10 de enero de 2018

Volver a los 22 con "La mirada de los peces" de Sergio del Molino

Toda esta historia comenzó en dos institutos de barrio de Vetusta.


Y no, no fui yo: yo no engrosé las listas del instituto de mi barrio, porque mis padres consideraron que todo estaba bien en el colegio de las Madres del Paseo de los Pájaros-que-cantan-bien, y que podía seguir allí en BUP. Cómo se equivocaban: nueve años más tarde, cuando le tocó a mi hermanita (la artista que no era aún conocida como Fashion), ya me había dado cuenta de todo lo que me había perdido en ese colegio de monjas conforme y alumnas formales. Así que logré que Fashion comenzara Primero de BUP en el Instituto donde, para dejar más claro que rompíamos -ella en persona, yo vicariamente- con todo lo que las Madres representaban, además elegimos ética, en lugar de religión.





Aburrimiento y pipas con sal
Dice Sergio del Molino en su última novela "La mirada de los peces" que la característica transversal de los chavales de los institutos de barrio de la Vetusta de los 90 era el aburrimiento, y relata interminables tardes comiendo pipas en bancos de parques- que apenas se diferenciaban de los descampados, paisaje definidor y siempre de fondo en la novela. Me he reído mucho con él: "dicen que el primer paso para la heroína son los porros; yo digo que son las pipas con sal". Pero tras terminar el libro, me he preguntado, retóricamente: "Aburrimiento?" Sergio del Molino, yo te lo digo: el Aburrimiento con mayúsculas se inventó en el Paseo de los Pájaros-que-cantan-bien. Igual no había descampados, pero era el verdadero erial.

"La mayor parte de la gente que tratamos a los dieciséis se vuelve extraña de adultos, incluso extranjera".
Del Molino tenía un par de colegas del insti importantes: Asteres que acabó en Físicas, para quien lo importante era "ser elegante", y Rober que tenía una hermana mayor y le introdujo a cierta música-escapando de aquella época en la que eran todos heavys, como en Vetustilla de la Torre.

Hablando de Vetustilla, el arquetipo del "pueblo", Del Molino habla de que "todos tenían pueblo" y cuando volvían de él, aún eran una versión más bruta y asilvestrada de ellos mismos, si eso era posible. Yo no "tuve pueblo" en mi infancia-íbamos a la Cerdanya, la tierra de la Yaya, otro planeta. Pero por los 11-12 años mis padres compraron la casa de Vetustilla y allí entré en contacto con ese mundo. Allí era yo de nuevo una marciana porque si algo hizo el colegio de las monjas del paseo de los pájaros que cantan bien es que yo ya nunca hablaría como ellos o me tocarían sus mismas preocupaciones (tales familias no se hablan porque). Hoy en uno de esos pueblos me ahogaría.

Pero mis amigas del colegio tampoco eran como Asteres y Rober, gente de la que podías aprender, con las que podías compartir. Estas chicas tocaban el piano sin pasión ninguna por la música, sino porque papá quería, iban a Inglaterra en verano a aprender inglés sin ningún interés-yo las superaba en las notas sin haber pisado la isla, y esquiaban sin ningún amor al deporte. Todo eso porque es lo que hacía alguna gente que vivía alrededor del paseo de los pájaros que cantan bien.
Así que yo, pasados los años y mirando atrás, me doy cuenta de que he sido una extranjera desde siempre, en diferentes contextos: no es de extrañar que me tuviera que ir de la península para acabar siéndolo por derecho propio. Y aquí empiezo a encontrar puntos en común con Del Molino, que se siente así en Vetusta (no era de allí, llegó de peque), y esa sensación de "extranjero" transpira durante la novela. Dice que le incomodan "las formas bruscas de algunos aragoneses, la nobleza parece una obsesión y el orgullo es una forma de resentimiento". Impagables las páginas que dedica a los inefables "cabezudos, arquetipos monstruosos, representantes de la otredad, tipos marginales, despreciables, ajenos a la tribu".

Los vascos, los argentinos, Barricada, follar
No solo parezco compartir otredad con Del Molino, sino un montón de intereses comunes (como diría Sábato "las casualidades no existen"). Cuando describe a "los vascos", esos seres exóticos que aterrizaban en la Univetus, que siempre eran más radikales, más de izquierdas, y que todos llevaban un lauburu colgado del cuello "se lo ponen en la maternidad", decíamos. Compartimos la fascinación por ellos, y yo de hecho terminé con uno de esos espécimenes de supuesto Rh-.
Cuando describe lo suyo con Barricada, ya directamente me saltaban lágrimas de emoción, y no puedo dejar de enlazar que ESTUVE VIÉNDOLES en Londinium! (gran noche).

Por no hablar de Cortázar, mi escritor fetiche, del que casi no he divagado porque casi todo lo leí en aquellos años vetústicos sin blog, con el que coincidimos hasta en relatos favoritos "Manuscrito hallado en un bolsillo", y Sábato, y la necesidad de hacernos argentinos y tomar té en el London City en la Avenida de Mayo.

Y además usa el verbo follar en lugar de esas cursilerías que usan algunos para describir lo que hacen con su pareja. Olé tú Sergio.

Foco: Aramayona entra en escena
Pero divago: porque yo había venido aquí a hablar de un libro-no mi potencial "Bildungsroman". Estábamos en que Fashion había escapado del moridero monjil y había aterrizado en el instituto del barrio donde, tras ser amenazada de muerte (de buen rollo) por unas chungas de otra clase y un par de incidentes más, una vez que se uniformó como ellos (capas de camisetas, palestino, carpeta forrada del Che et el) y se alió con algún chaval enterado, pasó a ser respetada y a disfrutar del insti, donde terminó años más tarde COU con sobresalientes por un tubo.
Pero estamos en Primero, donde la pobre se intenta hacer un lugar, y en concreto en su primera clase de Ética. El profesor era "el nuevo", un tipo con gafas que iba con una muleta y que "parecía inofensivo" que dice Del Molino. Era interino, aquellos "cuyo objetivo es aburrir a los alumnos hasta que vuelva el aburridor oficial que está de sabático, o teniendo hijos, o de baja por depresión". Se llamaba Antonio Aramayona.

Correría el año 93. Yo todavía estudiaba en la soporífera Univetus: lo mío era de nota, del coma con las Madres al estupor en una de las facultades más carcas de la Univetus-me consta que en Ciencias y demás había gente normal. Fashion y yo nos juntábamos tardísimo a comer en casa, donde nos esperaba un plato de loquefuera delicioso (dice mi yo actual, con su limitado éxito/interés culinario) cubierto por otro plato. Todos se habían ido de tan tarde, y recuerdo esas comidas con gran cariño: la peque, con la que desde siempre me encantó hablar, se estaba transformando en una adolescente divertida e interesante y yo estaba allí -mis últimos años en casa- para disfrutarlo. Por supuesto el nuevo instituto era tema estelar, y en concreto ese profesor nuevo de ética que vino a revolucionar la clase, el curso, y al instituto. Hasta a nosotros (el Peda et moi) nos tocó su varita.

2mun2
Nosotros éramos los hermanos mayores universitarios de aquel grupo de chavales que congregó al llegar al insti, y lateralmente participamos en algunas de sus movidas. Por ejemplo, la revista 2Mun2, un fanzine que se imprimía, como la del autor, en la fotocopiadora no sé si del insti o de la Casa de Juventud (divague: gran reflexión de Sergio sobre las famosas Casas que, en realidad, no eran para integrar a la juventud problemática, para sacar a los gitanos del gueto, o a los chavales que no habían llegado al instituto. Las Casas tenían rejas para mantener a los chicos que acabarían en la uni dentro, separados del resto, haciendo actividades típicamente progres como revelado en cuarto oscuro, teatro, bailes y... por supuesto fanzines) .

Yo ya ni recuerdo lo que escribí en aquel embrión de blog comunitario, agitprop en estado puro, pero cómo olvidar la aportación del Peda, de la que ya he divagado aquí antes. Se titulaba "20 años ya" y era un alegato en contra del Borbón por su 20 aniversario como monarca, en la época en la que la corona era intocable. Me enternezco de recordar cómo la editorial del fanzine sufrió y se debatió entre no publicarlo "porque nos podían cerrar la revista". Ahí estábamos chavales planteándonos los límites de la libertad de expresión, y Aramayona sobrevolándonos.

Aramayona se va al insti de San José, zona de guerra
Sergio conoció a Aramayona un anio después, porque tras aquel Primero de BUP épico en el insti de Fashion, le trasladaron al Instituto del Barrio de San José, donde estudiaba él. La novela es mucho Aramayona, y mucho San José, y mucho más aún Sergio del Molino. El sí que ha escrito una Bildungsroman.

Su instituto era una auténtica zona de guerra, el vandalismo que describe es tan bestia que he tenido que comprobar con Fashion que no había olvidado parte de las conversaciones de las comidas al microondas (acelgas, ternasco, mmm). Pero no: fuera de la etapa de "las chungas", Fashion confirma que esas burradas de San José no pasaban en su insti. El propio Del Molino comenta lateralmente, cuando se conocen, como estos eran alumnos "más alegres y sofisticados" que ellos-será por el aire y el sol del "pulmón de Vetusta". Porque cuando Aramayona comenzó en San José, ya le seguía una reputación de "adorado por sus exalumnos" que le habían despedido con lágrimas. Aramayona mantuvo a estos exalumnos en contacto, y formaron "una fraternidad interinstitutal" con los del de Sergio. Y con ambos grupos la lió parda en el "festival de la paz".

"Vamos a reventar el festival"
Esta frase resume un poco la idiosincrasia Aramayona y Sergio lo cuenta en un capítulo. Al leerlo, enormes flahsbacks de cuando Fashion me explicaba lo que estaban planeando comiendo cardos o tal vez borrajas. "Tengo que sacar ropa pija, de la que usaba cuando iba a Green con las del cole... vamos a hacer una performance... a ver, van a estar haciendo un festival en el insti de San José, de apoyo a los refugiados, los excluidos, ese rollo.... entonces nosotros, que estaremos infiltrados entre el público, empezaremos a gritar diciendo que todo es una mierda, que fuera refugiados, gitanos y tal... guay, no?".

Del Molino cuenta el desenlace de aquella historia, y no veas la ilusión que nos ha hecho a Fashion y a mí encontrarla en un libro. El la incluye como otra ilustración de quién era Aramayona y cómo forzaba los límites para ver cómo reaccionaba la gente, para que se extrañaran de quien podían llegar a ser en determinadas circunstancias... para que se conocieran mejor. Hay otros ejemplos como terribles dilemas morales en clases de ética (cooperas o compites, traicionarías si bajo presión)... todos eran muy él.

Dice Del Molino que se equivocan los que comparan a Aramayona con el profe inspiracional de "El club de los poetas muertos", porque Aramayona había venido "a hacer de nosotros unos terroristas", dándoles a este grupo de chavales que estaban "hechos de carpe diem" conciencia de su propio poder.

Conceptos aramayónicos
Recuerdo tardes de conversaciones en el salón de su casa, que estaba al fondo de un pasillo que me encantaba, forrado de libros. Hablábamos de Insumisión, cuando el Peda la iba a hacer y cuando la había hecho, de política, de libros, de nuestras familias.. Fue él quien una tarde me dijo si me había dado cuenta de que yo era probablemente la persona más importante en la vida de mi hermana. Por ahí estaban a veces Begoña su entonces mujer y Begoñita su hija. Hablábamos de pertenecer, nos ayudaba a mirar lo cotidiano desde fuera: de él es el concepto de "aragonés enfadado" que desde entonces hemos adoptado: "el aragonés, decía, es un carácter perpetuamente cabreado", y pensaba en mi profe de geología que nos decía "los gallegos son suaves, dulces, y los aragoneses bruscos, ariscos: es todo el paisaje". Qué gran verdad: en Vetusta para contestar "no lo sé" algunos dicen "lo sabes tú". Es agresividad en vena, que ellos no sienten como tal.

Recuerdo una noche en "La trompetilla", un sitio cool de jazz con él y este grupo tan diferente de mis compas de la facultad, o en el Café La Palma. Creo que en aquella época yo ya había dejado "Radio La Granja", o seguro que Aramayona habría venido a algún programa.

El periódico, cartas al director
Cuando empezó a escribir artículos en El Periódico (en el que Del Molino cuenta que al final le censuraron), me hizo tanta ilusión que escribí una carta al director para felicitarles por tener alguien como el profesor escribiendo. Nos reímos mucho porque, en aquella época, escribíamos estas cosas a mano y al transcribir mi carta, mi letra les confundió y lo que yo había escrito "terminar con las lacras de la humanidad" apareció como "las larvas de la humanidad". Cuando lo leí casi me da un yu-yu y llamé a Aramayona, que me dijo "no, no queda mal... lo tomé metafórico". Y más risas.

Y esta es la inmerecida dedicatoria de su libro de recopilación de aquellos artículos, "Con otra mirada", que nos regaló y que tengo aquí al lado.






Amor tristanisoldiano
Sergio tuvo a Andrea en la época del instituto: esa chica atormentada repetidora con la que se enviaban mensajes en las clases, que se fueron extendiendo hasta hacerse larguísimos, y que él descubrió, muchos años después, que ella había guardado como un tesoro. Esta es una de las partes que más me gustan de la novela: Sergio nos cuenta que, con las urgencias de la adolescencia, él quería un tipo de amor (el de Hollywood-llevado-a-San-José, supongo) que ella no le podía dar así en ese momento. Pero pasados los años, él se da cuenta de cuánto le quiso, de otra manera, y se maldice por no darnos cuenta de todas las formas a las que nos cerramos porque no son "a nuestra manera".

Cazador de sentimientos
Andrea asistía a sesiones de "psicoanálisis" con Aramayona en su piso, en ese salón al final del pasillo, sesiones de las que no quería nunca hablar y que la dejaban taciturna. Aún recuerdo cuando nos contaba las "situaciones dantescas que algunos alumnos vivían en sus casas" (refiriéndose a violencia doméstica), y todo esto a nosotras nos sonaba a chino, a un país o continente diferente.

Del Molino describe a Aramayona como un cazador de sentimientos ajenos, le interesaba ahondar en lo que mantenía despierto al otro por las noches. Me encanta cuando Sergio le contesta, a propósito de su comentario de no haber superado el duelo de su hijo: "No sé lo que es el duelo, Antonio, no tengo ni idea ni quiero saberlo. No aspiro a superar nada, este dolor es mío y me gusta. Lucharé contra quiera quitármelo". Estas frases me ponen los pelos de punta: qué preciosidad.

A mí, hoy en día, me parece extraño que se dedicara a psicoanalizar a una alumna -aunque nos contó que tenía una licenciatura en psicología y había sido psicólogo industrial (de empresa). Del Molino nos cuenta una cena, tras la presentación de su libro, en la que él mismo le dijo que "el psicoanálisis había sido más que superado, que era puro chamanismo" y Aramayona se ofendió. Dice Sergio muy acertadamente que solo las cosas sobre las que no estamos muy seguros pueden llegar a ofendernos, y me tranquilizaría pensar en Aramayona dudando de esta pseudociencia, de ahí esa defensividad. La verdad es que no recuerdo conversaciones con él sobre este tema, y en todo caso en aquella época yo era estudiante y, aunque había leído a Freud, aún no existía salvo en sus paniales la Medicina Basada en la Evidencia, así que la conversación habría sido muy otra.

Perder el contacto
Cuando nos vinimos a Reino Unido aún no existía el email como algo generalizado, y supongo que nos manteníamos en contacto con él por teléfono cuando volvíamos a Vetusta de vacaciones. No recuerdo mucho más de esos años, sí que se separó de su segunda mujer, y de que una vez nos llamó porque su hijo planeaba venir a Inglaterra. Poco a poco fuimos perdiendo el contacto, aunque sí que más adelante tuvimos su email.

Pasó el tiempo y le hice un google, y allí encontré su blog y también los escraches que le hacía a la consejera de educación de Vetusta, plantándose ante su puerta todos los días durante 2 años para pedir una educación laica y gratuita. Pensé en escribirle, y por alguna razón no lo hice. Por eso me han dado ganas de abrazar a Sergio cuando cuenta cómo siente que "le falló" cuando no publicó algo que le pidió en contra de los neonazis (una de sus luchas de la época, parece ser que Vetusta fue skinhead-central).

No sé porqué, pero no le escribí, ni le llamé, y tal vez fue exactamente por lo que cuenta Del Molino: se había convertido en una estrella (en un "santo laico, al que la gente mostraba su devoción"), y tal vez me daba miedo no encontrarme con Aramayona, el de la distancia corta. Sergio lo dice mucho mejor que yo:

"Me gustaba donde me podía dar ejemplo y donde no quería darnos ejemplo. Donde se dan los abrazos y no caben los aplausos"

"Finalizar"
No sabía que otra de sus luchas como activista había sido por el derecho a morir dignamente. Cuando le conocimos tenía la pierna amputada, pero aún se manejaba con una muleta. Cuando tomó la decisión de "finalizar", como lo llamaba él, ya tomaba 31 pastillas diarias, por graves problemas de salud, y tenía que ir en una silla motorizada.

No sé si el Aramayona que nosotros conocimos, o el nuevo, el superestrella, planeó su muerte como parte de su lucha. En cierto modo recuerda a la película "La vida de David Gale" de Alan Parker de 2003, donde se fuerza el que un inocente sea ejecutado, para demostrar las maldades de la pena de muerte. Pues Aramayona quiere demostrar que una vida vivida sin quererla, no merece la pena ser vivida. En su caso debido a sus enfermedades, una vida dependiente no es vida y prefiere terminar cuando aún no está en esa situación.

Para llamar la atención sobre el tema, Aramayona fue el protagonista de uno de los documentales de la serie "Tabú" de Jon Sistiaga sobre la muerte. Yo no había podido verlo en Londinium, y por fin lo vimos estas pasadas vacaciones de Navidad, mientras estaba leyendo "La mirada de los peces". Un tour de force.

En el docu, Aramayona cuenta lo que le ha llevado a tomar esa decisión, habla con mucha gente, cena con una selección de ex-alumnos (Sergio está presente, y es impresionante, tanto leer esa noche, como verlo en el docu), se muestra su vida con las terribles practicalidades del día a día, la oscuridad del pasillo y del salón, que no recuerdo así en absoluto, tan triste, tan solo, tan vacío. Lo recuerdo con luz, y con libros, y con risas, y con ideas, y a ratos me enfurruño con él, porque, tío, te entiendo, pero tenías tanto en esa cabeza que compartir... pero a la vez, quien soy yo para juzgarte, Aramayona.

Somos lo que nos contamos
Como decía Harari, las historias que nos contamos han movido y mueven el mundo. Del Molino habla de nuestras vidas como "un amontonamiento de sucesos, que solo se explican por el azar, y que somos nosotros, animales narrativos, quienes le damos forma y significado". Quiso el profe de filosofía dar una clase literatura con su muerte? se plantea el autor: "Si Antonio se mostraba y se dejaba narrar, como yo me narro y me dejo narrar, era para no tener que narrar lo que no quería dejar al aire". Era demasiado coherente, pero ojalá hubiera sido más humano, porque eso va la humanidad, de fallar a veces.

El libro me ha encantado, y no he dicho lo suficiente lo bien escrito que está. Y este es, seguro, el divague/recensión de libro más personal que yo nunca haya escrito. Por supuesto por Aramayona, pero también porque la vida de Sergio, o más bien, su manera de ver la vida, me son tan familiares, que leerlo ha sido como estar hablando con un antiguo amigo por horas, toda la noche. Ese amigo de instituto que nunca tuve pero... para qué están los libros si no para suplir todas aquella vidas no vividas en primera persona. Gracias Sergio.

22 comentarios:

  1. Impresionante, Di. No solo lo que cuenta Del Molino, sino que ese cuento despierte tu propio cuento. A veces, en una ciudad que no sea una megaciudad las historias van coincidiendo y él hace que tú cuentes tu historia en los años vitales.

    Yasabes que no soy de usar los hiperenlaces, porque te enredan en algo inacabable. Es como lo de las enciclopedias. Cuando traducía, iba a enterarme de un término rápidamente y cogía el tomo adecuado, pero la entrada hacía una llamada a otra entrada. Dos horas después estaba en el suelo, con doce tomos abiertos boca abajo, yendo de aquí para allá.

    Pero esta tarde, o mañana, pienso usar los enlaces a Sistiaga y Amarayona.

    El divague me ha producido un torrente de recuerdos de historias, de mi ciudad y colegas.

    Felicidades.

    ResponderEliminar
  2. Así es un placer. Me vuelvo a mi cueva anónima.

    ResponderEliminar
  3. ¡Un libro de cómo era cuando eras pequeña! no me lo pienso perder...

    ResponderEliminar
  4. Hola darlings... NáN, qué bien q su novela haya despertado mi cuento que ha despertado tu cuento. Y tienes razón con lo de los "anios vitales"... dicen q el q se percibió, por ejemplo, guapo en la adolescencia, lo va a hacer el resto de su vida. Es todo sobre búsqueda de identidad, y suele ser a la contra. Ya me dirás q te parece el docu.

    Anónim@ de la cueva... te mando un beso (no sé si eres Anónima9:15) :)

    CESI... Fashion era la peque.. yo ya llevaba pantalones largos... 21-22 tacos! :) pero me alegra lo de no me lo pienso perder... (PS. a ver si entra mi suegra a decirte lo q han triunfado los Yacaritos por allá!)

    Muchos abrazos

    di

    ResponderEliminar
  5. Muy interesante saber qué sentimos cuando vamos al final del rompeolas por primera vez.
    Recordamos las olas, la rompiente contra las rocas, el viento en la cara y la lluvia salada que todo lo moja.
    Es una buena sensación la de estar en ese espigón de la vida, aunque sea en una ciudad del interior.
    Lo importante, como siempre, son las olas.

    ResponderEliminar
  6. Di, en Amarayona se va he dejado el post, por hoy. Ayer lo empecé, lectura rápida en zigzag que me hizo pensar que era un post precioso, tanto que merecía leerlo con calma.
    De momento me paro con Amarayona, que no conozco de nada y me rompe la continuidad.
    Me salta una lluvia de ideas. Sergio del Molino, con ese libro que estaba bien a la vista en todas las librerías que visité por reyes. Libros con nombres e imágenes de animales...no sé por qué motivo el tema animal suele atraer la mirada del lector, funciona bien. Pero ese lector no suele sentir ningún interés por los animales reales, y eso tampoco lo entiendo y además me molesta. Sergio del Molino...porras, habrá que leer a Sergio. Vetusta, hmmm...creo que Sergio lo ha clavado, muchas veces las formas ariscas son resentimiento disfrazado de triunfo. El new insti y las presiones a Fashion para que dejara de ser una supuesta ovejita y adquiriera personalidad a costa de convertirse en otra tipo de ovejita sin personalidad...lo siento, pero lo veo de forma distinta a ti, no son las monjas, no es el insti, no es el paseo de los pajaritos, son los años, la edad y el fondo de gente joven con carácter poco abierto a entender al otro. El extranjero...yo misma seré extranjera toda mi vida, toda. Mi gran herida, yo soy extranjera en mi lugar de nacimiento, no tengo ni la nacionalidad. Yo soy extranjera por mis recuerdos, hay que conocerme mucho para saber que soy extranjera. En fin, una herida que define, que no quieres perder porque define, porque perderla sería perder la infancia.

    ResponderEliminar
  7. Hola darlings! Viernes!

    DRIVER, has visto la foto del docu de Sistiaga? Con Aramayona frente al mar? Es chulísima, da uan sensación de via -paradójicamente, o tal vez no-tremenda.

    IRE, me gusta tu lectura en fascículos! Vuelve cuando hayas leído más si te sugiere algún comentario (de momento no voy a publicar, tengo mucho lío...). Sobre las imágenes de la tapa, se explica en la novela (a mi no me gustó especialmente, lo mío con los pájaros, luego cuando lo entiendes, mejor) y el título también se explica hacia el final... es muy chulo lo q explica (he estado a punto de robar la metáfora a propósito de "yo me ahogaría", peor no lo he hecho. Tampoco me parece un título a la altura del libro, pero bueno... es complicado titular.

    NO em he explicado con Fashion teniendo presiones para dejar de ser una ovejita. Ella era diferente al principio, o "nueva" (no se si las chungas se conocerían de antes) y le pasó eso.. pero sin traumas.

    Dices "no son las monjas, ni el insti"... yo lo q he tratado de decir es q DE NINGUNA MANERA podías conocer a un profe q te inspirase en las monjas (en las mías, al menos, pero me consta q era lo mismo en mil colegios... vamos, q se quedó una profe embarzada en otro cole, y en lugar de apoyarla no están en contra del aborot?-la echaron. Eso quiere decir q la gente q curra allí CONFORMA y nunca se van a salir del discurso, q a mi personalmente no me inetresa nada).

    Luego claro q no en todos lso instis tienes Aramayonas, pero Del Molino tiene un trozo q me ha encnatado cuando él va a dar una charla al insti (ya de mayor) y habla del directotr del insti, los directores de insti, uniformados tb en su izquierdismo (sin dar mucho a nota), y ojalá tuviéramos más directores de insti público para q ganara la izquierda...

    Muxus

    di

    ResponderEliminar
  8. Di, acabo de terminar el post. Es magnífico, hermoso por la forma y un reto por el asunto de revisitarse, revisitar a Aramayona y rememorar la pérdida de contacto. También me he leído algo sobre La mirada de los peces, para poder entender quién fue Aramayona. Así que en este momento también sé lo que decidió e hizo (y comparto su preocupación por la eutanasia, pero no abordo el tema ahora).

    -
    Sobre el insti y los años de ovejismo, no lo entendí bien. Yo también conozco episodios similares que se resolvieron en conversaciones en voz baja cuando yo era niña. El miedo a perder el puesto de trabajo, el miedo a que te señalen, es cierto que era más fuerte en el profesorado de los colegios monjas/bien que en el insti. Sí que mantengo lo que dije sobre que el ovejismo es la norma entre los alumnos, sean del centro que sean, y que en parte es la edad por la búsqueda de grupo e intrasigencia propia de la adolescencia: pero también -eso es lo preocupante- la intrasigencia que proyectamos los adultos, y que ellos captan perfectamente.
    _

    Aramayona...y la coherencia total. La coherencia total es imposible, es una tortura ideológica. Vivir con una persona totalmente coherente es vivir con un/ intransigente.
    Aramayona y su labor de profesorado. Me ha llamado la atención lo de que no era el profe del club de los poetas muertos, sino que enseñaba a los chicos su propio poder. Y está bien, muy bien, siempre que el chico esté preparado para esta catársis.
    _

    Transformación con los años. Cierto. Totalmente. Comodidad, cobardía, presión, lo que sea. Pero también que es lo que esperamos de la vida, porque lo primero que aprendemos es que de niños nos transformamos en adolescentes, creermos que es el curso natural de los acontecimientos este continuo cambio.
    -
    Traicionar a los profesores que nos transformaron...todos, todos lo hemos hecho. Aquí hago una confesión de mi propia cobardía, de niña no quise asomarme a la persona que era, de adolescente tampoco. TRaicioné a los profesores que me ayudaron a mirarme; mucho tiempo después tuve que empezar a hacerlo, y lo hice gracias a que ellos me enseñaron el camino. Asumo mi traición. Tiemblo, otros me traicionarán a mi, porque es parte de su desarrollo.
    -
    La vida frente a la narración. Me impresiona la facilidad que tiene de Molino para captar en una metáfora sencilla conceptos complejos, y también para narrarlos.
    Esta frase que tú has destacado: "un amontonamiento de sucesos, que solo se explican por el azar, y que somos nosotros, animales narrativos, quienes le damos forma y significado" explica tan vívidamente lo que yo sólo veía intuitivamente que me ha vencido. Jodido. Ahora tengo que leer un libro con nombre de animales.
    Somos animales narrativos, y entrelazo sobre la neurociencia que tanto te gusta: "Es posible sin embargo que ese espejismo del self surja de lo que Gazzaniga llama el “intérprete”, la tendencia del hemisferio izquierdo a construir explicaciones para nuestras acciones que pueden o no tener alguna relación con las causas reales de nuestro comportamiento." https://noespocacosa.wordpress.com/2008/08/13/la-neurociencia-y-virginia-woolf-sobre-la-ilusion-del-self/. No acabo de estar de acuerdo en que el intérprete, la voz interior que da contenido a nuestro yo, sea tan lejana a nuestro auténtico yo e intenciones, pero sí que me parece que cualquier narración va a estar corta al retratar al yo. Cualquier descripción de los acontecimientos fallará al retratar a ese yo. Pero así es la vida, y el circo tiene tres pistas, debemos continuar con la función, ¿no?.
    --
    Hablar con alguien, ese amigo que hubieras querido tener (al final del post). Qué gran verdad. También, en mi caso, en mi experiencia, haber tenido el valor de hablar con esa edad. Y el de escuchar. La tragedia es que cuando comprendemos los errores de nuestros mayores, ya los hemos repetido. En fin...
    ---
    Hasta aquí mi catársis con tu post catártico. Estoy totalmente de acuerdo, es el post más personal, más abierto y valiente. Te felicito. PEro sobre todo...muxus.

    ResponderEliminar
  9. Lo primero es que el libro como dices está muy bien escrito, Sergio del Molino escribe muy bien. Incluso en La España vacía que me ha gustado mucho menos también se ve un escritor con estilo.

    Lo segundo como dice un amiguete que precisamente iba en ZgZ al insti del libro tras leerselo. “a del Molino se le ve a la legua que se ha quedado con las ganas de vivir la transición que no vivió” y quiere inventarse un barrio, una transición y una lucha que en aquellos tiempos de los 90 ya no existía ni de coña. “si tu y yo, me dice, que en los veintitantos deberíamos estar en la diáspora el uno del otro íbamos de cervezas juntos, es que la cosa no sería tan conflictiva.”
    Pero de todo esto ya hablamos en
    el post que escribí sobre este libro

    Más me gusta la segunda parte de tu post, la de recordar a los profesores de filosofía de BUP. Y es que en aquellos tiempos (y en estos) de ortodoxia de programa, del bachiller con vistas a la selectividad (que todo dios pasaba pero que entonces parecía el fin de las cosas) el que algunos profesores se escapen por la tangente y hablen de la vida desde su punto de vista particular (cada uno el suyo, claro) y que hagan desentumecer las neuronas de adolescentes graníticos (de grano y de granito) es todo un lujo.

    Cada vez que alguien me habla de su profe de filosofía de BUP y COU y lo hace con admiración, pienso que algo se mueve y se ha movido en él/ella. Adoro a los profes de filosofía que utilizan a los filósofos como excusa para hacer pensar, debatir, criticar a una cuadrilla de personillas en formación. Yo también lo tuve, ahora se va a jubilar y tengo pendiente un post. Y recuerdo, como haces en tu post, larguísimas conversaciones de tarde intentando despertar el espíritu crítico, la necesidad de profundizar frente al hábito de andar por la superficie, el tener objetivos “el hombre en busca de sentido”, el buscar las cosas que nos asemejan y el reivindicar una manera propia de pensar frente a las modas que vienen y van. Al hijo me ha encantado la frase de IRE “no son las monjas, no es el insti, no es el paseo de los pajaritos, son los años, la edad y el fondo de gente joven con carácter poco abierto a entender al otro.” si nuestros profesores nos han enseñado eso ya es habernos enseñado mucho.

    A Aramayona no lo conocí, sin embargo lo leía mucho en El periódico. Me gustaba mucho ese aire provocador y discrepante independientemente de que yo estuviera más o menos a favor. Pero la verdad es que se le leía poco en un periódico que de por sí se lee muy poco.
    Luego en mi opinión entró en la etapa de escenificación de la protesta, la personalización del enemigo en uno o en otro político concreto, y el tema de los escarches. Una etapa en la que en mi opinión fue utilizado hasta final por unos y otros. (algo de eso se dice en el libro) Incluso en la concesión de un homenaje una vez muerto hubo controversia entre politiquillos de baja estofa que ninguno lo había leído y pocos conocido (y eso si que lo viví en primera persona)

    Abrazos a puñaos. Gora San Jose askatuta!!

    ResponderEliminar
  10. Hola IRE y TXELOS... mil gracias por vuestros comentarios, los q me sugieren a su vez muchos otros más... parece q de un libro no demasiado extenso nos ha inspirado a todos a escribir mucho...

    Os contesto a los dos sobre el tema de "el profesor q os ayudó a miraros"... yo lo q he querido dejar claro es q yo no tuve la suerte de tener ese profesor de filosofía, ya q Aramayona le dio ética a mi hermana, pero yo, en las monjas, di obviamente religión con un cura de derechas odioso q además se metía en camisa de once varas: "hay parejas q saben en la noche de bodas q no tienen comunicación sexual" , y filosofía de Tercero con una monja q daba auténticos mítines de extrema derecha (estaba González en el gobierno), y en COU, donde nos juntábamos con los chicos de la rama masculina, entonces tuve una mujer q no era monja pero lo parecía q no recuerdo si daban mítines, pero q era soporífera, blanda... un horror. Así q yo me tuve q buscar la vida, y me crucé con los Aramayonas, o con chicos q estudiaban filosofía y letras y q salían conmigo (os acordáis, era la época en la q "estoy saliendo con tal", no sé cómo se dice ahora) q hacía 2BUP pq era mona supongo, pq a ver qué podían aprender de mí... yo sin embargo, a ellos los vampirizaba y así leí "El retrato del artista adolescente" y "San Manuel Bueno Mártir" a los 15, tomando notas mentales de lo q decía aquel "chico mayor" q hacía Primero de Historia. O sea, no sé si he dejado claro q, en el fondo, este divague es de envidia a los q tuvisteis eso tan fácil... por lo menos yo lo envidio, sé q la mayoría de mis compas no.

    Más cosas... sobre lo de traicionar, IRE, o fallar... lo q me gusta de lo q dices, o lo q dice Sergio es q sois (somos, yo tb lo he hecho) lo suficientemente maduros como para asumir y aceptar q se falla a la gente. Yo esto personalmente lo llevo fatal... no me importa tanto, no temo, la confrontación, pero sí la ingratitud... odiaría quedar así ante alguien. Y lo he hecho.

    Me ha encantado (IRE) hablando de las narrativas, lo de "así es la vida, y el circo tiene 3 pistas" ... Rogers (el de la teoría del yo, no lo podría haber dicho mejor).

    Con respecto a ese amigo de instituto q no tuve... tampoco querría dramatizar, aunque es cierto q ha quedado como tal, pero yo tuve muchas amigas en el cole y luego fuera de él amigos también. Igual estoy siendo injusta con mis amigas de aquellos anios, y entonces no era todo tan malo. Igual escrito ahora, mirando atrás, y viendo q somos, como dice él, extranjeras las unas para las otras... llevan una vida tan en mis antípodas, q igual por eso lo veo así.

    TXELOS, sobre la transición o no, yo no tengo ninguna duda de q el instituto de Del Molino fuera como lo narra... yo no conozco a nadie de allí, pero en el q fue mi hermana, el Blecua, ella dice q no era así, pero el propio Sergio se compara con los del Blecua y dice q eran diferentes. Yo todo lo q cuenta lo veo totalmente plausible y, aunque estamos de acuerdo q toda narrativa es una invención, no tengo razones para dudar de los datos con los q él ha dibujado su invención. Nosotros no lo vivimos, pero no quiere decir q no existera. Sé por tu post q no te gustó su descripción de San José pq no es la tuya, pero pared con pared pueden vivir realidades muy diferentes. Tb me gusta la descripción q hace de las Delicias, un barrio, como Las Fuentes, misterioso para mí, pq en Vetusta tú conoces tu barrio, y lo q lo separa del centro (el parque Pignatelli!, q está al final del Paseo de los Pájaros q cantan bien) y el de tu cole, ya.

    Muchos muxus y sí, Gora San Joseba askatuta y la Repúblika Independiente de Torrero!

    di

    ResponderEliminar
  11. En el Insti tuve un profe de filosofía que era el alumno preferido, y luego ayudante, de Zubiri, uno de los grandes filósofos. El filósofo perdió en el 39 todos los derechos y mi profe sacó unas oposiciones para Institutos y eligió Alicante, un sitio tranquilo.

    Quien tenía que haber ganado la plaza de Zubiri cuando este fuera viejo, se dedicó a dar clase a desarrapados (intelectualmente) de 15 y 16 años. No sé si aprendí filosofía (él decía que éramos muy jóvenes para eso, así que si sumando las notas de los tres exámenes del curso conseguíamos un total de 5, nos aprobaba. Pero me enseñó a pensar y que creo que le debo una parte importante de la vida.

    Qué pena que fuera el PSOe (corregidme si me equivoco) el que decretó que se diera filosofía solo en letras puras. Qué vergüenza y qué pérdida para el país.

    Curioso, visité hace poco el blog de un amigo y resulta que habla más o menos de lo mismo, pero en un Insti de las afueras de Cordoba, en barrios pobres, en los años de la ola de las drogas.

    Os pongo el enlace por si os apetece leer otra memoria de esos años.

    http://ideasyfragmentos.blogspot.com.es/2017/09/veinte.html

    ResponderEliminar
  12. No suelo comentar, pero entro hoy para decirte cuànto me ha gustado el desglose que haces del libro de S. del Molino. Tambièn a mì me gustò, y tuve la suerte de disfrutar? de su presencia y palabra durante la hora y media que lo tuvimos en nuestro Grupo de Lectura hablando sobre "La hora violeta"

    A Aramayona no lo conocìa personalmente, pero sì como uno de los impulsores del DMD. Un valiente.

    Aprovecho para darte las gracias por el libro que me dejò en vuestra casa el Olentzero de J. S. Le Fanu que con tanto mimo han editado tus amigos blogueros.Una ediciòn muy cuidadosa de magnìficas pàginas ilustradas. Les deseo lo mejor en esa nueva andadura.

    ResponderEliminar
  13. Hola darlings, un saludo.

    Nan, otro con buen profe de filosofía... os odio, malditos!!! Y la filosofía la daban también en ciencias en mi época.. es más, empezaba en 3BUP, y seguíaen COU, letras y ciencias (pq no se podíá empezar antes, ya q las cabecitas no están preparadas para entender la filosofía antes-a fe mía, no sé si entonces pq yo recuerdo en COU estar leyendo a Hegel y no entender ni papa. Y vuelta al principio del párrafo... pq estudiabamos de txtos originales, no de libro de texto q te resumía una filosofía... no, nosotros del texto original... con esa mujer aburrida y blanda... Gracias por el enlace de tu amigo...

    Gracias Anónima y me alegro q te haya gustado el libro de YACARÉ... son espectaculares. Así q les paso tus elogios a CESITA Y SNOID, y de paso animo a los divagantes a q se pasen y compren libros de Yacaré, q además de clásicos, son una preciosidad.

    Muxus

    di

    ResponderEliminar
  14. Estaba haciendo un test porque mis informadores me han dicho q no se publican los comentarios... así que os cuelgo los últimos q han llegado. Disculpas pq he estado tambien missing... seguimos en modo-shakespeare en el curro! :) Love, di

    ResponderEliminar
  15. C. S. ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Volver a los 22 con "La mirada de los peces" de Se...":

    Definitivamente, Di, como comercial no tienes precio. Por desgracia para tí....¡Parece que los de tu curro también se han dado cuenta!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. CESI, no pongas el dedo en al llaga q ene l curro no vendo ni una escoba!!!! buaa

      muxu :)

      Eliminar
  16. Luxindex ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Volver a los 22 con "La mirada de los peces" de Se...":

    Hasta ahora, en impropio aunque consciente entusiasmo para mi edad, me gustaba aquí hablar desatadamente de lo que tocara. Y así, por ejemplo, de Margot hubiese escrito: «Margot y su sudadera, tan cálidas y hospitalarias, informales y auténticas ellas». Pero Margot y su sudadera desaparieron de un plumazo. O de Robert hubiese dicho… Bueno, no sé qué hubiese dicho, porque Robert soy yo, y, ya digo, no sabría: necesito a mi Margot para explicarme. ¡Uf, y lo güena que está la Margot, las margotes (pongo cara convincente de despreciable sátiro)!

    Con esto quiero decir que hubiese comentado algo ligero de un post misteriosamente esfumado de LodeDi: «'Cat person': ¿Puede ser alguna vez demasiado tarde para parar una relación sexual? (entre otros temas) se titulaba.

    Y en ésas estaba, divagando, cuando asomó sobrecogedoramente el reclacitrante Antonio (Aramayona) abrazado a las olas de su naufragio, de su razonado, retransmitido y televisado naufragio.

    ¿Nadie supo arrancarle un aliviador quejío en su sitio, nadie le renovó el pellizco por su vida o por la vida de los desfavorecidos que el tanto quiso mejorar como su herencia, nadie supo hacerle un cálido rincón al abrigo de sus decorazonadoras certezas, nadie supo protestarle su postrera decisión con la energía que él derrochaba en sus fundadas protestas? ¿Nadie?

    Dijo, y repiten e insisten otros, que no estaba deprimido. ¡Menudo sinsentido en boca de otros! ¡¿Qué no estaba deprimido?!

    Su suicidio, francamente, también me escandaliza; no por biempensante sino por autocompasión, por temor a, perdido el buen humor y despejadas todas las dudas vitales (que no son muchas), verme un día reflejado en ese desolador espejo. Miserias, aprensiones, mías inconfesables. Le pido por esto, de corazón, perdón a Antonio.

    (Y ahora NáN, como si lo estuviera viendo, se enfada conmigo. Pero no, no, buen amigo, que el colmo de este embrutecido sistema, y de otros en otros tiempos que debieron quedar atrás, es: «Mátate, pero a su debido tiempo: ni antes ni después» —Mamón, que aún estoy digiriendo Amour, uf—; y Di, con singular tacto nos hace ponernos —haya o no estudios al respecto, que en eso siempre hace útiles, prácticas, trampas— en la piel que al menos yo temo como a una vara verde, en la piel de Antonio; e Ire —pasados los días— se descolgara con algo que nos hará también con arte, con arte de siempre extranjera del Sur de siempre, pensar arrancándonos una sonrisa; y Driver nos sacará de nuestra escala y mezclará del inconmensurable universo con unos concretos ojos verdes inconmensurables en, por ejemplo, el momento del desayuno de ese desierto que tanto bien le hizo y desea por tanto siempre compartir; y C. S., como últimamente, a por uvas, grrr).

    En fin, que la tierra le sea leve a nuestro entrañable perroflauta motorizado, aunque, ojalá (por el bien de todos, no sólo el suyo), no hubiese sido, hasta el final, tan inconsolablemente coherente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. LUX!!! Pero qué lío q no se han publicado las cosas.. cuádnoe scribiste esto? hace 16 horas? y ahora dices q se han esfumado los divagues? Señorrrr

      Nan esta enfadado contigo, por supuesto, pero es él quien me ha alertado de q los divagues no aparecían, así q quiérele mucho. Y no seguro q hay algún estudio o auditoría q explica porqué no se publican los divagues y subdivagues. Y me ha gustado lo de "tan inconsolablemente coherente". :)

      besos

      di

      Eliminar
  17. Luxín, cuando mi Compa y yo vimos Amour tuvimos una trifulca que nos duró dosgintóni (ella) y tres whiskys con hielo yo.

    Adivina quién estaba horrorizada y quién entusiasmado. Así que enzarzarme contigo sobre el derecho y necesidad del suicidio cuando es el momento, me pilla, antes de empezar, fatigáo.

    Viendo Las invasiones bárbaras casi lloro al final de la emoción. Con eso te digo todo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. ¿Y qué prefieres? ¿Que tu hora la elija Dios? Dios anda bastante despistado, por atento, desde hace 10.000 años.

      Eliminar

¡Bienvenid@ a DD!

Poniendo aquí tu comentario te arriesgas a que los divagantes continúen divagando.