"Kudos" es la última novela de la trilogía que Rachel Cusk escribió entre 2014 y 2018, protagonizada por Faye, una escritora que viaja y cuenta conversaciones con gente que se va encontrando. La primera es "Outline" ("A contraluz") y la segunda "Transit" . Los leí en 2021 y 2022 respectivamente, y me había guardado "Kudos" ("Prestigio") un poco a modo de "libro de emergencia": apuesta segura para llevarte a un viaje corto sin otro de reserva -de hecho, tras años en mi balda, me lo llevé a la semana de Donosti a principios de septiembre. Pero quien crea en los Hados tal vez considere que lo dejé estos años para coincidir con el momento vital de la narradora cuyo hijo "se va este otoño a la universidad a estudiar Historia del Arte". Este otoño se ha ido mi hija a la universidad, a estudiar un grado similar.
Antes de nada, una línea de fetichismo: me encanta la edición, la fuente de esta trilogía, pero especialmente la portada de esta. Y esta foto facilona la llevaba un tiempo pensando y ocurrió en el vuelo a Bilbao:
Me he tenido que releer los dos divagues anteriores para enfocar este: “Outline” estaba estructurado como diez conversaciones que empieza Faye en el avión y continúa en Atenas, donde va a dar un curso de escritura creativa. En "Tránsito", Faye se muda con sus dos hijos a Londinium tras su divorcio, habla con albañiles del este, se enamora. En "Kudos", Faye comienza también sus conversaciones en un avión: esta vez va a una ciudad indeterminada del sur de Europa -yo imaginaba Lisboa- a promocionar su último libro, son también diez personas: su vecino de asiento en el avión - como en "Outline"-, la que le hace la entrevista, el guía turístico, la de la editorial... A todos ellos les pregunta mucho, interesada en sus historias, dándome una fuerte impresión de psicoanalista -o simplemente de escritora haciéndose con contenido. A propósito de esto, tal vez el divagante haya seguido la movida literaria del verano: en su último libro "La vida de M.", parece que habla -y no bien- de Natalie Portman, de la que era amiga. Parece que su primera novela tuvo que ser retirada porque alguna persona de su círculo al que había convertido en personaje la llevó a juicio por difamación. No recuerdo ahora quién dijo aquello de "si tengo que elegir entre mis amigos y la literatura, me quedo con la literatura": pues eso. Aquí tenemos no solo una trilogía en la que no pasa nada, sino que además, no importa quién dice qué. Cusk ha dicho “No creo que el personaje exista ya [en la literatura]”. Y es así: terminarla es quedarte con ideas que te han movido, intrigado, dejado pensando, vomitadas por un coro griego todos con la misma máscara.
Faye entabla conversaciones y yo voy a hacer lo mismo con Faye, o con Cusk, o con las múltiples máscaras. Da igual. Si la lectura es entablar una conversación silenciosa con la autora, el autor, que algunos anotamos en los márgenes, la lectura de este divague va a ser rizar el rizo, va a ser conversar conmigo mientras yo converso con los demás. No sé qué saldrá.
Para empezar, no es solo que Faye pregunte como una psicoanalista, sino que siempre tiene una idea que parece tomada del psicoanálisis y que, por tanto, a mí no se me había ocurrido: por ejemplo, alguien está de viaje y se siente "sin amarras y a la deriva" ["unmoored and adrift"] y llama por teléfono a su pareja. Y la reflexión es: "quizás llamándole pierdes la oportunidad de aprender algo”. ¿De aprender de ti misma, de la relación? ¿Hay que ser valiente para no llamar? Pero "ninguno de nosotros sabemos hoy en día el grado de nuestro valor o cobardía porque estas cualidades raramente se ponen a prueba". Difiero: supongo que hay menos situaciones donde tu integridad física está en juego, pero hay muchas que requieren valor. Hay gente todos los días exponiéndose: desde Sally Rooney, que ya no puede vender más libros en UK por su apoyo a "Palestine Action" hasta toda esa gente, muchos jubilados, a los que arrestaron por defender a este grupo [todos claramente terroristas, se entiende]. Y aún hay mucho de exponer tu cuerpo: lo saben quienes ejercen su derecho a manifestarse, arriesgando que la poli les saque un ojo con una pelota de goma (ah, eso lo prohibieron, ¿no?) o que les den candela sin guantes, que sabe mucho mejor.
Sobre la identidad y el cambio de perspectiva de esta durante la vida. Por ejemplo, en el colegio, un chico que es malo en deporte pero es "bookish" (lector, siempre con un libro bajo el brazo) probablemente sea poco popular. Pero pasan los años y entonces todos nos damos cuenta de que el cerebro cuenta más que darle bien a una pelota. Es "la venganza de los nerdos", el nuevo cuento del patito feo, pero sin lo físico. Aún así, una presentadora de TV dice que ella necesita ser guapa mientras que el tipo que sale con ella no, "pero no estoy en absoluto interesada en ese ejemplo de desigualdad. En lo que estoy interesada es en el poder, y el poder de la belleza es un arma útil que a menudo las mujeres usan mal o menosprecian”. Tampoco me convence: sigo sin entender por qué Wyoming sale con una chica mona al lado (la segunda, antes había otra). No me gusta usar el poder de la belleza para cosas en las que ser bello no importa.
Cusk es buena describiendo el tic de un personaje que te abre su personalidad entera: "Le costaba tanto tiempo formular la pregunta que cuando terminaba, descubría que él tenía la mejor respuesta a esa pregunta". Están esas personas, o luego mis némesis personales: las que siempre preguntan, aunque no tengan duda- cuando lo hacían al final de clase sin importarles que el resto se quería ir y ahora se han reencarnado en los que han de hablar siempre en las reuniones. Los sospechosos habituales a los que les encanta oírse. Por eso evito los comités, las reuniones y otras ocasiones para la ducha del ego de cuatro. Demasiadas reuniones y demasiados pocos emails: porque escribir requiere un esfuerzo mayor de argumentación para concluir un plan - en una intervención oral muchos se van de rositas sin haber aportado nada. Cuántas reuniones de las que sales pensando, ¿qué hemos sacado en claro hoy?
"Dar el sol por hecho" y toda la felicidad que te da verlo desde tu ventana, eso los que viven en países mediterráneos, ni se lo plantean. Cuando vives en UK, te das cuenta cuando hace sol -no como hoy, que llueve, que no hay luz-, y lo celebras exageradamente: en tu interior, aunque sea. Y si está gris, a veces por semanas, has de ignorarlo y tomar las riendas de tu felicidad [y tomar Vitamina D], porque no te viene dada. Esta es mi lectura de la frase, "las personas que viven bajo el sol no toman responsabilidad de su felicidad".
"Es paciencia, resistencia y lealtad lo que trae resultados, no la ambición y el deseo", mmmmm: define resultados. Lo que parece estar claro, por entrevistas con ancianos, es que todos se arrepienten de haber trabajado demasiado. Si lo sabemos, ¿por qué no paramos? ¿O lo dicen por quedar bien? Hay un tipo de los que aquí se llama "high flier", con trabajo de altos vuelos, que tiene un Excel llamado "Libertad" para saber en qué día, cuando los números cuadren, se podrá jubilar. Ya no son los veleros los que se llaman así, ahora son las hojas de Excel. Corolario: su 1st Class, sus 5 estrellas, sus 5 tenedores, su esclavitud. Pero de la rueda de ratón es difícil bajar. Si Di no hubiera tomado las riendas por la noche de la profesional de día, esta última tendría ahora más publicaciones profesionales. Pero, ¿para qué? ¿Reconocimiento de quién necesito?
Y por supuesto, mucha literatura. Resulta que el santo grial de las editoriales son los autores que escriben libros que se venden bien, a la vez que mantienen una conexión con "los valores de la literatura". Libros que la gente disfruta leyendo sin sentirse menospreciada porque los vean leyéndolos. Claro, hay gente pa tó, gente que leía las "50 sombras de Gray" en el metro sin rubor, que no se enteran de que lo que están leyendo es menospreciable por los snobs de los libros. Pero todos somos menospreciables por otros en otras facetas de la vida: seguro que estoy cometiendo infracciones en el vestir, en la decoración de mi casa, con la música que me gusta. ¿A alguien le importa un pimiento? A mí me la suda [¿será la edad?], como a los que disfrutan de "libros de aeropuerto" se la tiene que sudar lo que pensemos los booksnobs de lo que tienen entre manos.
Me encanta este párrafo sobre la imaginación, lo pongo entero:
"Esos escritores que no planean, escritura brújula vs. escritor mapa (que lo planea todo), de qué van: su obra no es el resultado de pensar cuidadosamente, de un esfuerzo artístico o simplemente del trabajo duro.. lo suyo viene de inspiración divina, o peor, de la imaginación. (...) El que había leído a la narradora sabía que, si tenía imaginación, tenía el sentido común de mantenerla escondida. "Y no hay lugar mejor para esconder lo que sea que lo más cercano posible a la verdad, como todos los mentirosos saben"
No sé si aquí Cusk se está autoflagelando por su faceta de sanguijuela -o vampira, siempre es más elegante- literaria. Está claro que todos escribimos desde la biografía -también la soñada-, pero hay gente que aún puede inventar una situación, crear un personaje a modo de Frankenstein, con piezas de muchas personas que ha conocido, o de rasgos psiquiátricos que has leído en el CIE-11. Y me fascina lo de que el mejor lugar para esconder una mentira sea cerca de la verdad. Y no me sale ningún ejemplo ahora, pero me sigue encantando.
"A un escritor solo se le da poder por el acto de que alguien lea sus libros", y supongo que esto será verdad para quienes viven de ello. Pero, ¿somos escritores los inéditos? Yo no digo que soy escritora, solo que escribo, y el que alguien lea mis escritos no me da ningún poder en absoluto. Tendré que esperar a que me descubra un magnate, pero dados los años que llevo aquí, no pinta bien.
Y por supuesto que hay feminismo: las mujeres escritoras: "pocas son reconocidas, o por lo menos no hasta que se les ha juzgado como ya no un peligro porque se han convertido en viejas, feas o muertas". Me río con lo de muertas. Aunque hace poco leí que las editoriales querían escritoras jóvenes y monas, para vender sus libros en IG. ¿Alguien ha visto a Zadie Smith o a Annie Ernaux vendiendo sus libros así?
"Ya no estoy interesada en tener un hombre. Mi cuerpo está buscando privacidad, se esconde bajo estas ropas holgadas." ¿Será la menopausia la gran liberadora? [el bajón de estrógenos, otra venganza del altísimo por lo de Eva] O será el momento cultural? Aprendo mucho con Mini, que me explica que hay que sentirse mal y no alegrarse si un chico te dice algo positivo: es "como necesitar la validación de un tío". Estoy muy mayor. Pero no tanto como para ponerme ropas holgadas.
Sobre los niños, tantas cosas: la mujer rica que se queda en casa a cuidar de sus hijos y los trata como “activos”. El hombre que "estaba muy domesticado y parecía el padre ideal" ( ¿ser buen padre es estar domesticado?) Otro, inseguro del valor de la paternidad, pero "el rato que pasamos en el café fue uno de esos momentos de estado de gracia". El mismo hombre que pega al perro para educarle, porque "no entrenas a un perro enfadándote y no hablándole una semana", como se supone entrenas a las personas. No deberían los adultos hacer el "silent treatment" a los niños, pobres. "Los niños toman los cambios de humor de sus padres personalmente y creen que tienen la culpa": a veces, la tienen.
¿Qué es la historia más que recuerdos sin el dolor? Porque hoy todos queremos vivir sin ninguna de las incomodidades del pasado. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Ah, pero con anestesia. Y con antibióticos. Y con divorcio. Y sin curas. Fuck los nostálgicos.
"La mayor parte de las preguntas son solo un intento de determinar que hay conformidad". Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho. Aunque la confrontación no es que dé miedo, es que aburre: según con quién, ya conces el punto final. No merece la pena: esto es hacerse vieja, me digo.
La impostura. No creo que la mayoría imposte: la gente se lo cree, los he visto. La madre abnegada, el profesional ocupadísimo, la moderna enterada. O aquí, "La conversación nunca era real: era la conversación de gente imitando a escritores teniendo una conversación". Se creen escritores y hablan así.
Del segundo libro de la trilogía, "Tránsito" saqué una frase que me gustó tanto que la puse de epígrafe en el blog ["Escribir es persuadir a un extraño de que se quede"]. Voy a terminar con la que más me ha gustado de "Kudos" en la que Cusk cita a Píndaro, el poeta de la Grecia clásica, que escribió en sus Odas Píticas (Pítica II.72), «conviértete en lo que eres» [«γένοι᾿, οἷος ἐσσὶ μαθών»]. A veces cuesta encontrarlo.
Termino el divague y con él mi conversación con Cusk y la trilogía. Voy a la estantería a encontrar los otros para hacer una foto final. No tiene la luz ni la expectación de la primera; es el adiós a una gran trilogía que se ha terminado.






















