8 de octubre de 2017

Ermmm... no había caído que mi trabajo consistía además en vender?

 No hay dinero en ningún sitio: desde luego, no es los servicios públicos británicos. Hecho. Años de terribles recortes tories se van notando y la situación está chunga. Consideración ética. 

Pero antes de explicar mi último dilema: veamos brevísimamente cómo funcionan los servicios públicos (sí, este párrafo es necesario). La gente pagamos impuestos, que el gobierno recauda. De este bote central, el dinero se distribuye entre los organismos públicos, como educación, salud, policía, prisiones, servicios sociales, según las áreas-esto último implica que puede ocurrir que tu servicio de salud financie, por ejemplo, ciertos medicamentos o tratamientos de fertilidad, y en otra zona no. Se llama "lotería del código postal". 

En la parte de arriba de estas organizaciones públicas hay unas figuras llamadas "commisioners", que son los que manejan el presupuesto asignado a su tema en su área.  Por ejemplo, un servicio de salud de un barrio puede decidir, como he dicho, gastar su dinero en tratamiento de fertilidad y otro en una medicación nueva. También pueden "comprar" servicios: por ejemplo, prisiones puede comprar a un servicio de salud para tratar a presos con problema de abuso de sustancias, o de salud mental, o física.  

Todas estas decisiones llevan a movimientos de dinero de todos entre servicios públicos (exacto: mucha bucrocracia y pérdida de tiempo). Pero nos podemos dar por contentos cuando el dinero simplemente se mueve entre servicios públicos. Hoy en día, y cada vez más, hay empresas privadas que compiten con el Aparato de los Público, y en el clima de estos gobiernos neoliberales que sufrimos, esto es permitido y animado. Muchas clínicas privadas pueden hacer el trabajo de lo público por menos dinero precisamente porque no tienen el "Aparato": en lo público todo está supervisado, la gente necesita hacer cursos regularmente (algunos estúpidos como "seguridad, incendios, et al") y hay que hacer las cosas de una determinada manera que cuesta mucho dinero. Pero eso es otra historia.

Yo lo que querías contar hoy es que yo tenía un trabajo, y ahora tengo uno y medio. El trabajo que yo firmé es para el que estudié en la univestuta, seguido de un montón de años en la isla de aprendiza de bruja, que culmino en Bruja Suprema. El nuevo medio trabajo añadido es algo que nunca hacían las Brujas Supremas, para lo que no me he formado, y que nunca me ha interesado: vender. Antes, los "clientes" llegaban solos; ahora, como tenemos que competir con todas esas organizaciones privadas (muchas sin ninguna solvencia científica, pero con mucha teoría de marketing), la cosa se complica.  

Los gerentes de mi curro tienen dos soluciones, las dos fallidas: 1. creen que la gente no nos conoce ahí fuera, que ofrecemos un servicio serio, científico y en profundidad, pero ahí fuera no lo saben. Luego yo -no otra persona que sepa de ventas, bajo mi guía- tengo que hacérselo saber,  y en efecto "atraer clientes". Y 2. el servicio serio, científico y en profuncidad que ofrecemos es-los gerentes consideran- en el fondo demasiado serio, científico y en profundidad... todos esos privados son más baratos porque (además de no tener que cumplir todos las regulaciones nuestras) ofrecen un servicio de charanga, no-científico y superficial. Esto implica que pueden ofrecer más cantidad que nosotros, a costa de la calidad. Esto les importa a nuestros gerentes? ja! Está claro que no quieren solomillo, quieren una hilera de salchichas. Muchas salchichas. 

Como el numero 2 me horroriza, me he lanzado al 1. Y ya hemos probado todo de lo tradicional, como escribir artículos en revistas especializadas, ir a dar conferencias, abrirnos una página web. Ahora... pasemos a la "social media" (redes sociales), de donde debo ser la gurú. Renovarse o morir. 

Así que ahí me tenéis, pasando mi tiempo en algo que debería hacer "la de marketing", una chica joven que acaba de empezar y que nos dice a todos los equipos cómo vendernos. Pero ella no puede hacer nada, la pobre está tan ocupada. Vale, maja, ya lo hago yo, que no tengo nada que hacer. 

Mi equipo está ahora en twitter, y aquí os escribe la mente detrás de la cuenta: esperando que me retuitee algún alma cándida que tenga millones de seguidores para ver si nos toca la lotería. La que firma se ha tenido que abrir una cuenta de Linkedin, donde invito a conectarse conmigo a completos desconocidos: no a colegas o a investigadores de mi mundo, sino a gente de esas otras organizaciones públicas que potencialmetne pueden "comprar" nuestros servicios. Oh, y ya que estamos de confesiones, he caído en lo más bajo: me he visto obligada a abrir un grupo de Facebook con el nombre del equipo (aquí sí que no nos sigue ni el Tito). También tenemos un blog, en la web. Un blog que escribo y edito con muchas menos ganas que este, por si acaso alguien piensa que estoy poniendo los cuernos a Lodedi. 

Mañana, nada más llegar, en lugar de ver a gente, editar informes, solucionar problemas (lo que venía siendo mi trabajo), tendré que empezar por mi medio-nuevo trabajo: comprobar quién nos ha gustado, retuiteado en twitter, qué desconocido ha aceptado conectarse conmigo en linkedin, quién ha comentado en nuestro blog y constatar que seguimos obteniendo solo el eco de nuestro eooooo en Facebook. Y me reúno con la de marketing a las 10, para "nuevas ideas".

Toda esta pataleta (o "búsqueda interior") tal vez este solo parcialmente justificada. Odio vender, pero al menos -a día de hoy, todavía-  creo en la bondad de lo que vendo. Qué debe ser  vender mierda en la que no crees, que sabes la gente no necesita? Se lo preguntaré mañana a la de marketing. 



5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Renovarse o morir.
    Veamos un spot publicitario para la reunión de marketing de mañana.
    ...
    La imagen de un camposanto con cientos de tumbas.
    Los fallecidos charlan alegremente entre ellos.
    ...
    Desde que me cortaron la pierna izquierda mi vida ha cambiado.
    O era la derecha ?
    Depende desde dónde se mire, claro.
    Fundido en negro.
    ...
    Me ha encantado la creatividad de este equipo.
    Como no tenía dinero para pagar el tratamiento, este equipo comercializó mi hígado y mi páncreas en el mercado secundario de órganos.
    Nunca se me habría ocurrido una idea tan brillante.
    Fundido en negro.
    ...
    La cámara se eleva y se ve una perspectiva con cientos de tumbas.
    El spot termina con un eslogan.
    ...
    Cliente satisfecho, cliente feliz.
    Fundido en negro.

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  3. Hola darlings!Gran alegría de veros, y sobretodo, de veros con tantas ideas y ánimos. Qué grande el "pague dos y llévese uno" o la venta de curaciones de enfermedades q no existen (ey, aquí no ha sinnovado: esto ya lo hizo hace décadas el psicoanálisis). La "noche de quirófanos abiertos" tb me encanta... vamos q todas las ideas, LUX, son de 10!!! Gracias!!!

    Y DRIVER: no entiendo porqué sugerís q mi negocio tiene algo q ver con un camposanto lleno de esqueletos (felices, eso sí).. ah, será porque se acerca jaloguin?

    Muxus!

    di

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  4. Ahora entiendo el motivo por el que saqué un cero en marketing !
    Espero que hayas sido prudente y no hayas lanzado la idea del camposanto en tu reunión profesional.

    Ahora que lo pienso, igual sirve para un Jaloguín jocoso.

    Esto es lo que ocurre con las "lluvias de ideas", que a veces caen chuzos de punta !
    En fin, podía ser peor.
    Podía haber intentado cobrarte.

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  5. Y la de Marketing, aparte de obligarte a hacer su curro, ¿lleva zapatos puntiagudos? Porque todos los que se dedican a eso los suelen llevar. En los mitos griegos las deficiencias de caracter iban asociadas a problemas en los pies: Aquiles era vulnerable por el talón (la ira) Edipo era cojo, y los dioses van siempre descalzos, porque no tienen la presión de la muerte. Me pregunto si ese simbolismo griego tiene también cabida en los zapatos puntiagudos de los de marketing, que les presionan por todas partes, dan a los pies una forma ficticia y acaban por darte un puntapié más doloroso que ninguno...

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