21 de noviembre de 2017

Dani Orviz trabaja en el DÍA

2 divagues




TRABAJO EN EL DÍA, de Dani Orviz

Trabajo en el "DÍA"
de lunes a viernes jornada partía,
y el sábado a veces
cuando al encargado cabrón le apetece.

Trabajo en el "DÍA"
y soy impermeable a la melancolía,
e incluso me alegran
las paredes grises, las baldosas negras.

Trabajo en el "DÍA",
y nadie imagina cuánto me relaja
pasarme la vida metido en la caja
cobrando a la gente que quiere rebajas
hasta que me saca a punta de navaja
el tío que viene al turno de después.

Trabajo en el "DÍA",
y friego el pasillo, y ordeno las latas,
me fumo un pitillo con el segurata,
escribo carteles con muchas erratas
y espanto a las ratas donde el almacén.

Trabajo en el "DÍA"
porque la existencia está muy jodía,
y hay cosas más malas,
como sexador amateur de koalas.

Trabajo en el "DÍA",
me toman a broma
los pijos que curran en el "Mercadona"
pero me desquito lanzando vaciles
a los pringaditos que están el el "Liddl".

Y cuando me dice algún hipster capullo:
"¿Por qué no te buscas algo de lo tuyo?!"
yo saco la cara palante y no huyo
y digo esta frase que le dice así:
"¿¡ALGUIEN VA A PAGAR CON UN BILLETE DE 30 EUROS?!"

¡Trabajo en el "DÍA"!
Perdone, señora, que no le sonría
pero de momento
prefiero guardar la alegría pa´dentro,

por vender productos que son tan, tan buenos
que si no trabajo los echo de menos
y en muchos momentos me encuentro llorando
por ese jabón imitación de "Magno",
y esa piña en lata, y esa macedonia,
y aquellas compresas que, cuando te acercas,
ves con gran sorpresa que ponen
"Auconia"...

Trabajo en el "DÍA"
y soy licenciado en Filosofía,
pero sin cuidado
que aquí tengo tema pa´tres doctorados:
La pinta kantiana de aquella manzana
y la descartiana del melocotón;
la pata cordero y el trozo de mero
que apesta a caverna del mismo Platón,

y aquella cocreta que tan pizpireta
se funde en el hielo con el calamar,
y aquella cebolla que hay en el estante,
y el desodorante con forma de polla,
aquella cuchilla que así te "degoya"
la maldita vieja que tanto se enrolla...

...se me ha ido la olla
pero me da igual.

Trabajo en el "DíA",
y ya ni me acuerdo lo que te decía,
mas da igual el tema
yo sigo palante con este poema.

¡¡Trabajo en el "DÍA"!!
(Tenemos descuento en naranja podría)
¡¡Trabajo en el "DÍA"!!
(A un euro y medio el kilo sandía)
¡¡Trabajo en el "DÍA"!!
( A ver si termino con esta poesía)
¡¡Trabajo en el "DÍA"!!
( Que toda esta gente está muy aburría)
¡¡Trabajo en el "DÍA"!!
(¡Termínala, Orviz!)
¡¡Trabajo en el "DÍA"!!
(¡Termínala, Orviz!)
¡¡Trabajo en el "DÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"!!
¡¡¡Y AQUÍ SOY FEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE-LIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIZ!!!

18 de noviembre de 2017

Competición de padres: Asignatura Pretecnología

16 divagues
En mi colegio, lo de las asignaturas optativas  las monjas no lo tenían muy claro: en Primero de BUP la "optativa maría"  era "Hogar". Así que mientras mi amiga que se fue al instituto había podido elegir "Informática", yo tuve que hacer "Hogar" (también mi amiga hizo "Ética" y yo no había otra que "Religión", no entremos en ese espinoso tema). Nunca una asignatura fue tan malgastada en un alumno: Hogar me refiero. Patrón tipo falda, macramé, cuidados del bebé... (!!) Parece un folleto de horror de la Sección Femenina pero no,  era Vetusta a mediados de los 80 (gran banda sonora, eso sí).

Puente victoriano
Pero retrocedamos unos años: en EGB, teníamos una asignatura llamada un poco ambiciosamente "pretecnología", que consistía en que la monja planteara proyectos igualmente ambiciosos, y los hicieran los padres. En Séptimo llegó una monja nueva, como una cabra, que nos hizo hacer un "conector", de esos con pila y cables que se enciende una luz, pero este tenía opciones! (no como las asignaturas de BUP): solo si abrías el circuito correcto se encendía la luz (maremágnum de cables). Claro que no me preguntéis porque básicamente lo hizo Lisi, mi padre. Yo miraba y daba herramientas ("bisturí, escalpelo", algo así).

El mes pasado estuvimos visitando potenciales colegios de secundaria para Mini (el suyo se acaba en primaria) y, madre mía, qué instalaciones, particularmente las clases donde deben dar el equivalente a pretecnología: auténtico talleres de carpintería, o lo que sea, con instrumentos que no puedo nombrar (fresadoras? me fascina esta palabra) de apariencia muy pro. Aquí deben hacer los proyectos los niños, guiados por un profesor, pensé con júbilo. Porque claramente no es el caso del cole actual de Mini.

Hace unos años tuvieron que hacer algo relacionado con los romanos: le dije a Lisi que a ver si, aprovechando las vacaciones de Mini en Vetusta, podían hacer juntos una espada de madera. Cuando volvió, me apareció con un cartón cortado con forma de espada. "Papá"-esta soy yo, luego, por teléfono-, "qué es esto?" Lisi, a la defensiva: "igual de madera no pasaba por seguridad en el aeropuerto". En serio? Me imagino la cara del poli, requisando un trozo de madera, con punta de espada: improbable, pero hey. Así que tuvimos que hacer lo que pudimos con el trozo de cartón: pintarlo, decorarla con pegatinas, hacer la vaina con cartulina (una vaina!-perdonen el juego de palabras), y ponerle una bola de plastilina en el mango, cuando efecto era que se torcía cuando la intentabas empuñar. O sea: un fracaso.

Pero lo peor estaba por venir porque en este colegio usan estos projectos para exhibirlos el día de "Jornada de Puertas Abiertas" cuando otros padres van de visita en su proceso de selección. Ahí estaba, en un estante, nuestra espada al lado de lo que el "resto de los niños" había hecho: un anfiteatro romano con luces y todo, casas romanas con paja de verdad en el establo... ese rollo. Esta anécdota se ha quedado entre nosotros como una de esas historias familiares que nos gusta contarnos de vez en cuando entre risas: "mummy, recuerda la espada" dice Mini. El caso es que hasta la guardé porque solo verla por ahí me anima una mala tarde-tristemente no la encuentro ahora para poneros una foto.

Teléfono victoriano
Este año se ha vuelto a repetir la pesadilla, esta vez hay que hacer "un invento victoriano". Mini se explica como un libro abierto: "Daddy, tenemos que hablar". Pausa estudiada. "Porque ya se sabe que con mummy no se puede contar" (te hijas para esto!!!! yo, que hice toda la vaina de la espada!!!) , y concluye: "quiero hacer una máquina de escribir".

QUÉÉÉÉ? De verdad: una máquina de escribir en 3D? Esta niña se va del bolo! Yo me alegro de haber sido excluida de este proyecto, porque enloquecido no empieza a describir lo que es. Pasan un par de días y les oigo hablar del tema: el Peda se baja en marcha y ha sugerido que hagan "un sello de correos". Un sello? De una máquina de escribir a un sello?

El fantasma del proyecto nos persigue durante toda Malta, hay debates y discusiones sobre lo que vamos a hacer cuando volvamos, y al final se hace una luz en mi cabeza (nunca mejor dicho): Una bombilla!!! Haremos una bombilla. Forraremos con papel de seda amarillo un balón que ya está un poco fofo (pero que a aquí no se notará), le pegaremos un cubito de esos de poner el detergente líquido dentro del tambor de la lavadora, que a su vez forraremos con papel de aluminio y voilá! Mini no parece muy entusiasmada pero sugiere ponerle unos rayos de luz que salen donde escribirá  "datos sobre el descubrimiento de la bombilla". Viva!

Baño victoriano
La presión es insoportable, divagantes: Mini vuelve del colegio cada día con noticias:  "Fulanita está haciendo algo con motor". Su amiga S., cuyo padre le hizo -atención- una casita de árbol con tirolina y todo, va a llevar un puente colgante hecho de madera! Un niño ha llevado un buzón de tamaño natural. "Y yo una bombilla, porque mis padres son unos desastres", dice Mini, drama queen, aunque creo que en el fondo se ríe por dentro (su profe nos comentó: "Mini me ha dicho que sus padres subrayan y anotan los libros, y ella veo que también lo está empezando a hacer"-quien no se consuela...).

Padre que sabe carpintería
Hoy ha sido la Jornada de Puertas Abiertas, donde Mini ha sido guía de estos pobre padres con bebés que van a visitar. Nosotros hemos ido a su clase, preparados para la mayor humillación (tal vez ser referidos a Servicios Sociales?) pero he aprovechado -di reportera nunca descansa-para fotografiar algunas de los ehem... "trabajos de los niños" para el divlog.  Qué madre o padre se llevará el "premio divagantes pretecnología"?

Nuestra bombilla!!

16 de noviembre de 2017

Muchas gracias, desconocida o desconocido.

9 divagues
No sabes quién soy, ni donde vivo, ni nunca leerás este blog. Lo primero porque está en castellano y probablemente no sea un idioma que hablas si eres inglesa o inglés (no soléis dominar otros idiomas), claro que también podrías ser latinoamericana/o, ya que bastantes en Londinium, o de la península aquella de allá abajo. No lo sé.

Pero me encantaría que lo hicieras, porque ayer iluminaste uno de esos días horribles, y fuiste la razón por la que creí durante un rato en el género humano. Ayer fuiste mi Amelie, mi Spiderman, mi supergirl, mi heroína o héroe particular.  Yo no sabré nunca nada de ti, pero aquí puedo contarte que... 

...ayer, durante el día, lloré en el trabajo. De impotencia, y pena, y rabia, de constatar, una vez más, que el mundo, tal como lo conocíamos, se está acabando; que esto se transforma cada vez más, insidiosamente o a veces no, en una jungla; que cosas que creíamos derechos y básicas se acaban, y se empiezan a acabar primero para los más vulnerables de la sociedad. Con los que (aún) tengo la suerte de trabajar. 

Te puedo decir que ayer me fui del trabajo un poco antes, a las 16:15 -la noche ya era boca de lobo-porque tenía que ir al médico, una visita corta. Antes pasé por Sainsbury's, el supermercado, donde puedes dejar el coche pagando una libra por una hora. Fui a poner la moneda en la máquina, menos mal que tenía suelto en la cartera porque la última vez tuve que ir a hacer cambios. 

Te puedo hablar del artículo en el que pensé mientras esperaba en el centro de salud, porque lo había escrito precisamente una médica de familia. En él contaba cómo tenían un limpiador -que no lo hacía demasiado bien, siempre ensimismado- empleado vía una compañía que se quedaba con 2/3 de lo que el centro pagaba, con el que un día tuvo uno conversación: era refugiado de un país con una guerra terrible, su familia había muerto, en fin, los dramas de estos casos con los que convivimos. Unas semanas después, haciendo una auditoría del centro, se dieron cuenta de que la alarma no se activaba por las noches, durante un anio. Y entonces fue cuando, en el cuarto de las escobas, descubrieron una bolsita con ropa interior, una guilette, y una pastilla de jabón: el hombre vivía allí, sin nadie saberlo. Se me partió el corazón.

Te puedo describir la llovizna al salir del médico, y que había mucha gente, y yo solo quería llegar a casa porque no me había encontrado nada bien durante el día; igual estaba somatizando. Los vendedores del "Big Issue" en la puerta de Sainsburys, el mendigo con su perro, tres adolescentes hablando muy alto, gente andando muy rápido, un senior con rastas esperando el autobus.  Cogí la cesta del super y me puse a hacer un poco de compra: fresas, yogur, porridge, weetabix, ciruelas, mandarinas. 

Te puedo contar que, cuando acabé, decidí ir a pagar a una caja con una seniora mayor, en lugar de las de auto-servicio. Odio el "elemento no identificado en la zona de empacar" que dice la voz, y tienes que pedir ayuda. Te pasa a ti también? Así que puse mi pequenia compra sobre la cinta y cuando fui a sacar la cartera, no estaba. Enseguida quité todo de la cinta y le dije a la seniora, literalmente: "oh, no tengo la cartera, se ha debido quedar en el coche, ahora vengo". Dejé la cesta en un lado para que pasara el siguiente y volví al coche. 

Te puedo asegurar que iba diciéndome, "bueno, así cogeré la bolsa grande naranja", que llevo siempre detrás por si acaso. Pero al llegar el coche, oh, la cartera no está. Pero sé que estaba cuando he llegado a este aparcamiento, porque he sacado la libra para ponerla en la máquina. Miro, y remiro: es los laterales de los asientos, donde se me quedó el móvil el otro día y solo lo encontró Mini. No está. Ni rastro. 

Te puedes imaginar los nervios, que volví al médico, porque había sacado el libro gordo que leo, igual saqué la cartera, pero en el sitio que estaba sentada no había nada, ni nadie había entregado nada en recepción. Mientras caminaba de vuelta el trocito de calle del médico a Sainsburys, cada vez llovía más, y llamé al Peda, mi partner, para contárselo. Me puse a llorar. Le dije que tendríamos que empezar a cancelar tarjetas. Llevaba dos. Mientras caminaba hacia el coche pensaba en todo lo demás que en esa cartera: una foto de Mini, mi hija, escolar en parvulitos, varias de carnet de la gente que más quiero, un mapa de metro, la tarjeta de Boots, de Sainsburys, de John Lewis, de Costa, los puntos por cada té que me he tomado en Nero (cuanto tienes 10 te dan uno gratis, como sabrás), una oyster de recambio (porque a veces me he olvidado la mía, o la he perdido-soy un desastre así), sellos de correos, el carnet de conducir, la tarjeta de la biblioteca de Mini y la mía, dinero (no mucho), cupones (sí, soy como esas senioras que usan cupones descuento en los supermercados o en Boots, 3 por 2 en desmaquillante de ojos). Y pensaba en la cartera misma, que me había regalado Fashion, mi hermana, y me encanta: es la que llevaría el padre de Indiana Jones, de piel marrón, que se abre girando una manivela, y con sus secciones, y una cremallera detrás para las monedas. 

Te puedes hacer una idea de mi obsesividad porque, de vuelta al coche, miré debajo, miré otra vez dentro, y otra vez abajo. Y por fin, me desesperé. No es posible, no puede estar pasando. Eché marcha atrás, ya llovía decididamente, y entonces, una luz, espera: y si voy a Atención al  Cliente? Aunque no me entraba en la cabeza que lo hubiera perdido allí.

Te puedes imaginar la cara con la que en Atención al Cliente, pregunté si alguien, por algún casual, por alguna remota coincidencia del destino, les había llevado una cartera. La seniora me miró, muy seria, y miró a los lados-claramente todo Atención al Cliente estaba al tanto-, como diciendo "aquí está, la cabeza de chorlito" (si semejante concepto existiera en inglés-goldfish, probablemente es lo más cercano). "Quizás", dijo, "cómo te llamas": "Di Vagando", dije, empezando a ver una lucecita al final del túnel... "Y tu designación?", y se la di, e incluso le ensenié mi identificación del trabajo que me había olvidado quitar del cuello, y entonces, intentando disimular una sonrisa dijo: "aquí está". 

Te puedo contar la alegría inmensa, y cómo hubiera abrazado a aquella mujer, si no hubiera tenido un mostrador delante, y las ganas que tuve de abrazarte a ti, querid@ desconocid@. Y se lo dije a todo ellos, la persona maravillosa que eras, y que me habías salvado. Todos sonrieron y yo firmé algo, y me fui, flotando. 

Te puedes creer que aún estaba ahí mi cesta con las fresas y la seniora ya estaba cerrando su caja, pero le conté la historia, y que por eso había tardado tanto, y ella se alegró mucho, y yo por fin, pagué y me fui. Al aparcar, ya al lado de casa, sonó el teléfono: era una amiga y colega con la que hablamos de los problemas a los que nos enfrentamos que me habían hecho llorar por la maniana. Estamos todos igual, pero eso no consuela. Cuando colgué el teléfono, me quedé unos minutos en el coche, con las manos en el volante, escuchando la lluvia, intentando procesarlo todo. Y pensando en ti, en quién serías, si una amable ancianita, o un tío con rastas, o una adolescente colombiana, o una mujer que trabaja en la tele, o un padre con sus gemelos, o un refugiado africano. 

Y puedo terminar contándote que llegué a casa, y de repente empecé a temblar. En media hora me subió la fiebre y me puse en 38.5. Me fui a la cama con un par de paracetamoles y seguía pensando en ti, en cómo te daría las gracias. Y así fue como, en medio del delirio febril, nació este divague. Porque en un día como el de ayer necesitaba principalmente, la idea de que existe gente como tú. 


7 de noviembre de 2017

100 años

5 divagues
100 años depués, y me sigue fascinando su iconografía... 













Y así lo vimos la pasada primavera, en primera persona: RUSIA en el divlog

2 de noviembre de 2017

Esto no es Mindfulness

9 divagues

Hoy me gustaría escribir sobre un paseo pisando hojas rojas y saludando ardillas bajo el sol del otoño en un parque de esta ciudad. Un paseo que no he dado. De algo que supusiera introspección, vivir el momento. Mindfulness, que se me da tan mal: esta es mi mano, que siente las rugosidades del tronco sobre el que descansa. Mis dedos son muy largos, en especial el corazón. Pienso en un corazón hecho de piedras en una playa hace unos días. Y querría encontrar el momento de escribir sobre esas playas, aunque sea solo para mí. Pero vivimos rodeados de pánico y desazón. Cuando abro los periódicos, cuando algunos vienen a mi oficina con sus historias, cuando pienso todo lo que tengo que hacer, lo que quiero hacer, en mi wolfy vandalizado.  Hoy un tipo rapado y con bigote-policía, pantalones ajustados y embutidas sus horas de gimnasio en una camisa cuadritos Vichy nos hablaba de mejora de sistemas, o algo. Salir de ahí, mi objetivo, asintiendo pero desbordada por intrusiones. Soluciono problemas, y cuando no sé tengo que hacer como que. Pero ayer me puse una peluca roja, y un hacha-diadema, que parecía un hachazo. Algún niño fascinado me dio alas. Quiero yogur con fresas y granola. Escribir para  poder decirte lo que pienso. No salir de la cama en varios días, mi mano agarrando los barrotes negros, fríos, hasta que los calienta, y pasa al siguiente; la otra retuerce mi pelo. Un senior que subió al Everest ha venido al colegio, mummy. Dicen que hay fila, hoy en día, igual que para coger olas o en los remontes. A ti te gusta colorear: no, en serio. Qué te has hecho en el pelo, me gusta: nada, se me está cayendo. Las brujas existen, lo han dicho en la radio four. Pero. Miedo a la oscuridad. Y a las brujas. Y a escribir sobre paseos otoñales, colores y olores, que se toman muy en serio. Las brujas somos buenas. 

25 de octubre de 2017

Adios Malta. Hola Barrikada (Malta 12)

4 divagues
Miércoles, 25 de Octubre de 2017: Victoria, ferry, Marfa peninsula, Sliema


Por fin, divagantes: se acaba la serie! Porque este es el penúltimo, pero realmente el último día en Gozo, y en Malta. 

Por la mañana, tras el desayuno toca empacar... subimos a la piscina donde sigue haciendo viento, pero donde se está en el cielo... recuerdo las mañanas en las que me he subido a leer un poco "Alias Grace" de Margaret Atwood (que ya he terminado mientras escribo esto y divagaré en breve). Anoche también subí a hacer fotos... siempre me parece mágico subir a las azoteas de noche, aunque sea a tender la ropa. O de día

Nos daba tanta pena dejar Victoria, que antes de salir para el ferry nos dimos una última vuelta, con la excusa de que Mini echara una postal al Náufrago Ro. Aquí hay una pequeña muestra, con monja incluida. Y grupo de locales "a la fresca" (o es "la fresca" solo por las noches?).









Locales a la fresca

Hay que salir de Gozo, y cuando llegamos al ferry, se acaba de ir. Pagamos (recordamos que aquí se paga a la salida, viene a ser un "el que entra, no sale... sin pagar", y esperamos, esta vez los primeros de la fila, mientras poco a poco camiones, coches, camionetas, motos, se van alineando para el siguiente ferry, en 45 minutos que se pasan volando.  

En Malta vamos a dormir la última noche, porque mañana volamos a una hora intempestiva, pero antes de ir al hotel, decidimos hacer la península de Marfa, a la izquierda según sales del ferry, y a la que la Lonely Planet le dedicó cierta importancia. Nota: sí, hemos viajado con la Lonely porque la Rough no tenía este país-ya sabrá el divagante que no soy nada de Lonely, y la visita a la península esta me lo confirma: nada de interés, o sera que estamos ya, tras diez días de azules, en estado "meh". Lo que más me gusta de Marfa es un bar de viejos muy auténtico en uno de sus "dientes de peine" (Marfa es como un peine, por si las dudas). Allí paramos para tomar un cola-cao, un café, y yo hacer fotos sin desperdicio. La terraza -ahora vacía- y los juegos de sombra de las cañas, impagable. 







Nuestro hotel está en Sliema, un barrio al norte de Valetta: el Peda asegura que no pudo encontrar nada mejor cerca del aeropuerto. Claro que aquí, si no te pierdes en sus múltiples escalestrixcs, todo esta cerca. Esto... sí, nos cuesta horrores encontrar el hotel, vamos a uno que no es y, por fin, damos con el nuestro. Como diría nuestro amigo Wolf: "un sad affair". pero bueno, solo vamos a dormir, y salimos pitando tras dejar las maletas. Sliema es una península perfecta, como un tentáculo que le sale a la tierra firme, y comenzamos el paseo por su lado sur, cuando cae la tarde y tenemos enfrente toda Valetta y olas de impresión. Así, cualquiera hace fotos...















Cuando llegamos a la cara norte del tentáculo ya es noche cerrada. Hay algunos chiringuitos de playa que han tenido que cerrar su planta baja por las olas...  mucha gente por la calle pero no encontramos un sitio decente para tomar algo. Volvemos hacia la zona del hotel y esta foto la hice pensando en los divagantes, pero he de admitir un pequeño recorte: su verdadero nombre era "Pub Lady Di". Pero creo que nos podemos hacer con él, tan mono, hasta con lucecitas navideñas. 




Y ya hay poco más que contar, que por fin encontramos cerca de casa el lugar donde tomarnos algo, un sitio moderno con todo abierto a la calle cuyo atractivo parecen los rollos de canela y zumos, lleno de parejas de novios a la antigua mirándose mientras se comen sus rollos individuales (para qué se tiene novio, sino para compartir esas cosas?) Nosotros desentonamos allí un rato leyendo... todo para retrasar la vuelta al tugurio, cuyo mayor problema es la iluminación: en serio cuesta tanto poner luces laterales en lugar de ese plafón ahí arriba?  

A las 4 am o así suena el despertador y como autómatas buscamos el coche por las calles de Sliema, rezando para no perdernos hoy, que hay un vuelo que coger. Por supuesto, nos perdemos, pero solo una vez y ligeramente, así que, en conclusión, logramos embarcar un vuelo Valetta-Madrid donde hay muchos españoles-nunca imaginé que finales de octubre este sería un destino vacacional para otro grupo que para los ingleses con el estúpido "half-term" escolar. 

En Madrid son las 10:30 de la mañana cuando aterrizamos: tres zombies recorren la terminal, y viajan en el metro hacia Atocha. Todo parece hoy un sueño. Por fin el AVE parte para Vetusta, donde se va a juntar toda la familia este finde para celebrar el cumple de Fashion. Miro por la ventana y me despierto de repente: estamos en los mundiales? Qué son todas esas banderas colgadas en los balcones? Ah, ya, qué pereza... Inevitablemente Barricada se mete en mi cabeza, y no me deja en todos los días que permanezco en la península...

Ninguna bandera me pone carne de gallina 

ninguna bandera me pone depie 


24 de octubre de 2017

El misterio de la Ventana Azul: hay algún hombre que conceda preguntar? (Malta 11)

14 divagues
Martes, 23 de Octubre de 2017




Quiero que miréis esta foto, que tristemente no es mía. Podéis incluso ampliarla, para alucinar (sé que hemos hablado hasta la saciedad de azules, pero es que la combinación de mar y piedra caliza es bestial). Igual ya conocéis visto este enclave, incluso aunque- como yo- no hayáis visto "Juego de tronos". 

Lo que veis en la foto es la mayor atracción de la bahía de Dwejra: "the Azure Window" ("la ventana azul"), ese arco de piedra perfecto al fondo, y en primer plano "the blue hole" ("el agujero azul"que es precisamente lo que su nombre indica: una chimenea marina que es... azul. Se trata de una "cueva vertical" como excavada en la roca caliza de unos 10 ms de diámetro y 25 de profundidad, que conecta con el mar abierto por un arco unos 8 ms para abajo. Como se puede ver, el azul oscuro de las profundidades contrasta con el claro de la superficie, logrando este espectáculo.

Pero no os voy a poder colgar ninguna foto mía que se pueda relacionar remotamente con esta, por varias razones: la primera, porque el día seguía ventoso, y el mar embravecido. La segunda porque...


~~~




Salimos del hotel, tras el desayuno (sandwiches de huevo frito con bacon en mi mochila de nuevo) con la intención de ir directamente a Dwejra, ya que ayer a última hora de la tarde aquello estaba de naufragio y cuadro de Turner. Ayer no comenté el fondo de este lugar, la sensación con la que te quedas, y tal vez se entienda algo con esta foto


El azul verdoso de la derecha es el "Inland Sea" (el mar interior), en cuya orilla hay unas medio chabolas-almacenes de pescadores muy auténticos, en las antípodas de la gentrificación (pienso en los italianos, ya habrían hecho cafés con encanto, con ladrillo expuesto, o los americanos, un parque temático). Un poco a la izquierda hay un restaurante y una tienda de regalos, ambos básicos, y más cerca del mar abierto una horrible ermita de reciente construcción. Hay un par de furgonetas que venden helados y, cómo no, un perdedor con su búho para que te hagas fotos (en serio? sí). Pero me gusta ese descampado medio desolado que, pese a ser una "atracción turística mundial", está todavía en sin "desarrollar" (y espero que siga así). El día ha salido soleado, pero como digo con mucho viento, así que cuando llegamos vuelve a ser el oleaje el principal objeto de observación turística. Evidentemente, el agujero azul es hoy un totumrevolutum de olas azul marino con crestas blancas, pero... la Ventana Azul? 

Hay unos carteles que prohíben pasar de un determinado punto de la montania, alegando razones de protección del ecosistema. Dónde está la ventana azul? El Peda sugiere que debe estar al otro lado, pero que como no se puede pasar, nos vamos a quedar sin ver (y hoy en día, lo más dramático, sin selfie) la famosa ventana azul. El Peda y yo tenemos una aproximación opuesta en estas situaciones: yo siempre quiero preguntar. No sé si es un tema de género, porque me vienen imágenes de un libro de esos de fotos que miras en la librería una tarde de invierno titulado "Porno para mujeres", en las que salen tíos diciendo cosas que presumiblemente les gustan a las mujeres. Con la que más me identifiqué fue con una, en el coche, en la que el hombre dice: "Perdona que te interrumpa un segundo, voy a parar a preguntar". 

No hay ningún punto de información ni nada, así que me voy directa a la ermita donde antes, cuando he entrado con Mini al llegar,  he visto a dos o tres chavales uniformados. Entro y con mi mayor sonrisa les pregunto: "ermm, esto, disculpe, dónde está la Ventana Azul?" El tipo me mira un segundo perplejo. No sé si le ha dado un ictus o que no habla mi idioma. Entonces logra balbucear:

"La Ventana Azul colapsó en Marzo"

Quéééé? Ya dicen que nos perdemos millones de bits de información durante el día, de cosas que no están relacionadas con nosotros, y que nos pasan por encima de la cabeza. Luego, a toro pasado, es fácil guglear y ver cómo Malta estuvo casi de luto el pasado 8 de Marzo cuando una tormenta tiró abajo el mítico arco. Qué clase de tormenta debió ser, madre mía? Qué pena que nadie estuviera allí para grabarlo. Parece ser que le habían dado "unos 6 anios de vida". A la erosión le costó siglos obviamente formarla, pero también dicen que se creó en el Siglo XIX tras el colapso de una cueva marina. Tenía 28 metros de altura y desde hacía tiempo estaba prohibido caminar sobre él, o acercarse, pero la gente lo seguía haciendo. Para empezar cierta marca de ropa que hizo un anuncio: si no fuera tan fantástico no lo colgaría, pero merece la pena...




Pero divago... tras este primer fracaso-o no-, nos dedicamos a explorar el resto de  "atracciones geológicas" que no han tenido a bien ir a su bola como la ventana esta. Pero es chulo y da pánico a la vez: hay tantas cosas contra las que no podemos luchar. Suena a tópico, pero la naturaleza, el planeta... no vale el "pero esto no puede estar pasando". Da igual: es caótico y sí, está pasando. 




Aquí estaba la Ventana Azul...












Subimos a la bahía de Dwejra , que tiene en el centro la Fungus Rock ("roca fungus"). Me vuelve a recordar a la Concha en Donosti, con la isla de Santa Clara en el centro, donde la gente va nadando-algunos se quedan en el gabarrón. Pero aquí estamos en el fin del mundo, la sensación es casi de soledad, pese a haber gente, y de disfrute de la naturaleza, de momento opá. Nos sentamos un rato y, como todo momento opá que se precie, hay que gritar- eufemísticamente llamémosle cantar. Hacemos turnos, y a mí un sitio así me sugiere Nino Bravo, que Mini desconoce. Una que sabemos todos: "cuén-ta-me, como te ha ido, si has conocido la felicidad"... 




La Fungus Rock

Antes de dejar este lugar, pasamos por la torre un día militar que hoy es museo y aprendemos más cosas, además de ver videos gente saltando de la Ventana. Por ejemplo, que la "Fungus Rock" acabó teniendo guardia para que nadie pudiera acceder por lo que crecía en ella. Parece ser que los Caballeros de la Orden de Malta descubrieron aquí una planta, que pensaron era un hongo, pero en realidad es un alga parásito de olor apestoso que crece en la parte superior de la isleta. Los médicos pensaron que tenía propiedades curativas (si apesta, aumenta su efecto placebo, seguro) y la usaron para heridas, para la disentería, para todo... ah, las panaceas! En mi casa teníamos el Agua del Carmen...

Dejamos aquel lugar y nos metemos en una carretera que va hacia el norte. AL poco paramos a hacer fotos porque las vistas son impresionantes: incluso localizamos una pequenia ventana que tal vez dentro de cinco siglos será como la ventana Azure (segunda foto, a la izquierda):




Futura Ventana Azul?

Seguimos avanzando, y ya dejamos atrás estos acantilados (imágenes de arriba), aunque seguimos teniendo otros a nuestra izquierda. Esta vez son como aquellos de aquel día que hoy se antoja hace meses en Malta: había una primera fase a unos metros, y luego el gran acantilado. Vemos que hay un coche blanco bastante por delante y seguimos, aunque en un punto el camino se empieza a hacer más estrecho y, de repente, no hay vuelta atrás. El coche que llevábamos 200 ms delante está junto a una especie de dintel, y entonces giran y desaparecen. El Peda dice que si ellos han pasado, con un coche mayor, está todo controlado. Yo echo de menos cuando simplemente raspamos el coche en aquel camino con dos paredes de piedras a los lados, con los seniores gritando "aya! aya!". La verdad es que no he pasado más miedo en mi vida, pero el Peda permanece totalmente en calma y por fin llegamos a aquel dintel, donde pone "propiedad privada" y giramos para encontrarnos con el coche blanco y un par más ahí aparcados. Bajo y le pregunto a un hombre que trabajaba en su campo y me dice que la única salida de allí es por donde hemos venido, que no se puede tirar campo atraviesa a ningún pueblo, y me quiero morir... otra vez pasar por el borde el acantilado? Sí. 



Fue horrible, y no tengo ninguna foto de las maravillosas vistas de lo petrificada que estaba. Por fin logramos meternos en una carretera normal para volver a uno de los puntos de ayer Wied il-Ghasri, donde hay salares, acantilados enloquecidos y euforia por estar vivos...



Mirad a esos dos en la esquinita...









Es la última noche en Gozo, así que volvemos a casa hacia el final de la tarde, llenos de salitre, polvo, pelo estropajo. Hay que empacar y, estoy de suerte: mis compas acceden a cenar en casa a base de pastizzios típicos, restos de yogur con granola y pavía, y medio litro de helado que compran en contra de mi voluntad...