30 de mayo de 2016

El bloguero depresivo lee "The depressed person" de David Foster Wallace (1)

43 divagues
"The depressed person" es el tercer o cuarto relato-el bloguero depresivo no se puede acordar-del libro de David Foster Wallace, "Brief interviews with hideous men" ("Breves entrevistas con hombres horribles". El bloguero deprimido no se acuerda exactamente cómo el libro llegó a sus manos, pero, como buen depresivo, es atacado por un NAT (Negative Automatic Thought/Pensamiento Automático Negativo) en lugar de por un buen recuerdo. Así, en lugar de pensar que este libro se lo regalaron en su trabajo companieros que le aprecian y respetan por su claridad de ideas y generosidad con el equipo, el bloguero depresivo lo que piensa es que no se terminó "Infinite Jest" ("La broma infinita"), del mismo autor, libro que disfrutó enormemente y que puso a un lado por "su dificultad en lo portable", pero que claro que lo retomaría y vencería, cuando tuviera un momento en el que la portabilidad no fuera un issue. Pero como la claridad de pensamiento no es su punto álgido en este momento (más bien el débil: un observador exterior le podría decir lo liado, enredado y enrevesado que están sus ideas), el bloguero depresivo se centra en que IJ le derrotó, luego es una más de su lista de derrotas, luego él es un derrotado, incluso un perdedor, o sea un mierda. 

El bloguero depresivo comienza el libro pero le cuesta infinito (en otro momento habría pensado que este adjetivo era muy pertinente y homenaje a DFW, pero ahora simplemente le parece una palabra manida, aburrida, agotada, un plagio a DFW, o incluso a Shakespeare-el bloguero deprimido aún recuerda que IJ es un sintagma del bardo), porque no puede concentrarse. El bloguero depresivo lee un párrafo y enseguida se encuentra en su pensamiento circular que lleva a un pozo de mierda, y cuando se fuerza de vuelta- desvariaba universos más allá- a la página, entonces ya es hora de nosequé. Nosequé que empieza con la mente todavía en el pozo de mierda y que termina en una habitación de la casa sin saber en concreto qué hace ahí. 

Pero el bloguero depresivo logra avanzar con los tres o cuatro (quien sabe si cinco) primeros relatos del libro haciendo esfuerzos casi sobrehumanos porque el bloguero depresivo, en su marania de ensimismaciones, tiene claro una cosa, una sola cosa que es Verdad. Que si deja de leer está muerto, porque es lo último que le queda que le hace él. Escribir ya lo dejó hace meses, horas frente a la pantalla en blanco, pero leer es la última frontera: si deja de leer el escaso beep de la máquina de soporte artificial se irá continuo, beeeeeeeeeep, y él morirá ya del todo, como siente que ha ido haciendo durante los últimos meses. 

Lo ha intentado todo, empezando por el deporte. Pero para eso hay que tener fe, y el bloguero depresivo sigue siendo el mismo escéptico de siempre, solo que ahora irritable, el hombre más cabreado a este lado del río. Si fuera mujer dirían que amargada, pero siempre ha habido clases, y géneros. Ha probado la behavioural activation (que consiste en hacer más de lo que te gusta, para que esto te haga sentir mejor, eleve tu autoestima, y voilá, bandejas de perdices), pero es una droga de vida media muy corta: si el bloguero deprimido entra en la mágica oscuridad de un cine, durante esos 90 minutos, como el personaje de Woody Allen en el final de "Hannah y sus hermanas" viendo "Sopa de ganso" o "Una noche en la ópera" (el bloguero deprimido no recuerda), puede llegar a creer que la risa que le cosquillea detrás del esternón es algo más, tiene mayor significado, es él. Y al salir de la sala, en contraposición con lo que le pasa a Woody, que se da cuenta gracias a esa risa que debe de dejar de preocuparse por sus neuroris de salud y lo que importa es el carpe diem, el vive el momento, al bloguero deprimido lo que le pasa es que el carpe diem que era su motto vital se ha transformado en "a la mierda", una frase que le dijo un escritor o director o (el bloguero deprimido no recuerda) a alguien en alguna tele y se transformó en un meme.

Sabe que "La persona depresiva" es un relato que tal vez le toque mucho, hasta en su estado patético de cansancio extremo, pese al cual no consigue dormir, el bloguero deprimido se da cuenta, en una lucidez que dura un par, quizás tres nanosegundos exactamente a las 2:54 am, que tal vez leer sobre una persona deprimida (o es depresiva) igual no le haga bien. Como no le han hecho todos esos libros de autoayuda que le ha subrayado su hermana, con puntos sobre lo que tiene que hacer. Pero el bloguero deprimido ya sabe que DFW no es autoayuda, si eso autodestrucción, así que se aproxima no con cautela, sino prácticamente como un suicida. 

La primera frase del relato le da un tortazo que, verderamente necesitaba -el bloguero deprimido se da cuenta que, afortunadamente dejó su blog pero, de haberlo escrito, cualquier lector hubiera sentido ganas de abofetearle-, y la frase dice así: 

"The depressed person was in a terrible and unceasing emotional pain, 
and the impossibility of sharing or articulating this pain was itself 
a component and a contributing factor in its essential horror".

Continuará...

22 de mayo de 2016

Niñas madres: Lo sabes pero, les has visto la cara? #childmothers

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 Vi una foto en el BMJ de una niña de 14 años que me impactó: no porque no supiera que esto pasa, sino por enfrentarme a la cara de la niña, apenas unos años mayor que Mini.


 
Pero hay un proyecto: como siempre, la organización Plan Internacional, pionera defendiendo a las niñas, se ha unido con el Fondo de Población de las Naciones Unidas para llamar la atención sobre este problema: se estima que más de 2 millones de niñas menores de 15 años dan a luz cada año. Por supuesto, suelen estar fuera del colegio (o lo han de dejar como consecuencia) y muchas están casadas (aquí, 16 historias de niñas que rechazaron que las casaran). Los riesgos de estos embarazos y partos son enormes: unas 70, 000 niñas mueren al año como consecuencia.

Pero estas cifras son estimaciones: muchas son invisibles y este proyecto, fotografiado por Pieter ten Hoope, llamará la atención sobre el tema como una prioridad de salud pública vital.


Para acabar con las #childmothers (aquí tenéis la web, que merece mucho la pena)


 Porque eres una niña.

18 de mayo de 2016

Junior doctors: UNIDOS HEMOS PODIDO

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Jeremy Hunt, el ministro de sanidad, tiene en su agenda, como buen tori, fragmentar el NHS (National Health Service, Seguridad Social británica) para venderlo finalmente a proveedores privados. Digo finalmente pero esto ya está pasando. Si le sumamos las charlas supersecretas del TTIP que se nos viene encima sin casi saberlo, tenemos una Seguridad Social destruída, vamos al modelo yanki. Esto es lo que hace la derecha, si se le deja.

Los junior doctors en Reino Unido llevan diez meses de acciones, incluídas huelgas sin precedentes (en la última no atendieron ni siquiera a emergencias, que fueron cubiertas por los médicos seniors) y, en contra de lo que la prensa facha y el gobierno ha intentado vender, esto no era por la pasta. Trabajar durante turnos y turnos sin descanso nos pone en riesgo a todos los pacientes: nadie debería querer eso. Quiero que mi médico esté en sus plenas facultades en todo momento, también si tengo un ataque de apendicitis a las 2 am. Pero Hunt y los suyos lo vendieron como una lucha por la pasta, y dieron datos falsos de mortalidad en los fines de semana para instigar que los junior doctors (y todos los demás, depués) trabajaran el fin de semana como si fuera un día de labor-al mismo precio, claro.

Hoy, por fin, se ha llegado a un acuerdo entre el BMA (British Medical Association, el sindicato médico) y el gobierno. Tendrá que ser votado por los juniors doctors dentro de unas semanas, pero un principio de acuerdo, que han aceptado los líderes del sindicato, se ha hecho realidad. 

Felicito a los junior doctors, a los pacientes del NHS y a los que aún creemos la vieja máxima de que la unión hace la fuerza, y que ante el "divide y vencerás" de gente como Hunt y sus perros de la media, nada tienen que hacer. El slogan del BMA todos estos meses ha sido: "WE ARE ONE PROFESSION. WE STAND TOGETHER" ("Somos una profesión.  Estamos juntos")

Claro que sí: UNIDOS PODEMOS.

15 de mayo de 2016

Mi vecino Totoro (Tonari No Totoro, となりのトトロ ) de Hayao Miyazaki

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Hoy ha sido la celebración del Mini-cumple, junto con una amiga. nos hemos llevado a todos los niños de clase más algún amigo de fuera al cine: 21 enanos de 8 años en la sala: mis disculpas a los adultos que estaban allí simplemnte intentando ver una peli de animación.

Hemos elegido un clásico de 1988 de Hayado Miyazaki, el famoso director japonés del Studio Ghibli que ganó el oscar  (que no recogió como protesta por el bombardeo de Iraq), años depués en 2001 por "El viaje de Chihiro". Aún recuerdo el impacto de Chihiro, muy pre-Mini. Ya divagué sobre ella aquí "Soy una niña, hay escapatoria?", en el Pleistoceno del divlog, capturando precisamente el espíritu feminista de la obra de Miyazaki. Otros de sus temas son el medio ambiente y el pacifismo.

No quiero contar la trama, pero he querido que este divague sea una nota para no olvidar, porque la peli me ha llevado de nuevo a Japón: aún no he terminado las crónicas y me ha dado añoranza de ese viaje que aún no he terminado, precisamente porque no está procesado: falta que escribir, falta que ver y seleccionar las fotos, falta poner la guía arriba, junto con sus compañeras, y eso no ocurrirá hasta que "haya cerrado" Japón.

Los personajes de las pelis japonesas tiene todos los ojos muy redondos: solo los ancianos que aparecen pueden ser japoneses, y suelen ser todos terriblemente decrépitos. Las dos niñas protagonistas recuerdan mucho a Chihiro (la hermana mayor Satsuki, de unos 10-12 años, espigada y chicazo, con pelo corto y minifaldas como solo se ven en Japón) y a Ponyo (la pequeña de 4 años, Ponyo, Ponyo, es una niña pez... Miyazaki se inspiró en Tomonoura este pueblo maravilloso de pescadores del que hablé en su día). El padre es un ser encantador y la madre, hospitalizada, da bastante miedo. Porque la peli parte del cambio de casa de la familia para estar más cerca del hospital donde está la madre (cambio de ciudad: el mismo planteamiento que en Chihiro). Yo al principio, como no sale la madre por ningún sitio me asusto, pensando "es otra de las múltiples pelis/historias donde se mata a la madre", pero no, está claro que molestamos, pero esta vez nos dejan solo en hospital.

Como decía, no sé si habría visto la peli con los mismo ojos de no haber estado en Edo hace un mes: las puertas y ventanas correderas, las sandalias de madera a la puerta de la casa, la necesidad (religiosa) de descalzarse, las cajas de bento (comida para llevar), dormir sobre el futón, (en una habitación exacta a la nuestra!), las mochilas de los colegiales, tan cuadradas, la familia bañándose  en el onsen (Satsuki todavía enjabonándose fuera al principio de la escena), los cableados eléctricos... Aparte de su imaginación, a ratos (al menos en otros filmes) rarura, lo que MIyazaki hace como los ángeles es dibujar: los paisajes de esa japón rural de posguerra son preciosos, así como los detalles como los árboles que hacen un túnel por el camino, o las mariposas que rodean a Mei cuando visita a Totoro por primera vez.

Hoy he vuelto a Japón: gracias Studio Ghibli.

5 de mayo de 2016

Elecciones para alcalde: me enfrento con un tory

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Elecciones de alcalde en Londinium. Voy a votar a última hora, voto en contra, más que a favor: que no salga el tory de turno, Zac Goldsmith (en la izquierda en la foto), hijo de millonario, más de lo mismo, o peor que Boris. En la derecha el candidato laborista, Sadiq Khan, hijo de emigrantes pakistaníes y de conductor de autobus.




Londinium es dos ciudades, y hay una que no me gusta nada: la mega-Montecarlo, donde companias ficticias compran propiedades millonarias en el centro que tienen vacías, y que expulsan a los ricos de siempre hacia Zona 2, y luego todo es un castillo de napies que cae, donde unos empujan a otros fuera de la zona donde antes se podían permitir, y todos pierden, perdemos. Lo explica muy bien este artículo "Londinium está fallando". Tras leerlo, hay una sensación de apocalipsis, de sálvese quien pueda, de fue bonito mientras duró, de mí misma mirando mi vida aquí como un suenio, desde un futuro no tan lejano.

Ojalá que no. Ojalá el cacareado sentido común british pare esta máquina. Y no sé si ninguno de los candidatos lo logrará, porque la hidra tiene demasiadas cabezas -que necesitan más que un alcalde y su equipo- para cercenarlas todas. Pero quiero creer que alguno, por lo menos, lo intentará. Y ese no es Goldsmith.


A la salida de la Polling Station (Colegio Electoral), una pareja con la escarapela azul de los conservatives nos han preguntado por el número de nuestra tarjeta de voto, y la siguiente interacción ha ocurrido:

-No hemos recibido la tarjeta... (Nota: minutos antes, votando, no nos han pedido nada, ninguna identificación: solo el nombre, y nos han tachado de una lista. Como si quiero mandar a Rose que vote por mí)

-Ah, entonces vuestra dirección

-Para qué?-pregunto, y la mata de pelo del tipo toma protagonismo: es un pelo enorme, con ondas, muy pegado al cráneo (no flequillo suelto). Es un pelo que solo puede ser conservative. O sea, el hombre no ha tenido elección

-Tranquila-se ríe-no vamos a llamar a tu casa...

-De verdad? Ya lo dudo-le increpo- me habéís mandado emails sin suscribirme...

-Nosotros? Los conservatives?

-Sí -yo a todo esto muy sonriente-, y te aseguro que no son bienvenidos..

-No estás con nosotros? -el pelo sigue sin moverse

-Trabajo para el NHS (Servicio Nacional del Salud), con eso te lo digo todo... (zasca!)

-Pero...

-Sí, y no entiendo porqué se me identificó como simpatizante... he intentado unsuscribe y me seguís enviando...

-Oh, de verdad que te quitaremos (todo esto sin saber mi nombre)...


Y entonces se lanzan a preguntar lo mismo a gente que sale... que espero les hayan soltado más zascas!


Porque amo a Londinium: Fuera Tories!