29 de octubre de 2010

Semana de blogofestividades rituales

Como todo el mundo sabe, el miércoles mi ínclita hermanita (nunca revelaré su nombre, llamémosla Fashion) cumplió los 30. Ah! la crisis de los 30, los locos años 30, qué tiempos. Algún día divago sobre la mía, disimulando con algún rollo antropológico que encuentre en revistas de folk-sociología atrasadas sobre porqué las mujeres a los 30 y los hombres a los 40 (miedo me da la del Peda, está al llegar).

Centrémonos: sé que algunos divagantes esperan con impaciencia el desenlace de "Mini y la Social Learning Theory. Prácticas", pero la semana de festejos (sencillas nosotras?) blogueros con el objeto de hacer el cambio de década más amable para la pobrecita Fashion me obliga a seguir divagando sobre aquellos maravillosos años, protagonizados por las dos santitas de la foto. Nota: si escribiendo el anterior divague tenía violines de fondo, hoy suenan los acordes de una guitarra eléctrica.

Como el divague anterior era un regalo, hablé de La Yaya. Como este lo sigue siendo (le encantan los regalos), cómo obviar una parte fundamental de su infancia: Vicente. Tenemos un tío llamado Vicente (Tiovín) que dice que lee el blog pero no me lo creo, tamañas son sus habilidades informáticas. Así que sin miedo a represalias, hoy me refiero a otro Vicente, que hizo de nuestras aventuras una road movie. Vicente era mi coche y cuando, a los 18 años compré el carnet de conducir en un chino, las carreteras del mundo se abrieron a nuestros pies. Pisa el acelerador, písalo nena. Pisa el acelerador, vale la pena. Cuando me recuerdo conduciendo en aquella época, sinceramente siento escalofríos.

Vicente era un "Seat 124" con interiores de "Lujo" que compró mi padre cuando yo tenía un año, y que andaba por ahí, esperando a ser heredado. No era "lujo" por casualidad (el Peda siempre me ha odiado por esto, envidia pura. Por esto y por mi coche de pedales infantil, pero esta es otra historia): tenía un tapizado muy fashion, el salpicadero imitaba los de madera de los Jaguar y-atención- en el cambio de marcha había unas conchitas y un pequeño caballito de mar. Qué más se le puede pedir a un coche. A finales de los 80 el pobre ya era vintage (por no decir una pura verguenza para cualquier niña ñoña matriculada en mi rancia facultad). Para mí, el objetivo de un coche siempre ha sido (ahora no tengo) que me lleve de A a B. Nada más. Como decía el padre de Mafalda, Vicente era de los coches en los que lo importante era la persona.

Por las mañanas, de camino a la Facultad, dejaba a mi hermanita en el mismo colegio del paseo de los pájaros que teóricamente cantan bien (no puedo con ningún pájaro) en el que intentaron-sin éxito, está claro-poner a la niña Di en el buen camino. La distancia casa-cole era recorrida en nanosegundos, así era mi conducción. Las curvas eran La Fiesta: aquí la Fashion entendió a una tierna edad las fuerzas centrífugas y centrípetas, y porqué los coches llevan unas asas en el techo.

Vicente nos acompañaba a todos los sitios. Tras descubrir unos cuantos aparcamientos estratégicos en el centro de Vetusta, lo del bus o el taxi al salir del cine a las tantas pasó a la historia. Ninguno de nuestros lugares secretos existe ahora: uno era un descampado cerca del "Canódromo" al que nos daba auténtico pánico volver tras la sesión de 11 a 1. Desde la calle desierta al descampado (como su nombre indica, boca del lobo), corríamos como cosacas recordando al bueno de la peli perseguido que llega al coche y arranca de inmediato. A Vicente, sin embargo, había que quitarle la barra de seguridad (sí, rían). Recuerdo perfectamente la noche feroz que fuimos a ver "Tesis" (Amenábar, 1996), Vicente esperándonos en la familiar y amigable zona "del Oasis" (para el no-vetustiano: sala de representación de variados actos sexuales, interespecies cuentan). "Tesis" es una de mis películas de terror favoritas, una de esas en las que no ves nada, lo imaginas todo, y te mueres de horror por identificación. Lo que corrimos aquel día fué épico. Y luego tuvimos que juntar las camas (se supone que yo, congelada en el "eskijama" rojo por siempre jamás, debo proteger al bebé que acaba de cumplir los 30 por siempre jamás. Así son los roles de familia: estáticos).

Una de las más recordadas aventuras a lá Thelma y Louise ocurrió un verano en el que Vicente et moi tuvimos que ir a rescatar a la Fashion de un pueblo del bajo Aragón donde estaba atrapada por todos sus pecados. Los sensatos parábamos por Vetustilla de la Torre, también en el fondo atrapados por uno de esos veranos largos, lentos, noctámbulos y estrellados. Pero si tú me dices ven, Sis, lo dejo todo, así que ni cortos ni perezosos, Vicente y yo, mano a mano, nos cruzamos el desierto con la música a tope, las ventanillas bajadas y la melena al viento. Una vez que la damisela fue rescatada por su Knight in the Shining Armour (Vicente) y yo (mente de la operación), el retorno a Oz fue apoteósico. Si ya te lo digo, hermanita: there is no place like home.

Con esa leccióna aprendida, se hizo de noche. Con el gran cañón del Colorado, brochazos de rojo incluídos, en el horizonte, y las dos cantando a grito pelado (este es uno de nuestros secretos a voces), llegamos a Vetustilla de la Torre, quién sabe a que horas, y en qué estado. De entrada, afónicas y con polvo en el ombligo.

14 comentarios:

  1. Qué historia tan buena y tan bien contada. No pares. Emoción y riesgo. Esa bendita relación. Soy un cebolleta desde niño, tanto activo como pasivo; en realidad disfruto más cuando me las cuentan.

    Qué tiempos aquellos de la conducción. Más de una vez, estando solo en Madrid y el Luisico en un pueblo de montaña con los abuelos todo el verano, iba a la sesión golfa de cine, de 12 a 2, o de 1 a 3. A la salida me iba a un bar y horas más tarde, con 10 cubatas por banda, sentimentalmente perdido por el "quiero ver a mi niño", desde la puerta del bar me hacía los casi 400 kilómetros, los 20 últimos amontañados, sin un rasguño.

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  2. cuanto recuerdos!!! no sé si hacer un coment rápido y dejar uno largo pa casa pero hoy me voy pa la playa a disfrutar del timepo estival y ya no podré hasta la vuelta snifff.
    Yo tuve un 127 (4 puertas que simpre ha habido clases)también a los 18, también con estrellitas en el cambio, grandes jornadas a su lado,también aparcaba en el canódromo (donde iba de pequeño con mis abuelos) pero yo seguí aparcando allí hasta bien avanzada la oposición adelantados los 90con mi opel kadet descatalogao,al 127 le ponía también una barra roja que se enganchaba al volante y al pedal.
    ¿Has cantado tu cole así como quien no quiere la cosa, me imagino que será el de las E con sus afamadas fiestas findecurso y no las no las M?
    hugs

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  3. Lo de no revelar el nombre de tu hermanita es coña, ¿no?. ella mismo lo dijo en la entrada de los 30.

    Yo heredé una mobylette y me duro 10 días...

    No tuve coche hasta que lo pude mantener.Cosas de mi padre... Para lo demás transporte público y bicicleta!

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  4. Mmmmm, yo con un R7 vivi cosas parecidas...pero el mio no tenía nombre.

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  5. Qué es cebolleta, NaN? Todo el mundo habla d ese concepto y a mí me llega spr este slang algo atrasado... Veo que vivíamos todos en el filo, darling.

    Txelos, lo tuyo con la policiaca sobrepasa la ficción... qué nivel con los pájaros... y sí, era E.

    Así q el famoso R7 y el audaz 127 (con barra) en el canódromo eran viveiro's y txelo's respectivamente? que pequenia es Vetusta...

    Diva, yo aquí confesaré q fui una mimada pq mis padres me daban unos "cheques gasolina" caídos del cielo. Eran un vicio, con su booklet. Creo q se sentían culpables de tenernos viviendo en casadios.

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  6. Lo del nombre era ironía, sí. Todos aqui con pasamontanias y va ella y sale del armario...

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  7. Pues un "abuelo cebolleta" (el nombre viene de un antiguo personaje de cómic, creo que del TBO) es un viejo que siempre está contando historias y todo el mundo le huye.
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    Serías una inconsciente si no te diera miedo, Di, y tú eres una chica sensata y predictiva. Angelicos, nosotros los hombres, lo mal que lo pasamos sin que podamos achacar los problemas a la inminencia o el desarrollo de la menopausia, que con eso, todo os vale.

    Es el momento de lo que llamo las Sacra Conversazione, esas pinturas renacentistas tan bonitas en las que sale el Corderito, el Niño y la Virgen hablando con unos santos. Dos metros atrás está San José, callado y mirando a los santos como pensando “como me mentes a la paloma te abro la cabeza con el gallato”. Pero estas modernas SC se producen, desde los 40, entre el hombre y su más preciado bien (¡toma ya epíteto por anteposición adjetival!).

    Sacra Conversazione de los 40: [si alguien pusiera la oreja en la puerta del baño, pensaría que dentro hay un domador de perricos adiestrando a uno]. Venga, bonito, que tú puedes, sin manos, alehop, un esfuercillo. ¡Muy bien! Ahora no tengo tiempo de juegos de manos, pero esta noche te consigo un caramelito de los que te gustan.

    Sacra Conversazione de los 50: ¿Ves como anoche pudiste y triunfaste? Ya te dije que lo del otro día fue una tontería, había bebido mucho. Sabes que confío en ti y no tienes que preocuparte de nada. [Pero el mal de la desconfianza, ay, empieza ya a amueblarse el apartamento en zonas no tan recónditas del cerebro].

    Sacra Conversazione de los 60: No pasa nada, ¿me entiendes? Nada de nada. Además, si hace falta hay unas pastillitas azules que te ponen como un chaval de 20. Lo importante es que estés tranquilo, sin estrés, no se vaya a inquietar a la próstata y la liemos. Tú, no te preocupes por nada.

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  8. Di, el detalle del pomo de la caja de cambios con su caballito y sus estrellas, de lo más Kitsch a fecha actual jeje. Me recuerda a la decoración que llevan los taxis cairotas.

    NáN, las Sacras Conversaziones generacionales, ... uhmmm constato que la primera es ... posiblemente ... cierta ... en la anterior, a los 30, ... todo lujuria¡¡¡ y si nos vamos 10 para atrás ... buff ... puro impetu¡¡¡

    K, ... a los 23, con los estudios terminados, y la boleta rosa en las manos, un R-5 de 4 velocidades y 950 cc con 44 caballitos, que me llevaban a todas partes, tercera mano con placas de Oviedo-Z, en color verde aceituna, como este:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Renault_5

    Al final se lo regalé a la hija de un conocido de la familia, que andaba estrenando carnet, y lo ví circulando un par de años más, eso si, lleno de pegatinas pijo-surferas.

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  9. Nan, ¿cómo hemos llegado a esto? Me he perdido el eslabón entre Di llevando a su hermana pequeña al cole y un tío charlando en voz alta con su pilila...

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  10. Pues mira, Jefe: como quien no quiere la cosa, Di está haciendo ya un ataque preventivo público contra las tonterías que pueda hacer el Peda

    "Ah! la crisis de los 30, los locos años 30, qué tiempos. Algún día divago sobre la mía, disimulando con algún rollo antropológico que encuentre en revistas de folk-sociología atrasadas sobre porqué las mujeres a los 30 y los hombres a los 40 (miedo me da la del Peda, está al llegar)."

    Y he hecho un ornato (faena de alivio) sobre esa presunción de culpabilidad. No crea que disparo con salvas, yo, que estoy tó cocentrao en la misión.

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  11. Ababol, me tiraba al suelo con lo de "Di llevando al cole a su hermanita y un tío hablando con su polla". Asín es el NaN, pero le queremos igual. Eso sí, q no nos oiga q luego se sube a la parra con sus associates.

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  12. NaN, tus Sacras Conversaziones me han parecido de una sabiduría tal, q no entiendo cómo no se dan a la población general asi como se dice "lavése las manos tras el banio". Health & Safety.

    Sólo tú me entiendes: el Peda es un ser mucho más moderado a la vez que extremo q yo. Y me viene amenzanando con q con la suya no se va a andar con chiquitas: deportivo rojo con rubia menor de 20 bien boba. Espero q nos echemos unas risas todos por lo menos...

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  13. K, estoy tan mal a estas horas de la semana q he leído:

    "Di, el detalle del PORNO de la caja de cambios con su caballito y sus estrellas".

    Y yo: porno el caballito? qué me estoy perdiendo?

    La wiki le hace justicia a tu R5, pero no a Vicnete (q lo he buscado)

    muxus de finde a tuttos

    di

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  14. Di, si la cosa va de rubia tonta y deportivo, y el deportivo lo aporta la rubia (que el amour pasa rápido pero las mensualidades no), es un clásico. Procura no reírte en su cara de los ridículo que se va a poner, buscando ropa juvenil, y en ná de ná todo se pasa. Una risa, vamos.

    Ababol, mil perdones. Te confundí con el Jefe Basa. Tú pareces una persona correcta y no te mereces un empleado como yo. Ahora bien, como colega soy muy bueno, así que si el Jefe lo consiente, te paso la mitad de mi sueldo y ya somos un departamento de tres. El Jefe y yo también somos personas muy correctas.

    Es que hay que estar a lo que se está y yo estaba comentando en el miomento en que me llega un mail diciéndome que el martes una polaca de la sede polaca me va a auditar acerca de la implementación de obligado cumplimiento del protocolo emitido por la sede de Manchuria, así que tenía abierta la página divagando, el mail y la caja de texto del Communicator en la que preguntaba a Supremería si tenemos sede en Manchuria (respuesta negativa). El martes va a ser la risa... si la polaca tiene sentido del humor.

    Comprenderás que uno puede equivocarse.

    Vengo de un concierto de Solletico. No me importa la música, pero son amigos y yo soy militante de la amistad. Además, sufro en el silencio y la distancia mi amor desbordado por Anita, que toca el cajón flamenco y es nieta de una de las modelos de Julio Romero de Torres. A más de más, tienen el detalle de hacer de vez en cuando un concierto enFotomatón, a 183 metros de mi casa según se baja.

    Así que todo estupendo por aquí.

    (Anita, guapísima).

    (Las copas, auténticas).

    (Associates: no temáis. Os arreglais con el Basa, que confiamos en él).

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