14 de agosto de 2010

Itaca, Cuba

No recuerdo cuándo fue la primera vez que Itaca cayó en mis manos. Lo que sé es que me causó mucha impresión: aún estaba yo en la edad de tomarme ciertas cosas muy a pecho. Cosas de la juventuzzz. Cual era mi Itaca, qué clase de vida quería llevar en pos de mis suenios, en fin, todas esas cursiladas.

Recuerdo con claridad cuando compré el librito de poemas (una antología de Kavafis) donde aparecía: fue en una libreria de viejo de La Habana, con el Pedalista y el Naúfrago Ro. Hacíamos por entonces los tres Cuba, mayormente Cuba la nuit (que es como hay que hacer esa isla). Las aventuras en los múltiples distintos antros de su geografía, siempre con la música maravillosa de fondo, darían para algún que otro divague (qué pena que entonces yo aún escribía diarios a mano, y qué pena que no tengo transcriptor ni paciencia para transcribirlos).

En un punto del viaje, nos separamos brevemente de Ro porque, tras conversaciones de esas llenas de hojas de menta y hielo picdo con quién sabe qué otro mochilero, nos lanzamos en busca de esa "playa paradisíaca deshabitada" que aseguraban nos estaba esperando tirando hacia Santiago. Desde entonces, no creo en el mito de la susodicha playa.

Como estaba tan remota, sólo se podía llegar en uno de esos taxis maravillosos (coches vintage yankis de los 50s) que alquilabas por una tarde. Nos hicimos colegas de Raúl, el conductor, que nos ponía incluso la música que le pedíamos. En aquella época a todos los cubanos les encantaba una infame canción de lo más cheesy de un tal Alex Ubago que yo nunca había oído antes "Me muero por conocerte". El Pedalista entraba en convulsiones cada vez que sonaba, y quién sabe porqué, a partir de entonces me empezó a interesar (ya he dicho mil veces que odio lo melódico, pero no hay que ser rígidos). El taxista nos ponía la canción, y la cantabamos a dúo ignorando la espuma en la boca del Peda.

Al llegar al fin del mundo, en la playa no estaba Di Caprio, ni siquiera la mala aquella que dirigía la comuna (The Beach, Dany Boyle, 2001). Muchas algas, rocas y cuatro chozas. Nos quedábamos a dormir siempre en casas de cubanos (ese sistema que tienen allí montado, como los paladares o restaurantes caseros). Tocamos en una choza y el hombre nos vio cara de "estos están en el fin del mundo, y miren qué hora llevamos", así que pidió la luna y los Pedalistas, avezados e intrépicos como lo son, cogieron la puerta. Como dice nuestro tótem (compartido con Ro) "en peores plazas hemos toreado", pero puestos a pagar, aquella noche decidimos que no hubiera libélula.

La única noche de mi vida en un "all inclusive" (esos hoteles donde te ponen pulsera y puedes comer y beber lo que quieras) fue aquella. Raúl nos llevó a la playa de al lado, que la había tomado el horrible hotel, y nos quedamos allí. No tengo palabras ni tiempo para describir el horror: con decir que tenía piscina de esa con bar dentro lo digo todo. Nosotros nos dedicamos a comer algo diferente a "moros y cristianos con pollo/langosta", que es lo que comimos el resto del viaje en los paladares y, una vez constatado el garrafón, a darle a la Cristal (cerveza institución cubana). Un aparte: si querías refresco de Cola, en Cuba era TuCola. Genial.

Y ahí es donde entra Kavafis: con la Cristal. Porque después de cenar ahí que nos apostamos los Pedalistas al lado de la barra a leer y comentar la poesía del griego, tan profunda. Es "Velas" optimista o pesimista, tú que crees? O que te parece "Deseo" que compara a los deseos insatisfechos con los cadáveres jóvenes? O, por supuesto, Itaca... qué son para tí las Itacas? Hay que ver cómo anima ese tipo de conversación la cerveza Cristal.

Pasó el tiempo, y cuando estuvimos viajando por Latinoamérica me obsesioné con Itaca. Aquellos meses fueron El Viaje en presente continuo, vivíamos On the road, éramos Thelma & Louise. Y pensaba mucho en las "numerosas manianas de verano", y me "detenía en los emporios de Fenicia" e "intentaba no apresurar el viaje".

En aquel viaje (iniciático? de qué?) escribí el embrión de un blog, que colgaba en una cutre página, desconocedora de blogger. Cuando, pasados los anios, pensé en que tal vez un día escribiría un blog, nunca nunca never ever podría haber imaginado que me costara tantos meses subir Itaca. Porque sin quererlo, hago mil veces referencia a ella, en el día a día.

Durante aquel viaje, me escribía mucho con mis amigos. Y un día les pregunté que eran para ellos las Itacas. Uno de los que me contestó fue Diva, por aquella época sólo amiga del Pedalista, pero empezaba a ser lectora de mis cro(ni)quetas.

En el siguiente divague lo que me dijeron... y premio para quien adivine quién es Diva.

7 comentarios:

  1. Me parece muy bonito todo esto del disfrute del presente, de disfrutar sin prisas de lo que ha de llegar, de tomar bifurcaciones, etc.

    Oí a Punset en algún programa decir que la emoción anterior a conseguir algo es mucho más intensa que la propia de conseguirlo y supongo que estará en lo cierto.

    Pero yo, por ejemplo, soy muy feliz en mi Ítaca con mi mujer y mis hijos y los placeres que encuentro lejos de ellos son menores porque me gustaría que estuvieran a mi lado para compartirlos.

    Además, tiene que haber Ítacas para demorar el llegar a ellas.

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  2. Me encanta la música cubana, me flipa!!

    Daría lo que sea por ver la espuma saliendo de la boca del peda... En este caso coincido con él sobre lo horroroso del tema de A. Ubago.

    Me encataría ir a Cuba. Es un destino para ir con una cámara digital... Nada mes de pensar en las fotos...

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  3. Yo conocí a Kavafis por Lluis Llach. Hoy no me siento muy identificada con la idea de Itaca. Es la idea de la vida como un viaje de experiencias y conocimiento en pos de una meta que resulta una excusa. Es una de las poesías más alegres de Kavafis.

    Esta poesía deja a un lado que uno puede hacer y que eso cambia en algo la realidad y persiste más allá de su vida. No asume responsabilidad por nada.

    Y no extraña porque Kavafis se siente atrapado en su comportamiento (cuando llega la noche) o en lo que nunca tendrá:


    ..Dices que iras a otra tierra a otro nosequé no sirve porque
    ...la vida que has destruido aquí la has destruido en toda la tierra.

    ...cómo cuerpos hermosos de jóvenes que no envejecieron y a los que enterraron....así son los deseos que pasaron sin cumplirse, sin que se les concediera una noche de placer o una de sus mañanas luminosas.

    Todavía me fascina de él su descripción del instinto sexual: ...cuando la memoria del cuerpo se despieta y un antiguo deseo atraviesa la sangre..

    Es un poeta maravilloso.

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  4. Me ha hecho gracia la referencia a Ubago, al insufrible Alex Ubago. Viviendo en su misma ciudad llega un día en que una persona te dice con mucha admiración que su hijo es amigo intimo de Ubago, no lo pongo en duda, pero es tal la insistencia con la que lo dice que la respuesta es :

    K, ... "me muero por conocerlo".

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  5. Ninio, tiene q haber Itacas para caminar (si tomas Itaca como el deseo, algo q quieres conseguir, cada uno la toma como diferentes cosas). Pero en el camino hay q disfrutar tb pq, como decía nosequién (creo q Wilde) "sólo hay una cosa peor q no conseguir lo q se quiere. Conseguirlo".

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  6. Diva, no conozco al tal Ubago, aparte de esa canción y por Cuba. Pero es q el pobre Peda una vez fue a una reunción de curro a Barna y los colegas le llevaron a un concierto dodne el telonero era Ubago. Volvió con claros síntomas de Sindrome de Stress Post-traumatico el pobre. Y luego en Cuba, venga con Ubago en todos los sitios.

    En Cuba pasé uno de mis viajes más divertidos. Hay viajes que luego me he alegrado de haberlos hecho, pero q fueron duros mientras viajaba (india, por ej). Cuba fue exactamente todo lo q describe Kavafis: una fiesta continua. Conocimos mucha gente, viajamos a tramos con ellos y con algunos aún estamos en contacto. Tienes que ir, pero me atrevo a decir q no con pollitos sino con un grupo de amigos (me dejas apuntarme? prímer!!!)

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  7. Corageous, tienes razón, Kavafis es muy aquí y ahora, deseo puro y duro, sensualidad, hedonismo. Hay q situarlo tb en su contexto histórico y personal.

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