20 de mayo de 2017

Mil gracias, por hacer que cualquier noche pueda salir el sol

20 divagues
Por lo que sea, los divagantes NáN y Lux, se han puesto a hablar de este centro de desvaríos que es divagandodivagando y, jo, me ha hecho una ilu... Ayer por la noche leí lo de Lux, al llegar de una noche de Sol (no había Coronitas) y vodka. Medio ruborizada, cual niña de 7 años a la que elogian sus primeras incursiones con el piano, os digo que me llenó de alegría lo de "me reaniman intereses que creía muertos y enterrados". Me voy a la cama como niña pero además con zapatos nuevos. 

Y hoy me encuentro con esta canción propuesta por NáN de Jaume Sisa, que cuelgo aquí porque quiero que la veáis todos los divagantes. Una vez más, Nán en el clavo (No todo va a ser follar!). Al final os pongo la letra en catalán y en castellano... y mientras jugaré a preguntarme quién es Blancanieves, el Capitán Trueno, la bruja Calixta, la mujer que vende globos, el lobo feroz y Cocoliso.

Mil gracias a todos. 




Cualquier noche puede salir el sol

Hace una noche clara y tranquila, luce la luna,
los invitados van llegando y van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.
Están aquí Blancanieves, Pulgarcito, los tres cerditos,
el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad,
Ali-baba y Gullivert.
Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Hola Jaimito, y doña Urraca, Carpanta y Barba-Azul,
Frankenstein, y el hombre lobo, el conde Drácula y Tarzán,
la mona Chita y Peter Pan.
La señorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado,
los Reyes Magos, Papa Noël, el pato Donald y Pascual,
la Pepa bonita y Superman.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Buenas noches, señor King Kong, señor Asterix y Taxi-Key,
Roberto Alcazar y Pedrín, el hombre del saco, y el pitufo,
señor Charlot, señor Obelix.
Pinocho viene con la Moños cogida del bracito,
está la mujer que vende globos, la familia Ulises,
y el Capitán Trueno en patinete.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

A las doce han llegado el hada buena y la Cenicienta,
Tom y Jerry, la bruja Calixta, Bambi y Moby Dick,
y Sissi Emperatriz.
Y Mortadelo y Filemón, y Guillermo Brown, y Guillermo Tell,
Caperucita roja, el lobo feroz, y el caganer,
Cocoliso y Popeye.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú.
También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.


Qualsevol nit pot sortir el sol
Fa una nit clara i tranquil.la, hi ha la lluna que fa llum,
els convidats van arribant i van omplint tota la casa
de colors i de perfums.

Heus aquí a Blancaneus, en Pulgarcito, els tres porquets,
el gos Snoopy i el seu secretari Emili, i en Simbad,
l'Ali-baba i en Gullivert.

Oh, benvinguts, passeu passeu, de les tristors en farem fum,
a casa meva és casa vostra si que hi ha cases d'algú.

Hola Jaimito, i doña Urraca, i en Carpanta, i Barba-azul,
i Frankenstein, i l'home-llop,i el compte Dràcula, i Tarzan,
la mona Chita i Peter Pan,
la senyoreta Marieta de l'ull viu ve amb un soldat,
els Reis d'Orient, Papa Noël, el pato Donald i en Pasqual,
la Pepa maca i Superman.


Bona nit senyor King Kong, senyor Asterix i en Taxi-Key,
Roberto Alcazar i Pedrín, l'home del sac, i en Patufet,
senyor Charlot, senyor Obelix.
en Pinotxo ve amb la Monyos agafada del bracet,
hi ha la dona que ven globus, la família Ulises,
i el Capitán Trueno en patinet.

I a les dotze han arribat la fada bona i Ventafocs,
en Tom i Jerry, la bruixa Calixta, Bambi i Moby Dick,
i l'emperadriu Sissi,
i Mortadelo, i Filemón, i Guillem Brown, i Guillem Tell,
la Caputxeta Vermelleta, el Llop Ferotge, i el Caganer,
en Cocoliso i en Popeye.

Oh, benvinguts, passeu passeu, ara ja no falta ningú,
o potser sí, ja me n'adono que tan sols hi faltes tu,
també pots venir si vols, t'esperem, hi ha lloc per tots.
el temps no compta, ni l'espai, qualsevol nit pot sortir el sol.

16 de mayo de 2017

Nieve (R6)

18 divagues
Jueves (Santo), 13 de Abril 2017

eso son copos

La ventana de la habitación del Matrimonio Alnorfini (también de Drácula) es enorme y a las 7:30 me despierta la luz. Me escondo bajo la almohada (enorme, soy de almohada leve, al contrario de mis padres que aprendo que un poco más y duermen sentados, como los reyes antiguos). Las predicciones del tiempo de anoche-nieve y bajo cero- de momento no se cumplen-al menos la primera. Cuando me atrevo a mover las cortinas (como buena vampira, tímidamente), lo constato. Pero el cielo está "de nieve".


Poco a poco se va levantando la tropa,  y enseguida estamos en la mesa, cada loco con su tema: el Peda prepara unos tés, y Parras se ha metido a freír huevos fritos y bacon (tiene fondo el estómago de este hombre?). Afortunadamente es seguido solo por Lisi, que se apunta a un bombardeo. Yo pongo muesli a un yogur muy rico. Y entonces confirmamos, todos a una, que sí, lo que está pasando en la ventana es que comienza a nevar. Furiosamente.

Hago cálculos: si pudiera llevar más capas las llevaría, pero es que no podría meterme los brazos del abrigo, así de claro. Hago auditoría, y a día de hoy llevo las siguientes capas o niveles: 1. legendaria camiseta de tirantes de la Yaya, 2. camiseta termal abanderado manga corta, 3. jersey cuello alto negro fino, 4, jersey verde gordo, 5. americana, 6, abrigo. Por debajo, ni que decir tiene que medias bajo los vaqueros negros, y calcetines. Y por encima, fular (que en un punto pasa tb a cubrir cabeza, en plan integrándome con la población femenina en las iglesias), boina, y bufanda de forro polar. Estas son mis pintas, el glamour un sueño lejano.



Nada más salir, giramos la calle y Mini, la que nunca tiene frío, y a la que he obligado a que se pusiera una camiseta de manga larga entre el jersey gordo y la de manga corta, anuncia que... tiene frio en las piernas!!!  Puede parecer una pequeña inconveniencia, pero no nos importa: confirmamos que nuestra hija es humana.  Mientras se sube con su padre a ponerse medias debajo de los pantalones, el resto del grupo permanece en un porche y constata que nieva una pasada y dan ganas de cantar el oh Blanca Navidad. Al lado del porche están instalando, en la fachada de un pub irlandés,  una elevación de madera que suponemos hará las veces de "terraza" en verano . Esto es algo que venimos observando desde que llegamos, ya en Moscú. Yo me pregunto si es un ejemplo más de gentrificación y en un tiempo Rusia estará llena de cafés y terrazas con esas estufas y mantas que abundan en Dinamarca o en Londinium (en esta última, sin mantas), o bien algo que hacen todos los años, y cuando llega el frío las quitan. Desde luego parece mucho curro quitar y poner eso, pero a su vez veo absolutamente cero aplicación al concepto terraza digamos que de comienzo de Agosto a finales de Junio. Igual me equivoco.


La primera parada es el palacio Strogoff . El tema que absolutamente dominan los rusos es el de las calefacciones: entras donde sea y enseguida entras -valga la redundancia-en calor, aquí no hay medias tintas. Así que nos metemos en el hall pese a que la taquilla está más que cerrada, y un hombre -tal vez no antipático sino solo ruso- nos debe decir q rien. Aún así vagamos un poco, y le señalamos si podemos pasar a la tienda de recuerdos, que no tiene otra salida que ese hall (para qué tener abierta la tienda de un museo si este está cerrado y el guarda da la bienvenida a los potenciales clientes con mala cara? Me fascina este país).


Al salir, sigue nevando. Por no repetirme y no aburrir al personal con este divague, durante todo el día nieva y nieva y nieva sin parar. Ah, pero no solo nieve así tipo "Eduardo Manostijeras", no: se trata de Tormenta de Nieve tipo "Expedición Terranova" donde perecieron el Capitán Scott y el resto. Nieve que te pega en la cara, se te mete en los ojos, le cubre el abrigo, la boina... nivel leyenda.


Entramos en una iglesia. Las iglesias ortodoxas no tienen sillas, viene a ser un rollo como en Japón: la gente va, pone sus velas, habla con sus santos, y se va. Hay filas para los santos (o, tal vez líderes, como dice mi padre) más populares, y están tras un cristal que la gente besa. El tema fómite también nivel épico, imaginamos, ya explorado en el divague de ayer. 


Enfrente hay un edificio Art Deco maravilloso, que era la antigua fabrica de máquinas de coser Singer. La cúpula es semiacristalada y hoy en día alberga una librería: alguien puede imaginar un fin mejor para un edificio? En la planta baja hay bastante papelería y souvenirs... en la de arriba ya hay libros y Mini se hace fotos con Harry Potter en ruso. 


Una de las imagenes más conocidas de San Petersburgo es la Iglesia de la Sangre Derramada. Mis compas de viaje quedan atrapados por su magia, extra bajo la nevada,  y yo me debato comparándola con la de San Basilio, que parecía de mentira, con el cielazo azul de fondo. Hay que entrar pues los mosaicos merecen mucho la pena y mientras hacemos fila para las entradas veo a los soldados de Napoleón de la batalla de Boldorino muriendo congelados ante mí. Nieva sin conocimiento. Dentro, los mosaicos son muy chulos y, al igual que mi iglesia favorita del Kremlin, llegan hasta el techo. Hay muchísima gente: claro, la poca que se ve en la calle es porque están todos agolpados aquí.


Hay que tomar un café o una sopa o un vodka o lo que sea, y el kuniadísimo  nos lleva a un bar de hipsters muy cool. Nos sentamos en la ventana que tiene un alféizar importante y, más importante, el radiador debajo. Sorpresa en la carta! Hay "Cacaolat"!!! El camata tiene el cuajo de preguntarnos si lo queremos caliente. "Podría matarte" es lo que dice mi mirada. Nos lo trae en unas tazas de esas metálicas como esmaltadas de las abuelas, todo muy trendy. No todos los miembros del grupo toman Cacaolat, solo las niñas. Mis padres toman capuchos y Els Nens, por supuesto, birra. Antes de salir, las niñas le preguntamos al camata si es Cacaolat-Cacaolat... no lo sabe, pero lo mira y constata: es Cacaolat!!


En este punto hay un motín: Lisi, Sori y Fashion se plantan y anuncian que de ninguna manera van a seguir La Lucha Contra Los Elementos, no son la armada invencible. Que se retiran al apartamento y quién puede culparles: ahí fuera parece la Antártida. Mini también hace un moonwalk con bomba de humo, así que me quedo con Els Nens: Parras y el Peda.



Nuestro primer objetivo -guiados por Parras-es Eliseyev Emporiumuna tienda Art Deco de principios del SXX donde venden comida tipo gourmet y también hay cafetería. Está en Nevsky Prospekt (si hay que aprender una sola palabra en ruso que sea esta: avenida, pero qué bonito es prospekt!). Se trata de un recinto cuadrado con distintas áreas donde se centran en un producto: pattisserie, embutidos, quesos, y tal. Todo muy "fantasía" (palabra que usan mucho Los Jekes, parece ser que prestada de una youtuber o influencer, que para eso son milennials). Decía, que el colmo de la fantasía-aparte de la palmera central- son unos zapatos de Cenicienta de chocolate. Os gustará saber que no compro nada.  Mi estado basal es no comprar nada: no me gustan las cosas, llenar la casa de titos, y mi mente de imágenes de vertederos llenos de plástico. Lo que de verdad me gustaría hacer en la vida es vender lo que he cometido el error de comprar. Parras comenta, ante mi inquietud, que acaba de vender un juego de pesas que nunca ha usado, ("como es evidente" añade luego la arpía de su novia), pero es demasiado esfuerzo anunciarlo, leerte los emails y luego hacérselo llegar al pobre comprador. 









No sé si he comentado que está nevando, así que a la salida de esta tienda, vamos en busca de otro establecimiento: giramos por otra calle, cruzamos un puente  y acabamos en el 57 de Liteynyy Prospekt , Podpisnie Izdaniyauna librería de lo más cool. Allí descubro, por un libro de esos que una solo ve en estas largas paradas de las librerías del mundo, que en Miami hay increíble Art Deco, unos edificios para morirse fotografiando, y decido que, cuando deje de hacer boicot a los USA (3 anís y pico y no hay impeachment antes?) igual puede ser un destino.... (en realidad me mueve el calor, he dicho que no viajaré a lugares fríos EVER again?). También ojeo un libro de John Berger "Ways of looking", que promete y "In America" de Sontag. Hay una escalera genial que trepa por las estanterías que nos preguntamos si los clientes también podemos usar.




Casi enfrente de la librería está, según Parrakas, la "Biblioteca Nacional", un edificio precioso amarillo con una portada de templo griego. Desde la calle, no vemos claro cómo entrar: hay rejas y luego el jardín nevado, y gente que sale y entra por la rampa de la entrada, pero no hay verja que atraviese la valla. Entonces descubrimos un pequeño edificio al lado de las verja, por el que entra y sale gente. Nos metemos, a nuestra derecha se accede a una farmacia y a nuestra izquierda hay una ventanilla con seguridad y puertecilla de entrada y salida. Escondemos las cámaras y pasamos entre el resto de rusos. Salimos de la casita, atravesamos el jardín y accedemos al edificio, por la portada romana. Entramos en una especie de recepción, que termina en dos puertas custodiadas por tres cancerberos: una mujer y dos hombres, todos con mala cara (o, de nuevo,  simplemente rusos). Disimulamos mirando una mini exposición de fotos pero nos hacen un marcaje firme. En un punto nos acercamos a la puerta y el del bigote de Miguel Strogoff, nos increpa de manera ruda, voz alta: "ndjkchnwighv chc ciuhiweh vgnciwei". Entonces Parras pronuncia lo que hoy sabemos es palabra mágica: "Bibliotekka". Como por arte de birli birloque , su bigote se relaja, los ojos se destensan y su cabeza comienza a asentir,  repitiendo "bibliotekka, bibliotekka", a la vez que nos indica con su amable gesto que pasemos las dos puertas y seniala una puerta a la izquierda "bibliotekka, bibliotekka".





Así es como los tres nos encontramos en lo que es blanco y en botella: pasillo blanco, olor a desinfectante, gente extraña vagando. Es un hospital, y lo más probable es que siquiátrico, porque tiene un aire de sanatorium de mediados de siglo. A toro pasado, es fácil todo, se trata del Gorodskaja Mariinskaja boljnica, pero sigo sin saber a qué grupo de pacientes se dedican.

Total que, una vez allí, nos da igual: nos empapamos de la Biblioteca del maldito hospital, que es un cuarto grande donde hay de todo: libros, máquinas de escribir, fotos, jeringuillas de metal, cosas de escritorio (incluída una perforadora de plástico actual, al lado de las antiguedades)... y muchas cosas locas. Ni que decir tiene que allí hay otro funcionario enojado que sale de su cubículo al vernos, y entonces pronunciamos la palabra mágica, y él asiente, sonríe, y se vuelve a su silla.


Ahora cobra sentido la farmacia mientras salimos, y nos vamos partiendo de risa. A mí estas son las "aventuras" que me gustan de viajar, más que ver el obelisco que sea... pensamos que Mini se va a ver decepcionada cuando se entere que hemos tenido una "aventura" y ella no estaba.










Por el tema llamémoslo "Elementos", decidimos ir visitando supermercados para entrar en calor. Bueno, en realidad no nos lo admitimos y simplemente nos decimos que es para encontrar el muesli de Moscú, que no está en el super de cerca de casa. Els Nens se meten en una auditoría de supermercados, que son curiosos en Rusia. Cada uno es una copia más o menos del anterior: habitaciones que se comunican unas con otras, todo muy cutre... quién recuerda los lineales de Tesco! Pero de cada uno que entramos salimos con algo nuevo...




Iniciamos el largo camino a casa, a saber dónde estamos. En una calle encontramos un lugar que nos atrapa primero por su escaparate: máquina de escribir de época, grabadora de esas gigantes tipo rusas. Nos asomamos y vemos un local medio desangelado, con unas pocas mesas pero... oh, qué belleza, las paredes! Están pintadas con imágenes que combinan el concepto donut y el pasado (si es revolucionario, mejor, pero no enteramente): Lenin sosteniendo un donut, los trabajadores levantados que portan banderas cuyo símbolo es un donut, una estatua ecuestre con donut, viejos vinilos pegados a la pared, asimilación de donuts. Oh! Es un café, probablemente de la época soviética que solo vende donuts!!! (Nota: los donuts son típicos de Leningrado y si se busca, hay mil webs con listados "las mejores 12 tiendas de donuts en SP". Sin embargo, como este sitio nos encontró a nosotros, que andábamos perdidos ya de recogida, yo no tengo ahora ni idea de cómo encontrarlo.  Y lo he buscado, os lo aseguro. Pero tal vez sea parte de su magia: no os lo puedo enlazar. Sin embargo, no puedo resistirme a colgaros fotos y fotos, que se harán extrañas en un divague donde no está la catedral famosa, ni el edificio Singer, pero hey). 




Entramos y pedimos uno para cada uno (17 rublos por donut, o sea, 3 por un euro) y unas bebidas. Pero nos quedamos tan enganchados que acabamos pidiendo como doce ("la docena", es muy cuñao el Parras) y les llevamos los que quedan al resto de grupo que se batió en retirada. 



Nota: Unas horas tras la publicación de este divague, SuperLux ha encontrado el café de donuts soviet: se trata de Leningradskiye Pyshki en la Zagorodny Prospekt. Hay que volver! (o ir, los que no habéis estado).


















Pero antes de llegar a casa aun descubrimos otro antro genial, un restaurante llamado CCCP , todo eskai rojo, lleno de posters de los que me encantan, incluido Yuri Gagarn, y con un bufet ruso al que podría someterme solo por hacer fotos a lo loco en esta cantina solo-para-nostálgicos. Pero a estas alturas ya estoy aburrida de la comida rusa.  eso que esta noche volveré a cenar pelmeni (los tortellinis rusos en sopa), pero en fin. 









Cruzamos calles, dejamos huellas en parques nevados, pasamos por canales y por fin, vemos la cúpula de San Isaac en la lontananza: llegamos a casa!! Allí está el que pensábamos humillado y derrotado ejército rojo, digo, de los gallinas, pero que sin embargo aparecen tan felices, calientes y sin echar en falta haber llegado al Círculo Polar Artico. Pero todos tenemos hambre y cuando los tres últimos hemos entrado en calor, nos armamos de nuestros ropajes y salimos en  busca de los prometidos carbonara para Mini.


El restaurante elegido por el Peda está en la calle enfrente de Almirantazgo, y nada más entrar, los siete, con el jaleo propio de siete espanioles nos damos cuenta que tal vez no sea el local para nosotros: parejitas con velas, luz baja, y un pianista en directo. Tenemos flashbacks de Ryan Gosling en La La Land, y segun Parras, al hombre le da un pequeño infarto cerebral cuando nos ve entrar. Decidimos que no, que tal vez otro que hemos visto de camino, que también tenía carbonara.

El de la puerta duda al vernos: como si no estuviera seguro de si tiene sitio, pero jefe, si solo tiene dos mesas llenas! Una de ellas los tipos van con pajarita, pero luego descubrimos que es no era lo único ruso del restaurante: hay pantallas de television en dos paredes a todo trapo, es también tirando a oscuro y la decoracion más bien parece un bar de copas que un restaurante. Hay elementos de decoración tipo lo que una imagina en la casa de Trump. Qué les pasa con el dorado?


Pero la cena está buena (escasa, dice Fashion) y por fin podemos volver a casa, como podemos, por las calles nevadas... esperando que para el día siguiente brille el sol y la nieva se derrita, como en los cuentos.




15 de mayo de 2017

Con qué espantosa clavada malgastarías tus vacaciones?

6 divagues
Uno de esos planes familiares legendarios: Fashion y Sori harán algún día un crucero. Yo lo tengo clarísimo: ni doce caballos salvajes me arrastrarían a "una ciudad sobre el agua". Tiene todo lo que odio: gente, gente confinada en un sitio, oferta de "actividades". No me gusta la gente, y la idea de estar estabulados y ser soltados a ver una ciudad cada par de días se me antoja intolerable. Una ciudad que respira cuando "los del crucero" se van: he estado allí. 

Por parecidas razones no me han gustado nunca las bodas: todo el día colgada por ahí esperando que "lo siguiente" pase. Te pase, quiero decir, porque no tienes ningún control (a ver quien es el guapo que saca su novela). Que llega la novia, que la misa, que las fotos, que el cocktail de bienvenida... bueno, me aburro solo de enumerarlo. El día, ni lo cuento. 

Bien, pues ahora combinemos estas dos fobias: crucero y boda y, ta-rá: bingo, han encontrado mi infierno. El caso es que esto ya existe y me lo cuenta uno el viernes. Yo creo que no he descansado bien este finde por las pesadillas. A saber: hay un transatlántico-nunca mejor llamado-, el Queen Elizabeth, que parte de Southampton y en siete días llega a Nueva York (podría llegar en cinco, pero lo extienden para "gastar menos fuel y que la gente gaste más en la ruleta allí"-dice un pasajero que cuenta su experiencia. Yo pienso: "para ampliar las oportunidades de diversión"). Porque tienen "la mayor biblioteca sobre el mar"... pero quién quiere leer con las marejadas del Atlántico? No hablamos del Mediterráno ni del Nilo, esto es un océano muy en serio. Bueno, y ya habéis visto Titanic: "She can and she will". No hace mucho los duenios se dieron cuenta que podían hacer una pasta si ponían su domicilio fiscal en las Bermudas, y de paso aprovechaban el narcisismo secular de algunos y organizaban allí... bodorrios!!!! (el estar en Bermudas facilitó esto último porque según la ley del UK no te puedes casar en un barco... y yo me pregunto: y lo de las películas??? No te casa el capitán in extremis??). 

Así que mi conocido se va a embarcar en esta broma como parte de la comitiva de un bodorrio. Dice que no habrá wifi, una de esas necesidades básicas en la pirámide de Maslow!!! Si un día de boda, hablando del tiempo con uno y de lo bien que te va todo con otra no es suficiente... aquí tenemos la friolera de una semana!!! Todo en alta mar, que tiene un beneficio aniadido: se facilita el suicidio, o el asesinato-la borda siempre está ahí. Y no es que esté dando ideas, eh? Yo conozco mis límites, y por eso no. 




Sin quitarme esto de la cabeza, y barajando cifras de cuánto me tendrían que pagar para asistir a este evento (lo siento: tengo un precio), entonces me entero de cómo ha pasado su semana de half-term una compa de trabajo. Está casada con un forrado banquero que no está nunca en casa, y cuando llegan estas inoportunas vacaciones que tenemos en el UK, a mitad de trimestre (half term), ella hace sola cosas con los ninios, como irse a Nueva York. Sin embargo, lo que me atrapó fueron sus últimas vacaciones: se fue toda la semana sola con sus dos hijos (9 y 7) a un hotel de lujo (£290 la noche) "para familias" en la campinia inglesa. Uno de esos hoteles donde hay enanos corretando por todos los sitios, con un área acristalada al final del restaurante donde puedes ir a dar el pecho, o donde hay microondas para calentar el biberón. Tienes piscina con agua muy caliente (guinio: meados de los mocosos) y burros y vacas en las afueras para que los ninios vean la vida rural. Bicicletas, cochecitos, patientes: todo de colores vivos. También algún pueblo tipo Tudor no muy lejos, donde los pobres de las tiendas van disfrazados de época para que los ninios les pidan a sus padres comprar lo que será un zarrio de turno... y todo así. Puedo imaginar una manera más terrorífica de pasar una semana de mis vacaciones?


El crucero. El hotel-de-lujo-infantil. Me apuntan con un arma: has de decidir, Di. Crucerobodorrio, hotelconbaberos... Puedo usar la llamada? 




13 de mayo de 2017

De Moscú a San Petersburgo: Tomemos el Palacio de Invierno (R5)

3 divagues
Miércoles (Santo), 12 de Abril de 2017 

Este es un día de tránsito: volamos a San Petersburgo. Hay un tren nocturno que hace el recorrido, y podría haber estado bien, pero era muy caro. Hacerlo de día, para a su vez deleitarse con la estepa rusa también debe tener su cosa. En todo caso, volamos. Es demencial que sea más barato poner un avión en el aire que añadir unos vagones a un tren, pero "así es vida", que dijo el poeta.

Es nuestra última mañana en Mama Ro, recogiendo y empacando. El Peda se va a por leche (la noche anterior compró kefir, que asustó a Lisi en su café: "leche podrida!". No: es una más del Peda, al que menos mal gusta el kefir-pero no la leche, han visto a alguien más raro?-, así que él se lo termina). Yo ando histérica porque el grupo ha votado ir en taxi al aeropuerto (para llevar a 7 personas, más que taxi es una furgoneta verde de maleantes) y yo, temerosa del tráfico de Moscú (hemos visto calles sólida cerca de Mama Ro), hubiera preferido el metro y tren. Pero soy una voz en minoría. En un punto salgo para devolver la Troika (la tarjeta de metro, que nos aseguraron nos devolverían el excedente). Por supuesto, no es así, y la seniora de 58 años muy de Almodóvar de la ventanilla se llama andana. Una joven nos interpreta y al final, típica burocracia soviet, hay que ir a un edificio central en casadios, hacer un pliego de descargo y bailar una jota rusa (de esas de los brazos cruzados y en cuclillas piernecitas, a saber el nombre oficial). 

El taxi viene a las 1115, hora y cuarto hasta el aeropuerto, y al final acaba siendo un recorrido turístico interesante, aunque bajo la lluvia. Fotografía de edificios demenciales mientras Lisi no da crédito a la conducción rusa. 

El aeropuerto tiene, por supuesto, un primer detector de metales, que no es seguridad. No: este es el detector de iglesias, guarderías y demás. Olvide insertar la foto, a la puerta de un centro comercial, donde había imágenes de lo no permitido (no fotos, no bicis) y también había una pistola asi como de John Wayne tachada. Es una ciudad sin ley. Claro que en una iglesia la prohibición se extendía: había un "pintalabios" tachado. En serio? Te hacen desmaquillarte a la puerta? Luego caes que se trata de una versión enloquecida de "Salud e Higiene": como todos besan cristales bajo los cuales hay reliquias con fruición, restos de Max Factor dan mala impresión. La saliva-y sus colonias bacterianas-no importa: no se ve. Dios, qué fómite.

Pero divago. Estábamos en el aeropuerto y la compania (S7) tiene unos colores muy energéticos y positivos (verde lima), y como tal son amables y nos dejan pasar todo el equipaje. Vuelta a pasar seguridad y una vez dentro, comemos en uno de esos cafés de aeropuerto que hay que evitar como la peste, porque nos pegan la clavada del siglo.

El Peda hizo la facturación online la otra noche y, no se sabe cómo, nos puso a todos separados: en el asiento central de asientos consecutivos, pero todos solos. Sori logra comunicarse (en ruso, o lo que sea, esa mujer se comunica siempre... viene a ser como castellano más alto y enfático, y no falla), y consigue que alguien les cambie e ir al lado de Mini. Los demás no tenemos la misma suerte: a mí me toca entre dos rusos enormes que ocupan parte de mi asiento, por los dos lados. Uno me habla: en inglés como el de mi madre (4 palabras) pero sin el drama, y comenta "Salou!!!, Portaventura!!!". Me da ganas de arrancarme, en venganza, con el chiste de Eugenio: "muy buena la ensaladilla rusa! Fantásticos los polvorones de la esptepa! Magnífico Demis Roussos!!". Luego comenta algo que debe ser "qué rareza subrayar y escribir en los libros", yo río. Y por fin se calla, pero se pone a hablar con el otro oso todo el vuelo. Un horror. Detrás llevo, sin embargo a Parras y, oigan: el hombre más feliz del mundo. Al principio le entra a ventanilla una rusa muy trabajada, veintitantos. Y de las últimas otro pibón de la misma edad. El hombre no cabe en sí de gozo y le oigo agradecer a su kuniado el Peda la elección de asientos. Dice que se le ha hecho corto el trayecto. 

En Leningrado también nos espera otro del Equipo A, con su furgoneta, que nos lleva al apartamento. Vemos una gris ciudad soviética hasta que llegamos al centro y todo empieza a ser imperial. Nos deja a la puerta de un edificio donde está nuestro apartamento, al lado del Four Seasons Hotel en la avenida Voznesensky, a un tiro de piedra del Hermitage. Al fondo de la calle se ve la aguja del Almitantazgo (uno de los edificios míticos de la ciudad). 

No nos podemos creer nuestra suerte en cuanto a localización, pero, por dónde se entra? Hay un pequenio pasadizo a una especie de patio, como los parisinos, que luegon veremos es una característica de la ciudad. Le decimos al conductor que c ómo se entra, y menos mal, llama por teléfono y baja un chico, que nos invita a subir al apartamento. 

No hay que entrar por el patio parisino, sino por una puerta de metal, que parece conduce a un zulo o a un almacén. Lo que hay dentro no es mejor: un pasillo cutrísimo, como de edificio antiguo que se ha dejado de la mano de dios y que hoy son pisos de estudiantes. Hay cables colgando por las paredes, y las escaleras que sí, un día debieron tener clase, están desconchadas. Fashion me mira con odio puro: "Di, dónde nos has metido?". Yo no sé donde meterme, porque al llegar a la puerta... es también de metal!! Con mil llaves, da a una segunda puerta: todos me odian. 

Sin embargo, al entrar, se trata de un apartamento normal. Lo de fuera parece un mal suenio. Hay una sala con calefacción bajo las baldosas, y en ele está la cocina, totalmente equipada, hasta con lavaplatos. Hay dos banios y tres dormitorios: uno de dos camas, otro de una grande (los dos decorados bien, estilo ikea juvenil) y la tercera, que por supuesto nos endosan sin negociación a los pobres Pedalistas, la "habitación Arnolfini" -cualquiera que conozca el cuadro de Jan van Eyck, entenderá el verbo endosar. Eso sí, dará para buenas fotos de fantasmas en los días venideros. 


Dejamos todo y salimos a una primera aproximación. No me había puesto las medias interiores, y en seguida me doy cuenta que es un error: aquí hace Frío, y a otro nivel que el que hizo en Moscú el peor día. Pero la luz es preciosa, y paseamos por la plaza del Hermitage, llamada Plaza del Palacio, el Hermitage que fue el famosísimo Palacio de Invierno, que se convirtió en el símbolo del inicio de la Revolución. La plaza es bestial, con la columna de Alejandro en el centro que ríete Nelson, y los edificios "magnificient" de alreadedor vienen a ser un poco como nuestro piso: imperiales, pero por los enormes ventanales no se ven esos salones forrados de libros y luces laterales que abundan en Londinium. Aquí se intuye que se han puesto vendas a lo que un día fue. 



Al otro lado del palacio está en inmenso Neva: de verdad que este río impresiona... casi parece el mar. Paseamos por su orilla, al frente tenemos la fortaleza de San Pedro y San Pablo, todo muy fotogénico. Volvemos por las calles de dentro, tras haber recorrido congelados casi todo el Hermitage que da al Neva y ya va siendo hora de cenar.




Nos cuesta basante rato encontrar un sitio; por finacabamos en una especie de bar de hipsters donde también dan comida. Es un sitio de esos grunge, bien decorado, y no parece muy caro. De beber, los chicos se piden pintas de cerveza y Fashion y yo decimos, así a lo loco "ah, agua". Cuando traen la cuenta, el Peda me hace notar que por la botella de 75 cl de agua nos han cobrado... 10 euros!!! O sea, lo mismo que TRES pintas! No doy crédito. A ver, en Rusia siempre se bebe agua embotellada por algo que leímos de mercurio en la del grifo. El diavagnte ya sabrá que yo soy la mayor fan del agua del grifo a este lado del Neva, porque no soporto la imagen de campos de basura llenos de botellitas de agua. Ya conté cómo en aeropuertos de EE.UU. ya tienen fuentes para rellenar y dejar esta estupidez que tenemos aquí de tirar nuestra botella y tener que comprar otra al pasar seguridad. Pero al pedir agua, así al final del pedido, como "ah, sí, agua", nunca nos podíamos imaginar que iba a ser Evian recién destilada de un maldito glacial en Suiza o dondequieraqueesté, con el riaco que tenemos a un par de manzanas. De nuevo: demencial. Toda mi familia, en particular los pobres Lisi y Sori dicen que no pasa nada, qué vas a hacer y ya. Pero les explico porqué voy a reclamar: me parece perfecto que quien sepa que está encargando una "marca de agua" (en serio, demencial), y la quiera pagar, allá ellos. Pero lo que no pueden hacer es, a un grupo de gente que está cenando y te piden casualmente agua, encajarles una botella que vale más que los platos de algunos de ellos! Así que, para bochorno de mis pobres padres, se lo comento amablemente a la camarera que dice "es lo que pedisteis" y ahí entro yo "puedo hablar con tu supervisora". Al rato aparece con una nueva cuenta donde nos han descontado los 10 euros... Mientras salimos, trato de explicar al grupo que yo no pensaba que eso iba a pasar, pero que de verdad quería dejarles feedback, que siempre ayuda. 



Pasamos por un super de camino a casa para hacernos con "material para el desayuno". Al llegar, el pasillo fantasma está calentísimo, y el piso no digamos. Y es que esta es otra característica rusa: hará frío en las calles pero la energía que invierten en calentar los interiores es una pasada. Incluso en el dormitorio del matrimonio Arnolfini, donde la impresión es gélida...












11 de mayo de 2017

Kremlin, Kamarada Lenin, Kamarada Karl y Krispy Kream; sol y buen tiempo (R4)

5 divagues
Martes, 11 de Abril 2017

Nuestro último día en Moscú: hoy Parras se ha aventurado a por desayuno y-sin conocimiento, o tal vez será Stendhal de nuevo-aparece con una caja de donuts de Krispy Kream. Lo de siempre: había una oferta (que no pudo rechazar). Antes de salir, se me ocurre poner una lavadora (Mama Ro cuenta con infinidad de facilidades, como veis). No es este electrodoméstico una de mis especialidades, entre nosotros: así que pongo lo que creo es un programa corto, pero a saber lo que he programado, porque toda la familia esperando y la máquina sigue. Finalmente la he de parar drásticamente (sin llegar a desenchufar del cable, pero ahí estamos), ya que se dispone... a secar! De la ropa (en su mayoría interior) sale vapor.


Volvemos a la Plaza Roja, y hace otro día soleado precioso. Así es como recordaré esta plaza: luz. Pero, oh destino! el mausoleo del camarada Lenin está cerrado otra vez. El soldado dice a uno que no abren hasta verano, a otro que a la semana que viene. Nos da mucha pena: qué mejor plan que ver al líder de la Revolución embalsamado? Habrá que volver a Moscú (cosa que tengo clara, más escribiendo este diario), por ejemplo cuando hagamos el Transiberiano, uno de los viajes-sueño de mi vida.


Decepcionados dejamos la plaza y alrededores (sigo alucinada con la belleza de tanto ladrillo rojo) hacia el Kremlin, pasando por el fuego eterno al soldado desconocido, donde hay un cambio de la guardia cada hora y vemos a estos de los pasos exagerados y secretitos tocándose botones (mucho tema latente en el Army, que se lo digan a Village People).
















Por fin, el Kremlin, donde hacemos la visita de rigor. Nada más entrar, a la derecha, nos encontramos con unos nuevos baños prefabricados (algo más sofisticados que los de ayer, pero sin música) y-en serio que esto no fue planeado-pero hoy hace tanto calor que tengo que entrar a quitarme las medias de debajo de los pantalones. Nuevamente -el destino-, tengo orientales esperando y, otra vez, visiblemente enfadados cuando emerjo. Divagantes, tranquis: a partir de hoy, en San Petersburgo, no habrá más tonterías de me quito o no las medias, os lo aseguro.

















El Kremlin es una antigua fortificación donde hay, aparte de los edificios institucionales que todos asociamos con "el kremlin", un montón de iglesias, tal vez catedrales, de cúpulas doradas. De hecho, una no sabe bien si está en Aladdin o un cuento de las mil y una noches. La que más me gusta es una que tiene pinturas nada pulidas que van desde el suelo hasta el techo. Los colores son medio pastel-oscuro, rosa y azul predominan (no se podían hacer fotos, Di turista modelo no puede incluirlas). Pasear por allí es muy agradable: hay un mirador que da al río, por donde estuvimos paseando el primer día y de fondo está el edificio de apartamentos de Kotelnicheskaya.




Al salir vamos paseando en busca de un snack (estoy en mi campania "evitar anglicismos", pero es que refrigerio o comida ligera no me salen-y aparte me echan de casa) y en el mayor "tourist trap" (ahí estamos de nuevo, no sé, cepo para turistas?) de la ciudad vemos un My-My (de esto más luego, es la cadena recomendada por mi aprendiz de brujo que estudió la carrera aquí), un McDonalds (ayyy si el pobre Lenin levantara la cabeza!) pero seguimos avanzando por Okhotny Riad, donde fotografiamos parafernalia comunista que nos fascina: en pomos, frontales... hasta llegar a la Plaza Teatralnaya, donde rendimos nuestros respetos al Tío Karl, enfrente del famosísimo teatro Bolshoi, pasamos por TsUM (otro gran almacén, no tan bonito como GUM) y terminamos en un local agradable comiendo unas quesadillas (yo). El caso es que estamos cerquísima de casa, es entonces cuando nos damos cuenta que Chyste Prudy realmente está muy cerca del corazón de la ciudad.



Al llegar a Mama Ro hay un motín: el plan inicial era ir a unos banios públicos (actividad para la que todo el grupo empacó baniador-o bikini). Pero Sori y Lisi se descuelgan, y Fashion se duerme depie. Mini no tiene ningún interés en hacer X, pudiendo ver a las "Seven supergirls" haciendo X. Y Parras, anfibio o pez, o marinero por lo menos... está dormido en el orejero de la "Habitación Arte Callejero", así que el Peda y yo nos lanzamos solos de nuevo a las calles.

Muy cerca de Mama Ro hay dos de las siete moles estalinistas que hicieron mis delicias: el primero es el Vysotka u Krasnykh vorot (Red Gate), una maravilla absoluta (una imagen vale más etc) .






Esta es la estación de metro de Red Gate (Krasnye Vorota), que a mí me parece ESPECTACULAR



Y luego, unas calles más arriba el Hilton Moscow Leningradskaya Hotel, mucho menos impresionante, pero porque venimos de donde venimos: 



Seguimos avanzando por avenidas totalmente soviéticas, de esas de 6 carriles, que como creo he dicho, recuerdan también a Berlin, y terminamos en algunas  calles normales donde nos encontramos con cosas como estas:



















Estamos buscando los míticos Sanduny Baths para darnos un chapuzón, y antes nos encontramos con su chimenea maravillosa (y, bueno, todo el edificio)




Va a ser otro de los sitios donde tendremos que volver pues, al entrar, ya es muy tarde y el precio no es desde luego barato para estar solo una hora: nos preguntamos cómo tienen predicamento para los rusos normales: gastarse unos 50 euros para un chapuzón? Bueno.




Al volver caminando a Mama Ro (el teléfono del Peda dice que llevamos 18 kms en todo el día) nos encontramos con el resto del grupo, muy relajados y frescos, ávidos por salir a cenar. En la calle que lleva al centro hay un establecimiento de la cadena "My My" recomendado por mi junior como "una experiencia local", aunque tal vez "no tan sabrosa". Sí, es totalmente auténtico, haces fila con tu bandeja, y luego sufres ante lo que parecen samosas indias, pero a saber lo que llevan dentro.... yo pido una que lleva, por ejemplo, remolacha. El lugar parece una "taberna aragonesa", con los arcos de ladrillos y... el vodka. No, vale, pero en serio que el Peda y Parras se marcan un vodka que aseguro no tiene nada que ver con lo que te ponen con zumo de naranja en la noche occidental. No es "vodka con naranja" un "orgasmo"? Por la cara que ponen, esto no lo ha sido...