Qué mala suerte estar en la península estos días: lo que me está tocando leer y escuchar a tenor del aborto. "Argumentaciones" que pensaba que no se iban a tener que escuchar de nuevo en el Siglo XXI.

La Madre Elisa del colegio ha vuelto. Aquellas sesiones de "Formación" (una hora a la semana de adoctrinamiento) donde se explicaba lo terrible del divorcio, lo horrendo de la eutanasia, lo deplorable que era el aborto. Propaganda. Se lo tomaban en serio: habían editado las monjas un libreto que tenía hasta vinetas para que lo entendierámos mejor: un bebé hasta con pestanias en la placenta sufriendo los distintos tipos de aborto. Recuerdo dos: uno en el que la punta de un cuchillo asomaba por una parte de la bolsa y el ninio había sido descuartizado, una mano por aquí, la pierna por allá, y otro en el que el ninio aparecía arrugado, como quemado, mientras introducían una solución salina. A una companiera la tuvieron que sacar de clase porque se mareó. Solo con el relato y las vinetas. Imagino a la monja y la congregación brindando: éxito total. Todas salimos pro-vida, en lugar de anti-monjas.

Qué mala suerte tener que escucharme otra vez argumentos similares, y lo que es peor, del mismo nivel que las Madres usaban con ninias de BUP. Pero igual casi mejor, porque cuando estoy en el Reino Unido y veo estas cosas que pasan en la península, siento una tremenda verguenza ajena. Vienen los ingleses, o neozelandeses, o franceses, o nórdicos de mi entorno y me dicen, "oye, has visto lo que está pasando en Espania??" A ver si así se les olvida y para cuando vuelva, no tengo que justificar nada, no tengo que explicar que la mayoría aquí no es así.
Como decía, todas salimos del colegio "pro-vida, qué movida!", pero pronto, a medida que una crece, lee, piensa, ve, viaja, conoce, sufre, ver sufrir, se pone en la piel de otro, y aprende que hay algo llamado "evidencia científica", empieza en su cabeza a contra-argumentar con Madre Elisa. Y supera BUP. Porque en el proceso anterior lo que ocurre es dejar el zoom y pasar al gran angular. Así que más de 20 anios tras haber dejado el colegio, los argumentos del gobierno y del señor de la asociación pro-familia y de todos los demás parecen dignos de persuadir con suerte solo a buperos.
Veinte anios después veo que está claro que los que apoyan cierto modelo de familia (el suyo, para todos) piensan que traer a un hijo con, por poner un ejemplo, el síndrome de Lesch-Nyhan, al mundo es hacerle un favor a ese ninio. Este raro síndrome se caracteriza, aparte del trastorno cognitivo, entre otras cosas, por que el ninio se auto-inflige lesiones de una manera compulsiva e incontrolada. Empiezan mordiéndose la lengua, los labios y esto progresa a otras partes del cuerpo. El pronóstico es terrible, mueren en la primera o segunda década. Si yo fuera como ellos (ahí van sus portadas), pondría aquí imágenes de ninios con este síndrome, y aseguro que nadie las olvidaría. Pero no soy como ellos.

Yo no las he olvidado, ni tampoco lo que debe suponer ver sufrir así a un hijo para sus padres. Si los "pro-mi-familia" nos acusan a los pro-elección de asesinos ("Matar vuelve a ser delito en Espania", titular), yo opino que es un acto de crueldad el observar, pasivamente, porque nada se puede hacer, no hay tratamiento, estas dos décadas de no-vida. La vida humana no es, para mí, agrupaciones celulares haciendo su trabajo. Es algo más. Pero no es solo que ellos quieren ganar el cielo observando con parches paliativos (que a ver qué estado paga ahora, pero ese es otro tema) el sufrimiento de sus hijos, es que además se arrogan el derecho de imponérselo a los demás. En mi opinión, esto no solo es abusivo para quien no lo quiere, sino también con sus propios ninios enfermos, ninios a los que no se les puede preguntar si están contentos con esa vida porque su retraso mental les impide discernir. Pero nadie les obligará a ellos a abortar.
Hay miles de síndromes crueles, terribles, no solo el Lesch-Nyhan. Lo que da más pena y mucho que pensar es constatar (y esto es un dato, no opinable), que la tasa de abuso físico y emocional al menor es más elevada en casos de enfermedad del ninio. Si has llegado hasta aquí leyendo y estás intentando ponerte en la piel de esos padres... tampoco eres como ellos.