31 de julio de 2011

"¿Quién teme a Virginia Woolf?": No para los pusilánimes

19 divagues
Imperdonable: a mi (avanzada) edad, hasta hace una semana aún no había visto ni la versión teatral ni la película que titula el divague: "¿Quién teme a Virgina Woolf?" Por fin, hace unos días me pasó por encima ("ver" no es exactamente el verbo) la peli, dirigida en 1966 por Mike Nichols y protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton. Aún me estoy recuperando.

Basada en la obra teatral de Edward Albee, los temas son muchos y no dejan al espectador indiferente. Se palpa que es un guión teatral, desde casi la primera escena. La obra recibió varios premios de la época, pero no consiguió el Pulitzer de teatro, debido a sus obscenidades y procacidad. Evidentemente, esto no es lo que deja k.o. al espectador de hoy en día, pero sigue habiendo mucho tomate.

Elizabeth Taylor y Richard Burton, pareja conocida por su relación tempestuosa, y un par de matrimonios fallidos, representan en escena precisamente eso: una pareja con una relación tsunami ("tempestad" no hace justicia a lo que se lidia en esa plaza). La película comienza con la pareja, regresando a casa de una fiesta -más bien hundidos que tocados por el "alcohol de 96 grados" (como dice él luego: "Martha, para ti lo de siempre, alcohol de 96?"). Y continúa con la conversación que se desencadena cuando, al entrar en casa, ella cita a Bette Davis en cierta escena de película, y él no lo pilla, o no lo quiere pillar. Esta primera parte de la peli, en la que están solos, el diálogo es inteligente, ingenioso, despiadado, humillador. Se odian, se aman, se necesitan, se repelen pero, sobre todo, hacen esgrima dialéctica. Es tan buena y tan ácida la ironía, los ataques, la falta de piedad de cada uno con el otro, que en esos momentos no hay quien no piense que tal vez sea mejor vivir en ese continuo límite con un contrincante como aquel/aquella, que en una relación balsa de aceite donde una ameba vegeta al otro lado del sofá.

Martha: Oh-ho, you pig.
George: Oink, oink.
Martha: Fix me another drink… lover.
George: My God, you can swill it down, can't you?
Martha: Well, I'm thirsty.
George: Oh, Jesus.
Martha: Look, sweetheart, I can drink you under any goddamn table you want, so don't worry about me.
George: I gave you the prize years ago, Martha. There isn't an abomination award going that you haven't won.
Martha: I swear to God George, if you even existed I'd divorce you.

Si existieras, me divorciaría de tí.
Tal vez esta frase la podría decir una mujer de hoy en día, con una vida propia que no sea la de "señora de". Si existieras, o más bien, si yo existiera, me divorciaría de ti. Y es que uno de los problemas-pantalla, que esconde otros muchos más terribles, es que él no ha cumplido profesionalmente como ella ambicionaba (se ha quedado en Catedrático asistente, siendo el padre de ella rector). Si le exige tanto, es también una sublimación de otro de los temas mar-de-fondo que recorren la obra? Martha debía cumplir como esposa y florero. Pero, ha cumplido?

Tras el primer acto, y como buena tragedia griega que tal vez no tenga coro pero sí necesita un público ante el que representar el drama, aparece la pareja de recién casados que acaban de llegar a ese endogámico mundo universitario. No saben que, aceptando la invitación de este par en la fiesta anterior de pasarse para tomar la última copa, están metiéndose en un lodazal de los peores: aquellos en los que el barro del otro va a acabar salpicándote, y hasta qué punto. Esta pareja inocente, pero al final también con su propia mochila (quién no la tiene), acaba siendo pasto del dúo George-Martha, analistas, pacientes, artistas o basureros. Su catarsis, gentileza de dos leones, no es exactamente lo que se dice un final de fiesta con fuegos artificiales. O tal vez sí. Personalmente, prefiero la primera parte de la peli. Tal vez en medio haya alguna escena de la que prescindiría, pero el final de esta la tragedia en tres actos, es de los que te dejan mirando a los créditos, sin moverte de la butaca. Ah, esas pelis son las mejores, sea la razón que sea la que te impide moverte y salir a la luz.

Por último, unas líneas sobre “el duelo interpretativo”, y disculpen el lugar común. Dicen que, durante mucho tiempo, se comparó la relación Burton-Taylor con la de George y Martha. Taylor está impresionante, pero no sé porque, una acaba pensando que ese papel de alcohólica borderline no es interpretado. Sin haber leído prácticamente nada de ella, la Taylor me parecía así en la vida real. Burton es otra cosa: hijo de mineros galeses, actor sin formación famoso por su Hamlet, y con un físico espectacular, en mi opinión lo borda. Contenido y en ebullición, sobrio y ebrio, humillante y flagelado... impresionante. Y qué voz…

No para los pusilánimes. Pero esos no leen este blog.

30 de julio de 2011

Hoy me acuesto con él

3 divagues

- Conexión a internet - 60 euros


- Linterna nueva en decathlon - 16 euros


Cantar en la cama las canciones que pollito ha aprendido en el campamento y dormir con él después de estar quince días sin verlo, no tiene precio.



Tonight, hey, hey, heeeeeee eee, heeeeee eee.......






27 de julio de 2011

Mujeres al mando: necesitamos más

19 divagues
El último día, cuando parecía que divagaba gratuitamente sobre los dos chicos a los que superviso en el trabajo... en realidad, pues eso: parecía. Nada es gratuito. Comencé a escribir sobre las relaciones entre los géneros en el trabajo no precisamente motivada por la película "Horrible bosses" (Seth Gordon, 2011), que no he visto, sino por una noticia. Que me llevó a recordar aquel experimento que se hizo con una mujer mandando sobre cuatro hombres, un hombre sobre cuatro mujeres, y otras combinaciones. Parece que el hombre que mandaba sobre tanto cuatro mujeres como un grupo mixto, se sentía en la cumbre, pero la mujer que mandaba a cuatro hombres se sentía… incómoda. Se especula que la razón es porque las mujeres están más por la cooperación y el altruismo, y eso en el capitalismo salvaje, oiga, no vende nada. Aquí lo que ha de primar es competir y dar órdenes. Y esto a muchos tipos, sea por la testosterona, sea por la (mala) educación, se les da muy bien.

Así es cómo, para ilustrar, empecé a contar mis aventuras con Griego y Egipcio, con los que no me siento nada incómoda. Pero como ya sabemos, tal vez no sea mutuo. El Griego es un hombre tradicional (recordemos: a su Big Fat Greeek Wedding fueron nada menos que 2500 invitados) y tal vez, el Señor be ha puesto en su camido con una Misión. Por ejemplo: la noche de autos que salimos con el equipo, sufría por no poder pagarme las copas. “Hasta ahí podíamos llegar: aquí las copas las pago yo, que para eso gano bastante más que tú”, pensaba la Di solidaria. Lo que en realidad dije: "hasta aquí podíamos llegar: aquí las copas las pago yo, que para eso soy feminista de la vieja escuela". Creo que Griego no había oído esta expresión en su vida: para él una feminista debía ser la versión femenina suya, o sea La Gruffala. Sólo necesita otros 6 meses de más inmersión. Su mujer me lo agradecerá.

Pero divago. La noticia que me hizo saltar en mi sofá (y a Mary Wollstonecraft en su tumba) fue lo que pasó hace poco en una empresa italiana de unos 30 empleados. Azotados por la crisis, como todo Pepe, deciden quitarse de encima a casi todas las trabajadoras, y dejar en plantilla a los hombres. El razonamiento es algo que parecerá una hipérbole mía para atrapar al lector: "el sueldo de ellas es una ayuda, pueden volver a casa a cuidar a los niños y a limpiar". Pero no, no es un truco retórico: es la realidad. Ahí ni entraremos.

Los trabajadores, simpáticos ellos, han seguido yendo al trabajo sin que eso de la solidaridad laboral fuera con ellos. Pero ellas han ido a la huelga: por lo menos, solidaridad de género. Buf, qué concepto tan anticuado. La solidaridad antigua estaba relacionada con el parentesco (y aún sigue muy vigente en ciertas sociedades, donde tener un primo bien situado puede ser sinónimo de colocarte bien), y en el Siglo XIX comenzó la solidaridad de clase (otro concepto dinosaurio, vamos). O sea, se pensaba en la línea: a un trabador o trabajadora (como yo), con un par o cinco hijos (como yo), con sus problemas para llegar a fin de mes (como yo), etc etc (como yo), le echan del trabajo, y yo le ayudo a muerte, primero porque me podría pasar a mí, pero segundo y más importante, porque sólo juntos se consiguen las cosas. Ahora, los dinosaurios sabemos que hace un rato que se extinguieron y, como diría Marsé "ahora lo que la gente quiere es comprarse una gabardina y tener coche". Tal vez se haya vuelto al primo o al amiguismo como la única forma de solidaridad. Y eso con suerte, eso si no se va totalmente a la bola personal.

Los italianos no es que estén innovando con esto: las mujeres, a lo largo dela historia, han sido un comodín que han de trabajar cuando los hombres están en la guerra, pero cuando vuelven y hace falta trabajo, o en épocas de crisis como la del 29 o ahora, pues vuelta a casa “a cuidar el hogar”. Tras la Guerra Mundial incluso apreció Bolwby con su teoría del apego explicando porqué los niños debían estar con sus mamis y no en guarderías. La teoría del apego tien muchos puntos válidos, pero no sirve para ser usada como arma política para quitar las mujeres su independencia.

Además, hablando de independencia, los informes de Oxfam, y Unicef son bastante claros en el hecho de que, a día de hoy, la mayor parte de las mujeres del globo mantienen a sus hijos ellas solitas. Eso del proveedor y la distribidora está pasando a la historia, y no hay más que pasearse por las zonas más pobres de Londinium, donde los padres no existen. Mejor no pensemos en la sabana etíope. Así que si los italianos de esta empresa se creen que las empleadas a las pagaban 900 euros se van a casa en plan Laura Brown de “Las horas” (Stehen Dalwdry, 2000), la llevan clara. Estas mujeres se irán a una casa donde, en muchos casos, no habrá un marido y, lo que es peor, ni siquiera su pensión de alimentación de los niños.

Los hombres siguen ganando de media un 20% más que las mujeres, por el mismo trabajo. Se sigue creyendo que el capital humano masculino es mayor que el femenino. Esta diferencia de salario es así por medidas que los hombres han creado, porque mayor salario significa mayor poder. Hay más mujeres en la universidad, teniendo los mejores resultados, pero luego son ellos los que se llevan las cátedras y los que están en los consejos de dirección de las empresas, porque algo pasa en la treintena de las mujeres que… no sé, de repente se nos encoge el cerebro?

Si tienes cerebro, úsalo. Intenta ser una de esas jefas, altruistas y cooperantes, es una paso hacia el camino menos equivocado.

Y si un tío te quiere pagar una copa con las credenciales “soy un tío”, pregúntale cuánto gana. Si acabas pagando tú, son buenas noticias.

24 de julio de 2011

Superviso a dos tipos: uno egipcio, otro griego.

14 divagues
En el trabajo, se entiende. Y a partir de agosto, a tres.

En la profesión que imposto de día, vas progresando hasta llegar a los supuestos laureles durante un período casi eterno (cuánto dice que estaban los curas, 12 años?). Una de las prebendas del laurel consiste en supervisar (o sea, mirar por encima del hombro, super-visare) a los pequeños saltamontes que eras tú hace cuatro días.

En este momento, superviso a dos tipos: uno egipcio, al que le queda bien poco para tocar la cima, y uno griego, que asegura la tocó en Grecia, pero que empezó de nuevo al llegar al Reino Unido. A partir de comienzos de agosto, se añade al lote un inglés, al que le tengo unas ganas horrorosas. Todo estereotipos inconfesables, pero será coincidencia que la mayoría de los ingleses con los que he trabajado y yo vemos la vida (laboral) de una manera similar. Pero con estos mediterráneos, hay que armarse de paciencia.

El egipcio es un mocetón de 1.90 y más tirando a gordo que a cuadrado. Pero yo esto es algo que disculpo: siempre me han gustado los armarios de dos puertas, aunque los malogro (pobre Pedalista). Luego la vida en común los trata mal y pierden "las asas del amor", como llamaría el egipcio a sus mollas lumbares. El egipcio es simpático, carismático, y un tanto cantamañanas. Me cae bien, pero a mí es que no me gusta que alguien venga el primer día y me diga: "Don't worry, Di, I work like a dog" (no lo he traducido por razones obvias... en castellano es difícil buscar un sinónimo de dog aquí que no sea racista, y pensar en un dog... buf, mejor lo dejo). Decía que no me gusta la gente que se pone esas medallitas sin haber siquiera empezado a cortar el bacalao. Tío, curra, y luego te diré yo si trabajas como un japonés. Y es que el dicho "dime de lo que hablas, y te diré de lo que careces", o en culto, "excusatio non-petita, accusatio manifesta" es total actualidad en mi departamento.

Campodetenis (hay que haber leído "Asterix Legionario" para entender esta referencia, sorry) tiene una buena anécdota la mañana after the night before. Tras una juerga del equipo, el pobre tenía que ver a unos clientes a las 9 am, con una resaca del diez. Luego me cuenta: "estaba fatal, así que hice la cosa ésta de la hospitalidad… les saqué una bandeja con té, galletas y de todo, para ir comiendo yo, que me moría". Parece que los clientes salieron con una impresión inmejorable de nuestro servicio, que normalmente no ofrece desayuno, os lo aseguro. "Full English Breakfast anybody?". Aún nos reímos con eso. Como se puede apreciar, soy una jefa de lo más entrañable.


El griego es otra cosa. El griego es que el primer día que lo vi pensé que era directamente el Gruffalo, o, por contextualizar, Saturno devorando a sus hijos (véase Goya). Es un hombre pequeño que destila testosterona por cada poro de su (puag) piel. Y no testosterona de la buena, sino una especie de olor, barba cerrada, melena señorito-andaluz, y pantalones ajustados. Y dientes como de bruja: cuando sonríe (o hace un gesto intentándolo), es dantesco. El griego es muy griego: solo le falta una túnica y una mano elevada al cielo para esgrimir su razonamiento-siempre equivocado. De los principios conceptuales de nuestra común profesión, el pobre griego no tiene más que un par claros: mezcla ciencia con folklore, y da por científicas sus opiniones. Cada supervisión es una batalla, porque me reta todo lo que le intento hacer considerar desde otro ángulo. Un día le confesó a otro compañero que en un test de personaliad le había salido “que no asume bien que le den órdenes las mujere, y que era narcissta”. Chapeau, ha pillado a la jefa adecuada. Pero como es una pasivo-agresivo, a veces me acaba dando pena, porque cuando ve que no tiene razón, se hace la víctima. Este momento es casi aún más odioso, porque me acaba dando pena. Y encima el tío quiere que sea su analista!!!, preguntándome lindezas como : "crees que soy sarcástico? No lo intento ser". Y yo: "esto no es tu terapia, Griego, pero cuando te maileo diciendo que te quedan tres informes retrasados por terminar no se me contesta con un "I know!". Sí, seguido de exclamación.

El egipcio viene a supervisión con disculpas (ya sabe todo lo que tiene retrasado, ya sabe, ya sabe) y elogia cómo huele mi oficina, "mmm, que infusión tan agradable" (como diría un naufrago mío: "a la abuelica con pistolicas de agua"). El griego viene con la espada, y cuando ve que la única posible es la de Damocles que tiene encima de su cabeza, se hace el pajarito en apuros. Y mi trabajo no es ayudarle en sus inexistentes habilidades sociales, no tengo yo la culpa de su Asperger.

Buf... me quedan otros seis meses de griego y otros tantos de egipcio.

No puedo esperar al inglés.

22 de julio de 2011

Well, everybody hurts... sometimes.

6 divagues
Soy más de "Happy Shining People", pero hoy me siento así. Y la letra no me consuela.



Cause everybody hurts. Take comfort in your friends
Everybody hurts. Don't throw your hand. Oh, no. Don't throw your hand

Huérfanos: literatura, cine, imaginario colectivo

9 divagues
Un día cualquiera, una se sienta inocentemente con su hija a ver una peli y se encuentra con Mowli, de "El libro de la selva", el ninio abandonado en el bosque del que se cuidan animales y alimanias. Al día siguiente, se va a la estantería a ver qué libro se va a leer ahora y el primero que se postula (léeme, léeme!) es "Oliver Twist". Qué fascinación han tenido los escritores con esto de la orfandaz, concluímos.

"Oliver Twist" se publicó en 1847 y, bueno, lo de Dickens es casi patológico: Pip y Stella en "Great Expentations" son ambos huerfános, y también David Copperfield. Esa época particular en Londinium, donde los niños sin familia en las calles eran una plaga tipo los de las favelas de Brasil actualmente, dio lugar a que diversos benefactores fundaran organizaciones de acogida, algunas de las cuales existen aún hoy en día, como Coram y Barnardos. En el mismo anio que "Oliver Twist", pero cambiando la hacinación urbana por la bucólica campinia inglesa, se publica "Jane Eyre" (Charlotte Bronte), otra clásica huérfana de la literatura, y unos anios más tarde (1876), al otro lado del charco se publica otra novela que para siempre dibujó en nuestra retina el Mississipi: "Las aventuras de Tom Sawyer"... vaya, otro huérfano.

El tema de la orfandad, tal como lo plantean estas obras, siempre me había sobrecogido de ninia. La palabra "orfanato"era terror auténtico. De hecho, uno de los sonidos e imágenes con los que, año tras año, hago aún un reflejo condicionado de nudo en la garganta es el de los "niños de San Ildefonso". Yo no sé si estos niños son aún huerfános, pero desde que me lo dieron como un hecho de pequeña, simplemente me rompe el corazón. Claro que todo este terror habla de lo que era mi visión como hija. Y si me pasara a mí, y si se murieran mis padres. Pero ahora, existe un miedo mucho más atroz, un pánico todavía mayor: y si le pasara a Mini, y si se quedara sin padres.

Hace un tiempo, cuando en alguna noche de lo menos edificante me planteé por algún instante que Mini se pudiera quedar sin madre (la evolución de cierto postpoeratorio no iba precisamente viento en popa), hice lo que haría todo el mundo: desesperarme, llorar, y cabrearme un montón, sin saber bien con quién. Una vez terminado con esto, con el beep beep de los monitores de uno y otro de fondo, comencé a pensar en las múltiples muestras de orfandaz en la literatura y el arte, y en concreto, la orfandaz de madre. No voy a entrar en los cuentos de hadas, donde las pobres Cenicientas, Blancanieves, Bellas (antes de Bestias), etc, no tienen ninguna madre, aunque sí padre, que en las dos primeras se casa con una arpía. Pero es que Disney sigue con la tradición anios después: la narrativa de "Finding Nemo" pasa por cargarse a la madre en la primera escena, dejando a un padre neurótico y asustado en esto de educar (más bien proteger del mundo cruel) él solito a su hijito que quiere nadar libre.

Una de mis pelis favoritas es "Novencento" (Bertolucci, 1976), que tiene como protagonista a uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine, Olmo Dalcó, un partisano que le da el contrapunto a Ricardo, el seniorito interpretado por De Niro. Olmo tiene una mujer tan caniera como él, una de esas maestras con ideas revolucionarias, que muere de parto. Olmo educa a su hija Anita en los valores de ambos. Es una peli imprescindible. Como también lo es "Tasio" (Montxo Armendáriz, 1984). Tasio es un hombre que se niega a doblegarse, y también pierde a su mujer cuando su hija tiene 6 años. Y qué decir de la madre de "Billy Elliot" (Stephen Daldry, 2000), que tiene un corto papel en la peli: hace de su fantasma.

La orfandad en la literatura infantil tiene como misión el hacer que los niños se identifiquen con otros que, partiendo de unas circunstancias muy duras, logran tener éxito. (Otro ejemplo reciente del que podré hablar cuando Mini tenga edad de merecer y me haga partícipe de las pelis o los libros es Harry Potter). Niños que, en el fondo, no lo son tanto porque tienen que tomar decisiones que tal vez no son propias de un niño. La función en literatura/cine de adultos varía. Olmo tiene una relación muy especial con su hija que pasa, de alguna manera "a sustituir a la madre" en el aspecto intelectual. La madre de Billy Elliot sería la única que apoyaría su pasión por el baile, contrapunto del mundo ultra-masculino de su padre y hermano, mineros. O yo-que-sé, estos son mis análisis, cada uno interpretará la función según lo vivido, que es al fin y al cabo lo que hace que un libro o una peli te haga "tocado-y-hundido" o que te resbale.



Cuántos anios resbalándome, si parar particular atención a este batallón de huérfanos en la literatura. Hasta que un par de beeps los trajo a todos de golpe.

20 de julio de 2011

Confía en mi

11 divagues
Consuerte y yo tenemos diferentes actitudes ante lo que es una visita médica:

- Consuerte intenta escaquearse todo lo que puede y no iría nunca. Eso sí, una vez que va, se entrega, es manso cual corderito.

- Yo, en cambio, voy al médico la mínima pero una vez allí dudo de todo y pongo en práctica aquello de "busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo".

Mi polluela Nina, llevaba un día con el ojo rojo, parecido a una conjuntivitis. Consuerte fue el encargado de llevarla al oftalmólogo. Elegimos uno al azar, total era un asunto de poca importancia. Al volver a casa pregunto a Consuerte:

- ¿Como ha ido la visita?

- Nina tiene algo en el ojo, no sabe si es un quiste o alguna cosa pegada. Ha intentado sacarla y no ha podido. Dice que volvamos mañana que la dormirán y así se la podrán sacar o en todo caso si es un quistecillo se revienta fácilmente y tal...

- ¿Co...como?. Vamos que el tío no se lo ha sacado y encima pretende dormir, anestesiar mañana a Nina!!! Pero si no lo conozco de nada ... Ni loca.

Mi cabeza va a 100 por hora mientras trato de elaborar un plan alternativo a la visita de mañana. A la vez imagino quistes, astillas clavadas, cegueras varias y otra serie de desgracias.... Que se le va hacer, no puedo evitarlo.




Llamo a una amiga cuyo marido es médico y le explico lo sucedido. Me aconseja otro oftalmólogo en otra ciudad. Me dice que vaya de su parte.

Al día siguiente a las 9 llamo y me dan cita. Recorro los 110 km que nos separan y me planto allí dispuesta a ganar la batalla. El Doctor Cumlaude, mira a Nina. Efectivamente tiene algo en el ojo pero no es un quiste. Suspiro aliviada. Conociendo la "sinceridad" y "espontaneidad" de Nina le he contado al Cumlaude que ayer estuvimos en el ambulatorio y que un "médico" trató de extraer lo del ojo y no pudo etc...

Nina no deja de preguntar:
- ¿Qué es eso? ¿Me va a doler?
- Es un pincel mojado y con eso te voy a sacar lo que tienes metido.
- Esa flecha es como la de ayer mamá - me informa porque como yo no fui a la visita. 
- ¿Por que me levantas las pestañas?
- Quiero mirar si hay algo debajo del párpado - le explica Cumlaude.
- Ayer no me lo hicieron. ¿Para que son esas gotas?
- Son de color amarillo y sirven para ver si ha quedado algo en el ojo. 
- ¿Podré ir a la piscina?
- Hoy no, pero yo creo que mañana ya podrás bañarte... Ya está.
- Bien! - Nina sonríe y todo fluye de nuevo.

Recorro el trayecto opuesto aliviada. Llamo a Consuerte y le explico lo sucedido. Me comenta que ya que tenemos la visita concertada con el médico de ayer sería bueno aprovecharla, verificar que no tiene nada y así quedar bien con él.

Por el camino instruyo a Nina sobre el pundonor médico y la conveniencia de no decir que ha ido a otro oftalmólogo. Parece que lo entiende. Por la tarde su padre, la lleva de nuevo a la consulta y le avisa de que no debe decir nada sobre la visita de por la mañana:

- Confía en mí, papá - le dice Nina antes de entrar en la consulta.

Como era de esperar, el oftálmologo del día anterior comprueba encantado que ya no tiene nada en el ojo. Comenta que a veces esta cosas ocurren, que puede haber salido solo etc. Consuerte asiente y calla. 

- Para comprobarlo te voy a poner un líquido en el ojo de color...

- Amarillo!!! - dice Nina encantada de saber tanto y dominar la situación.

- Muy bien, lo has adivinado - comenta él mientras Consuerte le hace señas a Nina para que no diga nada. - A ver, a ver, bueno pues parece que no tienes nada. Un poco de herida tan solo. Así que te pones esta crema 3 veces la día y nada de piscina hasta el lunes.

- Pero el otro médico ha dicho que hasta mañanaaaaaaaaa !!!!- Consuerte estruja a Nina en sus brazos mientras la intenta ahogar y cambia rápidamente de conversación.









18 de julio de 2011

Yaya: eres la mejor!

3 divagues
Hoy es el cumpleaños de La Yaya. Alguna vez he hablado de ella aquí, pero desde luego ni remotamente lo suficiente para que se vislumbre lo que creo me ha influído. La razón-no precisamente por falta de material-es porque ella es una persona muy privada, que odiaría saber que sus historia andan por ahí rondando por el éter de internet.

La Yaya cumplía los 16 el día que estalló la guerra civil. Hacía poco que se habían mudado a vivir al pirineo catalán desde su Barcelona natal por recomendación médica, ya que su madre sufría del corazón. Gustavo Adolfo Bécquer, aquejado de tuberculosis, había pasado por el mismo pueblo, donde escribió "La cruz del diablo" -me han hecho creer que en la mesa de unos amigos de la Yaya, cuyos antepasados tenían la posada. La Yaya siempre ha sido muy catalana, de las de todos los apellidos, pero eso no le impidió enamorarse de un argentino, hijo de emigrantes aragoneses, El Yayo, que decía eso de “Che!”.

La Yaya tiene una manera muy particular de ver la vida. Yo la resumiría como “si no tienes lo que quieres, quiere lo que tienes”. Es generosa, optimista, y le dan miedo los cambios. Aún me acuerdo la noche anterior a campamentos de niña cuando andaba yo un poco nerviosa, y ella siempre me decía: “si no quieres ir, no vayas, eh? El dinero da igual”.

En Mayo, cuando estuve en Vetusta, le puse el vídeo que incluyo para felicitarla hoy. Se titula “Aniversari” y es de Manel, un grupo que canta en catalán que me gusta mucho. Le pedí que me lo explicase (por la traducción) y, al final, toda seria me dice: “Todo esto él lo sueña”. Creo que el principio, que me recuerda a alguna escena buñuelinana por lo bizarro, la dejó un poco descolocada. Pero el vídeo es como un corto que, en mi opinión, alcanza su mejor momento hacia el minuto 4:50, en la escena en la playa, un canto a todo lo que supone para mí el Mediterráneo.

Felicidades, Yaya.

estirar-me una estona i per fi relaxar-me celebrant
el plaer indescriptible que es estar amb tu avui que et fas gran

16 de julio de 2011

Carmen

5 divagues
Será por un cúmulo de coincidencias, pero tengo a mi alrededor un número inusitado de cármenes (e incluso un Carmelo): cármenes de distintas generaciones, color de pelo, y maneras de ver la vida. Hoy es su día: felicidades. No sólo por la onomástica (ellas no tienen santa, sino directamente virgen!) sino también por el nombre: no todo el mundo tiene uno tan cargado.

El personaje de Carmen ha sido considerado un mito, porque en él coinciden elementos de la mitología arquetípica. Partiendo del tradicional tema del amor fatal, Carmen representa precisamente a la femme fatale. Bella y seductora pero terrible, manipuladora, cruel y vengativa. Pese a ello- o tal vez por ello-los hombres se sienten atraídos por ella. Así es como la muestra Prósper Merimeé en la novela, dicen que tomando elementos de diversas obras entre las que están "La gitanilla" de Cervantes, "Viaje a Espania" de Gautier o "Notre Dame de Paris" de Hugo.

Luego vino Bizet y endulzó todo con la ópera, prescindiendo de los elementos más salvajes, y creando por ejemplo a Micaela, la buena chica, en las antípodas de Carmen. La música de la ópera embrujó a Strauss o Mahler, qué otra cosa podía ocurrir? Y aunque dicen que el libreto es inferior a la novela, aquí van mis líneas favoritas y a la Callas interpretándolas. Dedicadas a todas mis cármenes (y carmelo) que, sin tener ninguno de los rasgos psicopáticos de nuestra heroína, tienen el embrujo. Feliz día, guapas.

L’amour est enfant de Bohême,
Il n’a jamais jamais connu de loi.
Si tou ne m’aimes pas, je t’aime.
Si je t’aime, prends garde à toi!

15 de julio de 2011

Instrucciones para ampliar la versatilidad de su bikini

2 divagues
Por aclamación divagante tras el ídem del otro día, aquí van las instrucciones exactas de cómo ponerse una parte de abajo de bikini como parte superior.

En primer lugar, un par de conceptos. Ya se estableció que las parte de abajo de bikini pueden ser de varios tipo: culotte, "normal" (con un mar de variaciones) y, bueno, tanga. Antes de nada señalar que la opción tanga no sirve para esta rienda suelta a la creatividad. En un momento se vera porqué.

Si miramos a esa parte del bikini de frente, tendremos la superior (A), que una vez puesta queda anclada en algún punto de la cadera, y el agujero derecho (D) e izquierdo (I) de pierna. Si lo miramos por detrás, tenemos una masa de tela que cubre los glúteos.

Por definición, la parte que va en la cadera (A), puede perfectamente encontrar su lugar en el mundo también a la altura del tórax.

Proceso:

1. Métase el bikini por la cabeza a modo de camiseta. La parte superior (A, o "agujero gordo", para los divagantes más obcecados) se encontrará en contacto con nuestras costillas.

2. El resto de nuestro tórax, extremidades y cabeza saldrá por otro agujero (pongamos el izquierdo, I). En ese momento, coja la parte que une a los dos agujeros y póngala sobre un hombro.

3. El último agujero (D) va de ese hombro a la axila derecha.

Para los que aún no lo vean, lo que hace función cobertora del glúteo hace aquí función cobertora de las glándulas mamarias. Hete aquí que un tanga no tiene aplicación. El resultado es un top a lo romano, rompedor.

De lo mundano, a lo espiritual, lo elevado. Ayer fuí a ver "The tree of life", la peli de Terence Malick que ganó Cannes. Como me consta que no ha llegado a la península no contaré lo de los dinosaurios. Es una peli de esas de imágenes increíbles, que a un amigo de cuyo juicio cinéfilo me fío "le cambio la manera de ver la vida". Yo parece que no aprendo, porque ya debería saber que estas epifanías pocas veces son compartidas. Dicen que en un cine de Dalston, un barrio de Londinium, tras el último fundido negro, un final de esos que se toma a sí mismo muy en serio, dada la extrema importancia de los tópicos tan masivamente vitales que ha tocado, uno rompió a reír, y le siguió todo el cine. Una carcajada histérica unida que, desde luego, a mí y a mi amiga nos habrían ido la mar de bien.

Tenía que sacarlo de dentro (sal de mí, sal de mí!), aunque fuera escondidito en un divague sobre bikinis. Ahora me siento mejor, y la cabeza ya sólo gira 170 grados.

14 de julio de 2011

Amos Lee, los "tristes" y las coincidencias

14 divagues
Acababa de descubrir a Amos Lee el otro día y estuve escuchando alguna canción. La verdad es que está bien y su música también. Me llamo la atención una canción llamada Keep it loose, Keep it tight. El tío canta bien, pero no vengo a hablar de eso, sino de una estrofa de la canción casi al final que dice algo así como: "Estoy enamorado de una chica que está enamorada del mundo y no puedo evitar seguirla".

"I am in love with a girl who is in love with the world and I cant help but follow"

Me gustó mucho la estrofa y recordé lo que había publicado Moli acerca de los "Tristes" y como justamente esta linea viene a definir lo que en mi parecer no es un triste para nada. Y pensé, qué coincidencia...


13 de julio de 2011

Coincidencias, Vila-Matas, Dios

8 divagues
El mes pasado el Peda estuvo en Madrid pretendiendo trabajo. Una noche cualquiera me dice: "Buf, menuda coincidencia en Madrid, cojo el metro en la Puerta de Alcalá, y pasado el rato entra uno con una guitarra cantando "Sólo le pido a Dios"".

BONGAAAAAAAAAAA (mi mandíbula cayendo).

-Emmm, ¿coincidencia ESO?
-Sí-me explica emocionado, por si no lo he cogido-es que las dos canciones las cantaba Ana Belén.

Me da un ataque de risa convulsivo que, como en el chiste, casi me caigo de la cama. Es que aún me río de pensarlo, no puedo evitarlo: ¿eso una coincidencia?


Dice Ernesto Sábato que "las casualidades no existen", no sé si en "El túnel" o en cualquiera de los otros de la trilogía. El caso es que me encanta pensarlo y creerlo en el sentido sabatiano (para entenderlo, no me miren a mí que estoy en el haiku, lean a Sábato), pero en la vida normal tiendo a pensar que el mundo se rige por un cruel número casi infinito de permutaciones con repetición (o como quiera que se llame la opción más complicada de esa parte de las mates llamada "combinatoria"). Cuando uno estudia un poco de, no sé, por ejemplo genética, se da cuenta de cómo una pequeñísima deleción, puede cambiar para siempre la vida de una persona y el destino de su familia. Esto se puede aplicar a todas las ramas de la ciencia, donde las cosas pasan arbitrariamente, sin ningún ente que juegue a los dados. Creo que somos enteramente producto de ese azar, de esas coincidencias, y un día el planeta tierra puede hacer "plonk" si una masa estelar cual iceberg enorme nos da por un lado. Plonk y fuera. Adiós Internet, adiós hambre en el mundo, adiós celulitis.

Pero es diver pensar en las casualidades y, en plan fastuoso, destrozar las de mi aprendiz compa de piso con sonrisa magnánima. Hete aquí, empiezo, mi última racha de coincidencias, esta vez vividas mientras leía "Dublinesca", la última novela de Enrique Vila-Matas. Novela de la que –primicia-estoy preparando un divague a medias con NáN, que lo ha leído a la vez, y no sé bien si por coincidencia. Y novela que, sin querer adelantar nada de ese divague naniano, es una Cantata a la Coincidencia. Riba, el prota absoluto de “Dublinesca”, es un editor retirado cuya visión del mundo me parece tan sabia como familiar. Enumeremos entonces (y sin risitas) los choques de los asteroides Riba-Di:

1. Al principio de la novela, Riba habla de "un paraguas naranja brillante", que es exactamente como el mío. Uno de esos paraguas que te dan por ahí, y que desafortunadamente he usado siempre too much en este mes de junio lluvioso en Londinium.

2. Riba sale en un punto de la librería "La Central" de la calle Mallorca en Barcelona, que es justo donde compré yo el libro el día de Sant Jordi este año. Creo que ya conté que al salir volvimos por Las Ramblas y allí estaba recién acabado de firmar Vila-Matas. Carlos le dio su ejemplar que el autor firmó con cara de pocos amigos, y luego el mío, dirigiéndome una mirada torva, como diciendo "no eres de fiar". A ver, tal vez había firmado mucho, pero yo es que nunca me cansaría de firmar el blog para los divagantes. Ji!

3. Vila-Mata habla continuamente de autores durante esta novela tan literaria. Así que tal vez no sea coincidencia que justo Molinos hablara el mismo día que él la cita (o así) de Siri Hustvedi? O que el libro que estaba leyendo yo antes de empezar éste fuera "Herzog" de Saul Below?

4. Riba está obsesionado con Catherine Deneuve, y justo hace un par de semanas fui al cine a ver la última de Francois Ozon, "Potiche", donde Deneuve protagoniza como un ama de casa florero de los 70. Una comedia, según algún periódico, "desternillante". Ehem, supongo que sí, que será desternillante para los estándares franceses.

5. En mi lista de coincidencias (en la última página del libro) me encuentro con la misteriosa palabra "picatostes". Que me maten si sé cuándo featuran picatostes en “Dublinesca”, o en mi vida no-novelesca del último mes.

6. Y por último, por dar un toque trágico y amarillo que siempre anima la cosa, Riba estuvo a punto de ahogarse de pequeño en Tossa de Mar, y la niña Di tuvo un episodio similar en algún punto de la costa tarraconense el verano de 6 EGB. Qué olas, aún las recuerdo: no es de extrañar que lo de surfista lo deje para otra vida.

Las casualidades no deben existir, pero estaría bien que Vila-Matas acabara encontrando este divague en una de sus múltiples horas insomnes de onanismo autogugliano, y así se cerrara el círculo de coincidencias: verdaderamente, no soy de fiar.

12 de julio de 2011

Di-agnóstico: Atolondrada

15 divagues
Algunos dicen que escribir es una terapia. Para mí escribir es diversión, y una oportunidad para levantar el pie del acelerador, para poner el cuentakilómetros en una cifra más razonable de lo que tiene en el día. Muy originalmente, a veces he usado la metáfora Jeckyll-Hyde para mi vida diurna y nocturna. De día, Jeckyll va a mil por hora, y rara vez se detiene "a disfrutar de la fragancia de un tamarindo junto al río"; hay cosas que las aprecio cuando he salido de ese mundo, en el que o vas a mil, o no sobrevives. Esta hiperactividad, uno de mis múltiples desórdenes, me mete en líos alguna vez. Se le puede llamar TDHA, que viene a ser una forma algo técnica de definirnos a los atonlondrados.

El ejemplo más reciente ocurrió en Mayo, para el cumple del Pedalista. El regalo "experiencia" parecía lo más indicado, no sólo porque también puedes beneficiarte tú, sino porque vivimos en una de las ciudades "experiencia" por antonomasia. Se trataba de encontrar una sorpresa que no pudiera olvidar, por la que pasase sus siguientes 40 años anhelando cumplir 80. Y así entré en contacto con "The Berkeley" en Knightsbridge, uno de esos hoteles con silla en el ascensor y toda la parafernalia de reverencias que me sonroja, que tiene una piscina en el último piso, con vistas todas sobre Hyde Park, a la que le quitan el techo en los días soleados. Resulta que los meros mortales podemos comprar el pase de un día y codearnos con los que comen ambrosías en sus albornoces de bambú. Evidentemente, lo de estar al lado de Cuqui y su pekinés sólo me interesaba en cuanto a experiencia antropológica que podría estimular mi odio de clase, deporte del que estamos tan desentrenados en esta sociedad en la que ya da igual churras que merinas. Una ha de saber dónde estan sus amigos y, por supuesto, sus enemigos y hacer un repasito de vez en cuando no está mal.

Pero este no era mi objetivo (una no es TAN masoca). Me gusta cualquier cosa que tenga que ver con agua, y me gustan las vistas, y me gusta estar tirada en una hamaca con mi novela mientras bebo zumo de naranja recién exprimido, y me gusta poder hacer "tick" en mi libro "1001 cosas que hacer en Londinium antes de morir". Las vistas eran espectaculares, el agua estaba a la temperatura adecuada, a ratos brilló el sol, y abrieron el techo, tengo ya un montón de ticks. En fin, esa clase de cosas que a la gente sencilla nos ponen. Hay líderes de opinión que aún creen, oigan, que esto no debería estar permitido en la paleta de gustos izquierdosos, que por definición deberían preferir la panceta al ibérico. Los izquierdosos, sin embargo, diferimos, y estamos porque todos podamos comer ibérico. Todos menos tal vez el pekinés de Cuqui. Algunos izquierdosos somos hedonistas, porque no creemos en La Otra Vida por la que debamos purgar en ésta, pero no nos pone presumir, nos duele (físicamente) despilfarrar, y detestamos (nos sonroja) la tontería. Pero divago. Estábamos en la emoción de un día de spa por delante (sauna seca y steamroom también claro), en concreto en el vestuario. Estoy buscando el bikini en la mochila y... estooo: Houston, tenemos un problema.

La Fashion me regaló hace un tiempo un bikini blanco y rojo que me encanta. Tiene como gran feature que, junto a la parte de arriba que se ata tras el cuello, vienen dos partes de abajo: una, bikini normal, y otra estilo pantaloneta (sí, imaginen a Brigit Bardot en los 60, esa idea). Esto ofrece una versatilidad que, para qué voy a contar. Y sí, es lo que imaginan: al abrir la mochila me encuentro con dos piezas, como tiene que ser. Perdón, me encuentro con dos piezas de abajo: la parte bikini y la pantaloneta. No top.

Primer instante de pánico: no puede ser. Busco y busco. Sí puede ser. Recuerdo echar la mano al cajón por la mañana a toda prisa y casi sin mirar, preparar la bolsa. No puede ser, no estoy en lo que estoy, soy un desastre. Autorreproches. Subo a la piscina donde el Peda me espera ya en su hamaca con el Financial Times (qué mejor para leer en ese contexto?). Voy con el albornoz y le explico mi dilema. Comienzo a pensar en alto: pondero si quedarme con sujetador negro se va a notar mucho. Casi no hay nadie, y total estos ricos excéntricos no se enteran de nada. Pero el sujetador es, admitámoslo, transparente, y el agua no mejorará su no-existente opacidad. Tirarme al agua con la camistea tampoco es opción (fiesta de camisetas mojadas con Pitita?). Harrods está a 10 minutos, pero... quién quiere otro bikini (encima de Harrods) cuando me encanta el mío? Me voy al vestuario a llorar mi desolación.

El momento de la verdad: frente al espejo, sopesando mis posibilidades. Nadie sabe cómo surgen las grandes ideas. De repente, plink! se hace una luz en tu cabeza, y lo ves todo claro. Abro la mochila y busco la pantaloneta. Me la meto por la cabeza como una camiseta, y la otra parte va a un hombro. Me queda un top asimétrico, supermolongui. No puedo creer mi momento inspirativo. Subo a la piscina y el Peda sigue inmerso en su periódico.

Cuando me ve, no entiende nada: "lo has encontrado?" Y yo le explico: no, es que tengo TDHA, pero también inmejorables problem solving skills. Y me tiro a la piscina.

11 de julio de 2011

Sunday trippers

11 divagues
Ignoro como lo haréis el resto de mortales que tenéis pollitos en plena efervescencia piscinera.  Nosotros en estas fechas, apuntamos a los pollitos a campus deportivos, estades, colonias, ludotecas y demás que los mantenga ocupados unas horas. Es ese momento del año en que te planteas que lo que de verdad deberías haber sido es profesora. Sí, eso tendría que haber hecho. No para compartir el tiempo con los pollitos, no, sino para  que mientras ellos están de campus, estar tumbada a la bartola o leyendo en la piscina o lo que sea.

Sunday trippers. Domingueros. En eso nos convertimos durante el mes de julio y parte de agosto, sin olvidarnos de los primeros días de septiembre. Hasta que nos lleguen las vacaciones (que también me estresan desde el punto de vista logístico ya que soy la organizadora de todo el sarao), pues hasta ese momento decía, nos convertimos en domingueros, con un par. Y digo esto porque ser dominguero, a pesar de lo folclórico del tema, es también ser osado.

Nosotros somos domingueros improvisados. La cosa surge cuando un sábado o un domingo, fracasamos en nuestro intento de ocupar a los pollitos en temas que nos permitan relajarnos. Generalmente a eso de las 11 de la mañana nos damos por vencidos y hay que preparar rápidamente un plan B ante el horror de lo que se puede avecinar: 40º C encerrados en casa los 4. Ni pensarlo.

Así que hemos de elegir un destino, cercano, que sea atractivo para los pollitos, en el que se lo pasen bien y estén entretenidos. Si además coincide con que nos gusta a nosotros ya es la repera.

Entonces, preparamos avituallamiento: bocatas, bebidas, toallas, bañadores, crema solar, cepillo del pelo, gafas de bucear, antimosquitos, post mosquitos, una muda por si acaso... y ponemos rumbo a nuestro destino dominguero. No somos nada originales con nuestras elecciones y a veces nos las encontramos repletas de otros Sunday trippers y por supuesto muchos pollitos desfogándose.

Os dejo una instantánea de nuestro destino de ayer: río, agua fría (un placer), un paisaje genial y muuuuuchos domingueros.



8 de julio de 2011

El puto colmo: estresada por las vacaciones

13 divagues
Y disculpen mi francés (el uso del exabrupto como gesto enfático no tiene precio si no pasa a ser la norma), pero es que es el puto colmo. En este momento vital mío, en este viernes por la tarde del que salgo de semanas de trabajos forzados, es tocar fondo el estresarse por las vacaciones. Trabajos forzados que ríete de aquellos de perfil que tiraban de cuerdas con pedruscos en el plano inclinado de la pirámide hace mil años.

Analicemos las raíces de la ansiedad preparando la escena. En primer lugar aclarar que mi compañero de piso, aka El Pedalista y la ingenua Di forman una pareja desastre. Hay gente, por lo menos en este país, que compra sus billetes de vacaciones de verano en Enero, piden "cover" en el trabajo en Octubre del año anterior, y todo va sobre ruedas. Los Pedalistas van, cómo diría, a la aventura. Por poner un ejemplo ilustrativo, hace unos años, nuestra pareja de héroes se presentó en la fila de Gulf Air con su pasaporte, mochila y enormes sonrisas pero... sin visado. "Perdonen, pero para la India se necesita visado". "QUEEEEEEEE?" Momento de mirarse uno a otro culpabilizadoramente y luego a la azafata de facturación con cara de perritos degollados e intentar las siguientes negociaciones (fallidas):
1. “Déjenos ir, y ya nos las veremos con las autoridades indias al llegar allá”. Hierática, la esfinge niega con los ojos. Guong guong guong.
2. “A qué otro destino vuela Gulf Air esta tarde para el que no se requiera visado? Métanos en ese vuelo y ya nos las apañaremos allí”. Guong guong guong.

Para que no se lleven a confusión sobre la naturaleza de nuestros héroes, nueva muestra, el n-ésimo botón, esta vez hacia el oeste. Al entrar en México, a los Pedalistas les pusieron un amable sello que ellos interpretaron como un recuerdo-para-regocijo-del-turista, sin leer la letra pequeña: "Caduca a las 4 semanas". Cuando se acercaban peligrosamente a la séptima semana de amor con México, el Peda se percata. Y esta vez las negociaciones fueron con el Sheriff de Oaxaca, que les quería hacer pagar una multa exorbitante (a saber, igual eran veinte euros pero backpacking eso ES dinero):
1. “No puede ser, señor agente, con ese dinero hemos dormido en su país durante 6 semanas”.
El poli, imperturbable.
2. “Y qué pasa si no pagamos?”
El poli, imperturbable: "van al calabozo y los echamos de México".
3. “Vale, pues dormimos en calabozo esta noche y, hacia dónde nos mandan? Vamos para Guatemala...”
Hasta al poli se le escapa aquí la risa.

Pero divago (las buenas costumbres no se pierden ni siquiera tras semanas sin casi pasar por aquí. Pero acaso esto se titula “Haiku al estrés vacacional?”). Todo esto pretendía ser el background de la desorganización vital de esta pareja. Porque sí, aún no tenemos un billete comprado para este verano. Sí, verano del 2011. Rien. Nothing. Nichts. Niente. Na-da.

A ver, algo habíamos programado: como siempre, queríamos evitar las hordas, y, ahora que nos limitamos a Europa por CULPA (y digo culpa-culpa-culpa, no causa!) de Mini, también la caló. Así que finales de Septiembre is The Right Time, que, por razones que no vienen al caso, este años se traslada a principios.

Se barajaba, como plan principal, viajar por el Peloponeso. Y cuando digo viajar, es viajar. No nos quedamos nunca todas las vacaciones en ningún sitio: estamos unos días en una ciudad, pueblo o lo que sea, y cuando lo hemos visto, hecho fotos, bañado, exprimido, conocido a la policía local, etc, movemos. Incluso con niña (esto ya lo conté aquí). Así nos hicimos cuatro islas cíclades griegas y Atenas, o Croacia desde la península de Istria hasta Dubrovnik (y aquí La Culpable ya andaba, digo corría, quiero mi sticker!).

Pero pero pero (intoducción de conflicto), un compa de trabajo anuncia la semana pasada que se va a la competencia, y precisamente a finales de Agosto. Ello significa que la quincena que yo pensaba estar fotografiando a mi hija por las calles de Nafplio, tal vez tenga que quedarme salvando a la humanidad. Pánico. Porque la única quincena, que por razones que de nuevo no vienen al caso podemos cogernos as a family es la PRIMERA DE AGOSTO.

Si tuviera una fuente en blogger de esas chorreando sangre se la habría puesto a las mayúsculas del párrafo anterior. Como no puedo, solo gritaré: ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH. Veamos, suena como un plan medianamente razonable ir a Grecia la semana de mayor canícula del año?

Reunión de emergencia en los Headquarters Pedalistas. Cambio de destino: Islandia. Skyscanner. Precios: Nuevo grito (véase párrafo anterior). Que me están pidiendo más que cruzar el charco para ir a Islandia? Sí, Di, baja, es la PRIMERA QUINCENA DE AGOSTO. Y te recuerdo que, ehem, estamos en al primera quincena de JULIO.

Nueva reunión de emergencia en Headquarters Pedalísticos. En el brainstorming, a Di se le ocurre una genial idea: ya que tenemos que ir en Agosto y está todo prohibitivo, tomemos por una vez las invitaciones de los amigos que sugieren frecuentemente que nos unamos. A saber:

-Los Zichitella, Battipaglia, Costa Amalfitana. Di llama y, claro, es LA PRIMERA QUINCENA DE AGOSTO, viene hasta el tío de América, no hay sitio.
-Los Brina: Esto es responsabilidad del Peda, pero no llama.
-Los Paliokosta. La casa de la familia de Stephanos a una hora de Atenas está llena porque, no sé si lo he dicho, es LA PRIMERA QUINCENA DEL PUTO AGOSTO.
-Florence, que vive en un granero reconvertido en medio de la nada de la campiña francesa (sugerencia de David). Di se siente incapaz de bailar durante dos semanas tras innumerables botellas de vino, baguettes y cebollas en bici (que es un poco el estilo francés de Flo).
-David va a Cornwall con una tía y sus hijos, y dice que si tenemos tienda podemos plantarla en el jardín, que termina en la playa. Precioso, pero en esta querida isla la JODIDA PRIMERA QUINCENA DE AGOSTO suele llover. Llegaría sentirme verdaderamente suicida abriendo la cremallera de mi tienda para constatar que sigue lloviendo en Cornwall.
-David ofrece su casa en Hamptom Wick. Desechada por carente de exotismo (cinco paradas de tren de mi casa) y por el punto anterior (pero con techo).
-Lluis. Tiene una casa en Ibiza, y el Peda sugiere que le ofrezcamos “cambio”. Como nuestro enlace es el Náufrago Ro que esta completamente missing, no podemos tirar para adelante con esa opción.
-Cualquiera de las Vetustas. Desechadas por razones de higiene mental.
-Madrid: Mientras mi hermana dispara a cebras en África central, podríamos tener su piso. Espero no tener que aclarar qué razones de las de arriba aplican aquí.

Resultado: NEGATIVO. Di hiperventila. Es terrible estar estresada por las vacaciones.

Por fin, ayer, conversación con medio-manager, donde las habilidades negociadores de Di brillan más (no era difícil) que en India y México. Podemos irnos las dos primeras semanas de Septiembre!!!

A rondarnos Creta, donde nació Zeus. Evitando a los guiris, buscando los pueblitos pequeños donde hacer fotos pajarrakas y las calas de agua transparente.

Y termino: es que me voy YA a hacerme el visado.