***Nota: Este es aquel divague en inglés que estaba por ahí dormido y que al final he ido medio traduciendo por desaforada petición popular (venga emails, venga cartas... tranquilos, aquí está). También quiero colgarlo porque es una introducción perfecta al del libro de Lionel Shriver "Tenemos que hablar de Kevin", que haré uno de estos días. Es un tema que a mí me fascina, pero que entiendo que no a todos: la maldad, y sus límites (he dicho que ha estado Mo et al por aquí este finde? Qué mejor momento para resucitarlo). Este divague es una recensión de un ensayo que habla del tema. Ahí va...
Simon Baron-Cohen (primo de Sacha, el de "Borat") es catedrático de psicopatología del desarrollo en Cambridge. Es famoso por su interés e investigaciones sobre el autismo, pero el libro del que voy a divagar habla de otro tema apasionante: la empatía. O más bien de su carencia, por algo su subtítulo es "Una nueva teoría sobre la crueldad y la amabilidad humana".
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Simon Baron-Cohen (primo de Sacha, el de "Borat") es catedrático de psicopatología del desarrollo en Cambridge. Es famoso por su interés e investigaciones sobre el autismo, pero el libro del que voy a divagar habla de otro tema apasionante: la empatía. O más bien de su carencia, por algo su subtítulo es "Una nueva teoría sobre la crueldad y la amabilidad humana".
Baron-Cohen comienza el ensayo con su objetivo: redefinir "la maldad" como una "erosión de la empatía" que, según defiende, es necesaria pero no suficiente para la crueldad. Su punto de partida me parece genial: cuando vemos un acto de abuso y crueldad horrible, mucha gente acaba, tras el shock y la negación de que algo así sea posible, concluyendo que los que hacen eso son La Maldad en estado puro. No nos lo explicamos, es incomprensible, y nos sentimos impotentes, porque las respuestas al "por qué" no son fáciles. A veces, los agresores han sido abusados y odiados ellos mismos y podría ser sencillo ver un patrón... pero otras, no está tan claro. La Maldad es un tema sobre el que no se habla porque la escala del horror es tan grande, es de tal enormidad que nos supera: así es como se terminan las conversaciones sobre el Holocausto, por ejemplo. Baron-Cohen sugiere que solo investigando estos actos (que tienen en común tratar a otros como a objetos, no personas-esto es la "erosión de la empatía") y a los que los hacen podremos intentar entender. Y necesitamos entender: cada vez que en EE.UU. nos zarandea con una nueva masacre en instituto o centro de trabajo, por ejemplo, no vale con pensar "es la maldad". Hay que intentar entender, para cambiar.
La empatía ocurre cuando suspendemos nuestra atención exclusiva en nosotros mismos y a su vez pasamos a tener en mente a otra persona. Hay por lo menos dos etapas, el reconocimiento y la respuesta.
La empatía tiene dos partes:
-cognitiva: cómo entendemos a los otros (también conocida como "Theory of Mind"-Teoría de la Mente)
-afectiva: nuestra reacción emocional ante otra gente
Para explicar cómo somos capaces de actos de crueldad, el autor sugiere que, en esos momentos crueles, la Empatía Afectiva se ha perdido. Los autistas tienen problemas con la Empatía Cognitiva (no entienden una mirada con intención de flirteo, por ejemplo), pero tienen intacta la Empatía Afectiva (si ven a alguien tropezar en la calle y hacerse daño, por ejemplo, sufren por él). Nota: También hay autistas que tienen ambas empatías afectadas, y de hecho acaban de publicar un estudio al respecto.
Causas de erosión de la empatía
Puede surgir por diversas razones que, si son temporales, la hacen reversible. La mayoría de nosotros podemos perder la empatía algunas veces, por:
1. emociones corrosivas como la venganza, el resentimiento, la envidia, o algunas en principio funcionales como el deseo de proteger a los nuestros -pisando a otros si es necesario
2. razones ideológicas (e.g. racismo, visiones políticas extremas). Un terrorista que por sus motivos políticos deja una bomba en una plaza, necesariamente ha tenido que "desconectar" su empatía hacia los que pasan por esa plaza.
3. nuestros objetivos / intenciones (e.g. defender a nuestro país, echar a alguien del trabajo)
4. como resultado de miedo (e.g. nos van a echar si apoyamos a alguien que sufre injusticia) o una amenaza
5. obediencia a la autoridad (el experimento de Milgram en Yale). Si el arzobispo de Valencia dice q los inmigrantes refugiados son una "bomba de relojería", igual católicos fervientes pueden empezar a sentirse así.
7. deseo de conformar con la mayoría (el experimento de la prisión de Stamford)
8. cultura. Si está asumido que torturar a un toro para pasar una buena tarde es lo normal, eso también erode la empatía.
9. nuestra experiencia temprana. Un buen apego a los padres que te quieren y estan ahí para ti... es lo mejor que te puede pasar en ese periodo vital.
10. identidades grupales. La misma perosna puede ser empática con los de su grupo y no-empática con sus enemigos. Aquí podrían entrar ciertos nacionalismos o el reciente estudio de que la gente religiosa es menos solidaria con los que no son de su religión.
11. factores biológicos como los genes, hormonas, condiciones neurológicas...
12. estados físicos como el cansancio, embriaguez, hambre... alguien se acuerda de aquel estudio en el que la gente se paraba menos a ayudar a un herido si iban, por ejemplo, tarde para coger un avión?
Cualquiera puede ser menos empático bajo estas circunstancias, y lo que es claro es que, en actos crueles, en el justo momento del acto, el circuito de la empatía no esta funcionando, aunque sea transitoriamente. En los tipos B, N y P, que veremos abajo, el circuito está permanentemente fastidiado.
El circuito de la empatía
Por lo menos diez áreas del cerebro interconectadas están involucradas en el circuito de la empatía. Este es un capítulo muy aburrido que habla de las áreas físicas del cerebro como el córtex medial prefrontal, el orbitofrontal y demás. Remito al libro para los interesados en neuroanatomía.
La campana de Gauss de la empatía
Como casi todo, la empatía está en un continuo, no en categórico. Los actos que demuestran falta de empatía están en un punto de la distribución normal, y todos nosotros estamos en un punto de ese espectro.
Niveles de empatía
Baron-Cohen ha creado un cuestionario llamado el "Coeficiente de Empatía" y sugiere dividir esta cualidad es siete bandas anchas: una misma persona se mueve dentro de la misma banda donde nos movemos según los factores explicados arriba. Así:
-Nivel 0: No hay empatía en absoluto. Incluso cuando se les dice que han fastidiado /hecho daño a otros, esto no quiere decir nada para ellos. No pueden sentir culpa o remordimiento porque no entienden lo que el otro está sintiendo. Es un poco el "de qué me estas hablando?"
-Nivel 1: Pueden hacer daño a otros, pero son capaces hasta cierto punto de reflexionar sobre lo que han hecho y mostrar que lo sienten. Pero no pueden pararse antes de hacerlo.
-Nivel 2: Se dan cuenta de que han hecho algo mal, pero solo cuando esa persona o alguien más se lo dice. Anticipar los sentimientos de otros no les sale naturalmente.
-Nivel 3: Esta persona ya sabe que tiene un problema con su empatía y trata de compensarlo.
-Nivel 4: Esta persona tiene un nivel "medio-bajo" de empatía. Sus amistades se basan más en intereses comunes que en intimidad emocional.
-Nivel 5: Hay más mujeres que hombres en este nivel. Estas personas no están constantemente pensando en los sentimientos de otros, pero no tratan de dominar o controlar. Aceptan las opiniones de otros antes de tomar decisiones.
-Nivel 6: Estas personas están totalmente centradas en los sentimientos de los demás. Su circuito de la empatía está siempre activado. Agotador?
Cuando los "cero grados de empatía" son negativos
Como hemos visto, los "cero grados de empatía" consiste en no tener ni idea de cómo anticipar los sentimientos y reacciones de otros, porque estás totalmente centrado en ti mismo. Hay por lo menos tres desórdenes médicos en los que se está así, los tipos B, P y N.
Borderline o Límite (Tipo B)
Psicopático (Tipo P)
Narcisista (Tipo N)
A estos tres diferentes tipos de personas se les describe como gente que sufre de "trastornos de la personalidad", que son distintos en su presentación pero que lo que tienen en común es la falta de empatía. Están tan centrados en sí mismos (de diferentes maneras) que no tienen en cuenta cómo sus comportamientos afectan a los demás.
Se les llama "cero-negativo" porque esta carencia de empatía no se acompaña de nada positivo en contraste con los "cero-positivos", los autistas. Estos últimos, además de las dificultades con la empatía cognitiva, se caracterizan por su interés en buscar patrones. La manera como su cerebro procesa la información, sistematizando, les lleva a ser no inmorales sino supermorales y tienen un sentido exagerado de los que está bien y lo que está mal.
Es la empatía genética?
Hay genes que están asociados con la empatía. Como siempre, no es que un gen lleve una etiqueta que ponga empatía, sino que codifica proteínas que se expresan en el cerebro y, tras complejos pasos, están relacionados con la empatía. Nuestro medio ambiente interactúa con nuestras predisposiciones genéticas, como en casi todo, así que este tema no es 100% biológica ni 100% ambiental.
La banalidad del mal
La teórica política Hannah Arendt acuñó el término "la banalidad del mal". Arendt fue observadora en el juicio contra el nazi Eichmann y su conclusión, tras muchas horas con el individuo es que era un tipo "bastante normal/común", no un monstruo.
La idea de la banalidad del mal se refiere a que hay muchas comportamientos comunes, del día a día, que se suman y dan lugar al acto malvado. Experimentos como los de Asch (nos gusta conformar con la mayoría), Milgram (obediencia a la autoridad) y Zimbardo (crueldad en role play) nos ponen frente a frente con cosas que "gente normal" pueden llegar a hacer en según qué contextos.
Además, "la banalidad del mal" se refiere a que decenas de miles de alemanes, gente normal, fueron cómplices de la barbarie. Simplemente hacían su trabajo, eran un eslabón de una cadena, cumplían órdenes mecánicamente y sin cuestionarlas. Cada uno de estos actos es banal, y como tal, no castigable. Seguramente, estas personas no tenían cero grados de empatía... pero fueron cómplices, por diversas razones, algunas descritas arriba.
Qué hacer con los que han realizado actos de extrema crueldad?
Baron-Cohen pone ejemplos que todos recordaremos, tremendos: secuestros, violaciones repetidas, violencia, venta de niños. El opina que si tratamos a estas personas como esencialmente "malvadas", las deshumanizamos. Si el criminal muestra remordimiento y arrepentimiento, y lo ignoramos, los estamos deshumanizando (tratándolos como monstruos), que es precisamente lo que hicieron ellos con sus víctimas. Y así los que mostraríamos falta de empatía seríamos nosotros.
Hay tratamiento?
Hay algunos componentes de la empatía que se pueden aprender (por ejemplo, el reconocimiento de emociones), y esto puede ser un primer paso de rehabilitar a aquellos que no tuvieron la suerte de nacer con el "circuito" empático.
Aunque todavía no se sabe como, los tratamientos de la falta de empatía deben tener como foco el circuito de la empatía. Todavía no hay evidencia cienífica, pero hay intervenciones prometedoras, como oxitocina nasal, o role play desde el punto de vista de la víctima.
Conclusión
La empatía es el recurso más valioso de nuestro mundo. Resulta chocante que no se le dé ninguna importancia en el colegio, en los juzgados, en negocios, en política. Líderes altamente empáticos como Nelson Mandela lograron cruzar la línea del Apartheid gracias a esta característica. Lo mismo aún no ha pasado entre Israel y Palestina, US e Irak...
La empatia es un recurso infrautilizado. Es una manera infinitamente mejor de solucionar problemas que sus alternativas (armas, religión, leyes). Comparada con las armas y el sistema judicial, la empatía es gratis. Y, comparada con la religión, la empatía no puede, por definición, oprimir a nadie.
Para explicar cómo somos capaces de actos de crueldad, el autor sugiere que, en esos momentos crueles, la Empatía Afectiva se ha perdido. Los autistas tienen problemas con la Empatía Cognitiva (no entienden una mirada con intención de flirteo, por ejemplo), pero tienen intacta la Empatía Afectiva (si ven a alguien tropezar en la calle y hacerse daño, por ejemplo, sufren por él). Nota: También hay autistas que tienen ambas empatías afectadas, y de hecho acaban de publicar un estudio al respecto.
Causas de erosión de la empatía
Puede surgir por diversas razones que, si son temporales, la hacen reversible. La mayoría de nosotros podemos perder la empatía algunas veces, por:
1. emociones corrosivas como la venganza, el resentimiento, la envidia, o algunas en principio funcionales como el deseo de proteger a los nuestros -pisando a otros si es necesario
2. razones ideológicas (e.g. racismo, visiones políticas extremas). Un terrorista que por sus motivos políticos deja una bomba en una plaza, necesariamente ha tenido que "desconectar" su empatía hacia los que pasan por esa plaza.
3. nuestros objetivos / intenciones (e.g. defender a nuestro país, echar a alguien del trabajo)
4. como resultado de miedo (e.g. nos van a echar si apoyamos a alguien que sufre injusticia) o una amenaza
5. obediencia a la autoridad (el experimento de Milgram en Yale). Si el arzobispo de Valencia dice q los inmigrantes refugiados son una "bomba de relojería", igual católicos fervientes pueden empezar a sentirse así.
7. deseo de conformar con la mayoría (el experimento de la prisión de Stamford)
8. cultura. Si está asumido que torturar a un toro para pasar una buena tarde es lo normal, eso también erode la empatía.
9. nuestra experiencia temprana. Un buen apego a los padres que te quieren y estan ahí para ti... es lo mejor que te puede pasar en ese periodo vital.
10. identidades grupales. La misma perosna puede ser empática con los de su grupo y no-empática con sus enemigos. Aquí podrían entrar ciertos nacionalismos o el reciente estudio de que la gente religiosa es menos solidaria con los que no son de su religión.
11. factores biológicos como los genes, hormonas, condiciones neurológicas...
12. estados físicos como el cansancio, embriaguez, hambre... alguien se acuerda de aquel estudio en el que la gente se paraba menos a ayudar a un herido si iban, por ejemplo, tarde para coger un avión?
Cualquiera puede ser menos empático bajo estas circunstancias, y lo que es claro es que, en actos crueles, en el justo momento del acto, el circuito de la empatía no esta funcionando, aunque sea transitoriamente. En los tipos B, N y P, que veremos abajo, el circuito está permanentemente fastidiado.
El circuito de la empatía
Por lo menos diez áreas del cerebro interconectadas están involucradas en el circuito de la empatía. Este es un capítulo muy aburrido que habla de las áreas físicas del cerebro como el córtex medial prefrontal, el orbitofrontal y demás. Remito al libro para los interesados en neuroanatomía.
La campana de Gauss de la empatía
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| Campana de Gauss científica |
Como casi todo, la empatía está en un continuo, no en categórico. Los actos que demuestran falta de empatía están en un punto de la distribución normal, y todos nosotros estamos en un punto de ese espectro.
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| Esta es la clara: Cabrones a la izquierda, la mayoría enmedio y los santos a la derecha |
Niveles de empatía
Baron-Cohen ha creado un cuestionario llamado el "Coeficiente de Empatía" y sugiere dividir esta cualidad es siete bandas anchas: una misma persona se mueve dentro de la misma banda donde nos movemos según los factores explicados arriba. Así:
-Nivel 0: No hay empatía en absoluto. Incluso cuando se les dice que han fastidiado /hecho daño a otros, esto no quiere decir nada para ellos. No pueden sentir culpa o remordimiento porque no entienden lo que el otro está sintiendo. Es un poco el "de qué me estas hablando?"
-Nivel 1: Pueden hacer daño a otros, pero son capaces hasta cierto punto de reflexionar sobre lo que han hecho y mostrar que lo sienten. Pero no pueden pararse antes de hacerlo.
-Nivel 2: Se dan cuenta de que han hecho algo mal, pero solo cuando esa persona o alguien más se lo dice. Anticipar los sentimientos de otros no les sale naturalmente.
-Nivel 3: Esta persona ya sabe que tiene un problema con su empatía y trata de compensarlo.
-Nivel 4: Esta persona tiene un nivel "medio-bajo" de empatía. Sus amistades se basan más en intereses comunes que en intimidad emocional.
-Nivel 5: Hay más mujeres que hombres en este nivel. Estas personas no están constantemente pensando en los sentimientos de otros, pero no tratan de dominar o controlar. Aceptan las opiniones de otros antes de tomar decisiones.
-Nivel 6: Estas personas están totalmente centradas en los sentimientos de los demás. Su circuito de la empatía está siempre activado. Agotador?
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| Más mujeres en los altos niveles de empatía |
Cuando los "cero grados de empatía" son negativos
Como hemos visto, los "cero grados de empatía" consiste en no tener ni idea de cómo anticipar los sentimientos y reacciones de otros, porque estás totalmente centrado en ti mismo. Hay por lo menos tres desórdenes médicos en los que se está así, los tipos B, P y N.
Borderline o Límite (Tipo B)
Psicopático (Tipo P)
Narcisista (Tipo N)
A estos tres diferentes tipos de personas se les describe como gente que sufre de "trastornos de la personalidad", que son distintos en su presentación pero que lo que tienen en común es la falta de empatía. Están tan centrados en sí mismos (de diferentes maneras) que no tienen en cuenta cómo sus comportamientos afectan a los demás.
Se les llama "cero-negativo" porque esta carencia de empatía no se acompaña de nada positivo en contraste con los "cero-positivos", los autistas. Estos últimos, además de las dificultades con la empatía cognitiva, se caracterizan por su interés en buscar patrones. La manera como su cerebro procesa la información, sistematizando, les lleva a ser no inmorales sino supermorales y tienen un sentido exagerado de los que está bien y lo que está mal.
Es la empatía genética?
Hay genes que están asociados con la empatía. Como siempre, no es que un gen lleve una etiqueta que ponga empatía, sino que codifica proteínas que se expresan en el cerebro y, tras complejos pasos, están relacionados con la empatía. Nuestro medio ambiente interactúa con nuestras predisposiciones genéticas, como en casi todo, así que este tema no es 100% biológica ni 100% ambiental. La banalidad del mal
La teórica política Hannah Arendt acuñó el término "la banalidad del mal". Arendt fue observadora en el juicio contra el nazi Eichmann y su conclusión, tras muchas horas con el individuo es que era un tipo "bastante normal/común", no un monstruo.
La idea de la banalidad del mal se refiere a que hay muchas comportamientos comunes, del día a día, que se suman y dan lugar al acto malvado. Experimentos como los de Asch (nos gusta conformar con la mayoría), Milgram (obediencia a la autoridad) y Zimbardo (crueldad en role play) nos ponen frente a frente con cosas que "gente normal" pueden llegar a hacer en según qué contextos.
Además, "la banalidad del mal" se refiere a que decenas de miles de alemanes, gente normal, fueron cómplices de la barbarie. Simplemente hacían su trabajo, eran un eslabón de una cadena, cumplían órdenes mecánicamente y sin cuestionarlas. Cada uno de estos actos es banal, y como tal, no castigable. Seguramente, estas personas no tenían cero grados de empatía... pero fueron cómplices, por diversas razones, algunas descritas arriba.
Qué hacer con los que han realizado actos de extrema crueldad?
Baron-Cohen pone ejemplos que todos recordaremos, tremendos: secuestros, violaciones repetidas, violencia, venta de niños. El opina que si tratamos a estas personas como esencialmente "malvadas", las deshumanizamos. Si el criminal muestra remordimiento y arrepentimiento, y lo ignoramos, los estamos deshumanizando (tratándolos como monstruos), que es precisamente lo que hicieron ellos con sus víctimas. Y así los que mostraríamos falta de empatía seríamos nosotros.
Hay tratamiento?
Hay algunos componentes de la empatía que se pueden aprender (por ejemplo, el reconocimiento de emociones), y esto puede ser un primer paso de rehabilitar a aquellos que no tuvieron la suerte de nacer con el "circuito" empático. Aunque todavía no se sabe como, los tratamientos de la falta de empatía deben tener como foco el circuito de la empatía. Todavía no hay evidencia cienífica, pero hay intervenciones prometedoras, como oxitocina nasal, o role play desde el punto de vista de la víctima.
Conclusión
La empatía es el recurso más valioso de nuestro mundo. Resulta chocante que no se le dé ninguna importancia en el colegio, en los juzgados, en negocios, en política. Líderes altamente empáticos como Nelson Mandela lograron cruzar la línea del Apartheid gracias a esta característica. Lo mismo aún no ha pasado entre Israel y Palestina, US e Irak...
La empatia es un recurso infrautilizado. Es una manera infinitamente mejor de solucionar problemas que sus alternativas (armas, religión, leyes). Comparada con las armas y el sistema judicial, la empatía es gratis. Y, comparada con la religión, la empatía no puede, por definición, oprimir a nadie.










