
El problema conmigo es, me gusta cuando alguien divaga. Es más interestante y todo eso (Holden Caufield) Si no las escribo, las cosas no han llegado a término, solo las he vivido (A Ernaux) La vida real no está a la altura de escribir sobre ella (J Eugenides) Escribir es persuadir a un extraño de que se quede (R Cusk) El camino del exceso conduce a la sabiduría (W Blake)
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15 febrero 2010
Besos envenenados

14 febrero 2011
L'amour a lo clásico
De todas maneras, le doy al historial y, masoquísticamente, me leo la entrada. La llamé "Besos envenenados", le colgué unas cuantas canciones, a Lope-de-Vega-esto-es-amor-quien-lo-probó-lo-sabe, y hablé de la manera que más vende (o tal vez sea yo sola?) del amor: pasión, veneno, pócima, descontrol (después de todo, quién se va al cine o se lee un libro de una pareja sentada en el sofá viendo la tele?). Está mal autocitarse, pero lo que buscamos es Cyranos que trepan muros, gente en blanco y negro con sombrero que no cogen aquel avión en el aeropuerto de Casablanca, besos bajo la lluvia con Moonriver de fondo o carreras desesperadas del uno al otro como Lemon/Maclaine al salir del apartamento.
Así que hoy, sabiendo que aquel divague ya está hecho, busco algo diferente, me pongo la túnica y trato de encontrar "El banquete" de Platón, que leí hace un montón de años. No lo encuentro. Me enfado con mis estanterías, escaneo en mi cabeza las de las Vetustas, igual está allí. Desempolvo las carpetas amarillas del explorer, y aquí aparecen unas notas que copié al terminarlo. Que hablan por sí mismas...
Eros es acompañante y servidor de Afrodita, porque fue engendrado en su fiesta de natalicio y, al mismo tiempo, es por naturaleza amante de lo bello, y Afrodita es bella. Así pues, por ser hijo de Poro (el Recurso, que a su vez es hijo de Metis, la Astucia) y Penia (la pobreza), Eros ha quedado en las siguientes condiciones: 02 julio 2010
Corazón tan pretencioso
Marías sin embargo, me da ganas de escribir. Formalmente no me ha aportado casi nada... no hay frases de esas cuya belleza exalta (no sé, "el patio nevado de luna" de Landero, o "cómo se van sucediendo los humores en los alambiques de mi alma" de Martin Gaite, y tantos…), no hay esa intensidad pasional q altera, no sé, Lope ("eso es amor, quien lo probó lo sabe").
Y reitero lo de pretencioso pq Marías cree q lo q le salva son esos largos párrafos pseudofilosóficos en los q elucubra sobre alguno de los grandes temas del libro. Algunas de las reflexiones me han parecido mas o menos interesantes (luego entro), pero para eso yo leo ensayos, no novelas, en las q necesito q la forma me enamore. Vale, he de admitir q las ultimas paginas me han reconciliado un poco pq la manera como cierra el libro es lograda, y empieza a tomar de aquí y de allá, y entonces una brizna q dejo reiteradamente en la pagina 30, 68, 189, y 364 se recoge y tiene sentido. Aunque no salve al libro.
El contenido... bufff. Entremos al trapo, y menudo temita: los secretos. Partamos de la siguiente:
“Todo aquello no era en si mismo un secreto o podía no haberlo sido, pero quizás ya lo era por haberlo callado (…) el secreto no tiene carácter propio, lo determinan la ocultación y el silencio, o la cautela, o tb el olvido, no comentar ni contar pq escuchar es lo mas peligroso y no es evitable, y es solo entonces cuando suceden las cosas, cuando no se relatan, contarlas es espantarlas y ahuyentar los hechos”
Totalmente de acuerdo: contar es ahuyentar, espantar, desmitificar. Por el hecho de callar algo, por pequeño q fuera, le estamos dando una importancia q tal vez no tuvo. Técnica retórica para enganchar al lector: personalización. Quizá llega un momento en el q las cosas quieren ser contadas, ellas mismas, quizás para descansar, quizás para hacerse por fin ficticias. Aquí el amigo Marías vuelve a algo tan viejo como q contar es por definición alterar, manipular, tergiversar, incluso cuando es algo pasivo y no lo intentamos. Pero claro, no has descubierto la rueda: contamos spr nuestra versión, y en cuanto q versión es algo q no corresponde exactamente con lo q seria la versión del otro, y así hasta el infinito. Pq no existe la Verdad, como nos dice, solo versiones de la misma.
Y sigue “Quizá hay q aceptar el engaño, q es parte de la verdad como la verdad del engaño”. Pero el engaño es un proceso activo y no es parte ni siquiera de la versión, o q se lo digan al q lo padece (el engaño, o el secreto). Creo q la versión, aunque sea ficticia y solo una aproximación a la verdad, da siempre libertad al q la recibe. El silencio, la ocultación, incluso para proteger es malo. El desvelar el secreto (o aun mejor, el no darle importancia y nunca ocultarlo, aunque no sea facil hilar una palabra con la otra para describir una situación en la q nos metimos, q desde fuera y a toro pasado, sabemos q no deberíamos), es intrínsecamente liberador para el q lo cuenta, y sobre todo para el q lo recibe. No entiendo a esa gente q dice “si haces tal o cual, prefiero no saber”. Esa gente esta activamente pidiendo q les quiten el control sobre su propia vida, están pidiendo vivir anestesiados, vivir en una mentira, ser esclavos.
Tener la información (perdón, versión) es jodido siempre, pq conlleva decidir, mojarse y tomar las riendas de tu vida. Puede esa persona luego decidir, por ejemplo, matarse como hizo la segunda mujer del padre del protagonista (Ranz). La prefiero muerta por su mano q viva sin saber q su marido mato para estar con ella. Ranz no guardo silencio pq pensaba q ya la tenia, creía q no tenia nada q perder, y ese fue su error (Guarda silencio quien ya tiene algo y puede perderlo, no quien ya lo perdió o esta a punto de ganarlo).
Una de las cosas que más me ha llamado la atención del libro ha sido que hasta la página 343 no aparece el nombre del protagonista, o por lo menos, del narrador, ya que es una novela (¿?) coral. La verdad es que no sé si es o no una novela, porque el narrador no habla nunca de sus sentimientos y eso la hace muy fría. Cuando habla de los sentimientos de los demás, lo hace de unos sentimientos intelectualizados y siempre los presupone. Los diálogos no son vivos, no son fluidos, excepto ocasionalmente.
La trama, la percha donde cuelga el vestido de la forma, está muy bien llevada. Todo el libro es la preparación de la explicación de lo que pasa en el primer capítulo, casi en la primera página. En ese sentido la estructura es perfecta y la culminación redonda. Sin embargo uno nunca se siente cercano a esos personajes, no hay afecto entre ellos, todo está demasiado intelectualizado y pensado como para que el libro fluya.
La forma es curiosa. A veces retuerce la sintaxis hasta la exasperación, del lector y de la sintaxis misma, y no sé muy bien cuál es el objetivo. No creo que la irritación, pero nunca se sabe. También repite constantemente expresiones, ideas, frases, comparaciones y metáforas, y lo hace, para mi gusto, tan a menudo que al final uno se aburre. Hay que andar con cuidado con esas cosas, porque el lector puede ser lo suficientemente inteligente como para hacer esas asociaciones por sí mismo, y no digo que a veces no haya que provocarlas, pero abusar de ellas es una forma de llamar tonto al lector, e indirectamente a sí mismo.
El tema de fondo es muy interesante pero la tesis que mantiene durante todo el libro parece que se cae al final. O no. De todas formas, los secretos guardados y los secretos padecidos darían para un ensayo mucho más pasional que esta novela. Ese tema tratado de otra forma podría ser mucho más cercano al lector que lo que lo hace Javier Marías, que siempre conserva mucha distancia y eso transpira por todo el libro.
10 noviembre 2010
"Fuck!!! Ha escrito Fuck!!!"
Este pasado octubre se cumplieron 50 años de famoso juicio en la Old Bailey (Tribunal Central de lo Penal) tras el que terminó la prohibición (que había durado 32 años) de la novela de D.H. Lawrence "Lady Chatterley's lover" (El amante de Lady Chatterley). La novela había sido calificada de "obscena" por los censores por su manera de hablar de sexo de una manera abierta y explícita. De particular susto fue que se escribiera así, tan clara, la palabra "F" y, la terrorífica "C". Hay que ver la cara de cualquier inglés si alguien pronuncia la palabra "CUNT"-coño-, incluso en un contexto relajado, no importa que se esté bajo el efecto de pintas y pintas de cerveza. Es una palabrota tabú como yo creo no tenemos en castellano: por lo menos nunca he visto esa reacción en mi lengua materna, ni con blasfemias, ni con tacos de índole sexual. Y quién no ha sentido, detrás de su esternón, la fuerza de esta metáfora (que yo encuentro preciosa)? "Inside herself she could feel the humming of passion. Like the after-humming of deep bells". El zumbido, la casi imperceptible vibración de la campana que ha dejado de sonar, partiendo del centro de tu corazón. Quien lo probó, lo sabe.
Pero es que el libro está lleno de reflexiones con las que absolutamente todo el mundo, aunque no haya tenido una relación apasionada con un amante de otro mundo, de otra esfera social, se puede identificar. Siempre digo que esto es lo que hace a una obra enorme: que sus personajes sean tan de carne y hueso que, en alguna parte de ellos seamos nosotros, y que por ello temblemos con sus decisiones cuando, desde nuestro sofá, las sabemos equivocadas. Aún así, soñaremos con que yerren, porque así es la vida: un erial lleno de errores que a veces nos suben muy alto, pero por los que pagamos luego la caída. Y pese a todo, el "volvería a hacerlo". Porque de eso debe ir esto de estar vivo. "If lack of sex is going to disintegrate you, then go out and have a love affair".
El tema "planteamiento vital" está presente en toda la novela. Evidentemente, de entrada tenemos a una mujer que tiene muy poco que ver con la mayoría de las mujeres de la época. Es feminismo del bueno, del que sugiere que es la independencia económica la única que nos hará siempre y en todo lugar libres a las mujeres: "You can make a break if you wish. You have an independent income, the only thing that never lets you down".
Pero luego además, está el tema de clase, y el tema de que las pasiones nos hacen lo que somos, por ejemplo la compasión ("It is the way that our sympathy flows and recoils that really determines our lives"), el escepticismo sobre la masa ("An individual may emerge from the massess. But the emergence doesn’t alter the mass"), la injusticia de un sistema de clases tan evidente a la razón ("Give me the child of any healthy, normally intelligent man, and I will make a perfectly competent Chatterley of him. It is not who begetsus that matters, but where fate places us"), la visión (ya en esa época) sobre la locura del consumo, de esta sociedad bulímica que engulle y vomita para tener el estómago listo para el siguiente atracón ("That's our civilization and our education: bring up the massess to depend entirely on spending money, and then the money gives out", y "If I could only tell them that living and spending isn’t the same thing! But it’s no good. If only they were educated to live instead of earn and spend).
Ya al final, la genial "Money poisons you when you've got it, and starves you when you haven't" (El dinero te envenena si lo tienes, te mata de hambre si no lo tienes"). Como envenenó a Clifford Chatterley por generaciones, y como mató poco a poco a familias de mineros que dejaron sus pulmones bajo tierra, como el padre del propio Lawrence.
Eso sí, lo verdaderamente escandaloso es que Lawrence escribió "FUCK".
20 diciembre 2021
"Gente Normal" ("Normal People") de Sally Rooney. Cuidado: Propaganda marxista!
| Nos gusta la tirolina en Vetusta |
Nota: Tal vez esto ya haya dejado de ser un blog, que tienen su propia etiqueta (como la de extensión razonable, no superior a las tres mil palabras- a menos que seas Dominique Cummings con sus diez mil) y haya pasado a convertirse en tesinasbaratas.com. Entono un mea culpa pero en mi defensa diré que he puesto títulos a modo de boyas para náufragos, y que cuando se llega a la playa, se está muy bien. Ahora sí, ahí vamos.
| Rooney: Se la suda caerte bien |
Connell habla con Marianne
cuando va a buscar a su madre, que está con guantes amarillos frotando alguna
superficie – con suerte no el baño. Así comienzan una amistad escondida, que
ella acepta sin ni siquiera plantearse que podría ser de otra manera porque,
como veremos durante la novela, la autoestima no es su punto fuerte. Connell se
da cuenta de que ella es profundamente libre, no como él, que vive a expensas
del que dirán, pero eso no cambia las cosas de cara a la galería.
| La orquídea que me cargué, "enderezándola" |
Esta amistad pronto comienza a salpicarse con encuentros sexuales, que son los únicos para la solitaria Marianne pero que se convierten en los Únicos para Connell, no en el sentido exclusividad: Únicos con mayúscula. Me encanta cuando Rooney describe una de sus conversaciones después del sexo, en las que él se atreve a formular en palabras cosas que nunca había hecho antes, hablan sobre sus vidas, las cosas que les importan, las novelas que él lee, la investigación que ella hace, lo que pasa en el mundo, y todo eso con la conciencia de que dentro de un rato volverán a hacerlo y que eso hace la conversación mucho mejor, y el sexo también mucho mejor. “La mayoría de la gente pasan por la vida sin nunca sentirse así de cercanos con nadie”. Eso es algo que los rollos de una noche, novedosos y emocionantes, nunca podrán dar.
Nota:
Gran polémica con el contenido sexual en la serie de la BBC sobre la novela. No
la he visto, pero desde luego en la novela la frecuencia sexual es normal, solo ahí para que quede claro que hay entre ellos una conexión especial que es
comunicación y es magia y un componente clave de su tira-y-afloja durante los años.
Porque, aunque luego tengan otras relaciones -algunas incluso funcionales, en
el caso de él- ninguna llega a ese nivel. Como diría Lope, "quien lo probó, lo
sabe". Y hay gente que no lo prueba nunca.
Puede quedarse a estudiar
en una universidad cercana o ir a Trinity, que es lo que quiere Marianne. Si se
queda en la universidad de su vetusta, seguirá manteniendo su grupo de amigos,
se sacará un título normal, tendrá una buena chica como novia y la gente
pensará que le ha ido muy bien en la vida. En Trinity, acabará en cenas con
gente que hablan de política internacional, tendrá sexo con chicas que terminan
siendo bisexuales y nunca volverá a Vetusta, donde la gente se olvidará de él y
“el viejo Connell, el que la gente ahora conoce estaría muerto de alguna
manera, o peor, enterrado vivo y gritando bajo tierra”. Muchas veces
pienso que las decisiones que tomamos en la década de los 20 son para la mayor
parte de la gente las más decisivas de tu vida porque, como en el caso de
Connell, van a perfilar la clase de persona que vas a ser.
Enseguida se da cuenta de
la tremenda grieta entre él, que estudia, que lee, que prepara sus clases, y
los estudiantes de la clase media-alta (llamémoslos “white-collar”) que
aparecen en clase sin haber preparado nada, pero con su auto-confianza secular
no se preocupan por esto, o porparecer creídos o ignorantes. Las conversaciones
son abstractas, carentes de detalle… “van a la universidad cada día a
tener debates acalorados sobre libros que no han leído”. Esa gente que, dentro de su mediocridad, nunca tendrán ningún problema para encontrar trabajo porque luego “se ayudan entre ellos”, así son los ricos: hoy por ti, mañana por mí.
Connell sufre un ataque de la típica desconfianza en uno mismo de los blue-collar
(gente de clase trabajadora) entre los sobre-confiados white-collar. A
veces se siente tan mal que piensa que su personalidad “es algo externo a
él, manejado por las opiniones de otros”.
Connell va a
presentaciones de libros, y otros eventos, y este párrafo expresa de una manera
muy bonita aquello de la cultura como una representación más de clase social
(¿ya hablamos del “Distinción” de Bourdieu no?):
“He knows that a lot of the literary people in college see books
primarily as a way of appearing cultured. When someone mentioned the austerity
protests that night in the Stag’s Head, Sadie threw her hands up and said: Not
politics, please! Connell’s initial assessment of the reading was not disproven.
It was culture as class performance, literature fetishized for its ability to
take educated people on false emotional journeys, so that they might afterwards
feel superior to the uneducated people whose emotional journeys they liked to
read about. Even if the writer himself was a good person, and even if his book
really was insightful, all books were ultimately marketed as status symbols,
and all writers participated to some degree in this marketing. Presumably this
was how the industry made money.”
Connell carece del
“capital cultural” de Marianne y en Trinity, el tablero cambia. Marianne, de
origen social parecido al resto en Trinity, encaja perfectamente cuando sus
opiniones cuentan e importan en los foros de la intelligentsia.
Tengo un par de historias
que, como esto es un blog personal y no The Londinium Review of Books voy
a contar (pero existe el scroll, para eso he puesto títulos), es mi
pequeña sección de agit-prop (en la que una vez más, echaré de menos a NáN). La
historia primera ocurre en el Reino Unido y viene de primera mano de un compa
de trabajo blanco inglés que no es que venga de la clase obrera manual (los “blue-collar”
antes citados)), pero sí de una familia de padres sin educación universitaria
ni dinero-de-toda-la-vida. El terminó en Cambridge (vía una “Grammar School”,
coles públicos de secundaria selectivos según resultados académicos, -no el
bolsillo de tus papis, que es el sistema actual-, que existían en UK en los 80.)
y me ha contado experiencias de inseguridad y “no pertenecer” muy similares a
las que he descrito de Connell.
La segunda ocurre en la
infame univetusta: en mi facultad había un grupo, los “hijos de-” de la
profesión que nos ocupa, que eran amigos de antes entre ellos, les conocían de
antes los profesores y luego, se casaron entre ellos. Y aquí es
cuando se pone todo shakespeariano con la tierna historia de amor de un chico
de barrio enamorado de la hija de una saga de generaciones al que los amigos le
decían “olvídate, no estás en su liga”. Y
atención: la liga no era que ella estaba demasiado buena, como solemos pensar
cuando se habla de “estas ligas”, sino la otra liga, la del estatus. Oh, hace 30 años de eso, Di, qué rollo eres…
pero puedo seguir con historias del rabioso presente en los coles de UK, donde las
cosas son mucho más sutiles en las formas, pero si rascas, no hay nada nuevo
bajo el sol.
Para explicarlas, habrá
que entender quién es Marianne, y aquí va la visión de ella de otro personaje,
Helen, la novia de Connell, una buena chica estudiante de medicina con quien
Connell tiene una relación saludable y funcional. Helen intenta ser agradable, por
ejemplo, elogiando su pelo, pero Marianne tras un gracias apresurado vuelve a
su “tema profundo” (pongamos la situación palestina) de turno, resultando casi
un poco autista. Helen la define como “self-absorbed” (totalmente centrada en
sí misma) y “attention-seeking” (que busca atención).
- “Pero no es una
snob, le interesan de verdad esas cosas, en el cole ya era así”, le
dice Connell.
- “Parece la típica
estudiante de arte, seguro q te parece super-chic” (…). “Está todo el rato
flirteando con diez tíos a la vez, buscando su aprobación” – es la
conclusión de Helen. Y Connell se da cuenta que Helen es la que le conviene,
con ella se siente seguro, es leal, es buena, saca lo mejor de él, con ella no
se siente nunca avergonzado ni dice cosas raras durante el sexo. Pero, ay, si
fuera tan fácil como querer lo que nos conviene…
Marianne, en lugar de
entablar relaciones con buenos chicos que le convienen, se lía con auténticos
gilipollas, pijos de libro de texto que presumen de loquesea sin darse cuenta
de que todos saben que es una fanfarronada. Uno de ellos es “the most effortlessly confident person that
Connell has met. Nada es un reto para él.
No parece que tenga capacidad para ningún conflicto interior”. Este tipo es
el primero de un patrón de novios de lo menos edificante, que son la
contraposición de Connell.
Y esta es la parte de la novela que me sobra.
Marianne viene de una
familia en la que fue víctima de abuso físico por parte de su padre y de su
hermano. Esto es formulado como la causa de su falta de autoestima y como la
razón por la que ella no puede permitirse una relación con alguien que la trataría
bien como Connell.
Según Rooney, Marianne, en
esa cuesta abajo y sin frenos del auto-odio y auto-desprecio termina no
solo en relaciones con gilipollas, sino que los tíos le pegan, humillan y sexualmente
viene siendo clásico sado-masoquismo. Personalmente, me parece simplista la
relación causa-efecto “mi padre me pegaba, busco ahora a novios que me pegan”.
Porque soy horrible, no me quiero nada, lo merezco, es lo que he conocido… o
cualquier otra razón de chamán psicoanalista. Sí me interesa, desde el punto de
vista de la psicología, por qué la gente elige (¿o termina en?) relaciones
sado-masoquistas. Querría saber qué compleja combinación de biología y ambiente
te llevan a querer obedecer a alguien que te manda comer comida de perro de un
bol (uno de los relatos más perturbadores que le leído nunca está en “Ventajas
de viajar en tren” de Antonio Orejudo, sobre una mujer que se acaba
convirtiendo en “el perro de su dueño”) o similar. Lo del dolor se podría
explicar porque terminaciones sensoriales de placer y dolor sean las mismas
pero la formulación “todos los que se expresan con masoquismo fueron traumatizados en la infancia" no es la explicación siempre y en todos los casos. Pero la
investigación es parca en respuestas.
Esta parte sobre su
correspondencia me encanta. Connell escribe a su novia terminando con “te
quieros” sin complicaciones ni conflicto, y a Marianne, emails cada vez más
largos, que lee y relee antes de enviar. Le escribe sobre las ciudades por las
que pasa, sobre su experiencia de escribir - atrapar sus experiencias en
palabras, sobre que estaba escribiendo relatos. Y Marianne: los quiere leer,
porque “si son tan buenos como tus emails, serán estupendos”. Y Connell: “No
son tan buenos como mis emails”. El contenido de sus emails es diferente: ella
quiere saber sus opiniones sobre las cosas, tiene curiosidad por su vida y su
visión de algo cuando ella tiene un conflicto. El, sin embargo, escribe sobre
que está de su lado, que sufre con ella si ella sufre, que la entiende y
empatiza.
Porque Marianne nunca
había “visitado el país del trabajo remunerado, en el que se cambiaban bloques
de su extremadamente limitado tiempo en la tierra por esa invención llamada
dinero. (..). El tiempo es pura física, el dinero es un constructo social”.
Y una de sus amigas, que tiene que trabajar le dice que “ella también
está viva mientras trabaja, viviendo experiencias. Tú no estás trabajando, pero
el tiempo también pasa para ti. No lo tendrás de vuelta”. Marianne no
compra la moralidad del trabajo.
Y no es hasta la página
173 (de 266) cuando Marianne y Connell hablan de que la
madre de Connell limpiaba su casa, y Connell le pregunta si no le considera
“su amigo de clase trabajadora”, como quien tiene un amigo gay, y uno negro.
Otra excentricidad. “Supongo que venimos de unos pasados muy diferentes,
en el aspecto de clase”, le dice él, y Marianne contesta: “No
pienso mucho en ello”. Claro.
Me gusta su sutileza y me descubro ante el Daily Hell, que ha llegado hasta esta página y realizado la importante labor social de alertar a la población de los peligros de esta propaganda comunista y bolivariana.
Donde -tranquis -no se cuenta el finalY lo que pasa al final,
en el último párrafo, me llegó tan de sorpresa, tan sin esperarlo (esperaba un
final de esos modernos abiertos, vagos) que cerré el libro y por primera vez me puse a llorar,
con lágrimas y ruido, como si estuviera sola en casa-que lo estaba. Es un final
tan triste, tan bonito, tan perfecto, y tan imposible de explicar para quien no
lo lleve dentro, que solo lo puedo resumir con una frase que no es mía, sino de
Gloria Fuertes que dice:
"Amar es
llevar a quien amas a donde quiere ir"
12 septiembre 2013
El "arte" de la seducción: Tu técnica eres tú
Que, por fin, llega. Pili y Mili vuelven a la oficina hechas dos pinceles: Pili intenta que no se note mucho; Mili ya pasa de todo. Los chicos están allí, cuadrado más moreno, habrá estado entrenando con el solazo que hacía, y ojazos más sonriente. Empiezan a disparar emails. Pili y Mili sienten el corazón saltando. La cosa va cuesta abajo y sin frenos, los emails cada vez son más frecuentes y llega la cena de despedida antes de las vacaciones.
Mili pasa todo el fin de semana dándole vueltas. Cómo es posible? Ella había cofirmado y no, no se le conoce pareja. Tampoco es gay. Por qué, entonces, el juego de email? Que ella sepa no lo tiene con nadie más de la oficina. Qué puede este NO querer significar? Se va a rendir ella? Pues menuda es Mili... no me conoce.
Pili pasa todo el finde dándole vueltas. Cómo es posible? Ella había confirmado y no, no se le conoce pareja. Tampoco es gay. Por qué, entonces, el juego de email? Bueno, él tiene razón, era divertido. Toma y daca, a ver quien es más ingenioso. Un masaje de egos. Compartir referencias. Todo bien. Qué puede este NO querer significar? Pues eso, que NO. No significaba nada mas para él y ella, como una idiota, se ha flipado. De hecho, qué plasta, se ha colgado como una gilipollas por el ojazos de la oficina. "Y yo allí con mi flor como un gilipollas, madre", piensa. Qué verguenza.
Menos mal que están las vacaciones de por medio. A primeros de Septiembre, Pili y MIli vuelven a sus respectivas oficinas. Pili ha traído alfajores de Argentina, estuvo en Buenos Aires con una amiga. Pasa por ahí ojazos, le saluda correctamente y sigue hablando con el resto. Se come las entrañas porque ojazos esta aún más guapo que en primavera, y auqnue creía que el verano le iba a hacer bien en esto del olvido... va a ser más difícil de lo previsto.
Mili estuvo en el campeonateo internacional de rugby, que total estaba cerca de donde pensaba ir de todas formas. En Gales, les ha traído unos dulces con forma de puerro (símbolo nacional). No logró ver a cuadraddo, pero por si acaso. Entonces le maileó, y le envió whatsups. También textos. Y comentó en su blog (de rugby, sí). El primer día de trabajo Mili le deja un dulce especial para él encima de su mesa (con forma de puerro).
Otoño. Ojazos mira su email interesado cuando le llega un mensaje de Pili, siempre correcto y aséptico. Echa de menos las bromas y los entrelíneas de antes. Pili cada día esta más interesante. Recuerda vagamente que besaba bien.
Cuadrado le ha dicho mil veces a Mili que no está listo para comprometerse y demás zarandajas. Mili insiste. Claro que sí, le dicen sus amigas, en el amor como en la guerra! Todos dicen lo mismo: A por él! Sigue mandando emails, el-que-lo-sigue-lo-consigue. Y dice "él me mira a los ojos y me dice que no me quiere, pero yo sé que sí".
Pili se ha apuntado a un curso de escritura creativa. Pero no por ello se ha salido de lo estrictamente profesional en los emails a ojazos, y ha ignorado -mordiéndose el labio inferior- sus pequeños juegos de palabras. Que estaría muy bien seguir con eso, piensa Pili, si yo no hubiera sido tan tonta de colgarme.
Mili va al ginmasio cada tarde. Y cada mañana se debe levantar al alba, porque parece que va a una boda en lugar de a la oficina.
****
Navidad. Es la fiesta de la oficina. Canapés, vino y todo el mundo allí. Ya cierran. La chica que para un taxi sola es Pili. La que sale del brazo de un jugador de rugby aficionado se llama Mili.
21 marzo 2021
Serial 27. Oversleep. Cuida con lo que deseas. Medea y el libre albedrío.
Bajo y al lado de la puerta están los zapatos de todos: Wellingtons, deportivas embarradas, y mis botas italianas de tacón alto cuadrado al lado de varios pares de stilettos de Morgana- algún día le explicaré por qué me niego. Fuera, a la izquierda, han dejado la botella de leche en su cestita metálica. Que la suban ellos -sonrío- que voy tarde.


