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12 julio 2018

Mini es Alicia es Frida: Viva la vida!

Por fin llegó el gran día, el 5 de julio. Llevábamos semanas memorizando el guión, yo me sabía casi las otras partes: era la obra de Fin de Curso de Mini, que en este país tiene mucha tradición. Como es un colegio pequeño, solo de primaria, hasta Año 6, todos los niños están en la producción. Los de parvulitos y demás, aparecen por ahí de relleno (recordemos a Mini haciendo de hierba de la selva en "El Rey León") y son los de Año 5 y 6 los que tienen los mejores papeles. Mini, que acaba de terminar Año 5, tuvo por fin papel estelar: fue una de las 5 Alicias de Alicia en el País de las Maravilla. "La que sale la última y con más líneas" (palabras textuales). Pero, como digo, ha costado mucho llegar hasta aquí...

En Parvulitos (Reception), cuando hicieron "El Rey León", casi todos los enanos hacían de hierba (aún recuerdo el cachondeo que se trajeron en el trabajo, porque ya les había contado lo del camello de Navidad). De vez en cuando se levantaban, hacían un corro de la patata con "can you feel the love tonight",  y ya. Cuando Mini hacía Año 1 representaron "The adventures of Mr Toad" (basado en el libro de Kenneth Grahame, "The wind in the willows"): Mini y su grupo fueron promocionados a... árboles!!! Esta vez movían los brazos así como con el viento (para gran cansancio, opino, yo no hubiera aguantado dos minutos). En el Año 2 la obra fue  "Mary Poppins", y los del grupo Mini hicieron de los caballos del carrusel. Como ya habíamos hecho de camello, estábamos curadas de espanto. En el Año 3 fue "La Isla del Tesoro", y ahí hacían de piratas un rato y de niñas hawaianas otro (este último disfraz ya le gustó más a Mini). Ya en el Año 4 empezaron a tener papeles algo más aparentes, en los que incluso decían alguna línea, y Mini fue Annabel, la amiga de Maid Marion en "Robin Hood". Tengo que decir que debe haber un circuito de obras musicales para colegios, porque todas tienen canciones muy pegadizas. 

La obra se representa en otro colegio, uno de secundaria, ya que el de Mini no tiene un salón de actos tan grande. Bueno, no tiene salón de actos: yo creo que este cole fue en el pasado una vieja mansión que han habilitado, pero cualquier español que viera el tamaño de las clases (son, literalmente, habitaciones), se quedaría alucinado. En este salón de actos hay un palco donde hace aún más calor que abajo: siempre asocio la obra a un calor terrible, pero estar arriba es fundamental para hacer de padres pesaos' con video y fotos en varios dispositivos. Este año no fue excepción, parecíamos una versión cutre de unidad móvil de Antenavetustón o así. Enviados especiales: esos somos nosotros.

Cuando vi a Mini con todo el cole cantando la primera canción me costó reconocerla. Su profesora sudafricana, la mujer más maja y con más entusiasmo por los niños que existe, había ideado toda la escenografía, que iba a estar basada en Frida Kahlo (hay una exposición en el V&A todo el verano, de la que la enviada especial del divlog os dará cuenta en Agosto, espero). Así que todos, pero en especial las Alicias, iban disfrazadas con inspiración Kahlo, muy colorista y mexicano, y sí, ello incluye el unicejo, que lo tenían todas pintado (de ahí que no reconocía a Mini). Todas menos la némesis de Mini, a la que llamaremos Emilia, que no se lo dejó pintar porque "soy alérgica". También se cambió el vestido varias veces porque siempre le gustaba más el de otra niña: ayyyy con Emi.

Qué puedo decir yo, salvo que Mini lo hizo genial? Cuando terminó la última canción antes de sus escenas, me hizo un gesto desde bambalinas (thumbs-up) que quería decir "ahora salgo yo", y vaya que sí salió. Estuvo en todas las escenas desde el té con el Mad Hatter. 

Al final de la representación, todos los años ocurre la "entrega de premios". Tienen un montón de copas y escudos ahí preparados, que reciclan, o sea, el niño que lo gana paga el grabado de su nombre y luego ha de devolver la copa al cole. Muy cutres. Dan premios al "mejor ajedrecista", "excelencia matemática", "natación", y esas cosas, además de un certificado académico por curso. Ya desde el principio de los tiempos, una empezó a notar que siempre eran los mismos niños de las mismas familias los que solían ser llamados a estos premios. A Mini le dieron el académico un año, pero nunca una de esas copas. Los hermanitos Carter-Boham siempre eran agraciados, y, qué casualidad, su madre siempre es una de esas, las horneadoras (de tartas para causas caritativas), también conocidas como  "las orgánicas". Esas mujeres que no trabajan fuera de casa y tienen todo el tiempo del mundo y a las que yo criticaba con mucha bilis mala antes de ver la luz del feminismo colectivo, y de sospechar que en las "coffee mornings" hacen guarradas. 

Así que cuando comienzan a dar los premios, nos preparamos para otra sesión de desfile de las familias alfa, y para la traca final que consiste en el anuncio de qué niña y qué niño de Anio 5 serán Head Girl y Head Boy durante su último curso en el cole. Es una figura que no existe en la península (ciertamente no en Vetusta): estos niños son los máximos representantes del colegio en eventos, son modelos para otros niños, hacen discursos y demás. Por supuesto, la madre de Emi había sido ella misma Head Girl y Emi hablaba de que ella quería serlo. Otro niño, el que desde parvulitos ya llevaba una camiseta de los Ramones y se cree lo más del Cool, también pensaba que iba a ser Head Boy. 

Así que comienzan a dar los premios, y cuando llegan a natación, Mini me confiesa luego que está a punto de levantarse porque se lo dan a un niño cuyo nombre empieza como el suyo. Siguen dando los premios, y, como todos los anios, Mini no es nombrada para ninguna copa, ni ningún escudo, ni ninguna polla. El sintagma "República Bananera" viene a mi cabeza, como siempre que pienso en este colegio: la dueña, una rubia L'Oreal "porque yo lo valgo" es la que hasta este anio controlaba todos estos premios, y me dan ganas de sacarle la lengua la próxima vez que la tenga cerca. 

"Y ya terminados los premios -dice el director- ahora queda nombrar a la Head Girl y Head Boy" y estos van a ser.... MINI VAGANDO y Pepito Pérez (no Ramones). Mini???? En serio??? El Peda y yo nos miramos emocionados, me pongo a gritar "Mini! Mini!! Mini!!" desde el palco, TAN feliz. Ella está en shock total, no lo esperaba en absoluto, y cuando bajo a abrazarla, noto que está alucinada: nunca la había visto así. La gente la felicita, y nos felicita, "muy merecido" me dicen profesores. Les doy las gracias y, cuando pasa L'Oreal dice "yo este año no he tenido nada que ver". Y pienso: ja! para días tú eliges a una que no sea la Emi de turno. Pero este anio ha sido el nuevo director el que ha elegido a quien ha querido, y parece que al menos en ese aspecto, el colegio cambia de filosofía. Cuánto durará el pobre hombre?

La madre de Emi me dice a los dos días que "el director me está ignorando" desde que no eligió a Emi como Head Girl "a mí no me importa, tiene que aprender que no siempre se gana". Me planteo la presión que llevaba ese hombre para ahora tener que esconderse tras floreros para no enfrentarse a la trepa madre de Emi. Y aniade, que el de los Ramones y Emi "van a organizar la fiesta de fin de curso del anio que viene...van a intentar traer a Ed Sheeran, porque la madre del de los Ramones es su productora". Yo asiento: sí, sí, muy bien. 

Llegamos a casa agotados, deshidratados, emocionados. Vienen nuestras amigas las Supremas de Móstoles y comemos helados. Hace 24 horas quién nos iba a decir nada de esto: que nuestra pequenia Mini-Frida iba a ser Head Girl de una República Bananera del Sur de Londinium. Viva La vida! Viva MIni!



08 noviembre 2021

Arturo Barea: Tenía todos los números para conectar contigo, pero no (A propósito de "La forja de un rebelde").

La trilogía de Arturo Barea "La forja de un rebelde" fue publicada por primera vez en inglés, pese a haber sido escrita en castellano, cuando el autor y su mujer estaban exiliados en esta isla-en concreto en un pueblo de Oxfordshire. En 1978 por fin se publicó en España, en 1951 se había publicado en Argentina y entre 1941-1946 la trilogía en inglés en UK. The Daily Telegraph (aka The Daily Torigraph) dijo que era "tan imprescindible para entender la historia de España de la primera mitad del siglo XX como Tolstoi para entender el SXIX". El mismo George Orwell elogió estas novelas y yo, que he atravesado distintas fases durante su lectura (son 1200 páginas), he añorado a Orwell y su maravilloso "Homenaje a Cataluña" o  a Hemingway (leído y disfrutado en mi adolescencia, aunque últimamente he visto críticas de que su "visión turística" de la Guerra Civil hizo daño en realidad a la República-tendré que releer). Es curioso que las dos más famosas novelas, consideradas clásicos, de la Guerra Civil hayan sido escritas por extranjeros.

Empecé "La forja"
en La Cerdanya este verano

El primer libro, "La forja", es una Bildungsroman típica, una "novela de aprendizaje", género muy apreciado en este divlog, en la que Barea habla de su infancia de niño pobre en la España de 1900. Huérfano de padre desde los dos años, su madre emigra desde Badajoz a Madrid y lava ropa en el Manzanares. Barea no es solo pobre sino, desde el principio, desclasado: su madre y hermanos viven en una inmunda buhardilla en Lavapiés, y a él le mandan a vivir a ratos con unos tíos ricos. Pero es listo y tiene una mirada. 

Va a estudiar a los Escolapios (yo aún os podría cantar el himno de San José de Calasanz, aunque lo que yo no encontré fue ninguna monja inspiracional como él, que tuvo suerte con un cura). Eso sí, "la mayoría de los curas están un poco locos, un par parecen atontados y a uno tuvieron que quitarles los hábitos porque tocaba sus partes a los chicos". Hay cosas que nunca cambian, eh? Nunca me he molestado en entender bien las diferencias entre las órdenes religiosas, lo mío es tan básico como que los franciscanos molan por "ir de pobres" (oh, Guillermo de Baskerville) y los jesuítas "de intelectuales" , pero en el segundo tomo, Barea describe a estos últimos como una auténtica mafia: una carta de los jesuítas abría las puertas a toda la industria española, los grandes navieros se confesaban con ellos y otras beldades. En aspectos religiosos me he identificado con el autor: curioso cuando cuenta su dudas de fe a temprana edad con exactamente mi mismo ejemplo. El del santo que va por la playa y hay un niño (que resulta, claro, ser un ángel) que le explica, con esas extrañas maneras misteriosas de la religión católica, el misterio de la Santísima Trinidad. Recuerdo mi misma perplejidad, con 10 años, y así todo: yo creo que lo de la Inmaculada Concepción de María nunca me lo creí (quiero decir, una vez que aprendí "los misterios de la vida"; antes cuando crees en las ciguenias, qué más da eso que paloma) y alucino que adolescentes o adultos puedan creerse eso: es como la santísima trinidad y el santo, no me entra en la cabeza. Hoy en día me planteo los límites con el concepto de idea delirante, pero ese sería otro tema. Pero Barea llega al ateísmo vía observar la injusticia. Se da cuenta que él está en el colegio gratis solo para ser exprimido por su inteligencia, y ponerle de ejemplo, y así más padres ricos lleven a sus hijos allí. "Me han hablado de un Dios justo, pero mi madre tiene que lavar en el río todos los días... me asusto de no encontrar justicia por ninguna parte". 

Su experiencia en el colegio es también una oportunidad más para ilustrar lo injusta que es, no ya la sociedad, sino la vida: no me refiero solo a la dicotomía niños ricos ("los de paga", que entran por otra puerta lateral de la iglesia)-niños pobres, sino también a la ruleta que ha dado a Barea esa inteligencia, y a otros no.  Esto fue captado al vuelo por las monjas del internado al que asistió mi suegra, porque a las siete que fueron seleccionadas, via examen, para hacer el bachillerato, entre ellas mi suegra, les daban un extra proteínico en el segundo plato, que al resto no. Pero volviendo a la novela, se encoge el corazón al leer cosas como "de los 7 a los 9 años ya se los llevan a trabajar al campo, en verano se llevan incluso a los chiquitines de 5-6 años a coger espigas de las que se caen al suelo". Barea logrará escapar del camino de picar piedra o similar, pero no todos los demás a los que encima, la naturaleza no les ha dado muchas luces. El proprio Barea hace una reflexión del gran tema-o uno de mis temas-nature/nurture: "yo creo que esto del aprender es como nacer jorobado, no tiene remedio", pero los ricos sin luces sí que salen adelante. Todos los sabemos. 

En el colegio hay tres niños pobres con matrícula de honor, que van a la clase de bachillerato que es solo para los niños ricos.  "Pero como los niños pobres no podemos mezclarnos con los ricos porque sería mal ejemplo y como tampoco podemos ya mezclarnos con los pobres porque ya no pertenecemos a sus clases, no tenemos puesto en la fila. Oímos la misa aparte y (...) jugamos los tres solos".  Los ricos le llaman "el hijo de la lavandera" y los pobres "el señorito". No pertenecer en ningún sitio. Pero él mismo se da cuenta ya de la complejidad del tema clase: hay hijos de tenderos a los que nunca falta un plato de comida en la mesa e hijos de ricos que no tienen un duro, pero que viven de la idea-y actúan como tal. Como la vida misma, cien años después. Esta es la "forja" del rebelde Barea: si estas experiencias no te hacen al menos socialista más adelante, no sé lo que te hará.  

Cuando muere su tío tiene que dejar el colegio y le ponen a trabajar de aprendiz en un banco. El hecho de que él quería ser ingeniero y no podrá y los zopencos hijos de papá seguirán en el cole y luego llevando el país de nuevo me devuelve al "no hay nada nuevo bajo el sol".  Aunque en nuestra generación se logró que unos cuantos más pudieran acceder a la educación, en el fondo los que siguen manejando el cotarro son los de siempre. Precisamente la tesis de Carlos Gil, premiada como mejor tesis doctoral del año, se titula 'Rompiendo la meritocracia desde la puerta de salida: Desigualdad social en la formación de habilidades y la elección de escuela'. Esto ya estaba en "La tiranía del mérito" de Michael Sandel, recientemente contestado por Adrian Wooldridge en "La aristocracia del talento", que yo gustosamente leería para haceros un divague, pero luego viene Fashion desanimándome: "ves, por fin has tenido algún comentario en el anterior divague ligero vs. tus rollos de divulgación". Yo también la quiero.

En el banco entra en contacto con la política, y describe el ambiente turbulento de Madrid de la época. Los socialistas van a la huelga todos días, por gremios. "Les dan palos, les meten a la cárcel, pero se salen con la suya. Son los únicos que trabajan 8 horas al día y cobran lo que piden. A la cabeza de todos ellos está Pablo Iglesias, que quiere que todos los obreros sean socialistas". Los trabajadores pagan una cuota, con la que mantienen a los que están en huelga, o a los que no tienen trabajo.  Luego están los anarquistas, que no quieren ir a la huelga, sino que creen en la acción directa. Y los comunistas. Cada uno con sus matices: así ha sido y así ha seguido siendo la izquierda. Llena de ideas e ideales, así nos va: mejor seguir tus intereses, como la derecha.

“¿Era, precisamente, esta falta de convicciones lo que les permitía unirse [a las personas de derecha? ¿Sería precisamente la existencia de ideales lo que nos impedía unirnos a los hombres de izquierda?”

En "La ruta", el segundo volumen, Barea cuenta sus vivencias en la guerra del Rif, con una gran crítica a la intervención española en Marruecos a principios del SXX. Yo me hice antimilitarista viviendo de cerca la mili de un noviete, viendo lo que son los militares desde dentro. Para quien no tenga esta "inside information" recomiendo esta lectura: si no eres antimilitarista antes, es imposible seguir pensando que esta institución merece ni un minuto de nuestra vida, o de nuestros impuestos.

La falta de profesionalidad en el ejército, el racismo (me parecería curioso el uso de la palabra "moros" si no fuera porque observo que aún sigue siendo usada- en UK esto sería anatema y ya que no tenemos ética, tengamos por lo menos estética), la corrupción, la desesperación por la que los pobres acaban allí- impresionante los métodos que usan de autolesión para evitarlo, incluídos tiros en la tripa, con sus consiguientes peritonitis. Los militares son en su mayoría alcohólicos, ladrones (hay que ver los mandos cómo roban hasta del rancho de los soldados para poder enriquecerse), de limitadas luces (todo se hace "por mis cojones" o "por la gloria de España") y puteros.

Aquí empiezo a encontrar chocante la manera de relacionarse Barea con las mujeres. Obviamente, todo esto hay que contextualizarlo y cosas así, pero esta ha sido tal vez una de las razones por las que no he podido enamorarme ni siquiera cogerle cariño a este hombre con el que en principio, coincidiría ideológicamente en muchos de sus planteamientos. Tiene capacidad de observación para describir una realidad que yo misma vi allí un siglo después: "las mujeres cargadas como bestias y tras ellas sus amos y señores, caballeros en sus burros", pero a su vez le dice a una prostituta "no me gusta pegar a las mujeres" (oh gracias). En el último libro narra su relación con su mujer, a la que desprecia, su amante, a la que fastidia la vida y por fin, la mujer por la que se acaba divorciando, Ilsa, y que le redime un poco. Que era otra época, sí: pero qué suerte hemos tenido de no haber nacido en ella-pese a todo lo que hay por recorrer.

Uno de los capítulos comienza con una descripción de los reclutas que llegaban de las distintas zonas de España, y sus marcadas diferencias: un aragonés y un catalán de los Pirineos eran bastante parecidos entre sí: "rudos, primitivos, casi salvajes", muy diferentes de "los catalanes de la costa,  en contacto con la civilización mediterránea". Los "altos y recios" vascos,  "serios y silenciosos, se sentía la fuerza de su individualidad y su ancestral cultura", los gallegos con "resignación de bueyes cansinos". Concluye Barea que "un madrileño es menos extranjero al lado de un neoyorquino que lo es un vasco de un gallego". La piel de toro, una suma de gentes dispares unidas entonces por el 80% de analfabetismo y hoy, como decía Vazquez Montalbán, por la liga de fútbol. 

En un punto, por si no tuviéramos suficiente con el batallón regular, irrumpe en la novela El Tercio. Si alguien no tenía idea de la presentación psicopatológica de Millán Astray, aquí le quedará clara (o bien, con la peli "Mientras dure la guerra" de Amenábar, donde uno de mis actores favoritos, Eduard Fernández, borda el papel). Arenga a los legionarios: "antes de venir aquí unos eráis asesinos, otros ladrones, todos con vuestras vidas rotas, muertos. Pero desde que estáis aquí, sois caballeros (...) Es a morir a lo que se viene a la Legión. Los novios de la muerte. Los caballeros de la Legión. (...) Sois caballeros españoles (...) Viva la muerte!". Y Barea comenta "el cuerpo de todo de Millán Astray había sufrido una transformación histérica (...) epiléptico, en una locura homicida furiosa". Este Tercio crecía como un cáncer dentro del ejército, se sentían independientes del resto, se les llenaba la boca "del honor a España, del honor a la monarquía, del honor a la nación, que solo se podía salvar con guerra a toda costa". Qué miedo da todo, que miedo sus herederos.  De su papel en la sublevación habla también Barea, en las partes que se lee como un ensayo histórico.

Marruecos, la pesadilla continuada: "No dormíamos, nos moríamos cada noche para a la mañana siguiente resucitar y en el intervalo vivíamos a través de pesadillas horrendas". El olor indescriptible de la guerra. Solo se admite que lean, los q saben, la prensa más reaccionaria - el ABC o El Debate. Al propio Barea le confiscan y hacen quemar libros de Victor Hugo, Blasco Ibáñez, Anatole France, aunque hay total permisividad para libros pornográficos. Es una distopía incomprensible para mí. 

Cuando termina el tiempo obligatorio que ha de estar en el ejército, aunque todo son facilidades para que se quede, decide no hacerlo "por mantener un mínimo de autoestima". Al volver a Madrid, le hubiera gustado ingresar en la Institución Libre de Enseñanza (unida a la famosa Residencia de Estudiantes) fundada por Giner de los Ríos, que iba bien con su ideología progresista, pero aquí encontró una nueva "aristocracia de la izquierda", y se dio cuenta que a ella las clases trabajadoras no podían acceder.

Leyendo "La llama"
en la Battersea Power Station,
cuando hacía calor...
Y por fin, el último libro es "La llama", que narra sus experiencias en Madrid de la Guerra Civil, desde su posición como censor de toda la información que sacaban los corresponsales extranjeros -pretendiendo que el gobierno de la República lo tenía todo controlado. Trabajaban en el edificio de la Telefónica y allí conoce a la que será su mujer. Me siento incapaz de escribir sobre este último libro, que es del que menos notas he tomado, pese a ser el más largo (casi 500 páginas), por diversas razones, la principal porque es el que menos me ha gustado. 

Solo anotar que suelo leer muy poca literatura bélica o ambientada en tiempos de guerra, pero el año pasado terminé "Life after life" de Kate Atkinson. La autora hace una descripción muy detallada del Blitz, el bombardeo de Londinium durante la Segunda Guerra Mundial, que me impactó. La vida sigue, tú sigues tus rutinas, pero cuando suena la sirena, o por la noche, bajas al refugio y escuchas las bombas, y debes esperar que no caiga una encima de ti , y luego sales, te encuentras con montañas de escombros, y cuerpos a los que hay que sacar (imagen de los barrenderos limpiando sangre de las aceras), y sigue la vida. La que sigue, la que no se ha quedado allí. Barea describe algo muy similar y no deja de sorprenderme, a lo que se puede acostumbrar el ser humano. ("Todo era centelleante y espasmódico como en una película. La gente hablaba a gritos y reía a carcajadas"). Vivir en esa bipolaridad. ("A la luz del día todo el mundo era un amigo, por la noche cada uno podía ser un enemigo. La amistad tenía un tinte de borrachera").  Había gente que iba a ver los bombardeos,  periodismo sensacionalista. Queda claro que Barea tiene problemas de salud mental en muchos momentos de este último tomo. Creo que hace poca literatura y nos explica historia,  la de los libros de texto: Miaja, símbolo de la resitencia, Valencia, donde van los cobardes, Madrid, donde se quedan los valientes; las Brigadas Internacionales, esto es una guerra contra el Fascismo, España campo de pruebas, el conflicto del pacifismo con esta guerra: el propio autor, que odia todas las guerras, se siente aquí beligerante, incapaz de no tomar parte:

“Los herederos de la casta que había regido España durante siglos, los que yo había conocido manejando la guerra en Marruecos, con su corrupción estupenda, con sus glorias retiradas, cebándose en latas de sardinas podridas, en sacos de judías llenos de gusanos: esto era lo que había que combatir. No era una cuestión de teorías políticas, sino de vida o muerte. Había que luchar contra los enterradores; los Franco, los Sanjurjo, los Mola, los Millán Astray, que ahora coronaban su hoja de servicios cañoneando su propio país para hacerse amos de esclavos y a la vez convertirse para ello en esclavos de otros amos".

Barea puede escribir literariamente, tiene mucho talento descriptivo de personajes y también de lugares, pero esto cada vez escasea más a medida que avanzas en las tres novelas. Pero como he dicho, en el último tomo, me parecía que estaba leyendo un ensayo y me he aburrido mucho. En la falta-de-estilo me ha recordado al "Behind the Spanish barricades" de John Langdon-Davies, el periodista que luego fundó PlanUK, que escribió en tres meses los primeros de la guerra. Pero aquí había una urgencia, y se le perdonó su carencia de voz, era estilo periodístico. Tal vez Barea perdió algo de fuelle, más o menos como yo ahora, aunque escribir esto me ha ayudado a reconciliarme con la trilogía.

¿Llega al nivel de los clásicos? En mi opinión desde luego, no es un Orwell, y tampoco un Chaves Nogales ("A sangre y fuego"). Pero tal vez para mí el problema haya sido no lograr conectar con el autor, pese a tener tantos números para hacerlo. O conectar con la cabeza, y no con el corazón. Tanto que al final, no quería pasar más tiempo con él: ¿es esto de lo peor que se puede decir de un autor? Supongo, pero seguramente estoy siendo injusta, Arturo: no sos vos, soy yo.

19 abril 2010

¡Viva la República!

Como algunos divagantes saben, ha sido difícil que nos dejen colgar esta divagación. Parece que la familia real es seguidora asidua del divlog, lo utilizan para estar al día de la vanguardia pensante de sus súbditos. En las primeras versiones de este divague, el tono no fue entendido y se nos "invitó" a reconsiderarlo.

El pasado día 14 fue el día de la República y me hizo recordar a los amigos del International Brigade Memorial Trust:
http://www.international-brigades.org.uk/

Se trata de una organización formada por historiadores, hombres y mujeres que lucharon en España con las Brigadas Internacionales, representantes de la Marx Memorial Library, etc, que intenta "educar sobre la historia", particularmente "rescatando material y haci
éndolo disponible al público", y "promover la buena ciudadanía recordando a los que cayeron en la guerra".

Cuando vengáis a Londres, en vuestro paseo por el South Bank no dejéis de visitar los Jubilee Gardens, creados para conmemorar a los Brigadistas Internacionales, especialmente al Batallón Británico, que sufrió muchas pérdidas en la Guerra Civil. Al ladito del London Eye encontraréis la escultura de Ian Walters.

Con cada nueva estación, me llega a casa su revista, y con ella mil historias. Lo que fue de uno de los 4000 niños vascos (exiliados solos, sin sus padres, huyendo de la guerra) que acabó siendo un artista importante. La reunión en la embajada en la que dieron la nacionalidad española a lo que hoy son un grupo de ancianos. La visita obligada a un tapiz del Guernica que han colgado en Whitechapel. Inevitables obituarios. Libros, nuevas publicaciones, investigación.

Cada tres meses se me encoge el corazón pensando en aquellos hombres (¡y mujeres! véase "Doves of War" de Paul Preston) que dejaron su vida y su familia para ir a España a luchar por las vidas y las familias de otros hombres y mujeres, en otro país en el que no se entendían, desinteresadamente. Ya he divagado bastantes veces sobre estas personas que el pasado me trae a los que considero impensables en el mundo de hoy. Decir gracias es poco.

Para dos visiones distintas de lo que fueron estos brigadistas, también recomendables "Behind the Spanish Barricades" de Langdon-Davis o el famoso "Homage to Catalonia" de Orwell.


Desde aquí, mi pequeño homenaje a los Brigadistas.

26 agosto 2026

Centro Histórico: el Zócalo, la Torre, sobredosis de Art Déco, los mariachis y el pobre violinista [Méx5]

16.07.26: El Centro Histórico: 

Como su nombre indica, hoy vamos al centro. Histórico. Salimos a las 11:00 porque según el itacalog del Peda, yo "duermo mal". No recuerdo exactamente esta noche, pero sí que en varias me despierto a las 2:00 am y, como puedo, me tomo media melatonina y rezo cuatro-angelitos-tiene-mi-cama, parece que hoy con poco éxito. En fin, que tomamos el metro al Zócalo, esa plaza monumental donde está la catedral y que nos impactó tanto por sus dimensiones la otra vez. 


Sin embargo, ay, esta vez el Zócalo está parcialmente cerrado porque tienen que montar las pantallas del Mundial, con lo cual no tenemos esa visión impresionante de antaño con ese banderón que, qué necesidad. Atención a los cactus de esta foto:


Alrededor de la Catedral hay vendedores ambulantes y gente que persigue a los turistas con una carta para que subas a comer a su terraza con vistas, sea la hora que sea. También hay hechiceros con plumas y todo, haciendo unos rituales a base de echarles humo a sus clientes amenizado con una danza. Algo me dice que igual tirar fotos interfiera con el sortilegio, así que me comedo. Esta de abajo sin el paciente/cliente es lo mejor que os pude conseguir. 


Cuando entramos a la catedral hay misa en la parte anterior, luego tampoco se pueden hacer fotos durante esta otra hechicería - la que incluyo abajo es de la parte posterior. En un lateral hay una tienda llena de todo tipo de parafernalia religiosa, que ríete del hechicero de fuera o de Banksy y su documental "Exit through the gift shop" ["salga por la tienda de regalos"]. Ya se sabe que no me gusta comprar en general y ya no traigo nada de los viajes más que a Roc y cuatro magnetos a mis jardineras que me riegan las plantas, pero esto de vender en los museos y ahora en las iglesias se ha ido de la mano. 


En el Zócalo está también el Palacio Nacional, donde hay murales de Diego Rivera, pero que ahora no se puede visitar porque Claudia Sheinbaum, la presidenta de la República, "ha puesto su residencia allí" [un taxista dixit, no parecía fan]. También está en esta plaza el Monte de Piedad, que fue parte del palacio donde Moctezuma tuvo como huéspedes a Hernán Cortés & Co. Ese al que Ayuso, esa marciana, reivindicó aquí mismo y a la que Sheinbaum contestó tan bien. Moctezuma creía que Cortés era una deidad pálida con barba, y esta actitud le ha ganado no ser honrado [al igual que la traductora, la Malinche] en el país, en contraposición a Cuauhtémoc, su sucesor, que opuso resistencia. En fin, el Monte de Piedad, que en su día era el mercado de empeños más enloquecido, hoy está también cerrado, en ruinas. 

Hacia el norte del Zócalo hay algunas plazas coloniales encantadoras, con sus iglesias: la de Santo Domingo y la de Loreto, pero no recuerdo cuál es cuál, ni siquiera si estas fotos son del norte, porque luego hacia el este, la Calle Moneda y al sur quién sabe. Solo puedo decir que la cantidad de museos es ingente:  he buscado y dicen que es, junto con Londinium, la ciudad del mundo que más museos tiene. Pero seguramente no es verdad, también he encontrado otros datos, como que la primera es Moscú. En México no pagas en muchos si eres mexicano; en Londinium hay un montón gratis -no es que quiera hacer efecto llamada, pero es así. 

 
Como en el diario de 2004 yo repetía mucho que íbamos a desayunar a "La Vasconia" o a "El Popular", decidimos ir a buscar estos centros de culto del pasado. Están cerca del Hotel Juárez, donde nos alojábamos, y la primera en la frente: el Juárez, en Cinco de Mayo, es una obra. "Que están haciendo un hotel", me dicen. No entiendo, porque en cierta página de reservar hoteles sale -eso sí, renovado-, así que, quien sabe. Lo que todavía está allí es "El Popular" y "La Vasconia" (calle Tacuba), donde vamos a comer un snack. 






Como dice en la bolsa, "La Vasconia" es, "sin pretensión, la mejor bizcochería de la capital". Aseguran que fue la primera panadería de México, fundada claro por un vasco llamado Marcelino Zurragamurdi en 1870. Me gustaría saber más de su historia, pero no la encuentro.  Yo pido unos tacos al pastor y mis compas no recuerdo, pero sí que Mini bebe una "malteada" de chocolate (un batido) que hace historia y que nos hará volver varias veces.

A la salida, tiramos hacia el oeste del Zócalo donde están las calles "más elegantes de la ciudad", según la guía: han transformado antiguas mansiones o palacios en bancos, cafés y tiendas. Aparte de Tacuba, hacia el sur está Cinco de Mayo, Francisco Madero, 16 de Septiembre. Madero es peatonal, con mucho comercio, y al final está la Torre Latinoamericana, donde habíamos subido ya en 2004, pero hemos de repetir con Mini.  


Te ponen una pulsera que dura todo el día y hay ascensorista. No es solo que las vistas son impresionantes -al fondo, los volcanes Popocatépetl e Ixtaccíhuatl no se ven bien por la polución-, es que la exposición dentro es muy chula, aunque de fondo suena "La cucaracha" y se nos acaba pegando - disculpas si a alguien se la he pegado yo ahora. En la exposición cuentan la historia de esta ciudad, que se está hundiendo [es palpable en algunas bocas de metro], porque en realidad fue fundada por los Mexicas [así se autollamaban los Aztecas] sobre un lago que estaba surcado por calzadas elevadas. Así que si juntamos esto, con los volcanes y con que es zona sísmica [divagantes de cierta edad recordarán el terrible sismo de 1985], la CDMX no es lugar para pusilánimes ni hipocondríacos. 


 Esta foto hacia otro lado no es en sepia, es que hay unos filtros -reales, nothe IG- en ciertas ventanas y te salen las fotos de colores. El edificio blanco en la parte inferior izquierda es el Palacio de Bellas Artes y la calle que pasa a su lado, cómo no, Insurgentes, la más larga de CDMX: de norte a sur son 28.8 kms de nada [aprendo que la más del mundo está en Toronto con 56 kms, nunca lo hbuera diccho]. 


Y claro, al salir hay que pasar por el Palacio de Bellas Artes, un edificio combiación de Art Nouveau y Déco preciosísimo. De entrada, atención a las grafías de cualquier cosa... hasta los baños! 


Justo cuando entramos, hay una visita guiada sobre la arquitectura del edificio: costó 32 años construirlo y está sobre el antiguo Teatro Nacional, que fue demolido. El exterior es Art Nouveau, que se diferencia del Art Déco del interior en la época: el Nouveau fue popular de 1890 a 1914, y el Déco de 1920 a 1930 y en que el Nouveau se inspira en la naturaleza, con líneas curvas y serpenteantes, asimetría y los motivos de plantas y demás mientras que el Art Déco se inspira en la tecnología, la maquinaria y culturas antiguas como la egipcia o la mesoamericana y en él predominan las líneas rectas, la simetría, los zigzags y las formas geométricas puras.
Cuando terminamos la visita, vamos por las salas disfrutando del contenido, pero sobre todo del continente, hasta que llegamos a los murales. En la primera planta, al fondo, tenemos el famoso "El hombre controlador del universo" (1934) de Diego Rivera.

 
Ya se sabe la historia de este mural: fue pintado originariamente para el Rockefeller Center de Nueva York, pero cuando el susodicho ricachón se dio cuenta de que salía el Tío Karl dijo que nanai, que no estaba precisamente él para comunismos -pese a que bien conocía las veleidades de Rivera cuando le contrató. Esa es la copia de Rivera para sí mismo que hizo en 1934. Pero vamos, no solo está Marx, también Lenin, Trotsky y otros malvados commies. 


Nos lo explican con detalle, aunque os remito a la wiki o a HA!, la página de Rivera, aunque no le dedican sección en concreto a este mural. Vale, no me enrollo, pero tengo que poner el trocito donde está Darwin:


Además de Rivera, tenemos de los otros dos del Triunvirato de muralistas mexicanos: Siqueiro y Orozco, todos geniales. 

A la izquierda del Palacio de Bellas Artes está la Alameda, un parque no muy grande que parece que estaba ahí ya desde que era un mercado azteca [mexica]  y luego un centro para quemar herejes de la Inquisición [qué guay ser ejpaniola]. Hoy es un rectángulo con cuatro árboles, y en la calle de enfrente venden slushys, que Mini por supuesto, degusta y en otra hay gente con un altavoz bailando algún ritmo latino. Aquí en Londinium, en Battersea Park, al lado de la Pagoda también los he visto. Por supuesto, un feligrés nos quiere sacar a bailar a las chicas, pero vamos, hija victoriana no se va a meter en eso y yo, claro, no los voy a dejar esperando.


Porque nuestro siguiente destino es la Plaza Garibaldi, donde están los mariachis, armados con sus guitarras que tanto ponían a la fundadora de este divlog, Diva. Yo, eso de que me canten, lo tengo grabado a fuego de una vez en Brasil, que un familiar [cura] nos llevó a un espectáculo y el de la guitarra, tras haber tenido antes como víctimas a todo el Cono Sur con su canción tradicional, Gardel o lo que sea, vino a cantarnos "Que viva España". El tío cura lo disfrutó muchísimo, yo como digo aún tengo estrés postraumático, y el Peda, ni entro. Así que entramos a Garibaldi de puntillas, disimulamos mucho al cruzar la plaza, y tristemente no recordamos el antro aquel de la sobredosis de frijoles de 2004. 





Prueba conseguida: no hemos sido serenateados y volvemos por la calle Allende, donde tiro algunas fotos aleatorias a las tiendas "auténticas" [qué pesados somos los que aún nos emocionamos con esas cosas], la Cámara de Diputados con la bandera gay, y la de La Palestina es un poco trampa porque no está ahí. 







Lo que no se nos va a escapar es volver a cenar en la Casa de los Azulejos, que nos gustó tanto hace todos estos años. Era un palacio barroco del SXVIII, como casi todo aquí, que como su nombre indica tiene azulejos de Talavera, cerca de Puebla, por sus paredes exteriores.



Se cena en el patio central, aunque también tiene muchas salas arriba. El pobre violinista pesadísimo y que hayan instalado plasmas para ver yoquesé no logra empañar su belleza, pero a fe mía que lo intenta muy duro. Ah, y las meseras van también vestidas tradicionales: o sea, imaginemos un palacio de esos del casco viejo de Vetusta -también los hay, y preciosos- con baturras trayendo el cordero, teles de plasma y el violinista intentando tocar "Gigantes y cabezudos".



Pero hay hambre y no estamos críticos; además, fíjense, hasta en la puerta de los baños hay el mural "Omnisciencia" (1925) de Orozco. Un despipote. 


Yo no cuento mis pasos; soy un ave libre, pero mis compas cuchichean -ya debemos llegar a los míticos 30k- pero nada nos arredra: como aún podemos subir de nuevo a la Torre Latinoamericana con la pulsera multidiversión, nos metemos de cabeza al ascensor, con la resignada misma ascensorista. Como en  todas nuestras experiencias de subir a estos sitios de noche, nos encanta. Allí hablamos un rato con unos mexicanos de fútbol, que apoyan a España, oe oe oe. 






Derrotado y humillado, el ejército Pedalista se arrastra al metro de Bellas Artes para llegar a Copilco. No hay tregua: esta estación de metro es también una ocasión para el turisteo y las obsesas de las grafías y del Art Déco.




Exceso de ciudad. 


Pub: 26.08.26

22 agosto 2025

"Libre" de Lea Ypi: Una novela de crecimiento en la Albania comunista maravillosa


Lea Ypi es profesora de Teoría Política en la London School of Economics (LSE). La primera vez que oí hablar de ella fue en el podcast "Past, present, future" en el que colaboraba de vez en cuando, en concreto en una serie sobre la "Historia de la Libertad". Yo no sabía nada de su libro, que llevaba un tiempo en casa, y había sido leído por el Peda, que no consideró una prioridad recomendármelo (o sea, no dijo nada). Así, pasó a la estantería de leídos y se podía haber quedado ahí. Imperdonable.

Pasaron los meses y cuando decidimos ir de vacaciones a Albania, me puse a investigar sobre autores albaneses, y así es como encontré el libro que me estaba esperando en la estantería. Me había quedado claro que el autor albanés más recomendado era un tal Ismael Kadare, que murió hace un año, pero ya que tenía a Ypi aquí, decidí empezarlo. Poco me imaginaba que este iba a ser para mí uno de los mejores libros del año -y estamos en agosto.

El libro fue escrito en inglés en 2021, y su título completo es "Free. Coming of Age at the End of History", traducido al castellano como "Libre: El desafío de crecer en el fin de la historia" (ed. Anagrama), pero dejadme mi propia traducción: "Libre: una novela de crecimiento en el fin de la historia", porque una "coming-of-age" es lo que en alemán -y en teoría literaria- llaman un "bildungsroman", una novela que te cuenta precisamente eso, cómo ve el mundo una niña o adolescente mientras crece. Tengo que crear una etiqueta con ese concepto, pero de momento resumí unas cuantas leídas y divagadas en el primer párrafo de aquí

En todas las críticas de este libro te van a contar este planteamiento: Lea Ypi nació en Tirana en 1979, en pleno comunismo. La voz narradora es la de Ypi con 11 años y hasta su adolescencia, y nos va a llevar a través de los acontecimientos históricos de su país en esa época. 

Breve resumen de la historia de Albania
Estas memorias son, aparte de la mirada muy particular -y para mí, encantadora- de una niña, un libro de historia. Una historia que no se me había ocurrido contrastar nunca con los albaneses que he conocido hasta ahora: ni con Iris, una compañera de trabajo que tristemente falleció, ni con Sokol, un albañil que trabajó en casa. Nunca había leído un libro escrito por albaneses y hasta hace poco, interesado por el país. Mi única aproximación cultural a Albania era haber visto, cuando la estrenaron, "Lamerica", la peli de 1994 de Gianni Amellio (el sábado pasado la volví a ver). Esta es una de las mejores cosas de viajar: de repente, un país te coloniza. Así que voy a empezar con una breve intro histórica para quien, como yo hasta ahora, supiera casi nada de este país, porque me va a ayudar con el resto del diario de viaje para explicar cosas, y también en este divague.
  • Pasado remoto: Como todos los países de los balcanes, este es un país por el que han pasado muchas civilizaciones, desde los Ilirios a los romanos, los bizantinos, los eslavos, y finalmente los otomanos. 
  • Imperio otomano (desde finales del SXIV hasta principios del SXX): estos siglos explican que la mayor parte del país sea musulmana, aunque también hay ortodoxos y católicos. Tanto los nobles como gente corriente se fueron convirtiendo al islam, estos últimos para evitar impuestos a los cristianos. En conversación con el Náufrado Ro aprendí que el territorio donde hoy está Albania central (territorio del héroe nacional Skanderberg) había sido en su día parte de la Corona de Aragón: esta se habíá unido con el Reino de Nápoles en 1442–1458 y, vía ello, Albania central se convierte en territorio vasallo de la Corona de Aragón/Nápoles, a ratos compitiendo con Venecia. A finales del SXIX, el imperio otomano se iba debilitando a la vez que los sentimientos nacionalistas en Albania se hacían más fuertes. En las Guerras de los Balcanes de 1912-13, el Imperio otomano perdió la mayor parte de sus posesiones europeas. 
  • 1912: Declaración de independencia. La "Conferencia de Embajadores" en Londres delinea los límites de la nueva Albania independiente, dejando a muchos albaneses fuera. La siguiente década fue de gran inestabilidad, luchando por tierras en los límites. Todo esto también se vió afectado por la Primera Guerra Mundial.
  • 1925: Autodeclarada monarquía. Ahmet Zogu venía de una familia noble y ascendió pronto en política, finalmente coronándose a sí mismo como rey: "Rey Zog I". Sin sopresas si digo que gobernó autoritariamente, buscando balancear fuerzas con Yugoslavia e Italia, pero para los años 30, Italia ya tenía una gran influencia en Albania. 
  • 1939: Mussolini invade Albania, así que Zog tiene que exiliarse.
  • 1939-1943: Ocupación italiana
  • 1943-1944: Ocupación de la Alemania nazi. Para noviembre de 1944, el Movimiento de Liberación Nacional (LANC), liderado por los comunistas, con su habilidad en guerra de guerrillas y conocimiento de lo rural y las montañas,  poco a poco fueron tomando control y ya en 1944 habían liberado a casi toda Albania. 
  • 1946: Enver Hoxha y otros líderes comunistas tomaron el control y declararon la República del pueblo, un estado de partido único. Hoxha estableció una rígida dictadura estalinista hasta su muerte en 1985. Construyó miles de búnkers por todo el país, asustado de posible intervención extranjera.  Nacionalizó las empresas y para finales de los 40 los albaneses no podían tener ninguna propiedad, desde coche hasta gallinas. Se enfocaron en industria pesada para ser autosuficientes, a expensas de cosas del día a día, incluyendo comida. Hubo un gran desarrollo de los sistemas de la salud y de la educación, transmitiendo ideología marxista-leninista a los niños desde peques [de esto habla mucho Ypi en su memoria]. 
  • 1950-1960: Albania se va aislando de los países occidentales e incluso de anteriores aliados comunistas como la URSS, después de la muerte de Stalin. Hoxha criticó la de-estalinización de Khrushchev como "revisionista", y también se llevó mal con la Yugoslavia de Tito.  Por supuesto, artistas e intelectuales sufrieron represión y la voz más clara en oposición al régimen fue el escritor Ismail Kadare.
  • 1985: Hoxha muere, siempre un gran varapalo cuando hay mucho de "culto a la personalidad" y "amado líder" en un sistema. Miedo da el mundo de hoy.  El Partido siguió cojeando un tiempo, pero con los cambios que se venían en Europa del Este en los siguientes años, estaba claro que el sistema iba a caer. En diciembre de 1990, Albania vio su primera manifestación anti-comunista
  • 1991: El gobierno convocó las primeras elecciones con varios partidos que llevó a la formación de un gobierno democrático y la caída de los comunistas. El Partido Democrático de Albania ganó, pero pasar de una economia tan centralizada a un sistema de mercado es complejísimo. La privatización de las empresas estatales no se hizo sin corrupción, hubo mucho desempleo, hiperinflación. Los subsidios comunistas también se acabaron y la gente se tuvo que buscar la vida de mala manera, algunos como delincuentes. Los 90 fue una década caracterizada por el caos y la desilusión.
  • 8 de agosto de 1991: si tienes cierta edad, recordarás esta imagen de abajo. El Vlora partió de Durres hacia Italia con miles de albaneses desesperados. Se puede leer toda la historia aquí.  Ahí termina también "Lamerica".
  • Hacia 1995 surgieron sistemas piramidales de estafas en los que cayeron más de dos tercios de la población, que perdieron todo su dinero. 
  • 1997: Revueltas muy severas, en las que grupos armados llegaron a tomar partes de zonas rurales y el gobierno declaró estado de emergencia. La comunidad internacional mandó tropas para restaurar la paz.

En fin, que no me ha quedado breve -sorpresa- pero es que este recorrido es fundamental para entender el libro, y también para dar contexto al resto de nuestro viaje por este país, desde por qué canta el muezín* igual que en Marruecos, hasta la arquitectura bizantina, pasando por gastronomía otomana. Cuando empecé a escribir el divague iba haciendo ideas sueltas y era complicado de entender, así que a medias decidí añadir la cronología de arriba y ordenar cosas que me han interesado de la memoria de Ypi históricamente. Así que eso me obliga a empezar con el pasado, con su abuela.

(*) Nota: En un momento del libro Ypi pregunta si el muezín realmente canta o es una grabación, que tienen una apuesta en el colegio. Me he visto en shock cuando he descubierto que es una grabación. Toda la vida imaginando a ese anciano vestido de blanco subiendo lentamente las escaleras de caracol de los horribles minaretes -parecen cabezas nucleares- al alba para cantar... y es una grabación! 

Nini, la abuela
Para mí, el mejor personaje de estas memorias es la abuela paterna de Ypi, Nini, que le hablaba en francés y decía cosas como "no llores, haz algo!". Había nacido de Tesalónica y cuando se deshizo el imperio otomano y se creó el estado de Albania (recordemos, en 1912), muchas familias de la diáspora que se habían movido por todos los Balcanes volvieron a Albania. Ella pertenecía a la élite, y al llegar a Tirana fue de las pocas mujeres que trabajaron en la administración y fue invitada a la boda del Rey Zog. Allí conoció a su marido y abuelo de Ypi, que fue luego encarcelado durante 15 años cuando llegaron los comunistas, por haber pertenecido a la clase alta (hay en el libro fotos de ellos esquiando: quién esquiaba en Albania en esa época?). 

Nini sabía del privilegio con el que había crecido, y sospechaba de la retórica que lo había justificado. No pensaba que "consciencia de clase" y "pertenencia a una clase" era lo mismo. Creía que no heredamos nuestras ideas políticas, pero que las elegimos libremente, las que suenan bien, no las que son más convenientes o van con nuestros intereses. "Perdimos todo, pero no nos perdimos a nosotros mismos, nuestra dignidad, que no tiene nada que ver con dinero, títulos, honores". O sea, esta es una mujer que ha crecido como aristócrata, luego llega el comunismo que despoja a su familia de todas esas cosas, y luego ve caer el comunismo y llegar el caos. Nunca tuvo fe en "recuperar sus propiedades" , pero aún así hacen un viaje a Tesalónica en el que la acompaña Ypi, que da para un capítulo agridulce.

Con todas las diferencias, ese capítulo me ha llevado a un viaje que hice con la yaya a Barcelona cuando tenía más o menos la edad de Ypi. En aquella visita creo que estuve en un hotel por primera vez, paseé por una gran ciudad por primera vez y fuí a un parque de atracciones -el Tibidabo- aunque esto no fue mi primera vez! Y en esto hay una similitud con Ypi, claro que para ella todo fue aún más salvajemente nuevo porque Albania había estado completamente aislada del mundo durante el comunismo, mucho más que otros países que habían vivido regimenes opresores- cuando llega allí los niños locales que no saben quién es Apolo y Afrodita, pero le hablan de un tal Micky Mouse.  Es la primera vez que sube en avión [nota: mi primera vez en un avión fue a los 19] donde ve por primera vez una bolsa de plástico de colores y donde se sorprenden de que les den comida (ah! esa época) - en cajas de plástico, con sus cubiertos, que ellas no se comen porque ya llevan sus byreks envueltos en papel de periódico (esa abuela me representa) -claro que se las llevan "por si tienen hambre luego".   

Sus descripciones de "primera vez" que anota en su diario -idea de Nini, viva Nini- son maravillosas para entender lo que era la vida en un país comunista, y la grieta comunista-capitalista:
(...) "fue la primera vez que sentí aire acondicionado en la palma de mi mano, que probé plátanos, que vi semáforos, que llevé vaqueros, que no tuve que hacer fila para entrar en una tienda, que crucé un control de fronteras, que vi una fila de coches en lugar de de humanos, que me senté en un baño en lugar de ponerme en cuclillas, que vi a gente siguiendo a perros con correa en lugar de perros vagabundos siguiendo a gente, la primera vez que me dieron un chicle en lugar de su envoltorio, que vi cruces encima de las tumbas, que vi paredes cubiertas por anuncios en lugar de propaganda anti-imperialista, la primera vez que vi la Acrópolis, pero solo desde fuera porque no teníamos dinero para pagar la entrada".

Progaganda en la escuela 
La vida colegial de Ypi en la albania comunista de los 80 no era muy diferente de la mía con las Madres del colegio del paseo de los pájaros que cantan bien en esa misma época, empezando con cosas prácticas como que se dividían en grupos de cuatro para limpiar la clase y siguiendo por las sesiones de propaganda ideológica.  Ella tenía una profesora, Nora, que era la divulgadora de una ideología y de su amado líder, Hoxha, y  nosotras teníamos a las monjas, un curso tras otro hablando de lo mismo: Jesús, María, Dios, el Demonio (personalificado, cuando éramos más mayores, por el PSOE, entonces en el gobierno). De todo esto ya habló Pilar Palomero en "Las niñas", basándose exactamente en MI colegio de Vetusta.

Voy a incluir unas citas de lo que les decía Nora, la profe fanática, que siempre tenía "respuestas claras, sin ambiguedades" a cualquier duda, porque espero que ilustren el contenido de unos principios -en este caso, marxistas-leninistas- y los contrasten con los que me dieron a mí:
"La profesora Nora nos explicó en el pasado la gente se congregaba en unos sitios llamados iglesias, sinagogas, mezquitas para cantar canciones o recitar poemas dedicados a algo o alguien llamado Dios. (...) Explicó que había habido disputas entre los grupos para ver cual de sus profetas tenía razón. (...) Entonces había llegado El Partido, y cuanta más gente había aprendido a leer y a escribir, y a entender cómo funcionaba el mundo, más se daban cuenta de que la religión era un ilusión que creaban los ricos y poderosos para dar falsas promesas a los pobres de que tendrían justicia y felicidad en otra vida. (...) No hay vida tras la muerte -explicaba Nora-, es una manera de hacer que la gente deje de luchar por sus derechos en la única vida que tienen, para que se beneficien los ricos". 
"Nora explicó que el socialismo no es perfecto, es una dictadura, la del proletariado. Es diferente, y por supuesto mejor que la dictadura de los burgueses que opera en estados imperialistas occidentales. En el socialismo, el estado está controlado por los trabajadores, no por el capital, y la ley sirve a los intereses de los trabajadores, no aquellos que quieren incrementar sus beneficios. Pero la lucha de clases no había terminado: tenían enemigos externos, como la URSS, que había dejado atrás las ideas del comunismo y se había convertido en un estado imperialista represor, e internos, como la gente que había sido rica y había perdido sus propiedades y privilegios, que seguían intentando socavar el gobierno de los trabajadores".
"Fuera de Albania, la gente nunca sabía los nombres de las personas que manufacturaban las cosas, de los trabajadores. Solo se recordaba los nombres de las fábricas donde se hacían, y de sus dueños, y de sus hijos".
"En el colegio nos enseñaban a pensar en término evolutivos. Estudiábamos la naturaleza con los ojos de Darwin y la historia con los de Marx. Distinguíamos entre ciencia y mito, razón y prejuicio, duda saludable y superstición dogmática. Nos enseñaron a creer que las ideas buenas sobreviven como resultado de nuestros esfuerzos colectivos".
Estos son los principios que se machacaban a los escolares en un país último bastión del comunismo rabioso y, sinceramente, no puedo más que suscribir uno tras otro. Compara esto con el Cordero-de-Dios, el "hubo atrocidades por las dos partes" y la asignatura "Hogar" para chicas solo.



"No te metas en política"
En el cole de Ypi les preguntaban si tenían algún miembro de su familia que hubiera luchado en la resistencia al fascismo durante la ocupación. Por supuesto, estar relacionado con los terratenientes y ricos de siempre que habían abrazado el fascimo era vergonzante y los niños llevaban orgullosos ejemplos de familiares partisanos. Conociendo de dónde venían no es difícil imaginar que cuando Ypi preguntaba a sus padres, después de pensar mucho salían con "el tío abuelo del primo segundo de la esposa de mi marido", cosas así. También hablaban entre ellos de miembros de la familia que estaban "en distintas universidades". 

O sea,  en su casa ocurría aquello que pasaba en muchas casas españolas, incluida la mía, en las que "no se hablaba de política". Yo tenía solo cuatro años cuando se murió Franco, pero a medida que iba creciendo me di cuenta de que en mi casa no se hablaba de franquismo, ni para bien ni para mal. Fue solo cuando le empecé a preguntar a la yaya "preguntas cerradas" sobre el tema que me empezó a contar cosas, tanto del franquismo como de la guerra. Pero la consigna general era siempre por parte de la yaya "no te metas en política".

La niña Ypi se creía todo lo que les contaba la profe Nora a pies juntillas como la niña Di lo de Madre Celsa, Madre Antonia, Madre Petra: con la furia de la infancia queríamos ambas que nuestras familias fueran más papistas que el papa. Mi familia era creyente, pero relajada: la yaya siempre me contaba historias veladas con un trasfondo "cuida con el clero", por ejemplo que una de sus monjas les decía (hablamos de Barcelona en los años 20): "niñas, no os hagáis nunca monjas", o que el cura tal les decía "haced lo que digo, no lo que hago". A Ypi le hubiera gustado que sus padres (y su abuela, que también vivía en la casa) tuvieran la foto de Hoxha que la mayoría de los albaneses tenían en el salón. Pero no.

Los tumultuosos 90 
Como he explicado en la sección histórica, no fue nada fácil esta transición a una economía de mercado cuando cayó el comunismo. Ya sabemos que el lenguaje es un arma poderosísima de cambiar el mundo, y Ypi nos cuenta cómo de repente todo el mundo comenzó a hablar de "la sociedad civil", más o menos sustituyendo a "El Partido" de antes. Otros nuevos términos: "liberalización" (que sustituyó a "centralismo democrático"), "privatización" (que sustituyó a "colectivización"), "transparencia" (que sustituyó a "autocrítica"), "luchar contra la corrupción" (que sustituyó a "lucha anti-imperialista"). Todas estas ideas eran sobre libertad, pero no la libertad del colectivo -que se había convertido en una palabra sucia-, sino la del individuo. 

Y luego está el de "reformas estructurales". El padre de Ypi consigue un trabajo en esta nueva sociedad como director general del puerto de Durres, el mayor de Albania. Les pusieron teléfono en casa y al padre chófer. Pero claro, había que empezar a "cortar costes" en aras de la productividad y el primer objetivo eran los trabajadores menos cualificados que llevaban allí una vida, en su mayoría de origen gitano. Esperaban en la puerta de su casa: "buenos días, jefe, eres un buen hombre jefe, tengo tantos hijos, jefe, solo un par de años más, por favor, llevo aquí desde los 13, no he robado nada, de verdad, es por el alcohol, ya voy a beber menos". Pero hay que "modernizar" y el padre no puede verlos como máquinas: "míralos, son personas, tienen lágrimas en los ojos". En esta parte del libro a mí también me dan ganas de llorar. 

La madre de Ypi -un personaje en contraposición al padre en el que no entro- dice en un punto que los países que fueron comunistas la gente no es de izquierdas o de derechas, sino que se dividen entre "comunistas nostálgicos" o "liberales esperanzados". Bueno, eso es lo que yo llamo izquierdas y derechas. 

Al final, por qué fueron tan agitados los 90? La comunidad internacional se dedicó a repetir el mantra del "polvorín de los Balcanes", con tantas religiones, grupos étnicos y diferentes maneras de ver la vida. Sin embargo, Ypi tiene claro que es que el colapso del sistema económico (mírese arriba en historia el timo aquel de los sistemas piramidales que arruinó a tanta gente), las diferencias de clase, no el acento o la manera de vestir de la gente lo que causó el derrumbe de esta sociedad. Sí, es la economía, idiota que le dijo James Carville a Clinton en 1992. 


Libertad
Este es el título de esta memoria y un concepto sobre el que la autora, profe de filosofía, vuelve una y otra vez. Quien esté preparado para un podcast de alto nivel -y en inglés, sorry-puedes escuchar la serie de "Past, present, future" en el que Ypi es la invitada titulada "Historia de la libertad".  Voy a terminar con un par de ideas sobre este tema, que sobrevuela toda la memoria. 

Volviendo a la infancia, cuando era peque, Ypi no se planteaba lo que era la libertad: en lo que a ella concernía, era libre. Un día en 1991 cuando vió una manifestación de jóvenes (a los que llamaban "hooligans") exigiendo "libertad", no entendió nada. Cuando tras la caída del Muro de Berlín oyó a sus padres decir que iba a haber "elecciones libres" en Alemania del Este, ella preguntó, perpleja: "qué se elige en elecciones no libres?" (esto también recuerda a las votaciones que organizaba Franco, que siempre ganaba su moción por el 99%). Sus padres parecieron incómodos y desviaron el tema: "No te alegras de que Mandela ha sido por fin liberado?" le dijeron.

Está claro que durante el comunismo no había libertad pero, cual es la libertad en el capitalismo?: "No es que a los pobres no se les dejen  hacer todas las cosas que los ricos pueden hacer; es que no las pueden hacer, aunque les dejen", dice su padre. 

Cual es la libertad que tienen los albaneses cuando cae el comunismo, les quitan las ayudas, la sanidad y la educación? Sí, pueden ahora emigrar -como de hecho hicieron muchísimos, la misma Ypi primero a Italia y ahora vive aquí en Londinium- pero, quién los quiere? Lo que ocurrió con los albaneses fue un piloto de la represión y el temor al inmigrante que vemos hoy en día. 
"Antes, uno habría sido arrestado por querer irse. Ahora que nadie nos impedía emigrar, ya no éramos bienvenidos al otro lado. Lo único que había cambiado era el color de los uniformes policiales. Nos arriesgábamos a ser arrestados no en nombre de nuestro propio gobierno, sino en nombre de otros estados, los mismos gobiernos que nos habían instado a liberarnos. Occidente había pasado décadas criticando a Oriente por sus fronteras cerradas, financiando campañas para exigir libertad de movimiento y condenando la inmoralidad de los estados empeñados en restringir el derecho a salir. Nuestros exiliados solían ser recibidos como héroes. Ahora eran tratados como criminales.

Quizás la libertad de movimiento nunca había importado realmente. Era fácil defenderla cuando alguien más se encargaba del trabajo sucio del encarcelamiento. Pero ¿qué valor tiene el derecho a salir si no hay derecho a entrar? ¿Eran las fronteras y los muros reprensibles solo cuando servían para mantener a la gente dentro, en lugar de mantenerla fuera? Los guardias fronterizos, las patrulleras, la detención y represión de inmigrantes que se implementaron por primera vez en el sur de Europa en aquellos años [1990] se convertirían en práctica habitual en las décadas siguientes. Occidente, inicialmente desprevenido para la llegada de miles de personas que ansiaban un futuro diferente, pronto perfeccionaría un sistema para excluir a los más vulnerables y atraer a los más cualificados, al tiempo que defendía las fronteras para "proteger nuestro modo de vida". Y, sin embargo, quienes buscaban emigrar lo hacían porque se sentían atraídos por ese modo de vida. Lejos de representar una amenaza para el sistema, eran sus más fervientes defensores"
Termino con esta reflexión, que dará una idea del tono y nivel del libro. Con él se aprende historia -Ypi describe acontecimientos locales como las primeras elecciones en Albania y acto seguido abre el zoom y te cuenta que hacía poco habían matado a Ceausescu en Rumanía cantando La Internacional, la guerra del golfo acababa de empezar y en las tiendas de souvenirs empezaban a vender trozos del Muro de Berlín-, y además se disfruta de una voz narrativa deliciosa, que a ratos te hace reír, otros llorar y siempre pensar. No puedo recomendar más este libro.