17 de octubre de 2010

Esos (ojos) azules y ese sol de la infancia



















7 comentarios:

Anónimo dijo...

Sobre qué cielos
vierten sus lágrimas
los ángeles zurdos.

Qué tristezas
azuladas,
qué nubosas costumbres
languidecen
como plumas
desprendidas.

Quizá
si en la bandeja de la tarde
colocaran suavemente
la luz hundida
de su sonrisa,
quizá entonces,
recogeríamos
las plumas caídas.

Volaríamos
con los ojos cerrados
junto al sol,
derretida,
desangeladamente:
ícaros puros,
ulises felices,
en el instante,
placentero,
inicial,
de la caída.

José Luis Ríos dijo...

Bellos y soleados paisajes, muy bonitos.

Saludos

Di Vagando dijo...

Gracias Anónimo, quiero pensar que mis azules te han inspirado (volar, volar, caer, rmeontar). Y gracias José Luis, quién no hace buenas fotos con ese cielo y ese mar.

Salud

Courageous dijo...

Cuando yo aún soy la vida de Francisco Brines

La vida me rodea, como en aquellos años

ya perdidos, con el mismo esplendor

de un mundo eterno. La rosa cuchillada

de la mar, las derribadas luces

de los huertos, fragor de las palomas

en el aire, la vida en torno a mí,

cuando yo aún soy la vida.

Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,

y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;

y amar, mientras se agota el corazón,

un mundo fiel, aunque perecedero.

Amar el sueño roto de la vida

y, aunque no pudo ser, no maldecir

aquel antiguo engaño de lo eterno.

Y el pecho se consuela, porque sabe

que el mundo pudo ser una bella verdad.

aquel antiguo engaño de lo eterno que pudo ser una bella verdad

Doctora Anchoa dijo...

Un lugar precioso y unas fotos impresionantes.

Anniehall dijo...

Esto lo has colgado para darte ánimos, ¿no? Acabo de leer lo de tu semana. Terrrrrrible, no querría estar en tu pellejo. Ánimo.

Las fotos espectaculares. Tus otros lectores, o sea los que no son como yo, o sea otra vez los leídos y poéticos las han acompañado muy bien con sus versos. Precioso.

claudia dijo...

que bien un poquito de calor para mi cuerpo. Esas fotos transmiten.