17 de julio de 2016

Lefkádha clockwise (IJ3)

Domingo, 17.07.16 Lefkas Town, Nydhrí, Poros, Vassiliki


Di, un ser respetable en Casa Panos
Panos Panolis llama a nuestra habitación de buena mañana. Un día pasado, al terminar de desayunar, mientras probablemente hablábamos con él de la multa, una mujer y su hija adolescente vinieron a hablar con él muy preocupados. Su hijo (y hermano) estaba con unas placas en las amígdalas que no habían remitido ni con 7 días de antibióticos orales. El chico tenía fiebre y se encontraba fatal. Así que como intervine en la conversación (con uno de mis múltiples disfraces, el de galena),  Panolis viene a pedir a ver si puedo ver el chico. Bajo a su estudio y allí está toda la familia, preocupadísima, sin saben qué hacer. El chico abre su boca reluctantemente ante la insistencia de sus padres y, oh my god, me encuentro con las mayores placas de pus que he visto en mi vida, las glándulas del cuello a reventar de inflamación y el chico que tiene dificultades para respirar. Adoptando un gesto determinado, les digo que tienen que ir ya a Urgencias en Lefkas Town, el chaval necesita algo en vena. Por la tarde, cuando le pregunto a Panolis me dice que se han cogido el coche y vuelto para Serbia. Como siempre, todo el mundo piensa que sus sistema nacional de salud es el mejor, lo he vivido repetidas veces. Espero que el pobre serbio esté ya mejorando.

Surrealismo con la pasma
Salimos tirando a tarde para Lefkas Town: según  Panolis la policía y todo el mundo estará en sus puestos, dispuestos a atendernos porque es “temporada alta”. Bien. Recordemos que tenemos una multa por mal aparcamiento y estamos decididos a reclamar, llevamos la razón!. En la estación de la madera hay un agente de unos 30 y tantos, que nos dice que tenemos que hacer la reclamación por escrito pero que no tiene el formulario, que volvamos a las 1400 cuando entra el siguiente turno. O tal vez a las 2200. Comor? Tipo, "daros una vuelta hasta las 10 de la noche"???

Hay tres chicas con él que a saber de qué se las acusa. Compramos unas empanadas y vamos a dar una vuelta por el pueblo, que está tomado por el turismo pero a niveles griegos: poca cosa. Encontramos una taza que pone el nombre 2.0 de Mini en griego y la compramos. A las 1430 estamos de vuelta en la policía, y está el mismo, para nuestra decepción. El pobre es majo, pero ineficiente. Las tres chicas siguen allí, sentadas en sillones, sin parecer hacer nada. El poli nos da el formulario y que hay que rellenarlo en griego. Pero añade: “I must help you!”, y copia nuestras razones: que si no había placa, ni línea, que todos los coches se fueron... esas cosas. Dejamos los teléfonos de Panos Panetis y Panos Panolis, y sí, mañana, día de labor, nos dicen algo. Aunque Panolis asegurase que el domingo era laborable en temporada alta. Volvemos al coche, considerando la anécdota como de interés antropológico, y tal vez pastiche de la situación griega actual: logrará el estado griego extraer fondos de los europeos para sus arcas?

Intento de reservar el ferry a Ithakí
Si tomamos la isla de Lefkas como un reloj, hemos salido de menos cinco (Agios Nikitas) a y cinco (Lefkas Town) y ahora nos encaminamos, siguiendo el sentido de las agujas hacia y 20, el pueblo de Nydhrí, a ver si podemos sacar los billetes de ferry a Ithakí (Itaka). Nos damos cuenta que la costa este nada tiene que ver con la oeste: es mar, sí, bonito, sí, pero normal. Hay hoteles, hay resorts turísticos... pero no tiene nada especial.

En Nydhrí, sobre el ferry nadie sabe nada... Mucho calor, y quién puede culpar que una pequeña cabina donde pone “Itaka” esté vacía. Preguntamos a una tienda de enfrente y el hombre nos suelta un mitin cabreado -debe estar harto de que la gente venga a preguntarle por el ferry, pues esa cabina de venta de tickets solo se abre justo antes de salir el ferry, a las 1530. No es posible reservar? No. O sea, corremos el riesgo de aparecer por aquí el miércoles, y que no entremos en el ferry? Este hombre no ayuda a tranquilizarnos, pero ventiladores, encontramos una agencia de viajes donde nos jugamos la vida pues hay un pájaro revoloteando dentro (que acaban sacando cogiéndolo! Argh!). La mujer dice que no hace falta reservar, que siempre sobran espacios. Pero es que queremos reservar! La mujer suspira y saca una lista donde nos deja anotar nuestra matrícula tras un par de ellas. El Peda no me cree pero cuando el miércoles vine a la ventanilla a las 3 pm a comprar el ticket, había un hombre dentro y además, tenía entre sus manos esta lista!
tras un helado en un chiringuito recargado con muchos

Cerrando el círculo
Seguimos con nuestra particular ruedo a la isla, esta vez parándonos en la playa de Poros (a y 25). Nuevamente, una playa “normal”, aguas transparentes pero con gente (estándares griegos), baño, comernos nuestras empanadas y vuelta al coche para llegar a Vassiliki (a y 35) centro surfero por los vientos. Nos damos una vuelta rápida, y seguimos ya por la montana de la parte este de vuelta al hotel.

Pasamos por Pondi, Ayios Petros, Hortata y terminamos bajando a la playa de Kathisma a ver la puesta de sol. Espectacular. Tras la ducha vamos a cenar unos gyros en Agios Nikitas. La camarera búlgara es muy simpática, habla un montón de idiomas, incluso se está auto-enseñando castellano por internet. Al salir, la que suponemos es la Mamma del restaurante nos despide con abrazos y besos. Mini se queda alucinada. A las 2300 a comprar sandía y a casa a leer y escribir. Nos hemos dado la vuelta a la isla.

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