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08 septiembre 2026

Cine mexicano en Roma y Condesa [Méx6]

 Viernes, 17/07/2026: Roma

Un terremoto de magnitud 7,3 sacude la costa del Pacífico frente a México y Guatemala. El temblor, que ocurrió a las 8:48 am hora local (14:48 GMT), tuvo su epicentro a 109 kilómetros de la costa Pacífico de México y se sintió con fuerza en la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN), parte de la Universidad Nacional Autónoma de México. En zonas de Guatemala y El Salvador también se sintió el movimiento y muchas personas evacuaron de sus casas y sus lugares de trabajo. Hasta el mediodía (hora local) se registraron 80 réplicas, de acuerdo al SSN. Inmediatamente, se emitió una alerta de tsunami para las costas en un rango de 300 kilómetros del epicentro. El sistema de alertas de tsunami de EE.UU. recomendaba a los habitantes de la zona mantenerse alerta y a las autoridades locales realizar sus propias estimaciones del riesgo.


Cuando me levanto, el Peda está con el teléfono en la mano: "no sé si enseñarte esto". La noticia de arriba, de la BBC y yo nos miramos frente a frente. Viene incluso con mapa del epicentro: justo en la costa donde pensamos ir hacia el final del viaje. Vale, ha sido al sur del estado de Oaxaca, y nosotros solo vamos a la ciudad de Oaxaca, pero me da igual: me da un bajón tremendo. 

Desayunamos con mis compas de viaje desmitificando, no te agobies, aún quedan unos días para bajar hacia la zona. Pero y los reflejos. No te preocupes, no va a pasar nada, eres dramática, exageras. Imágenes de la película "Lo imposible" vienen a mi cabeza. La isla se Creta quemándose justo un año después de que estuviéramos.   Y aún no había pasado lo de Nepal. 

Pero bueno, igual que no tengo paciencia para la tristeza, el agobio se me olvida ya en el metro a Insurgentes: hoy toca Roma y Condesa, los barrios de clase media alta que fueron construidos en los años 30-40, luego se pasaron de moda y se empezaron a caer a trozos, y hará unos 30 años, proceso de gentrificación, se empezó a llenar de artistas, bohemios y demás, hasta convertirse en lo que es: una zona encantadora para pasear, sin nada de esos monumentos con los que se hacen fotos los turistas. Así que nos pasamos el día callejeando, tomando cafés, mirando librerías y disfrutando de la arquitectura art déco: en fin, maravilla. 

Del metro Insurgentes al Parque Río de Janeiro, con su fuente y su David. Tal día como hoy, en gran parte de Europa la gente se metería ahí por el calor extremo, pero aquí recordemos que no hace falta. Nunca agredeceré lo suficiente a esta ciudad su temperatura en pleno julio.


Pasamos por el Museo del Objeto, al que no entramos,  pero gusta el edificio...



En general, gustan muchos de los edificios, la arquitectura es variada y, según el diario del Peda, "con carácter". Me encantan las terrazas que van de lado a lado: podría vivir aquí.



Tomamos un café buenísimo en un sitio muy pijo, dice el Peda en su diario; yo creo que tomo un frappé, pero el tiempo empieza a hacer estragos en la memoria: bueno, en realidad, esto lo recuerdo porque no me gusta el café, aunque sí los frappés. ?Que no tiene sentido? Lo sé. Creo que esta calle es Ámsterdam, pero quién sabe…



"Under the Volcano Books" es una librería maravillosa de textos en inglés y no recuerdo si estuvimos en 2004 (ni aún habiendo subido los divagues pre-viaje). Tiene distintas salas en distintos pisos y están medio de obras. No hay casi nadie, pero alguien toca el piano y la música me hace sentir como dentro de una película. 


También me encantan las escaleras llenas de cuadros encajados - y librería. Es uno de los pocos sueños de decoración que se han cumplido en mi vida [y no, nunca quise una cocina de isla, pero sí una cocina con mesa grande o en etapas de gran inmadurez, una buró americano o una cama con dosel].


Esta es la sala principal: es una habitación de una casa y no hay nadie, porque la única empleada está con su ordenador en el pasillo. Nos pasamos un rato mirando libros y luego sentados por ahí leyendo. Esta es otra sala donde podría vivir yo- y otra incoherencia como lo del frappé, porque amo el minimalismo [odio los objetos, tal vez por eso no entramos en ese museo], menos a lo que a libros se refiere. Ahí me da igual lo recargado, lo intenso.


También me gustan las puertas ovaladas, no sé si para mí para siempre, pero para un rato.  Aquí un fan del divlog:

También en arco la puerta de entrada...




Del Parque México, nuestro siguiente destino no tengo foto, pero sí recuerdo esta heladería para perros, en edificio art déco...



...y más art déco


En el cruce de las calles Juan Escutia y Atlixco, ocurre "una de las escenas más emblemáticas del cine mexicano contemporáneo: el choque que entrelaza las tres historias protagonizadas por Octavio, Valeria y El Chivo”. Mini, a la que le encantó "Amores perros" (Alejandro González Iñárritu, 2000) nos lleva. 





Comer a la Cafebrería El Péndulo de este barrio -ya habíamos estado en la de Polanco, y esta también está muy bien. Al final, el Peda se compra un libro de historia de México y yo "Las Muertas" de Jorge Ibargüengoitia- divague próximamente en sus kioscos. 

El Mercado Medellín es uno de esos mercados de verdad, donde la gente de verdad compra cosas que necesita de verdad, como duraznos (melocotones), guindillas o pompones.




 Esto es Tepeji 22, la casa donde Alfonso Cuarón filmó su peli de 2018 "Roma"




(Esto es una autoflagelación que enfrenta cómo fotografía un director de ídem vs. yo). Estamos un rato haciendo fotos y entonces salen unos "jóvenes" de la casa. Nos ponemos a hablar con ellos y nos confirman que esa es la casa de "Roma", pero solo el frontal: la casa por dentro fue filmada en unos estudios, y lo que atisbamos desde la puerta lo confirma. También nos cuentan que Cuarón vivió justo enfrente, en el 21, pero el 22 tenía mejor luz, era más fotogénico. Esta era su casa:


Vimos "Roma" otra vez con Mini (ella por primera vez) unos días antes de venir a México. Como cuando la vi en el cine, esta peli me sigue rompiendo el corazón. Es tan devastadora la historia de las criadas, en particular Cleo, no porque sus señores sean crueles y las tengan en condiciones terribles, sino precisamente porque sus señores son gente progre y culta de la clase media-alta, que la dejan sentarse en el brazo del sofá mientras todos ven la tele, o no la culpan y la llevan a las citas médicas cuando se queda embarazada -siguiendo El Tema de padres ausentes, el tipo pasa- y todo eso. Pero lo que escuece es observar esa relación en muchas interacciones: por ejemplo, en la arriba citada de la familia riendo con la tele y, "Cleo, tráeme X de la cocina". Pueden pretender que es un miembro de la familia pero en pequeños detalles dejan claro que está allí para servirles, a un grupo de blancos, una mujer de origen indio. Esto, o verla fregar el suelo el patio con los excrementos del perro, me duele de una manera distinta, que la escena devastadora del parto. El primero es un dolor político, es ira, es cabreo; el segundo es un dolor que sale de las tripas, y sabes que Cuarón te está manipulando emocionalmente y no entiendo bien por qué: no necesito ver la reanimación del bebé que ha nacido muerto durante tanto rato para que quedar destrozada por la película, por ver la mierda de vida que llevan millones de personas cuyo rol es ser sirviente de otros, sin vida propia. Es una peli muy necesaria y si hace tiempo que no la has visto, revísitala. Es semiautobiográfica y Cuarón se la dedica a su Cleo particular, Liboria Rodríguez. 

Damos unas vueltas más  y de allí en metro a casa...
 






Cenamos en casa y cuando queremos salir a por agua se pone a llover a cántaros. Welcome to CDMX.




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