29 de enero de 2013

No pasarán: Con la salud no se comercia

21 divagues
Este fin de semana he visto pasar manifestantes en contra del cierre de un hospital, y por allá abajo sigue la Marea Blanca. La mayor parte de la gente NO QUIERE un así- -llamado-hospital donde los pacientes seamos "clientes" y nuestra enfermedad una mercancía. Hay que pararlo.

Esta médica, Nines Maestro, explica en el video de abajo muy claramente algunas de las consecuencias de la privatización de la sanidad. Este ha sido un tema recurrente en este blog, y va a seguir siendo. Porque creo con pasión en este derecho, sin el cual esto dejará de ser una sociedad, para pasar a ser una jungla, y dejaremos de ser humanos, porque mercantilizar el sufrimiento nos deshumaniza. En el divlog, hemos colgado sábanas blancas, pidiendo una sanidad exclusivamente pública,  nos hemos emocionado cuando Danny Boyle le dedicó una buena parte de la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos, pataleamos con la banda sonora de "Local hero" de fondo describiendo cómo algunas de las mayores injusticias del mundo hoy tienen que ver con la salud, pusimos gráficas de la correlación entre desigualdad social y enfermedad mental, nos escandalizamos con las corruptelas diarias de algunos médicos por Big Pharma, debatimos sobre la Medicina Basada en la Evidencia y el sobrediagnótico, retransmitimos desde la primera línea en la huelga de personal no médico del National Health Service británico, e incluso escribimos una serie, la de mi amiga Judi, que estuvo a punto de no contarla,  desde dentro: porque la enfermedad, divagantes, es la situación de mayor vulnerabilidad humana. Todos lo hemos estado alguna vez, y el que lo ha estado seriamente sabe lo que quiero decir con que con eso no se juega.

Nines Maestro resume lo anterior y da más datos en 12 minutos indispensables: 
 -Subcontratación que aumenta el gasto
-Incentivos en el salario del médico por el ahorro, sin control de calidad 
-Dar prioridad a pacientes según los ingresos 
-Selección de riesgos (de pacientes, en realidad)
-"Intervenciones de dudosa indicación"
-Big pharma y sus tentáculos.

Hay que verlo. Eso, o ir a la hemeroteca del divlog. ;)


27 de enero de 2013

Sábado en un café cualquiera de Londinium...

11 divagues
El Pedalista tiene una entrega de un ensayo del curso que hace a distancia, así que está desaparecido. Como yo misma tuve una deadline del trabajo el viernes (y estuve missing unos días), le entiendo, empatizo, abrazo su estudio intensivo. Total que, porque el monje no salga de su scriptorium, el sábado Mini y yo tenemos día de chicas, solas en la ciudad.

Londinium no es todo Piccadilly, el South Bank, Hyde Park. No: eso es para turistas de primera generación. Los de segunda ya van a otros sitios un poco menos cantosos pero igualmente pure-Londinium tipo Barbican, Hampstead, Richmond. Los de tercera, siguen consejos míos de "lugares secretos". Y luego está Lewisham.

Nadie va a Lewisham, a no ser por obligación. Nadie pasa por allí de camino a. Pero en su favor diré que tiene "elevaciones" con las que yo me emociono mucho -me salen alas con las vistas-, ahí está el Gerkhin, allá St. Pauls... en fin, lo que los turistas de primera generación están disfrutando en cámara lenta, allí abajo. Por recrearme en la ciudad que quiero desde arriba, me gusta tanto Hampstead o Primrose Hill... Lewisham es una versión cutre al sur del río. Pero nadie va a Forest Hill (el subarrio de Lewisham en el que estuve el sábado), a no ser por obligación. O porque son yummy-mummies que van a tomar magnalenas al Horniman Museum, que hasta tiene acuario.

Nuestra "obligación" en Forest Hill es una fiesta de cumple de la mejor amiga de la guarde de Mini. Así que, armada de un mapa y un par de libros, nos lanzamos a la carretera. Sí, libros, porque las dos horas que duraba el cumple, yo me iba a un café a esperar leyendo. Glorioso: dos horas leyendo en un café. Aunque fuera en el corazón de Forest Hill.

Una vez que Mini ya está instalada y pasando de mí, me voy a la calle principal en busca de ese café con sillones. Doy una vuelta y el único que encuentro es un pequeño sitio independiente, mono y con mesas (no sofás, nadie es perfecto) llamado "From the forest". Pido una taza de té, la intento pagar y me dicen que "al final" (un punto para ellos, un menos uno para las cadenas, alguna de ellas, como Starbucks, a los que hago boicot activo e insto al mundo que lo haga-hasta que paguen sus impuestos) y me acomodo en una mesa. Saco mi libro, inspiro y comienzo a leer. Felicidad. Diez segundos y entra alguien-levanto la vista y observación: hay seis mesas, y soy la única mujer. En plan estudio sociodemográfico, los hombres van de los treintaymuchos a cuarentaytantos, leen el Guardian, surfean la red, otro leen libro y dos, en la mesa de al lado, hablando. Y los que entran también son tíos. Bueno.

Vuelvo a mi libro. Los dos tipos de mi izquierda me dicen algo... ah, me ofrecen algo más de leche para el té. Gracias, intento concentrarme pero en la calle pasan algunos de la mani en contra del cierre del Hospital de Lewisham. Me gusta esta pancarta (en imagen) que llevan, parodia del cacareado "Keep calm & Carry on", que invita a la gente a cabrearse... vale de tranquilidad, no nos pidan relajación mientras nos quitan lo básico. 

Vuelvo a mi libro, unas cuanta páginas. Los dos de la izquierda al ataque, preguntando nosequé... enseguida, de dónde eres? Bueno, qué pregunta, yo-qué-sé, a estas alturas, pero vaya, no les voy a contar mi vida... Spanish, oh qué bien, ya tienen tema: qué haces aquí con este tiempo. A punto de decirles "nunca me habían dicho esto antes"... pero en su lugar describo las delicias del "climal continental", vamos que Vetusta parece la estepa rusa y ellos tal vez lo creen. La verdad es que son majos, típicos ingleses graciosos, nos empezamos a reír de nosotros mismos mayormente, y acaba viniendo el dueño moviéndome a su mesa sin casi preguntar porque vienen más clientes. 

Uno de ellos es abogado para una compañía de medios de comunicación (media), su familia es originariamente del caribe. El otro está montando algo creativo. Entonces, Di, la Relations Manager, despierta. Oh, trabajáis in the Media... pues el caso es que tengo un cuñado que es buenísimo y el chaval está aquí empezando, es diseñador gráfico, pero hace mil cosas y... Tiene portfolio? Sí, sí, claro... sacan un ipad y búscalo, y allí está él: el ínclito y maravilloso, el de los dedos vertiginosos, el Joven Artista Local!!!

Se quedan alucinados viendo El Portfolio (divagantes y magnates del petróleo cliquen aquí)... "pero este tío es muy bueno"... "pero, esto no es de diseñador gráfico, esto es de director creativo". Y yo, sí, sí, ese es él, mi cuñi! (me duelen las cervicales de asentir). "Y no vean, que además no ha venido porque está haciendo una mesa a medida, una pasada... y cocina... y toca la batería, la guitarra y es muy limpio". Emails y detalles intercambiados, quién sabe por dónde saltará la liebre. Soy o no la mejor Community Manager?

En los cafés de Londinium es imposible Keep calm & read your book.

 

25 de enero de 2013

TeiXidors

17 divagues
Un soplo de aire fresco.

Tengo la gran suerte de conocerlos.

Más sobre su trabajo AQUÍ











24 de enero de 2013

Gracias a la clase política

36 divagues
Gracias a la clase política de este país (quizá también en otros países ocurra lo mismo, pero me sobra y me basta con el mío):

- No tengo ninguna confianza en ningún político. Cero.

- Ya no me asombra la mediocridad y la falta de escrúpulos.

- Creo que la política sirve para hacerse rico en poco tiempo. "Que no me den, que pongan donde hay" decía uno.

- Desprecio a los que dicen que se van a dedicar o se dedican a la política.

- Creo que debería ser condición indispensable devolver todo lo que se roba.

- A veces fantaseo con epidemias mortales que atacan sólo a la clase política y sonrío pensando lo bien que nos iría.

- Supongo que sólo los que han probado ser buenos gestores deberían dedicarse a la política.

- Asumo que no existe intención de solucionar nada sólo echarse culpas al más puro estilo puta y tu más.

- Los pícaros y panderetas no has estado nunca tan de moda.

- La demagogia es uno más de la familia.

- Dudo de la democracia como sistema político y la veo como un gran negocio.

- He vuelto a considerar la pena de muerte como un arma disuasoria efectiva.

- La justicia se ha vuelto más ciega que nunca. Sobre todo para ellos. Pobre del que robe pa comer.

- Oigo las palabras dietas, business class, o coche de empresa y me sale urticaria.

- Me hablan de una inversión de interés público y sólo pienso en alguien sobre cogedor.

- Dudo de la honestidad como concepto.

- Tengo menos ilusión y que te quiten eso no se perdona.

- Mascullo y juro en hebreo cuando veo a algún personaje concreto. Aunque cada vez se hace más
extensivo.

- El futuro es cada vez más incierto.

- Me siento impotente y sin esperanza (porque dimitió ;·) ). Y eso puede ser peligroso.

- Confirmo que se puede mentir, cientos de veces, sin pestañear.

- Adivino que tanto unos como otros no tienen ni puta idea de como salir de este merdé (excuse my french).

- He dejado de ver la televisión.





21 de enero de 2013

Una mujer de treinta siglos por A.P.R.

32 divagues
Me han pasado este artículo de Arturo Pérez Reverte que me ha gustado. Lo copio aquí:


Cambian los tiempos y las gentes. Cambia nuestra forma de ver el mundo y de vernos a nosotros mismos. A menudo esos cambios son para bien, y nada ha de objetarse a ellos. Otras, no del todo. No es tanto el bien que nos aportan, quiero decir, a cambio de lo que arrastran consigo. Hay cosas buenas que llevan implícitos sus daños colaterales propios. Sus estragos particulares. Y de todos los grandes cambios que nuestro tiempo, el de la situación de la mujer en la sociedad que aún llamamos occidental es, seguramente, uno de los más notables. De los más extraordinarios. He dicho y escrito alguna vez que las mujeres son el sujeto más interesante, el que mayores sorpresas aportará a este siglo XXI en el que aún nos encontramos, prácticamente, desayunando. En lo narrativo, por ejemplo, literatura, cine o televisión, a la hora de contar historias o plantear situaciones, la mujer es sin duda el personaje más prometedor. El que mayor juego dará en el futuro. Hablo de mujeres protagonistas por ellas mismas, enfrentadas a sus desafíos específicos, a sus territorios hostiles. A sus íntimas o públicas victorias y derrotas. 
Después de tres mil años de literatura hablada, impresa o audiovisual, de La Ilíada a Mad Men, el hombre como norma de estilo, como eje narrativo, ha dado de sí cuanto tenía que dar; está más exprimido que un limón de paella. La mujer, sin embargo, enfrentada a desafíos antes inimaginables para su sexo, es cada vez más dueña de su destino, libra sus propias batallas, asedia o defiende sus específicas Troyas, se embarca de regreso a Itaca o navega con naturalidad antes exclusivamente masculina hacia la incierta isla de los piratas. Y lo que hace esa aventura tan fascinante para el lector-observador es que todo esto lo realiza ella sin abandonar todavía esa zona gris, ambigua, situada entre lo que durante siglos la mujer ha sido y lo que será en el futuro; entre las viejas reglas escritas por los hombres y las que ella misma, con esfuerzo y tesón, intenta y consigue trazar ahora. Entre el instinto de supervivencia y caza autosuficiente, cada vez más firme, y el instinto de nido-útero-corazón que todavía, a veces -y en ocasiones para su desgracia-, no ha conseguido dejar atrás. O no quiere. 
Sería ruin, sin embargo, despreciar a las otras mujeres; las que, sometidas durante siglos a códigos impuestos por los hombres, y considerando esas exigencias como destino ineludible y obligación, tejieron pacientes en telares, mantuvieron encendido el fuego que daba calor y vida, construyeron familias, sociedades, mundos, en torno a su vientre fértil y su voluntad tenaz y generosa. Sostuvieron, en suma, el pulso de la vida. En sociedades avanzadas como la europea y la occidental, ese modelo de mujer, esposa y madre abnegada, está en extinción, con sus ventajas y sus inconvenientes. Pero todos conocemos aún a mujeres como ésas, o tenemos memoria cercana: madres, tías, abuelas. Memoria de admirada ternura. Aquél era otro mundo, ellas no pudieron elegir, y sin embargo supieron estar a la altura moral que ese mundo injusto les exigía.
Pensé en esas mujeres admirables el otro día, cuando mi amiga Concha Fernández, de la universidad de Sevilla, con la que desde mi modesta situación de aficionado comparto el gusto por las antiguas inscripciones sepulcrales, me envió un estudio sobre el epitafio de una mujer romana de la segunda mitad del siglo II. Y mientras leía el hermoso texto grabado en mármol, pensé que éste podría, perfectamente, honrar la memoria de tantas sombras queridas que pueblan la mía y la de casi todos ustedes: mujeres ya fallecidas o afortunadamente vivas, que todos conocimos o conocemos, para las que parece escrito este elogio fúnebre: «Tú, tan grande, guardada en una urna tan pequeña (...) Intachable en su casa y de sobra intachable fuera de su casa, era la única que podía afrontarlo todo (...) Fue siempre la primera en abandonar el lecho, y también la última en irse a descansar tras haberlo dejado todo en orden; la lana nunca se apartó de sus manos sin una razón, y nadie la superaba en ganas de agradar; sus costumbres eran muy saludables. Nunca pensó en sí misma, nunca se consideró libre».Eso es todo. Pero cuando releo las líneas anteriores, comprendo que esta página la he escrito con el solo objeto de compartir con ustedes las dos frases finales: «Nunca pensó en sí misma, nunca se consideró libre». En treinta siglos de literatura y de Historia, creo que nunca nadie resumió de modo tan preciso, tan bello, tan justo y tan triste, la historia de las mujeres como la resumen esas nueve palabras. 



20 de enero de 2013

Revolcarse en la nieve

14 divagues
¿Cómo se llamaba el santo que se revolcaba desnudo por la nieve? Yo ya solo recuerdo el martirio de San Lorenzo (en la parrilla) por culpa de La Manta Eléctrica. Sí, divagantes, como La Sábana Santa, pero post-Benajmin Franklin, y todo un rito de paso al llegar al UK. Steve, el amigo en cuya casa nos alojamos los primeros días, tenía una manta eléctrica bajo la sábana inferior. Nos enseñó su funcionamiento calificándola de "better than sex", y por eso de la integración me hice con una. 

El Peda y Di en la época dorada de la mantaeléctrica
 Ah, qué sabio el Steve, qué noches de invierno con La Manta. Pero claro, había celos: El Peda ponía pegas. Qué pegas: la odiaba. Y lloriqueaba, mirando al techo, con mucho teatro: "ayyyy qué tortura, voy a acabar como San Lorenzoooo" (el pasado opusiano no les abandona nunca, ya dice verdad Diva). La Manta murió, y aparte de esos grandes momentos (cómo la echo de menos con este frío que tenemos), consiguió que no olvide quién era el santo de la parrilla. Pero sigo sin recordar al visionario que se tiraba a la nieve en bolas. Visionario porque anda que en los spas suizos de lujo no se lleva ni nada eso: revolcarse y luego a la sauna. 
 
No sé si el Joven Artista Local pasó a Nara por la sauna después de esta sesión impagable en el parque de su barrio con la nieve. Lo que sé es que Nara puede ser otra visionaria, y así como en Nueva York hay Clubs para que los perros socialicen, igual el spa-nieve para perros puede ser una opción de futuro para JAL. Que además les hará vídeos como este.

Interesados, apply within... Y aquí tienen "Todo sobre JAL"



PS: JAL también hace doblete como niñero con mi hija. Atención al Snowman que se marcaron el viernes.  Tíoparras, we love you! 


18 de enero de 2013

En la oficina del paro: Ya llega el sol! ("Here comes the sun")

25 divagues
Hay un chico nuevo en esto de la blogocosa, un tal NáN, del que ya escribí (petición de Molinos) aquí. Nos suele mandar cosas, echar la bronca, echar piropos, y mucho más. Ayer mandó esto y me gustó tanto que le pregunté si "era suyo o mío". Como es un buenazo (además de buenorro que se está poniendo nadando), pues ha dicho, dale Di.

Estaba yo entretando escribiendo un divague sobre "los movimientos sociales", según la wiki, "la agrupación no formal de individuos u organizaciones dedicadas a cuestiones socio-políticas que tiene como finalidad el cambio social". Y he pensando... qué apropiado, para crear un movimiento social es funtamental la ilusión, la pasión y, como lo ha llamado NáN "el buenrollismo". 

Nos ha contado que es un flashmob de músicos del 15M (flautas, pero sin perro) para presentar el programa "Carne cruda" que va a re-lanzar la SER, después de que la nueva RTVE largara al que lo llevaba en Radio 3, Javier Gallego. Yo no lo conozco, pero lo voy a intentar podcastear.

La canción que interpretan, "Here comes the sun", es de George Harrison, y una de mis favoritas de los Beatles-por eso la colgué aquí hace mucho tiempo, un sábado de diciembre que hacía tanto frío como hoy... Si no tenéis la suerte de tener La Gran Nevada que anuncian aquí por allá abajo, por lo menos esto os dará escalofríos...

Buen viernes.



16 de enero de 2013

Libros que no leeré

39 divagues
En mis contadas salidas a la capital me gusta brujulear por pocas tiendas. No soy para nada de ropa, zapatos o maquillajes. A estas tiendas acudo por obligación. Con las de deportes flipo, pero no soy público objetivo. Me gustan las de gadgets, música o libros. Me gusta cotillear, ojear y hojear clásicos, novedades...

El otro día estuve en la Vetusta de mi cobloguera. Allá dónde se ciñen un pañuelo a la cabeza para que no se les escapen las ideas. Pues bien, en mi tiempo libre me dirigí a un par de sitios callejeando disfrutando de ese tiempo para mi, tan escaso. El propósito no era comprar libros. "Diva, que tienes muchos pendientes", me decía... Pero siempre me engaño y siempre caigo en la trampa. Así que compré libros: para el trabajo, para mi, para los pollitos....  Alguno seguro que no leeré, lo intentaré, pero muchas veces se quedan en buenas intenciones. 

Todo esto viene a cuento porque de un tiempo a esta parte, me asombran libros con títulos... desconcertantes. No sé si esa es la palabra justa. Quizá sea títulos gilipollas. 

Claro que el trabajo de poner título a un libro no debe de ser fácil. Si escribes algo que lleve por título: La batalla de Waterloo. Queda claro sobre qué vas a hablar y qué público atraerás: historiadores, gente que le gusten las batallitas o frikis de Napoleón y poco más.

Sin embargo si lo llamas Waterloo sabe a chicle de fresa ácida, además de a los anteriores quizá atraiga a algún desorientado más, algún cocinero, psicólogo, coach, consultor, marketiniano, vidente... yo que sé. Todo obedece a una estrategia de marketing orquestada por grandes cabezas pensantes o por los que ponen la pasta para editar el libro. Y claro, hay que diferenciarse como sea para vender y hacer caja. Esos libros seguro que tienen su público y se venden. Sin embargo, en mí causan el efecto contrario. Me repatean. Me parece que tanto llamar la atención con el título obedece a un interior más bien vacío. Seguramente me equivoco, pero es lo que pienso y directamente los dejo de lado. Manía que tengo.

En ese sentido, no pienso leer:

- El vals lento de las tortugas

- El monje que vendió su ferrari

- Los caracoles no saben que son caracoles

- El sabor de las pepitas de manzana

- La noche en que Frankenstein leyó el Quijote

- El abuelo que saltó por la ventana y se largó

- ¿Por qué me comprasteis un walkie talkie si era hijo único?

- Los ojos amarillos de los cocodrilos

- Lo peor que le puede pasar a un cruasán

- La insólita amargura del pastel de limón





15 de enero de 2013

Pero vivir... ¿era esto?

23 divagues
No se trata de crisis cuarentona, ni siquiera existencial. Llegados a este punto en el que, los que como yo, hemos tenido una vida fácil en lo que a necesidades básicas se refiere, una se siente un poco desengañada: Los reyes son los padres y te lo acaban de decir. Pues igual. No es que haya sido un descubrimiento repentino, no. La idea se va forjando, va formándose como las estalactitas (y estalagmitas que soy chica cultivada) poco a poco hasta que un día logras ponerle nombre o en mi caso te vienen a la cabeza las palabras justas que definen lo que piensas: Yo no sabía que vivir era esto. Encima caes en la cuenta de que no sólo es esto, si no que puede incluso ser peor, podría haber sido peor durante toda tu vida, es más con seguridad se tornará peor. Por tanto eres una afortunada, soy una afortunada. Así que plas, plas, un par de tortas para despejarse y a continuar en la brecha. Eso sí no puedo evitar dejar de pensar dónde se ha ido quedando mi vida, en qué recodos la he ido perdiendo y que coño voy a hacer con lo que me queda. Ahí estoy. Pensando.


14 de enero de 2013

Juan Carlos: gracias por los servicios prestados, pero vete ya

21 divagues
El otro día hubo una entrevista con Juan Carlos de Borbón por la tele, cuyas revelaciones lamento tanto haberme perdido. Pero entonces recordé "20 años ya", y se me puso  una sonrisa en la cara.

Para explicar lo que es "20 años ya" tengo que remontarme, como otras veces, al Pleistoceno. El lector que sabiamente quiera zambullirse en esas líneas sin falta de su hilarante contexto, proceda a darle a la rueda y se lo encontrará, en cursiva, al final del divague. Pero volverá, seguro.

Yo hice BUP en el cole de monjas donde había estado toda la vida-craso error-, pero mi hermanita Fashion huyó a tiempo, siguiendo mis consejos. De algo tenía que servir ser tantos años más vieja-digo experta. Total que Fashion fue a un Instituto donde Todo Un Mundo que yo me perdí se cocía desde el primer timbre hasta casi la noche. Al entrar a Primero, una buena noticia fue su profe de ética, un tipo de lo más interesante que los hacía simplemente hablar de lo que hoy llamamos "temas de buperos". Es triste acabar en una cena con amigos debatiendo "temas de buperos" ("el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, la religión"... ese rollo) a los 40 palos, pero hay que ser bupero y hacerlo. Been there, done that.

Fashion en aquella época en que se volvió grunge, proceso por el que 1. se caían las Hello Kitties y los Backstreet Boys de la carpeta y salían las pegatas "A" de anarquía, Che, Insumisión y demás, y 2. las camisetas iban superpuestas -una de manga corta siempre en la parte exteriorUna de las muchas actividades en las que se metió fue en la "militancia" en un grupo de la Casa de Juventud: un grupo radikal, revolucionario y que iba a cambiar el mundo. Algún miembro hasta llevaba rastas y parecían todos muy "peligrosos", con sus carpetas y palestinos. La principal acción de este grupo fue editar un fanzine llamado "2mun2" (dos mundos, el norte el sur, los privilegiados y los apaleados, esa dicotomía. Por si nos lee algún joven que no entiende nada). Este fanzine era enternecedor: se hacían fotocopias de hojas de DinA4 y se grapaban por el centro. 

En aquella época, la joven Di, estudiante en la facultad, comenzó a frecuentar al que luego acabaría siendo El Pedalista (otro "peligroso", hoy uno de los personajes más rocambolescos del divlog) y le propuso que escribiera un artículo para "2mun2". Con motivo del 20 aniversario de la monarquía, el embrión de Pedalista redactó un articulito todo candor titulado "20 años ya". Pero, ay,  cuando la ejecutiva editorial de "2mun2" leyó el escrito, como vulgarmente se dice "se lió parda". En asambleas furibundas hubo discusiones sobre lo inapropiado de su publicación ya que estos radikales buperos consideraban que era "demasiado provocadora, que nos iban a cerrar la revista, que vendrá la poli a la Casa de Juventud". 

Hablamos de un fanzine que se fotocopiaba en los pasillos de un instituto. De la tirada, mejor no recordar. 

Esa historia siempre nos hace reír. Y "20 años ya" ha pasado a ser un clásico entre nuestra familia: aquella vez que el Peda pudo haber sido detenido por apología de la República, por invitar al monarca a largarse. Y hoy nos causa aún más hilaridad, porque en algunos medios de comunicación se está empezando a decir algo de lo que ha hecho y está haciendo el tal Juan Carlos y su familia y nosotros casi podemos otorgar al Peda, retransmitiendo desde 1995, los laureles de ser un pionero...


VEINTE AñOS YA

"La celebración del vigésimo aniversario de la restauración monárquica sin ningún tipo de vergüenza política indica la nula significación del barniz democrático que supuso la Constitución aprobada en 1978. Si verdaderamente el rey fuera un demócrata celebraría sus años de reinado a partir de diciembre de 1978 que es cuando, con todos los peros del mundo y como postrera legitimación de hechos consumados, el pueblo español aceptó la monarquía. Todas estas celebraciones lo son de una imposición franquista a un pueblo que tampoco podía aceptar otra cosa. Son celebraciones que ponen al descubierto que el “verdadero” cambio se produjo hace 20 años cuando se pasó de la dictadura a la monarquía y ahí el pueblo no tenía ningún papel. No nos engañemos, transición viene de transigir, ceder a los deseos u opiniones de otra persona, en contra de los propios. A este rey lo nombró un dictador y lo coronaron unas cortes reaccionarias. ¿Qué es lo que hay que celebrar? Ahora resulta que la libertad se la debemos a Juan Carlos quien en un acto de generosidad desmesurada la concedió a un pueblo que por lo visto no hizo nada por conseguirla. ¿Para cuando la restauración republicana? Veinte años son muchos para una institución tan caduca ¿No repugna a la razón que tengamos príncipe y no princesa heredera?  Juan Carlos, gracias por los servicios prestados, pero vete ya".

12 de enero de 2013

Keep your coins. I want change.

5 divagues
Este stencil, esta pieza de "arte callejero", aunque algunos la atribuyen a nuestro admirado misterioso Banksy, es en realidad de Meek, un grafitero australiano. Y dice la wiki que del 2004.
Como me consta que alguien ahí afuera no habla inglés, daré una breve clase de sábado matin (como hacía cuando vivía en Vetusta), porque hay un par de juegos de palabras. El título es "Begging for change": "beg" en inglés es tanto "suplicar" como lo que hacen los que piden dinero por la calle (de ahí que se les llame "beggars"). 

Así como "los que piden" en la península dicen "una limosna, por favor" (o qué dicen hoy en día?), intentando dar pena, el beggar inglés, que suele ser más joven (o será la distorsión de Londinium, donde los ancianos son gradualmente expulsados hacia la periferia), dice "Any spare change, please?" ("tienes algo de cambio, tienes suelto?"). Aquí no apelan directamente a la pena, la compasión, al tengo 13 hijos y he de darles de comer, sino al no incomodar demasiado, simplemente si te sobran esas molestas monedas, dámelas. 

El beggar de la imagen tiene un cartel que dice "Keep your coins. I want change": "QUÉDATE CON TUS MONEDAS. QUIERO CAMBIO". Me parece genial. 


11 de enero de 2013

9 de enero de 2013

Si estás fuera del Reino Unido, te has perdido este gran doodle

9 divagues
Hoy se cumple el 150 aniversario del metro de Londinium ("the tube", "el tubo"). Según creo, solo los habitantes de la isla hemos podido ver el doodle (los dibujitos con los que google nos saluda algunas mañanas) celebratorio del evento. Como me ha encantado, ahí va, continentales...


Podría escribir ahora sobre algunos de los datos curiosos de este sistema de trenes subterráneos que sufrimos muchas mañanas, pero cuya imaginería, el propio mapa, las líneas de colores, el símbolo ("the roundel", desde 1908), nos apasiona a los londiniumneses. Cuando pasa a ser un interés que absorbe una vida, entonces ya hablamos de aspergers, y no estamos en el espectro en el divlog (pero casi). Pero nos gusta el metro y he de contar dos hechos.

Uno: La línea más larga es la Northern Line (la negra), también conocida como la "Misery Line" (el Peda podría contar el porqué), que desde Morden en el sur hasta donde sea en el norte (la rivalidad norte-sur sigue viva, como se apreciará) recorre 17.3 millas (27.8 kms) y tiene 50 paradas.

Y dos, en la parada de Embankment, en esta misma línea, es donde comenzó el famoso "Mind the gap" ("Cuidado con el agujero"). Fue la primera estación que se hizo en curva, y había un espacio considerable entre el andén y el tren. Los ingleses, siempre alertas en esto del "Health & Safety" grabaron a este señor que con un inglés muy "plummy" (o sea, elegante, asertivo, mandón, como de mayordomo pijo que habla con la boca llena de ciruelas), y es en Enbankment (andén de la Northern Line hacia el norte) el único sitio donde se puede aún escuchar la grabación original. Que es esta...



Happy birthday Tube, y que cumplas muchos más!




8 de enero de 2013

Mis patines vintage: imágenes inéditas

12 divagues
Cuando yo era pequeña tenía, como todo el mundo, unos patines Sancheski, de aquellos que se ataban a los zapatos con unas tiras de cuero y hebillas. Se regulaban a medida que te crecía el pie, así que duraban prácticamente toda tu etapa escolar. Les puse un poco los cuernos con un monopatín naranja chulísimo (la niña Di prometía como skater) pero el romance no duró demasiado: en 2 de EBG me caí de él (y no precisamente haciendo la "pipe") y tuve un derrame de líquido sinovial de la rodilla. Es, creo, mi primer recuerdo en un hospital: agarrándome a mi padre y gritando como loca cuando el médico aquel sacó la jeringa para aspirar lo que había convertido mi rodilla en un huevo de avestruz (o eso me parecía).

Así que dejaron mi monopatín en un altillo y volví a los Sancheski. Patinábamos mucho en el recreo y nuestro sueño dorado era tener unos patines de bota. En aquella época, no como ahora que creemos que estamos en las "vacas flacas", no nos compraban los de botas hasta que nos había crecido el pie "del todo". Uno de los mejores regalos de mi infancia (y vida, por qué no) fueron mis patines de bota. Que verdaderamente llegaron cuanod mi pie creció "del todo".

Corría 8 EGB y ya no nos limitábamos al patio del cole; ahora íbamos los sábados por la tarde a patinar a una pista que había en el centro de Vetusta, donde además había... chicos! Era como el "baile encantado bajo el agua", pero en Vetusta. El grado de machoalfismo se medía en los crío de 15 por su velocidad, su seguridad en las curvas y que supieran patinar hacia atrás. Esas cosas importantes. 

Estas Navidades, Santa dejó en casa de mis padres unos patines de bota para Mini. O sea, sin acritud, pero a mis padres no les importa ahora eso de que "le crezca el pie, que tiene 4 años y enseguida no le valen las botas". No: para la nieta, lo que haga falta. Así que por favor, comparen en  imagen los patines de la madre y de la hija. Sé que aman los míos, vintage total (de cuatro ruedas en lugar de en hilera!!!): aún no tienen 30 años, pero poco les falta...


El sábado Mini y yo, cada una con nuestros patines, fuimos al parque a patinar. El Pedalista, siempre atento, nos mandó para "una pista qe hay hacia el norte, al lado de la cancha de baloncesto". Nos aproximabamos, y ya de lejos, veía a los adolescentes volar: no solo había skaters, sino también con bicis de esas pequeñajas (sí, tienen un nombre, a saber cual) y algún ninja sacado de peli de Ang Lee ("Croaching Tiger, Hidden Dragon"-una de mis pelis favoritas, he de dar la referencia). Ahí llegamos Mini (de rosa hasta el casco) y la que firma (sin casco, sin conocimiento), y ... en fin, ridículo no es la palabra: los chicos nos acogieron con ese cariño con que se adopta a un perrito mojado. 

Lo mejor fue la vuelta, patinando por los caminitos (llenos de peligros como piedras y palitos) que surcan el parque. Es verdad que no se olvida lo de patinar... solo que se desarrolla "prudencia" en la velocidad. Vaya, que los peatones pasaban como rayos.

Pero espérate y prepárate Londinium... ahora que tengo hija empatinada, lo siguiente es la roller-disco.