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| Resturante de Donia Elena |
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| Baklavas: love them or hate them |
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| Skopelos Town desde el ferry |
Alonissos es alargada y sus dos tercios superiores son todo bosque, no hay pueblos. En la costa este hay carretera hasta un punto, y ahí sí que hay pueblitos frente al mar, mar tan tranquilo que suele parecer un lago, ya que enfrente está la isla deshabitada de Peristera. Hay también otra carretera que va por "arriba", por en medio del bosque, que es por donde seguimos a Vassili unos 20 minutos hasta nuestra casa que está en un núcleo (de unas 10 casas) llamado Vamvakies. Dos kms para el norte está la famosa playa de Agios Dimitrios y ya. No hay más. Esa sensación de estar remotos me encanta, claro que como aún sigo algo preocupada por los incendios, también me da algo de miedo.
Al llegar, la casa me parece solo "bien". A ver, no hay que ponerse estupendos: somos los Pedalistas y no olvidemos en los agujeros que nos hemos metido (récord 80 pesetas en la India, 2002, baño en la -ehem- "habitación"!!!), pero este sitio, relación con precio, está solo "bien" (recordemos lujo asiático con Doña Concha, pero con bicho claro). Pasados los días nos hacemos más al sitio. Tiene una terraza genial al mar (o sea, al este), al que puedes bajar por una cuestecita en 2 minutos, pero no tiene piscina. Estamos un rato tirados y desde luego que una piscina se agradecería porque el calor es severo. Que sí, que tenemos el mar a 2 minutos. Malcriados.
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| Agios Dimitrios |


| Vistas desde la carretera |
La Horá, o pueblo viejo de Alonissos (Paleá Alónissos) estaba habitado hasta el terremoto de Marzo de 1965, que asoló a todas las Spórades. Poco a poco, cerrando el cole y dejándolos sin electricidad forzaron a la gente, sin ganas, a cambiarse a Patitíri, que está en el lado especular de la Hóra, pero al este. Esto quiere decir que la Hóra tienes las mejores vistas a la puesta de sol y realmente, está en un enclave espectacular. Obviamente, esto no pasó desapercibido años después a alemanes y británicos que comenzaron a comprar las casas derruidas "por una canción" (dice nuestra guía) y ahora lo han convertido en... Disneygriega.



Paseamos por sus callejuelas, como digo, llenas de encanto, pero que tanta gentrificación han conseguido que vayas con una mano en la cartera. Restaurantes, cafés, terrazas, gente, gente, gente, tiendas de recuerdos, galería de arte (Atención: Peligro, GON-GON-GON). Aparcamiento habilitado en la entrada. Pero en un punto: un oasis en el desierto del cartón piedra: una tienda de gyros!!!! Pillamos tres, extra de patatas fritas y, con el recuerdo de esa terraza en medio de la nada que tenemos esperándonos, decidimos volver a casa, en lugar de comerlos allí, con El Turista.
Está atardeciendo, y el camino de vuelta es una fiesta...













¿Qué le pasa al sitio que está solo "bien"? Pon más fotos!!
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