloré con ella. Alana fue lista, divertida, cañera- habló del "turismo de clase", y ella no es ninguna turista.


Hicimos la fila para que nos firmara y le ilusionó que Mónica fuera de Móstoles (ella vive allí) y creo que también ver mi libro todo anotado y subrayado. Nos dió abrazos, nos hicimos fotos, y ya en ese momento de exaltación le terminé contando que tenía un blog y que había escrito sobre su libro -no, no fui tan pesada de meterle el enlace por los ojos-, y que escribía, así en general. Me encantó su cercanía, lejos de las divas que he conocido en el pasado. Me firmó así:


Y me alegró el sábado pasado ver su libro justo a la entrada de Waterstone's Picadilly: "Bad habit" lo han titulado en inglés. Nota: sobre el título, cuando estuve en un club de lectura sobre la novela (aquel en el que "se abrieron melones"), Jorge preguntó qué nos sugería el título, y yo dije que me sonaba mucho a "La mala educación" de Almodóvar. Cuando le preguntaron, lo confirmó: yeah. 


Y también en la entrada de esta librería icónica me encontré el último libro que he leído, que escribió un ex-compa mío de trabajo. Después de considerarlo, decidí no hacer divague sobre él, y si explico las razones me saldría otro divague, así que ni lo intento. 


En el sótano de Waterstone's, aparte de las guías de viaje, tienen una sala dedicada solo a los premios Booker, unos de los más prestigiosos en inglés, desde 1969. En algunas de las plantas superiores aún puedes encontrar algún sofá, pero en el sótano no hay ninguno, lo cual es un drama: en esta sala de los Booker podría yo pasar un fin de semana entero decidiendo cual llevarme. 


No solo están los ganadores, sino los finalistas de cada año: ay, pasearse por los libros que nos han hecho felices es de lo mejor de la vida. Allí estaban "The sea The sea" (1978), claro que empezamos mal porque este no me gustó. Pero luego la maravillosa "Possession: A romance" (1990). "Paddy Clark Ha Ha Ha" (1993) -leído al poco de llegar a UK, no hay divague. "El dios de las pequeñas cosas" (1997) [maravilla de libro, año que llegué a UK, también pre-blog], "Disgrace" (1999), "El asesino ciego" (2000), "The sense of an ending" (2011), "The sellout" (2016).

Y finalistas: "Waterland" (1983), "The Handmaid's Tale" (1986), "The book of evidence" (1989), "Alias Grace" (1996) [menuda historia con este libro, tenía el divague listo, se me borró, y no lo pude recuperar], "Atonement" (2001), "How to be good" (2001, longlist), [también pre-blog, cuánto me reí], "El curioso incidente del perro en la noche" (2003, longlist), "Arthur & George" (2005) [de mi época Barnes], "On beauty" (2005), "In the fold" (2005), "Saturday" (2005), "My name is Lucy Barton" (2016, longlist), "Normal people" (2018, longlist).

En fin, que me lo he pasado en grande solo viajando en mi memoria y en el blog sobre lo que he leído de este premio... en la sala, con un sofá, habría sido épico. 

La foto de abajo es Finsbury Circus Gardens, una de esas placitas Londinenses que los turistas no conocen, pero si buscas una buena experiencia de la ciudad, es el lugar para venir a la hora de comer: te encontrarás, igual que hace un siglo, a un montón de trabajador@s de la City, que bajan a comer aquí sus sandwiches, o su ensalada prefabricada (se llama "meal deal") si no llueve. Yo estuve a las 8:30 un domingo, como una pro (parte del distinttivo "diarios de bicicleta") y solo había un paseador de perro y otro colgado. La acaban de reabrir tras 10 años cerrada por la construcción de Crossrail (la nueva línea de metro podemita -es lila-, la Elizabeth Line).



Ahora voy a sorprender: lo de abajo no es Londinium, sino Manchester. El sábado era "Jornada de Puertas Abiertas" en la Uni, y allí que se fue Mini con una amiga. Fue a unas cuantas charlas (aún no sabe que estudiará) y vio los "digs" (residencias de estudiantes). Volvió moderadamente positiva. 


Creo que ya he contado que una de las asignaturas de "A" levels que hace Mini es Historia. El texto de abajo es de uno de sus libros y, al leerlo, pensé que se podría cambiar el nombre de Hitler perfectamente por el de otro líder mundial actual y funcionaría perfectamente. Traduzco la primera línea: "La personalidad de XXX era extremadamente nada-atractiva. Era un individuo cambiante y malhumorado, excesivamente vanidoso, lleno de orgullo arrogante y ambición, no sin habilidad intelectual pero superficial en sus juicios y firmemente convencido de su propia infalibilidad (...)"



El otro día oí en el "Nadie" que los Beatles dejaron de tocar en directo porque la gente no paraba de berrear las letras (qué puede haber más de subidón que ser músico y poner el micro hacia el público y que cante?). Pues bien, estos divos tocaron por última vez en el terrado de esta casa en Central Londonium. Me recordó a aquellos Stay Homas de la pandemia, aún siguen?


Esto es la Royal Academy -mejor dicho, su bar-, pero como siempre me encantan las paredes donde hay un montón de cuadros encajados, pues ahí van las fotos. 




Otro momento de la sección "diarios de bicicleta": el finde pasado hizo calor pero se pudo ir en bici, y voy a terminar este batiburrillo de hoy con unas fotos en las que podáis ver lo que se hace en la city, donde el calor siempre es mucho más calor por la humedad, por las ventanas enormes sin persianas, por las moquetas, por el no aire-acondicionado (estoy describiendo mi piso). El martes fue horroroso, 33.6 grados: nunca había pasado tanto calor en esta ciudad. 


Esto es el Southbank Centre que tiene también una terraza de azotea muy chula (veis que voy dejando consejos para turistas de lugares que no conocen los turistas- oh, quién pillara este blog de cada ciudad del mundo, jaja) donde estuve con la maravillosa divaganta Raquel et al y luego volví a casa por el río. Mientras escribo recuerdo un divague de hace un par de veranos que titulé "
Calor y calor y surfear las orillas del Támesis". Ahí hablaba de la parte oeste del río y esta es más hacia el centro. Han abierto un paseo por delante del MI5 (el mítico edificio de los espías en Vauxhall) y aquí tenéis otro par de evidencias de que, muy cerquita del barullo (lo que se ve al fondo de la foto del banco es la Abadía de Westminster, al ladito del Big Ben), puede no haber nadie.



Mejores versiones de la foto de abajo (la famosa piscina colgante) ya las he puesto otras veces - espero que se aprecie que estaba hasta arriba de gente. Está tomada desde el río, donde hay una pequeña acampada en apoyo a Palestina: "Nadie es libre hasta que todo el mundo es libre", dice el cartel (curioso que estoy leyendo "Libre" de Lea Ypi: cuando divague a la vuelta hablaré de las interesantes reflexiones de la autora sobre el concepto "libertad"). El miércoles fui a una charla sobre el impacto de opresión continua en la salud mental de los gazatíes y me impactó de una manera distinta -pero igualmente poderosa- de cómo impacta lo que vemos todos los días en la prensa. 

Aún así, nos iremos tres semanas de vacaciones como si esto no estuviera pasando, y algún rato -en mi caso probablente nadando o mirando el mar preferentemente desde una altura-, creeremos que el mundo es chulo y que lo podría ser no solo para unos pocos si se hicieran las cosas de otra manera. Cuidaos y nos leemos.