21 de diciembre de 2009

Adolfo Llador

"Adolfo Llador" es un self made man. Empezó siendo camionero y en la actualidad tiene una empresa muy importante, mujer y polluelos. Es de complexión fuerte y bastante alto. Tiene unas manos enormes y es fácil imaginártelo al volante de un camión. Sus andares son exagerados y siempre que lo veo lleva traje, que intuyo será caro. No está acostumbrado a ir con esa indumentaria y se le nota. Va como forzado, tirante. Su físico es normal, a mi no me gusta nada, pero sería injusta si dijese que es feo. No lo es. Es de los que al pasar deja una estela de perfume. No es que huela mal, es que es exagerado. Todo en él es excesivo. Por ejemplo su coche. Es impresionante, negro por fuera y crema por negro. No entiendo de coches pero, es una pasada. No he visto nunca tantos extras. Lleva hasta asientos traseros que masajean al pasajero. ¡Lo juro!

"Adolfo Llador" tiene un mentee joven que ha modelado a su imagen y semejanza. Yo creo que es de mejor pasta que él, pero admira a su exitoso mentor y ha resultado ser un excelente compañero para todo. Van siempre juntos y se llevan bastante bien. Son muy cómplices. Por ejemplo, podemos estar en la calle hablando los tres y de golpe cortan la conversación y comienzan a comentar lo buenorra que esta la piba que acaba de pasar o el polvo que tiene. Una cosa es que se la miren (que el estar a dieta no impide ver el menú), otra cosa es que no se corten y se la coman con los ojos. Les da igual con quien estén, las miradas, las frases y, sobre todo, los gestos suelen ser un tanto explícitos, demasiado.

No es que coincida con ellos muchas veces, pero lo hacemos de vez en cuando y por lo general fuera de casa. Siempre por el mismo motivo: trabajo. Solemos cenar juntos con varios colegas de trabajo comunes, generalmente en el hotel porque estamos cansados. Son momentos de risas, de disfrutar, de dar coba a algún cliente... lo normal. Son cosas que se hacen, por cortesía, por educación, por la relación. A veces una estaría mejor en su casa, pero es lo que hay y lo haces. Aguantas el tipo y a veces al tipo.


De su época de conductor, "Adolfo Llador" guarda una preocupación por el estado y limpieza de los bajos. De hecho tiene almacenados en el GPS de su coche todos los talleres del amor que se dedican a hacer revisiones y puestas a punto. A veces, si el hotel se encuentra alejado de un taller de guardia, mentor y mentee, que son chicos muy prolijos, encargan la limpieza y puesta a punto de sus motores a domicilio. Así es usual que abandonen una cena de sopetón y se vayan corriendo a la habitación antes de los postres y dejen a los comensales alucinados. Sin dar explicaciones.


Por si acaso, al día siguiente no le doy ni la mano.


4 comentarios:

  1. Querida Diva,

    Me quedo con esta frase: "encargan la limpieza y puesta a punto de sus motores a domicilio" q me recuerda a un concepto que introdujo mi hermana hace poco: el fontanero. Parece ser q hay un tipo de amigos q los tienen algunas tías para q "les hagan un arreglo". Los fontaneros. No entraré en las implicaciones de la metáfora.

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  2. Venga, venga Di, que la gente va a pensar que tu no tienes "follamigos"...

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  3. Ay que me parto... claro, claro, spr es "una amiga de una amiga que le pasa esto o aquello". Pero lo q pasa es q, como feminista de vieja escuela (nada de 3rd wave, cosmo y demás), los arreglos (se) los hago YO.

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  4. Genial, Diva. Lo de la colonia me da grima, pero es la marca de la casa, se les huele antes de que entren por la puerta.
    Ahora, que el mandril te puede caer mal o peor, pero se le ve. Malo de verdad es el zorrillo, que cuando te das cuenta de que lo es te estás sacando la garra de la espalda. El polígono no tiene poetas que lo cuenten.

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