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01 marzo 2026

Viaje con nosotras sin salir de su ciudad: India, Bangladesh y... los ingleses

Hay otras maneras de viajar que no implican moverse: puedes hacerlo con una novela desde tu sofá (mi manera habitual), puedes tener viajes psicodélicos (algo que no he probado, sé demasiado sobre lo que es "un mal viaje" para que me dé miedo hacerlo), o puedes jugar a Marco Polo a través de la gente. De eso va mi divague de hoy.

Pasaje a la India
Tengo una nueva compañera de trabajo, T.  Es de la India, y con cada interacción me lleva no solo al subcontinente, sino que me mete en una máquina del tiempo. En el pasado -llamémoslo Banderley- trabajé con muchos indios, pero los que he ido conociendo en Londinium ya eran mucho más asimilados, algunos de segunda y tercera generación, pero T. está prácticamente recién llegada, y por eso es un documento etnográfico en sí misma, que me causa confusión y maravilla a la vez. 



Pero no son los únicos sentimientos: tiene una actitud deferencial hacia mí que me avergüenza: me llama por mi título y apellido y me echa piropos continuamente. Cuando le pido que me llame por mi nombre de pila, dice que sería "irrespetuoso". Como comparto con ella herramientas de trabajo que he ido creando a través de los años, me pregunta si de verdad no me importa, porque en su país son todos muy competitivos y nunca lo harían (de hecho, quiere que las publique en un libro- sonrío negando y pensando en lo que yo querría publicar). Hablando de negar, T mueve la cabeza a los lados como suelen hacer las personas de la India, pero mucho más; me imagino que es porque no hace mucho que ha llegado a la isla. 

Las fotos del divague son de una exposición de fotos de Benarés a la que fui el otro día en SOAS (School of Oriental and African Studies, University of Londinium) de Jateen Lad. Cuando se la recomiendo a T me dice que le encanta esa ciudad, aunque ella es del sur y que le encantaría "que un día fuéramos juntas". Me desarma con esto y con otras cosas que hace, como comprar jabón para un baño en el que nunca hay, en lugar de quejarse a recepción o cualquier cosa que haríamos uno de aquí.

 
Como llegó hace unos meses, aún no tiene el ILR (Indefinite Leave to Remain, el visado para poder quedarse). La otra tarde me abrió el corazón con su historia personal y casi rompe el mío.  El suyo se lo destrozaron hace mucho tiempo: en la facultad se enamoró de un chico pero sus padres no permitieron que continuara la relación; ya se sabe, él estudiaba con becas. La familia de T no era  rica pero "tenía propiedades": si se casaba con él, renegarían de ella. Y lo dejó y, como era predecible, cayó en una depresión. Aún tiene idealizada esa relación -"era de Romeo y Julieta"-, a sus 40 años, y su madre la presiona para que se case "con quien sea", ahora que aquel novio está casado y con hijos. Igual nos equivocamos en el pasado, parece que reconoce. Siglo XXI.


"Alguien como tú" (o sea, uno de sus supervisores en India) al verla tan dentro del agujero le dijo que dijera adiós a todo y se viniera a Reino Unido, para empezar de nuevo. Y así lo hizo: sin amigos, sin conocidos... se metió en un avión y aquí está, viviendo en habitaciones y buscándose la vida. Le intento devolver sus piropos con mentiras blancas como que es bonito su top floreado (no me gusta la ropa floreada — otra cosa es el animal print, ja) o sus pendientes colgantes (no me gustan los pendientes colgantes), pero cuando le digo que la admiro por su coraje de cruzar el mar y venir aquí, esto es muy verdad. 


Estoy segura de que cuando se vaya me hará un regalo: estas culturas son hospitalarias, agradecidas. Como personas, no están de vuelta de ningún sitio, no usan la ironía. Por eso me invade tanta ternura. Recuerdo cuando nosotros en la península éramos una versión suave de eso. 

En taxi por Bangladesh
El taxi aquel es un DeLorean de 2026. El conductor, pese a verme con libro abierto en las manos, no para de hablar. Es muy simpático: él gana, cierro el libro. O a ver quién gana: en esas conversaciones con extraños siempre termino, inconscientemente, empujándoles a hablar de temas sociales o políticos, meterme en sus vidas, en su realidad. Tal vez no sea tan inconsciente, porque ahora mismo estoy describiendo que lo hago, pero no salgo "a matar" - supongo que la cabra tira al monte. 

El taxista bangladesí me contó la historia de su familia: algunos de sus hermanos eran médicos. Les encanta estudiar medicina a los de las excolonias en contraposición con los ingleses que hasta hace poco no les interesaba nada, es una profesión muy dura y a ellos lo que les va es la "venta de humo". También es algo práctico, donde nunca faltará el trabajo y la gente de dinero se puede permitir estudiar escultura o filosofía. Luego los médicos se vuelven arrogantes y se creen por encima, pero eso es otra historia. 


Pero divago y yo estaba en Bangladesh. Que los hijos del taxista están en la uni, su mujer no habla inglés (le estaba traduciendo para una cita médica cuando entro) y él tiene una barba á la Abraham Lincoln, pero en mega.  Por fin lo llevo a nuestra experiencia común como inmigrantes y mientras pasamos por delante del maravilloso -estéticamente- Dulwich College, ponemos a parir a uno de sus tristemente más famosos exalumnos, Nigel Farage, el tipo que nos llevó al Brexit con mentiras y que ahora lidera la ultraderecha de este país. Qué harían en esta isla, de entrada, sin los inmigrantes que desempeñamos las profesiones que acabo de citar y tantas más: hacemos su trabajo sucio. Eso sí, pese a tener un alcalde musulmán -querido Sadiq Khan, que le ha plantado cara al Boniato Yanki- no le gusta no sé qué nuevo impuesto ecológico. Oh well. 

Es Ramadán y el pobre hombre se ha levantado a las 4:30am para comer algo antes de que amanezca. Por lo menos este año no cae en verano. Me cuenta toda la historia del islam, un cuento de hadas ridículo, pero como desde hace un tiempo soy candidata permanente al Goya a mejor actriz, asiento como interesada. Me pregunta por lo de "beber la sangre y comer la carne de Cristo" de los católicos, y le digo que nunca me he creído eso, ni como metáfora: la barba se mueve arriba abajo, o sea, ríe, y yo me pregunto si eso le parece una idiotez, cómo se cree que un "hombre alto que en realidad era un ángel que le dictó el Corán a Mohammed durante 23 anios" le parece más plausible. En fin, que ahora iba yo a empezar a preguntar por "lo de las mujeres", pero llegamos: salgo a la calle y es "Regreso al futuro". 


Los británicos y la "Palabra-N" ("N-word")
Como el divague de hoy va de "viaje con nosotras a culturas exóticas", cómo no hablar de mi país de adopción, a propósito de la polémica de los BAFTAs de este año que no sé si ha llegado a la península.  Usaré a Mini porque no me lee -pero que me ha avisado de que si escribo sobre esto "y un día eres famosa, ese divague acabará con tu carrera"- como ejemplo de la actitud general del británico medio, para que se entienda el "choque de culturas" con el español medio.   Pero empiezo con contexto de la polémica:

El síndrome de Tourette es una enfermedad neurológica en la que el paciente presenta tics motores y vocales. Un tic es un movimiento incontrolado de un grupo muscular que se siente como una "urgencia" terrible, y tras hacerlo, hay relajamiento momentáneo, hasta que vuelve a subir la tensión, y hay que hacerlo otra vez. Puede ser tan simple (y, de hecho, empieza así, con movimientos simples) como tener que parpadear muy fuerte, fruncir el ceño, o puede evolucionar a tener que hacer movimientos complejos con los hombros; todo esto son toics motores. Los vocales comienzan como carraspeos, tosecitas y pueden evolucionar a ruidos, silbidos o, por lo que se han hecho famosos en los medios, por pasar de sílabas a palabras y aquí se incluye "coprolalia" (tacos, insultos, etc.).

Nota: esto es el (feísimo) "jardín japonés" del tejado de SOAS y las de abajo, fotos de mi librería favorita de Londinium (y esto es mucho decir): Waterstone's Gower St. No me puedo creer que esta librería no tenga un divague propio en la sección "bibliofilia". Lo tiene compartido con el de un libro que compré allí ("I love Dick"), y aquí se pueden ver las fotos. Pero volveré y queda pendiente el divague fotográfico detallado.



Hay un hombre llamado John Davidson que tiene un Tourette muy severo y ha dedicado su vida a hacer campaña: gracias a él se conoce mucho más este desorden. Cuando era niño, nadie sabía lo que era y sufrió todo tipo de bullying pero también incomprensión por su propia familia. Por sus méritos como "psicoeducador", la reina le dio una de esas medallas y, el pobre, en medio de la ceremonia, no pudo contenerse de gritar lo que muchas querríamos, pero él, en realidad, no: "fuck the queen" ("que se joda la reina!"). Así comienza el biopic dedicado a su vida, "I swear" (juego de palabras entre "digo tacos" y "lo juro") y por la que el actor que interpreta a Davidson ha ganado el BAFTA. 


Hasta aquí todo bien. Sin embargo, era de esperar que Davidson, invitado a la gala, se pasara parte de ella "jurando en hebreo", porque esos impulsos son parte de su neurodiversidad. Y cuando salieron dos actores negros a dar un premio, lo dijo: gritó la "palabra-N".

Si has visto "Pulp Fiction" en inglés, habrás notado que muchos de los personajes repiten la palabra-N continuamente. Para quien aún no lo sepa, la palabra-N es "Nigger", la peor palabra de toda la lengua inglesa, incluso por encima de "cunt", que se lo digan a DH Lawrence.  Proviene del castellano "negro", y aunque empezó como descriptivo, pasó a ser un insulto usado por los blancos para denigrar a los negros [interesante cómo el verbo "denigrar" proviene del latín denigrāre, compuesto por el prefijo de- (dirección de arriba abajo, o intensificación) y niger (negro)]. 


Ahora es una palabra tabú, tanto que no puede ser siquiera usada para contar esta anécdota, como hice yo el otro día en casa y Mini se enfadó tanto. Personalmente, no creo que solo decirla sin intención sea racista, pero me aseguran que sí. Pero lo que sí creo es que Davison, el hombre con Tourette, no pudo controlarse -de eso va su desorden- y la soltó sin intencionalidad racista; igual que no querìa ofender a la reina cuando le daba su medalla con el "fk the queen". 

La historia ha tenido muchas ramificaciones: que si la BBC debería haber cortado ese segundo de la emisión (aseguran que no lo oyeron, aunque sí quitaron el "Free Palestine" de un premiado), que si no tendría Davidson que haber ido a la gala (pero ¿no se trata de visibilizar esta neurodiversidad?), que si, que si… Pero la razón por la que he incluido esta anécdota es para demostrar a los años luz que estamos de esta sociedad en algunas cosas. En el Reino Unido son muy cuidadosos con las formas en el tema étnico, hasta el punto de que no puedes decir la palabra ni para explicar la anécdota, ni puede decirla un hombre con una enfermedad que está allí en teoría para concienciar sobre ella. 

Con esto no quiero minimizar la experiencia de las personas negras que se sintieron fatal cuando se dijo la palabra: son siglos de esclavitud, maltrato y ahora aún discriminación y racismo lo que llevan sobre sus hombros. Solo quería contar la anécdota como un ejemplo de un "choque de civilizaciones más". En la península, aún hay gente que dice la palabra "moros" de manera derogativa sin ningún problema - me chocó al principio en "El cautivo" de Amenábar, pero luego entendí que era poner a los personajes a hablar de la manera que se hablaba en la época de Cervantes. Pero esta ya no es la época de Cervantes. 

Y termino con una frase que ya he puesto otras veces porque me encanta, que añade el tiempo en el axis de abscisas. Hoy hemos viajado aquí y pensamos así: qué será en diez, veinte, treinta años?
"No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”.



26 diciembre 2025

Último día en Belfast: El muro, los murales, poetas, manos rojas y Boney M (NI3)

Viernes, 26 de Diciembre de 2025 (Boxing Day)

Hoy es festivo también en el UK, el famoso Boxing Day cuyos orígenes ya he explicado otras veces. Tenemos que dejar el apartamento a las 11, y tras el desayuno preparar sándwiches para el día. Hoy, se confirma: hemos terminado con toda la comida. Adelante con el tour.

Catedral protestante
Esta es la Catedral de Santa Ana al lado de casa que hoy he descubierto es la protestante (la de St. Peter que vimos el 24 es la católica). Tal vez esto explique lo de la "Misa del Gallo" a las 21:00: sería un "servicio" o lo que sea - aunque leo por ahí que tienen algún "servicio de medianoche", pero a esa hora ya estaba en la cama. A la derecha tiene una cruz celta que cubre toda una pared. Apruebo que se hayan modernizado con esa antena wifi como deferencia a los ateos que tenemos que pasar en el recinto una eternidad, porque la prima Maribel decide que es tan bonito casarse ahí. Ah no, espera: que no es una antena, que dice la internet que es "The Spire of Hope" ("El Chapitel de la Esperanza"), la escultura que ganó el concurso para crear un chapitel en la catedral por su centenario en 2007. Costó £850.000: qué gran uso de casi un millón de libras de la época


Muros de la paz (Peace Walls / Lines)
Chapiteles de esperanza, muros de la paz: menudo ejercicio de eufemismos de buena mañana. Ya estamos en West Belfast (el oeste de la ciudad), en la parte que separa la zona católica de la protestante, y vamos a ver los muros que separan la zona católica (Falls Road etc, la que visitamos hace dos días) de la protestante (Shankhill Road). 



Un poco de historia: en los 1920-30s se construyeron algunos muros temporales en Belfast. Los primeros de la época de los "Troubles" se erigieron en 1969, también temporalmente, pero luego "debido a su eficacia" no solo no los quitaron, sino que los extendieron. En total, son 34 kilómetros, la mayoría en las zonas más pobres de Belfast. Sorpresa, sorpresa. 



Está llena de graffiti, como todo muro que se precie (recordemos el de Berlín), y mensajes que la gente deja aleatoriamente, como vemos muy del zeitgeist de la época: Fuck Trump.


Hay una serie que no he visto titulada "Derry girls" que narra las peripecias de cinco chicas católicas en Derry (que los protestantes llaman "Londonderry") durante la época de los Troubles. Igual debería verla porque leo que la banda sonora incluye "The Corrs, Ace of Base, The Cranberries, The Undertones, Blur, Cypress Hill, Salt-N-Pepa, Enya, Boyzone, Scarlet, Fatboy Slim, PJ & Duncan". Muy "nuestra época", la mejor claro. Parece que hay una escena famosa en la que escriben en una pizarra las diferencias entre católicos y protestantes, y esta pizarra ahora está expuesta en el Museo del Ulster. Es graciosa porque las diferencias no solo son las que nos imaginamos desde fuera, como la soberanía, la religión, el equipo que apoyas, el idioma, la zona donde vives, los pubs donde vas, la educación, el periódico que lees, la organización de partidos políticos, sino pequeñas cosas sin importancia como "los protestantes guardan la tostadora en el armario, los católicos la dejan en la encimera".


Nota: me hace mucha gracia esto de la tostadora porque yo he ido camino de ida y vuelta con el tema. Cuando crecí, en mi casa la tostadora estaba en el armario. Cuando vinimos a vivir a la isla, la teníamos en la encimera - si puede ser a juego con la tetera. Hace un par de años, escuchando uno de esos podcasts de salud y nutrición, uno de esos gurús dijo una frase que desde entonces he repetido: "nada bueno ha salido nunca de una tostadora". Y tiene razón, así que quitándola de la encimera, quitas el estímulo visual que te recuerda lo fácil que sería meter un trozo de pan ahí y untarlo con lo que fuere, creas fricción si has de subir a un taburete para bajarla del armario. En su lugar, pones un frasco con nueces, almendras, pecanas. Cierro paréntesis.


Luego está la forma como pronuncian la hache: parece que los católicos dicen "haitch" y los protestantes "aitch".  O la erre:  los irlandeses dicen "orr" (vs. "arr"). Entender el inglés allí es tirando a un reto. 

Pero divago: lo verdaderamente importante es la discriminación que históricamente han sufrido los católicos — por ello tuvieron que emigrar en masa. Los protestantes tenían el poder en el mundo laboral y el dinero. He leído por ahí [aunque creo que es ilegal] que incluso a día de hoy, se puede dar la siguiente situación en una entrevista de trabajo: te preguntan: "¿eres católico o protestante?" y si contestas "ateo", la siguiente pregunta es: "¿A qué colegio fuiste?" Por qué será, las Ursulinas de Arriba te delatan. Como lo hace tu nombre (Sean Fitzpatrick va a ser católico mientras que William Wallace va a ser protestante). Qué triste todo: en un foro alguien contó que entró con un amigo en un pub, les sirvieron una pinta, seguido de: "Disfrutad, pero esta es la última". Hubo comentarios sobre que eso fue, en realidad, amable, no deberías meterte en un pub de "los otros". Qué triste todo, qué difícil vivir "en paz" cuando eres permanentemente discriminado. Y no me refiero al del pub, sino al que te hace la entrvista de trabajo. 

Ahora incluyo las puertas, que se cierran de noche. Imaginemos tener eso al final de nuestra calle (o, bueno, que la vista desde tu ventana sea el muro): 




Pasamos por Bombay Street, otra calle tristemente histórica que fue incendiada por los protestantes en 1969 (38 de las 63 casas tuvieron que ser demolidas) y luego poco a poco reconstruida. Ahora es una calle normal, de clase trabajadora, con su pequeño mausoleo con cruz celta y muchos nombres de muertos. Al fondo, el muro. 


Tal vez me equivoque, pero al ver la calle tengo un flashback en blanco y negro de la peli "Belfast" de 2021 en la que Kenneth Branagh nos contó su infancia como niño de clase trabajadora protestante en la ciudad. Dicen que está todo algo embellecido; otra cosa es Ken Loach que dirigió en 2006 "The wind that shakes the barley" ("El viento que agita la cebada") sobre la guerra de independencia y civil irlandesa, de la que recuerdo muy poco pero que me dejó muy impactada. Os enlazo el tráiler de la facilita. Y aquí el Belfast Archive Project donde se pueden ver fotos de la época muy muy chulas. 

Los murales
De ahí pasamos a explorar los murales, que hay tanto en la zona católica como en la protestante. En Northumberland St está el "Muro de la solidaridad". La calle empieza en zona católica (de hecho parte en perpendicular entre la intersección de Divis St y Falls Rd) y termina en protestante (la famosa Shankill Rd).

Aquí empieza el muro, y de fondo la Catedral católica de St. Peter que vimos ayer. "Nuestra lucha continúa".

El lenguaje es bélico: fue una guerra con sus mártires. 


Hay mucha solidaridad con Palestina...


 Y aquí uno de nuestros héroes habituales...


El siguiente es un homenaje para todos los hombres de Belfast en las Brigadas Internacionales que lucharon en contra del fascismo en España. Por los brigadistas tengo una debilidad, he hablado en otros divagues.



El problema de la vivienda es internacional, como sabemos:



La cita de Seamus Heaney, el poeta premio Nobel, pertenece a su adaptación en verso de "Filoctetes" de Sófocles "The Cure at Troy":  "Creed que se puede llegar a otra orilla desde aquí". El coro del poema es muy adecuado para los tiempos que vivimos, y si no fuera porque me estoy alargando, lo pondría aquí, pero lo enlazo.


Se cruza por otra puerta de las que cierran por la noche y llegamos a la parte protestante. 


Digan lo que quieran: los murales son mucho más feos. 


Hace mucho, el Tíovin nos regaló un libro con los carteles de propaganda de la Guerra Civil Española. Sin entrar en ideologías, es curioso lo bonitos que son los republicanos y lo horrorosos que son los fascistas (hay uno con Franco que lleva una especie de piel sobre los hombros que da pavor). Sigue la fealdad...


Este es de la Primera Guerra Mundial. 

Y lo que faltaba, en el cruce con Beverley St, un mural con una cita de Netanyahu, diciendo algo así como que "no han tenido un amigo cristiano tan comprensivo y devoto" como esta gente. Un asco.  


Universidad de Belfast
Es nuestra siguiente visita. Unos edificios bastante impresionantes, como sacados de Harry Potter, en la primera zona que parece "acomodada" que hemos visto en la ciudad. 





Y aquí fue bibliotecario otro poeta, Philip Larkin, el de "they fuck you up, your mum and dad".



Algunos edificios clásicos
Volvemos al centro y aparcamos en una dudosa calle trasera, como de película de mafiosos. Vamos caminando un rato, callejeando, y aquí está por ejemplo la ópera


Esto son los Assembly Buildings


Y esto el ayuntamiento, muy sencillo.



Linen Hall Library
Justo enfrente en Donegall St está la Linen Hall Library, la biblioteca más antigua de Belfast y toda una institución. Es lo que más rabia me ha dado no poder visitar porque, al ser festivo, sigue cerrada. En su entrada está "la mano roja del Ulster", que tiene leyenda: dos jefes de clanes querían reclamar el Ulster y uno de ellos, O'Neill, se cortó la mano y la arrojó a la orilla para ganar la tierra. El símbolo fue usado luego en la plantación del Ulster y lo tomaron los protestantes, y hoy sigue siendo usado por ellos, principalmente. 

The Entries
Volvemos a la zona de St. Anne's Square a por un helado que habían localizado mis compas en Nochebuena, pero, oh destino, la tienda está cerrada. En nuestro camino de vuelta al centro pasamos por "The Entries", que son una serie de callejuelas estrechas entre Ann St y High St. Están llenas de pubs con historia que, para vuestra suerte, no contaré, 




Este es el único pub que es propiedad del National Trust (el órgano de gobierno de lugares protegidos de este país), y al entrar entiendes por qué. Vidrieras preciosas (con conchas hadas, piñas, flores de lis...), el techo de madera tallada, las lámparas de gas originales , los azulejos mosaicos del suelo...





Hacia la pared, tiene diez reservados, que están rodeados de paneles de madera que no llegan hasta el techo, así que si te asomas puedes ver las mesas y la gente a su alrededor. 




Castillo de Belfast
Y se acaban las minivacaciones, este es nuestro último destino. Una buena razón para subir es que está en Cave Hill, la montaña que vigila a Belfast y dicen que inspiró a Swift para "Los viajes de Gulliver". Esta primera foto no es el castillo, sino la subida con Cave Hill de fondo. Al final es bastante empinada y me recuerda mucho a mi reciente visita al Tibidabo con Roc y familia.


Como dije, las vistas de toda la ciudad son muy chulas:








Y ya llega el momento de ir hacia el aeropuerto que, inesperadamente, es otro viaje muy inspirador porque hemos de bajar Cave Hill por el lado opuesto al que hemos venido y está atardeciendo. No recuerdo qué música escuchábamos, pero voy a terminar con la banda sonora que he tenido en mi cabeza estos días. Cuando estuvimos en California, logré que escucháramos sin parar "It never rains in southern California" y pensaba hacer lo mismo con  esta canción de mi infancia: el "Belfast" de Boney M. Entramos en la ciudad con ella y no cuajó entre mis acompañantes -particularmente Mini, que es la melómana- así que no volvió a sonar. Yo ya sé que cuando se pega, es muy molesta, pero si hay alguien que ha llegado hasta aquí, seguro que me lo perdona. Como siempre, gracias por venir y os dejo con este número musical de esta banda que está empezando. Que se os pegue bien. 

 

Published on
11/01/2026 11:09