9 de noviembre de 2011

Tal dia como hoy

Consuerte, Rey y yo teníamos que ir a un juicio. El segundo.

Rey tenía entonces 4 años y desde el principio sabíamos que nos iba a acompañar. No se lo podía perder. Queríamos que participara de esta historia que seguro le ayudaría a entender la suya propia. Dejábamos toda una montaña rusa emocional detrás, largos días de espera y mucha incertidumbre. Ahora nos quedaba lo mejor. 

Llevábamos ya 2 ó 3 días de viaje, habíamos cogido un avión desde Barcelona a Ginebra y otro desde Ginebra a Moscú. Al llegar a Moscú y por exceso de nieve en el aeropuerto de destino no pudimos coger el avión que nos faltaba, así que tuvimos que hacer el trayecto, de más de mil kilómetros, en tren. Unas 18 horas, noche incluida. Allí coincidimos con dos parejas más que se estrenaban en esto de la pa-maternidad y que bebían con avidez todo lo que les contábamos nosotros, los veteranos. Lo que al principio se nos presentaba como un viaje duro, fue un viaje inmemorable. Jamás volveré a subir a un tren como aquel, jamás lo haré con tan buenos compañeros y sé que no habrá una aventura como aquella para Rey.

Llegamos a destino y tuvimos que pelear por quedarnos en un hotel decente y no el el cutre hotel al que estábamos acostumbrados. El cutre hotel merecería una entrada aparte. Nuestro tramitador se oponía quizá porque del cutre hotel recibía alguna comisión y del otro no. Aunque nos costó lo nuestro, lo conseguimos. No sabíamos el tiempo que íbamos a estar allí y no queríamos tener a nuestro pollito en semejante cuchitril. Conseguimos alojarnos en el Renaissance, limpio, donde la gente te sonreía y hablaban inglés. Se nos antojó un paraíso.

A las nueve de la mañana del día 9 de noviembre de 2005 Consuerte se vistió un traje y yo me puse mona. Dejamos a pollito con Miguel y Belén, una de las parejas con las que el destino quiso que compartiéramos viaje y que fueron de lo mejor y nos fuimos al juzgado. Allí nerviosos, compartíamos pasillo con otros "reos", ellos esposados y nosotros de gala. Todo un cuadro.

Por fin llegó nuestro turno y entramos a la sala. Era una sala austera, normal, destacaba en ella una jaula y una tarima. Yo rezaba para que no faltara ningún papel. Entro la jueza, la secretaria, la fiscal y no se cuántas personas más. Conocíamos a la jueza de la otra vez, aunque ella no se acordaba de nosotros. Era una señora con el pelo tirando a rojo, cardado, muy maquillada. Comienzó el juicio. Alex iba traduciendo y nosotros contestábamos. Todo iba fluyendo. En un momento dado, la jueza, nos pregunta por Rey, que por qué no lo hemos traído. Nos habían dicho que no podían ir niños al juzgado. Se lo comentamos. La fiscal nos hace alguna pregunta sobre educación, religión, colegios, costumbres... 

Tras unos interminables cuarenta minutos de preguntas a los dos, entraron en el "armario" a deliberar (detrás de la tarima del juzgado había un armario, o eso nos pareció a nosotros la primera vez, hasta que vimos que era la puerta por la que entraban y salían de la sala). Tras unos minutos que se nos antojaron eternos, volvieron a salir con el veredicto. Por el poder que les concede la Oblast y bla, bla, bla.... Nina es hija nuestra, traduce Alex, y además nos dan sentencia inmediata, lo que significa que la podemos ir a buscar hoy y llevárnosla al hotel.

Esa misma noche Rey y Nina corrían por el limpio recibidor del hotel de la mano. Como si lo hubiesen hecho toda la vida, mientras Consuerte y yo, derrotados, nos considerábamos los padres más afortunados del mundo.






17 comentarios:

  1. Me he emocionado. Muy bonito. Tuvo que ser toda una experiencia y con final feliz!

    Enhorabuena.

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  2. Yo también me he emocionado, leyendo ésta y también la entrada del año pasado que enlazas. Muchas felicidades, Diva.

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  3. Me sumo a la emoción colectiva, preciosas las dos entradas. ¡Felicidades!

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  4. Que chulo Diva...molan estas cosas y que las dejes escritas para que las lean cuando sea oportuno...

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  5. Los hijos e cambian la vida para siempre, no te la puedes imaginar sin ellos.
    Enhorabuena

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  6. Ayyyy que bonito!!
    Yo tambien me he emocionado!!
    Felicidades por ser papis/mamis ;)
    ¿qué nervios tuvisteis que pasar no?

    Besis

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  7. ¡Felicidades! Me sumo a los emocionados.

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  8. Que día más especial, qué momento debió ser cuando dijeron "Nina es hija vuestra". Qué suerte habéis tenido y qué suerte han tenido los ninios con vosotros.

    A celebrarlo.

    di

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  9. Qué bonita historia ... yo estuve en un proceso parecido (el mío iba a ser en Etiopía) ... la cosa se torció.

    Felicidades por esos dos regalitos ;-)

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  10. Niño, gracias. Sí que fue toda una experiencia. A veces me parece como si me contaran una película.

    Gracias Jesús. No pretendía emocionar. Entiendo que me emocione a mí. Gracias.

    Hola Juanjo. Otro emocionado. Como tenemos hoy a estos hombres... Gracias por leerte las dos entradas y por divagar.

    Moli. La verdad es que si para entonces hubiera tenido un blog, ahora tendría muchos más recuerdos y sensaciones. En fin.

    Peque, tienes razón y uno no sabe cuánto hasta que no los tiene y sólo entonces es capaz de valorar en su justa medida lo que sus padres hicieron.

    No. Este era un momento feliz, con nervios pero feliz. En nuestra región era muy raro que no nos dieran la sentencia favorable, aunque puede ocurrir, por ejemplo si la reclama un familiar. Lo peor ya lo habíamos dejado atrás.

    Annie. Gracias y un besico.

    Di, no te quepa la menor duda de que somos nosotros mucho más afortunados. Está clarísimo.

    NáN. Estás que te sales de gamberrillo no?. Me gustas.

    Salamandra o debo llamarte lagarta? Las cosas no siempre salen bien. Nosotros también tuvimos algún tropezón, pero pudimos continuar. Desconozco el proceso en Etiopía. Siento que no pudieras acabarlo.

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  11. Os falta una pestañita abajo que diga "emocionante". Uf, qué bonito.

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  12. Hola Carmen, en verdad el relato se queda corto, pero veo que la emoción la he conseguido transmitir. Gracias.

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  13. Felicidades, Diva. Tengo dos sobrinos adoptados, de Rumanía y Ucrania, que viven en Lleida, y sé que el proceso es muy largo y complicado. Lo has contado muy bien, y estoy seguro de que hay más.

    Un saludo

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  14. Hola JL,

    Pues sí que hay más. Muchas sensaciones, nervios, incertidumbre, alegrías, tristezas, desesperación...
    Lo importante es que al final todo valió la pena.

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  15. pufffffff que bonito lo de luchar por la paternidad!!!
    ¿Y rey como se tomo el que hubiera alguien que le hiciera competencia en su reino?

    muaksss

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  16. Consus, fue muy bueno el que nos lo lleváramos y que formara parte del proceso. Mucho más fácil así, siendo él también protagonista

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