30 de marzo de 2019

Life in the FUCKING UK (Vida en el puto Reino Unido)

23 divagues
Nota: El tono soez de este divague puede herir la sensibilidad de ciertas almas. 

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Hoy era el Gran Día para la fauna brexitera: hoy, 29 de Marzo de 2019, el Reino Unido se salía de la Unión Europea. Mientras escribo esto, una representación de esa fauna está montando jarana en Westminster porque, oh, no han tenido su juguete. Todavía. 

Pero es que su juguete no era de esos que venden los chinos: una muñeca que berrea mientras mueve la cabeza, con luces a ser posible, un esperpento que lo miras y ya. El juguete es un lego o un puzzle o una partida de ajedrez complejísima, seguramente sin solución, y que sus representantes no saben, evidentemente montar, hacer, resolver. 

Pero no solo por las imágenes de esa panda de oligofréncios estoy hoy cabreadísima y espantada. En las últimas semanas he tenido la oportunidad de adentrarme un poquito en sus cabezas, y lo que he visto es incluso peor de lo esperado. Estas últimas semanas he tenido que estudiarme uno de sus argumentos:  la jodida historia de este jodidamente "ilustre país" (así se autodefinen en el capítulo segundo de ese engendro, el libro "Life in the UK", que hay que estudiarse para el examen de ciudadanía. Libro, por otro lado y como indica su contratapa, subvencionado por la Unión Europea-surreal). Su puta historia que me ha sacado erupciones a medida que avanzaba: estos gilipollas viven "glorias" (si se puede llamar gloria a la explotación sistemática de países pobres), de cuando eran El Imperio. 

Yo no quería. Odio los países, los pasaportes, las identidades nacionales, los nacionalismos, no me siento española ni de ningún sitio. Soy de la gente que quiero. Así que yo no quería, pero el Peda insistió que deberíamos hacerlo, que con tanta inseguridad quién sabe lo que iba a pasar, y que por lo menos así podríamos decidir nosotros, sin depender de visas ni historias, que Mini podría ir a la universidad (ya una extorsión si eres británico, pero si eres internacional atraco  a mano armada-siguen siendo piratas) sin tener que empeñar un riñón, y que si nos teníamos que ir del país por un tiempo, luego podríamos volver. Con la nariz tapada, acepté, y me empecé a estudiar el maldito panfleto.

El Peda, como queda claro Master Mind o Capitán América de la Operación, eligió la fecha: dijo que hacerlo precisamente hoy, 29 de Marzo de 2019, podría estar bien, metáfora curiosa; el día que estos se iban, nosotros intentábamos quedarnos. Yo elegí el lugar del crimen: Lewisham, un barrio del sur de Londinium a tomar por culo cuya calle principal tiene lo peor del tercer mundo y ninguno de sus encantos. La gente que espera que abran la Oficina de Correos o la casa de apuestas son todos tróspidos (a falta de otra palabra más científica- una sabe que allí la endogamia insular ha alcanzado el máximo exponente, los desórdenes genéticos rampan a sus anchas). Las palomas hacen su festín por el suelo de la tristísima calle peatonal, que huele a aceite de churrería reusado aunque el carrito expenda "comida tai" o "pollo caribeño". El atasco de autobuses y furgonetas blancas con bandera llenas de brexiteros es permanente, y todas las calles tienen una flecha que te obliga a girar hacia el lado que la intuición pensaría que no, que por el otro sería todo más fluido. Esto también es Londinium. Y apesta.

Así que llevando la metáfora al extremo, esta mañana el Peda y yo hemos llegado a este fin del mundo a examinarnos sobre importantes cuestiones como cuándo fue la batalla de Bosworth Field, por qué ejecutaron a Catherine Howard (tenía amantes!) y si era prima de Ana Bolena (tenía amantes!), cual era la población en 1851, cuantos Miembros de Parlamento hay en Gales, cual es el santo patrón de cada uno de sus países, con su bandera, su flor (el cardo borriquero es la de Escocia, en serio), su fecha, su plato nacional (me quedo con curiosidad sobre el llamado "Fritanga del Ulster", Ulster Fry) y su canesú. Sin olvidar cuándo se anexionaron los distintos países, con qué reyes, en qué año, única satisfacción cada vez que los escoceses les daban por ahí a los ingleses (Batalla de Bannockburn, Go King Robert The Bruce!).

Para preparar esta bazofia he perdido tiempo de divagar (lo sé, lo sé), he hecho miles de tests y mala leche, y me he tragado pelis históricas. La última "Elizabeth La edad dorada" con Mini (a la que, preocupante, le encanta esta morralla, el proceso de lavado de cerebro por la propaganda escolar ya ha comenzado) sobre Elizabeth I, la reina virgen, la de la Armada Invencible, o la más reciente "Mary Queen of Scotts" sobre la vida de María Estuardo,  reina de Escocia, prima de Elizabeth, que fue acusada de matar al marido (con el que se casa tras un cunnilinguus parece que épico-always a winner), pero que luego -el marido- se lía con el bufón de la corte. En fin: que ha sido horrible.

Pero la escena de hoy en Lewisham ha logrado superar mis expectativas del horror. Palomas, tick, gente fea, tick, grasa ambiental, tick... pero con lo que no contaba es con que nos iban a echar del examen; mejor dicho no nos han dejado ni entrar. 

Como todo divagante de pro sabrá, aunque mi nombre para vosotros, en confianza, es Di, mi nombre de pila completo, el que figura en mi pasaporte no es otro que "Di de Todos los Santos Patrones incluso el del Cardo Borriquero". Uno de mis documentos identificativos es el pasaporte. Primero me hacen pasar a una oficina con un tipo regordete, con camisa "blanca", pendiente y corte de pelo tipo castaña (como Beckham, pero en Lewisham) que me hace quitar el reloj, el pañuelo del cuello, y entonces añade, "ah, pero no vas a poder hacer el examen". Ja, va de broma.  No, que va en serio, y recita como un loro: "el nombre registrado no es el EXACTO de tu pasaporte, tu nombre registrado es "Di Todos los Santos Patrones incluso el del Cardo Borriquero", sin "de". Ya, pero es que ese "de" es castellano no significa nada y de hecho se quita y se pone, y tengo viejos pasaportes sin ello, y ... Le da igual. Mire, tengo el DNI, no hay "de". No quiere verlo. Llamo al consulado, que se lo explican. No quiere hablar. Por favor. No escucha. Oigo voces de fondo. Me cabreo. Las voces se hacen más altas: es el Peda. Que tampoco puede pasar, también hay una irregularidad con el orden de sus apellidos o algo. No hay nada que hacer: hablamos de la importantísima Home Office (Ministerio del Interior), esto ha de ser todo nítido y no se acepta ni una coma cambiada. Me dan ganas de referirle a los periódicos para indicar la nitidez y el saber hacer de este país en general. Llama a su jefe, que nos lleva a otra oficina para reiterar la misma rigidez, que raya el autismo.  La metáfora de ir a hacerse inglés a este agujero para que este par, un redneck de la Inglatera profunda y un descendiente de esclavos explotados por los antepasados del otro ("Acta de Emacipacíon", 1833, abolición de la esclavitud en el imperio, veis que bien me lo sé?), nos manden de nuevo a la calle grasienta que representa todo lo que es el declive de este país me parece casi poético.

Conduzco hacia el oeste con una ira que no debe ser saludable. El Peda es mi copiloto, pero aún así nos logramos meter en unas cuantas calles que no te dejan girar, atrapados en un loop de tráfico e ideas kafkianas. El que no conoce su pasado está condenado a repetirlo, aquella famosa frase de Santayana con la que nos animábamos a estudiar la historia, para que las cosas no volvieran a pasar jamás. Pero en estos días, hay gente que se mira por encima la historia para sacar conclusiones que enardezcan su nacionalismo, y no hace falta irse a Elizabeth I, miremos el Siglo XX y lo que ocurrió por la escalada de los nacionalismos. Es todo mentira: en el UK te dicen que Sir Francis Drake venció a la Armada Invencible de Felipe II en 1588, y que los españoles eran La Inquisición, y así empieza la Leyenda Negra. Recuerdo que en mi cole de Vetusta estudiábamos que la armada se hundió por una gran tormenta ("No he venido a luchar contra los elementos"), y Francis Drake era un pirata. Ni una versión ni la otra, trazos gruesos donde los haya, pero nos movemos en un mundo de trazo grotescamente grueso, y la gente vota así: quieren que no se vuelva a poner el sol en nuestro imperio, o bien usan la Leyenda Negra para explicar porqué el otro ens roba, o se les pone dura cuando hablan de Waterloo o Trafalgar. 

Llego al oeste sin haber chocado el mini con ninguna furgoneta ni dado de hostias a nadie. Se puede considerar el éxito del día. 



24 de marzo de 2019

Y otra mani en contra del Brexit...

16 divagues
Y como siempre, la reportera destacada de d&d, en primera línea, retransmitiendo para todos los divagantes... 


Necesitamos inmigrantes para diluir los genes de esta panda

Mi jersey de la mani: al llegar a Hyde Park ya se habían caído dos...
Pasaba por ahí...



Intraducible...

Quienes luchan separados son vencidos juntos
Mini leyendo en la mani


Me encontré a Theresa!

El "Eton Mess" es un postre superrico a base de fresas y nata.
El juego de palabras aquí va con el lío (mess) en el que nos han metido esta panda de alumnos de Eton...

Versión de... "se han hecho de la piii un lío"
Y más juegos de palabras: Starlux de ternera, de pollo... y los británicos el tonto del pueblo del que todos se ríen
Que J... el Brexit



Brex-mierda

El mejor acuerdo es... QUEDARSE


17 de marzo de 2019

Seis años desde aquel "Writer's block"

21 divagues
Casa de Iris, en Céret
De verdad que no pensaba escribir nada. Es una especie de norma que me he inventado hasta que no me quite de en medio el mogollón vital que tengo. Me digo: "Di, no, el blog no, que has de terminar X". O bien, "tía, ni te lo plantees, qué me dices de meterte con Y?" o, tal vez "Hija mía, aún no has hecho Z, ya te vale". Pensaba que es justo lo opuesto al "writer's block", al famoso bloqueo del bloguero, que por supuesto he pasado alguna vez. Pero en el anti-bloqueo se te ocurren mil cosas que escribir, y no te dejas. 

Entonces, procastinando una de esas cosas importantes que debo hacer, me ha dado por buscar aquel divague, del que recuerdo perfectamente la foto (el ventanuco de la habitación que dormimos en la casa de Barichara de Bernardo), el de "Writer's Block" y entonces, oh, ha pasado una de esas magias: aquello lo escribí tal día como hoy, 17 de Marzo, Día de San Patrick, santo patrón de Irlanda, los pubs llenos de gente vestidos de verde, con gorros enormes y tréboles, de 2013. Hace exactamente seis años. Así que como dice Sábato que las casualidades no existen, he decidido que eso era una senial y debía escribir aunque fuera cuatro líneas. Porque sí, es posible, no tienes que escribir "A la recherche du temps perdú" cada vez, Di, me digo, mira los divagues del pasado, es posible escribir dos párrafos.  Dos párrafos para decir que esta vez, igual que aquella, escribo porque alguien al otro lado dijo que esto estaba demasiado tranquilo. 

Dos párrafos y otra ventana abierta, siempre metáfora de la esperanza de que la pesadilla termine y pueda de nuevo volver a escribir. 

Quiero volver a escribir. 

10 de marzo de 2019

"Quiero todo esto", de José Agustín Goytisolo

17 divagues
Quiero todo esto
 
Quiero ser informado sobre lo que ocurre
al más alto nivel
Quiero ver a la gente uno por uno
Quiero que me amnistíen por todo lo que pienso hacer
       de ahora en adelante
Quiero entrar en los cines sin pagar
Quiero que una persona de fiar escoja mis camisas
       y nunca se equivoque
Quiero un informe sobre el comportamiento sexual
       de los sexólogos
Quiero que los cocineros no sean obscenos
Quiero que ordenen llevar camisa azul a todos
       los que en su día la llevaron
Quiero que no me den gato por liebre
Quiero que el socialismo vaya sin más
       directamente al grano
Quiero aprender inglés en 15 días
Quiero saber con precisión exacta la verdadera
       forma del universo
Quiero que los croissants siempre estén calentitos
       y sabrosos
Quiero misas de culo y en latín
Quiero saber si el papel higiénico de la Real Academia
limpia fija y da esplendor
Quiero ser la Madre Abadesa
Quiero que se prohiban los canalones y la plusvalía
Quiero que el Imperio Romano no siga decayendo
       de este modo
Quiero que fichen a la policía
Quiero comer Potitos Bledine
Quiero el control de la natalidad con carácter retroactivo
Quiero que se sepa que el presidente de U.S.A. barre
para su casa de una manera descarada
Quiero amor
Quiero lanzarme en plancha y rematar marcando
       el sexto gol al Real Madrid
Quiero que Manolo no se quede calvo
Quiero saber si alguien me está robando los calzoncillos
Quiero entablar un juicio
Quiero volver a merendar en la terraza con mis primas
 y Tía Catalina
Quiero que me homologuen en Ohio
Quiero que alguien me nombre su Delegado en el Exterior
Quiero que Reus sea puerto de mar
Quiero que me devuelvan  la gabardina que me quitaron
       el diecisite de Noviembre de 1949 en el Cine Carretas
Quiero que dios exista
Quiero que los Catedráticos de Estética no sean tan feos
Quiero ser de derechas
Quiero jugar al mus
Quiero que no menoscaben mi integridad
Quiero tener aparcamiento reservado dondequiera que vaya
Quiero bailar el rock
Quiero que le salga un sarpullido al Santo Padre
Quiero una mantita en la barriga a la hora de la siesta
Quiero que se firmen todos los acuerdos
Quiero destituir a Bing Crosby de un modo fulminante
Quiero fugarme con la morterada
Quiero comer centollo con Julia y con la Ton
Quiero triunfar como una bestia
Quiero que no se me invite otra vez a disolverme
       pacíficamente
Quiero que emplumen a San Valentín
Quiero que Cataluña llegue hasta el Tirol
Quiero un felpudo igual que el del vecino
Quiero considerar seriamente la posibilidad de que 
me expulsen de cualquier país
Quiero unas garantías mínimas
Quiero que se suprima la circulación periférica
Quiero que en las cajas de quesitos hayan más quesitos
Quiero ir a las islas Filipinas
Quiero que se elimienen las condiciones objetivas ya que
por culpa de ellas todo sale mal
Quiero que no se tiren más a nuestras mujeres
Quiero tirarme a alguien
Quiero controlar el gasto Público partida por partida
Quiero ser bueno
Quiero que se me paguen daños y perjuicios
Quiero que cada pueblo tenga el gobierno que no se merezca
Quiero que no me avergüencen más en las autopistas
Quiero que no haya clase obrera
Quiero que trasladen las Fallas de Valencia
Quiero que no vuelvan los buenos tiempos
Quiero revolcarme en la alfombra del Hotel des Templaires
Quiero ser hábilmente interrogado para cantarlo todo
a la primera friega
Quiero sardinas en escabeche y pan tosatado con aceite y sal
Quiero ascender por méritos de guerra
Quiero que se me incapacite legalmente para no ser ya nunca
responsable de nada
Quiero que no me maten la ilusión
Quiero que no vuelvan a salir goteras en el techo
Quiero que todo el mundo cobre más
Quiero que no se me hinche la barriga
Quiero que me convenzan
Quiero un poco de caridad cristiana
Quiero que todos pasen por el tubo
Quiero un nuevo cepillo de dientes

Quiero todo esto
yo no puedo seguir viviendo así:
es una decisión irrevocable

José Agustín  Goytisolo, 1983
Como uno de mis desiderátums del 8 era "quiero ser valiente", aquí cuelgo hoy el original Quiero de José Agustín Goytisolo).

8 de marzo de 2019

Quiero (mujeres trabajadoras)

10 divagues
"Sáltatelo hasta la parte en la que la princesa llega
a lo más alto en la escalera corporativa"
Quiero que dejen de decir que son femeninas,   
                     no feministas
Quiero decirle "fuck you" en su cara
                 a ese imbécil
                 del trabajo              
Quiero sentir el pánico y la emoción de
                 nadar con ballenas
Quiero que mi hija estudie lo que quiera,
                 no "algo con salidas"
Quiero gritar al mundo que el chocolate
                tiene flavonoides y
                es una supercomida
Quiero volar, además 
               de soñar que vuelo
Quiero que todas las niñas crezcan 
               con la absoluta convicción de que 
               ellas pueden
Quiero ser paciente, 
                                    más paciente, 
                                                             menos impaciente
Quiero comer cualquier cosa 
                      que cocina mi madre.
                      Cualquier.Cosa.
Quiero que ninguna mujer se quede en casa
Quiero que, cuando hablamos, mis amigas 
                  que están lejos
                  sigan estando cerca
Quiero bañarme en una poza de montaña
Quiero reirme tanto que llore,
                 y las cosquillitas detrás del esternón
Quiero ir en bici a todos los sitios,
                 y que siempre sea cuesta abajo
                 y sin frenos como en La Graciosa, Mini
Quiero romper esquemas,
Quiero que todas seamos
                feministas salvajes
Quiero que mi hermana abra un blog, o un canal
               de youtube para reirme
Quiero gritar, en esta semana de afonía,
                 si es posible desde un acantilado
Quiero que salgamos todas a las calles,
                 y a las fábricas
                 y a los hospitales
                 y a las oficinas
Quiero comer fresas con nata, y chocolate
                derretido por encima (por los flavonoides, claro)
Quiero estar con la Yaya otra vez
Quiero el momento en el que Mini lea 
                Virginia Woolf
                Martin Gaite
                George Eliott
                Ana María Mature
                Joan Didion y
                las Bronte               
Quiero ser valiente
Quiero volver a tomar la leche con Cola-Cao
                justo como la hacía la Yaya,
Quiero que la Seguridad Social no se hunda pero
Quiero que los nacionalismos se hundan
                en el fondo de una sima
Quiero seguir hablando con mi suegra de libros
                por muchos años
Quiero viajar a lugares remotos y sin prisa,
                y escribirlo cada noche
Quiero hablar con la Colina, y con Vicenta, y con Lorenza
                saber quienes eran
Quiero hacer fotos para que digas
                qué buen ángulo, no se me hubiera ocurrido
Quiero que los divagantes estén 
                siempre aquí
Quiero recordar que Mini hoy me leyó en alto a Mary Shelley: 
               "Beware, for I am fearless 
                 and therefore powerful"
Quiero que nunca jamás haya una mujer
                 dependiente de un hombre
Quiero que entendamos que hay que hacerlo
                 juntas
Quiero derrotar al individualismo porque 
                 ya lo decía Tácito, "quienes luchan por separado
                 son vencidos juntos"         
Quiero vivir con menos
Quiero mirar las estrellas 
              en el desierto
Quiero comer croquetas de mi suegra
Quiero hacer importante divulgación: donde se consume más chocolate
              hay más Premio Nobel
              por metro cuadrado
Quiero salud, quiero amor,
             y lo suficiente para una vida digna
             para tod@s
Quiero dar patadas en el culo a todos los niñios
            que osen ser desagradables con las niñas
Quiero cantar "Libre" a toda vela
Quiero que ninguna chica se enamore
             de un pavo  20 años mayor
Quiero que mi hermana reciba una oferta
             que no pueda rechazar
Quiero lanzar una lanza o tirar una lanza, o lanzar una jabalina 
              o como se diga romper una lanza
Quiero bailar eso inconfesable 
              con mis amigas en la playa de noche
Quiero negarlo todo
Quiero sobredosis de endorfinas
Quiero luchar contra los elementos
Quiero volver a Itaca, donde
              ni que decir tiene
              me bañaré en pelotas. 


Quiero todo esto
yo no puedo seguir viviendo así:
es una decisión irrevocable.

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(Pequeñísimo homenaje a José Agustín  Goytisolo,
 va para todas las mujeres trabajadoras)




3 de marzo de 2019

Serial. Seis.

18 divagues
Cuando el pajarito de siempre me despertó, yo no sabía, por descontado, dónde estaba, ni la hora -por unos instantes no supe que existía el tiempo-, ni -más preocupante-quién era. Tras esfuerzos sobrehumanos, unas cuantas neuronas estiraron sus axones desesperadamente hacia alguna dendrita -todo muy oxidado- para concluir: estás de resaca. Oh. Metí mi cabeza bajo la almohada y la noche anterior, o hace un rato, empezó a desplegarse, como un origami de falda de mil plisados.

Mark. Joy. Will. Marla. Morgana. Richard. Greg. Nombres random, aleatorios, nos damos la mano. Aquí no se dan dos besos, ni tres como los pesados de los franceses. Nunca me han gustado esos dos besos al aire, así que bien. Bienvenida!, sonrisas, toma una cerveza. Y vienen más, de otras Casas, la azul, la roja. Y más cerveza, risas, más cerveza, las pizzas ya están listas, gritos, más cerveza, es de aquí, es una Ale local, alguno con ese interés me explica, más gente, más caras, la Casa verde, "¿quién dijo que hay una nueva?". Música, gente cantando himnos pop generacionales we-are-the-champions-my-friends, más cerveza, y carcajadas, y empezamos a tocarnos, cogidos por la cintura, casi diría que lo que tocamos es la exaltación de la amistad, esa que tantas veces antes, con gente de la facultad que luego no te saludaba al día siguiente, pero aquí exaltación con gente que no habías visto en tu vida. Y que luego, quién sabe, te apuñalarían con la misma sonrisa de hoy. 

Han pasado solo unas horas y las caras se pasean como proyecciones aquí -pongo las yemas de los dedos a los lados de la nariz-,  detrás de los ojos. Que me queman, como el estómago. Sandip no estaba, quién era aquel otro que hablaba tanto, también de amarillo, y aquella chica india con lazo azul, y había uno guapo de rojo que olvídate, Mariona, no queremos líos, rebonina unos meses, recuerda lo que dejaste, tal vez de lo que huyes. Y Yolanda, que se pasó un rato, también de azul, yo-la-vi-primero, y bebió como una burra, y nos abrazamos y prometimos amistad eterna, mientras todos estos nuevos amigos que de repente me amaban me avisaban de las "firmas" donde estaban los mejores supervisores, "firma" que aprendí no es un garabato, sino el equipo que forma un psiquiatra y sus Minions. Y eso que en aquella época, "Despicable Me" no se había estrenado. Pero los villanos ya existían, y según mis compañeros de pedal, Banderley era una macroplaca de Petri para su cultivo. Un atractor de malvados! Un imán de psicópatas! Todos reíamos pero yo, incluso borracha, tuve ese momento -que nunca admití- de inquietud. No hay nada más serio que el humor. Aquel de la esquina parece un cabrón. La que flirtea con el guapo me ha pegado un barrido, de arriba abajo. Eiii Mariona, para, que estás parana. Pero no es paranoia si de verdad te persiguen.

Hay más fragmentos de las conversaciones que empiezan a filtrarse, como instrusiones, mientras me lavo los dientes, me "ducho" (el hilo que sale por el estetoscopio me niego a llamarlo ducha), me visto. ¿De qué parte de España eres? ¿Quieres unirte a la banda? ¿Sabes hacer paella? ¿Por qué los españoles siempre habláis de política? ¿En qué rota de guardias vas a estar? ¿Quieres hacer investigación? ¿Quieres unirte al equipo de remo? ¿Sabes hacer tortilla? ¿Eres del Companion o del Oxford? ¿Cuándo empiezas a trabajar? Madre mía, ¿vas a estar en la "firma" de Cook?

Hoy era mi último día de aclimatación. Quién me iba a decir que me lo iba a pasar de resaca- mi plan había sido pasarlo estudiando en la biblioteca. Al día siguiente empezaba mi primer trabajo, en otro idioma: dónde quedaba todo el conocimiento que me había aprendido de los libros? Se me había olvidado todo, o esa era la impresión. Blanco total. En la península usaban el sistema americano de clasificación, aquí el internacional, estas cosas me preocupaban. Luego, leyendo a Jaspers, entre otras cosas, aprendería a ser una escéptica, "Cuando diseñamos un sistema diagnóstico, sólo podemos hacerlo si renunciamos a algo desde el principio y asumimos que tenemos que trazar la línea donde no lo hay. Por tanto, una clasificación sólo tiene un valor provisional. Es una ficción que seguirá ahí hasta que la sustituya otra más apta con el tiempo" pero me faltaban muchas horas de biblioteca, de Karl Popper y de charla con algunos de aquellos con los que me había emborrachado.

La biblioteca estaba en Banderley Central, pero también en la Casa teníamos una sala de lectura, a la que se accedía desde un lateral del Mess. Era una habitación agradable, luminosa de amarilla, y por los ventanales a los que me estaba acostumbrando este lugar. Pero en aquella época, cuando solo había unos pocos ordenadores para búsquedas muy específicas en Banderley-C, estas salas se reducían a unas cuantas mesas con libros a los lados, y algunas revistas del gremio. Vamos, lo que era la biblio de mi facultad, por ejemplo: con qué medios aprendíamos entonces, la memoria y los belorcios de Escolar, aquellos libros de recortables para aprender anatomía. No creo que por las tardes se pudiera hacer mucho allí, a no ser que te enchufaras al Walkman, siempre sin pilas, porque al lado estaba el Mess, con la tele, la chimenea y la gente entrando y saliendo para meterse algo en el microcondas, tomarse un té, despotricar contra su consultant o el psicólogo de turno, abrir un paquete que les llegaba de sus madres de ultramar. Y no terminaba con el día, por las noches te podias encontrar de todo y tener las mejores conversaciones en el Mess, porque las guardias es lo que tienen-y esto lo aprendí enseguida-: nunca he tenido un hambre más atroz que a las 4 am, al volver de una de las salas tras horas haciendo ingresos o lo que tocase. En esos momentos, creo que me hubiera comido hasta las pizzas congeladas.

En vaqueros y camiseta de manga larga me planté en el Mess, que seguiría siendo los restos de un tsunami hasta que pasara el pobre limpiador, le di a la tostadora y a la tetera simultáneamente, y al abrir uno de los armarios encontré la Solución: Alka Setlzer "for the morning after the night before", que gran eslógan. Fssss. Nadie se había levantado todavía. El sonido de una campana: era domingo, alguien debía llamar a misa, a qué misa, ayer alguien me habló de Kali, la diosa hindú de la destrucción, y otro se rió de su observación del Ramandán, cerveza en mano. 

Entonces, la biblioteca de Banderley-C pareció una buena idea en ese momento. Me obligaba a salir, la cantina estaba cerca, podía comprar algún sandwich en Jafar (ya había bautizado así, como al genio de Aladdin al pobre hombre que regentaba la tienda), y además no tendría que encarar al limpiador, con el desastre que era el Mess. Cogí uno de los chubasqueros amarillos que colgaban en la entrada, y mientras avanzaba por la pradera, recordaba que me contaron que todos se visten de "su color de casa" cuando viene alguien nuevo, para que todo sea más fácil. No es que yo tuviera el amarillo como el color estrella de mi armario, donde reinan el negro, el blanco, el azul marino, pero con el concepto chubasquero va bien. Me sentí bien en Drummond, esa era la casa Amarilla, no? Dios, ese Alka-Seltzer hace maravillas. 

La biblioteca estaba en el ala norte del edificio y, solamente de tocar el pomo de la puerta, me sentí invadida por la magia. Crujió como se espera de una puerta oscura tallada de tres metros, y automáticamente me deslicé por la grieta, como si fuera Alicia cayéndome por el agujero. Y si esto fuera un guión, aquí añadiría "entra música épica", y una cámara volaría desde el techo forrado de vigas de madera, con óleos entre medio, como si fuera una capilla, rapelando por las paredes forradas de libros, con sus escaleras, hasta llegar a los escritorios, cada uno con su lámpara verde de banquero y su superficie forrada de cuero. Solo me faltaba la Bestia-cuida con lo que deseas, no se vaya a cumplir-, yo estaba dando vueltas sobre mí misma con la misma cara de boba que la Bella. Cuando por fin me calmé, elegí uno de los escritorios en hilera, saqué mis libros, mis folios llenos de anotaciones, y me puse a repasar. Mañana empezaba mi carrera profesional, en la firma del Dr Cook, sin saber que un tal Capitán Cook había circunvalado por primera vez Nueva Zelanda, lo que me hubiera ayudado mucho más que saber qué antipsicótico es antagonista dopaminérgico. Eso y haber conocido a los Minions, esos simpáticos seres amarillos que sirven, a veces patosamente, a los más terribles villanos.


~~~Continuará, pero Serial empezó aquí~~~