21 de julio de 2016

Itaka sur: I love you (IJ7)


Jueves, 21.07.16-Playas del sur, Perahori, pueblo de montaña, Piessatos (IJ7)
 
Este diario griego fue escrito, hasta aquí, en mi semana levantina, justo después de las aventuras jónicas. Escribí exactamente hasta el día anterior, el que íbamos a Itaka. Aquí estoy en Londinium, un mes y un días después de nuestro vuelo estas islas. Para alegría del divagante, sospecho que el resto de los divagues van a ser más fotográficos que narrativos. No que no nos pasaran aventuras, pero creo que las imágenes valen más que mil palabras (como me dijo Tiovin, divagante en la sombra, el otro día, "qué pesada con el azul"). Tiene razón, pero además, ya no ha lugar porque el azul de Lefkadas solo lo veremos otra vez en Myrtos, en Kefalonia. El resto serán "simplemente" playas transparentes, de las que me gustan.

Este día lo pasamos todo en al parte sur de Itaka. Nos despertamos pronto pero nos volvemos a dormir, y nos levantamos sobre las 1000ish. Desayunamos y demás rituales y por fin salimos a Vathy, pasamos por la marina (afortunadamente, todos los yates se han ido), oficina de turismo para coger un mapa, comprar comida, y vamos en busca de una playa: encontramos Loutsa, pero no nos quedamos. Es pequeña y poco salvaje. Terminamos en otra más perdida , Skinos, que se llega por un camino de cabras. Aún hay otra más inaccesible, Gidaki, que hay que subir y bajar monte.


Skinos nos gusta: es una estrecha línea de piedras blancas, con un muro bajo detrás, que sostiene un olivar. Es una maravilla estar en la playa bajo los árboles. Casi no hay nadie: unas diez personas. En un punto viene una familia de franceses con dos niños y el abuelo, al que imaginamos un galán de otra época. Nos bañamos un rato. En una esquina hay una especie de "chillout" (hamacas, cama de esa como en el chillout hippie) vacío, y parte de él hay un trampolín, que hace las delicias de Mini y su padre. Comemos las empanadas y yo me quedo frita: siesta en la playa! Inédito. Ya llega el sol a este lado donde estamos, y tras otro baño, nos vamos. Creo que no hemos durado en una playa tanto tiempo en la vida. Ah, y ya sabemos donde éstán los malditos yates: un par en esta cala, allá lejos. Pero estamos tan a gusto que no logran empañar nuestro rato. Por cierto, ellos qué hacen? Porque no veo a nadie saltar del yate al mar, ni estar por cubierta... están todo el día metidos en el super-hortera salón a base de cristal y acero inoxidable? Pienso en Woody Allen en la peli "Small Time Crooks" ("Granujas de medio pelo").




De la playa vamos a hacer una de las cosas que más me gustan en estos viajes: subir a los pueblos de montaña, esta vez Perahori, con vistas espectaculares. Paramos en un café para frappé, fotos y ver la vida pasar. Esta gente vive siempre con esta vista... se darán cuenta?


















Intentamos llegar a un monasterio (Taxiarthon) al que se va por un camino de piedras, sin éxito. Pensamos que en otro viaje tal vez deberíamos hacernos con un 4x4. Humillado y derrotado, el ejército Pedalista ha de tirar para atrás, pero sigue decidido a algún tipo de hazaña. Bajaremos a las playa de Kaminia!! Pero antes preguntamos a un lugareño si se baja por allá y tras asentir, mira las ruedas del Micra y continúa: "no". Más retiradas.




Vale, pues inasequibles al desaliento, vayamos al puerto de donde saldremos el sábado para Kefalonia (Pissaetos). Al llegar es eso: unas sillas bajo un parasol, una especie de oficina ambulance (cerrada, claro) y una caravana que venden frapes (cerrada).

Vuelta a casa, y tras ducha y un poco de lectura ene l jardín bajo la atenta mirada de los cisnes, nos vamos a la plaza a cenar gyros y un helado. Me duermo pensando cuánto me gusta esta isla...




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