25 de julio de 2013

Going Rodriguez: Sola en La City

25 divagues
Tengo a los ingleses locos con este concepto: "estar de Rodriguez". El primer fin de semana que se fue Mini con su aitá a sanfermines, y yo me quedé en La Ciudad sola, fue el finde Rodriguez por antonomasia. Pero para que se materializase, hubo que explicarlo cuidadosamente: sí, en Ejpania en la Edad Antigua, la abnegada amadecasa grillo del hogar se llevaba a los niños a la playa (o al pueblo, siempre ha habido clases), mientras que el Rodriguez se quedaba de Rodriguez. Oso-del que ya hablé aquí-, de Huesca, lo llamó "estar de Smith". Pero aquí lo llamamos por su nombre.

Total que el viernes aquel, que ahora se hace tan lejano, las de uno de mis trabajos montaron una noche Rodriguez. No hay ningún chico en ese equipo, antes de que me tiren los trastos a la cabeza. No me han interesado nunca esas salidas "de solo chicas" a quemar la ciudad. Pero a la fuerza ahorcan.

Aquella noche que, al mejor estilo inglés, comenzó en el enorme jardín de un pub (un must para el visitante al UK, si pilla sol, como ahora, qué tiempo glorioso, es beber en el jardín de un pub), el Duke of Edimburgh. Era un jardín que Mini y yo veíamos desde el  tren cuando íbamos a la guarde, y que por fin he pisado. Y al mejor estilo inglés, una Coronita (yo) y horripilante vino rosé (ellas tres).  

Cuando ya se han bebido una botella, habilidades especiales de las Rodriguez, de esas que no se comparten necesariamente por la mañana, se hacen patentes. Kirsty, por ejemplo (Minirrodriguez, la baby del grupo) tiene un poder, y es que adivina la talla de sujetador de cualquiera. Acierta la de Caroline y la de Joanna (y atención que hablamos de dos parámetros, contorno y copa), y se equivoca conmigo. Le digo lo que hay y ella: "Pues estás mal medida".

Ahora es cuando empiezan a contar sus aventuras de medidas por corseterías y demás establecimientos de la ciudad. Caroline estuvo en Selfriges, donde la medidora le dijo "mira, si no te importa, te quitas todo" y entonces le pesó las tetas con las manos y apareció con el sujetador perfecto. Caroline: "sentí que había perdido 10 kgs de vez". Vamos, que merecio la pena. 

He de ir a "Rigby & Peller", me dicen. Lo tienes en Chelsea o Knightsbridge... "y verás lo que te digo-continúa la pitonisa del busto-todo el mundo que va a R&P sale con una talla menos de contorno y una más de copa. Más feliz que un sidral". Igual he estado haciendo el canelo todos estos años. Te manosean, vale, pero te suben una talla. Lo pongo en mi "to do list".


Cuando cae la segunda botella de rosé y alguna otra Coronita la conversación ha desfasado más si cabe. Ojalá bromease: conversaciones harto soeces y desafortunadas que una señorita de Vetusta se siente incapaz de repetir en este foro. Pero solo una pequeña anécdota por puro interés antropológico, por profundizar en el estudio del autóctono de estas islas. El nativo, el inglesito, ese que se acaba bebiendo una cerveza que no le gusta después de que odiase la muestra porque "no quiere molestar" al camarero con nuevas pruebas.  Hete aquí un nuevo ejemplo de la amabilidad, la cacareada politeness británica: Caroline admite haber tenido una segunda cita con un tío con el que sabía no quería una relación. La razón? "La tenía muy pequeña... y claro, me sentí obligada para que no se sintiera mal pensando que no quería nada con él por su tamaño". Sweet Caroline...


16 de julio de 2013

Siempre nos quedará Bilbao

14 divagues
La gente como yo se opone a los congresos: cual es el punto, hoy en día, con videoconferencias, skype, smartphones y la transmutación a punto de llegar, en recorrer miles de kilómetros para ir a congresos? Por qué no lo puede hacer cada uno desde su ciudad, y luego hacer el networking desde la comodidad del salón de su casa, su oficina, o su cafetería con wifi? Sé lo que están pensando los divagantes: el follaje, digo, las relaciones personales, verse las caras, el recreo para el té y los croissantes en los que se habla con uno y con otro.

Recién emerjo de un congreso de lo más internacional: con decir que había kiwis* lo digo todo (*=neozelandeses). Y yankis, y chilenos. Mira que es grande Chile y, tirando del hilo,  las chilenas con las que hablé conocían a una persona común que no está en el "gremio"  (José Antonio, encantador, que nos alojó en Barrancas). Como dice Sábato, las casualidades no existen. Toda esta gente se ha cogido un vuelo desde su antípoda particular hasta Bilbao. Los espanis eran solo 40, así que ni se molestaron en hacer interpretación simultánea. Las chilenas me aclamaron porque era a la única ponente a la que entendieron. No parece que esto sea buena señal sobre mi acento, pero les sonreí igual.

Los pantalones verdes. Yo vengo traumatizada por los pantalones verdes que he visto andando por las calles de Bilbao. Pero vamos a ver, esto se me dice antes, porque una va desprevenida. Uno de los portadores, el que me causó el primer shock, era de hecho un madrilenio del congreso que hablaba muy alto. Pero claro, se lo perdoné todo cuando vino tras mi presentación y dijo: "Tú cuántos anios llevas en Inglaterra?" Y yo: "Demasiados" y él, "Ah, ya me iba a deprimir por mi acento". Pero vamos, era un hombre con pantalones verdes, tampoco echemos las campanas al vuelo. 

El cocktail de bienvenida. Aún estoy con lágrimas en los ojos. La charla de inauguración, el domingo por la tarde en el precioso Paraninfo de la Uni fue seguida por un cocktail. Me tiemblan las manos: jabugo!!! Y suma y sigue. Y luego, los días del congreso: comer en mesa! Enormes mesas redondas, como de boda, con su pan a la izquierda (como el corazón y las ideas), y sus copas. Parecerán nimiedades, pero recuerden: vivo y trabajo en el UK, donde nos dan sandwiches de pepino, y hay que comérselos de pie.

Y Bilbao. A ver, hay que comenzar aclarando que la que firma lleva casi toda una vida sufriendo un proceso que ríete de la lobotomía para desarrollar una aversión a todo lo bilbaíno. Les recuerdo que el Peda, mi compa de piso, es donostiarra y de La Real. Pues bien, ha llegado el momento: me encantó Bilbao. Repito: me encanta Bilbao (puedo ser expulsada del piso, pero me debo la verdad). Está claro que las múltiples veces que volábamos desde allí (pre-emancipación aérea vetústica) y Bilbao equivalía a un gris plomizo industrial, era todo atrezzo. Esta semana en la ciudad ha brillado el sol, y pasear desde Deusto por la ría hasta lo viejo, un gusto. El Gugen, gente corriendo, fuentes que salen del suelo intermitentes, seniores con txapela, puentes, y por fin la zona vieja, con sus plazas, sus escaleras, sus pintxos!!! Cómo comen los vascos, miren inglesitos míos, y ellos alucinados, claro. 

No solo ingleses (que éramos legión), también nuestras amigas de Barna, que nos invitaron a presentar hace un par de anios (aquí). Y no solo Bilbao, sino el banio que me di en Algorta: fría, pero siguiendo mi nuevo mantra, "YOLO" (You only live once), que me ensenió una adolescente hace unos días. Y no solo lo que aprendí en el congreso, que solo me dormí en una charla, también lo que expliqué que hacemos en mi equipo en Londinium, que creo que a muchos interesó. Total que no, tal vez todo esto no justifique volar desde las antípodas... pero ese jamón!!!


15 de julio de 2013

Puertas y ventanas

9 divagues
Esto da para mucho divagar: Puertas que cierran puertas y ventanas oscuras a las que asomarse para ver lo que hay afuera. 

Me suena a cuando nos atrincheramos, nos cerramos y no dejamos que nadie nos ayude porque nadie puede hacerlo, o eso creemos. Desde nuestra guarida, oscura pero conocida, contemplamos la belleza de lo que sucede, o simplemente lo que sucede, que no forma parte de nosotros porque hemos elegido no participar. Y eso es lo que nos perdemos.

 Las puertas se ven mejor desde fuera. ¿No os parece?

















12 de julio de 2013

Imelda May

10 divagues
Una vuelta a los orígenes. Buena voz, buena música, look totalmente rocker. Me acordé de muchos de vosotros. Me gusta.

3 de julio de 2013

En la consulta de la Dra. Di. Tragedia en 3 actos.

54 divagues
En la consulta de la Dra. Di. 

 ACTO I

Entra una pareja de unos 40. Ella, que parece una mosquita muerta, lleva una blusa blanca y unos pantalones marino. Va de plano y sin maquillaje. El pelo suelto, una melenita sobre los hombros. El va trajeado, una raya diplomática demasiado separada. Tiene mucho pelo, la Dra Di intenta alejar la imagen de él en bañador. Lleva gemelos y un ipad.

-Buenas tardes, pasen. En qué puedo ayudarles?

-Sí, mire, pues aquí... mi mujer, a ver cómo se lo cuento... esto ya viene de hace unos años, resulta que...

La mujer mira al suelo, juega con el asa del bolso

-Dígame (la Dra Di mira a la mujer, que repentinamente tiene que buscar algo en el bolso. El marido continúa)


-Sí, pues mire, como le venía diciendo, mi mujer, esto... yo... esto, bien, que hemos leído por ahí que han sacado la.... ehem... viagra para las chicas, usted me entiende... y... en fin, que nos gustaría que la probara (mira a su mujer con una sonrisa que no le alcanza a los ojos, pero ella ni se entera)

-A ver, un momento, bien, vayamos por partes, primero me gustaría hacerles una historia clínica, y...

-Historia clínica? Qué quiere decir?

-La historia psicoxexual, es importante porque...

-No, si no hay nada que preguntar... mi mujer, usted me entiende, nunca tienes ganas, bueno, al casarnos, sí, claro, luego vinieron los niños y claro, luego le dolía la cabeza, unas jaquecas terribles, verdad cariño?

Ella asiente.

-Pero ahora pues es que tiene... he leído, es que mire, doctora, yo leo mucho, y en internet me he informado de que sufre un trastorno, un balance erróneo de nosequé sustancias en el cerebro... a ver, si es que tengo aquí hasta el nombre... tiene "Desorden de deseo sexual hipoactivo"... (mira de reojo a su mujer, que carraspea)

-Un momento, pero lo primero es...

-Escuche, yo se lo explico... tiene  una disfunción en el cerebro por la que no quiere ... usted me entiende... hacer el amor...

La Dra Di da un respingo en su silla. Tantos años, y no puede soportar a la gente que dice "hacer el amor", maldito galicismo edulcorado. Pudiendo llamar a las cosas por su nombre. Pero disimula, inspira e intenta interrumpir...

-Cuánto tiempo hace que...?

-No, escuche, es que usted no me entiende... y usted solo quiere hacer preguntas que no son de su incumbencia... yo ya se lo he explicado: trastorno neuronal, u hormonal o las feromonas o las endorfinas, o las burbujas cerebrales... nos da la receta?


ACTO II

La Dra Di se va al cuerto de personal a tomar un té. Vaya, ahí está Alex, madre mía. Es una pena que Alex esté casado, porque bien es sabido que las feministas (como al Dra Di) nunca echarían los tejos a un hombre casado, por el tema de la sisterhood, la solidaridad entre mujeres. Estamos todas en el mismo barco, no sería justo. Pero vamos, que si llega a conocer a Alex en la universidad. Qué barbaridad, esas espaldas son reales? Esos brazos van así de serie? Ese cuello! La pobre Dra Di, como Woody Allen, piensa en un partido de beisbol para distraerse.

-Jei Di, cómo va la mañana?

-Buf, mira, se acaban de ir los Plómez... él me ha dado el diagnóstico y el tratamiento para su problema... no somos necesarios aquí, algunos pacientes ya hacen el trabajo por nosotros

-Y ella?

-No ha abierto la boca, la pobre

-Otra con "Disfunción cerebral" diagnosticada por el marido?

-Eso... menos mal que me voy de vacaciones la semana que viene...

-Sí, yo cubro tu consulta

-Gracias...

 ACTO III


Entra la Sra Plómez. Esta vez lleva una camiseta de tirantes y vaqueros. El pelo, en un recogido italiano. Un poco de maquillaje. 

-Buenas tarde, es la segunda consulta, no? 

-Sí, vine la semana pasada

-Me llamo Alex, estoy aquí en lugar de la Dra Di... Leo en las notas que no pudo tomar la historia clínica porque...

-... porque mi marido, que es un bocas, se lo impidió.

-Esto (carraspea)... sí, a ver, es importante tomar una detallada historia psicosexual antes de lanzarnos a recetar porque...

-No, a mí no me lo tiene que vender, ya lo entiendo

-Pero veo que su marido se enfadó y ha puesto una queja a la clínica porque mi compañera se negó a recetar...

-Oh, sí, es un control freak.. ya se le pasará...

-Control freak? (risita nerviosa) Qué extraño que no haya venido hoy...

-No sabe que estoy aquí...

-Y eso?

-Yo sabía que la Dra Di estaba de vacaciones, y te había visto en el pasillo en la primera cita

Alex carraspea. Parpadea. Inspira.

-... y tengo una pregunta técnica... si las feromonas, neurotransmisores y demás mandagas están erróneos, si tengo un "desbalance químico"... por qué tengo estas ganas locas de follarte (1)?



TELON

(1) Doble punto para ella, que usa el verbo adecuado.