30 de enero de 2011

Los hombres chúpame-la-punta

El otro día vamos con el Peda comprarse un traje. Mientras él se prueba, yo corro tras Mini por toda la tienda, y al volver, me encuentro a un Peda tirando a italiano. La dependienta dice que es un traje "slim fit", y que uno "se ve o no se ve". Ey, señora, nadie llama antiguo a mi novio: yo sí le veo. El Peda, kamikaze y queriendo acabar, dice que whatever.

Lo mejor viene cuando van a comprobar los bajos y traen unos zapatos. Este proceso ya ocurrió hace un año y empiezo a insalivar con las risas que me voy a echar. Porque los zapatos, como se ha adivinado, son de esos puntiagudos, que él llama "chúpame la punta". Insisto en sacar fotos para ilustar este divague y me sugiere que si sólo con ellos. Aguafiestas.


Los tipos que llevan estos zapatos en este país (por ahí abajo han llegado?) responden a un tipo sociológico curioso. El Peda tiene un amigo muy gracioso (no perteneciente a este grupo que intento describir), que, en aras de ser moderno, se compró unos. Al poco tiempo acabó confesando que "se sentía observado en los pies" y "pasaba verguenza". Me encanta: es tan enternecedor siempre todo intento de ser cool o moderno o seductor, sobre todo si es sin éxito (en mi clase de COU había una que "intentaba ser pija y no le salía": era lo más).


En mi trabajo hay un jefecillo que lleva estos zapatos. Me gustaría oír a Aníbal Lecter analizándolo ("con ese bolso caro y esos zapatos baratos", que le decía a la pobre Clarice). En muchas reuniones no hay mesa de por medio, porque nos sentamos en sillones medio bajos donde, cuando una se aburre (reuniones! otro tipo humano son los amantes de las reuniones!) y ya le parece descarado lo de pasarse con la blackberry, se dedica a mirar los zapatos del personal. Yo creo que este hombre se tiene que sentir observado por esta aprendiza de Lecter, porque sus zapatos me fascinan de esa manera que una se queda colgada de un relámpago, un alud, una ola-tsunami o la caída masiva de un trozo de glaciar: un fenómeno con efecto wow que está lo suficientemente lejano para que no te toque. Y cuando estoy deslizándome en la cresta de la ola aquella, él hace un movimiento de pies y nos llama la atención sobre el siguiente punto de la agenda. Volver a la reunión es algo momentáneo porque enseguida un flasback del cuadro que tiene colgado en su oficina (que los ingleses -y yo- consideramos detalle cutre no-profesional): él en su segunda boda con la novia en un vestido de esos que dejan poco a la imaginación y mirándose a los ojos. Y, aquí viene lo peor: el tercer dato para completar su leyenda es que a veces lleva camisas de florecitas.


Tampoco he visto el fenomeno en la península, estoy muy descolgada, divagantes me pongan en mi sitio. Pero es que aquí, hasta Paul Smith hace esas camisas estridentes que las lleva un tipo de hombre tirando a cocky (gallito) junto con los zapatos chúpame la punta. Y los más tambien se afeitan con muchííísimo cuidado. Y cuando digo muchííísimo hablo de labrar hilos en los maseteros de uno, con sus consabidas horas y horas ante el espejo con la gilette...


Somos injustas con estos hombres: meten sus horas. Tras la barba han de afilarse los zapatos para ser el hazmerrir de la población femenina con dos dedos de frente. Tal vez por eso no llaman: they are trying too hard. Y eso, como es sabido, es precisamente el mensaje que uno nunca debe hacer llegar.

7 comentarios:

  1. Puajjjjjjjj que asco de jefe...!!!!
    Yo es que nunca he podido con esos zapatos... aqui los llevan los gitanos de mi barrio en color blanco (porque ellos se creen que asi van arreglados...).

    En otra clase de personal los he visto, pero hace unos años..que se pusieron un poco "de moda" pero debe ser que aqui en España tenemos más gusto...porque duro un telediario.

    Cuando de verdad se llevaron esos zapatos fueron los hombres de clase media y alta en los sesenta, tanto en Inglaterra como en España (pero he de decir que no eran tan sumamente punteagudos); para ejemplificar lo que digo pongamos el ejemplo en la música...grupos ingleses de los sesenta? grupos españoles de los sesenta? me refiero a esos grupos que tocaban vestidos de traje todos iguales (o sea casi todos..) que a mi tantoooooooo me gustan. The Beatles, Shane Fenton and the fentones, Billy Fury, Marty Wilde etc.. (todos estos ingleses).
    Luego el zapato punteagudo paso a ser objeto de culto entre los mods....lógico... (amantes de los sesenta, el beat, el soul y el northern soul) y entre aquellos que si se apasionan por los sesenta y su estética vintage los llevan.
    De todas maneras...es que inglaterra y su estilo en el vestir...es otro mundo...no he visto gente peor vestida que en esas tierras.. y es que combinan unas cosas con otras de unas maneras... O te vas a Oxford Street o en el resto del país los escaparates son otro mundo...distinto (no digo ni mejor ni peor, solo...distinto -solo quiero ser políticamente correcta-).


    Besis

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  2. ¡Yo fui de esos! Claro que tenía 17 años. Y era el primer guitarra y cantante de un grupo. Veíamos la fotos de los grupos ingleses, ahorrábamos, y no íbamos a un sastre a medida a que nos hiciera unos pantalos de pata de elefante (le llevábamos foto porque el pobre nunca los había visto). En cuanto a los pieses, veíamos a los rolling unos botines y decíamos ¡en esto hay más suerte!, porque se los habíamos visto a los gitanacos, así que nos íbamos la barrio gitano y enseguida calzábamos botines de mucho más "chúpame la punta".

    Se me pasó todo aquello y opté por el casual: "casualmente" esto es lo que hay y esto es lo que me pongo. En una clase magistral en la uni de Valencia, el catedrático me vio entrar y me dijo: fuera de aquí, no aceptamos mendigos. Tras unos años de litigios domésticos, he optado por el todo negro y a tomar por culo de si esto se puede poner o no con aquello.

    Incapacidad total, por lo que siento no poder ayudarte: ni siquiera me fijo en lo ridículo, aunque a veces sí veo la pretenciosidad (ridícula).

    *****

    En cuanto a tu hipertexto, te informo de que en este país contamos con dos superexcelentes escritores que son surfistas. Un dulce gaditano, aunque partidario de no reformar nada y quemarlo todo con gasolina, cuya novela "Nada es crucial creo que ye te he recomendado. Y un bronco bilbaíno llamado Willy Uribe. (Lo de suave y bronco lo digo por los mares a los que se enfrentan; aunque también uno es de trato suave y el otro acaba de mandar a la mierda a su editor, y hablamos de Tusquets).

    Qué interesantes son las olas.

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  3. Es curioso, nunca había oído lo de zapatos "chúpame la punta" y hoy lo han dicho también por la tv...

    Para eso, los italianos son lo más. Llevan el slim fit y los chúpame como nadie...

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  4. Sí, han llegado. Creo que triunfan entre los poligoneros 'elegantes'... Y lo del afeitado, depilado de cejas y varios... A mí me horroriza pero será que soy una pijiburguesita de lo más convencional (osea)

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  5. Se me plantea una duda existencial ¿el peda no llevaba sus propios zapatos para que le cogieran los bajos? ¿iba descalzo?

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  6. Cada vez que veo uno de esos zapatos me imagino al hombre que los ha comprado mirando a la dependienta con cara de alucinado mientras ella le asegura que son la última moda. Igual no es que lo estén intentando demasiado; sino demasiado poco.

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  7. Muchas gracias por vuestros comentarios y por abrirme los ojos al mundo ese que discurre por ahí abajo fuera de mi control y conocimiento. También por todas las reseñas histórico-musicales (cuánto se aprende) y confesiones varias. Sobre la duda, con traje se llevan un determinado tipo de zapatos q alguna gente decide no llevar el finde. El finde hay gente q elige ir con cosas más “deportivas”, “casuales” o incluso, como era el caso, MBTs…

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