31 de enero de 2014

Pasa la vida

13 divagues
Cada día la misma rutina.

Levantarles, poner los dibujitos en inglés para calmar mi conciencia. Darles el desayuno. Meterles prisa para que acaben Comprobar que no se han puesto el uniforme del revés o que no llevan cacao en la cara. Verificar que no se dejan el bocata. Mediar para que no se peleen por llevar al perro. Intentar que no se lancen puyas. Ponerles la música que les gusta en el coche. Llegar al parking del cole.

Cada día con prisas. 

Pollito me da un beso dentro del coche y se despide. No vaya a ser que le vean dar un beso a su madre.
Bajo del coche y le doy un beso a Nina. A veces, si me acuerdo, le pongo crema en la cara. Busca alguna amiga con la que hacer el recorrido y se va también.

Cada día me subo al coche y me voy yo también a trabajar.

Hoy, sin embargo, me los he quedado mirando mientras se alejaban. Van contentos al colegio. No esperaba que se girasen y no lo han hecho. Han continuado su camino sin mirar atrás. Tan mayores, tan independientes. Life goes on. La vida continua, siempre hacia adelante. Una vez más he sido consciente de que esta rutina algún día finalizará y la echaré de menos. Como ahora echo de menos cuando los acompañaba hasta su edificio mientras andaban de mi mano. 

He hecho un esfuerzo por retener esta imagen y me he subido al coche con los ojos húmedos. 



29 de enero de 2014

Andan2 o emulando a JL Rios

11 divagues
El otro día pasé por donde paso siempre y vi cosas que nunca había visto o por lo menos las vi de manera diferente, tal y como JL Rios me las enseña algunas veces. Me acordé de él y se las quiero mostrar como un alumno cuando hace bien los deberes. Aunque seguro que él ya las ha capturado.








27 de enero de 2014

¿Operaciones de estética? De entrada, no.

37 divagues
Porque es un negocio fijo y muy rentable luchar contra algo tan incombatible como el paso del tiempo.

Porque me parece mal y poco ético jugar con o aprovecharse de las inseguridades de la gente.

Porque prefiero tener arrugas que una cara hierática y sin movimiento o expresión.

Porque restan originalidad, personalidad a la cara, la vuelven estándar.

Porque engancha y lo que era un simple arreglillo se convierte en varias visitas de hospital y un montón de intervenciones.

Porque es un atentado contra la salud, un riesgo en muchos casos innecesario.

Porque o te dejan los labios como un pato o te ponen dos salchichas de frankfurt o colgajos laterales.

Porque te ponen la misma nariz de porcelana, estereotipada y sosa. O esos ojos de felino, esparberaos, con cara de asombro.

Porque duele. Porque hay sangre y cicatrices.

Porque una operación de estética no suele ser la solución a una depresión, unos cuernos, un divorcio, el desempleo o problemas similares.

Porque nadie sabe que ocurrirá con los implantes en 20 años.

Porque el "elixir de la juventud" es una actitud y no una apariencia.

Porque en muchos casos no es el resultado de una decisión responsable.

Porque no vamos a ser mejores porque cambiemos de aspecto.

Porque muchas veces aparecen secuelas peores que el "problema" original.

Porque no disimulan la edad, simplemente te dan la misma edad pero con una versión más cómica de ti misma.

Porque no quiero enriquecer a médicos frívolos y más preocupados por su bolsillo que por la salud de los pacientes.

Porque hay mucho intrusismo en el sector y poca ética.

Porque la autoestima se puede mejorar de muchas otras formas.

Porque una vez más las mujeres son más víctimas que los hombres; de hecho hay hombres que sugieren a sus parejas una operación de estética o incluso se la regalan!!

Porque ves a una persona muy operada y da repelús.

Porque a menudo no cumplen las expectativas del paciente.

Porque significa renunciar a tu propia historia: tus llantos, tus carcajadas, tus sonrisas... todo está reflejado en tu rostro.

Porque me veo más como una viejita arrugada que como una viejita estirada.


"las arrugas, esas marcas de fragilidad del ser, esas huellas de la historia y de los acontecimientos que han trabajado al individuo y lo han vuelto rico y complejo. Un rostro arrugado no pretende haber dominado el tiempo, nos transmite que ha sido vulnerable."



11 de enero de 2014

Eres feminista? Haz nuestro test!

117 divagues
Este cómodo test para establecer de una vez por todas si es es usted feminista lo he sacado de The Guardian. En el rotativo indie británico está orientado a la población masculina, pero haganlo tod@s.

Total que en cuestión de minutos verá usted si lo suyo es tan patológico como parece. Pero no se preocupe:  en DD tenemos las respuestas. Si padece usted de esa enfermedad, le pondremos el equivalente de una penitencia laica: tendrá que leer el divlog  de aquí en adelante y además todas las entradas históricas bajo el título de la "Palabra-F". Luego habrá un test. Vaya que sí. En el que mandamos a Septiembre si se sale de la campana de Gauss.

Una vez aprobado podrá llevar nuestra camiseta (en imagen): "Estas pintas tiene un(a) feminista". No lo dejen para luego, que nos las quitan de las manos!



8 de enero de 2014

Un paquete con dulces, recortes del periódico, ropa interior

29 divagues
La Sra. Isasi de Isasmendi pertenecía a una de las mejores familias de Vetusta. Su infancia fue feliz: gran parte de su educación la pasó interna en Francia, luego hizo la "Carrera de Piano", y a los 22 era una muchachita deliciosa. No una belleza de esas vulgares a lo Ava Gardner, no. Ella era delgadita, venusina, y todo glamour. Se la podía llevar a cualquier salón de la ciudad que nunca desentonaba y, si se lo pedían mucho, podía acabar tocando algo juguetón de W.A. Mozart.

Como era de esperar, sus papás estaban como locos con su hijita menor, y consideraban que el hijo mayor de aquella familia con apellido judío que terminaba estudios para abogado en Madrid era el que la podría hacer más feliz. Y así fue: ser presentados en una fiesta y enseguida arreglar otras citas con la Tata, para pasear por el parque y conocerse fue todo uno. El pensaba establecerse enseguida tuviera el título bajo el brazo, y ya se había arreglado que tomaría toda la clientela de papá, que ya bastante tenía con sus otros negocios. Los futuros consuegros tuvieron una reunión super-secreta en la que se habló de esas cosas que no interesan a las chicas sonrientes y que fue exitosa porque a los pocos meses, la boda fue de lo más sonado que había visto Vetusta en la época. Se contaba que hasta el Caudillo estuvo invitado, y que se disculpó por telegrama.

La Sra Isasi de Isasmendi pasó de la casa de su padre a la de su marido. Su vida no cambió sustancialmente, ni la de su cocinera favorita y la Tata, a las que se llevó, casi como parte del ajuar. Siguió tocando los minuetos de Mozart que tanto animaban frente a los ventanales de su piso de pasillos interminables, de esos en los que el servicio entra por una puerta separada. Su marido insistió en que la cocinera y la Tata debían usar esa puerta, y ella se puso triste y no dijo nada. El supo que esos cambios de humor se debían a algo raro y, efectivamente, la Sra Isasi de Isasmendi estaba embarazada. Cuántas celebraciones, y más personal que hubo que contratar, porque en los siguientes cinco años la familia ya tenía cuatro hijos: cuatro niños estupendos. La niña, nunca vino.

El marido de la Sra. Isasi de Isasmendi viajaba mucho, y trabajaba días muy largos. Por qué tantas horas, se preguntaba la Sra. Isasi de Isasmendi, siempre para sí. Con el dinero de papá ella sabía que siempre se podría contar. Todos los solares, los campos donde trabaja toda esa esa gente para papá, y los edificios enteros con gente alquilada que tiene la familia en el centro de Vetusta. Sinceramente, la Sra Isasi de Isasmendi siempre pensó que el trabajo de su marido era un poco una afición, algo que hacía para estar entretenido, porque los hombres necesitan esas cosas. Pero que si venían mal dadas, había colchón. Bueno, varios colchones. Y mientras tanto ella le veía poco y seguía tocando para sus cuatro pequeños frente al ventanal.

Pero no nos llevemos a engaño: la Sra Isasi de Isasmendi tenía mucho trabajo y asumía todas las responsabilidades de madre, en lo que era también ejemplar. No se limitaba a lo de su marido: sentarse en su sillón orejero, con ella detrás, y dar el visto bueno a las notas a final del trimestre, o reprender, según tocara. Luego se iba: y que no le molestaran más, que si iban mal se les pone un tutor privado y a correr. No: la Sra Isasi de Isasmendi frecuentaba el colegio (ni que decir tiene, religioso) de sus hijos de vez en cuando, para las reuniones. Normalmente iba la Tata a buscarlos porque la Sra estaba tan ocupada, o bien tenía jaquecas, cada vez más frecuentes. Se tenía que meter muy a oscuras en su habitación y todos habían de ir de puntillas.  

Un día soleado que no le dolía la cabeza llegó una carta: el viejo director se jubilaba y un nuevo cura de otro colegio, muy preparado, tomaba las riendas. Las mamás se apresuraron a organizar una bienvenida con banderines, concurso de pasteles y campari. Hasta la Sra. Isasi de Isasmendi intentó hornear unos petisús, receta de las monjitas de Francia (la cocinera hizo la masa y montó la nata). El día de la fiesta andaba tarde por culpa de la peluquera y mandó a la Tata con los petisús, con el recado de que ella llegaría un poco más tarde.

Cuando, con una media hora de retraso entró en el salón de actos, ahora convertido en sala de cocktails se hizo un silencio y, como en las películas, ella sintió que se abría un pasillo -probablemente solo en su cabeza-, desde ella hasta el nuevo director. Al verlo, no sonó ninguna pequeña serenata nocturna en sus oídos, sino los graves de la Apassionata de Beethoven, muy marcados, como si estuvieran aporreando las teclas. Porque los dedos, cuando te estás cayendo al vacío,  a algo necesitan agarrarse.

Poco recuerda ella de esa tarde, parece que los presentaron, que se dieron la mano, y todo lo demás siempre permaneció en nebulosa.  Solo sabe que le vió y algo que no le había pasado jamás se le movió dentro. Algo que con una certeza ciega, suicida, le decía que ya estaba, que eso iba a estar ahí, así de fuerte, en la parte posterior de su esternón, como un cosquilleo, como una ansiedad imposible, el resto de su vida. Quien lo probó, lo sabe. A ella nadie se lo había contado, pero lo supo. Pero solo en ese momento: era una mujer y madre ejemplar.

Las jaquecas de la Sra Isasi de Isasmendi desaparecieron, y con una energía nueva, pasó a ser parte muy activa de la vida escolar: directora del comité de padres, consejera de estudios, y varios título rimbombantes más. En casa, el piano se volvió implacable y desde entonces todo fueron sonatas patéticas con mayúscula, sonatas de enamorada, que sufre. Porque qué es el amor, ese Amor más que sufrimiento.  "Por qué te ha dado por esa música, cariño?" decía una voz distraída tras el periódico en su sillón orejero... "si parece de rojos, o cómo se dice ahora... experimental".  La Sra Isasi de Isasmendi  miró al suelo con desprecio: qué sabía él de nada, él no trabajaba por dar educación a nuestro futuro, los niños, él no seguía a aquel que dijo cosas como "poned la otra mejilla", o "déjalo todo y sígueme".

Porque ella había tomado su decisión y lo había dejado todo por seguirle. Pasar tiempo con él, en reuniones que empezaron siendo semanales pero que subieron de frecuencia, pasó a ser su obsesión. Lo que inicialmente eran discusiones de asuntos escolares, gradualmente se tornaron sesiones en las que se comparte la vida, los sueños, el verdadero yo que no enseñamos a casi nadie. Porque ella había tomado su decisión, pero la mujer ejemplar no osaría a poner en palabras lo que le había pasado, lo que le estaba pasando, y lo que le pasaría por el resto de su vida. Porque con esto del amor, no hay como no llamarlo por su nombre, como pretender que es otra cosa para que, tozudo, no se quiera ir jamás.

Cuando el hijo menor estaba en sus últimos años de colegio, la Sra. Isasi de Isasmendi recibió una llamada del director, no podía esperar a la tarde. Medio sin arreglar se presentó allí. Chile. Le mandaban a Chile a dirigir allí un colegio. No había vuelta atrás.

**************************************************************

La Sra Isasi de Isasmendi tiene ahora 86 años y es viuda. Sigue tocando el piano frente al ventanal. Su hijo pequeño, el que terminaba el colegio cuando el director fue enviado a Chile comenzó a contarme esta historia así:

"Es que mi madre está enamorada de un cura. Lleva enamorada 50 años. Desde que se fue a Chile, hace un montón de años, se han estado escribiendo cartas, y ella le llama por teléfono dos veces por semana. Se pasan una hora, y eso cuesta un pastón! También le envía, semanalmente, un paquete con todo tipo de cosas: dulces de vetusta, ropa interior, recortes del periódico local, bolis... Ahora el cura tiene Alhzeimer y no puede seguir las conversaciones por teléfono... pero ella sigue llamando y habla con un seminarista que hace de intermediario".

La realidad siempre supera a la ficción. Este texto va para ella, que nunca leerá lo que he osado fabular, por seguir luchando por vivir el sueño. Y para el Gran Cronopio, del que intenté aprender a relatar, con poco éxito: qué no habría escrito él con este paquete que me regaló el hijo pequeño de la Sra. Isasi de Isasmendi! 




4 de enero de 2014

Y entonces, te conviertes en padre

45 divagues
Esta es la traducción del título original de la última película del japonés Hirokazu Kore-eda "Soshite chichi ni naru". En castellano la han traducido "De tal padre, tal hijo", como en inglés "Like father, like son". No exactamente el sentido japonés, pero vale, omitiré el manido traduttore-traditore.

La premisa de la que parte la peli no es novedosa: dos bebés son intercambiados en el hospital, y seis años después, se descubre. Los padres, entonces, deben decidir qué hacen, cómo afrontan esta nueva información. O sea, una vez más, el debate nature-nurture (biología-cultura/educación).

Tengo una hija de 5 años, así que, desde el planteamiento de la película es imposible no hacer paralelismos. Y si me dijeran ahora que Mini no es biológicamente nuestra, y que hay una pequeña Di en otra casa? Creo que la mayor parte de la gente tiene claro que ni se plantearían "cambiar" a las niñas: a los 5 años tu hija es "a la que le has comprado los zapatos", como dicen por ahí, y el poder del amor, la educación y el bagaje cultural que le has transmitido es mucho más poderoso que la genética. Si? Sin embargo, uno de los padres de la película, en un momento se dice "ahora lo entiendo todo". Aquel hijo no parecía tan inteligente ni con tanto empuje como él mismo, un arquitecto de altos vuelos. Para alguna gente, siempre puede existir el riesgo de, en el futuro, atribuir todos los posibles desaciertos del hijo a la genética "de los otros", y todas las victorias a la educación tan impecable que le dimos.

Esto sería todo muy bonito si no tuvieramos otra información: para desentrañar las causas de muchas enfermedades los estudios observan perfiles de niños que han sido adoptados por otras familias, incluso de gemelos univitelinos separados desde el nacimiento. Gracias a esos estudios entendemos la importancia de la dieta y del estilo de vida, pero también sabemos el porcetanje de heredabilidad de muchas enfermedades, y por supuesto de rasgos. Si el color de los ojos y el pelo se hereda, la inteligencia también es altamente heredable. El mundo comienza a ser injusto ya intrautero.

Otro tema fascinante que me planteó la peli es el momento en el que uno recibe la noticia: Y si te enteras a los 5 días, o las 5 semanas? O los 5 meses? Dónde ponemos el límite? En qué momento establecería yo que la hija que pusieron en mis brazos era MI hija, y no la cambiaría ya por la niña de la cuna de al lado? Cuántas preguntas tan difíciles de reponder.

Pero en mi opinión, la peli pierde el foco del tema paternidad-maternidad, el concepto de lo que de verdad supone ser madre y padre. Qué hace a un niño tu hijo, importancia de la biología en algunas culturas y por qué, el valor de lo que les transmitimos, cómo podemos facilitar que esa personita saque lo mejor de sí y deje atrás lo que le ayuda menos. El director desvía el tema porque toca otros a la vez, temas de clase y de cómo educar, y pinta unos personajes clichés, donde las madres aparecen desdibujadas (para qué entrar en más? son mujeres, son madres, con ese papel vale) y los hombres son marcadamente competitivos o de tan relajados van despeinados, ambos dos arquetipos que nada tienen que ver con la gama de grises que solemos ser los humanos.

"Y entonces, te conviertes en padre", cuándo? cuando te ponen al niño en los brazos? El diálogo que comienza en tu cabeza desde el principio de la peli es apasionante, aunque te estén intentando desvíar bastante rato con tópicas de buenos y malos. 

Pero luego sales de la sala, y puedes continuar el debate con tu compa de peli. Y divagarlo.

3 de enero de 2014

Felicidades Diva! (Love in the First Degree)

12 divagues
Total que hoy es el cumple de Diva y la vamos a felicitar con Bananarama. 

Razones hay muchas: la primera es que más ochentera que esta hay pocas canciones (sonó en M80 en la ducha el otro día en Vetusta y, sí, pensé en mi co-div). La segunda porque todos los divagantes somos con ella culpables de amor en primer grado.

Pero claro, ahora hay que mojarse para la performance: hay que pillar Bananarama, divagantas. Yo tendré que hacerme con la morena del flequillo, no os mordáis para el resto.  Y los chicos, oj, pero mirad qué elenco: repartid como podáis, después de los desvaríos de los subdivagues de ayer, mejor no entro.

MIL FELICIDADES DIVA! Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS!


1 de enero de 2014

Que acabe esto cuanto antes

11 divagues
No, la foto no es mía: yo estaba durmiendo furiosamente.  Sí, a estas alturas ya soy Scrooge: dame fiestas en Halloween. Ahora ya solo quiero mi libro. Yo he venido a hablar de mi libro. Pero me queda una mínima habilidad social.  Venga, lo voy a intentar, lo de los buenos deseos, ahí va:

Desde esta ciudad, que si le quitas los varios millones de personas que le sobran, sigue siendo The Place To Be quiero llamar vuestra atención (nota cultural que solo entenderán los locals), de lo mejor de la foto de Getty: las luces esas rojas de fondo. No se engañen: son los bomberos que aquí aparecen cuando se quema una tostada (sí, chicas, pero no emigréis todas a una, lean arriba).  Ah, y además en la Pérfida Estas Fiestas acaban antes.. se puede decir que YA ESTá. We are done.

No me sale. Lo he intentado, lo de los buenos deseos. Pero, ah, pero tengo un Propósito de Año Nuevo. Ante los comentarios en la mesa de Navidad de algún seguidor del divlog sobre mis continuas incursiones al spanglish voy a hacer un esfuerzo (titánico) para intentar escribir solo en castellano puro. A todos nos gusta comenzar el año con un challenge.

Digo con un reto.  

Muxus divagantes,

di