31 de marzo de 2010

My fair lady - diva´s sister

14 divagues
Tengo una hermana que..., bueno en realidad tengo dos y bien distintas y además un hermano. Pero hoy voy a hablar de una de ellas, la two. Decía que mi hermana two siempre se ha preocupado, entre otras cosas,  porque una servidora sea una persona cultivada y se instruya. Yo era como la florista Elisa Doolitle de Pigmalión y ella mi Higgins particular. Muchas veces me ha allanado el camino haciéndome las cosas más fáciles. Pero no siempre ha tenido éxito en su empeño. En ocasiones lo que ella quería no se alineaba con mis intereses y ahí chocábamos.  Por ejemplo, un verano, en mi adolescencia, se empeñó en que leyera "El sabor de la tierruca" de José María de Pereda. Cuando digo que se empeñó es que anduvo toda la canícula erre que erre. Yo lo intenté, pero no podía. Fracasó en su empeño. Eso sí, jamás olvidaré como empezaba. Gracias a eso sé que la cajiga es como llaman al roble en Santander.  Con un poco de suerte ya no se me olvidará nunca.

Mi hermana two, no tiene televisión, lee mucho, bebe de diferentes fuentes y de algún modo me pasa a mí sus "resúmenes". ¡Quién no ha suspirado por algún resúmen en la facultad! Obviamente ella sabe, aprende más que yo, pero no cabe duda de que yo me lucro con sus divagues. Sí, sí, también sabe divagar. Yo creo que es la reina del divague y ese, entre otros, es uno de los motivos por el que la admiro. Hay muchas cosas que conozco gracias a ella, muchos artículos que leo, muchas webs que descubro incluso algún que otro video que me enlaza. Sin ir más lejos el otro día me mandó este que os muestro.

Se trata de un corto realizado por un portugués afincado en Madrid, que ha ganado el concurso 'Myworld' organizado por la cadena británica BBC. A dicho concurso se presentaron más de 500 aspirantes de diferentes nacionalidades. En este corto titulado "Lavar, Enjuagar y Centrifugar", Federico Teixeira de Sampayo realiza una metáfora sobre el desempleo y la catarsis humana. Vale la pena prestar atención.

Gracias Sistwo!


30 de marzo de 2010

Atroz: Versión Civilizado Occidente

15 divagues
El divague “Atroz” de hace unos días instigó otros subdivagues. ¿Aceptaríamos la escarificación si no fuera por el dolor que causa? Se habló de diversos países del mundo donde el trato que reciben los niños más bien parece sacado de una película de terror. Se comentó cómo la mujer es objeto la mayor parte de las veces de estas prácticas y cómo lo ha sido a lo largo de la historia (corsés, vendas, dietas). En el caso de la escarificación , no es específicamente femenina, sino infantil la vulnerabilidad que se aprovecha.

Lo que pienso sobre la dictadura a la que las mujeres estamos sometidas con la delgadez lo escribí en “Ellos las prefieren gordas: Mojándome”. Hoy, unido a la escarificación, quiero hablar de otras escarificaciones a las que se someten miles de mujeres en el así llamado “Civilizado Occidente”.

Es de dominio público el número de mujeres pasan por el quirófano para gustar más a los hombres. "Ah, no" -corregirán los directores de marketing de las clínicas que las operan - "es gustarse a sí mismas". Ya. Ellos, mejor que nadie, conocen el perfil psicológico de estas mujeres (el que te intenta vender siempre es tu psicólogo más atento) . Por hacer un resumen brochazo invocaré a las protas de "Sex & The City" (Sexo en Nueva York): queremos cazar hombre, a ser posible marido, y a ser posible que nos mantenga, para poder pasar aún más tiempo comprando bolsos y zapatos.

En Asia se operan para ponerse los ojos más redondos, en US para quitarse michelines, en Colombia para ponerse tetas… y no sigo. Curiosamente en el año 2000, el 89% de estas operaciones se hicieron en mujeres pero el 85% de los cirujanos que las hacían… voilá: eran hombres. Los actuales estándares de belleza alimentan al negocio (liderado por hombres) de la moda, belleza, dietas, cirugía, entretenimiento y pornografía, y la homogenización de la apariencia (que es lo que se está consiguiendo con todos estos procedimientos) es ya parte de la globalizada cultura del consumo.

Todo esto, así, en abstracto, es como lo vemos todos los días. Pero hay que coger las historias una a una: entrañabales. ¿Qué me dicen de lo que me contó el otro día mi amigo R? Conoció en un país de América Latina a dos hermanas que se habían ido allá a hacérselo “todo”. Una, aún hecha un cuadro, se entiende, cuidaba a la otra en su postoperatorio, y luego la primera operada hacía de enfermerita a su hermana. Igual con los arreglos hasta se conseguía hacer a un médico cuando pasaba planta: viaje redondo. Supongo que echarían a suertes quien cuidaba la segunda.

Y la siguiente: Di, en la prehistoria del diblog, da con la siguiente noticia el 26 de Mayo del 2007 en el British Medical Journal (y sabiamente guarda en sus carpetas amarillas). El artículo se titula “Peticiones de genitoplastia cosmética. ¿Cómo deben responder los servicios sanitarios?” Como en Atroz, os ahorraré esta vez no las fotos, sino la narrativa de lo que piden las mujeres, las imágenes que llevan (guiadas, por supuesto, por el mundo de la pornografía), y lo que se les hace. En este artículo se hacía énfasis en que la gente debe conocer que “la apariencia de los genitales femeninos cambia con la edad, que la operación conlleva muchos riesgos y no suele ir acompañada de beneficios psicológicos” (o sea, tu infelicidad es mucho más profunda que lo que sientes al abrirte de piernas ante un tío al que le importas seguro un pepino).

La escarificación, con anestesia eso sí, también ocurre en el mundo que se cree civilizado. Hay un grupo de mujeres que están dispuestas a casi todo por.... ¿por qué?

29 de marzo de 2010

El 10C

1 divagues
"El 10C" (léase "el tensí") se llama en realidad "Lito's Cafe". Yo sé que mucha gente fantasea con ir a la América profunda sólo por visitar esas cafeterías donde te sientas de dos en dos y la camarera va rellenando tu café continuamente con una jarra de cristal regordeta, llamándote "darling" cada dos por tres. Pues bien, el equivalente de estos establecimientos en Londinium es el tensí, con las salvedades de: 1. es tailandés, 2. las camareras no pasan rellenado el café, pero te rellenan el vaso de agua del grifo si lo pides, y 3. las camareras no te llaman "darling" ni tienen un grupo country.

Mi historia con el tensí se remonta a hace unos años. Trabajaba yo por entonces en Battersea (una parte de Wandsworth, el barrio donde vive la prota de "Love Actually"). Gravitábamos a la hora de comer desde "Galápagos" (llamado por mi ex-jefe "Galápados", una especie de deli ligeramente snob) a otro de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que tenía carteles de cine clásico (ya por eso me gustaba, recuerdo sus omelletes y jacked potatoes), pasando por el lugar estrella, el tensí, cuyo plato supernova era el 10 C. Hete su apodo metonímico: la parte por el todo, el plato se come al café.


El tensí es un lugar tan cutre que no tiene ni siquiera carta. Bueno, la carta está escrita en la pared, y cada plato tiene un código. Los 10 son cuatro platos (de la A a la D) vegetarianos, de los cuales, el C es el "green curry". Me encanta por la salsa de coco, pero a veces pica infernalmente. Como soy una gallina, siempre les imploro que no se pasen con el picante ("mild please", con cara de buena chica). Y luego ellas hacen lo que quieren. Como son orientales, asentidoras y sonrientes, no puedes reprocharles nada y solamente te queda esperar que capten, por el dragón en el que te conviertes cada vez que abres la boca, que necesitas más agua, o un extintor. Ellas sonríen y, aunque te vean llorar, o sacar un pañuelo con un repentino catarro, no va con ellas.

Hace casi cinco años que no trabajo en Battersea, pero de lo mejor que le puedo decir al Pedalista un sábado es: "Tenemos que hacer esto y aquello (encargos que nunca van con él, como las orientales con el picante), pero luego podemos coger un bus y hacer un tensí". En esos momentos puedes sacar cualquier cosa del Peda, absolutamente todo.

Hoy ya tiene visos de ser un día emblemático porque ha sido el primero en el que Mini ha sido una clienta más. Se ha sentado en su silla, ha comido (no green curry, no llamen a servicios sociales), se ha levantado, ha bailado, ha dicho "ba-bye" a una que se iba (la clientela es tan auténtica como el lugar), ha llamado "yayo" a un señor con pelo blanco que leía el periódico (y consiguiente ba-bye) y , como siempre, se ha hecho con el corazón de nuestras amigas que ya no querían atender a nadie, sólo montar una guarde.


Mini, con sus particulares gustos musicales (y ahora cinematográficos, seguiremos informando), ha parecido estar como pez en el agua en este lugar donde Almodóvar habría rodado los interiores de muchas de sus primeras peliculas. Si vienes a Londres, encuéntralo.





Deco minimalista del tensí.

28 de marzo de 2010

¿Tienes D.A.D.E.?

3 divagues
Como véis va de siglas este fin de semana.

¿Te han diagnosticado D.A.D.E.? ¿Todavía no? Me manda mi madre este correo con el que de alguna forma comienzo a sentirme identificada. Sobre todo esos días en que andas sobresaturada.

D.A.D.E. se corresponde con "déficit de atención debido a la edad" y si después de leer lo siguiente te sientes retratad@, lo tienes.


Un día cualquiera en una persona con D.A.D.E:


Decido lavar el coche.

Cuando voy hacia el garaje veo que hay correo encima de la mesa de entrada.

Decido revisar el correo antes de lavar el coche.


Dejo las llaves del coche sobre la mesa, echo a la papelera que está debajo de la mesa, todo el correo publicitario que me ha llegado y veo que la papelera está llena.


Decido entonces dejar las facturas encima de la mesa y vaciar primero la papelera.


Pero entonces pienso que como voy a pasar al lado del buzón de correos cuando tire la basura de la papelera, puedo preparar ahora el pago de las facturas.


Saco mi taloranio del cajón, lo pongo encima de la mesa y me doy cuenta de que sólo me queda un cheque.


Mi otro talonario está en mi despacho. Voy hacia allí y me encuentro una lata de refresco que había empezado a beber.


Antes de coger el talonario es necesario que quite de ahí la lata, no vaya a ser que se caiga accidentalmente y arruine mi pc.


Veo que está templada, por lo que decido ponerla en el frigo para poder tomármela después.


Me dirijo a la cocina con la lata. De camino el florero del pasillo llama mi atención: Las flores necesitan agua.


Dejo la lata de refesco en la encimera y..-  ¡encuentro mis gafas! (que buscaba desde esta mañana).


Pienso que es mejor que las deje en mi despacho, pero antes voy a poner agua a las flores.


Dejo las gafas en la encimera, lleno una jarra con agua y, de repente, veo el mando a distancia de la TV. Alguien lo ha dejado en la cocina.


Pienso que esta noche, cuando quiera ver la TV, lo voy a andar buscando por toda la casa y no me acordaré que está en la cocina,


Decido pues, llevarlo al salón, que es su sitio. Pero antes voy a poner agua al florero.


Echo agua al florero y... ¡mierda!, vierto parte en el suelo.


Entonces dejo el mando en la mesa y voy a coger un trapo para limpiar el estropicio.


Lo limpio y a continuación vuelvo a la puerta tratando de recordar qué es lo que quería hacer.


Al final del día:


- El coche no está lavado.


- Las facturas no están pagadas.


- Hay un refresco caliente en la encimera de la cocina.


- Las flores no tienen agua suficiente.


- No tengo mi talonario nuevo.


- No encuentro el mando a distancia de la TV.


- No sé dónde he puesto mis gafas y no consigo acordarme de lo que he hecho con las llaves del coche.


Además me doy cuenta de estoy cansada y no lo comprendo: No he parado en todo el día y no he hecho nada.

27 de marzo de 2010

M.I.L.F.

11 divagues
Anoche tocó fiesta de "It's not good-bye, it's Au Revoir". Como los divagantes recidivantes saben, voy durante seis meses a trabajar con otro equipo, para ampliar experiencia, ver cómo se hacen las cosas en otros sitio... todo eso. Si pudiera haberme ido de puntillas, lo habría hecho, pues aún me quedan síntomas de estrés postraumático de la última vez que cambié de trabajo, hace varios años. Aquella vez la fiesta ocurrió en el recinto donde trabajábamos, el Pedalista hizo su legendaria tortilla de patata (siempre la estrella de la noche, la tortilla) y yo perpetré una sangría que, pese a las sabias instrucciones de Tíovin, dejar todo macerando por una noche y selecto vino de tetra, no se la pudieron terminar ni los propios ingleses. Y eso es mucho decir.

Pero lo que de verdad odio de esas fiestas es a la gente diciéndote lo lista, divertida, trabajadora que eres, y cuánto te van a echar de menos. Aunque sea verdad. Luego alguien (o varios si no hay suerte) hacen un speech. A mí me encanta la tradición oral británica, que nos da mil vueltas a los hispánicos, pero no cuando soy el objetivo. Los speech siempre están cargados de humor, ironía, cariño, mala leche: en las bodas son lo más, averiguas cosas de los que se casan que no sabías. Es entrañable, pero cuando eres tú a la que todo el mundo mira porque el de al lado -ya un poco bajo los efectos- está diciendo que eres la versión diosa-olímpica de tu campo, entonces no sabes dónde meterte.

Cuando tú haces el speech, has de usar la regla número uno en estas islas -y que después de estos años se encuentra ya en el espeso de mi sangre: la self-deprecation. Has de reírte de ti misma, meterte contigo misma, ser cruel contigo misma... y hacerles reír. Realmente, siendo Di, encontrar esos momentos es juego de niños.

Pero ayer fue todo mucho más fácil. Al salir del trabajo fuimos a "The Dog's House", el pub de cerca del curro. No hubo speeches, lo cual me hizo feliz. Hubo muchas risas y acusaciones de abandono (en especial M., mi enemigo griego, que "no me habla" desde que anuncié que me iba). Hubo declaraciones de exaltación de la amistad excesivas, que iban aumentando en su excesividad a medida que envejecía la noche y la concentración etílica en vena de los participantes. Cuando se iban, grandes abrazos y más manifestaciones, mirándonos a los ojos, de cuánto nos queremos, lo bien que trabajamos juntos y lo que nos vamos a echar de menos (pero pronto habrá una noche de karaoke, lo prometemos). Lo curioso es que todo es verdad: son un equipo con el que me lo he pasado pipa... lo que nos hemos reído en medio del stress terrible de este trabajo.


Pero lo más curioso que me dijeron ayer, ya hacia el final de la noche, cuando todos los gatos son pardos, es lo que da el título al divague de hoy "Listen, Di: you are a M.I.L.F."


Wow. They've made my week.

26 de marzo de 2010

Guitarras y camiones

14 divagues
Hay veces que te da por oír un grupo o un disco hasta la saciedad y sólo ese, aunque después no lo oigas nunca más o en raras ocasiones. Eso me pasa a mi de vez en cuando: pongo un cd en el coche y lo exprimo. Tal fue el caso con The Eagles. Recuerdo que hace años estuve un tiempo escuchando algún disco suyo y luego nunca más se supo. Sin acritud, sin malos rollos. Me gustan lo mismo que entonces, pero ya me los empapé, ya me los aprehendí y a otra cosa, mariposa.

Sin embargo, tengo un pollito que entre sus muchas virtudes, va para guitarrista y si me sorprende conectada a internet, se sienta en mi regazo y además de poner vídeos de megacamiones, hummers o maquinaria pesada, me hace buscar vídeos de guitarristas. Su madre, yo, lo mismo le pone Paco de Lucía, LAGQ, Alan Jackson, Bruce o Deep Purple, aunque parece que el tema que más le gusta a sus 8 años es "Viva la vida" de Coldplay. El otro día se me acercó sigilosamente, le gusta cogerme desprevenida, y me dijo: "mamá, ponme algo de rock".

Navegamos por distintas opciones y acabamos en un pedazo de tema que me pone la gallina de carne cada vez que lo escucho: "Hotel California". Aunque muchos creen que el tema versa sobre las drogas, sus efectos y la adicción que crean (podría ser por la letra) o hace mención a algún culto oscuro o quizá a algún hospital psiquiátrico, la realidad de la canción es otra. Nos traslada a un momento en el que The Eagles no es conocido y viaja a Los Angeles a ponerse a merced de la industria discográfica del momento que es la que corta el bacalao y les deja a dos velas. Esa industria de finales de los 60, apenas pagaba a los artistas a cambio de un contrato, por lo que éstos acababan siendo víctimas de su amor a la música. Como siempre, unos la fama otros la lana.

Escuchamos juntos el tema varias veces. La guitarra acústica, la eléctrica, la posición de las manos, los acordes, los pellizquitos a las cuerdas, seguíamos el ritmo de los bongos en la mesa, yo haciendo honor a mi nombre cantaba, él preguntaba qué significaba... En fin, fue uno de esos momentos...


Conexión a internet con Timofónica: 68 €

PC portátil (ya viejito): más menos 500 €

Ver este video, con pollito sentado en mis rodillas y cantando a pleno pulmón, no tiene precio.





PD 1: Di, te dejo la versión karaoke para que vayas ensayando. Yo ya la domino.
http://www.youtube.com/watch?v=uN2ND5P-SN0

PD 2: Por cierto, os habéis percatado del "chinito pecando" del minuto 2:59, lo dice claramente: un chinito pecando...

25 de marzo de 2010

Los hijos muertos, de Ana María Matute

15 divagues
Tras la divacrónica sobre "Los santos inocentes", no he podido más que adentrarme en las carpetas y subcarpetas amarillas para encontrar lo que escribí, exactamente el 22 Noviembre 2005 sobre esta novela de la Matute. Tal vez la pasión del texto os parezca exagerada, pero es que el libro es una montaña rusa de emociones, todas muy intentas. Y como dice un amigo mío: "Cuando tengas una emoción fuerte, ve a por ella, no pares hasta entender". Así que aquí va el refrito, con rabia, que en su día me ayudó a entender.

***

Me adentro a lo salvaje en este libro de letra muy pequeña, con trozos en cursiva apretada que aún hacen la página más comprimida e inaccesible. Supongo que esto habrá sido cosa de la edición de bolsillo, pero de alguna manera es un espejo, por así decirlo, de la complejidad de muchos aspectos del libro. Habla de gente que viven en pueblos perdidos, inhóspitos. En medio de parajes naturales de los que casi se puede oler la tierra, sentir el rocío, con semejantes descripciones (gracias, Ana María!). La portada de mi edición, con una foto de árboles en tono sepia o tal vez sea marrón, aún causa mayor desasosiego.

El libro comienza narrando una saga familiar, para desembocar poco a poco en una saga de un pueblo, de un país, de un grupo de gente que representan lo que fuimos, y desde luego deja entrever un poco lo que somos.

Los Corvo. Qué apellido, es también difícil, impenetrable, con una mezcla de cuervo y corzo. Los Corvo son los ricos de siempre: ricos a costa del hambre de los otros, también los de siempre. La que más me llega de esos otros, de los de abajo: la Tanaya, el personaje que representa tal vez a la mayor parte de ese país perdido en ese momento: campesina, analfabeta, pobre de solemnidad. Daniel, el primo huérfano con leyenda (su padre arruinó a los Corvo) y que carga con el sambenito de maldito. Daniel se sabe diferente, desarrolla ese sentimiento de clase, y se da cuenta que él pertenece a los otros, a los desheredados. En el momento histórico que le toca crecer (nace en 1915), esto significa ir a la guerra, a luchar por la República. Estaba dispuesto a dar su vida por la justicia. ¿Que habría sido de Daniel Corvo de haber nacido hoy en día? ¿Sería un observador, o habría pasado a la acción? Daniel representa en ese punto la ilusión, la lucha, el espíritu de la Republica.

Y, por oposición a Daniel, Miguel: La descripción de su personaje es tan maravillosa que sólo por eso merecería la pena leer el libro. Miguel representa la personalidad psicopática de libro de texto, que sólo mira por sí mismo, que se ha construido una coraza alrededor de su cuerpo, para que no le den las balas. Miguel podría ser una historia clínica, podría servirnos para ilustrar lo que nos hace a los hombres la guerra, la separación, el ser testigo del horror (de niño es testigo de una escena de tortura atroz y partir de ese punto "todo cambia"). Y así crece Miguel: desarraigado, cuidándose a si mismo, desconfiando, siempre dudando, nunca queriendo, siempre mirando por él. Miguel no quiere ser pobre, dice. El no va a pasar más hambre, lo tiene claro. Ha empezado muy mal en la vida, la vida es así, él se encargará de que nadie le deje nunca tirado. Su padre muere por la Republica, ¿y qué? Eso a él no le dice nada. Todas esas historias de política y demás solo han servido para que él no tenga nada, para que esté solo, para que odie a todos.

Al principio del libro, cuando Matute describe magistralmente la pobreza, no puedo aguantar (ni quiero) las lágrimas. Se me caen encima un montón de fantasmas. Los fantasmas de clase, de la gente pobre que aún tenemos al lado, de nuestros propios abuelos que tal vez vivieron aquella pobreza. A los Corvo sólo les interesa trabajar para ellos mismos, el que no entre en su plan es un traidor, y así es como aparece la figura del maldito (Daniel) que no ha entrado en sus planes.

Los hijos muertos, es un título tan duro como las condiciones de vida de la gente. Hay muchos hijos muertos literales en el libro: Herrera tuvo un hijo muerto, la Tanaya muchos, Daniel tiene todavía un hijo muerto en el vientre. La guerra ha dejado su reguero de muerte y horror, es así y no perdona. Pero hay también otros hijos muertos, los metafóricos. Daniel, cuando conoce a Miguel, se da cuenta de que la siguiente generación no tiene que ver nada con la suya. ¿Para qué luchamos? ¿Para qué todo?, se pregunta. "Está todo perdido, nos han nacido los hijos muertos, a estos se les mete en la cárcel por estraperlistas, o cosas peores, pero no por ideas políticas". Daniel es, al final del libro, un hombre amargado, un luchador que ha perdido la guerra, que ha perdido los sueños, que espera la muerte en una cabaña en el bosque. Es la imagen de la desolación, y me pregunto hasta qué punto hubo mucha gente así. Gente que creyó en una idea, que tuvo un sueño, y que al final no le quedó otra que bajar la cabeza y aguantar lo que caía, con rabia, con rencor, con odio cada mañana.

Nosotros somos los hijos de Miguel, de los Migueles aquellos. Somos los individualistas, lo que encima presumimos de ello. Somos los que decimos en las cenas que “en Escandinavia uno no se puede hacer rico porque se pagan muchos impuestos.” Somos los que no queremos saber nada que nos haga mover de nuestro sofá. Nosotros estamos muertos, igual que lo estuvo Miguel, tal vez incluso peor, porque no hemos visto a un grupo de hombres ser torturado frente a nosotros a los 7 años. Nosotros estamos muertos, o tal vez anestesiados, con los vinos de marca, los restaurantes en los que te retiran la silla, las orquídeas, la mirada de ombligo. Sólo queda la esperanza de que nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos no nazcan como nosotros: muertos.

24 de marzo de 2010

El alivio

2 divagues
El otro día y como consecuencia de la muerte de Delibes, a cuyo funeral no asistió ZP ni tampoco un solo miembro de la familia real, pusieron, echaron, emitieron, la película de "Los Santos Inocentes". Hacía mucho tiempo que no la veía y me enganchó rápidamente.

Para los que entréis de nuevo a divagar, os comentaré que tengo un problema de memoria a corto plazo y peliculero. Habitualmente meto la pata por no acordarme de nombres o de qué conozco a alguien. Lo he podido comprobar estos días y me ha dado muuucha vergüenza ver como fulanito se acuerda perfectamente de Pepe y yo ni flowers. En cambio para las letras de las canciones soy una crack. Si el temario de notarías se pudiera cantar líricamente hablando, hoy sería notaria. Pero divago. Volvamos al tema.

Decía que me engaché enseguida, a pesar de coger la película empezada. A causa de mi problema de memoria, no me acordaba del final de la historia. Lo juro. Ignoro el porqué, pero algunas se me olvidan. La ventaja es que puedo ver una peli dos veces con la misma intensidad.

Un peliculón "Los Santos Inocentes", impecable dirección de Mario Camus con un casting inigualable. Me encanta Alfredo Landa y su papel de Paco. No deja de ser un niño en toda la película, tan asustado, tan bueno, tan servicial, tan sumiso y obediente, tan resignado a su condición perenne de criado. La mirada de Régula, su mujer, lo dice todo sin hablar, no le hace falta. También borda el papel Juan Diego como el señorito Iván hijo de la marquesa. Por ser vos quién sois. Qué chulo, abusivo, caprichoso y despiadado es. Tiene todas las connotaciones negativas que la palabra señorito pueda sugerir.  El pobre Paco se rompe la pierna y él sólo piensa en la caza. Obliga a Paco a acompañarlo con muletas a cazar y se le vuelve a tronchar el hueso y el "tal Iván" ajeno a la condición humana de Paco, otra vez preocupado por la caza, por su posición social, por el qué dirán. Desprecio, humillación, opresión, caciquismo, náuseas... Paradójicamente sólo la niña chica, retrasada e inválida, rompe el silencio con esos gritos desgarradores. Es la única que se queja durante toda la película. Y te deja helada.

Magistral está también Paco Rabal como Azarías y su Milana bonita. Tierno, noble, solitario, infantil. Es otro niño chico. ¿Quién no ha conocido a algún Azarías? ¿Quién le haría daño gratuítamente? Curiosamente del desenlace del animalito sí me acordaba. Aún así, qué pena, qué manera de llorar. Era la única que le alegra y una compañera fiel. Qué crueldad tan innecesaria. Qué injusticia porque sí.

Cuando parece que ya no lo puedes soportar más, cuando no vas a poder indignarte más, enfadarte más, cuándo has llegado a odiar y el desasosiego está en su punto más álgido, cuando clamas justicia de una vez por todas, en ese momento en el que Mario Camus te coloca genialmente, aparece el alivio: Azarías se venga.

Si hubiera estado en el cine aplaudo y todo. Gracias a él pude dormir tranquila.




23 de marzo de 2010

NHG-Versión Godard

9 divagues


El caso es que el otro día, uno de nuestros azotes, El Chico de la Consuelo escribió una entrada en su blog sobre el concepto NHG (No Hay Güebos). Yo me metí con él, pero claramente estaba proyectando, fácil mecanismo de defensa cuando te ves reflejada dolorosamente.

Y ahora resulta que nuestro Consuelo's se puede encontrar, mientras tecleo esto, en el mismo recinto que mi codibloguera Diva, y no se conocen, pero sí, y Diva está haciendo de diva y Consuelo's que se marque unas muestras... en fín, que esto daría para un corto, o para un relato. Pero para terminar de complicar las cosas, aparece por ahí Viveiró -otro coincidencias-que dice que no hay problema, que él se coge un AVE y lo que sea. Y el otro está pensando NHG.

Total que yo, vivo sin vivir en mí, porque vivo a tres mil kms (claro que nadie me cree, todos creen que soy también Diva, o algunos no se enteran) y no me puedo marcar un NHG como mandan los cánones. Pero tengo una sugerencia para nohaygüebear yo vicariamente: ¿qué puede haber mejor, para un NHG, que repetir la famosa escena de "Bande à part", en la que los tres protas Odille (Diva), Arthur (Consuelo's) y Franz (Viveiró) intentan batir el récord por los pasillos del Louvre (reciento ferial entre los stands de jamones)?

A la próxima me uno pero en el Louvre de verdad... o en el Prado!


22 de marzo de 2010

Atención Comercial II

27 divagues
Divagaba el otro día sobre la atención comercial y precisamente la falta de ídem en las personas que hoy en día trabajan de cara al público, poca profesionalidad, poca educación. Os explico otro caso sufrido en carne propia.

Caso 2: Carrefour

Me ha ocurrido en muchas ocasiones que ponen un precio en el lineal, en el producto incluso, que está muy bien y en caja me cobran otro. Si vais al Carrefour cuidado, porque os la meterán, fijo. Si no os ha ocurrido es porque no os habéis fijado. Para muestra un botón:


Compro tres productos iguales, a 1€ cada uno, cuyo precio original era 1,65€. Como ya me sé la jugada, cuando me dan el tique lo voy a comprobar y efectivamente, me han cobrado 1,65 por cada uno. Se lo digo a la cajera y me dice sin mirarme: "nequeiratencionalcliente…." Pero si me lo acabas de cobrar mal tú, ¿no puedes solucionarlo? "nequeiratencionalcliente…." repite.

Voy a atención al cliente que por supuesto está al otro lado de donde estoy yo y enseguida echo de menos el trato americano sonrisa tipo “en qué le puedo ayudar” (No sé si el british es así también, ya me Di-ras Di).

Para empezar hay tres señoritas. Una escribe con el ordenata, otra la subordinada y una tercera que vigila. Me toca la subordinada y me dice:

- ¿Si?

- (Si, que! Dónde ha quedado eso de “en que le puedo atender”)  Me habéis cobrado de más en estos productos - le comento enseñando el recibo.

- ¿Los tiene a mano?

Me hace buscarlos y sacarlos de la última bolsa que miro. Se los enseño, con el marchamo del 1€ que llevan puesto.
- Aquí están.

- Un momento que lo comprobamos. Llama a la Barbie patinadora.
Joer, pues si llevan el precio puesto, no pegado sino impreso en el plástico. Pero que se piensa que voy con una impresora al súper… Comienzo a desesperar mientras pienso en el congelado que llevo.

La tipa se pone a atender a gente que ha venido después que yo y a la que van 5 que me pasan, le digo:

- Perdona, pero ¿me puedes hacer el abono? - Da rabia estar esperando por 1,90 €, pero es que no me da la gana que se los quede el Carrefour.

- No puedo, está el ordenador ocupado.
La que escribe en el ordenador, debe de estar pasando a limpio los apuntes. No le espera nadie, no atiende a nadie, pero da igual le han dicho que haga eso y no importa que la cola vaya aumentando exponencialmente. Ella despacito y buena letra. Mientras la gente sigue pasando.

¿Tanto cuesta hacer la suma de lo que me deben, sacarlo de la caja y después arreglarlo cuando la del ordenata aca be los deberes? La que vigila capta mi estado de cabreo. Es obvio. Procuro que lo sea.
- Hazle el abono- le dice a subordinada cuando acaba la del ordenata.
Subordinada que es cortica, se monta un guirigay y con tres tiques me devuelve 1,35€

Yo, a punto de morder, me quedo impasible. No cojo el dinero.

- ¿Qué pasa? ¿Está mal?

- Pues sí – mis suspiros son ya hipoaullidoshuracanados.
La que vigila se da cuenta del percal y se hace cargo de la situación:

No mira, lo tienes que hacer así… Ahora lo pasas, pones tres veces, el de antes lo anulas…no leas aquí… le das allá y 1,90 € son para ella…. (Deja la pasta en el mostrador y siguen con lo suyo sin ni siquiera un “ahí te mueras”) no es una devolución….cierras... pasas el lector…pones el código…. Ellas a su bola.

Cojo el dinero y me voy. Si me quedo un rato más la monto. Me deben tres disculpas:

1. Por equivocarse (siempre) en el precio

2. Por hacerme esperar. Mi tiempo vale lo mismo que el suyo.

3. Por darme mal el cambio (esta se la podría haber perdonado)

21 de marzo de 2010

Atroz

8 divagues
Tengo un compañero de trabajo de Nigeria. Tiene la cara atravesada por cicatrices que surcan sus mejillas como si se tratara de un niño disfrazado de gato. Son unas cicatrices profundas, terribles. También tiene una que le cruza por encima de la nariz.

Nunca me he atrevido a preguntarle, y cuando por fín lo he hecho, me ha dicho que sólo otra persona del equipo le había preguntado antes (los ingleses son muy respetuosos con el espacio personal de cada uno). Yo pensaba en sus posibles causas: un accidente se me hacía casi imposible, por su trazado casi "perfecto".

Hoy por fín me he lanzado, y la conversación ha discurrido por estos meandros:


-Ahhh, me alegro que me lo preguntes. Te lo puedo explicar... en Nigeria hay tribus, todas tienen distintas máscaras, y esto es la representacion de las máscaras.
-Ah, bien, ¿y cuándo decidiste hacerlo? (actitud interesada, curiosa, de estudiante de primero de antropología)
-No, lo decidió mi abuelo... mis padres no estaban muy seguros, pero en Africa los ancianos son muy respetados y se hace lo que dicen
-¿Y tus padres?
-Mi padre también lo tiene. Piensa que es un motivo de orgullo, quiere decir que perteneces a una tribu determinada y que eres valiente
-(¿Valiente? pero si son niños, si no tienen elección) Ah, sí... mmmm... me interesa mucho la antropología, hay una antropólogo, Marvin Harris que..
-No lo conozco. Esto es algo cultural.
-¿Y cómo se hace? (en esos momentos aún estoy claramente en negación, y sinceramente aún en alguna parte de mi mente los conceptos de asepsia y anestesia están como intocables)
-No sé, no sé, fue hace mucho tiempo... ¿Has estado alguna vez en Africa?
-Sólo en Marruecos y Egipto (su cambio de tema hace que el lóbulo cerebral que llevaba lo de la anestesia se tambalee) ...Una vez me invitaron a una boda en Nigeria y no fuí... ahora me da pena, porque debió ser impresionante...( pero qué chorradas dices, Di, claramente estás intentando salir de un atolladero)
-Sí, en Africa somos muy hospitalarios, te tratarían como a una de la realeza
-(sonrisa amable) Uf, no me gusta eso. Cuando estuve en India, como casi no había turistas en la zona , nos pedían hasta autógrafos ( la idea de hacer esas cicatrices a niños a sangre fría me persigue... y sigo con más anécdotas llena conversación).
-ha ha ha
-(ya me lanzo a la piscina) Sí, yo me negaba, les decía q "no era nadie importante". También nos robaban fotos... entendí lo horrible que tiene que ser ser famosuelo...
-Me alegro que me hayas preguntado. En este país hay mucha comprensión con estas cosas culturales, pero en Nigeria la gente te mira mal.
-¿Sí? (¿mínima luz de esperanza?)
-Ahora se piensa que es propio de gente sin cultura. Cuando me ven con las marcas ya hablando inglés, se extrañan...
-Entiendo...(suspiro de alivio-en el fondo no está tan extendido, pero intento disimular, el pobre tiene la cara de arriba abajo)
-Tienes que venir a Nigeria. Yo cuando llegué aquí me sentí decepcionado: todo es grande en Nigeria, como en Estados Unidos. En Londres, todo es pequeño. Los pisos, las oficinas, todo...
-Ah, sí, y los frigoríficos, como en América... (sale la Di sarcástica, afortunadamente sólo entre nosotras: a lo grande! me encantaría vivir en los USA donde tienen esos frigos masivos para meter toneladas de comida , aunque luego no tengan Seguridad Social, claro: big is better)
-Y en Africa, nunca esperes que si sales con un chico tú vayas a pagar las bebidas, es cuestión de honor que pague el chico.
-(sin entender mucho a que viene eso) ¿Pero te parece justo? ¿Aunque gane menos?
-Sí, tiene que ser así. No creemos en estas cosas que se hacen aquí...

Al llegar a casa googleo el tema, y me encuentro con detalles sórdidos (el proceso se llama "scarification") e imágenes. Las que más me han impresionado son las de un fotógrafo belga llamado Jean-Michel Clajot. Os las voy a ahorrar todas menos las que comienza este divague. Es de las pocas que no tiene sangre, pero su significado es devastador. El pie de un niño agarrado por un adulto en el que seguro confía, que le ha llevado, por razones que considerará muy elevadas, a que otro le corte la cara con el filo de lo que sea.
Todo esto me ha recordado a Moolaadé (2004), la peli del senegalés Ousmane Sembène sobre la ablación genital femenina, donde se cuenta la historia de una mujer que decide proteger a las niñas de la aldea en contra del resto que exigen la "purificación".
Cuánta sangre, cuánto horror... Siglo XXI.

20 de marzo de 2010

Don´t leave me this way

6 divagues
Canción que oí por primera vez en los 80 de mano de un grupo británico llamado The Communards cuyos componentes Jimmy Sommerville y Richard Coles, se separaron en el 88 tras una corta carrera musical. Cuando interpretaban el tema ambos músicos eran pareja y Jimmy se declaró abiertamente homosexual en un periodo en el que la Dama de Hierro no tenía a bien dichas declaraciones. Por eso la canción es uno de esos temas que los gays han hecho suyo, un icono.




La canción está compuesta por un grupo de R&B llamado Harold Melvin & The Blue Notes, pero me gusta más la versión de Jimmy o incluso la de Thelma Houston.




De hecho, este fue el gran éxito de The Communards aunque tuvieron otras canciones buenas como So cold the nigth, Disenchanted o You are my world. 

Es una canción de esas que te teletransporta y te cheer you up, te alegra y te da marcha para hacer cosas. Me gusta la música y me gusta la letra.  Recuerdo que me encantaba como bailaba Jimmy, con esa carita de bueno... Además es imposible oirla sin que se te vayan los pies. Como además tengo un fin de semana de traca, ahí va eso, para ir calentando motores.

Diva, you can!


19 de marzo de 2010

Burla burlando ya van seis delante

6 divagues
El otro día se murió Delibes y, al intentar este divague, me topé con la siguiente realidad: lo mismo que yo pensaba y sentía al poner los dedos sobre las teclas, lo había hecho y expresado mucho mejor hace años mi querido Gran Cronopio en "Un tal Lucas": Burla burlando ya van seis delante. Y es que, al morir Delibes, un pedazo de mí también caía muerto sobre los manteles, entre las frases convencionales...



"Más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes. Los grandes magos, los chamanes de la juventud parten sucesivamente. A veces ya no pensábamos tanto en ellos, se habían quedado atrás en la historia; other voices, other rooms nos reclamaban. De alguna manera estaban siempre allí, pero como los cuadros que ya no se miran como al principio, los poemas que sólo perfuman vagamente la memoria.

Entonces —cada cual tendrá sus sombras queridas, sus grandes intercesores— llega el día en que el primero de ellos invade horriblemente los diarios y la radio. Tal vez tardaremos en darnos cuenta de que también nuestra muerte ha empezado ese día; yo sí lo supe la noche en que en mitad de una cena alguien aludió indiferente a una noticia de la televisión, en Milly-la-Forêt acababa de morir Jean Cocteau, un pedazo de mí también caía muerto sobre los manteles, entre las frases convencionales.

Los otros han ido siguiendo, siempre del mismo modo, Louis Armstrong, Pablo Picasso, Stravinski, Duke Ellington, y anoche, mientras yo tosía en un hospital de La Habana, anoche en una voz de amigo que me traía hasta la cama el rumor del mundo de afuera, Charles Chaplin. Saldré de este hospital. Saldré curado, eso es seguro, pero por sexta vez un poco menos vivo".

Julio Cortázar, Un Tal Lucas

18 de marzo de 2010

Atención Comercial I

2 divagues
Me debo estar haciendo mayor, como es normal, como debe de ser. Envejecer es el único modo de vivir mucho tiempo.

Escribo esto después de observar que en unos pocos días he repetido en más de una ocasión frases que antaño me evocaban a “señora”, a alcanfor y que ahora me vienen a la mente con una delatora facilidad. En concreto, se trata de una típica: “ya no hacen dependientes como los de antes”.

Caso 1: Fnac

Consuerte y yo vamos a una superficie comercial dedicada a libros, música, aparatos y gadgets. En ella atiende gente joven, informal, enteraos y a la moda. A pesar de los porfavores y disculpeustés no conseguimos llamar la atención de nadie sobre nuestras dudas. Cuando por fin nos atiende alguien, resulta ser chica superguay molaquetecagas. A saber, muchos piercings en la cara, desordenados y grimosos, tatuajes en el brazo (lo que se veía) y de esas que si se agacha se le ve el tirachinas. Que carca pensaréis… No es que me gusten los piercings, pero hay gente a la que le quedan bien. Sin embargo a esta chica, la habían banderilleado. De verdad, cuando hablaba daba cosa por ver como se le enganchaba la cara de manera caprichosa. Tenía piercings en los sitios más insopechados de la cara: frente, pómulo, sien...

Yo que he sido seguidora de Miami Ink, reconozco que hacerse un tatuaje no está mal. Los tatuajes pueden tener su aquel, sobre todo los tribales tipo haka. Pero a esta chica le picaban. No sé porqué pero mientras nos atendía y sin dirigirnos la mirada, se rascaba compulsivamente el brazo encima de uno de ellos. No sé si por reciente o por pulgas. El caso es que a Consuerte y a mí al acabar de hablar con ella nos picaba todo…

Haced la prueba y rascaos cuando habléis con alguien.

17 de marzo de 2010

Proyecto Di-vas y un micrófono: Parte II

12 divagues
El otro día, en la introducción del proyecto Di-vas y un micro nos quedamos en los karaokes tokiotas de "Lost in Translation". Y es que es en oriente es donde saben hacer karaokes.

En la península, mi investigación sobre estos centros de la "expresión corporal" en el sentido más amplio de la -valga la redundancia- expresión se limita a un antro. Situémonos: noche negra sin luna, Vetusta, muchos años ha. Grupo de gente en un bar en el que, de repente, se hace obvio que "toca karaoke", una extravagancia que se activa sólo a altas horas. Lo que allí veo me lleva a desarrollar mi teoría sobre la inexistencia diurna de los que se meten en esa harina/arena: son sin duda figurantes contratados por el bar. Seres que no se les ve en las tiendas/oficinas/estaciones, y que a buen seguro descansan en sus ataúdes esperando a la luna y los antros. Mi segunda teoría se formula unos pocos minutos después, y es que se hace enseguida palpable cual va a ser el obstáculo para la diversión en aquel lugar: el escenario. Al público a esas horas igual le dan churras que merinas, pero perpetrar el "Eres tú" de Mocedades (una canción muy muy muy dificil, incluso para los que saben cantar) sin que le interese a nadie no es mi idea de la noche liminal. En resumen, una plasta.

Pero oh destino: una noche descubro los chinos. Como casi todo lo bueno, por casualidad: una de mi trabajo cantaba en un coro. La combinación de la del coro y Di (que no canta en ningún coro, pero en el resto de) pone en marcha la máquina: la noche del karaoke. En primer lugar, intentemos describir (ya sé que sin éxito) el lugar del crimen. Y digo sin éxito porque cuando una pasea por Soho no puede imaginar que, tras una de esas tiendas de sándwiches haya todo un submundo. Los sándwiches son una tapadera, en los bajos fondos se regenta un almacén, digo Aquello- permítanme este guiño a Les Luthiers, "Mastropiero que nunca":

"Harold Mastropiero explotaba un sórdido local en el que funcionaban un cabaret clandestino, un salón de juegos prohibidos y un centro de apuestas ilegales, pero en realidad su local era sólo una pantalla para ocultar la fuente de sus fabulosos ingresos. En los fondos funcionaba un almacén".

Pero divago, decía que tras cruzar la puerta, atravesamos el mostrador refrigerado donde aún quedan restos de ensalada de patata y coleslaw, y salen varios chinos. Llegamos a otro pasillo estrecho con tres puertas, la central es la nuestra que da paso a un cuartucho sin ventanas. Diez metros cuadrados, techo bajo, una pantalla y un par de micrófonos. Nos miramos: efectivamente, estamos en el antro más cutre de todo Londres.

Si esto fuera una peli, cortaríamos aquí y la siguiente imagen sería un contrapicado de seis bocas gritado alrededor de un micrófono, sudando como posesos, levantando los brazos con gran drama si la canción lo requiere, y saltando si lo exige el guión. Se pasa de estar en la piel de Agnetha de Abba a Freddy Mercury, pasando por Jon Bon Jovi. El chino asoma la cabeza de vez en cuando para ver si tiene que llamar a la policía o una ambulancia, y se acaba yendo con una nueva ronda en un papelucho, algo asustado. Gran noche.

Pero como siempre, para la siguiente ocasión alguien decide subir el nivel (craso error). Y del curtresitio de Soho pasamos a otro en pleno Leicester Square, con alfombras rojas, brillantina, todo muy higiénico y aséptico. Los rituales, los mismos, pero sin chinos y con aire acondicionado. Los vídeos que acompañan a las canciones son para un divague aparte (parejas que se miran a los ojos al atardecer, delfines), que dan al ojo en estas pantallas plasma mientras que eran la vuelta de la tuerca que en las sudadas trinitron del chino.

Ahora se puede entender cómo los karaokes orientales, ganan el corazón de cualquiera que esté en esto de la farándula doméstica. ¿Quién quiere subirse a un escenario a sufrir una de esas humillaciones individuales teniendo un rito colectivo, de exaltación del grupo, en el que no hace falta saber cantar?

Para mí hay una canción reina de toda noche de karaoke japonés que se precie: Waterloo. Diva, mira el vídeo y te dejo elegir: Agnetha o Frida.

El lugar lo elijo yo: Tokio, sin medias, con pelucas y leopardo.



16 de marzo de 2010

Un nudo en la sábana

7 divagues
Alguien me mando este relato hace tiempo. Trata sobre la importancia de los pequeños detalles, de las pequeñas cosas. Me pareció tierno, por eso lo voy a postear hoy.

Ignoro su autor, así que no me lo tenga en cuenta.




En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.

Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, el hacía un nudo en la punta de la sábana.

Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.

Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre, era uno de los mejores alumnos de la escuela.

El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros. Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Para que exista la comunicación, es necesario que las personas ”escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

Es por ese motivo que un abrazo, o un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad. Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aún y cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.





15 de marzo de 2010

Like a rolling stone

4 divagues
No me acuerdo cuándo fue la primera vez que escuché esta canción, pero siempre ha ejercido sobre mí un poder cercano al encantamiento. El Pedalista insiste en que me la grabó en una de esas cintas que en aquella época nos grabábamos los chicos y las chicas cuando intentábamos consolidar ligue. Se podría hacer una tesis sobre las personalidades de los grabadores de cintas: el jazzy, el raro, el hortera, el lucha, el música-de-calidad, el rockabilly, el étnico, el clásico, el rockradikalvasco, el poperoespañol, el reggae, el britpop, el New Age... Tengo un máster: dame un MP3 grabado por tu chic@ y te digo si tienes que salir corriendo en dirección opuesta.

Pero divago: también la recuerdo por "In the name of the father" (1994) ("En el nombre del padre"), la película de Jim Sheridan sobre "Los Cuatro de Guilford". No sé si es porque la asocio a la peli, basada en hechos reales, que me pone los pelos de punta. Sólo para los que gusten de emociones fuertes es esta peli, enorme como siempre Daniel Day Lewis...




La canción tiene un montón de historia. Bob Dylan fue abucheado por ella en numerosas ocasiones, porque era su primera canción rock, separándose de la música folk que había hecho hasta entonces. Los diferentes elementos musicales que usa la hace una de las canciones con más influencia de la historia de la música.

También se ha especulado mucho sobre su contenido: ¿quién era "Miss Lonely"? Dylan se aleja de la canción de amor para hablar de una mujer que "va por mal camino", que ha descendido a los infiernos desde una vida de lujo y comodidad, y a la que increpa preguntándole continuamente cómo se siente ahora que está ahí abajo, en las calles. Me gusta cuando habla de la libertad ("when you have nothing, you have nothing to loose"-"cuando no tienes nada, no tienes nada que perder") de ese nuevo estado: la libertad de los desposeídos, que tanto miedo les da a los de arriba.

Es una canción de mañana de sábado, que os recuerdo en lunes, que empieza como todo buen cuento "One upon a time" ("Érase un vez..." ) y termina con su título, Like a rolling stone. No importa cuántas veces la escuche: sigue haciendo magia.


14 de marzo de 2010

El arte de la carcajada

4 divagues
Sonreír es fácil, no me cuesta y lo suelo practicar con asiduidad. La sonrisa la tengo dominada y me sale de fábula, sin querer, de manera inconsciente, espontánea.

Sin embargo, no me sé reír. Es cierto, lo confieso. No he sabido nunca. Por lo menos en condiciones. Jamás oirás mi risa porque mi risa no suena. Es una risa muda en la que sólo el gesto y el movimiento acompasado delata que me río. Pero no hago ruido al reír. Mi risa no es sonora. Sería fácil subtitularla y ponerle el grado de hilaridad que quisieras. Puedo llorar de risa, pero siempre en silencio.

Mi compañera de correrías tampoco sabía y era un tema que en más de una ocasión divagamos.  Nos daba rabia no saber carcajearnos sonoramente de algo. Troncharnos, aullar, desternillarnos, morirnos, partirnos el pecho... No al estilo Loreto Valverde, eso no, pero sí de manera sonora.

Pensábamos que los que se reían a carcajadas se lo pasaban mejor que nosotras y les envidiábamos la estridencia. Por aquel entonces, teníamos amigas de esas que se reían y contagiaban a todo el autocar que nos llevaba al cole o se carcajeaban delante de una ventana y salía el vecindario a ver qué es lo que pasaba. Cuánto nos hacían disfrutar... Cuando ellas se reían,  no podías parar de reír con ellas. Daba igual el motivo. Ellas, su risa, eran la causa. Eso sí, nosotras reíamos desde la barrera, en el anonimato. Intentamos aprender, pero nunca lo conseguimos. De nada sirvieron los esfuerzos. Incluso logramos hacer sonora una parte, pero nos quedábamos sin fuelle para continuar. Así que lo dejamos.

Hoy, igual que ayer, me provoca más risa oír reir que el detonante de la risa en sí. No me gustan las cosquillas porque me dejan sin aliento y me parece que me ahogo. Me río más con lo ingenioso que con lo obvio. Así, no me suelen hacer gracia las manidas caídas o los chistes (salvo que sean buenísimos).

Me suelo reír malvadamente cuando gano al parchís. Me encanta la risa malvada: ¡juas, juas, juas! También me sé reír con ironía: ja, ja...;  o con astucia: je, je, je, jeee. Incluso con autosuficiencia: ¡JA! Pero sigo sin dominar el arte de la carcajada.

13 de marzo de 2010

Rodin en Vetusta

18 divagues
De los vecinos de Emmeline Pankurst, "Los burgueses de Calais" a la muestra en Vetusta.









video



12 de marzo de 2010

Divagando libremente

11 divagues
Os dejo con un tema de Domingo Semenzato: "Divagando"

Me parece una buena música de fondo para casi todo. Como dice mi polluela : "mamá hoy en el cole hemos hecho dibujo libre". Pues eso, que cada uno divague lo que quiera hoy... Para eso es viernes. El lunes volveremos a la realidad.


11 de marzo de 2010

Proyecto Di-vas y un micrófono: Parte I

10 divagues
Yo no quería hablar de esto. Pero claro, Diva que si Pretenders, Diva que si la discodiva. Como de casi todo, ella tiene la culpa. Así que no me ha quedado más remedio que hablar de Tokio, los estados liminales y los karaokes. Y por partes, encima.

En su divague "Back on the chain gang" , Diva me transportó a "Brass in pocket", esa canción de Pretenders que para mi ya estará para siempre asociada con la escena del karaoke de "Lost in translation" (Sofia Coppola, 2003). Para quien haya cometido el error de no haber visto esta película todavía, os diré que transcurre en un hotel de Tokio, que durante el día es orden y precisión japonesa, y que durante la noche se transforma en la antesala de la noche loca por excelencia. Allí se aloja por unos días una chica con su marido fotógrafo (trabajando intensivamente en un proyecto) y un actor venido a menos que está filmando un anuncio. En los EE.UU, él tiene dos hijos y una mujer que le envía por fax los diseños de la moqueta que están a punto de cambiar y otras domesticidades por el estilo. Ella, en Tokio pero da igual, un marido bastante idiota al que no ve. Los dos están solos en un país muy extranjero donde no se entienden con nadie y donde el choque cultural es intenso: caldo de cultivo para preguntarse hacia dónde va su vida. En ese momento de zozobra e incertidumbre vital, se encuentran.

La escena del karaoke es parte de una de esas noches llenas de luces de neón, correr por las calles y hacer locuras que la gente asocia con "Las Vegas" ("what happens in Vegas stays in Vegas"-"lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas", que dice el refrán). Una de esas noches que los antropólogos llamarían de "estado liminal". La liminalidad alude a esos períodos en los que nuestros niveles normales de pensamiento, comportamiento y auto-entendimiento están relajados. Todos hemos vivido esas noches con gente de la facultad/trabajo con los que apenas hablabas el día anterior, pero que en la oscuridad del antro y con la ayuda de ciertas sustancias que digamos facilitan estos estados liminales, podemos llegar a momentos de "exaltación de la amistad", y otras cosas. Una situación de estado liminal intenso se describe, por ejemplo en la peli de Tery Gillian de 1998 "Fear & Loathing in Las Vegas" ("Miedo y asco en Las Vegas") o la de Paul Thomas Anderson (1997) "Boogie Nights". A todos nos encantan los estados liminales, y de hecho, gran parte del ocio se basa en ellos.

Pero divago. Esta pareja se lanza, con una grupo de conocidos (en ese momento, los más amigos del mundo) a la noche japonesa, con peluca rosa a lo Mia Wallace y otros desfases. El disfraz es importante, como podéis ver en la foto de arriba. Si hay animal print (qué gran pared en la que se apoyan, no deja otra opción que soltarse el pelo) envuelto en algún punto (cebras, leopardo, etc), mucho mejor. En un punto, terminan en un karaoke, y es cuando ella (papel interpretado por Scarlett Johanson) canta el "Brass in pocket", y él (Billy Murray) canta/perpetra, en lo que es uno de los momentos más tristes de la película el "More than this" de Roxy Music.





More than this you know there´s nothing
more than this tell me one thing
more than this no, there´s nothing


Aparte de esto, no hay nada
aparte de esto, dime una cosa
aparte de esto, no, no hay nada


Oh, otra vez, otro amor imposible, otro amor idealizado: aparte de correr de la mano por Tokio y beber y cantar a gritos, todo durante una noche, no es posible nada más... Cuando suene el reloj, la carroza se convertirá en calabaza y... no habrá nada.

¿Pero qué tiene todo esto que ver con las Di-vas y un micrófono? ¿Diva y Di con pelucas rosas en Vegas? ¿O en las Boogie Nights de Tokio?

Continuará...



10 de marzo de 2010

Disco Diva

15 divagues
Teníamos aproximadamente 16 años. 

Eso implicaba tener muchas cosas: juventud, osadía, esperanzas, ilusión, ambiciones, ganas de todo, de descubrir, probar, experimentar... Por tener, teníamos todo el mundo por delante, todo un mundo de oportunidades estaban allí fuera esperando y las íbamos a aprovechar.

Era sábado y habíamos quedado para salir a la discoteca y arrasar. Cada noche que salíamos era una aventura, un misterio, un disloque, una gran juerga, un carnaval. Si pudiéramos lo íbamos a hacer todo esa noche: beber todo, cantar todo, fumar todo, bailar todo, reir todo (a esa edad hasta allí llegábamos). Menos mal que no podíamos tanto como queríamos, aunque lo intentábamos.

Como siempre había que prepararse para salir.  Elegir la ropa para salir era fundamental. No era lo mismo una minifalda que unos vaqueros. La de veces que hemos llegado a casa en invierno sin medias. Si, sí, los sucesivos quemazos de los cigarrillos en las medias o las múltiples "carreras" que se hacían  fruto del baile desenfrenado y los pisotones, hacían más viable mostrar cacha que panties en plan gótico  (eso del gótico antes no existía, si llevabas las medias rotas eras Lina Morgan).

El ritual pre-juerga consistía en ducharse, ponerse crema, colonia musk, vestirse y pintarse. Todo ello con el radiocassette a tope escuchando la canción más cañera que pudiera sonar. Esa canción que bailabas, cantabas a grito pelao y que te ponía (in the mood for) de humor para salir. Si además te concentrabas con tus amigas para compartir el ritual, la diversión era aún mayor. Había varias canciones que ejercían ese hechizo:  George Michel, INXS, Modern Talking, Michael Jackson, Opus, Madonna, Frankie, Europe... Cualquiera de esas canciones te hacía sentir con las pilas cargadas y lista para el abordaje.

Ahora escucho alguna de esas canciones discotequeras de antaño con cierta simpatía. Aunque reconozco que algunas eran muy malas otras me siguen gustando. Sin embargo, el espíritu de ese momento, el déjà vu, sigue prevaleciendo en mí.

Hoy, hay canciones que automáticamente, me levantan el ánimo y me ponen de buen humor, positiva, con ganas de hacer cosas, de bailar y de cantar como antes. Una de esas es la que os pongo a continuación. Es una de mis canciones favoritas y de las pocas que me transporta a ese tiempo y me hace vibrar. A la ducha.


Let´s go girls!




Di te dejo aquí una versión karaoke para que vayas practicando. Para que te pongas a mi nivel y eso...

9 de marzo de 2010

Londinium sufragista

18 divagues
Ayer fue 8 de marzo, y como buenos feministas (qué mal vista está esta palabra, insisto) fuimos a celebrarlo con un paseo. Londres fue, a finales del siglo XIX, uno de los lugares donde el movimiento sufragista ("suffragettes" las llamaban aquí) cobró mayor fuerza. En nuestro paseo, hemos visitados lugares donde estas mujeres se manifestaron, se ataron a verjas, e incluso cometieron acciones violentas para luchar por algo que hoy nos parece tan evidente: el voto femenino.

El movimiento feminista inglés empezó mucho antes que el español, donde Clara Campoamor o Victoria Kent son de los nombres más conocidos. En ambos países, las primeras sufragistas provenían de las clases medias. En el Reino Unido, Emily Garrett, la primera médica (sí, las mujeres son médicAs, no médicos) del Reino Unido, fue también la hermana de Millie Garrett Fawcett, que lideró el ala constitucionalista del movimiento desde finales del siglo XIX hasta su victoria en 1928.

Leyendo la historia de lo que personalmente se jugaron las de Londres, me quedo totalmente admirada. Cuando veo nuestra sociedad y la pasividad cuasi-absoluta a la que hemos llegado en nuestro sofá, creo que estas mujeres venían de otro planeta. Simplemente me parece imposible que fueran nuestras bisabuelas. Dos sufragistas se enviaron como "cartas humanas" a 10 Downing Street, 20 se lograron meter al Palacio de Westminster escondidas en una furgoneta de muebles. Otro grupo alquiló un barco e increparon a los MPs (diputados) y a sus esposas-florero mientras tomaban fresas con nata a la orilla del río: "Vemos que tenéis camareras... ¿no teméis que alguna de ellas sea sufragista?" Y es que eran tan cañeras como su líder, Emmeline Pankhurst, que decía "romper cristales es una manera de hacer que se conozca nuestro descontento". Descontento que al Establishment le traía sin cuidado, y que con buenas palabras no iba a escuchar. Ni que decir tiene que todas estas actividades terminaban siempre con carga policial y en muchos casos con el ingreso en Holloway, la famosa cárcel de mujeres de Londres.

Casi un siglo después, pero con ganas de comernos el mundo, empezamos nuestro paseo en Constitution Hill, que pasa por en medio de Green Park, por donde las sufragistas se manifestaron en 21 de mayo de 1914. Giramos a la derecha en Malborough House, donde estuvieron a punto de darle la petición al rey. Justo enfrente está la Chapel Royal, donde una de ellas, Una Dugdale causó escándalo en todo país cuando al casarse se negó a prometer "obediencia" a su marido. Seguimos avanzando y a nuestra derecha tenemos Pall Mall, la calle que está llena de clubs masculinos que son sólo ligeramente más amables con las mujeres hoy en día (Thatcher se tuvo que hacer un "status de hombre" para poder entrar): el Carlton, el White's, el Reform Club (donde dos sufragistas le tiraron una botella de jengibre al Primer Ministro -y acabaron en Holloway, claro).

Las sufragistas decidieron que ellas también necesitaban de estos clubs, ya que sólo la unión hace la fuerza. Muchos se fundaron en la época, pero pese a que peregrinamos por los números en las calles de muchos de ellos, oh, destino... ya no existían. El Lyceum, el Empress Club, el Sesame Club, el Albermale Club... Eran lugares donde las mujeres "podían leer y escribir cartas, fuera de las molestias del círculo familiar".
Hacía un frío terrible, pese a ser una de esas mañanas soleadas preciosas, pero tuvimos que parar a tomar un té antes de dirigirnos hacia Charing Cross Road (donde están las librerías) en busca de la "Silver Moon Women's bookshop", en la última planta de Foyles, la librería mítica. Pero Silver Moon también ha desaparecido... ahora hay una estantería con libros de "Women's studies". Salí de allí con una nube negra sobre mi cabeza, que estalló en tormenta cuando me topé con la selección que habían hecho para "el día de la madre" (que se avecina aquí). Aparte de un par de clásicos, la tónica general es lo que se llama "chick lit" (esos libros con tapas de colores con caricaturas de chicas subidas en trepidantes tacones sosteniendo copas de vino blanco). Ah, y uno de Paulo Coelho. Deprimente.


Hacía tanto frío que no subimos hacia el British Museum, donde seguía el paseo, pero tuvimos que terminarlo haciendo honores a la Señora Pankurst, que tiene una estatua al lado mismo de las Casas del Parlamento. No dejéis de visitarla cuando paséis por Londinium. Mientras tanto, os dejo con Calamaro y "El día de la mujer mundial" y un primer plano de una de esas mujeres que entró y salió de Holloway con su sombrero bien puesto.

A ella y a todas las demás, muchas gracias.