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29 noviembre 2023

Fantasmas encantadores a la luz de las velas en Londinium, la ciudad encantada

Dicen que Londinium es una de las ciudades más encantadas del mundo: hay fantasmas en todos los sitios, desde caserones georgianos en plazas pijas (50 Berkely Sq., que al pasar parece totalmente inofensiva) hasta pubs ("The Prospect of Whitby" en Wapping, por poner uno que me gusta), pasando obviamente por cementerios (de las cosas que pasan por el de Highgate ya se habló aquí). Hay paseos del tema para turistas -hace siglos hice el de Jack El Destripador precisamente con un amigo turista que nos visitaba- y hasta tengo un libro para buscar lugares encantados yo sola ("Walking Haunted Londinium"). 

Mi próximo objetivo cazafantasma es Queen's Road en Richmond, porque ahí ocurre la serie del podcast "Ghost story", en el que se mezcla una historia de fantasmas con un asesinato real que ocurrió en 1937. El narrador "tuvo experiencias extrañas"  en la casa de al lado del asesinato, donde vivía en el pasado. Años depués, por una serie de coincidencias, se acabó casando con la nieta de la mujer asesinada, y se puso a investigar, así que le ha salido una mezcla de novela de detectives con algún punto de "lo paranormal". Me ha gustado porque a quién no le atrapa una buena historia de fantasmas, pero además por el perfil psicológico de uno de los potenciales asesinos -un médico "psicópata encantador" como la copa de un pino. Espectros y psicópatas: what's not to like?

En el episodio final entran en la habitación de los hechos, donde los actuales dueños les dejan hacer una seance (sesión de espiritismo), así como divertidos. Me pregunto si eso bajará el precio de la propiedad y si me compraría yo una casa donde supiera que ha ocurrido un asesinato. Me imagino que a los dueños se la chifla, porque Richmond es el barrio más caro de todo el Reino Unido (la pista está en el nombre). 

Aquí debajo tenéis la casa -que como digo, iré a investigar un día y actualizaré la foto- pero vamos: ¿cómo no va a ser esta una ciudad encantada? Las casas son así en su mayoría (vivo en un piso de una de ellas) pero, como decían en el artículo de los pubs encantados "en este creemos que lo que hay es problemas de mantenimiento". Mejor no entro en lo de las tuberías y desagues en casas georgianas- de los ratones con los que convivimos ya se habló aquí.

Atención a la casa:¿qué podía salir mal aquí?

Mientras escucho el podcast -que ocurre cuando estoy de un sitio para otro, haciendo ingratas tareas domésticas- me pregunto si tal vez hubo en casa asesinatos así peliculeros (que cayeron bombas a su alrededor ya lo sé: la zona fue "heavily bombed" como quedó claro en la novela aquella de Graham Greene y también en "Atonement", el barrio de al lado). Recapitulo: cuando se construyó a principios de SXX debió ser una casa unifamiliar, donde el servicio cocinaba en el subsuelo donde tiene la cocina Rose y  dormía en el ático, donde tengo el balconete. Mi padre asegura que en el desván se debió esconder a "un fugitivo de la guerra", porque cuando accedimos había un colchón con una lámpara y unos cuadros que daban mucho miedo del Sagrado Corazón y la Virgen de Fátima. Igual hubo una secta que hacía rituales extranios. Más tarde lo convirtieron en un hotel (por favor, lo que habrán visto estas paredes: según Greene esta era zona de luz roja) y por fin se reconvirtió a apartamentos. Vamos, que aquí tenemos una rave de fantasmas. 

El caso es que toda esta introducción era en realidad para escribir hoy sobre una obra de teatro que fui a ver la semana pasada titulada "Ghost stories by candlelight" ("Historias de fantasmas a la luz de las velas"). Y ni siquiera he hablado de teatros encantados [todos tienen uno residente- el de Drury Lane el que más del mundo mundial], pero no sigo por esa tangente, o me pierdo. Total que el de la otra noche no estaría encantado, pero fue desde luego encantador.  

Todo muy "atmospheric"


The Globe desde fuera; es blanco,
los colores son porque estaban proyectando algo
Como todo el mundo que ha venido por aquí sabe, "The Globe" es la réplica del teatro jacobino que se quemó el 
29 junio de 1613 durante la representación de "Henry VIII" de Shakespeare. El nuevo teatro se completó gracias a la visión de un americano llamado Sam Wanamaker en 1996. Desde fuera es un edificio circular con las típicas vigas estilo Tudor. Por dentro, yo había estado en el teatro principal, que es -claro- circular, con los balcones alrededor y la parte central al descubierto. Ya conté que vi "Macbeth" en cantonés a pie de escenario, donde se está... de pie, y nos cayó la del pulpo (hubo que comprar chubasqueros de esos de plástico, lo tienen todo preparado). Si alguien no lo ha visto, sugiero clicar aquí, que hay un video corto muy chulo, pero si no en la foto inferior se puede ver la idea: las gradas rodean al escenario y estas dos partes son lo único a cubierto.

Parte superior central es el cielo

La representación a la que asistimos no ocurrió ahí sino en "el único teatro iluminado por la luz de las velas en el Reino Unido". Hace diez años se construyó, dentro del complejo teatral, una sala pequeña, de 340 plazas (asientos corridos) lo que hace que se esté cerquísima de los actores. Está todo forrado de madera y como he dicho, iluminado solo por velas, para intentar emular la experiencia de lo que era ir al teatro a principios del SXVII

Sam Wannamaker Playhouse desde arriba


Si alguien quiere ver buenas fotos, puede entrar aquí; las de abajo son mías 

Por aquí salieron las tres actrices

Una tocaba el violín en la introducción
y entre las tres historias


Parece que de ese techo puede salir
gente colgando como en los musicales


Las tres historias habían sido escritas por dramaturgas jóvenes del este de Inglaterra. Dos eran monólogos y una diálogo. Las que no hablaban iluminaban la cara de la que estaba en el centro del escenario, dando gran dramatismo. Iban las tres de riguroso blanco. ¿Quienes eran los fantasmas? [Pista, de nuevo: dramaturgas jóvenes, jóvenes intérpretes] No eran los viejos que arrastran cadenas, ni los de las Navidades Pasadas, ni siquiera el de Carlos Marx. No era otros que los de cualquier chica joven hoy en día: los que nos persiguen al cruzar los parques de noche, el de una amiga a la que mataron, el de que se te pierda tu hija en una estación de tren... 

Salgo con una especie de encantamiento y en el paseo por el río hasta el metro seguro que nos observa algún fantasma de pub, el padre de Dickens -este sí, con cadenas- en la Clink Prison y algún espectro de los de la peste bubónica cuya fosa común estaba por aquí. Oh, qué bonito paseo encantador en la ciudad encantada... 



26 noviembre 2023

Literatura escrita por mujeres trans. Literatura de viajes. Viajando con los divagues.

Madrid será la tumba del fascismo
Esta semana ha sido la tercera edición del "Festival de Literatura Espa
ñola Queer en Londinium" y estuve en su noche inaugural en la embajada. La invitada fue la autora trans Elizabeth Duval, que es también la portavoz de Feminismo, Igualdad y Libertades LGBT+ de Sumar. Lo organizaba Romancero Books, una tienda online de libros en castellano aquí, y su director charló tanto con Duval como con su traductora al inglés de una de sus novelas "Madrid será la tumba" (2021), a la que describen (no la he leído) como un Romeo y Julieta actual, en el contexto del Madrid de hoy, "un Madrid de cundas y narcopisos, de precarios y potentados, de Carmenas y Villarejos, de operaciones chamartines y de gentrificaciones lavapieseras, de fachas y rojos. Un Madrid perdido o echado a perder". Un fascista y un comunista se enamoran y claro, ¿qué podía salir mal?   El título me gusta, supongo que homenaje al famoso eslógan de la resistencia republicana, bajo el "No pasarán". Pasaron, pero se luchó porque no lo hicieran: siempre hay que luchar. 

Elizabeth Duval
Duval tiene 23 a
ños y ya ha escrito siete libros (¿qué he hecho con mi vida?) y tiene unas tablas hablando que superan mucho a su edad. Estudió en la Sorbona y su inglés es muy bueno [nota: los españoles -yo pienso que debido al limitado número de fonemas en nuestro castellano- tenemos más problemas hablando idiomas que otros, pero eso no disculpa a ciertos especímenes que llevan aquí una vida y aún pronuncian la ele de "talking"]. Además de la novela, Duval cuenta cosas del oficio de escritora, del que siempre quiero saber más. Al final hay un cocktail donde se puede conocer a gente interesante (corresponsales que debéis ver con la alcachofa en vuestras teles, tipos que han vivido en Tokio y Sidney, diseñadores de moda que elogiaron mi vestido verde en el último sarao...) y entonces se acerca la propia autora a saludarnos. Yo alucino porque en menos de un mes he conocido a dos "famosos" que parecen normales. Hablamos con ella de política y de cómo el discurso de la ultraderecha, que era algo marginal de pazguatos, se ha ido filtrando poco a poco en la sociedad y ahora hay gente en el PP que lo repite -véase la pazguata esa de presidenta de la C. Madrid, una persona a la que no me puedo tomar en serio. Hablamos de las noches de Ferraz, de Farage, de la deriva de este  mundo que da miedo.

Embajada española en UK:
antes muerta que sencilla
Esta noche en salones con moquetas gruesas y paredes forradas de cuadros de escenas de caza me lleva, al llegar a casa, a abrir el volumen tercero de la compilación de entrevistas de la The Paris Review y buscar la de Jan Morris, mujer trans de la que tampoco he leído nada, pero lo voy a subsanar y entonces haré un divague de ese libro (pero 
¿cual de ellos? escribió más de cincuenta). [Otra nota: esos cuatro tomos de la Paris Review son oro puro. De vez en cuando me leo una entrevista, sobre todo cuando estoy entre libros, y siempre me dan o bien ganas de leer al autor, o referencias, o me hacen creer que he conocido mucho más a un autor gracias a ellas, o todas a la vez]. La de Morris me ha encantado porque es sobre todo una reflexión de "literatura de viajes", siendo que ella no se consideraba "escritora de viajes", y de eso quiero escribir hoy; pero antes una nota de su vida, porque es increíble. 

Jan Morris
Jan Morris nació James Morris en Somerset en 1926, aunque siempre se consideró galesa (su padre lo era). Estudió en un internado de Oxford y participó en la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, trabajó en The Times y le enviaron como corresponsal oficial -porque no encontraban a nadie más- a cubrir la escalada al Everest del Sherpa Tenzing y Edmund Hillary en 1953. Para los que nos gusta el alpinismo (desde fuera, no he hecho nada más que ser Cabuyera en el cole y ver documentales de madrugada o incluso en el cine-una amiga aún me odia por llevarla a ver "Touching the void"), esta historia es una maravilla. Podría hacer un divague solo de ella, pero resumiré: esta expedición de 1953 fue la novena que intentaba coronar la cúspide del Everest por primera vez. Habían empezado en los a
ños 20: a todos les sonará el famoso "Porque está ahí" de George Mallory, otro británico que desapareció con gran misterio y al final encontraron su momia algo maltrecha 75 años depués. Y el verbo "coronar" es el que usó en su libro Morris "Coronation Everest", porque ocurrió unos días antes de la coronación de Isabel II, el 2 de Junio de 1953 y la cima se había alcanzado en 29 de Mayo. 


Aquella no era época de wifi y enviar la noticia para que llegara como regalito ese día tuvo su enjundia: saliendo del campo base donde estaba Morris con su máquina de escribir tenía que llegar el mensaje por "relevos de corredores" a Namche Bazar, donde un operador de la policía india lo mandaría por radio a la embajada británica en Katmandú. De ahí se pasaba a otro corresponsal de The Times en la ciudad, que lo enviaría por telégrafo -que era público, cualquiera podíá oírlo- a Londinium. Aunque Morris era el corresponsal oficial, estaban por ahí otro par acechando: el de Reuters y el del Daily Mail (Daily Hell), así que ante todo tenían que conseguir que no se enterasen y les quitaran la primicia. Morris escribió el telegrama, por tanto, en código:
"Snow conditions bad stop advanced base abandoned yesterday stop awaiting improvement All well!"
Esto significaba (quien quiera ver todo el código, en este artículo): 
  • Snow conditions bad (the summit has been reached)
  • Advanced base abandoned (by Edmund Hillary)
  • Yesterday (on 29 May)
  • Awaiting improvement (and also by Tenzing Norgay)
  • All well! (everything is hunky-dory!)
Portada de The Times del 2 Junio 1953:
 se conquistó el Everest

Morris tenía 26 y no había escalado una montaña en su vida, así que parece que su libro en realidad no es una descripción de los hechos de esta expedición, sino su visión de la gente y las situaciones. Y además bien escrito; aquí hay un ejemplo maravilloso, su descripción del Everest desde el campo base:
“In the morning it is like living, reduced to miniscule proportions, in a bowl of broken ice cubes in a sunny garden. Somewhere over the rim, one assumes, there are green trees, fields and flowers; within the bowl everything is brilliant white and blue. It is silent in there. The mountain walls deaden everything and cushion the hours in a disciplinary hush.”
Después estuvo de corresponsal reportando la crisis del Canal de Suez en 1956 o el juicio de Eichmann en 1961, famoso por el artículo de Hannah Arendt en el Newyorker sobre "la banalidad del mal". 

En 1949 con 22 se casó con Elizabeth Tuckniss y tuvieron cinco hijos. En la primera frase de su libro "Conundrum" ya explica que desde que recuerda supo que nació en el sexo equivocado ["I was three or perhaps four years old when I realized that I had been born into the wrong body, and should really be a girl. I remember the moment well, and it is the earliest memory of my life"] y así se lo dijo a su mujer. Vivió hasta los 36 como hombre y entonces comenzó su proceso de transición - inicialmente con hormonas, culminando con cirugía en Marruecos en 1972. Según The Guardian, las reacciones en ese momento fueron desde "la incomprensión hasta la hostilidad; especialmente hostilidad literaria, tipo escribía mejor de hombre". Lo que más me maravilla de esta historia es que Morris y su mujer se querían y esto no fue una traba en su relación: aunque por ley tuvieron que divorciarse cuando se operó,  siguieron juntos toda su vida, hasta que Morris falleció en 2020. Su "base" siempre fue un pueblo del norte de Gales, pero viajó toda su vida con su trabajo, con o sin Elizabeth. Hace una reflexión de que si es por trabajo, prefiere la soledad, porque si estás escribiendo has de ser totalmente egoísta ("si quieres a alguien estás pensando en lo que la otra persona querrá hacer") y porque "la tecnicalidad de ser escritor es solitaria"

En 1956 le dieron una felloship de la Commonwealth y viajó un año entero por América: con este material produjo su primer libro "Como vi los EE.UU". Luego escribió sobre un montón de lugares, desde Sidney ("no es solo una reminiscencia del imperio, sino una verdadera Nueva Ciudad, que está creando "gente nueva" como lo hizo América.. quiere ser franca, macho, divertida" -me han dado aún más ganas de ir) hasta Venecia (muero cuando dice que en 1980, Venecia ha sido secuestrada por el turismo de masas: si nos viera ahora en 2023... a quien leyó "Grand Hotel Europa" se le quitaron las ganas de volver. "El turismo anima la irrealidad. Es cómplice de esta farsa. Lo detesto"), pasando por España, "The presence of Spain" (se compró una camper van y pasó seis meses conociendo nuestro país en los 60 -una época que nada tiene que ver con el país actual, claro, pero que le fascinó: ya se sabe, Spain is different). También escribió mucha historia y es famosa su trilogía "Pax Britannica"

Sidney: Quiero ir

En la entrevista de The Paris Review me encanta cuando habla de lo que entiende por literatura de viajes, porque es exactamente mi visión (a quién no le gusta que le den la razón?): no se trata de una descripción factual, sino de contar lo que esa ciudad, zona o país han supuesto para ti -aunque la ciudad sea el personaje por antonomasia del libro-, hablar de las cosas que te pasan cuando conoces a gente o tienes (des)aventuras, que en ese momento siempre te parecen el fin del mundo y luego reevalúas como tonterías. Morris escribe que sus libros de viajes son "una descripción de mí misma mirando a la ciudad, o mi respuesta a ella". 

Habla mucho del imperio en el que nació y cómo, al igual que la mayoría de los británicos de esa generación, salió al mundo con la intención de ejercer esa supremacía en la que había nacido. Precisamente Morris vivió en Gaza cuando era un protectorado británico y dice que allí aprendió a que se le bajaran los humos sobre su país: conoció a uno de los mandatarios allí, un gentleman de verdad, que solo estaba intentando "terminar con un enorme proceso histórico de colonialismo y dejarlo de la mejor manera posible". Hoy sabemos, tristemente, que no se dejó así ni por casualidad. Su puntito de orgullo british le lleva a decir que los franceses dejaron sus colonias mucho peor, y dice que "el imperialismo tuvo algunas cosas buenas acercando a la gente": en fin, que les pregunten a los congoleños o sudafricanos o sudamericanos. 

Con esta entrevista he conocido a otros escritores clásicos de viajes, como Alexander W Kingslake ("Eothen: Travel in the East") o Laurence Sterne, con cuyo Tristam Shandy me atreví hace unos meses tras la pasión de Vila-Matas, pero no pasé del primer libro. Su "Sentimental Journey" podría ser un epílogo del Tristam, dice... tendré que terminar el original.

Políticamente se sitúa en la izquierda ("en otra época podría haber sido comunista") y habla del declive del imperio ideológico de la URSS (en contraste con el imperio británico, que no tenía ideología, dice- no tenía otra que el lucro, digo yo). Cuando era adolescente leí por ahí que "la política es el arte de la felicidad humana" y aquí Morris dice algo así, que un proyecto como el comunista que empezó intentando el bienestar de todas las personas terminó "quitándoles la felicidad". Dice que "todo proyecto político que no tenga en cuenta el deseo humano de felicidad está abocado al fracaso". Entonces pienso yo en la Pirámide de Maslow y lo imprescindible de tener las necesidades básicas cubiertas para esa felicidad: si no tienes cobijo, comida, salud, educación, va a ser difícil alcanzar ninguna felicidad. Hasta ahora no hemos logrado encontrar el sistema que garantice esos básicos a todas las personas. 

Y aunque no mucho, en la entrevista -que ocurrió en 1997- también habla de su otro viaje: el de su transición a mujer y explica que desde que entonces "algo cambió en su manera de escribir", sugiriendo que Jan "se centraba más en cosas pequeñas, en los detalles" - a mí me molesta que vea que lo grande es masculino vs. ese pequeño mundo del hogar que es lo femenino. Claro que hace treinta años: abramos las ventanas. 

Por terminar con viajes físicos, le preguntan si cree en el viejo mantra de "no vuelvas al lugar donde fuiste feliz" que a mí siempre me recuerda a la maravillosa frase de Mandela: "No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”... a veces nos podría dar miedo ver la persona que somos versus aquella jovencita que se quería comer el mundo. Y luego el entrevistador plantea que aún hay (o había, en 1997!) "strange haunted squares in Venice" y Morris dice que claro que sí, en Venecia y en Indianapolis. Es cierto: no está todo perdido, estas extrañas pequeñas plazas encantadas hay que saber buscarlas, o más bien dejarnos perder para que ellas nos encuentren a nosotras. 

Un poco como me ha encontrado a mí este divague: de una charla de una escritora actual he subido al Everest, dado un barrido al imperio británico y confirmado que yo lo que querría de verdad de verdad de verdad hacer en la vida es dedicarme a escribir esa "literatura de viajes" que no describe las ciudades, sino que divaga sobre lo que me consume en ese momento con esa ciudad de fondo. En su lugar, puedo viajar desde mi sofá con este blog: no me puedo quejar.

Pequeñas plazas encantadas en Londinium: aún hay mil

20 noviembre 2023

"La casa de caramelo" Jennifer Egan: ¿A cambio de qué subirías tu mente a un disco duro colectivo?

 En el último párrafo de un divague de libro en junio de 2018 dije algo así como que quería que a los personajes de la novela "les fuera bien". Debió ser una de esas situaciones en las que te ha gustado tanto un libro que te da pena que acabe porque quieres seguir pasando más tiempo con sus personajes. Aquella novela era la ganadora del Pulitzer de 2015 "A visit from the goon squad" (traducida como "El tiempo es un canalla"). Su autora, Jennifer Egan, parece que de alguna manera escuchó mi voz y la de tantos y ha escrito no exactamente una segunda parte, sino una novela donde algunos de los personajes de "Goon Squad" vuelven a aparecer, como en la primera saltando en diferentes momentos de su vida: se titula "The candy house" ("La casa de caramelo").

No sé en qué punto de "Good Squad" empecé a dibujar un genograma (árbol genealógico) para no liarme con las relaciones entre los personajes, pero en "The candy house" la complejidad es exponencial: hay que iniciar el mapeo en la página dos. Para que se hagan una idea he llenado dos caras de A4 con los personajes y sus complejas interconexiones, no solo familiares, sino profesionales, amistosas, vecinales, comerciales. Un poco demasiado y así como en "Goon Squad" esto nunca me molestó, aquí hay un punto en que sí, aunque creo que se podrá leer igual sin saber que la hija del vecino del productor musical de "Good Squad" terminará siendo la abogada del socio del susodicho, por ejemplo. Pero cuando inicias la lectura te preocupas no vaya a ser que luego sea relevante y comienzas tu mindmap.

El tema principal de la novela es fascinante a la vez que da verdadero vértigo: nuestra relación con la Inteligencia Artifical que está aquí, la que viene y con el resto de personas, con los cuales las interacciones ocurren cada vez con mayor frecuencia a través de ella. Por ejemplo, con este texto yo me estoy comunicando con quienquiera que haya allá afuera, if any (disculpen, no estoy teniendo buen día) a través de una red social (es eso blogger?) e internet. Comunicación e información, los dos usos de internet. 

El planteamiento: en un futuro no muy lejano, cuando se cumple los 21 años la mayoría de la gente "vuelca su mente" (sus recuerdos, aprendizajes, traumas, loquesea) con un dispositivo en una memoria común, "el Colectivo". Al externalizar así tu memoria, obtienes un acceso proporcional a los pensamientos y recuerdos anónimos de todas las personas en el mundo, vivas o muertas, que han hecho lo mismo. Pero tambien puedes volver a vivir tus mejores dias o borrar tu pasado traumático.



Claro que, recordemos también el mantra de "cuando algo es gratis, tú eres el producto". Nada-es-gratis: esta es una frase que tengo que repetir continuamente a mi hija adolescente, y es normal, a esa edad hace poco creían en los Reyes Magos. Pero a la nuestra, ya deberíamos saber lo que hay. Para protegernos probamos todo tipo de estratagemas, como no aceptar las cookies [menudo rollazo es tener que ir dando a "rechazar" una por una algunas veces] o intentar confundir al algoritmo, pero no hay horas en el día para eso.  


Nada-es-gratis, no te fíes nunca de algo que parece demasiado bueno para ser verdad, no te fíes nunca de una “Candy House”, que se traduciría mejor como "La casita de chocolate" (el cuento de la infancia favorito de Fashion). La ves ahí tan bonita, en un claro del bosque, te acercas y crees que puedes comerte una florecita de gominola con su tiesto de chocolate, y ya. Pero dentro está la bruja [atención, spoiler] que lo que quiere es engordarte para engullirte a ti. 

Esto es lo que está pasando poco a poco con las redes sociales pero es que ese caramelo es tan irresistible... renunciamos a nuestra privacidad (total, a quién le importa mi vida) para acceder a todo un mundo que nos interesa (anda que no sabe el algoritmo) ahí afuera: comentarios, imágenes, me gusta, ideas de los demás. "¿Quién", pregunta Egan, "podría resistirse a obtener acceso a la Conciencia Colectiva por el pequeño precio de hacer que la nuestra sea accesible de forma anónima?" 

Sin embargo, en la novela hay una resistencia, un grupo de gente que rechaza lo de "subir su mente" (son los "eluders") e incluso algunos que contratan a escritores (los "proxies") para que creen ficciones que pretender ser ellos en la web, para vivir fuera de esta vigilancia que en principio no es malévola. O lo es? Ahora, toda esa información que cedemos gratuitamente (en un proceso de self-surveillance, auto-vigilancia que dice Egan) en principio es usada para vendernos más mierda (es el capitalismo, estúpid@!). Algunos "influencers"  -que en principio solo parecían narcisistas del SXXI con una plataforma- hacen pasta no por enseñar su vida, sino porque también te intentan vender algo. Y si solo fuera eso: como hemos visto, también estas redes sociales son hoy usadas para manipular y terminar decidiendo gobiernos. Hay gente que se informa con Facebook, es así. 

En oposición a estos eluders y proxies, están los "counters", gente hiperanalítica, que entienen mejor los números que las narrativas, y que transforman la experiencia en datos. Claro que los "misterios que se resolvieron midiéndolos nunca fueron verdaderamente misteriosos, solo nuestra ignorancia los hizo parecer así", dice Lincoln, el narrador de este capítulo. Para los que nos interesa el espectro autista, este trozo es una maravilla: describe a la perfección cómo de literal funciona su mente. El se refiere a sí mismo y a los que son como él (en la jerga conocidos como neuro-atípicos) como “empiricistas” y a los neurotípicos como “impresionistas”: los que nos dejamos influenciar por temas sentimentales que a veces nos separan de la razón, los que podemos pensar en abstracto, en metáforas... esas cosas que van tan bien en la vida pero que a los neuroatípicoss les deja KO. Me gusta cuando explica cómo de peques no son entendidos, sufren acoso porque sus fijaciones no les hace adorables a nadie aparte de su familia: eran "veneno social", dice. Sin embargo, los años pasan y gracias a su inteligencia e intereses han conseguido un buen trabajo, hacen pasta, y llegó "Big Bang Theory" y el mundo ha acabado valorando la diversidad. Lincoln no puede creerse su suerte, "cómo el mundo ha acabado abranzándonos" (a los nerdos). Me alegro. 

De peque, solo tus padres entendían tus rarezas

Esto contrasta con otro capítulo narrado por una adolescente -con una voz muy lograda- en la que habla del tema principal de las chicas adolescentes: la "popularidad". El otro día el Peda y yo nos tuvimos que tragar un truño titulado "Mean girls" (en serio no me digan que es un "modern classic"), porque Mini quería que así entediéramos lo dura que es la vida de la teen hoy y luego hacer "cine forum". Pues Molly, la narradora de este capítulo, es una de la corte de la "abeja reina" de turno, que la deja tirada porque "la única manera de que no lo haga es que hagas ver como que no me importa, pero ME IMPORTA, y es demasiado tarde para hacer otras amigas". Por qué Stella es la queen bee, se pregunta Molly. "Seguro que ha sido estudiado en las universidades" pondera (hay hasta un libro: "Queen bees and wannabees"), pero básicamente "es rica, guapa y mala". Sí, hay que ser una cabrona porque la amabilidad y el ser cool no van juntos. Qué pereza "aquellos maravillosos años".

En cuanto a la variedad de estilos narrativos del libro, es tan original como "Goon Squad", famoso por uno de sus capítulos presentado en forma de powerpoint. Aquí tenemos a distintos narradores en cada capítulo -lo que nos da múltiples perspectivas-, claro que también está el omnisciente, uno en la primera persona del plural (narrado por dos hermanas), un capítulo que es un cruce de emails -donde se pueden ver personas en copia oculta, reenvíos y todas esas cosas que hacemos que muestran la duplicidad de la vida laboral (y a veces la personal) y un capítulo de aforismos en segunda persona que parece que Egan publicó en twitter, y también en el Newyorker. Este capítulo en concreto narra las aventuras de una espía, y formalmente es el equivalente de escritura con tinta de limón (con el que a ratos me he cabreado pero también reído):
"It is technically impossible for a man to look better in a Speedo than in swim trunks".
"If you love someone with dark skin, white skin looks drained of something vital".
"The Dissociation Technique is like a parachute—you must pull the cord at the correct time".
"Pretend sleep can lead to actual sleep".
"Looking up at scattered and blinking stars can feel like floating above them and looking down. The universe will seem to hang beneath you in its milky glittering mystery".
"Una más, que Billy no estaba llorando"
Otro de los temas, ya que se habla de redes sociales, es la autenticidad. También hay que explicar a los adolescentes que todo lo que se ve en IG no es cierto, que existen los filtros físicos, para parecer más guap@, más delgad@, y los de edición: puedes editar fuera de tu vida lo que te costó estudiar para un examen para sacar tu buenísima nota; puedes pretender que has pasado un verano fabuloso para que lo vea tu ex o tus conocidos. Claro que esto ya se daba en la "vida real", y se sigue dando: pretender lo que no es no se ha inventado con los redes sociales, solo que ahora hay un altavoz. Aunque esto es irrelevante porque gracias a la Conciencia Colectiva, las redes sociales han desaparecido: "la auto-representación era inherentemente narcisista o propagandista, o ambas, y totalmente inauténtica". Hay un personaje que, en busca de esta autenticidad, de repente se pone a gritar en la calle y por unos momentos ve las reacciones reales, no-planeadas de la gente, que se asustan o lo que sea -imposible no pensar en esa mujer con Ejpaña como capa en Barcelona aullando cual hiena el otro día. 

Y para terminar, algunas frases sueltas, porque sí:
"Mamá es como un personaje de cuento de hadas: superinteresante hasta que me hice mayor para esa clase de historia. Ahora quiero leer otras cosas" [creo que Mini lleva ya una época en esa fase].
 "Hay que pasar página, pero primero hay que leer la página" [esta frase no es del libro, pero la anoté en un margen -la oí un día mientras leía. Viene a ser "el que no conoce la historia está condenado a repetirla". Ay].
"Palabras que tienen un pulso. Palabras calientes, gente! Dadme la bala, disparadlas aquí, en el pecho". [La búsqueda de las pocas palabras que nos quedan que estén aún vivas: hay que hacerlo]
"Fulanito sabe que su mujer está pasando una buena época por lo que ve en su Instagram" [la incomunicación no es nueva, no dramaticemos; ahora hay solo nuevas vías]

 "Una encuesta revela que al 85% de las ardillas no les gustan las nueces, pero siguen con ellas por tradición". [Esta tampoco es del libro, sino de un programa de humor de la BBC4. Ahí que os la he metido]

"Cual es la versión de internet de mí? [en el pasado pensaba que Di era una versión algo macarra de la ciudadana ejemplar que represento de día. Hoy ya no lo sé, si es que me he dulcificado aquí, o me he macarrizado en la vida real. Si una se lo plantea, el blog es una manera primitiva de "externalizar tu mente" de manera anónima, luego las motivaciones se vuelven más complejas ]. 


Pero mucho antes que los blogueros existieron aquellos otros, los escritores. Todo lo que necesitamos para acceder a otras mentes, a la Conciencia Colectiva es algo que ya tenemos: literatura. A los libros no tienes que entregarles tu alma, pero nadie negará que algunos han dejado indentaciones en ella para siempre: gracias a ellos, much@s somos quienes somos. 

17 noviembre 2023

Barbara Hepworth: piedra, bronce, madera

En Battersea Park
 Cuando escribí sobre "Winter", el libro de Ali Smith, empecé a planear este divague sobre Barbara Hepworth -uno de sus dibujos cierran la novela. Hay unas pocas esculturas suyas en Londinium (una cerca, en Battersea Park*), pero soy tan motivada que me fui hasta St. Ives en Cornwall para visitar el estudio que estableció allí. Lo que me pareció St. Ives está aquíun lugar "arty" en un precioso enclave natural. De todo lo "arty", lo que más me gustó fueron precisamente sus esculturas y su estudio (algunas fotos abajo).

(*) La escultura de Battersea Park es una versión pequenia de "Single form", la enorme escultura que hizo para el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York en 1964. La foto es mía. Hay pocas más en Londinium: una en la fachada de John Lewis en Oxford St y un par más. La cuarta, en Dulwich Park, la robaron en 2011.

Hepworth con el modelo en escayola 
de "Curved form" (St. Ives, 1961)

Barbara Hepworth nació en 1903 en una familia de clase media Wakefield, Yorkshire. En 1920 le dieron una beca para estudiar en el Leeds School of Arts y allí conoció a otro yorkie, un hijo de minero de Castleford llamado Henry Moore con el que mantuvo una "amistad competitiva" el resto de su vida. Hay en estos momentos una exposición de ambos en su ciudad titulada "Magic in this Country: Hepworth, Moore and the Land", que explora la relación de ambos escultores con esa parte del país que a mí tanto me gusta. 



El de la escultura era un mundo de hombres, pero aún así le dieron otra beca para estudiar en el London College of Art, y más tarde viajó a Florencia, a París (donde conoció a Picasso). Se casó dos veces con dos escultores, tuvo varios hijos (incluyendo trillizos). En 1939, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, como otros tantos artistas se fue St. Ives, al Trewyn estudio que visitamos.  En la parte de arriba del jardín está el invernadero:

Me encanta - en inglés se llama "conservatory"

Escultura a la entrada (no anoté títulos)

Además de plantas, qué lujo, tiene  unas piezas dentro

Durante mucho tiempo se le dió el crédito de haber inventado las perforaciones en las esculturas a Henry Moore, pero el poner un agujero lo introdujo Hepworth en 1931, y esto ha tenido gran influencia en la escultura abstracta desde entonces. 

No es el museo sino la calle, delante del ayuntamiento. 
Había una boda y me encantó la novia con deportivas

Al lado de la parada de bus a Penzance,
con el mar de fondo

Durante la guerra Moore se quedó cerca de Londinium y sus dibujo de figuras que buscan refugio durante los bombardeos contrastan con las formas naturales de la costa de Hepworth. El estilo de ambos es similar, cada vez más abstracto, con un "balance entre concavidades y convexidades", ambos inpirados por artistas europeos vanguardista como Picasso y Giacometti - pero según algún crítico nunca llegando ni de lejos a su nivel. 

A partir de 1951 Hepworth pasó de trabajar con madera y piedra a bronce y arcilla. Todas esas obras están en el jardín de su estudio:





Pasear por el jardín con la torre de la iglesia al fondo me gustó mucho. Había poca gente y ni siquiera cuando llegó una clase de un cole de primaria de Truro (aquel sitio), logró rompé la atmósfera del lugar... 

De fondo, St. Ia's Church



En 1952 su hijo Paul murió en un accidente aéreo. Desconcertada viajó a Grecia con una amiga y a la vuelta, algunas de sus piezas fueron inspiradas por sus paseos por allí: Atenas, Delfi y muchas de las islas del Egeo. Su "Diario griego", además de las esculturas, es una maravilla...

"Patmos: un bonito puerto feliz, una cima sublime sobre la que se
erige el monasterio sobre la isla y el agua (...) Subí en burro
-un ascenso que reveló un panorama increíble de mar azul índigo
e islas esculpidas-con Turquía lejos en el horizonte en la niebla-
lila y marrón con pequenias coronas de nubes rodenado las cumbres"


"Al amanecer llegamos a la base de Santorini (...)
 la increíble luz brillante de Phira allá arriba al final
del camino zigzagueante fue casi una visión".

Hepworth murió en 1975 -con 72 anios- por un incendio precisamente en su estudio de St. Ives.  Termino con fotos del taller en su estudio, que hablan por sí solas: sus materiales, sus delantales, sus herramientas... 






Nota. Después de este divague, como con el de Smith, otro plan: cuando pase por alguna de sus pocas esculturas en Londinium, les haré fotos y las colgaré. Y haré lo propio con Henry Moore, que este sí que tiene un montón. Tal vez descubra, como con St. Ives, que tengo que volver a Leeds...