30 de septiembre de 2011

Rayuela 93

13 divagues
Releer el capítulo 93 de Rayuela. De vez en cuando. Desde hace unos 20 años.

Si algún día, dentro de muchos más, miro atrás lo que fue escribir este di-ario (suma de mis obsesiones, mis referencias, mis que-no-se-me-olvide-esto-que-no-se-me-escape-este-momento, mis fobias, mis esclavitudes, mi necesidad de escribir, mis fallos, mis dudas, mis ganas de compartir, mis ideas, mis esperanzas, mis fetichismos, mis pasiones) no puede faltar. El capítulo 93, el que habla del amor, muy lejos del de los trovadores. Excesivo para un divague: y que más da.


Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en al ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni LeCorbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los ojos Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como a una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdóname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, una sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por sus esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan como pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua...Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que te Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclante! Concebiruna raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.

Del amor a la filología, estás lúcido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic’s age, man, a plastic’c age. Olvidate de la perras. Raja, jauría, tenemos que pensar lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cógito que sea como respirar París, entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Piero Della farancesca y Antón Webern, la tecnología bien catalogada, Letrera 22, Fiat 1600, Juan XXIII. Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rue du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el pricipio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo de nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d’ oignon a un café de Sèvres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDEL WHIT CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Atala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sèvres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d’ oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a desearnos (pero eso fue más tarde, en la rue Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sèvres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y...

Horacio, Horacio,

Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sèvres-Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado
.

29 de septiembre de 2011

Regando

14 divagues
Siempre me ha gustado ver regar. Que bien huele la tierra mojada... Recuerdo, de pequeña, los huertos con sus hileras de caballones y como el hortelano se las ingeniaba para hacer llegar el agua por los laberintos hasta donde él quería. El agua transcurría tranquila impregnando la tierra y expulsando su olor. Creaba unos charquitos marrones con bordes de espuma que eran ideales para jugar. En ellos te podías pasar horas.

Ahora, debido a las restricciones y con las modernas instalaciones de gotero, pivots, el regar ha perdido parte de su magia. Está tan controlado, tan medido, que ese desbordar del agua o el correr de la misma tan apenas se produce. Cae y desaparece. 

Los aspersores aún conservan algo de magia. Será el ritmo acompasado con el que sueltan el agua, será la altura con la que la lanzan y el arco que produce al caer o el inesperado chorro que te alcanza. No sé, me gustan. Es genial meterse en un campo con aspersores en pleno verano y jugar con el agua. Si no lo has hecho aún, vale la pena.

Sin embargo lo que más me gusta es ver regar a manta. Es menos ecológico, ya lo sé, pero me gusta. El agua discurre por las acequias y es dirigida a través de tajaderas por donde el labrador quiere. Para liberarla levanta una de esas tajaderas y el agua entra o cae a borbotones en el campo y comienza a inundarlo todo. Poco a poco, sin prisa va calando. La tierra burbujea, los bichos salen de sus moradas y las cigüeñas y otros pájaros hacen su agosto y se refrescan las patas. Los campos quedan cubiertos con un manto de agua.


28 de septiembre de 2011

El poder de la calle

19 divagues
Ahora que ya se sabe que el tiburón de las finanzas de la City era un fraude, que vive en un cuchitril en casadios y que la corbata rosa no era de Hermes, ay, no puedo hacer mi divague sobre los estudios que aseguran que los brokers tienen más rasgos psicopáticos que los propios psicópatas. Pero mi mente salta esta vez a lo que oí el otro día sobre toda esta gente, todos estos sistemas, los mercados no regulados, etc: que podrían pasar a la historia como un error del pasado. Podrían ser como la esclavitud (no entremos en que aún existe, que lo sé, pero pongamos la esclavitud de Kunta Kinte para entendernos), que ahora (si no pensamos mucho en las camisetas tan baratas que compramos Made in China) nos parece un mal sueño. Podría muy bien ocurrir que esta locura del compra-compra-vende-vende, de los bonus, de hacer dinero de humo terminase. Y entonces el planeta fuera, al menos en ese aspecto, un lugar mejor.

Para ello, todos los que así pensamos debemos decirlo. Y encontrarnos con otros que piensen lo mismo. Y decirlo más alto. Y ya que todo el mundo habla de las nuevas tecnologías, de Twiter y todo lo demás: si sirve para organizarnos, bienvenidas. Yo aún creo en el poder de la calle, aunque en esta sociedad que hemos creado de la tele plasma y el click, sea cada vez más dificil que nadie de un paso a no ser sobre la cinta continua del gimnasio.

Y me sigue gustando la calle por la nostalgia de momentos pasados donde esta fue tomada y, ey, increíble, el mundo cambió:

-1903: Las sugrafistas inglesas que, como los divagantes más antiguos saben, tienen un lugar en mi corazón comienzan su lucha.

1928, se consigue el voto femenino.

-1948: Segregación racial en Sudáfrica hace que se cree el movimiento anti-apartheid.

1994: Mandela se convierte en el primer presidente negro en el país.

-1955: Comienza la lucha en los USA. Martin Luther King lidera la marcha en 1963.

1964: La Civil Rights Act se aprueba por washington DC.

-1969: Revueltas tras la actuación policial en un bar gay en NY. Comienza en movimiento por los derechos de gays.

2003: el resto de los estados establece que la homosexualidad no es un delito.



-1988: Huelga general en España.

Se para la reforma laboral. Casi le cuesta la presidencia a González.



-2003: Un millón de personas (entre ellas, los Pedalistas!) toman las calles de Londinium ("Stop the war") para protestar por la guerra de Irak.

La guerra sigue adelante, pero el partido laborista sufre una rebelión en sus filas.



-2005: 250.000 personas de Make Poverty History rodean Edimburgo en la cumbre del G8.

Los líderes se comprometen a ignorar $15-$20 billones de deuda de Africa.



-2011: los quincemeros tomaron las calles de la península. Ahora, han llegado a Wall Street. Los "Occupy Wall Street" llevan diez días acampados.


Cómo me gustaría poder escribir pronto una frase en negrita que anuncie que por fin todos juntos dijimos basta.






We cannot walk alone.
And as we walk, we must make the pledge that we shall always march ahead.
We cannot turn back.
I have a dream today!

26 de septiembre de 2011

Diva @ work

33 divagues

Tras varias sugerencias (alguna desesperada) y distintas quejas, nos hemos puesto manos a la obra y hemos cambiado (otra vez) la plantilla por una más sencilla. Esperemos que funcione.

Probadla plis y decidnos si sale ahora la Pantoja o el Jess Extender del teletienda.

Gracias

"Late for the sky" (and who cares?)

6 divagues
Cuando Fashion volvió de vacaciones me habló de un viaje en tren entre Mobassa y Nairobi que, sin esperarlo, fue uno de los mejores momentos del viaje, de esos en los que Itaca cobra vida propia. A veces, una espera que esa playa paradisíaca, o el Taj Majal de turno vayan a ser la cúspide del periplo pero al final, los recuerdos que te bombardean son otros, mucho más pequenios en apariencia pero para tí mágicos sin más explicación.

Estábamos en Rethimnon, de nuevo los tres solos: nuestros amigos griegos ya se habían ido. Encontré esta ciudad con mucho encanto, aunque la famosa sea Chania: con su puerto veneciano, fortaleza colgada en lo alto tirándose al mar y el centro lleno de antiguos palacios que hoy han sido reconvertidos a hotelitos. Nososotros nos quedamos en uno que tal vez no fue palacio, pero sí casa de techos altísimos, con un patio interior muy agradable donde nos sentábamos a desayunar y planear el día. Más alla del tercer piso se veía una escalera de caracol que subía a lo que supuse era una azotea.


Una noche, con Mini ya dormida y el Peda leyendo, la llamada de la escalera de caracol fue demasiada intensa (Freud tendría, como siempre, mucho que decir). Y es que una escalera de caracol es MUCHA escalera (como bien sabe La Bella Durmiente). Siguiendo al tío Oscar (Wilde), como la mejor manera de sobrellevar una tentación es sucumbir a ella, armada de mi colada del día comencé a trepar sin saber exactamente con lo que me encontraría.


Al llegar al final, mis sospechas se probaron ciertas: en la azotea había ropa tendida del hotel, pero además... qué vistas: toda Rethimno ahí abajo, con su bullicio como en sordina, sus luces, la fortaleza iluminada al fondo, las estrellas. Me quedé allí alucinada durante unos minutos. Las pocas azoteas donde aún se tiende la ropa a las que he tenido acceso siempre me han encantado (sábanas blancas al viento que huelen como las de mi madre), pero esta además ejerció sobre mí una especie de encantamiento.

A la noche siguiente, me lancé por la escalera hacia la azotea a tender de nuevo, pero esta vez preparada: llevaba mi cámara y mi ipod. Y allí me quedé un rato, disfrutando del momento, carpe diem, desea que el camino sea largo/que muchas sean las manianas de verano. Busqué una canción que ensalzara el marco, y la acabé encontrando en "Local Hero" de los Dire Straits: me recuerda la película y, aunque no se puede adivinar por su comienzo, es una de las más "uplifting" que conozco.

También, sintiéndome tan cerca del cielo, podría haber escuchando esta maravilla de Jackson Browne, "Late for the sky", que muchos recordarán por la banda sonora de "Taxi Driver". Que no te importe llegar tarde al cielo: sube por todas las escaleras y vive el camino.




How long have I been sleeping
How long have I been driftin alone through the night
How long have I been running for that morning flight
Through the whispered promises and the changing light
Of the bed where we both lie
Late for the sky

23 de septiembre de 2011

Click!

16 divagues
- Venga,  poneos ahí que os saco una foto. Va porfa....


- Jo mamá, otra foto nooooo.


- Sí, venga que de aquí no hemos sacado ninguna. Ya veréis como queda muy chula.


- Vaaaale. Buf!!


- Pero sólo una ¿eh?. ¿Luego me la enseñas?


- Bueno.... quietos.... Click, a ver, a ver... Click. 


-¿A ver mamá? La quiero veeeeer.


- Espera un momento que acabo. Click. No pongas esa cara. Click. Pero, míradme. Click. Sólo una más. Click. No le pegues... Click. Quietos. Saca el dedo. Click. Esperad, esperad que desde aquí se ve mejor. Click. Click. Poneos juntos. Click.

- Mamaaaá ya basta.

- Te estás pasando. Habías dicho sólo una y has hecho un montonazo....

 - De acuerdo, ahora poneos como queráis. Haced lo que queráis.


- ¿Nos podemos poner como queramos?


- Sí, claro.

- Vale, yo asiiiiiiií!!!

- Yo también!!!!! Ya verás que guay, mamá.

- Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click, Click...


22 de septiembre de 2011

Small talk: tengo que poner más de mi parte

12 divagues
El martes estuve en una conferencia en la que no conocía a nadie. Esto, en contra de lo pueda parecer a priori, suele ser una situación casi idílica: en cada uno de los recreos para té y galletas, o ya en la apoteosis, la comida, saco mi libro y me congratulo del lujo -que nunca disfruto-que supone leer enmedio del día laboral.


Este autismo no ha sido siempre así, pero es que una ya tiene una edad y ha llegado a la conclusión de que poca gente supera a tu lectura en esas conversaciones sobre el tiempo, el tráfico, el último ponente. Lo que en inglés se llama "small talk", en el que soy pésima. Conozco la técnica, no estamos hablando de física cuántica, pero decido no hacerlo. Paso. No pongo de mi parte. Ya puedo sostener un silencio incómodo, no me preocupa.


Pero el sábado tuvimos una fiesta donde no conocíamos a casi nadie, y aquí se complican las cosas. Nos invitaba Campodetenis, mi subordinado (disculpen el tono peyorativo, no es real, simplemente me hace feliz esta inocua venganza feminista histórica) egipcio. Al principio, tras una sobredosis de small talk con tres egipcias jóvenes con exacta melena morena because-i'm-worth-it que trabajaban en bancos de inversión y un anciano venerable del mismo país que parecía estar más forrado que el propio Tutankamón, me sentí suicida. Qué hago aquí? En la terraza, el Pedalista sujetaba una copa a la vez que reía en animada conversación con este y aquel. The heart and soul of the party. Yo seguía con el anciano que esta vez me contaba que las reuniones anuales de su promoción escolar habían sido recientemente en Mallorca, pero en el pasado en Amán, donde asistió el rey Hussein. En ese punto, me debato entre cantarle La Internacional o describir con detalle (gran sopor) mis anécdotas de Cairo (incluída la del taxista que chupó gasolina por un tubo del depósito con los Pedalistas y mi padre en el asiento trasero). Las trillizas de ébano y el venerable mueren de risa. Intento escurrirme de ese grupo: ya sólo queda darse a la bebida. Llega más gente, algunos conocidos, y la cosa mejora. Otra Coronita. También llegan otros con un perro (así son los ingleses, un perro en una barbacoa) al que la gente se dedica a alimentar con todo tipo de comida inadecuada. El perro no puede creer su buena suerte, extático en su pienso.

De repente, oscurece, el primo de Hussain desaparece, y la evening se pone más amable. El perro ya no figura acosando a los comensales, y es que ha salido a airearse. Según comenta el dueño a la vuelta, el pobre animal sufre de empacho, y deja evidencia de sus problemas gástricos en ese mismo instante. Sobre la moqueta. Un perro es un gran rompedor de hielo, por eso me cuenta la Fashion que hacen tantos amigos en El Retiro cuando pasean a Nara, the Fashiondog. Claro que a los amantes del can lo que más les pone-Fashion dixit- es hablar de las enfermedades de su mejor amigo. Sinceramente, si tuviera perro, tambien me llevaría el libro al Retiro. Y el Ipod. Pero es que tengo problemas, ya lo dice la Fashion.

Pero divago. A Campodetenis no sólo no le importa la pota de perro sobre su moqueta (le pasa un Varnish y asunto concluído-pienso que en Vetusta esto habría supuesto un cisma, incluso sobre baldosa), sino que saca los bongos y se pone a tocar. Parece estar sincronizado con la pareja que llega entonces, él egipcio y ella... de Córdoba! armados de guitarras. La mezcla de asistentes de la fiestuki (egipcios, ingleses, ucranos, et al) se muestran terriblemente emocionados con lo del flamenco. Para ellos, todo es flamenco. Tocan unas cuantas cosas, Julia alucina que yo no conozca "Azul", por ejemplo. Tiene una voz preciosa. Vagamente recuerdo que en un punto de la noche me deja una guitarra y toco algún John Denver. Muy cursi, lo sé. Y en otro punto Julia me dice, te sabes ésta? Y yo, claro! Y ella: pues venga! con ese acento cordobés tan chulo. Así es como acabé cantado, sin complejos (pero preocupante en los altos, el trozo del será el champan, será el licor):


"Como Nicholas Cage en Leaving Las Vegas


vamos, mi niño, a perder la cabeza


como si fuera nuestra última noche en la tierra"








Llega el lunes, y parece que paso el small talk casi con nota. O por lo menos eso me dice Campodetenis: "todos mis amigos eran un clamor: mi jefa es supercool, tocando la guitarra y cantando tan bien". Lo que se puede llegar a hacer por una buena referencia, Campodetenis, y le sonrío.

Ya en casa, preparando la ensalada, codo con codo con el Pedalista, me falta tiempo: "Sabes? Pues que dejé encandilados a todos los amigos de Campodetenis con mi voz y mi poderío con la guitarra".


El Peda se gira, y me mira desde ahí arriba hierático: "Ah, sí, te refieres a la barbacoa del sábado, donde hasta el perro acabó potando?"


Pero el perro no bebió, en serio. Fue el único.

21 de septiembre de 2011

Al peo con Murphy

4 divagues
De todos es conocida la famosa Ley de Murphy por la cual "si algo puede salir mal, saldrá mal" con todas sus versiones tipo: La tostada siempre cae del lado de la mantequilla o cualquier solución entraña siempre nuevos problemas....bla, bla, bla.

Pues bien, yo este verano he experimentado otra ley, cuyo nombre ignoro, que seguro había vivido antes, pero que nadie me la había remarcado como tal y que no había visto nunca escrita hasta que mi hermana me regalo una pegatina que decía:




Y yo ahora me lo creo. De hecho se me cumple bastante.

20 de septiembre de 2011

Lo que no amé de "Lo que amé", de Siri Hustvedt

16 divagues
"Lo que amé" ("What I loved") llegó a mí vía recomendación bloguera (Molinos y NáN). Este dato es importante porque sin ella, probablemente no lo habría leído: no sólo su presentación-al menos mi versión parece un best-seller de esos escritos para sólo satisfacer la cuenta de unos cuantos y “evadir o ser pasatiempo” de otros al borde de una piscina-, sino algunos de sus comentarios en la contratapa: “un thriller urbano, con violencia, duplicidad, asesinato y erótica”.

Odié la primera parte con pasión. Las reacciones tan fuertes a cualquier cosa siempre son interesantes: lo más frecuente es que un libro sólo te aburra, consideres que no esté bien escrito o no te importe un pepino lo que les pase a sus protagonistas. Y, en mi caso, lo acabas dejando. Punto y final: sin ningún remordimiento. Pero para mí el principio del libro fue todo eso, y algo más: me irritaban sobremanera esos cuatro o cinco personajillos en sus vidas de artistas neoyorquinos tan alejadas de cualquier realidad, y me hacía subir por las paredes sus entrelíneas psicológicas-analíticas.

Un día quedé a comer con un amigo que es precisamente psicoanalista. Había estado hace poco en Berlín en un congreso de neuropsicoanálisis y, casualmente mencionó a Siri Hustvedt, que asistía como público al congreso, y que en un momento se dirigió al grupo, según mi amigo, impresionando a muchos (él entre ellos). No me quedó claro el contenido de su exposición porque entonces estaba demasiado ocupada en encontrar precisamente el libro que ns ocupa en algún punto de mi bolso. Cuando lo dejé encima de la mesa con un “mira lo que estoy leyendo”, seguro que los dos pensamos en las casualidades. Que no existen.
Pero cuando lo abrí al separarnos, seguro que la magia personal que me transmitió mi amigo sobre la autora se dispersó pronto, porque aún estaba en el primer tercio del libro. Muchos detalles, aunque la autora usaba una voz masculina, me dejaban más que claro que era una mujer la que escribía (apreciaciones sobre los bebés, la infancia), y me enfadaba con esto. Otros puntos delataban que era aficionada (si no profesional, luego supe que era su hermana) al “mundo P” (psico-y terminen con el sufijo a gusto del consumidor). De repente, párrafos y más párrafos sobre desórdenes alimentarios actuales y la histeria decimonónica (y su relación) en boca de uno de los personajes que, convenientemente, escribe una tesis sobre el tema. Y metáforas, y más metáforas “She turned her own body into a cave where she can hide”, que muchos sicoterapeutas usan en serio, y que hasta hace poco yo decía “están bien en la literatura, pero no en la clínica”. Ahora hasta empiezo a dudar que estén bien en al literatura. Pero igual el problema está en mí.

Uno de los personajes principales es artista, y sus reflexiones sobre el arte directamente me gustaban más: no hay misterio, simplemente leía negro sobre blanco algo bastante similar a lo que yo pienso. A todos nos gusta, como vengo diciendo, lque nos corroboren:

In order to grow in value, a work of art requires a particular psychologicla climate. At that moment, SoHo provided exactly the right amount of mental heat for art to thrive and for prices to soar. Expensive work from every period must be impregnated by the intangible-an idea of worth. This idea has the paradoxical effect of detaching the name of the artist from the thing, and the name becomes the commodity that is bought and sold. The object merely trails after the name as its solid proof. Of course, the artist himself or herself has little to do with any of it”.
Pero en la pagina 129 pensé que, incluso con aquella pequenia subversión artística, ya estaba bien: iba a buscar alguna crítica seria en, no sé, por ejemplo The Guardian, y terminar la agonía. Abro Mr Google, y encuentro lo que busco, en el Observer. Leo atentamente aunque medio lateral, porque no quiero saber nada que me desvele trama, en caso de seguir. Pero si ya sabes que cuando has leído un tercio de un libro, y no te has enamorado de su voz, poco hay que hacer, Di-me digo. Entonces leo: “What I Loved is a ferociously clever book that, for the first third, I thought I disliked (…) For the first 130 pages bla bla bla”. O sea, no soy la única, y hay un turning point en la página 130, seguiré leyendo.

Y vaya si lo hay. En la página 132 comienza la segunda parte del libro donde mucho de lo que Hustvedt ha ido sembrando en al primera comienza a tener sentido. El dolor, en su expresión más atroz, cruel y devastadora, es descrito y analizado hasta la extenuación. El vacío, la fragilidad tan completa de nuestras vidas se nos hace evidente en cada página-no que no lo haga en la vida que arrastramos por las calles. Inevitable las autorreferencias, Dios mío, qué haría yo. Y supongo que en la pérdida, en la brújula que da vueltas 360 grados sin pararse en ningún sitio, el lector por fin puede empezar a identificarse con esos personajes remilgados, que en la primera parte solo te parecían un grupo de privilegiados mirándose patológicamente al ombligo.

Pero Hustvedt no se queda aquí: lo que parecía una charla de folk-sicología que nadie le había pedido, lo que dejaba la impresión de un corta-pega barato de la tesis de anoréxicas de su hermana se transforma, a partir de entonces en un caso clínico. En mi opinión, Hustvedt se arriesga, sale de su zona cómoda y nos lleva de la manita a conocer una de las realidades más terroríficas con la que convivimos sin darnos cuenta: la sicopatía. Sin nombrarlo, pero describiendo las pulsiones, los hechos objetivos, la empatía inexistente, la manera de mirar, el encanto superficial, Hustvedt hace una descripción muy acertada de algo que, a veces, no tiene explicación social (en este caso, apunta al origen genético) y que por ello lo hace mas incómodo: nos deja impotentes. Hustvedt juega con el lector. O por lo menos así me sentía yo cuando, de alguna manera, me descubría casi alegrándome de la maldad, para que la pérdida de unas paginas antes-que es sin duda la pérdida del lector-se hiciera más soportable.

“…examples of an indifference many regard as monstruous and unnatural: but in fact they were not unique and their actions were recognizable human. Equating horror with the inhuman has always struck me as convenient but fallacious, if only because I was born into a century that should have ended such talk for good”.
Esta última frase, en la que hace alusión a los horrores del siglo XX nos recuerda, como tantas otras veces en el libro (sus protagonistas intelectuales en loft neoyorquinos, su pasión por el sicoanálisis y el arte), el origen judío de Hustvedt. Precisamente leo mientras escribo esto a otro judío, Saúl Bellow: literatura con mayúsculas. Y tal vez injustamente la enormidad de Bellow, su manera de escribir pone a Hustvedt en su sitio: una autora con pretensiones que, con suerte, nos acerca a una realidad que, por desconocida, a muchos apasiona, y que puede hacernos pasar unos cuantos buenos ratos. Pero ya está. Hudsvedt no entrará en mi “gran literatura” por la belleza de su prosa. Tal vez, al final, aquí tampoco iba tan desencaminado lo de que se puede juzgar un libro por su tapa.

18 de septiembre de 2011

Con un par

7 divagues
Muchas veces hemos comentado en el divblog acerca de la importancia de leer los libros en el idioma en que fueron escritos o ver películas en versión original, por aquello de comprender cosas que sólo captas  con el tono de la voz o porque existen expresiones tan a medida que es imposible hacer de ellas una traducción fiel etc. Las di-vas somos así, que se le va a hacer.

Pues bien, en algunos lugares no son tan remilgados como nosotras, ni tan mirados, simplemente tiran del translator de turno del internet y voilà. With a pair!


16 de septiembre de 2011

Masoquismo vacacional

9 divagues
Desde hace tiempo vengo observando que alguna gente hace en vacaciones cosas que no les interesan lo más mínimo. Lo que más alarma es que, en alguna ocasión, me veo desde fuera, como si fuera una actriz en un escenario, precisamente en ese papel: soy uno de ellos.

Por poner un ejemplo cercano, en estas pasadas vacaciones: visita a los restos arqueológicos de Knossos, ruinas de un palacio Minoico, un absoluto MUST cretense. En mi defensa culparé a un golpe de calor-eso del mediodía, con 245 grados a la sombra (las cigarras aullando enloquecidas)-, porque otra cosa no explica (por mucho que sea un must) que yo (mi último contacto con la arqueología en la infancia de la mano de Indiana Jones o Agatha Christie) acabara saltando entre esos pedruscos bajo el sol de rigor africano.

Luego están los museos. No se entiende la manía de la gente que con los museos (y en particular por sus tiendas). En algún lugar, creo que divagando del gran artista callejero Banksy, ya empecé a mostrar claros síntomas (o a pecar, a gusto del divagante) en esto de la crítica del así llamado "arte". Y de nuevo un mea culpa: pese a pasar demasiado tiempo en museos (vivo en Londinium, a veces llueve), cada vez me siento más alien en estos recintos. Y no sólo por reflexiones pretendidamente elevadas tipo "qué es arte y quién lo dictamina" (aún tengo flashbacks con alguna sala de la exposición de Miró hace un mes en la Tate Modern: el mal del famoso, el papanatismo más feroz, el emperador NO lleva ropa), as above, sino también temas más mundanos, por ejemplo, no me gusta estar de pie mucho rato, me cansa horrores. Me gusta andar, pero no este estar medio quieto, dos pasitos, etc de las galerías. Los temas que más me interesan, lo suelen hacer en horizontal. Y así, tirada en mi sofá, me pregunto porqué si hay un tema del que no te molestarías a estirar el brazo para leer sobre él en tu futón, digo porqué has de ir a un museo a verlo. Y es que esto es lo que pasa en el masoquismo vacacional: gente a los que las ánforas ni fú ni fá, acaban en un museo del barro. A esto sigue que mi museo/exposición ideal sería una de cine, o de fotografía, o una casa-museo de un escritor adorado (mi diagnóstico: fetichismo). Ah, o una de ballenas, claro.

Siguiendo con las ballenas, mi animal gracias a Melville, mi siguiente autoflagelación cretense ha sido visita al Acuario. Nadie me creerá si digo que fue por Mini (que pasados los tiburones dijo que a ver cuándo nos íbamos). Y mucho menos si digo que fue por, por fin, poder ir a una pescadería con conocimiento de causa (en serio, no sé qué careto tienen la mitad de los peces. Antes de que se echen las manos a la cabeza, cuando vivía en Vetusta evidentemente no hacía la compra, para eso vivía en hotel. La confusión aumentó cuando conocí al Peda y sus padres decían cosas como "changurro". Al llegar al UK llegó el problema aniadido de traducir los pescados que ya no conocía en la península: mackerel-caballa, ¿qué narices será eso?) En fin, que me gusta hacer snorkeling (bucear con tubo, estas vacaciones he visto bastantes peces, un par incluso tirando a azules...), pero de ahí a tragarme todo un acuario con los peces en 9 idiomas (no incluído el castellano) va un trecho.

Pero pero pero, la actividad vacacional masoquista sobre la que quería de verdad escribir, la que me deja clavada en el suelo, lívida de perplejidad es la lectura. Mucha gente a la que no le gusta leer, lee en vacaciones (no me incluyo, tristemente, que ser viajera progresiva con niña y leer es más complicado). Los he visto: tirados en las tumbonas en la playa, al borde de la piscina. Y si sé que no les gusta no es porque lea mentes, sino por lo que leen: libros para gente que odia leer, que abominan de la literatura. Libros escritos por mercenarios con el único objetivo de su deglución bulímica, sin que dejen huella. He hecho mi pequeña pesquisa con las tapas y contratapas (estoy en desacuerdo con el dicho inglés de "no se puede juzgar a un libro por su tapa"... vaya que si se puede), y es verdaderamente espeluznante. Ellos están totalmente concentrados en lo que parecen tramas de espionaje, algún marciano. Ellas, sistemáticamente leen títulos tipo "He is the one for you", el fondo rosa, un dibujo de un par de zapatos de tacón. Libros "para evadirse". Jolín, estás de vacaciones: ¿de qué? Es casi mejor quedarse en bloguera impublicable que haber escrito aquello.

El masoquismo vacacional es un síndrome cuya prevalencia está al alza. Creo que incluso hay gente que viaja, a la que no le gusta viajar.

14 de septiembre de 2011

Back from Crete: Back to the chain gang

12 divagues
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Esta canción ha sido la banda sonora de nuestro viaje, y, desde ahora, siempre será Creta. Ya la colgó Diva hace siglos contando su historia y un poco de Chrissie Hynde, con la que comparto el flequillo y el corazón de rockera. Cómo llegó a nosotros (estas cosas siempre pasan de una manera un poco mágica): el coche alquilado tenía entrada de CD, y nosotros sin ninguno, evidentemente. Peros los amigos griegos que se unieron a nosotros durante una semana encontraron un viejo CD de "éxitos ochenteros" en la guantera del coche prestado de su hermana y... el resto es historia. Había muchas más (Bette Davis Eyes, she's ferocius, este rollo), pero fue la enorme "Back to the chain gang" de Pretenders la que nos enganchó y hemos coreado a gritos por la geografía del oeste de Creta.

Por dónde empezar a hablar de este viaje, en el que cada noche desempolvaba (nunca mejor dicho, dada la aridez de la isla) mi netbook y escribía mi diario: 21 páginas. En el que cada día me colgaba la cámara y disparaba: 1700 fotos. En el que en cada acantilado cuando no me veía nadie abría los brazos y gritaba AHHHHHHHHHHHHHHHHHH (momento opá). En el que cada ensalada griega, cada pastel de espinacas y queso, cada ladrillo de sandía me hacía sentir como si estuviera degustando ambrosía. En el que en cada playa desierta, cada vez que me he puesto el bikini de gorro, en cada noche estrellada me he repetido la suerte que tengo (momento antonita).

Somos unos "viajeros progresivos" (además de progresistas, ja ja). Esto lo aprendí hace poco en la radio en un especial sobre el Interrail. Los progresivos somos los que comenzamos en un punto y seguimos avanzando, parando 2 ó 3 noches en cada lugar. Si encuentras tu lugar en el mundo siempre puedes pinchar las ruedas de la campervan y quedarte allí, pero con eso de mi pasión por Kavafis y que lo importante es el viaje, aún no lo hemos hecho. Lo que al principio eran mochilas y autobuses de línea/vagones de segunda se ha transformado en maletas y coches alquilados. Pero seguimos sin saber dónde dormiremos en un par de días. Esto da una libertad que no sé si es ficticia, pero en todo caso podría aproximarse. No sabría ir de vacaciones de otra manera: me ahogo quieta en el mismo sitio. Me decían que con ninios no habría otra salida. Pero la hay: no les creáis.

Creta es una isla muy estrecha y montaniosa, y su parte oeste no está tomada por los paquetes vacacionales de la gente que quiere sol-y-playa. Por esta orografía tan dramática, la isla está repleta de caniones, que desde lo alto de desploman al mar. Un mar cuyo turquesa pensaba que no existía en estas latitudes. Para ir de una playa a otra, has de subir de nuevo la montania por carreteras zizagueantes casi baniándote en el azul que te entra por las ventanas. No eran tontos los dioses: se entiende porqué nacieron aquí.

En comparación con las Cíclades, que es la imagen que tenemos de la "isla griega", Creta es menos preciosista, menos de postal, más salvaje, más no-desarrollada. No puedo explicar cuánto me ha gustado esto. De los pueblos del interior, sus iglesias, sus senioras de negro y seniores de bigotes se enamora cualquier cámara. Y su amabilidad: son muy simpáticos los griegos.

Todavía estoy en shock. Pero hoy he hecho sonar los primeros acordes de esta canción y Mini, antes de que se oyera la voz de Chrissie me ha mirado, ha sonreído y ha dicho: "I found a picture of you".

Y hemos seguido:

"UH!-AH!-UH!-AH!

Those were the happiest days of my life"







13 de septiembre de 2011

¿Coherencia?

48 divagues
Paseando hoy por Lérida me topo con una protesta por la sentencia del Tribunal Constitucional que obliga a equiparar el castellano al catalán en las escuelas. Claro los que viven de eso tienes que protestar, es lógico. No los que viven de enseñar el catalán, si no los que viven de hacer del catalán y los ataques a Catalunya una forma de justificar su sueldo.

Todo comenzó por las quejas de unas familias, que veían como sus hijos no aprendían castellano siendo ésta su lengua materna y, ante la imposibilidad de llevar a sus pollitos a un colegio privado alemán como hace Montilla (donde apenas estudian catalán) o Artur Más que los lleva al liceo francés por poner un par de casos, decidieron denunciar el caso a los tribunales, que les han dado la razón y a cuyos miembros, el señor Mas les ha espetado que no le toquen las narices, textualmente. Estás familias sólo pedían una educación bilingüe castellano- catalán, cosa que a mi parecer es bastante lógica. Pero no. El tribunal sólo sirve cuando la sentencia me gusta, si no, que le den.

El cartel dice: "por un país de todos, la escuela en catalán". El país es de todos y todos pagamos, eso sí, ellos eligen en que idioma vas a hablar. El vino lo eligen ellos y tu pagas la cuenta. ¿Se puede ser más incoherente? ¿Es de todos o sólo de los catalano parlantes? Cada vez tenemos más Cataluña a base de tener menos libertad.

Hay que viajar más...



6 de septiembre de 2011

Ya queda menos

17 divagues
Ha sido un verano memorable, ellos no lo saben, pero lo ha sido. Los pollitos no han hecho ni el huevo en todo el periodo estival, pero nada de nada, sólo jugar, deporte y viajar (que es en definitiva lo que les toca). Yo en mis veranos tampoco cogía un libro la verdad. Recuerdo comprar algún cuaderno Santillana que se quedaba intacto salvo las dos primeras hojas, las de la ilusión. Entonces no nos ponían deberes de verano. Este años sí que tenían, pero no los hemos hecho. ¿Habremos arruinado sus carreras? ¿Ya no podrán ir a Harvard o a Yale? Yo creo que no, que les hemos dado otra serie de cosas, vivencias, que habrán amueblado sus cabecitas de otra forma. Han aprendido que trabajar duro durante el año tiene su recompensa y eso también es importante.

Ya no queda nada para el retorno. En Cataluña comienzan el próximo lunes y aunque todavía no sé cómo nos las compondremos para hacer todo lo que hay que hacer por la mañana a tiempo, luego milagrosamente nos adaptamos, como cada septiembre. La verdad es que tengo ganas de que vuelvan a su rutina. 


5 de septiembre de 2011

Quiero dormir

4 divagues

Son las 3:30 y no puedo conciliar el sueño. He pegado un par de cabezadas entre las 22:30 y las 00:00 y eso ha sido todo. Ayer me logré dormir como a eso de las 2:30 y me he levantado a las 10 de la mañana. En principio parecía ya un horario casi normal. Creía tener la partida ganada. Pero no. Tengo un jet lag del carallo.

Buscando jet lag en google para ver que puedo hacer, me topo con un nombre mucho más científico: distritmia circadiana. Quizá si digo eso en el curro, me dejen estar en casa un par de días para poder dormir a pierna suelta. Suena a algo de corazón ¿no?. Sin embargo tampoco esa es la solución. Lo que no puedo hacer a corto plazo es dormir cuando me lo pida el cuerpo, tengo que luchar contra ese ritmo nuevo y forzar la máquina hasta que vuelva a su sitio. Creo que si no duermo hoy, ya dormiré mañana y de este modo volveré a coger de nuevo el sueño. Sin embargo mañana va a ser muy duro. Tengo una reunión a las 9:00 y me temo que voy a ir poco centrada.

La cuestión es que me duele toda la espalda al intentar adoptar varias posiciones en el sofá. Estoy demasiado cansada como para coger un libro así que he estado viendo la tele tratando de adoptar un encefalograma plano, hasta esa hora maldita en el que se alternan en los canales los sacaperras variados. Llegados a ese punto no hay nada más que ver. Ni documentales, ni películas o series. Nada. El mando salta del tarot, a los puzzles, el "jess extender" o el "aaaahhhh, quieres conocer chicasssss calientessssss". Así es imposible coger el hilo a nada y caer rendido.

Yo creía que el jet lag dependía en gran parte de los horarios en los que viajas. Así mi estrategía (que falla, como el lector avizado habrá deducido) es llegar a los USA como a eso de las 19:00 sin haber dormido, aguantar hasta esa noche y tachán... conseguido.  En cambio para la vuelta hay que coger un avión que vuele de noche, intentar dormir algo en el avión, llegar aquí de mañana y así aguantar todo el día y tachán..., pero no ha sido así. Siempre lo sufro más a la vuelta, cuando estoy en casa. Al parecer esto es normal según leo hoy (que para algo ha de servir estar despierta):

Nuestro ritmo circadiano se confunde menos si viaje hacia el oeste porque un viaje hacía el oeste prolonga la experiencia del reloj corporal y distorsiona menos el ciclo día-noche. Sin embargo, si viajamos hacia el este supone viajar en el sentido opuesto al reloj corporal. Los impactos de jetlag se pueden paliar si encuentra una ruta a su destino hacia el oeste.

También dicen que hay que exponerse a la luz solar (cosa que hoy he hecho) y hacer ejercicio intenso por la mañana (que creo que no haré). Sólo me faltaría añadir a la falta de sueño las agujetas. La putada es que al insomnio se le unen otros agravantes como dolor de espalda, irritabilidad, confusión en la toma de decisiones, apatía... O sea, que mañana, puede ser un día de esos en los que si os cruzáis conmigo perdonad que no os salude y... apartaos!

Estáis avisados.

3 de septiembre de 2011

No lo soy

6 divagues
Ya de regreso. Tras el caos originado por el deshacer maletas, poner lavadoras y tener que colocar los por "si acaso" que acarreábamos y que gracias a Dios no hemos utilizado, la organizada rutina de mi casa se me antoja imposible tras las vacaciones. Apenas queda una semana para que empiece el cole y me parece, como cada año, que va a ser muy difícil que lo hagamos todo y a tiempo.

Durante este tiempo vacacional, no he leído nada, no he visto TV, ni cine, no he escuchado música,  pero sí muchas voces, he visto lugares, otros aromas y sabores... Ha sido una gran experiencia. Yes we can!  We did it! Hemos aprobado con sobresaliente. Todos. Hasta los pollitos. Hasta nosotros. Todo ha salido según lo planeado. Lo volvería a hacer. Sin duda.

Ya he pasado las fotos al ordenador. En total más de 1800. He hecho muchas fotos, he disfrutado con la cámara. Ah... que gusto. Me viene a la cabeza una, que me recuerda que no soy una viajera, aunque me lo haya parecido, aunque lo haya intentado. Por unos días hemos estado ahí. ¡Qué grande es el mundo!