7 de enero de 2010

Parte meteorológico o haciendo el ridículo

Yo quiero escribir sobre tantas cosas (por ejemplo, sobre Más Libras Más Libres, gracias Divagueando), pero sé que hoy lo que todos estáis esperando (sádicos) son detalles pormenorizados del frío que estamos pasando en la isla. Me llega este email: “En la TV dan unas imágenes de gran nevada en Londres. Yo pienso que son de otra localidad porque rescataban corderos de entre la nieve. El pie de foto ponía Londres. Ya diréis”. (el cordero será de un Belén? (ah, no, que aquí no ponen)). Old Hippie envía "un "caluroso" saludo para los de Londinium"... En fin, os cuento:

Todas las noches hago la danza de la nieve para que a la mañana siguiente estemos incomunicados, como en los libros de "Los Cinco". Sueño con pasar un día entero blogueando sin fin, aunque en realidad sé que no escribiría más que unos minutos, dada la imposibilidad de quitarme a Mini y al Pedalista de la espalda. Ah, claro, es que si se está incomunicado, se está incomunicado, y ellos tampoco pueden ir a la guarde o a hacer ver que trabajan.

Por supuesto, si eso ocurriera, si cayera esa nevada con la que fantaseo, yo diría al mundo que estoy "trabajando desde casa", como algunos de mis colegas que viven en las afueras y que llevan un par de días sin aparecer. Diría que estoy "available" en la raspberry, pero lo que estaría es "bailable" con Mini (a Mini le gusta bailar conmigo los valses del concierto de Primero de Año).

Hay que aclarar que, cuando a uno le azotan estos pensamientos es: 1. porque tiene 8 años (para mi era el mejor regalo de Reyes, ocurrió un año), 2. porque no tiene que coger un vuelo al día siguiente (la noche antes de ir para la península en diciembre se anunciaron nosecuántos cms, con sus trenes cancelados, aeropuertos colapsados... ansiedad), 3. porque no tiene coche (una vez mi excoche –xalbito, se llamaba- quiso como Mini bailar el Danubio Azul, con pirueta incluida. Tras aquello (no poder seguir su ritmo, realmente), cuando nevaba había que usar transporte alternativo, y era un rollo. Ahora, como no tengo coche, me da igual. O sea, si los factores 2 y 3 confluyen, y además el siguiente es un día de trabajo, la incomunicación se perfila como un medio Nirvana. Siempre habrá suficiente pasta, arroz y chistorra congelada para tirar unos días sin salir a comprar.

Total que a pesar de lo que ha nevado en Londinium y de mis danzas, no estamos incomunicados. Ayer pasamos mucho frío, y hoy la cosa ha sido peor, porque las aceras eran auténticas pistas de hielo, y yo sin mi maillot. Podéis imaginar el ridículo de caminar como un pingüino empujando un carrito con niña que había adquirido dimensiones Michelinescas, tantas eran las capas de ropa que le puse. Pero no se vayan todavía, aún hay más.

Las decisiones de última hora, impulsivas, esas opciones que "parecen una buena idea en aquel momento"… pasan factura durante el día. A saber dónde he leído yo que el 30% del calor corporal se va por la cabeza, pero el hecho es que desde que empieza el primer frío, soy mujer con gorro (he de admitir que siempre me han gustado). La mía se trata de una especie de boina francesa, me la giro un poquito y me siento bondadosa como Amelie, ayudando a mis vecinos, co-pasajeros y colegas.

Pero hoy, viendo la que estaba cayendo, he decidido en ese malogrado segundo que a la porra Coco Chanel, que no era suficiente, que ahora se trata de supervivencia, esas cosas. Mi objetivo era claro: elevar siquiera un punto ese 30% de calor que ya veía salir en forma de vapor de mi cabeza (obligando a mis pobres neuronas a trabajar extra, en calentarse una a otra). Una neurona malvada (acostumbrada a no trabajar, la versión “Vaguico neuronal") ha iniciado la siguiente conexión, plinkkkkk, frío-mucho frío-Valle del Colca-Perú-eureka!!!: el gorro boliviano.

Es lo que imagináis, tal vez peor. Regodeémonos: uno de esos gorros con orejeras, dibujos de llamas (“yo y mi llama, pues llama se llama, en el reconocimiento anual”, que gran canción), un par de trencitas (cortas) y sobre todo muuuuuuuuuuuuuy abrigado que compre en algún alto Boliviano, y que allí daba muy bien, con el mate de coca (tal vez por eso). Hoy, al pasar por el espejo de una tienda he deseado haber sido vampiro: sólo me faltaba la zampoña, el poncho y el buen color.

Añoro Latinoamérica.

19 comentarios:

  1. Bien, dos conclusiones precipitadas, a vuelapluma. Una particular, íntima mía, y es que me siento como los de "Mentes Criminales" descifrando el rol vital del pedalista y su perfil psico-sociológico gracias a las pinceladas que van apareciendo por aquí, por allá y por acullá.
    Y la segunda nos afecta a todos los que nos estamos enganchando a este blog. La producción es incesante, el ritmo frenético... ¿y estás deseando quedarte incomunicada para bloguear sin parar? Que Dios nos pille confesados. Acabaré liderando una protesta del populacho: Basajuan, Old happy y yo tomaremos la calle, y le haremos al pedalista una camiseta de objeción de conciencia al blog (de su talla actual).
    Como podéis observar, me he ceñido bastante al tema del post...

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  2. Good "snowing" everybody:
    Yo también sueño no con un día de aislamiento, sino con una semanita de nieve a borbotones por la ciudad.
    Eso tendría sus aspectos positivos y negativos. Coincido con Di de que es diferente quedarse bloqueada en casa sola y relajada, que con Mini y el Pedalista, pero es lo que hay y cada palo que aguante su vela.
    En mi caso, aprovecharía esa "semana espiritual" para hacer todo aquello que me gusta y nunca tengo tiempo. A saber: escuchar buena música (el jazz es perfecto para esos momentos aunque tampoco está mal los valses si tienes a Mini al lado), leer un buen libro (como diría Di de los orgiásticos), cocinar esa receta imposible que siempre quisiste probar (y por supuesto comértela después), beber una botella de un buen vino, y vaguear por el ordenador buscando nada y encontrando todo.
    Para mi la nieve es especial. A veces sueño con una cabaña en Canadá al borde de un lago rodeado de nieve, o incluso con un iglú y su hoguerilla dentro.
    En fin, que aunque no le hago ascos a una semanita en alguna playa caribeña, soy de las personas a las que les va el frio.
    En cuanto a las pintas vampirescas de Di, una pena que no tengamos fotos tuyas. No obstante, siempre nos quedará imaginarte y, automáticamente, la sonrisa nos viene a la cara.
    Un beso caluroso para ti, Mini y el Pedalista (espero que después del beso olvide lo de la camiseta)
    Bye.
    PD: Divageando: es Old hippie, ya que "happy" es siempre y no sólo Old

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  3. Divagueando, cuenta conmigo para lo de la camiseta (de fuerza).

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  4. No entiendo este afán vuestro por quedaros en casa... ¡¡¡pero si acabáis de terminar vuestras vacaciones!!! Así va Europa...

    Voy a echarme mi café de funcionario.

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  5. Como veo que hablar del tiempo es algo que sobre todo (¿o únicamente?) atrae al personal con desviaciones británicas, seguiré el camino lateral abierto (en la nieve) por Divagueando, y apuntaré aquí la frase con la que me topé ayer leyendo mi libro en el autobús:

    "dos divas eminentes[...]"

    Es un libro escrito en 1900 de un autor del que creo que no he leído nada hasta ahora, así que desde aquí emplazo a las Di-vas a que me den una explicación. ¿Existen las casualidades? ¿Veo Di-vas por todas partes?

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  6. Eso, eso, a llamar al mal tiempo y los que sí cogemos coche, si llevamos a los niños al cole y no tenemos gorro boliviano que nos den...

    Ya os caerán las bombonas del butano, ya...

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  7. Acuérdate de las sabias palabras de Di sobre las coincidencias...

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  8. Me gusta tu foto Di, aunque no te hayas atrevido a abrir la ventana para hacerlo. Por cierto otro día no lo hagas en bragas que refleja y se te ve todo...

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  9. Basajaun:
    tu vida parece rodeada de Di-vas, ¿qué vas a hacer? Te propongo que le pidas una copia de la camiseta de insumiso al Pedalista (con la talla actual) y te pongas el típico "I love DI-VAS" (si esta idea tiene éxito, sólo exijo el 25% de comisión)
    Diva:
    estoy contigo. Estos british les caen cuatro copos y ya están agobiados. En fin, ¡por algo están en una isla! Ahí está una españolita de a pie cumpliendo sus obligaciones con sus polluelos sin movérsele ni un pelo (y eso sin gorro boliviano). Lo siento Di, pero Diva es mi héroe.
    Estafetakoa:
    así a vivir 100 años! Mientras pague el Gobierno, ánimo!
    Bye

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  10. Pues a mí la nieve siempre, siempre, siempre me retrotrae a mi infancia y sí, me vuelvo infantil, corriendo como una loca desaforada por la nieve, saltando, tirando bolas a todo el que se menea (si es posible que les pille desprevenidos, mejor que mejor....). Para después volver a mi realidad, darme cuenta que la gente me mira raro, raro porque una ya tiene cierta edad que no quiere (ni puee) disimular. Y de pronto noto la ropa mojada, los pies helados, las manos frias, frias al borde de la congelación... Y me transformo nuevamente en mí misma.
    Lo mejor de la nieve: los recuerdos infantiles de cuando íbamos al cole (si es que el autobús conseguía subir el puente) y, si ya eras de los mayores, en el recreo te dejaban salir a jugar con la nieve siempre que hubieses llevado una zapatillas de casa y unos calcetines para poder cambiarte y estar seco y calentito el resto del día. Lo otro positivo de la nieve es que permite a los adultos ser infantiles por un rato, sin resultar demasiado ridículos (también los hijos proporcionan a los adultos la excusa perfecta para infantilizarse)
    Lo malo (y hablo de las ciudades): cuando la nieve se derrite el paisaje para mí adquiere tintes desoladores, tristes (y sucios), todo parece decrépito (como el terciopelo muy sobado) y da la sensación de que es necesario volver a "reurbanizar" la ciudad.
    María

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  11. Querid@ Divagueando,

    O sea, ¿es el Pedalista el que está recibiendo análisis gratis? Quedamos que era nuestra terapia. No estamos dispuestas a que se convierta en la estrella del blog, sin comerlo ni beberlo. Claro que si te remontas a uno de los primeros post, igual entiendes porqué…

    Me encanta que el populacho toméis la calle. “Haz que tu vida sea un freno para parar la máquina”. Te veo de líder, Divagueando, y me río sola con los tres en camiseta (mojada?).

    Besitos

    Di

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  12. Dear Old Hip,

    Tu semana de retiro suena muy bien. Yo haría exactamente lo mismo, menos cocinar (pero me comería cualquier cosa que cocinaras, si no tuviera alcachofa). No tengo paciencia para esperar, me voy al ordenador y se quema todo.

    ¡Que más quisiera yo que salir tipo las vampiresas del Drácula de Coppola! Una nueva metáfora “arriesgada”: una quería ser vampiro para no haberme reflejado en los espejos que me devolvían a una tipa a punto de interpretar “el cóndor pasa”.

    Abrazos,

    Di

    PS: Sé que no tienes gorro boliviano y, corroído por la envidia (qué mala es!), has intentado tender puentes a Diva. No sigas en negación: lo quieres, y yo por un módico precio tengo uno en venta.

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  13. Jei Basaja,

    Nos dices qué libro? Y autor?

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  14. Dear Diva,

    Re: Foto.

    Puedes darte por contenta que esta vez llevaba bragas.

    Di

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  15. Querid@ María,

    Mucha sgracias por tu comentario, me ha hecho también recordar. Tienes razón, la nieve evoca tantas cosas. Como digo, no me gusta cuando me fastidia porque de peque siempre es un acontecimiento.

    Sigue entrando!

    Besos

    Di

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  16. Estimada Diva,

    Todavía me río con tu respuesta....

    Pero no se trataba de eso. Quiero saber cuántos han aumentado (hecho click encima de)la foto para ver si era cierto lo de la ropa interior. Seamos sinceros.

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  17. Hola María,

    Bienvenida al blog!!!

    ¿Sabes lo que más me gusta de lo que has escrito? La sensación de pérdida de la compostura total, ser de nuevo un niño y el dejarse llevar, aunque miren, que seguro lo hacen por envidia.

    Odio a los encorsetados incapaces de arrebatarse...

    Hoy iba por una carretera, la de siempre y me he encontrado con un paisaje como nunca. Y todo gracias a la nieve.

    Muac.

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  18. Las protagonistas absolutas del blog sois las que tenéis la sartén por el mango, léase las divagas (= dos veces vagas -etimológicamente, me refiero, porque no paráis, descansad un poco-). Sin embargo, estoy incubando cierta empatía con el Pedalista gracias a las sutiles humillaciones a las que queda sometido día sí día también. ¿No os ha pasado nunca que al ver a una persona a la que no conoces de nada experimentas cierta suerte de cariño, o compasión, o ternura por culpa de algún detalle tan imprevisible como por ejemplo que la carne del dedo en el que lleva la alianza se va desbordando debido al paulatino engorde post-matrimonial? (Ahí dejo otro interesante tema a desarrollar). Pues algo así me pasa con el Pedalista. Y como no me da la vida para retroceder a entradas antiguas, me voy montando al personaje conforme recibo las pinceladas.
    Mi siguiente objetivo será tratar de descubrir si las divas sois efectivamente dos personas o una sóla que nos está divacilando a todos.

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  19. I promise que yo no vivo en Guayominí... Esa es Di.
    Yo vivo en "Spain ni un puto point" y soy Diva.

    Es lo que tiene el Pedalista, de puro repollo es arrebatador...
    Es un idealista que se va topando con sus propias realidades y esa experiencia es digna de ser vivida.

    Peda, I miss you (con permiso de Di) Where are you?

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