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11 noviembre 2015

"Zero Degress of Empathy" (Cero grados de empatía), de Simon Baron-Cohen

***Nota: Este es aquel divague en inglés que estaba por ahí dormido y que al final he ido medio traduciendo por desaforada petición popular (venga emails, venga cartas... tranquilos, aquí está). También quiero colgarlo porque es una introducción perfecta al del libro de Lionel Shriver "Tenemos que hablar de Kevin", que haré uno de estos días. Es un tema que a mí me fascina, pero que entiendo que no a todos: la maldad, y sus límites (he dicho que ha estado Mo et al por aquí este finde? Qué mejor momento para resucitarlo). Este divague es una recensión de un ensayo que habla del tema. Ahí va...

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Simon Baron-Cohen (primo de Sacha, el de "Borat") es catedrático de psicopatología del desarrollo en Cambridge. Es famoso por su interés e investigaciones sobre el autismo, pero el libro del que voy a divagar habla de otro tema apasionante: la empatía. O más bien de su carencia, por algo su subtítulo es "Una nueva teoría sobre la crueldad y la amabilidad humana".

Baron-Cohen comienza el ensayo con su objetivo: redefinir "la maldad" como una "erosión de la empatía" que, según defiende, es necesaria pero no suficiente para la crueldad. Su punto de partida me parece genial: cuando vemos un acto de abuso y crueldad horrible, mucha gente acaba, tras el shock y la negación de que algo así sea posible, concluyendo que los que hacen eso son La Maldad en estado puro. No nos lo explicamos, es incomprensible, y nos sentimos impotentes, porque las respuestas al "por qué" no son fáciles. A veces, los agresores han sido abusados y odiados ellos mismos y podría ser sencillo ver un patrón... pero otras, no está tan claro. La Maldad es un tema sobre el que no se habla porque la escala del horror es tan grande, es de tal enormidad que nos supera: así es como se terminan las conversaciones sobre el Holocausto, por ejemplo. Baron-Cohen sugiere que solo investigando estos actos (que tienen en común tratar a otros como a objetos, no personas-esto es la "erosión de la empatía") y a los que los hacen podremos intentar entender. Y necesitamos entender: cada vez que en EE.UU. nos zarandea con una nueva masacre en instituto o centro de trabajo, por ejemplo, no vale con pensar "es la maldad". Hay que intentar entender, para cambiar. 

Empatía: Definición y tipos
La empatía ocurre cuando suspendemos nuestra atención exclusiva en nosotros mismos y  a su vez pasamos a tener en mente a otra persona. Hay por lo menos dos etapas, el reconocimiento y la respuesta.

La empatía tiene dos partes:
-cognitiva: cómo entendemos a los otros (también conocida como "Theory of Mind"-Teoría de la Mente)
-afectiva: nuestra reacción emocional ante otra gente

Para explicar cómo somos capaces de actos de crueldad, el autor sugiere que, en esos momentos crueles,  la Empatía Afectiva se ha perdido. Los autistas tienen problemas con la Empatía Cognitiva (no entienden una mirada con intención de flirteo, por ejemplo), pero tienen intacta la Empatía Afectiva (si ven a alguien tropezar en la calle y hacerse daño, por ejemplo, sufren por él). Nota: También hay autistas que tienen ambas empatías afectadas, y de hecho acaban de publicar un estudio al respecto. 

Causas de erosión de la empatía
Puede surgir por diversas razones que, si son temporales, la hacen reversible. La mayoría de nosotros podemos perder la empatía algunas veces, por:
1. emociones corrosivas como la venganza, el resentimiento, la envidia, o algunas en principio funcionales como el deseo de proteger a los nuestros -pisando a otros si es necesario
2. razones ideológicas (e.g. racismo, visiones políticas extremas). Un terrorista que por sus motivos políticos deja una bomba en una plaza, necesariamente ha tenido que "desconectar" su empatía hacia los que pasan por esa plaza.
3. nuestros objetivos / intenciones (e.g. defender a nuestro país, echar a alguien del trabajo)
4. como resultado de miedo (e.g. nos van a echar si apoyamos a alguien que sufre injusticia) o una amenaza
5. obediencia a la autoridad (el experimento de Milgram en Yale). Si el arzobispo de Valencia dice q los inmigrantes refugiados son una "bomba de relojería", igual católicos fervientes pueden empezar a sentirse así.
7. deseo de conformar con la mayoría (el experimento de la prisión de Stamford)
8. cultura. Si está asumido que torturar a un toro para pasar una buena tarde es lo normal, eso también erode la empatía. 
9. nuestra experiencia temprana. Un buen apego a los padres que te quieren y estan ahí para ti... es lo mejor que te puede pasar en ese periodo vital.
10. identidades grupales. La misma perosna puede ser empática con los de su grupo y no-empática con sus enemigos.  Aquí podrían entrar ciertos nacionalismos o el reciente estudio de que la gente religiosa es menos solidaria con los que no son de su religión. 
11. factores biológicos como los genes, hormonas, condiciones neurológicas...
12. estados físicos como el cansancio, embriaguez, hambre... alguien se acuerda de aquel estudio en el que la gente se paraba menos a ayudar a un herido si iban, por ejemplo, tarde para coger un avión?

Cualquiera puede ser menos empático bajo estas circunstancias, y lo que es claro es que, en actos crueles, en el justo momento del acto, el circuito de la empatía no esta funcionando, aunque sea transitoriamente. En los tipos B, N y P, que veremos abajo, el circuito está permanentemente fastidiado.

El circuito de la empatía
Por lo menos diez áreas del cerebro interconectadas están involucradas en el circuito de la empatía. Este es un capítulo muy aburrido  que habla de las áreas físicas del cerebro como el córtex medial prefrontal, el orbitofrontal y demás. Remito al libro para los interesados en neuroanatomía.

La campana de Gauss de la empatía
Campana de Gauss científica

Como casi todo, la empatía está en un continuo, no en categórico. Los actos que demuestran falta de empatía están en un punto de la distribución normal, y todos nosotros estamos en un punto de ese espectro. 

Esta es la clara: Cabrones a la izquierda, la mayoría enmedio y los santos a la derecha

Niveles de empatía
Baron-Cohen ha creado un cuestionario llamado el "Coeficiente de Empatía" y sugiere dividir esta cualidad es siete bandas anchas: una misma persona se mueve dentro de la misma banda donde nos movemos según los factores explicados arriba. Así:

  -Nivel 0: No hay empatía en absoluto. Incluso cuando se les dice que han fastidiado /hecho daño a otros, esto no quiere decir nada para ellos. No pueden sentir culpa o remordimiento porque no entienden lo que el otro está sintiendo. Es un poco el "de qué me estas hablando?"

-Nivel 1: Pueden hacer daño a otros, pero son capaces hasta cierto punto de reflexionar sobre lo que han hecho y mostrar que lo sienten. Pero no pueden pararse antes de hacerlo. 

  -Nivel 2: Se dan cuenta de que han hecho algo mal, pero solo cuando esa persona o alguien más se lo dice. Anticipar los sentimientos de otros no les sale naturalmente. 

-Nivel 3: Esta persona ya sabe que tiene un problema con su empatía y trata de compensarlo. 

-Nivel 4: Esta persona tiene un nivel "medio-bajo" de empatía. Sus amistades se basan más en intereses comunes que en intimidad emocional. 

 -Nivel 5: Hay más mujeres que hombres en este nivel. Estas personas no están constantemente pensando en los sentimientos de otros, pero no tratan de dominar o controlar. Aceptan las opiniones de otros antes de tomar decisiones. 
 
 -Nivel 6: Estas personas están totalmente centradas en los sentimientos de los demás. Su circuito de la empatía está siempre activado. Agotador?
Más mujeres en los altos niveles de empatía

Cuando los "cero grados de empatía" son negativos
Como hemos visto, los "cero grados de empatía" consiste en no tener ni idea de cómo anticipar los sentimientos y reacciones de otros, porque estás totalmente centrado en ti mismo. Hay por lo menos tres desórdenes médicos en los que se está a, los tipos B, P y N.

Borderline o Límite (Tipo B)
Psicopático (Tipo P)
Narcisista (Tipo N)

A estos tres diferentes tipos de personas se les describe como gente que sufre de "trastornos de la personalidad", que son distintos en su presentación pero que lo que tienen en común es la falta de empatía. Están tan centrados en sí mismos (de diferentes maneras) que no tienen en cuenta cómo sus comportamientos afectan a los demás.

Se les llama "cero-negativo" porque esta carencia de empatía no se acompaña de nada positivo en contraste con los "cero-positivos", los autistas. Estos últimos, además de las dificultades con la empatía cognitiva, se caracterizan por su interés en buscar patrones. La manera como su cerebro procesa la información, sistematizando, les lleva a ser no inmorales sino supermorales y tienen un sentido exagerado de los que está bien y lo que está mal. 

Es la empatía genética?
Hay genes que están asociados con la empatía. Como siempre, no es que un gen lleve una etiqueta que ponga empatía, sino que codifica proteínas que se expresan en el cerebro y, tras complejos pasos, están relacionados con la empatía. Nuestro medio ambiente interactúa con nuestras predisposiciones genéticas, como en casi todo, así que este tema no es 100% biológica ni 100% ambiental. 

La banalidad del mal
La teórica política Hannah Arendt acuñó el término "la banalidad del mal".  Arendt fue observadora en el juicio contra el nazi Eichmann y su conclusión, tras muchas horas con el individuo es que era un tipo "bastante normal/común", no un monstruo. 

La idea de la banalidad del mal se refiere a que hay muchas comportamientos comunes, del día a día, que se suman y dan lugar al acto malvado. Experimentos como los de Asch (nos gusta conformar con la mayoría), Milgram (obediencia a la autoridad) y Zimbardo (crueldad en role play) nos ponen frente a frente con cosas que "gente normal" pueden llegar a hacer en según qué contextos. 

Además, "la banalidad del mal" se refiere a que decenas de miles de alemanes, gente normal, fueron cómplices de la barbarie. Simplemente hacían su trabajo, eran un eslabón de una cadena, cumplían órdenes mecánicamente y sin cuestionarlas. Cada uno de estos actos es banal, y como tal, no castigable. Seguramente, estas personas no tenían cero grados de empatía... pero fueron cómplices, por diversas razones, algunas descritas arriba.


Qué hacer con los que han realizado actos de extrema crueldad?
Baron-Cohen pone ejemplos que todos recordaremos, tremendos: secuestros, violaciones repetidas, violencia, venta de niños. El opina que si tratamos a estas personas como esencialmente "malvadas", las deshumanizamos. Si el criminal muestra remordimiento y arrepentimiento, y lo ignoramos, los estamos deshumanizando (tratándolos como monstruos), que es precisamente lo que hicieron ellos con sus víctimas. Y así los que mostraríamos falta de empatía seríamos nosotros. 
 
Hay tratamiento?
Hay algunos componentes de la empatía que se pueden aprender (por ejemplo, el reconocimiento de emociones), y esto puede ser un primer paso de rehabilitar a aquellos que no tuvieron la suerte de nacer con el "circuito" empático. 

Aunque todavía no se sabe como, los tratamientos de la falta de empatía deben tener como foco el circuito de la empatía. Todavía no hay evidencia cienífica, pero hay intervenciones prometedoras, como oxitocina nasal, o role play  desde el punto de vista de la víctima.

Conclusión
La empatía es el recurso más valioso de nuestro mundo. Resulta chocante que no se le dé ninguna importancia en el colegio, en los juzgados, en negocios, en política. Líderes altamente empáticos como Nelson Mandela lograron cruzar la línea del Apartheid gracias a esta característica. Lo mismo aún no ha pasado entre Israel y Palestina, US e Irak... 

La empatia es un recurso infrautilizado. Es una manera infinitamente mejor de solucionar problemas que sus alternativas (armas, religión, leyes). Comparada con las armas y el sistema judicial, la empatía es gratis. Y, comparada con la religión,  la empatía no puede, por definición, oprimir a nadie. 




04 noviembre 2015

Vivo sobre un refugio antiaéreo

Quién me iba  decir que vivo sobre un refugio antiaéreo de la Segunda Guerra Mundial?

Pues sí, once pisos bajo tierra, bajo mi casa, las calles adyacentes y el parque de enfrente yace una maravilla arquitectónica, un trocito de historia de Londinium que visité con mi compa de piso hace un par de semanas, en visita guiada. Generalmente estos túneles no estan accesibles para el público, pero este mes de Octubre los han abierto. Como todo en Londinium, ya estuvo "sold out" en primavera, cuando lo anunciaron. Pero volvíamos del centro aquel sábado y vimos a los guías con sus carteles, "Hidden London", esperando que se formara un grupo. Les pregunté si quedaba alguna plaza y... "las entradas se agotaron en 15 minutos", pero  "pásate luego que siempre hay alguno que no aparece". Y así fue.

Nota: Este divague se va a basar más en el folleto que nos dieron que de lo que me acuerde: eso es lo que tiene no divagar enseguida... se olvidan las cosas! Maldición! 


Durante la Segunda Guerra Mundial se construyeron en Londinium ocho refugios a nivel profundo, destinados a proteger a 64.000 personas en la capital. En el momento máximo del Blitz (bombardeo de la city) en otoño de 1940, el gobierno estaba preocupado por la seguridad y el estado de ánimo de la gente. En Londinium se usaban las estaciones de metro, pero desastres en algunas de ellas (en el folleto hablan de Bank -también conocida como "Wank", la más odiada estación de la ciudad-, pero quien haya leído "Atonement" de Ian McEwan recordará los ahogados en Balham) llevaron a las autoridades a la conclusión de que no eran lugares seguros como refugio.

El plan fue entonces construir diez refugios (cinco al norte, cinco al sur), 30 metros bajo tierra, con capacidad para 10.000 personas cada uno (aunque el nuestro era para 8000).  London Transport fue la unica organización que podía coordinar el proyecto. Se construyeron en las líneas Northern (negra) y Central (roja), donde en principio se había planeado crear dos trenes rápidos (que nunca se construyeron), y estaban conectadas con las estaciones de metro.

La construcción empezó en 1941 y ocho refugios fueron completados para 1942 (St Paul's y Oval se abandonaron). Los túneles se excavaron a mano: primero se hicieron dos ejes verticales que bajaban los 30 metros (hasta hoy nos preguntábamos qué eran esos "tambores gigantes" en la calle y en el parque: pues ahí empieza la escalera de caracol que desciende al refugio). Una vez abajo, hay túneles de 400 ms, en dos niveles: es como un tubo con suelo por enmedio, y en el de arriba tienes un arco, y en el de abajo el suelo es cóncavo, aunque esta nivelado. Muchas subdivisiones para dar lugar a unos 16 sub-refugios, todos comunicados con un poderoso sistema de ventilación, claro.

Es curioso, aún a día de hoy, pasear por estos túneles y encontrarse las literas donde dormía la gente: tres pisos a lo largo de los interminables pasillos. Baños químicos, centro médico (cuando aún no existía el National Health Service), cantina donde se vendía té, café y tarta. En algunas de las muchas fotos que hay colgadas la gente está  riendo, cantando, jugando a juegos de mesa, bailando.. es chocante porque han dejado sus casas para dormir aquí por la noche con la incertidumbre de lo que van a encontrar cuando salgan: tal vez su casa ya no esté. 

Una no puede ni imaginarse lo que es un estado de guerra. Pensamos en bombas, destrucción, gente llorando y gritando, imágenes en blanco y negro con gente corriendo entre humaredas... Y aquí, cómo pueden estar bailando? Pero no se pueden pasar seis años sin una risa, y tal vez hasta a ese estado de amenaza perpetuo se acostumbra uno. La Yaya siempre contaba lo mismo a tenor de "La Pava", (lo que sé ahora gracias a Manuel Vicent es el avión de combate Heinkel-46), cuando sobrevolaba funestamente el pueblo de las montañas donde ella pasó la guerra). Que viene La Pava! Que viene la Pava! Y todos corrían al refugio excavado en la roca que me enseñó algunas veces-aún sabría llegar. Todos menos su padre, que nunca quiso ir: "id vosaltres, jo em quedo", y en su herrería seguía trabajando. Afortunadamente el hombre murió muchos años después y no de una bomba.

En la época en la que los refugios estaban terminándose, los bombardeos ya habían disminuido. Así que se les empezó a dar otros usos, por ejemplo la mitad del de Goodge St. fue usado por los americanos, Eisenhower en concreto como base de comunicaciones durante el resto de la guerra. 

En 1944, los alemanes volvieron a bombardear Londinum y los refugios fueron usados de nuevo. La gente que había perdido sus casas durante el día podían dejar aquí sus pertenencias, pero los demás se debían de llevar sus edredones y almohadas.  

Después de la guerra, los refugios cerraron, pero el de Clapham South abrio al poco tiempo como hostal barato, hasta 1956. Unos de los inquilinos más famosos fueron algunos de los jamaicanos que vinieron en el barco Empire Windrush. En las siguientes semanas se fueron moviendo a zonas cercanas, la principal mi barrio favorito de Londinium: BRIXTON! De ahí el carácter reggae y multicultural de esta zona que siempre recomiendo, pese a la reciente gentrificación. 

En 1951 fue abierto de nuevo como hostal para el "Festival de Gran Bretaña" de aquel año, pero tras un incidente en Goodge St. se decidió cerrar para siempre los refugios como opción-hostal, y dedicarlos a archivos, y hasta a cultivar lechugas. 


Bajar tan adentro y caminar por los túneles me pareció una experiencia increíble. Podías vagamente sentir lo que eran las noches allí, hace todos estos años. De repente, pasaba el metro, por arriba, como un tren fantasma: qué sería aquello para esa gente, todavía con  el eco de las bombas en sus tímpanos? La Pava, el fox-trot de fondo, "id vosaltres, jo em quedo"... todo esto iba pensando yo mientras escalaba los 180 peldaños de la escalera de caracol que me escupió, literalmente, a dos minutos de mi casa.


27 octubre 2015

Felicidades sis, y ahora: YA PARA!

No sé si os había comentado que no puedo divagar. Ah, que sí... vale, ya lo dejo. Total que hoy CUMPLE TREINAYCINCO mi pequeña hermanita y, a diferencia de otros años, no he podido sentarme a escirbir una de esas épicas historias de la infancia donde ella vagaba por los pasillos -un perfecto embrión del di-vagar- y yo la intentaba arrastrar al Lado Oscuro. Y no me guarda rencor! (al menos por eso).

En mis multiples surfeos por la red estos días, encuentro cosas, y esta es una de las que me han hecho reír... hablando de "terapia". Además está con subtítulos en mexicano que lo hacen aun mejor: Stop it! pasa a ser "YA para". Viene a ser una versión de aquel genial "Turn it off" de Book of Mormon, o el "No toque más!" de Les Luthiers. Es un video muy versátil porque en tal día como hoy: para ya de cumplir años! (esta mal que mi baby tenga ya 35!).

Querida Sister Fashion: pasa un día genial (Nara, maracas, presentaciones de powerpoint) y prepárense Vetusta y EL Gaitero: el finde lo celebramos por todo lo alto! :)



25 octubre 2015

"And the Band Played Waltzing Matilda"

Una serie de factores han creado "la tormenta perfecta" para que no pueda divagar: tengo que preparar la conferencia del viernes, la bestia del trabajo ruge más hambrienta de lo normal, Mini está en Vetusta. Esto último es un arma de doble filo porque, aunque podría dar más tiempo para el divague y el poderío, en realidad libera las noches para salir a escandalizarme con la cotización del mojito en esta enloquecida ciudad, para recorrer el refugido antiaéreo que hay justo debajo de mi casa, o para ir al cine ("Sufragette" de Sarah Gavron, "Crimson Peak" de Guillermo del Toro, "The Martian" de Ridley Scott). Todo esto lo quiero divagar, quizás algún día. 


Mientras tanto, esta canción de Eric Bogle suena a ratos de fondo por mi casa. Y siempre es buena ocasión para colgar algo antimilitarista, particularmente en estos días de otoño en que empiezan a florecer esas horribles amapolas rojas en las solapas de los británicos. 
Volveré...


20 octubre 2015

"The Children Act" ("La ley del menor") de Ian McEwan: De tu mano al precipicio

La protagonista de la ultima novela de Ian McEwan, "The Children Act" se encuentra con dos dilemas morales: uno en casa, otro en el trabajo. A punto de cumplir los 60, su marido, un académico de clásicas le plantea que ha decidido a tener un affair: necesita vivir la Pasión otra vez, tal vez la última. En su trabajo como jueza en la High Family Court (juzgados donde van casos complejos, en su caso tema de familia), se enfrenta con el Testigo de Jehová de casi 18 años (pero todavía no, y esto es el quid de la cuestión) que no quiere aceptar una transfusión de sangre, y sin ella morirá. 

Este es el planteamiento del que parte el libro. Cuando una piensa que su vida es complicada, y entra en la de Fiona, pues da un respiro. Cuando una cierra el libro cada noche y se queda un rato mirando la tapa,  piensa en la lluvia que no deja de caer en toda la novela, y ese color y esa prisa. Otras vidas. 

Fiona y su marido, una pareja de altos profesionales sin hijos viven en Gray's Inn, una de las cuatro asociaciones de abogados y jueces de Londinium. Como se dice en inglés, for the sake of completion, quiero nombrar las cuatro: The Honourable Society of Lincoln's Inn, of the Inner Temple, of the Middle Temple y la que nos ocupa, of Gray's Inn. Para los turistas de tercera generación, aquellos que ya os sabéis Westminster y aledaños, ir a a dar un paseo por, por ejemplo Temple, está muy bien. Es una de los secretos de Londinium que descubrí en aquel año de baja maternal con Mini (qué rabia no haber tenido blog en esa época: tendríamos aquí una detallada guía de "Londinium de día y entre semana"). Andando con mi hija en el carrito dando vueltas, de repente, me encuentro con una calle que tiene una barrera de coches y un guarda en una casita. Me acerco y sí, los viandantes pueden pasar, y básicamente lo que te encuentras es un grupo de casitas victorianas encantadoras, alrededor de un parquecito aún más. Las puertas están abiertas, y en los recibidores, grandes paneles de madera con los nombres y los títulos de los abogados (aún no distingo las diferencias: barrister, lawyer, solicitor, attorney, counsel-prosecutor es fiscal, hasta ahí llego). 

Gray Inn's Square-isnt it lovely?
Pero divago. Como decía, la vida de Fiona no solo es la Ley durante sus largas horas de trabajo, sino que además viven en una "Total Institution" que supone residir físicamente en un plaza donde todos se dedican más o menos a lo mismo. Fiona toca el piano y sus aficiones son, evidentemente, desperadamente de clase media (que ya sabemos que en inglés, "clase media" significa precisamente clase media-alta, yo diría directamente, clase alta). No hay ningún tipo de crítica, sino más bien una aceptación sin peros al statu quo, que sorprende sabiendo que McEwan viene de clase trabajadora, y es más, su hermano fue dado en adopción en la infancia y hoy en día es albañil. Pero no sé cómo tratará este tema en otros libros porque no leído demasiado a este autor (tres o cuatro novelas?), y me consta que sus inicios fueron de lo más inquietante. Con motivo de los 40 años de publicación de su primer libro "Primer amor, últimos ritos", escribió un artículo en The Guardian, "Cuando era un monstruo", del que me quedo con este párrafo:

 "And as far as I was concerned, fiction was synonymous with freedom. The legal struggles to publish Joyce’s Ulysses, the Lady Chatterley trial, the wild transgressions of books such as Roth’s Portnoy’s Complaint and Burroughs’s Naked Lunch persuaded me that to write fiction was to be obliged to take the reader by the hand to the edge – and jump. The business was to find a boundary, then cross it".

("Escribir ficción conllevaba llevar de la mano al lector hasta el borde-y saltar. El tema era encontrar un límite, y cruzarlo").

No solo por cuánto quiero las tres primeras novelas que cita (la cuarta habré de revisitarla), sino porque me encanta esa desiderata de lo que debe ser la literatura: llegar al abismo, y saltar. Precioso. Conclusión: debo darle mi mano más, a ver si de verdad me lleva al precipicio?

Leyendo "La ley del menor", una se acaba preguntando si, disfrazado de las niceties de la clase media, en el fondo no está otra vez metiendo el dedo en la llaga. No, el marido sesentero que quiere tirarse a la de 28 no parece ninguna transgresión-tal vez su honestidad de admitir que una pareja a los 60 ya no está en la cama como a los 25 sea novedosa. El tema de la pareja esta ahí, de fondo, como la lluvia que no deja de caer en la tapa del libro.

Pero el tema fundamental es la religión. En el mundo de lo políticamente correcto, donde todos sabemos que hay que respetar las maneras de ver el mundo de todos, McEwan, un confeso ateo que ya se metió en un medio-lío por decir algo en contra del islamismo, plantea el eterno tema de la transfusión de sangre a un Testigo de Jehová que es además, un menor. El hospital quiere transfundir, los padres y su comunidad no. Y, claro, él tampoco. Dentro de tres meses, si sigue pensando NO, se le respetará. Pero hoy tiene 17 todavía, y ahí entra la jueza, a decidir sobre la vida o la muerte de un tercero. Conceptos muy establecidos en la jurisdiccion britanica como el de a Competencia Gillick se debaten en la novela: un menor de entre 16-18 años puede aceptar tratamiento si es competente, dando igual lo que digan sus padres. ?Pero qué dice el Estado (vía esta jueza)?

Por supuesto, igual que no desvelaré qué pasa con su marido, tampoco lo haré con respecto a la transfusión (aunque algún divagante lo preferiría, para quitarse la tensión de la trama). Lo que sí que quiero decir, antes de terminar, es que con esta novela he entendido personalmente algo mejor en lo que consiste el trabajo de un juez de familia/menores (no criminal/penal). El mismo McEwan describe que el primer embrión de esta novela partió de una cena que tuvo con un grupo de jueces, las conversaciones que oyó y, más importante, el libro que leyó donde se resumían veredictos de uno de esos jueces, Alan Ward. Cuenta McEwan que, mientras avanzaba, se iba dando cuenta de lo similar que era aquel oficio al suyo. En particular aquello que leía era un prosa prácticamente literaria: "limpia, precisa, deliciosa"

"It was the prose that struck me first. Clean, precise, delicious. Serious, of course, compassionate at points, but lurking within its intelligence was something like humour, or wit, derived perhaps from its godly distance, which in turn reminded me of a novelist's omniscience. I continued to note the parallels between our professions, for these judgments were like short stories, or novellas; the background to some dispute or dilemma crisply summarised, characters drawn with quick strokes, the story distributed across several points of view and, towards its end, some sympathy extended towards those whom, ultimately, the narrative would not favour".

... "seria, compasiva, inteligente, con humor, o ingenio, derivada al vez de su distancia, que me recordaba a la omnisciencia del escritor".

"La ley del menor" es un libro correcto. Un libro que he subrayado mucho pero que no me ha cambiado la vida, ni me ha agitado, ni cuya tapa he besado al acabar. Pero sí que la he mirado, pensativa, después de cada sesión de lectura. 

McEwan: tal vez mi conclusión es que voy a dejarme llevar de tu mano al precipicio.



18 octubre 2015

Qué estará haciendo Mini?

Desde el verano, mi vida de día y la nocturna están desincronizadas: y eso no me gusta. Hay una vida en la que cosas pasan y otra, en las que cosas se procesan. Esta última es para mí el blog: una especie de diario adolescente donde unos pocos tienen la amabilidad de comentar-cosas sin relación, también hay que decirlo (love you! divagantes). Como he escrito muchas veces, las razón de ser de este "diario" es loquesea que me dé ese día (por ej, hoy, día altruista: la necesidad de compartir ese libro, peli, foto, lugar que he visto... en definitiva, con lo que antes braseaba a mis amigos, que están todos como locos de agradecidos al Mr. Blogger), pero me doy cuenta que a veces, las razones van cambiando. Por ejemplo: alguna vez, cuando blogger dice "quizás también te interesaría", lo admito, me sorprendo porque es algo que había olvidado totalmente. A veces son anécdotas de Mini y en ese caso siempre pienso... menos mal que lo he escrito en el blog. A veces veo el blog como una serie de cartas para ella: a mí me gustaría saber lo que pensaba mi madre o la Yaya de la vida cuando yo estaba creciendo. 

... dijo Mini

Pero divago: hablaba de falta de sincronización, porque tengo demasiadas cosas que contar/compartir, y no me da la noche para escribirlo. Recuerdo aquella vez que me dió un ataque de bloqueo ("Writer's block"): fue muy mal porque no es que no hubiera vida de día, es que nada me parecía digno, nuevo, y que pudiera interesar a nadie (si me aburría a mí misma, que queda?). Eso causa una especie de angustia que si se da en la vida en general, lo que llamamos anhedonia, debe de ser terrible. Luego ha habido épocas en las que no he escrito durante unas semanas porque algún evento personal (cómo olvidar, con poquitos meses de blog, la apendicitis con rondada doble mortal que casi se me lleva a mí y a mi parte de blog por delante), o profesional ("trabajos forzados", como ahora) me lo han impedido. Y luego está lo de ahora, que tengo tantos libros, pelis, ideas, visitas y música que quiero colgar, que me agobia. Por no hablar de Peloponeso, que os tengo a mitad de la gloriosa Mani. 

Uno de los múltiples divagues que tengo empezados, ha pedido paso con decisión y se ha postulado fuerte en lo de "termíname, darling". Y es que ayer Mini se fue a Vetusta para pasar sus dos semanas de half-term con los abuelos, y el Peda y la que firma pasamos de nuevo a ser los únicos flatmates ("compañeros de piso"). Y por supuesto nos han dado flashbacks del verano, cuando Mini pasó allí veinte días, y de ahí que haya desempolvado aquel divague nunca publicado:


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La vida de verano en Londiium sin hija es extraña. A veces cuando salgo del trabajo, "se me escapa Wolfy por las calles que van al cole, que se quiere ir a buscarte", le digo luego por teléfono,

Desde que dejé a Mini en Vetustilla con mis padres, no paro de pensar qué estará haciendo y que este será "un verano mini-iniciático". Porque esta es la primera vez en su vida que ha podido ir sola por la calle. En Vetustilla-pueblo de tres calles y pocos más habitantes en invierno, en verano se llena de veraneantes, y niños. Tiene piscina, columpios, moras que comerse directamente de la zarza y una bici que le han dejado. Y por la noche, ahí viene lo mejor: después de cenar (ya tardísimo, en Vetustilla en verano se cena a las diez!), aún se baja con su abuela a la plaza armada de una literna porque toda la chiquillería juegan a.. "polis y cacos, mummy". Se van en grupitos por todo el pueblo -con límites, claro, no pasar del empedrado hacia el principio del pueblo ni del abrevador hacia las huertas, y por supuesto no se va por el camino del río, pero esta OK por el callejón de San Pedro y subir la torre (sí, de ahí el "Vetustilla de la Torre"). Buf, la torre esta en lo alto del pueblo y es de los mejores lugares para mirar las estrellas del mundo-por lo menos de mi mundo porque igual aquí es donde las descubrí. Igual algún día le contaré a Mini que, una noche, bajo los arcos entonces derruídos de la estilizada torre besé por primera vez a un chico que, afortunadamente, no me hizo reir tanto como su aitá, y por eso no llegó a más. Algún día le contaré a Mini que lo más importante en tu chico es que te haga reír, y tú a él.

Tras los salvajes días de Vetustilla Mini pasó a Donosti con los aitonas, y allí se encuentra. Hacemos skype y nos cuenta de sus enfados con Paula, de la piscina de las otras amigas en la que se tira a gusto "porque cubre, la de Vetustilla casi no cubría" (por supuesto, cubría entera, solo que no era de 2 ms de profundidad), de la bici que han alquilado los aitonas, "porque al año que viene ya no valdría... sabes, podríamos vender la de Londres que me va pequenia, y con el dinero que saquemos comprar otra", de la cantidad de peces que vio en un programa de la tele y que luego los ha visto en la pescadería "con la cabeza cortada, mummy, qué horror, pero luego me ha puesto merluza la amona y me ha dado mucha pena pero me la he comido porque tenía mucha  hambre y estaba muy buena!"

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Volviendo a tiempo real, Octubre, la vida en Londinium sin Mini sigue siendo extraña: con quién discutir que vamos a una exposición o al centro, "noooo mummmy, qué rollo". Con quién luchar para que se coma las vainas.  Con quién batallar para que pida permiso antes de conectar el ordenador...

Ayer la fuimos a acompañar al tren del aeropuerto (antes de que nadie marque el teléfono de Servicios Sociales: Mini fue con un amigo que iba también para allá, gracias A.!), y en el último momento, se agarró al cuello de su padre y se puso a llorar "noooo, noooo quiero ir" (yo la entiendo: es Vetusta). Se nos partió el corazón... al poco rato los llamamos al tren, una dos y a la tercera ya se estaba riendo.  Desde entonces, no hemos parado de hacer cosas (de esas que os quiero contar!), pero todo el rato nos preguntamos aquello de ...


QUE ESTARÁ HACIENDO MINI?

... como Los Gandules se preguntan, en su hit "Cosas que hacer en Islandia", que estará haciendo Björk? Es una canción infalible para cuando os preguntéis por dónde andará ese ser querido... si es un hij@ con abuela española la respuesta suele ser, "estará comiendo churros/torrijas/helado/algodóndeferia/añadasegúnsucomunidadautónoma".

Este speedivague para los todos los que os estéis preguntando aquello de... qué estará haciendo Di? :)
 

13 octubre 2015

Caridad. Justicia. Boikottt!


Ayer divagué, a propósito del "Día de la Niña" sobre Plan, una organización que me gusta- pese a que sigo pensando que lo que el mundo necesita es justicia, no caridad. Precisamente ayer vi en twiter el mensaje sobrecogedor que inspiró a Langdon-Davies a fundar Plan. Se me rompe el corazón-y que aún estén pasando estas cosas hoy en día.

A estas organizaciones en inglés se les llaman "charities". Yo en lugar de charity para el divague me debato entre usar las facinantes expresiones que usan 1. una amiga que el castellano no es su primera lengua: "organizaciones caritativas", o 2. un conocido español que lleva aquí muchos años: "caridades" (he hablado alguna vez de la Madre Caridad, de matemáticas de 7 y 8 de EGB, la Caridubi?). Sé que en castellano se dice "ONGs", pero lo de caridad es tan victoriano, y enfatiza más la farsa que es. Otros conceptos: "donation", donativo, en lugar de dinero. Era como cuando las monjas decían "alimentos" en lugar de comida ("el rico come, el pobre se alimenta"). Bien, queda claro que toda la parafernalia esta no me gusta.

En el colegio de Mini, ese lugar del que no divago lo suficiente (daría para grandes momento sociológicos, la middle-class inglesa y de alrededores), cada año eligen a una caridad  para la que recoger pasta (donation) y dárselo a fin de curso. Todos los años, la que firma, cuervo ingenuo, pone a Plan, su Caridad de elección en la lista para que sea votada por el resto de padres (madres), y todos los años, sistemáticamente, es derrotada. 

Qué caridades proponen? Siempre suelen ser  cosas locales, que les podrían pasar a ellos: "Enfermedad mitocodrial del oeste del rio", "Incubadoras para prematuros al norte de la colina". Este año, aparte de las 5-6 locales de rigor, y la mía estaba "War Child" (para niños de la guerra). No sé quién propuso esa, pero ya te digo: you dont stand a chance (ni de coña). Eso les pilla muy lejos. A quién le interesa la guerra o la educación de las niñas en India?

Cuando me ponen ya histérica es cuando proponen servicios que creo que deben ser pagados por el dinero de los contribuyentes: así estamos privatizando el NHS (Seguridad Social)... la Big Society de Camerón de la Isla (gracias NáN) va de eso: que las madres pijas horneen magdalenas para vendérselas (ya secas) entre ellas con excusa de cualquier festival, y al final de curso den lo recaudado a la planta de pediatría del hospital X. Sí, lo habéis advinado: este año la caridad que ha ganado es precisamente esa: el hospital pediátrico mayor de Londinium. Pobrecitos, necesitan el dinero que Cameron les recorta. Y nosotros poniendo parches. 

Se nota que estoy cabreada? Pensaréis que es porque Plan nunca gana. Pero va más allá: es la estrechez de miras de esta gente, que son legión.

Mientras tanto, mi pequeño acto de boicot. No pregunteis cómo, pero he logrado infiltrar en el colegio propaganda subversiva. El viernes pasado era el "House Day" (en el colegio hay cuatro casas, desde los pequenios a los mayores, y compiten durante el curso con puntos-cada casa tiene un color y los nombres son castillos escoceses) y un profe necesitaba una camiseta amarilla. Yo tenía una del Peda que el profe lució sin problemas todo el día. Nadie en el colegio objetó al hecho de que su leyenda, en todo el pecho era:




11 octubre 2015

Rema como una chica (11-O, Día Internacional de la Niña)

Otros años, tal día como hoy, 11 de octubre (Día Internacional de la Niña), he contado cómo llegue a Plan UK, la ONG fundada por un periodista inglés para ayudar a los huérfanos de la Guerra Civil española. También por qué me gustan tanto sus campañas, en especial esta: "Because I am a girl" ("Porque soy una niña"). Plan lucha contra la pobreza apoyando a las niñas del mundo, que aún son casadas, genitalmente mutiladas, explotadas, asaltadas... Porque nadie como las niñas sufre el horror de la pobreza, y nadie como ellas puede dar un vuelco a las comunidades donde viven.

Este año, cuatro chicas van a hacer una proeza que me deja con la boca abierta. La causa: llamar la atención sobre este tema y recaudar fondos para Plan. El reto:  Van a cruzar el Atlántico a remo, ellas solas, desde La Gomera hasta Antigua. Van a turnarse para dormir, van a enfrentarse a olas "tan altas como un edificio". Su eslogan: "Rema como una chica". 

Si queréis apoyar los derechos de las niñas del mundo... aquí. 






08 octubre 2015

No eres famoso

De los creadores de "Aquí huele a Yísus", "Mummy, existe el CERRO?"" y búsquedas de google que incluyen "sunglasses coolness children" y "baby leopards with their mummys" llega...

"NO ERES FAMOSO"



Mini y su padre van caminando por la calle, manteniendo una conversación. Ante la apocalíptica injusticia de la naturaleza que toca en ese día, cualquiera, Mini concluye con su derrotismopasotismo adolescente-y tiene 7:



- Jo, no tengo nada de suerte!
- Cómo puedes decir eso? -este es el Peda-Tienes un  montón de suerte!
- Qué va...
- Mira, por ejemplo tienes mucha suerte con tus padres. Esto ya te lo dije cuando tenías tres días y llegaste a casa: "Pakita (ese era su nombre pre-Mini), has tenido una suerte enorme con tus padres... por ejemplo, no te harán nunca ir a misa". 
- Ya... (no parece impresionada)
- No sé, mira por ejemplo a  tu padre, soy supercool: tengo el pelo largo, me gusta el rock... y  soy famoso.
- EN SERIO??? -primer signo vital que la delata como una niña- ERES FAMOSO?
- Y tanto, salgo en los periódicos y en la tele...
- DE VERDAD?
- Sí, sí... y...

Justo en ese momento pasa un hombre frente a ellos, Mini le para y le pregunta:

-Excuse me, do you know him? (Perdone, le conoce?)-señalando a su padre.

El hombre, balbucea, dudando unos nanosegundos. El Peda también entra en breve shock, pensando si es un vecino que nosotras conocemos y él no. Por fin:

-No, no le conozco. 

Y Mini: Ves? NO ERES FAMOSO!!!! 

Este dedicado a mi compa de piso

 

05 octubre 2015

Capítulo 42: "La blancura de la ballena"

Como parte del Londinium Literature Festival, se ha leído Moby Dick íntegra en el Southbank Centre. Cuatro días en los que actores, escritores, gente de la calle, han leído de seguido La Novela.  Ya he divagado a veces sobre el amor que siento por La Ballena, como llamamos a este ocho mil (gracias NáN) de la literatura (yo diría el Everest) en casa. 

Llegamos a la lectura cuando ya llevan dos días y andan por el capítulo 48- y nos vamos en el 53. Mini aceptó con alguna resistencia lo que describió como "un rollo", pero estaba claro que quedó atrapada. Algunos de los lectores lo hacían tan bien que no era difícil caer hipnotizado. Si algún trozo no se entendía, daba igual... una experiencia similar al Macbeth en cantonés de este verano. Bastaba con escuchar el ritmo, y saber que el libro entre las manos era Él. 

Al salir nos vamos a la parte que da al río en el edificio (es un centro de arte,  en el amplio sentido de la palabra: conciertos, seminarios, talleres, danza clásica, moderna... ese rollo) a tomarnos un té y un colacao.

De repente... un fantasma. Va andando por la estancia muy despacito, se va arrastrando... la gente mira, se levanta... salen dos más. Todos dan el mismo miedo... Mini que se agacha me dice que los ojos están pintados de rojo. "Son de verdad?", me pregunta. Y yo no sé a qué verdad se refiere. "Persígueme todo el rato" (aún no diferencia el sígueme del persígueme, pero veo claro que no le hace gracia quedarse sola con los fantasmas). Les seguimos hasta la terraza/calle. Hay varios más: algunos con banderas blancas, otros se retuercen en el suelo.






 












No sabemos qué son, ni qué representan... ni siquiera si tienen alguna relación con la lectura de Moby-Dick, porque tantas cosas pasan el el Southbank.  Pero yo solo puedo pensar en el capítulo 42 de La Ballena: una de las razones por las que me descubro ante Melville es porque tenga las narices de hacer un capítulo entero titulado "Cetología" y otro en el que solo habla del color blanco... Dedicar todo un capítulo a hablar de un color, así, en abstracto, de lo que representa y lo terrorífico que es: como la ballena blanca. 

Como Faulkner, yo también querría escribir como Melville, pero me conformo con haberle leído...

"What the White Whale was to Ahab, has been hinted; what, at times, he was to me, as yet remains unsaid. 

Aside from those more obvious considerations touching Moby Dick, which could not but occasionally awaken in any man's soul some alarm, there was another thought, or rather vague, nameless horror concerning him, which at times by its intensity completely overpowered all the rest; and yet so mystical and well nigh ineffable was it, that I almost despair of putting it in a comprehensible form. It was the whiteness of the whale that above all things appalled me. But how can I hope to explain myself here; and yet, in some dim, random way, explain myself I must, else all these chapters might be naught".