17 de agosto de 2014

Henry Miller Memorial Library: Un lugar mágico (WC17)

Con bajar por los acantilados de Big Sur ya hubiera sido suficiente: ese día no necesitábamos más. Sin embargo, como a veces pasa en los viajes, hay jornadas que están tan llenas que cuesta digerirlas.

Enmedio de Big Sur, escondido entre el bosque a la izquierda de la mítica 1 (estoy hablando de ruta norte a sur) está la Henry Miller Memorial Library.  Para mí una parada indispensable y, sin duda, uno de los Momentos y de los Lugares del viaje. 

No soy una fan de Miller, básicamente porque no le he leído (espero las voces del comité literario de los divagantes para lanzarme): creo que tengo "Trópico de Cáncer" por Vetusta (concepto "Leído en Uruguay"), y no recuerdo si lo terminé (o si lo empecé). Lo que pasa con los que tenemos tremendas lagunas (y por eso nos ponemos tan pesados con no leer contemporánea), es que no hemos leído a clásicos como Miller, o a otros tantos... Pero da igual: este divague es para decir que es indiferente. Merece la pena incluso si no solo no le has leído, sino si lo que sabes son solo cuatro anécdotas: que sus libros estuvieron prohibidos en la USA durante décadas, que fue de esos suertudos que vivió en Nueva York, París, y Big Sur en California, que se casó mil veces, que tuvo un affair muy largo con Anais Nin (de ella sí que leí en su día "Delta de Venus").

No hace falta ser conocedor de Miller porque esta biblioteca-tienda-espacio que le han montado en Big Sur atrapa de todas formas. Para empezar, está no muy lejos de un restaurante bien, con impresionantes vistas (que colgué ayer), donde está comiendo toda la gente bien que va haciendo la ruta. En la parte de abajo del restaurante hay una tienda de souvenirs: no hay más preguntas. 

Entrar por el caminito en este trozo de bosque ya es una experiencia distinta. No hay tanta gente, pero hay un par de mesas de ping-pong y sofás donde algunos leen. Al fondo hay una cabaña de madera, y allí esta la "library". Tienen un par de pianos que Mini se anima a aporrear, y nadie pone ningún problema, "están para eso". Libros colgados desde el techo. Pósters. Sus libros, por supuesto, que puedes comprar. Otros libros, "Sex is fun", un cómic que hojeé, por ejemplo. Otro estante con una copia de "los 100 libros que más me han influido" (a Miller, claro). Si te quieres tomar un té o un café, ahí esta la tetera y un bote para que dejes una donación, que nadie controla. Al fondo del jardín, una pantalla para ver pelis de los ciclos que hacen por la noche. Hay talleres, cursos de literatura, presentaciones de libros, conciertos, festivales de cortos, mesas redondas... 

Y por supuesto, el sofá: quién no se quedaría todo el mes en este sofá, leyendo, hablando con los que pasan por ahí, viendo la vida pasar... divagando?



El primer finde de Diciembre hay un taller de escritura creativa.  Puestos a soñar con una "concentración de divagantes", después del Ryad, no se me ocurre ahora mismo ningún otro sitio mejor...














10 comentarios:

  1. No me considero fan de Miller, pero lo fui hace un porrón de años. Los yayos es lo que tenemos. Leí frenético los dos Trópicos, la trilogía de la "Crucifixión rosada" y "El coloso de Marusi". Pero no lo releería, porque el mensaje se sobreponía al signo. O quiza sea que el mensaje, en aquellos tiempos grises, resultaba tan brutal que ni me daba cuenta de cómo escribía. En todo caso, releería Trópico de Capricornio, que fue la que más me gustó.

    Veo por las fotos y lo que cuentas que los americans (como ellos se llaman a sí mismos) son capaces de tantas cosas. Desde matarte en cualquier motel para violar a tu texana y robarte el sombrero, a hacer estas cabañitas hippy-artísticas donde se puede hacer todo (supongo que salvo fumar). These are so cute.

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  2. Yo ni siquiera lo leí en Uruguay. Será un prejuicio, pero es un hombre que siempre me ha dado muchísima pereza. A lo mejor porque era el escritor favorito del padre de una amiga del cole que me caía fatal (El padre, no la amiga). Tenía esa idea tan disparatada que tienen los niños de "seguro que es un escritor horrible si le encanta a este imbécil". Pero la librería mola muchísimo. Sí que sería un buen lugar para la concentración de divagantes.

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  3. Yo a los Miller los confundo siempre. Que si Henry, que si Arthur, que si Glenn y su banda… Uno de ellos se casó con la Marilyn, eso es seguro.

    Al primero de ellos, a Enrique Molinero, lo leí (a escondidas) en el verano de COU. Supongo, que aquellos libros serían algo verderones, ¡¿por qué, si no, me subía sigiloso al desván para leerlos?! Pero no recuerdo ni una letra.

    Por otra parte, esa Library me parece, aunque pelín a desmano, un sitio excelente para reunirnos. Sólo le encuentro un pero: la instalación eléctrica. ¡Menudo chapú, basta con ver la penúltima foto, la de la paloma de la paz a puntito de electrocutarse!

    Pero, ojo, son ganas de poner pegas, pues bien pensado tendríamos almuerzo garantizado: pajarito frito.

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  4. Mira, Di, yo no he leido a Miller, pero tampoco tengo tengo nada en su contra. Simplemente nunca nos hemos tropezado en el camino. Pero lo de pasar unos días de dicembre en esa cabañita, eso sí que no. Pero si al parecer en agosto se necesita abrigo!!!! Nada, nada, tu deja lo de la cabaña y el bosque bucólico para otro verano y busquemos un sitio con solecito donde aprovechar los sofás y los porches.

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  5. Hoola mundo!. Hola Di@Diva!. Tan seguro como que en verano nos suben el precio de la luz estamos de vuelta para la vuelta al cole. Forrando libros, jurando en arameo porque es un coñ*** y esperando tener un hueco para leer las Di-venturas por la coast. Se te ha pegado el acento americano?, ya sabes decir theater en lugat de theater y color por colour. Como si no hubieras tenido otras distracciones!
    Yo este verano he tenido oportunidad de volver a comprobar qué mal hablo inglés y espero volver a recontracomprobarlo antes de noviembre! :).

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  6. Hola bichos!!!!

    Lo primero, danzas tras la rentré de IRE (ya hicimos danzas en las rentrés de los demás, aunque no se escribiera tal q así). Quién nos falta? IRE, lo del acento yanki se le pegó a Mini, era muy gracioso... al principio le decían q les gustaba su acento brit, pero luego era una risa... "estamous trabahando en ellou" ..

    MARISA + LUX: de qué vais, tiquismiquis, con la cabania? No veo los problemas eléctricos q anuncia LUX: es un montaje, una performance de críica social. La paloma de la paz está constantemente amenzada, a riesgo de perecer con todos los conflictos (a los q no dedico divagues pq la experta es Marisa, esa sí q nos podríá hacer un divague de lo de Siria y demás, pero aún me debe un divague CESITA de los banios públicos romanos, os acordáis? e IRE de otro tema eólico? puede ser? En fin, gente sin palabra). A lo q íbamos, la luz va y si no, hay un generador q seguro hace un ruido infernal por la noche pero con llevar tapones solucionado. MARISA: hace fresco en verano y en invierno. Así q peor q lo vivido, no será.

    Pero bueno, si decís q no, será q no... (barbilla elevda, despechada). Pensaremos en el ryad mejor... (Fashion está en Fez y grandes positivos informes).

    Otra cosa: me consuela (Mal de muchos) q nadie realm ha leído a MIller, solo NáN en Uruguay. NI siquiera Erudita CESITA q sí quiere ir a Big Sur al encuentro de divagantes, por lo tanto está momentáneam en mis buenos libros.

    Pero si hay ahí fuera algún fan.. que se manifieste y nos meta a todos el gusanillo!

    Abrazontes

    di

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  7. yo ya te lo he dicho 20 veces pero seguiré dando la brasa.

    Yo sí lei a Miller en su momento, los dos trópicos, el Coloso y alguno más. Leí también los diarios de Anais y todo lo que contaba de Miller y di por terminada esa etapa. Luego me encontré con su correspondencia con Lawrence Durrell con una portada maravillosa con los dos en pelota picada en la playa en una isla griega y me reencontré con los dos y fue una pasada...sus cartas ya de anciano ancianisimo desde Big Sur eran una pasada. Tienes que leerlo.

    Yo me voy alli cuando tu quieras, reina mora.

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  8. Mo, voy a leer la correspondencia con Durrell y el "Quartet", en serio.. si me esperáis lo leo con vosotros, pero tengo mucho esperando y ya sabéis q leo lenta (no quiero ser quejica, pero ahora estoy revisando por enésima vez aquellos artículos con los q me perseguía lux-"los has presentado, Di, di, los has presentado?" , cuando lo q querríá es escribir divague o irme a leer a chirbes...)

    Pero por lo q veo lo q leíste en el pasado, bien, pero ya, no? Creo q me leeré el Coloso, básciam pq quiero ir a Corfu el verano q viene así tipo isla griega de las q me gustan...montamos allí el encuentro divagantes? (ya q a big sur solo venis cesita y tú)

    muxu guapa

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  9. Creo que le debemos mucho a H. M. En el primer tercio del siglo XX, una decena de escritores abrieron nuevos caminos, nuevas perspectivas: Thomas Wolfe, Proust, Kafka, Joyce, Becket, Faulkner... Todos ellos abrieron caminos a la expresión que han recorrido muchos de los escritores posteriores. Aunque no hayamos leído a ninguno de los nombrados, los hemos leído en otros, sin darnos cuenta. Es difícil leer un buen libro sin encontrar un recuerdo de alguno de los mencionados.

    Henry Miller aportó, dentro del Realismo abierto por Thomas Wolfe, una visión dura y descarnada del sexo. Nada fue igual después de él. Cuando leía las escenas de sexo de Rayuela, imaginaba que Cortázar tenía una foto suya con una vela encendida.

    Pero sobre todo, aunque algunos escritores libraron una batalla contra la censura anglosajona, Hwnry libró una guerra total, con un libro tras otro prohibido, hasta que ganó todos los juicios y desde entonces la censura dejó de prohibir por costumbre.

    Además, en Trópico de Capricornio encontré la mejor crítica contra la esquizofrenia capitalista, con su personaje trabajando en la sección de personal de una empresa de telegramas.

    Sin embargo, leído en su tiempo, no me apetece revisitarlo. Solo lo haría con uno, "El coloso de Marusi", en el que se expresa una voz totalmente distinta, serena, en armonía. A ese libro se debe la paloma de la paz de la cabaña memorial.

    Quizá más adelante podamos leerlo juntos para construir un divague,

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  10. Yo en su día me atreví con Trópico de Capricornio, y no me arrepentí, de verdad, porque lo dejé.

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