26 de agosto de 2011

Fucking campers

4 divagues
Llevo varias jornadas ausente pero traigo justificante. Diva, yo misma, estoy de vacaciones al igual que mi cobloguera, que creo acaba de marchar. En mi caso son VACACIONES, ya que este 2011 tenemos muchas cosas que celebrar y no hay que dejar escapar ninguna oportunidad. Nope. Por eso nos hemos liado las mantas a la cabeza y hemos saltado el charco con los pollitos. Menudo jaleo, pero muy buenas vivencias. Es por ello lo de la ausencia que comentaba al principio. Hoy, sin embargo, los elementos se ha puesto de mi parte o... no,  depende. Todo tiene su lado bueno y su lado menos bueno.

Comentar que me encuentro en un parque natural de belleza incomensurable (oooohhhhhhhh!!!!), pasando un par de noches en un peazo hotel que mi sister ha tenido el detalle de costearme (eso, eso, eso es una hermanaaaa) y que probablemente no vuelva a pisar, y en el que por causas ajenas a nuestra voluntad, estamos sin luz y sin agua caliente en nuestro cottage, que no en el edificio central (gracias a lo cual escribo mientras todos duermen).  Por una vez que he podido sentirme como Jackie Onassis, va y me siento como un fucking camper. Dicho con todos mis respetos a los zapatos, a los campistas, campingueros y otra fauna, que al igual que yo tuvieron un pasado mochilero pero que ya se encuentran en una edad en la que dormir en el suelo, ya no mola... y no tener luz para cargar el (bendito!) i-phone o la camara de fotos tampoco.

No obstante los pollitos se lo pasan de muerte con esta nueva "aventura".

Me vuelvo a mi cottage con mi linternita esperando no cruzarme con nada de toda esa fauna que hay que proteger y cuidar.


25 de agosto de 2011

Un hombre con cartel en el aeropuerto

6 divagues
Nos vamos. A media mañana cogemos un tren a Gatwick y a final de la tarde llegaremos a Creta, dos horas menos que en el UK. Me cuenta el Peda que hay una novedad: el hombre que nos ha alquilado el coche, tremenda amabilidad, viene a buscarnos y nos acerca al hotel (al único hotel reservado del viaje). No quepo en mí de júbilo: por fin habrá alguien esperándonos en un aeropuerto con un cartel: "Mrs Di y familia", por ejemplo.

Siempre que llego a aeropuertos hay estos hombres con carteles: "Mr Amman", "Mr Lathan". Pero nadie tiene uno que diga "Los Pedalistas", que tristes tienen que buscarse la vida. Pero mañana Dimitris estará allí. Viva Dimitris!

El Pedalista, plenamente en ataque de flema británica, concluye: "Ya que te hace tanta ilusion, le diré a tu padre que se haga un cartel para la próxima vez que vayas a Vetusta".

Hasta la vuelta Divagantes.

21 de agosto de 2011

Soho, esta tarde: reflexiones supersuperficiales

15 divagues




Ha quedado claro que lo mío no es hacer de reportera de lo que no he vivido (qué clase de escritora de alquiler/por encargo sería yo, por Zeus?), así que las "Guía de viajes Di", un método para hacerme leer la Rough Guide, tendrá que limitarse a los post- en lugar de a los pre-. Esto lo he corroborado este finde paseando y haciendo recados por mi ciudad de adopción: casi cada esquina me parecía divagable.



Para empezar, este cartel en la biblioteca de cerca de casa, zona infantil, donde se arenga a los niños a los levantamientos. Luego pasa lo que pasa, y se quejan. "CHILDREN'S LIBRARY PLEASE BE QUIET (tachado) RIOT!" ("Biblioteca infantil, por favor silencio-LEVáNTENSE!)





Pero bueno, hablando de "pasa lo que pasa", esta es la portada de Private Eye, revista satírica, sobre los disturbios de la semana pasada... El bocadillo, en respuesta al título ("Ensayo Olímpico") dice: "This is the worst opening ceremony ever" ("Esta es la peor ceremonia de apertura de la historia").




Ayer me aventuré a King's Road a comprar básicos de invierno para Mini. Quien me tache de loca no ha pasado por esto otros años: vas a John Lewis a por leotardos y camisetas interiores en Octubre y... no hay tallas! Así que me lancé, sola con mi hija y sin su scooter a esta parte de la ciudad. Antes habíamos pasado DOS HORAS secuestrados en un pub porque al salir de la biblio cayó el diluvio universal, y nosotros sin paraguas. Dónde refugiarse? Exacto. Cuando amainó el Peda se vio aquejado de una repentina lumbalgia sicosomática y nos mandó solas a las tiendas. La imagen de la izquierda, amable niña con florecita, trata de ser irónica porque mi hija, con su implecable comportamiento consiguió, entre otras cosas, que comprara algunos básicos con el tallaje equivocado.

Así que hoy, con el padre pasado por un cocktail Dilotov, nos hemos lanzadolos -los tres- al trueke de los básicos, con paseíto por Soho incluído. En primer lugar, miren como están los precios: uno aparca (no los Pedalistas, que como verdaderos londiniumers no tenemos coche) media horita para un par de cosas y las £40 no se las quita nadie. Pongamos que tiene que cortarse el pelo: hasta el pobre barbero ha tenido que retocar las £5 que marcaba pre-crisis (chicas, ahora es £6! También dice "for women!" En pleno centro de Londinium!) y tomarse unas ostras con champán... ale, se ponen estas dos actividades basales del día a día en un pico. Y todo por el aparcamiento, que es lo que te sube...
















A ver, más observaciones de mi paseo. Como veis, las MILF estamos más que de actualidad, pese a que nos parezca que plantar una réplica de una caja de muerto enmedio de una tienda de ropa, aunque esta se llame "Live fast. Drop dead", es de dudoso gusto.





















Y ya acabando, no sé si he contado alguna vez mi pasión por el helado de yogur. No soy muy de helados, pero el yogur helado, con fresas o brownies por encima... mmm. Lo de la izquierda es el techo de SNOG, una de las cadenas expendedoras del elixir aquí. Snog sería un sinónimo aproximado de "enrollarse", un verbo, en castellano, típicamente adolescente.



Justamente enfrente del SNOG en SoHo hay una tienda de bañadores de la marca Aussiebum. Desde luego, un fondo impecable para un snog, esto no se dudará. Dejaré a las divagantas más camioneras el punchline de estas imágenes-soy incapaz tras todo el yogur ingerido frente a ellas, con el disfraz Madre Teresa, digo madre ejemplar.



Ante todo, me gusta el slógan: "Si hasta tú dudas, ponte otra cosa".












Claro que, sinceramente, una lee la letra pequeña y se da cuenta que esto puede ser el wonderbra para tíos.. chicas, parece que hay pega.1. BIG is back? (cómo que "back"?


2. "Si dudas, comprueba" (o "sólo se arrepiente una de lo que no ha hecho")





19 de agosto de 2011

Guías de viaje Di: Llegada a Creta

8 divagues
Bienvenidos a las Guías de viaje Di, donde podrá encontrar sólo lo que a ella (o sea, a mí) le interesa, aparte de divagaciones prácticamente sin relación con nada. Exaltación total de puntos que tal vez carezcan de interés para el público general y pasotismo por todo lo alto de grandes destinos culturales o must-see. Esta es una guía sui-generis sobre lo que me parece a mí una buena vacación, algunos de cuyos ingredientes claves ya se dieron en otros divagues. En fin, os presento a Creta:




Creta, que según dice la Rough Guide "no es una isla griega más". Empezamos bien: vamos a ver, a mí precisamente me encantan las islas griegas, ¿qué quieren decir con que no es una isla griega? Quiero que sea, por lo menos tan bonita como las Cíclades y me conformo con que no me salga Meryl cantando "Mamma Mia" con un peto vaquero. Oh dear, la peli más taquillera de hace unos años-no gracias a mí, desde luego, aunque, admistámoslo, arrastré al Peda al musical y lo pasé en grande, coreografía incluída (no puedo esperar a que Mini sea adolescente para poder, quitándonos a la rémora-Peda, repetir la experiencia de corear Abba a pleno pulmón como hicimos con "Dirty Dancing" y la Fashion). Pero divago.

Centrémonos (¿se nota esto de que me aburre lo de leer guías de viajes?): Creta no es la típica isla sobre todo porque es muy grande y los 15 días que vamos a pasar en ella tal vez no den tiempo a recorrerla por completo. Creta es delgadita y alargada, lo que significa que casi siempre se está cerca del mar: su anchura máxima es de 56 kms y su longitud 250. En el centro tiene zonas muy montañosas (donde nacieron los dioses), y el monte Idis tiene la cumbre nevada buena parte del año porque mide 2454 metros. Y estará tan solo a unos pocos kms del mar.

La Rough dictamina: "la mejor manera de llegar a Iráklion es en barco: de fondo, el Monte Oiúktas y la cordillera Psilorítis al oeste". Llegamos a Heraklion (qué elegancia estos nombres griegos, porqué el Peda no me dejaría llamar a Mini Olimpia), la capital, en avión, evidentemente. Lo de embarcar en Southampton y, tres meses después llegar a Heraklion en barco no nos pareció practicable. La Rough anota que es uno de esos sitios de los que hay que huir a toda prisa tras haber visitado el museo arqueológico. Segundo error: como llegamos tarde, tendremos que pasar, al menos, una noche en la capital ruidosa, caótica y estresante. Mmm, me empieza a sonar bien, siempre me gusta "el mogollón" de los mercados, la gente...

Ah, y sigo leyendo: cerca de aquí está Knossos, el mayor palacio Minoico. Imaginad que hace 100 años sólo existía en la mitología: el rey Minos y su mujer Pasiphae engendraron al Minotauro (mitad hombre, mitad toro). Daedalus construyó el laberinto para encerrar al monstruo, al que se le ofrecía sacrificios humanos. Hasta que llegó Teseo que, con la ayuda de una cuerda y Ariadna, logró escapar su suerte.

Nunca me gustó la historia en el colegio (culpo a las monjas por quitarle el alma), pero tengo un gran recuerdo de mi profesora de latín, una mujer pequeñitay vivaracha, que hablaba muy deprisa y que, como premio, muchos días al final de la clase nos contaba historias mitológicas. "Cuéntanos la de las manzanas", le pedíamos. Cómo no quedarse colgada de aquellos héroes tan alpha, y aquellos dioses crueles tan terroríficos, las intrigas, las historias de superación y las de venganza.

De Heraklion nos moveremos a... (if only I knew)...

***(Esperemos que) continuará...***





17 de agosto de 2011

"Viaje con nosotras: Guías Di"

14 divagues
"Si quieres saber de un tema, no leas un libro sobre el tópico en cuestión. Escríbelo".


Bien, pues partiendo de este principio me lanzo con esta serie de Guía de viaje, versión Di. Mis motivaciones no son altruístras: ese afán de compartir lo bueno que hemos leído, visto, fotografiado, reído, vivido los blogueros. No. A mí es que no me gusta nada leer guías de viaje para prepararlos. Mi compañero de piso y de pedalismos varios, el Peda, suele llevar a cabo la terrible tarea, en algunos puntos sale de su letargo y dice: "Hay que ir a tal" o "no nos podemos perder cual".

Este año, con solo los billetes de avion y el alquiler del coche concretado para unas vacaciones que empeizan el 25 de agosto, he decidio tomar las riendas: voy a divagar sobre Creta. A ver si así logro siquiera esbozar una ruta. Si me queda mejor que a la Rough Guide o a la Lonely Planet (ésta no es muy difícil superar), entonces igual me descubre ("Nos descubrieron, por fin nos descubrieron!") un editor de guías de viaje, y me ofrece el trabajo de mi vida. Porque leerlas, no, pero escribirlas-con todo el trabajo de campo que conlleva-, no me importaría nada.


Entiendo que esta serie pueda resultar al divagante tan farragosa como la injustamente vilipendiada entrega sobre "La Regenta". Pero, quién sabe, igual les da por visitar Creta, o tal vez me puedan corregir si es que han estado. Para empezar, nuestras motivaciones para visitar la isla donde nació Zeus son variadas, algunas absurdas:


1. Unos amigos griegos la recomendaron. Entre nosotros, esto puede acabar como cuando te recomiendan "el libro que cambió mi vida", y nunca cambia la tuya.

2. Nos encantó Grecia, hace tres años. Los colores han quedado grabados para siempre en mi retina. Algunos de sus lugares han pasado a mi mitología personal de "sitio mágico". Y esas cosas.

3. El Peda dice que debemos ayudar a los pobres griegos en el tema económico. No comment.


4. Es Europa, no hay malaria ni dengue (viajando con baby).

5. A las abuelitas griegas les encantan los niños (confirmado hace 3 años, claro que Mini dormía en su carrito con 4 meses a la hora de cenar mientras una señora insistía en acunarla). Con 3 años, en las cenas habrá que encomendarse y veremos si las sexagenarias griegas dan el nivel.

6. Me gusta tener vacaciones hacia finales de verano (este año son antes que mi ideal), cuando se va marchando la gente. Mini empieza el cole al año que viene: se nos acaba lo bueno.

7. No me gusta que esas vacaciones de verano tardío sean solo-city-breaks (ver ciudades). Esto está bien en otra época del año: ahora quiero agua, estrellas y ginesta.

8. Me aburren las vacaciones sólo-playa. Me encanta nadar, como ya he explicado mil veces, pero no puedo con pasar más de un día haciendo "las rutinas de la playa" (levantarte, desayunar, bajar a la playa, a comer, siesta, playa, ducha, granizado, etc...)

9. Me apasionan los pueblos de piedra, los pueblos pintorescos, los pueblos con señoras de negro, los pueblos con señores apoyados en su bastón... ese rollo. Me gusta hacer fotos a las esquinas, tomar un té, hablar con gente, descubrir una playa, chapuzón, ir a otro pueblo donde dicen que se cena algo especial en tal sitio...


Por todo esto, Creta parecía un destino idóneo: una isla que combina playas transparentes en el sur (donde no han llegado los resorts), con zona montañosa en el interior con pueblitos agricultores, lugares mitológicos para comerle la oreja a la Fashion, que estudió Clásicas, ciudades con callejuelas de arquitectura veneciana.


Un divague y aún no me he puesto con el tema. Vamos bien.

16 de agosto de 2011

Charles Trenet, sandía, Miró: vacaciones

8 divagues
El sábado, haciendo un puzzle con Mini, en la radio sonó "La mer" de Charles Trenet, y me quedé colgada. Tal vez porque me transporta a algunas películas que me encantan donde ha aparecido como banda sonora: The Dreamers (Bertolucci, 2003) o Goodfellas (Scorsese, 1990). Tal vez porque ya no queda nada para las vacaciones.


Quizás porque ya no queda nada para las vacaciones, el sábado quedamos con un grupo de griegos para que nos contasen cómo encontrar el lugar exacto del nacimiento de Zeus en Creta y las playas aquellas verdes donde nadie nos encuentre a nosotros.

Puede ser que, porque no queda nada para las vacaciones, el domingo nos lanzamos a pasar un rato en India y Pakistán sin salir de Londinium en busca de las mejores sandías que llegan a esta isla. No se encuentran en Waitrose, no, sino en las corner shops que sacan toda la fruta a la calle en Tooting. No sólo es que la sandía es mi Fruta en cualquier lugar y situación, es que comerla tan rica aquí da más puntos. No sé si debería contar que una de esas fantasías infantiles (aún pendiente) que he compartido con algún incaut@ es "mondar" una sandía de 10 kilos como si fuera una naranja y bueno, para qué dar imágenes. En fin, que la sandía, además, equivale a verano, y vacaciones.

Hoy, aprovechando que todo el mundo está de vacaciones, el Peda y yo hemos quedado para comer en la Tate Modern. En la sala de miembros hay unas vistas espectaculares (St. Paul's y la City), pero no calientan los sandwiches. No hemos consumido alcohol, aunque tal vez me hubiera ayudado para la exposición de Miró que hemos visto. Nunca me ha gustado particularmente, y hoy lo he confirmado. Pero no me ha importado porque, no sé si lo he dicho, no queda casi nada para las vacaciones.

Y comer frente a estas vistas, me hace sentir ya medio de vacaciones...


11 de agosto de 2011

La educación británica: segreguemos cuanto antes

13 divagues
Hace unas semanas en el Today Program de la radio con el que me ducho nos daban una noticia que pretendía ser novedosa: "Los cinco primeros colegios en el ránking nacional mandan más alumnos a Oxbridge (Oxford, Cambridge) que los dos mil colegios finales del ránking juntos". De esos cinco Top Schools, cuatro son privados (el único público está en Cambridge; el resto, menos Eaton que está a las afueras, están en Londinium). Todo esto ya lo sabíamos, o por lo menos algunos lo sospechábamos, pero no deja de ser un titular que, a los más impresionables, a los que creen en lo del polen y la abejita, y a los que están buscando colegio para su hija/o en presente continuo (entre los que me incluyo), les puede dar palpitaciones.

Evidentemente, en una sociedad tan clasista como la inglesa, una de las cosas que compras al pagar las tasas de uno de esos colegios es "pertenecer a su club". Sí, la famosa educación británica de calidad será muy buena, pero evidentemente sufre de endogamia crónica: y no porque entres a estos coles por ser el "hijo de" (ni hermano, aquí no hay política de prioridades porque tengas un hijo ya en el cole), porque para entrar los niños de 3 años hacen unas pruebas donde observan su capacidad de cooperación, cómo cuentan la historia que les han descrito previamente, cómo juegan con los ábacos... o yo-qué-sé, igual les pasan en un cuarto oscuro el Wechsler Preschool and Primary Scale of Intelligence . Pero el caso es que los hijos de los jueces, profes de universidad y... ehem, blogueros, van a ser, en general, más listos que los del Man of the White Van. Porque tienen padres más listos, más ambiciosos y que van, precisamente por lo anterior, a poder pagar las mensualidades. Y así comienza la selección que, ríete de Charles Darwin. Esta selección de alumnos lleva a que en estos Top Five schools entran el 10% de los mejores estudiantes, y es que en Oxbridge se supone que van el 5% mejor.

¿Aparte de la selección, que más hacen estos colegios para dar a los alumnos esa "star quality"? La que más me gusta: "emplear a maestros excéntricos" (¿tendría yo aqui una psoible carrera cuando mi impostura se descubra?). El director de Eton decía que no quería "maestros que conformasen con una fórmula pre-establecida". Inevitable recordar en el maestro inspiracional que representaba Robin Williams en "Dead Poets Society" (Peter Weir, 1989), el que les hacía subirse al pupitre para ver cómo se veía el mundo desde ahí arriba, o que les machacaba la importancia del "Carpe Diem". Ah, y por cierto, la importancia de las lenguas clásicas en estos colegios sigue siendo vital.  Los alumnos que eligen A-levels (más o menos como las asignaturas que se eligen el último año pre-universidad) tipo "sociología o mass media", tienen muchas menos posibilidades de ir a Oxbridge, y estos Top Schools, ni las dan. Latín y griego clásico, árabe, ruso y chino, por ejemplo, son algunas de las asignaturas de los Top Five: nada de farándulas.

Volviendo a los maestros excéntricos, los directores de los colegios admiten "correr riesgos" y emplear a investigadores post-doc que no han dado una clase en su vida. Atención a lo que cuenta una alumna de su clase de economía: "Un día, por ejemplo, acabamos hablando de la filosofía de Weber. Estas conversaciones te dan mucho material para tu entrevista en Oxbridge". Y es que si para el cole de primaria, con 3 años, tienes "entrevista", como hemos dicho, no se puede esperar menos para la universidad. Y, aunque en los colegios no admiten que se prepare a los alumnos para estas entrevistas específicamente, lo que cuentan los ex-alumnos es que "te preparas a través de tus relaciones con los profesores". Por ejemplo,  unos alumnos fueron con su tutor de arte a Florencia, donde se alojaron en al casa de Robert Browning, propiedad del colegio. "Si estás acostumbrado a conversaciones con adultos muy inteligentes, que te toman en serio, esto se nota el día de la entrevista".

Otro factor que los diferencia de los colegios marginales es que en estos colegios, es cool ser listo y tener buenas notas. Tristemente, en muchos colegios de las zonas más pobres de Londinium, los que estudian son los que en Vetusta eran antes los "empollones" y hoy aquí son los "geeks" o "nerds". Sólo los más listos con la familia adecuada se dan cuenta que su única manera de salir de ese gueto será la educación. Esto marca una diferencia masiva con la península, donde en mi generación abundan los hijos de familias de clase media-baja que lograron ir a la universidad, y, por ello, han logrado una vida mejor que la de ssus padres. Porque esos padres tenían claro que la educación es la unica manera de un pobre de vivir mejor, a diferencia de los padres de aquí y ahora.

Al final, los contactos. Porque luego están las "sociedades" (de las que ya hablé en la crónica de "The Social Network" (David Fincher, 2010) : En Eton tienen 50, y se fundaron por iniciatva de lo profesores, a los que no les importan quedarse más horas sin cobrar por las tardes-noches y moderar una mesa redonda a la que invitan a figuras públicas de distintos perfiles políticos y profesionales. Y es que lo extracurricular dice casi tanto de tí como lo académico en las famosas entrevistas: ser el capitán del equipo de Rugby, haber interpretado a Desdémona o, por supuesto, remar. No es casual que el lago de remo de Eton en Dorney va a ser el escenario de las Olimpiadas de este deporte.

Todo este sistema me pone de frente con la injusticia que muchos abominamos. Algunos se logran convencer a sí mismos de que "las cosas son así" dándose buenas razones, y complaciéndose de estar del lado menos malo: creen que algo bueno han debido de hacer. Pero es que los que no tienen ni la genética que ayude con un buen Coeficiente Intelectual, ni los padres que les digan "hijo tú vales mucho" no salen del mismo punto de partida. La competición, con este panorama, se hace simplemente obscena.El que uno de mi generación, en el contexto que yo crecí, lograra salir de la pobreza de sus padres vía la eduación me parece posible. El que un chaval o una chiquita de un colegio de barrio empobrecido en Londinium, donde hay que luchar cada tarde en las verjas contra la masa que elogia otros valores, logre llegar a la universidad me parece heroico. 




***Nota: Este divague fue escrito casi en su totalidad antes de los eventos que nos han azotado en Londinium. Parte de la información factual de este divague proviene de un artículo del Evening Standard. Las opiniones, como siempre, son todas de una tal Di.

9 de agosto de 2011

Londinium: desde el epicentro

14 divagues
Desde hace unos días tengo un borrador de un divague sobre la educación británica. Lo llevo anunciando en comentarios, porque la idea vino tras oír una noticia que no era realmente noticia: cinco colegios (cuatro de ellos privados) mandan más estudiantes a Oxford y Cambridge (Oxbridge) juntos que otros 2000 colegios juntos. Podría colgarlo ahora, porque de alguna manera está muy relacionado con el tema de hoy. Pero una escribe (tiene un blog), entre otras cosas, para ayudarse a pensar (nunca reflexiono como frente a la pantalla, antes el papel) y para enviarse un guiño o un mensaje al futuro. Así lo viví yo.

Cuando algo como las revueltas pasa en tu ciudad, gente con la que no estás en contacto permanente, esos amigos con los que sólo te felicitas los cumples o las navidades salen de debajo de las piedras. Ocurrió lo mismo con el 7-J de 2005. También se oían helicópteros y muchas sirenas. También tenías una sensación de apocalipsis. Uno de esos amigos que nos ha escrito hoy, desde Colombia, nos decía: "que los dioses te deparen vivir en tiempos interesantes...", parece ser que es un adagio chino.

Trabajo en dos lugares: Brixton y Camberwell. El lunes por la mañana ya sabíamos que las revueltas se habían extendido a Brixton y, aunque no era mi día-Brixton, sí que había que cruzarlo para llegar al otro destino. Mini y yo viajábamos en el bus, porque habíamos perdido el tren, y notamos que en Stockwell (a alguno le sonará como el punto donde, en el 2005, la policía mató a de Menezes, qué casualidad) se llenó el bus: era la gente de la Victoria Line a los que habían desalojado del metro porque habían cerrado Brixton. Al pasar por la calle principal de este barrio, conocido por sus revueltas a lo largo de la historia, mucha policía, ambulancias, y las aceras acordonadas. Por la tarde, logramos coger el tren. Quien conozca Londinium sabrá que aparte del metro hay una gran red de trenes "overground", y la parada que separa Camberwell de mi casa me encanta: podría ser un paseo turístico desde el que se ve de lejos lo que los turistas están tocando en ese momento: el Big Ben, Houses of Parliament, Londinium Eye, and so on. Estos trenes están elevados con respecto a la ciudad, así que sobrevolamos la calle principal de Brixton, que en aquel momento se presentaba como no la había visto jamás: vacía. Aparte de un grupo que no logré identificar a la puerta del Ritzy, uno de los cines con más carisma de Londinium. Brixton es también una zona de fiesta, y, habiendo estado por allá en una vida anterior en las small hours, sigo alucinando con la imagen de la calle desierta.

Ayer por la noche, seguimos los incidentes desde el iphone del Pedalista, principalmente en twitter. El hashtag #londonriots estaba tan en llamas como partes de la ciudad. Esos momentos me daban la impresión, ahí y entonces, que iban a formar parte de "mi pequeña historia personal parte de la gran historia". Me transportó al fin de semana trágico y montaña rusa de emociones que tuvimos tras el 11-M madrileño. Todo el finde pegados al ordenador, leyendo la prensa inglesa y la española, escuchando ambas radios... al minuto, al segundo. Anoche me di cuenta de lo rápido que se está moviendo todo: ahora el ordenador con los feeds de la BBC ya es historia, ahora la gente está en las calles con sus teléfonos, grabando lo que pasa, y colgándolo en youtube. O twiteando lo que se les viene a la cabeza. Twitter, el mismo medio que ha servido para organizarse a los saqueadores (looters) y a la vez a la gente que ha creado otro hashtag #riotclearup para ponerse manos a la obra y limpiar las calles por la mañana del saqueo nocturno. Hasta a Boris, el alcalde, se le ha visto con una escoba.

En muchos de esos twits, el cacareado sentido del humor inglés tocaba el centro del problema, tal vez sin saberlo: "Waterstones-una cadena de librerías-está intacta, sólo están saqueando Currys-cadena de tecnología", "No me extraña que no saqueen Waterstones, no sabrían leer". A la vez, subían imágenes terribles de incendios y de una ciudad que describen no se había visto así desde el Blitz. O entrevistaban a chicas que iban con teles plasma bajo el brazo que balbuceaban incoherencias, porque, desde luego, el middle class wit inglés que todos envidiamos, no se encuentra en gente que apenas sabe leer y escribir. Y que van a saber cada vez menos, porque hacia allí nos desplomamos.

Por un lado, los unemployed y unemployable, los sin futuro, a los que se les ha vendido que la felicidad la da las teles plasma, los ipads, las blackberries. Y como no tienen nada que perder, van y lo toman. Sin ninguna conciencia política, aunque todo esto suena muy familiar (quién decía eso de que hay que temer a los que solo tienen que perder sus cadenas?) Por otro lado, los cuatro colegios que llenan los pupitres de Oxbridge.

Divagues relacionados:

"Porqué las desigualdades son malas para la salud"

"Desigualdad: una fuente poco reconocida de enfermedad mental y angustia"

Revueltas en Londinium, las de los estudiantes en Noviembre

8 de agosto de 2011

Dublinesca: NáN divaga, Di nanea y Riba vilamatasea.

16 divagues
El Titiritero había convocado ya un gran círculo de niños, suficiente para el negocio, y dio comienzo la función. Salimos a escena TítereDí y TítereNán, encargados de la parte narrativa abreviada de la historia. El Titiritero nos sacaba por las noches del baúl, nos colocaba sentados en suelo apoyados en la pared y nos leía las mejores obras de la historia literaria mientras bebía varias botellas de aguardiente. Los vapores del aguardiente mantenían la humedad de la madera de la que estábamos hechos y, junto con las historias, nos insuflaron una cierta vida independiente, un carácter.

TítereDi fue construida para representar a Ofelia, pero su corazón era poco dado a ahogarse por un amor. TítereNán fue un Polonio mal hecho, con esos cabellos largos pegados a las sienes, como de alto sirviente de un poderoso, pero tampoco se sintió nunca como un sirviente del poder. Ese día se iba a representar un par de capítulos del Ulysess de Joyce, pero Dí y Nán (dichos así para abreviar) seguían conmocionados por la lectura en voz alta de Dublinescas que Titiritero les había hecho, la noche anterior, dos veces seguidas, hasta caer rodando por el suelo.

¡Niñaaas y niñoooos!: ¿Habéis leído el Ulises homérico y el de Joyce?

Niños todos: ¡¡¡Síiiiii!!!

Pocas veces, Di y Nán se habían sentido tan avergonzados de la mentira de los niños; más todavía de la cara de satisfacción de los padres al ver que sus hijos sabían mentir. De un santo escaparon del teatrillo y corrieron hasta refugiarse detrás de un seto.

NáN: ¡Que libro tan triste, Dublinescas!

Di: Triste y humorístico a la vez, NáN. Tragicómico. Aunque no sé si la risa es de esas sin esquinas, no sé si es una risa histérica, una risa aterrorizada por la desconexión y la hikikomorinez de Riba, el prota. Ese Riba con el que tantas veces me identificado, sobre todo con su manera particular de reírse de la vida y su amor por la literatura. Mi primer subrayado está ya en la primera línea, en la que Vila-Matas describe a Riba como perteneciente a “la rara estirpe de los editores cultos, literarios (…), que todavía leen”. Y esto puede parecer una perogrullada, pero realmente una se plantea que algunos editores, viendo lo que publican, deben odiar la lectura, y la literatura, y a las mismas palabras. Riba pone el ejemplo de la inundación de “temas góticos” y de “sellos escondidos” y demás paparruchadas que están escritas sin el corazón, sólo con el bolsillo (y por ende publicadas pon una caja registradora sonando en el fondo continuamente). Esas cosas que la gente lee “por pasar el rato”. Por pasar el rato! Como si un buen libro no se pudiera leer de otra manera que de rodillas!!!

NáN: Es tremendo, lo que dices, porque es cierto: ¡pasar el rato! Como si no fuera el rato el que pasa por encima de nosotros como un camión en cuanto nos descuidamos, nos distraemos. Que no es lo mismo que divertirse, que es lícito y aconsejable. Te decía lo de triste porque yo, que fui creado ya viejo y me tengo que inventar la juventud que no tuve, me siento empático de personajes como Riba, que se divirtieron hasta el empacho, que tuvo una obra (una editorial de elite en su caso) a la que dedicar la vida, y ha perdido la obra (hace dos años que abandonó la célebre pero ruinosa Editorial) y el “estado” en el que se divertía, en su mayor parte alcohólico. ¿Qué hacer cuando la vida te deja “indefenso” así de pronto? Por eso me parece triste… pero al mismo tiempo, su disposición a la broma y el enredo, que le lleva a crear esa Orden Joyceana y a convocar a sus amigos para fundarla en Dublín, coincidiendo con el Bloomsday. El pobre, solo pide una cierta estabilidad: la visita de los miércoles a sus padres y la presencia a su alrededor de su esposa Celia.

El editor Riba se parece, sospechosamente, al Herralde de Anagrama, aunque el hombre Riba se parece siniestramente al autor Vila-Matas. Tú ¿qué crees, Di? ¿Habrá cambiado de Editorial porque Herralde se sintió molesto? Hay razones: su constante confesión de que no publicó ni una sola obra maestra. Y dime también, tú que por tus lecturas de amanecer sabes más de estas cosas, lo que te parece lo de los padres y la esposa. O bueno, dime lo que quieras.

Di: A ver, a ver, NáN, por partes, que ya veo que los tentáculos de la hidra empiezan a ponerse en sus marcas, y no sé si terminaremos algún día esta performance… fíjate, un par de niños ya se han ido, quiero decir, se los han llevado sus padres (asustados). Lo primero es entrar en lo de “divertirse”. Acaso divertirse es lo que hizo Riba en su vida anterior? Describes lo que la sociedad prescribe como diversión! Tomarse copas es una manera como otra cualquiera, pero yo de lo que hablaba es de la “evasión”, esa manía de “leer una novela para entretenerme, para pasar el rato, para que me saque de mi rutina, para olvidarlo todo” (y esto se aplica al cine, o a cualquier forma de arte). Esto es algo que ni Riba ni yo estamos dispuestos a hacer. Yo quiero que una novela me ponga a currar (igual que una peli), que me haga pensar, que me choque, que me desquebraje ideas de esas de siempre, quiero que me suba en una montaña rusa, quiero sentir envidia, admiración, sorpresa, euforia. Ante todo, quiero que me quemen los dedos de ganas de escribir de ella. No quiero leer una historia interesante si no está bien contada, no quiero datos que me enseñen la luz en una novela: para eso recurro a los ensayos. Y mira lo que dice Vila-Matas en la página 63:

“Cree que si se exige tanto a un editor literario o a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa a veces por terrenos difíciles que exigen capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas (…). Las mismas habilidades que se necesitan para escribir, se necesitan para leer. Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores fallan a los escritores cuando sólo buscan en estos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos”


No podría estar más de acuerdo con el contenido. No podría escribirlo tan bien.

Y, soy lectora de amanecer? Excuse me? Eso no me lo dice usted a mí en la calle!!

NáN: ¿Dije yo eso de “lectora de amanecer”? No recuerdo. A veces digo palabras como el que escribe poemas automáticos. Sí puedo decir que el amanecer puede tener muchas sensaciones negativas, que se resumirían en “no, otro día no”, pero que hay dos acciones maravillosas: hacer el amor y leer. Estoy de acuerdo con Riba y contigo en el elemento esencial de un libro que merezca la pena: tiene que sacudirte; a veces, un simple golpe en la barbilla; otras veces, las mejores, el inicio de un combate a tantos asaltos como número de capítulos. Cortázar decía (perdona la inconveniencia machista, pero eran otros tiempos) que buscaba “lectores macho”.

Insistiré una vez más, y espero no reincidir y que sea la última, en la tristeza del libro y del personaje (que luego es un regodeo).

Página 12:
«A la pérdida de tantas amistades falsas se ha unido la angustia que se ha apoderado de él desde que hace dos años prescindió del alcohol.»

Y muy poco después, en la 13:
«Nada marcha muy bien para él desde que corteja a la soledad. A pesar de que trata de que no caiga al vacío, su matrimonio más bien se tambalea, aunque no siempre, porque su relación de pareja pasa por los más variados estados y va de la euforia y el amor al odio y el desastre.»

En fin, después de eso reconozco que su mente, desbocada en Internet y fuera de Internet, lo defiende con gallardía y uno, leyendo, se anima con él. Solo necesita de la estabilidad de la visita de los miércoles a sus padres (donde ve con claridad los fantasmas que le rodean) y de la estabilidad de que Celia regrese a casa.

Es rara esa dependencia de los padres. De hecho, es cuando la madre le dice “ya veo que no tienes planes” cuando, “golpeado en su amor propio, permite que Dublín acuda en su auxilio”.

El lenguaje es soberbio: volviendo a la metáfora boxística, diría que la trama y los pensamientos son los golpes que recibimos los lectores, mientras que un lenguaje así es el juego de piernas, perfectamente preparado en los gimnasios.

La primera parte, Mayo, es como el planteamiento: lo que sucede para que se produzca el loco viaje a Dublín.

Di: Y a mí me ha gustado precisamente más la primera parte, ese Mayo que es sólo ideas, que transcurre prácticamente entre cuatro paredes, en el que no pasa nada, pero pasa todo. Junio sigue teniendo la mirada de Riba, pero hay demasiada mise-en-scene. No soy mujer de seguir la acción en tercera persona. Soy mujer de acción, porque nada nos define como la praxis, pero ni en las lecturas ni en el cine me interesa ver a otros "haciendo". Lo fundamental, para mí, es el lujo de poder, por un resquicio, atisbar el universo personal del otro, no seguir persecuciones en las catacumbas de turno, que se (debe) llevar ahora.

Y por coger tu guante de la tristeza, que parece que es lo que te ha “sacudido” a ti de la novela (curioso que a mí ha sido el humor, con fondo desesperado, eso no lo niego): ¿qué te parece cuando dice, “No hay amigos, sino momentos de amistad”, o “Iban a comerse el mundo y ahora se limitan a comentarlo”, o incluso “evocar ciertos días de su juventud en los que aún esperaba que el mundo fuera a su encuentro”. Terrible. Y cuántas cuerdas toca, o cuántas me toca…

NáN: De las tres partes que tiene la novela, ya hemos visto en el planteamiento cómo el señor Riba, exeditor culto y exalcohólico aburrido lucha con las uñas y dientes de la mente para estar ocupado y en forma. Pero la segunda parte, Junio, que incluye el Bloomsday, día de los joyceanos, es el centro, el nudo. Ya ha contado que, abandonando la cultura francesa, quiere pasar a la inglesa: lo que él llama “el salto inglés”. Ya ha dicho, y cito de memoria: “Shakespeare lo dijo todo; y lo que dejó por decir, lo dijo Joyce”. Ya ha dicho también que la importancia suprema de Joyce es que eleva a categoría épica (homérica) las trivialidades de la vida de cualquiera. ¡Qué grande!, ese James, ¿verdad? Y lo que me costó entenderlo cuando el Maestro Titiritero nos lo leía por las noches, hasta el amanecer, humedeciéndonos con sus perdigonazos mitad saliva y mitad orujo.

Pero claro, Si Riba hace algo, si sale de su pensamiento para “actuar”, ha de hacerlo a lo grande: no va acudir el 16 de junio a celebrar Ulises, como hacen todos, ¡sino a crear la orden de Finnegans Wake y despedir funerariamente a la Era Gutenberg! Qué grande este Riba, ¿no?, todo Literatura… aunque nunca pudo editar a un Genio (Shakespeare y Joyce ya habían muerto).

Ya en la página 48, había escrito: “No sabe por qué quiere ir a Dublín. No cree que sea solo porque le fascine la idea de quedarse aguardando al 16 de junio para viajar a un lugar adonde nadie le ha llamado”. ¿Tú que crees, Di?

Di: Dublín, en mi opinión, es una excusa de Vila-Matas para transmitirnos su pasión joyceana. “En España se ha convertido en un monstruso lugar común el jactarse de no haber leído Ulysses”, dice en algún punto. Precisamente por este lugar común, siempre sentí cierto respeto por este libro. Mi historia de amor con él se inició en 2BUP cuando un amigo que estudiaba filosofía me dijo: “imagina un capítulo de un tío alucinando por una playa”. Cuando conocí al Pedalista, también picado por la estúpida leyenda, me dijo que no leería Ulises. Al poco tiempo, se lo regalé, traducción de Valverde. Se rió al desenvolverlo, y seguro me dijo “cabrona”. Es curioso el uso de esta palabra, particularmente en las parejas recién enamoradas, es un algo así como “eres mala, pero cuánto me gusta”. Yo desconfiaría de un tipo que nunca me hubiera insultado en ese tono, bueno, es que no puedo con los tíos devotos ultra-azucarados. Pero, divago. Decía que el Peda se leyó el Ulises en el penal de Vetusta Sub-Y, en la semana que estuvo en segundo grado. Y le encantó. Yo lo leí un tiempo después, tras un viaje a Dublín, con un mapa de la ciudad plegado entre las páginas de libro, siguiendo cada uno de los pasos de Bloom… Mientras paseaba por Dublín, sintiendo lo que Vila-Matas describe como “la maravillosa sensación de ser de otro lugar”, lo mismo que leyendo el libro: la sensación de “ser de otro lugar”, de que el autor me estaba dando una llave de algo completamente nuevo, pero a la vez que siempre había estado allí… Y es que, como dice Vila-Matas, “los libros que uno ama apasionadamente producen la sensación, cuando los abres por primera vez, de que siempre estuvieron allí”.

NáN: El caso es que Vila-Matas se ha pasado todos sus libros famosos, en los que el narrador es Vila-Matas, descubriéndonos autores o recordando a nuestros autores favoritos: el tío suda literatura por todos los poros. Además de haber citado (siempre oportunamente) a decenas de ellos, aquí, sumando el “salto inglés” más Dublín homenajea a los irlandeses. Cita a uno que yo no conocía, Brendan Beham, que se describía a sí mismo como “un alcohólico con problemas de escritura” y escribió una memorable historia de Nueva York alojado (casi por caridad del dueño) en el ¡Chelsea Hotel!

Y luego hay unos parrafillos, en la página 116, que no me resisto a la tentación del leerte, son los recuerdos de Riba de los escritores irlandeses en la Feria de Guanajato, 4 años antes:

"en una rueda de prensa, Claire Keegan contestó de forma casi airada a un periodista que quería averiguar qué temas tocaba en sus novelas: “Soy irlandesa. Escribo sobre familias disfuncionales, vidas miserables carentes de amor, enfermedad, vejez, el invierno, el clima gris, el aburrimiento y la lluvia”.

Y a su lado, Colum McCann remató la intervención de su compañera hablando en un exquisito plural, estilo John Ford: “No solemos hablar públicamente de nosotros mismos, preferimos leer”.

Se queda pensando en lo mucho que le gustaría hablar así en plural todo el rato, como John Ford, como los escritores irlandeses. Decirle, por ejemplo, a Celia:
–A nosotros no nos parece mal que te plantees hacerte budista. Pero también pensamos que esto puede acabar siendo motivo de disputa y de ruptura.»

Te aseguro, Di, que ese “preferimos leer” y ese deseo de encontrar ¡por fin! una primera persona del plural, me volvieron loco de alegría. Son tantas las referencias, las frases y las ideas que nos ponen a pensar como locos a los que estamos hechos de madera.

Di: Exactamente, ese preferimos leer activó mi resorte (de títere!), y aquello de “mi novela va de los temas que se tratan en ella” también. ¿Por qué hay críticos de cine/literarios cuyo análisis es un resumen de la obra? Es curiosa la identificación que personalmente hemos sufrido con Riba (será así para todos los que escriben?). Porque “Riba anota la frase en su cerebro, todo lo apunta. Quiere pasar la frase después al ordenador, donde tiene abierto un docuemnto de word en el que collecciona frases”. Riba c’est moi: Vila-Matas, me conoces? Por eso me miraste sospechando o sospechoso cuando me firmaste, precisamente este libro el pasado San Jordi en la Rambla? Sabías que soy Riba? Me hice legible en ese cruce de miradas?

NáN: Mira, hago una referencia más, a los escritores (con el recochineo de que sabemos que Riba es editor, vale, pero el que escribe es escritor), y preferiría no decir ya nada más de este libro (salvo contestar a algo que digas tú): podría fotocopiarlo entero, para decir todo lo que me ha gustado, pero mejor dejar que los que se interesen por lo dicho se atrevan a leerlo con sentido del humor. Es en las páginas 89-90:

«Comienza a notar que tiene una sed inmensa. Está cansado y tiene mucha sed. Sed de mal, de alcohol, de agua, de tranquilidad, de volver a estar en casa, sobre todo sed de mal y de alcohol. Le gustaría echar un trago y lanzarse a la mala vida. Después de dos años de abstinencia, está confirmando una vieja sospecha: el mundo es muy aburrido o, lo que es lo mismo, lo que sucede en él carece de interés si no lo cuenta un buen escritor. Pero era muy jodido tener que salir a la caza de esos escritores, y encima no dar nunca con uno que fuera auténticamente genial.

¿Cuál es la lógica entre las cosas? Realmente ninguna. Somos nosotros los que buscamos entre un segmento y otro de vida. Pero ese intento de dar forma a lo que no la tiene, de dar forma al caos, sólo saben llevarlo a buen puerto los buenos escritores. Por suerte, todavía mantiene amistades con algunos, aunque también es cierto que ha tenido que organizar el viaje a Dublín para no perderlos. Desde el punto de vista amistoso y creativo, está con el agua al cuello desde que cerró su negocio. En el fondo echa en falta el contacto continuo con los escritores, esos seres tan disparatados y extraños, tan egocéntricos y complicados, tan imbéciles la mayoría. Ah, los escritores. Sí, es verdad que les echa en falta, aunque eran muy pesados. Todos tan obsesivos. Pero no se puede negar que le han entretenido y divertido siempre mucho, sobre todo cuando –aquí sonríe maliciosamente– les pagaba anticipos más bajos de los que podía darles y contribuía así a que fueran aún más pobres. Malditos desgraciados.»


Te lo juro, Di: si leyera estos dos párrafos de un libro, no pararía hasta leerlo entero.

Di: Y tanto, NáN: “el mundo es muy aburrido o, lo que es lo mismo, lo que sucede en él carece de interés si no lo cuenta un buen escritor”, de tu primer párrafo, está en mi libro subrayado, coloreado, y con astericos. Por no hablar de esta, que va a ser mi última, por aquello de dejar a nuestro público (gracias, reverencias de títere) in a real high:

“¿Y si escribir es, en el libro, hacerse legible para todos, e indescifrable para uno mismo?”

 NáN y Di, 4 Agosto 2011

7 de agosto de 2011

Tres frases del fin de semana y un email

16 divagues
A modo de haiku:

1. "Trabajo para el gobierno, pero no suelo hablar de mi trabajo".
No, no es un empleado del MI5. Es la respuesta de un médico de urgencias en la típica conversación de fiesta en la que te preguntan "a qué te dedicas", para evitar al también típico: "pues, mira, desde hace dos semanas tengo un dolor que me empieza en la ingle y sube por..."


2. "Se nota que este evento está organizado por la iglesia. No hay ni un blanco".
Ayer, de pasada por un parque hacia una barbacoa de amigos, nos encontramos con una fiesta: música alta, tómbolas, castillos hinchables. También había una carpa con el titular "PRAYER", donde había unos cuantos con los ojos cerrados. La frase, ciertamente políticamente incorrecta, la dijo la madre de un ninio de la guarde de Mini, que también pasaba por allí.


3. "Generosas proporciones, arquitectura imaginativa, diversión sin preocuparnos por la meteorología... En fin, no sorprende que las piscinas interiores privadas de disenio tengan tanta demanda".

Perla encontrada en la página 49 de "How to spend it" (suplemento del Finacial Times, el título ya no engania a nadie). Ah, da gusto de vez en cuando leer esta publicación que nos pone en contacto con la realidad.



Y por fin, la foto (automasoquismo) proviene de seguir el consejo del email de la Fashion:


"Haz un google imágenes para morir de envidia: este sitio es espectacular, arena blanca y playas turquesa, llegamos ayer de Mombassa por vuelo interno... a donde habíamos llegado vía uno de esos trenes que te gustan a tí (en primera clase) desde el que vimos el paisaje de Memorias de Africa prácticamente durante horas y horas..."





Senior, dame fuerza. Y aún queda el domingo!

2 de agosto de 2011

Intereconomía: confunden al enemigo

25 divagues
A ver, a la gente no le está haciendo mucha gracia el video de abajo, pero yo me he reído. Cuando sale el del palestino ya me tiro al suelo. O el Asperger con gafapasta. Pero déjenme sólo una nota sobre lo de la vestimenta, que es lo que me interesa de todo esto. El otro día oí que "los humanos no nos vestimos para tapar el cuerpo, sino para mostrar el alma" (léase en susurros, como toda la peli aquella de "The tree of life", que queda muy intenso). En mi opinión, esta bobada se aplicará tal vez a los que tengan alma (entre los que no me encuentro), y a los que gustan de uniformes (curia, milicos y demás fauna). Os aseguro que, quien guiado por este principio de la indumentaria y las ideas, se cruce conmigo en la calle, se iba a llevar una sorpresa.

Pues bien, Intereconomía: "en verdad os digo, (ahora voz de cura) no temáis a estos sucios del video, porque se les ve venir". Los sucios son inofensivos, como vosotros. Os ponéis la máscara que toca en la representación, y leéis el guión adjunto a la susodicha. Mi solución es simplemente dejaros hablar, expresaros, argumentar, compartir vuestros vídeos. Que se os conozca.

Pero, ay!, queridos, El Maligno habita en otros, los malos son otros, el infierno son los otros: todos aquellos que como el diablo, vistiendo de Prada, Jimmy Choo o incluso duchándose a diario, no sólo votan sino que PIENSAN distinto (sonido de trueno y el reflejo de un relámpago).

Pensamos distinto. Quiero decir, pensamos.