8 de agosto de 2014

Biblioteca Pública de Seatle: Acampar y pasar el mes aquí (WC8)

El lujo de poder escribir largo y tipo diario (admitamoslo, un rollo, pero si no, se olvida) como la entrada anterior es debido a las 4 horas de tren que separan Seatle de Portland, eso ya lo he contado. Y sigo. El divagante tendrá que disculpar fallos ortográficos, de teclas resbaladizas y de construcción gramatical (me refiero, más errores de lo común) pq escribo en notepad y no veo el principio de las frases. Darle al enter es todo un alivio. Enter.

Hoy ha sido uno de esos momentos de viaje de orgasmo continuo. Uno de esos ratos en los que una olvida el cansancio, jet-lag, cama incómoda, comidas fuera de casa que tras una semana acabas (yo acabo) odiando. Hoy hemos estado en la Seatle Public Library (www.spl.org)-Biblioteca Pública de Seatle. 

Creo que nunca he visto una biblioteca igual. Decir que podría haber pasado aquí todo el mes de vacaciones igual pueda parecer una exageración, pero desde luego el rato que hemos pasado se ha hecho totalmente insuficiente. La biblio combina dos de mis pasiones: los libros y la arquitectura. Los libros, no he podido ni hincarles el diente... el edificio... buah, qué maravilla. Diez plantas de espacios abiertos, sus paredes y techos rombos acristalados. Las escaleras verde lima, los ascensores dan a pasillos rojos, los banios blancos nucleares que parece que estás en una peli del futuro. Mucha gente en miles de ordenadores, pasillos que me recuerdan a la Londidium Library que visité este invierno... zonas como cafetería, como terrazas, como jardines. Todo parece un lugar de pasarlo bien. Al salir el poli me ha preguntado de dónde éramos (again), y le he acabado diciendo la suerte que tenían con esa biblio en la ciudad...

Al salir hemos bajado por las calles para comer la famosa "clam chowder" (sopa espesa de almejas). El sitio debe ser "El calamar bravo" de Seatle... especialidad esa sopa, y todo tipo de Fish & Chips. Ya se sabe que los yankis hacen el espectáculo como nadie, y esto no parte de la nada y estás en los Oscar, no. Esto empieza en la fila para hacerte con unos pulpitos rebozados, donde tienes instrucciones: los vendedores llevan un micrófono a lo Madonna (lo siguiente, cantarán "Vogue"?) y preguntarán lo que quieres, y no hay que ser tímido y, just do it, grita tu pedido (en "El calamar" vetústico solo gritan los camaeros y sin micro "unas bravas, uno cn bien de picante" etc). Por no hablar de los conductores de esos buses anfibios (que también los hay en londinium, esos que salen en las noticias porque siempre se hunden en el támesis, o se incendian-cosa de Boris). Los conductores van cantando Y bailando así con los bracitos, haciendo cantar a la gente que ha pagado su billete para que hagan algo razonable, como en Europa: que les ensenien la ciudad y les rescaten de un naufragio menor. 





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