12 de enero de 2011

Almudena Grandes y la alegría

"Aquí, Radio España Independiente, estación pirenaica, la única radio sin censura de Franco".
Me encanta esta frase: parece que puedo ver a un hombre de mediana edad, en sepia, sintonizando el enorme aparato de radio, con el volumen muy bajito y poniendo el índice delante de sus labios, a la vez que mira a su hijo con los ojos muy abiertos. Ssssh, ahora va a hablar ella...

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El pasado otoño leí la última novela de Almudena Grandes: 729 páginas de historia de España enmarcada durante los años terribles que siguieron a lo que los personajes del libro llaman "nuestra guerra". Nuestra, porque durante la narración hay otra guerra en Europa, y los exiliados republicanos españoles en Francia luchan con los aliados.
Y preparan algo, porque esta novela es la primera de una serie con el epígrafe común de “Episodios de una guerra interminable”, el objetivo de la autora con ella, dejar constancia de la resistencia que floreció y se fue renovando a lo largo y ancho del franquismo, hasta que el dictador murió en su cama.

El episodio que narra este libro es la invasión de España un poco antes de que la Segunda Guerra Mundial termine, cuando los republicanos esperan obtener el apoyo de los que van a ser vencedores de la Gran Guerra para extirpar lo que se enquistará como el forúnculo fascista de Europa durante mucho tiempo. "Ciento veitinueve, algunos más o muchos menos, los soldados de la UNE que no lograron salir vivos de Arán, murieron para que nadie lo sepa" dice Almudenas Grandes. Pasaron, sí. Cortaron las flores, vale. Pero no las primaveras.

Almudena y yo
Almudena tiene la suerte de no haberme conocido in situ balbuceando, como Maruja Torres, pero la admiro igual. Como todo el mundo sabe, la Grandes ganó en 1989 "La sonrisa vertical" con Lulú, y con 24 años. Ganar un premio de literatura erótica a esa edad y en esa península es decir mucho. A veces cuenta que aquello estuvo a punto de acabar con ella literariamente. Alguna gente la clasificó como “una de esas escritoras que escriben de eso” (estos mismos que lo pronuncian "seso"), pero cuando lees Lulú te das cuenta que el sexo (seKKKSSSo, me encanta la "X", lo he dicho alguna vez?) es una parte más de la compleja psicología del grupo de personajes que pueblan la novela, como lo es de cualquier persona en su vida 3D, como se anotó ayer por aquí.
Yo en el 89 no leí a Lulú. Sin embargo, tal vez un par de años después, Almudena colaboraba por las noches en la radio que me acompañaba y, aparte de interesarme lo que decía y, me gustaba cómo lo decía: era una de esas personas con las que te irías a tomar algo, parecía eso que se llama buena gente. Desde entonces, leo sus novelas, sus artículos cuando caen en mis manos, y cuando la veo en alguna entrevista, me sigue recordando mucho, con su espontaneidad y su carcajada, a la que escuchaba en la radio en mis primeros años de carrera.

Las heroínas de la Grandes
"Inés y la alegría" es, como he dicho, el primero de una serie sobre la posguerra civil. En esta primera, lo hace a tres voces: el narrador omnisciente, que cuenta su versión histórica de la invasión, uno de los militares que lidera la invasión y la mujer que, desde un pasado burgués, se une a ellos. Se llama Inés.

Las heroínas de Almudena suelen ser de dos tipos: fieras, pasionales, de rompe y rasga (Malena por ejemplo) o frías, clínicas, analíticas (Sara, de "Los aires difíciles"). Casi siempre provienen de un pasado de familia bien (no Sara) y se hacen rojas, "ven la luz", como en el caso de Inés. Supongo que si este es el origen social de la autora, le resulta más fácil escribir sobre lo que conoce, pero me quedo con las ganas de haber visto a otra Inés.
Supongo que habría alguna como ella -burguesa convertida- en España en los 40, pero seguro que hubo muchas más chicas en familias pobres que lucharon por lo suyo, maestras de escuela, criadas que accedieron a algún libro de un librepensador que las empleaba, en fin... He echado de menos a un personaje como la maravillosa Gabriela de “Historia de una maestra” de Josefina Aldecoa (y a la que luego perseguí por la trilogía “La fuerza del destino” y “Mujeres de negro”). Pero aquí tenemos a Inés, familia bien de toda la vida, que por casualidades e inteligencia conoce otro mundo, fuera del de su familia falangista, en el Lyceum Club y no le importa sufrir mil desventuras, hasta llegar a los que considera los suyos ahí dentro. Con 5 kilos de rosquillas.

Libro de cocina. Pasión por comer te la vida.
Harina, la que admita. El libro, en las manos adecuadas (que no en las mías) puede ser todo un Simone Ortega (el libro de cocina que la gente de mi edad se compró al irse de casa), con las múltiples recetas que da Inés, la cocinera de Bosost. Y lo bonito de esto es que aquí transpira la pasión de la autora por la cocina, o por lo menos, por el buen comer.
Y es parte de la alegría del libro: disfrutar de actividades primarias como comer y follar, como parte de esa pasión por la vida, esos lujos o derechos diarios que damos por sentados y que en una situación límite la protagonista no olvida: podrán quitarnoslo todo, pero de lo mínimo disfrutaremos, y lucharemos para que otros lo tengan. Rosquillas, qué ricas, es para hacer una fiesta, y es esa pasión por la vida la que transmite esta autora que nos emociona a los que nos sorprende nuestra suerte del día-a-día.

La clandestinidad
"Porque no hay vida como la clandestinidad. Tan buena, y sobre todo tan mala. O tan mala, pero sobre todo tan buena". Esta es una de las cantinelas que repite el libro, de vez en cuando, lo suficiente para que se vaya incrustando en nuestra mente: el vivir en el filo, lo trepidante, el no saber dónde vas a dormir mañana, el saberte un héroe para unos cuantos, los que te importan, y un villano para los que te odian, a los que desprecias. El vivir cada día, o mejor, cada noche, como si fuera la última: "un placer que era distinto, más dulce, y en la misma proporción, más venenoso raro y sublime como todas las cosas efímeras de la naturaleza, todo lo que puede llegar a terminar antes de tiempo, todo lo que depende de un azar tan sutil que puede expresarse en un segundo, en un milímetro, en el suspiro que logra desviar la trayectoria de una bala (...) el espiritu mas aéreo, la piel más sensible, el sexo más feroz y el corazón más rojo, más caliente". Que nos abra un agujerito para que lo veamos, para que lleguemos a sospechar siquiera de refilón lo que fue, y que lo diga así. Para mí, no se puede decir de otra manera.

La pasión
Como siempre, una historia de amor, más o menos épica, recorre la novela. En su primer libro era una relación desigual, la que una niña, Lulú, mantiene con un amigo de su hermano mayor. Aunque Lulú cumpla 30 años, él la sigue cogiendo la mano como a los niños, "nunca con los dedos entrelazados, como los novios".
A lo largo de sus libros, las historias de amor han sido más o menos ejemplares, con víctimas y verdugos, con generosos y desconfiados, con gente que se da del todo, sin miedo a hacer el ridículo. Mejor hacer la risa, que no haberlo intentado. El que pierde es el que menos quiere, o el que nunca quiso.
En "Inés y la alegría" hay varias historias, algunas su propia novelación de lo que parece que ocurrió, como el amor de Pasionaria por un hombre mucho más joven que ella, desaprobada por El Partido. "La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales", se repite durante la novela. Pasionaria, ídolo de masas, mujer modelo, ejemplo de fortaleza que acaba "enganchada sin remedio a la despiadada juventud de un cuerpo hermoso", al final "digna de la compasión de una mujer que aún no había probado la dulzura de ningún amor inconveniente". Porque "Sólo existe una dicha más grande en la vida que enamorarse, y es enamorarse bien. Por eso ocurre tan pocas veces".

También hay amores de mentira, amores escalón para acceder al poder, dentro de los comunistas, y amores salvajes, como el de Inés y Galán "y se enamoró como lo que era, un tornado, un maremoto, una tormenta eléctrica, tropical, devastadora". Descripciones tan físicas que las podemos sentir "aquel cuerpo perfumado de sí mismo que sentía en todo mi cuerpo como una sombra cosida, puntada a puntada, sobre mi propia carne", pero sólo escribiendo así, al límite, se puede acercar al lector a entender la furia del vivir y amar y respirar peligrosamente.

La rabia
El lado oscuro, tan presente, "Deberías portarte mejor conmigo Inés, porque yo he ganado la guerra, no sé si te acuerdas", las sombras "tan parecidas al miedo, a al vez que las luces tan parecidas al amor". El tener claro unas cuantas cosas: "Mejor morir que convertirme en una cáscara de la mujer que había sido", pero seguir luchando por lo que llama"los rehenes del vencedor, una generación completa de españoles su botín de guerra".
Conclusiones
Es esta una novela para los que tienen la suerte de ser nietos de aquellos señores de mediana edad, en sepia, que sintonizaban en la oscuridad Radio España Independiente. Pero también para los que quieran conocer un tramo de la historia poco conocido. Para los que hayan probado lo que es un amor inconveniente, para los que lo hayan sufrido y, sobre todo, disfrutado.
No es una novela para mí tan redonda como otras. Personalmente hay algún trozo en al narrativa que me flaquea, y formalmente no he subrayado tanto con en otras previas de la autora. Pero es una novela en la que me reafirmo en que lo terrible no es perder, sino no haberlo intentado. Por ello, una novela llena de gratitud, de ganas de vivir, de alegría.

17 comentarios:

  1. Lo de forúnculo fascista te ha quedado niquelado: Francisco Franco, forúnculo fascista. ¡Toma aliteración!

    Los grandes autores son los que hacen universales historias particulares. No digo que Grandes sea grande, pero sus historias enganchan. AG no es precisamente una de mis autoras predilectas, pero tampoco le tengo esa manía que despierta en otras.

    Y el tema apetece mucho.

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  2. Pues no es de mis favoritas. Me encantó Malena, luego leí 'Atlas...' y me decepcionó así que me ha dado pereza leer más novelas suyas. Suelo leer sus artículos cuando los tengo a mano pero me resulta, por decirlo suavemente, demasiado pedagógica.

    Lo interesante de tú divague de hoy para mí es lo bien que transmites tu pasión porque me han entrado ganas de leer la novela que en principio no me llamaba nada por la pedagogía que te decía antes. Los que me voy a apuntar también son los de Aldecoa que me llaman más todavía. Que sepas, Di, que eres la responsable de haber despertado en mí de nuevo el gusanillo de leer, que lo tenía famélico desde hace unos años.

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  3. No he leído mucho de esta autora, pero no por nada en concreto, simplemente no ha coincidido. Me gusta lo que comentas de este libro; cuando acabe los de reyes ya sé qué ir pillando.

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  4. A la esposa (e imagino que inspiradora) del poeta Luis Garcia Montero le perdono hasta lo poco que me gusta.

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  5. Magníficos tus análisis,Di.
    Me gustaron "Los aires difíciles" y "Corazón helado" (¿Hay alguna razón para no haber citado esta novela?)
    Estoy empezando "Inés y la alegría" y, por lo que dices, espero disfrutar.

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  6. Just another Espai12 de enero de 2011, 14:28

    También había Radio Euzkadi, emitida desde la selva de Venezuela, o Radio París, que se recibía mejor. Y no debemos nunca olvidar Radio Tirana, que llegaba (que no llegaba) gracias a la generosidad del anfitrión, autor preclaro de la teoría de los cuatro mundos, camarada Enver Hoxha.

    Una mierda todo aquello. Con lo bien que estamos ahora.

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  7. Con Almudena me tomaría todas las copas que hicieran falta y disfrutaría viéndola comer, y oyéndola hablar. Y si estuviera con su compañero Luis, ¡ni te cuento!

    Pero solo he leído relatos de ella. ¿Por qué? Pues no lo sé muy bien. Quizás porque a bote pronto aparto una novela cuyo argumento se pueda contar con facilidad y no haga falta nada más (estilo o forma que sean al mismo tiempo parte dei significado; no me quiero enrollar con esto). Y como MiaLola se las ha leído todas y me las cuenta, pues eso.

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  8. Gracias BASAJA, y muchas más gracias a ANI: no sabes la ilusión q me hace lo del gusanillo de la lectura. Me estoy planteando pedir royalties a las editoriales.. ;)

    DRA ANCHOA no sé si es el mejor libro para empezar a leer a la Grandes. Podemos preguntar a MIA LOLA (via NAN) o a MORóS (bienve al blog!). Contestando a tu pregunta, no he comentado nada de "El corazón helado" o los demás libros pq este intentaba sólo ser un crónica del último. He comentado otros mientras venían a colación. Tengo q decirte q, en general, me suele gustar más los flashbacks q el presente en sus novelas (por ej, en "LOs aires" me gusta mucho más las historias del pasado de Sara o del médico q la historia presente del médico, no sé si me explico, o en "EL corazón" las partes de la guerra q la historia de amor de lso protas, no sé que te parecerá a tí). Con respecto a libros antiguos, creo q Malena me gustó mucho por el momento particular en el q lo leí (fue el primero suyo para mí)... recuerdo emocionarme mucho cuanod le pone el nombre a su hijo, por ej (ayer hablábamos de lo importantes q son los nombres, y ene ste caso se demuestra una vez más porqué).

    TXELOS, mira el divlog mañana si no publica Diva (q no sé por donde anda...).

    ESPAI! Qué chulo lo q cuentas... me voy a informar y e igual me sale un divague. Ya conté q en una de esas otras vidas q no podremos vivir, me habría encantado dedicarme a la radio... como locutora, guionista, controlado, no sé, lo que fuera. Me sigue pareciendo un medio mágico, y si estás enmedio de la selva venezolana retransmitiendo ilegalmente, ni te cuento...) En plan palizas, aqui mis pinitos:

    http://divagandodivagando.blogspot.com/2010/02/cass-la-chica-mas-guapa-de-la-ciudad.html

    NAN, no entiendo con lo q no te quieres enrollar, pero seguro q nos lo cuentas un día de estos.

    MUchos muxus

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  9. Rosa Montero y Mercedes Soriano son grandisimas escritoras. Almudena Grandes es grandisima escritora, grandisima persona y además he de reconocer que me pone.
    Maruja Torres nada de nada.

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  10. Bueno, Docta Anchoa, quedice MiaLola que, lógicamente, el último es el que más le ha gustado, pero que es mal rollo empezar por el último, porque al ir hacia atrás se va viendo que la calidad de lo escrito es menor. Y que su primer flashazo grande lo tuco con Malena es un nombre de tango.

    Di, que a veces me da un pedo intelectual que es mejor ni recordarlo. Se me abren las carnes de pensar en sacar algo que parezca sensato a partir de ese pensamiento.

    Gonzalo, ¿Rosa Montero grandísima escritora?!!! Maruja Torres me pareció siempre maravillosa hasta que en Panamá los yanquis le mataron al fotógrafo. Su amargura subió tantos grados que su escritura, en mi humilde opinión, se resintió.

    Almudena Grandes pone a cualquier hombre que tenga la cabeza bien puesta.

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  11. Nan. Si lees "Amado Amo" lo entenderas. O mejor aún "Temblor" que además creo que te gustará...¡parezco Moli dando consejos!

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  12. Di,

    una pequeña intervención para dar un enlace que habla sobre la protagonista de la portada de este libro... http://www.heraldo.es/noticias/desvelado_misterio_chica_del_maquis.html

    Me ha entrado el gusanillo con el libro, a ver si me lanzo a por él. Gracias.
    Besicos.

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  13. El enlace completo... (espero)
    http://www.heraldo.es/noticias/
    desvelado_misterio_chica_del_maquis.html

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  14. Leerelos, Gonzalo. Y eso que me acuerdo de unos años en los que MiaLola me perseguía con El País en la mano diciéndome (en referencia a la columna de Rosa M.) "¡que te va a gustar, que esta te va a gustar!", y yo huía hasta el baño y, no pudiendo evitarla de otra manera, me tiraba pedos hasta que, agotada la munición y pasados los efectos, entraba y me la leía y yo le decía "¡¿Que me va a gustar? La misma mirda de siempre de feminista falsa!".

    Luego venía la discusión de por qué eso no le podía gustar a ella. Me daba la razón y una o dos semanas después, vuelta el raca-raca. ¿Alguien de los de por aquí ha convivido con una mujer? Entonces sabe de lo que hablo: el acuerdo del martes solo vale para el martes. ¡Joder, Di, cuánta carnaza te estoy mostrando para que me pongas a parir en un divague!

    Pues eso, Gonzalo, que en cuanto sea capaz de dar mis pasitos hata la Biblioteca Municipal, saco y leo.

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  15. JANDRIX: Mil gracias por el enlace, qué interesante. Lo curiosos es q yo mientra siba leyendo el libro atribuía el físico de las fotos a algunos d elos personajes (uno con gafas, otro muy guapo, otro más mayor...) No sé si la autora escribió ocn la foto delante y se inspiró en ellos.

    Bueno, pues para cuando organice esa cena con Almudena ya cuento con NAN y a VIVEIRO.

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  16. Aquí la BBC de Londres emitiendo en lengua española. Eso se escuchaba en mi casa cuando yo medía medio metro. Dios qué familia.

    La señora Grandes tiene mala fama cuando actúa como jurado en premios literarios.

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  17. Qué buenos ratos he pasado leyendo la última novela de Almudena. En estos tiempos en los que tenemos que soportar la misa en directo desde el Valle de los caídos, o lo bueno que era el cardenal Herrera Oria. En los que parece que la lucha antifranquista se hacía desde cafeterías. Aquí va una dosis de la verdadera lucha y de gente que pagó caro su compromiso. Dedícale el libro a Victoria Prego,así de paso se informa,aunque no le guste

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