16 de diciembre de 2009

Estoy missing y missing you

Se supone que lo tenía que haber entregado ayer. Y aquí estoy, peleándome con este capítulo que indefectiblemente he de enviar hoy. Por eso he estado missing, con mil comentarios que hacer a cada una de las entradas de Diva, y con mil ideas para enviar posts. He estado missing y missing you.

Hoy uno breve, para contaros que me he reído tanto que aún sigo con ese cosquilleo que te deja en el centro del tórax. Es de lo mejor del mundo, reírse. A saber: tengo un problema con la moqueta del salón (antes de que oigamos los gritos desde diversas partes del Google Earth aclarar que tener moqueta no fue mi decisión, sino la de la vecina de abajo-algún día os contaré a quien tengo por vecina y algo sobre sus desórdenes), así que he llamado a la compañía que la instaló (tampoco hoy os puedo hablar del ex convicto que la puso-da para un post la mar de lo que DivaDi llaman con cierta sorna “antropológico”). Contestador, opción 4, y la amable señora aconseja dejar un mensaje con tu “número de factura” (comorrr? fue en Febrero!) tras la señal y prometiendo llamar en 24 horas.

Y suena el piiii. Admito que lo de la factura me descoloca un poco, pero en la décima de segundo que sigue al piii me doy cuenta que no pasa nada: yo dejo mi mensaje y ellos me llaman y en el interim El Pedalista, que tiene todas las facturas, invoices, recibos, posavasos y hojas secas en unos sobre blancos lo habrá encontrado y presentado ante mi. Me visualizo con la factura en la mano al día siguiente, pero pese a esta Verdad, empiezo balbuceando: “estoooo, errrr, miren, me llamo Di… Vagando, sí, Di Vagando, y tengo un problema con la moqueta que me instalaron en Febrero del año pasado… no, quiero decir, de este año, que aún no ha terminado, Febrero del 2009. Por favor, agradecería que me llamaran, y mi número es 020 8792… errr, no un momento, 020 897… esperen, disculpen” (entretanto pienso, cuánto puedo alargar esto, seguro que este contestador tiene que tener un límite, por no hablar de la paciencia de la persona que coja el mensaje con un humor de 8 am) y sigo… “perdonen, es que no me sé mi teléfono… es terrible, no?.... emmmm… les llamo de vuelta”.

Es patético. Lo sé. No me sé mi propio teléfono. A ver, a veces, generalmente, las más de las veces me lo sé. Pero hay ocasiones en las que lo mezclo con uno del trabajo, y acabo como hoy. En mi defensa diré que es un número sin pies ni cabeza, no hay nemotecnia que lo fije en la neurona que me queda.

Pero encuentro mi teléfono. Lo tengo en mi agenda de Outlook, sección “V”. Vagando, Di. Me trato como al resto de mis contactos, sí, en algún sitio me tenía que poner.

Llamo, y de nuevo la señora, pulse 4, y luego deje el número de factura y su mensaje. Todo controlado, tengo el Outlook abierto, el teléfono delante de mis narices. Y empiezo: “Buenas tardes, acabo de llamar, que no me acordaba de mi telé…” No puedo seguir, porque una carcajada gigante se apodera de mí. Me intento recomponer. “Disculpen, decía que acabo de llamar porque ahora tengo el…”. Ahora estoy directamente poseída por un ser peludo que me hace reírme compulsivamente. “Me llamo Diiiiiiiiiii”. Y más risas. ¿Seguirán ahí? “…Vagan….do”. Me muero. “Y he llamado por mi moqueta que….” Estoy llorando, no puedo más. Cada vez que me aproximo mínimamente a la palabra “teléfono” (y me está pasando mientras escribo), me ahogo de la risa. Acabo cantando los números con esa voz que no sabes si la persona ríe o llora, pero decido que debo dejarlo de todas maneras. Si me llaman, daré un gran voto de confianza a esta compañía.

El Pedalista opina que creerán que estoy post-cena de navidad desde una cabina. No da un duro por ellos. Pero al fin y al cabo, es la época para estar “merry”.

MERRY CHRISTMAS!!!!



… y vuelvo al capítulo!!!

4 comentarios:

  1. Es lo que tiene hablar con esas máquinas. Suerte que tu te lo has pasado bien. Yo a veces me pillo unos rebotes... Más aún cuando por lo que sea no llegas al objetivo tras el baile de números y es la tercera o cuarta vez que llamas. Yo por lo general les insulto. Pero reconozco que es mejor reírse.

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  2. Que lentaaaa que estoy... Muy buena la foto, ahora caigo.º

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  3. Alicino con el pedalista y su ¡¡¡¡ sobre de facturas!!!!! Que fuerte... No deja de sorprenderme. Hay que reconocer que es práctico y ... un poco repollo también.

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