Y una vez escrito el título, déjenme gritar.
AGHRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR
Ya.
Esa adorable baby, esa mostruosa toddler, esa "cuándo-sale-la-mala" hija tiene la fiesta de despedida (la famosa leaving-do) de la guarde maniana, jueves 9 de Agosto. Después de tres anios y tres meses de asistencia a este santolugar, a ese nunca suficientemente loado servicio (guarde del trabajo: a ratos esto parece un nórdico país civilizado, si no fuera por su precio exorbitante), mi baby va a decir adiós a las cuidadoras (aka "the adults", Mini dixit, pero en castellano esto de "adults" nos suena a peli sueca) y a sus amigos. Ayer fuimos a comprar las tartas para los ninios y las latas de galletas (chocolate y shortbread, y felicitaciones, he logrado evitar la lata con forma de símbolo Londinium 2012) para "los adults", y Mini iba con las revoluciones a 11. "Tres mordías", me dice. "Qué es mordías, Mini?" "Mordías, mordías!!!" repite frustrada.... "ahhh-ya caigo- tres días más o three more days... no me mezcles el inglés con el castellano".
Maniana, jueves 9 no podré divagar (en realidad tampoco hoy, estoy procastinando), porque estaré terminando La Maleta Más Difícil del Mundo, o cómo empacar para dos semanas potencialmente glaciares y la última bajo la palmera. No había dicho que me voy de vacaciones?
No es que lo haya ocultado activamente, es que hasta hace nada, nadie sabía dónde íbamos a parar. Los destinos vacacionales suelen ser una mezcla de recomendaciones, lecturas, fantasías extranias que ya no recuerdas de dónde vienen. Y este anio nuestro objetivo ha ido cambiando como solo puede cambiar un destino desde tu sofá. De esto ya tenemos historia: todo planeado para ir a Nepal hace unos anios, la guía sobre la mesilla y entonces, un email de una amiga del Peda que nos intenta animar con sus fotos: mujer blanca soltera con mochila de 50 kgs, botas de trekking, y una cuesta del 10 de fondo. Nos miramos y supimos: NO. Aún tengo la guía, impoluta, en la balda.
En este viaje, la primera noche de planificación en este sofá desde donde escribo estuvimos en Namibia, pasamos a Sudáfrica, reconsideramos Boston y alrededores. La segunda noche surfeábamos en California, y este destino se quedó con nosotros durante unas semanas. Tanto es así, que dimos la brasa a diversos amigos que han visitado, o que viven por allá en busca de ideas. Vuelo a Vancouver e ir bajando.
De repente, un cambio de planes por imponderables, y acabamos en el siguiente destino: Islandia. Qué bien: siempre hemos querido ir a Islandia, un país como no hay otro, el país del fuego y el hielo, los géiser y, lo que más me interesa, las aguas termales, y el Blue Lagoon. Maravilloso. Compramos la guía, y en este mismo sofá me adentro en las páginas de fotos introductorias tituladas "23 cosas que no hay que perderse". Un géiser, bien, Reijavik, vale, nosequé lago, mmm... y las tres últimas páginas, TRES, (o sea, más de 10 fotos, más de 10 cosas que no perderse) son FOTOS DE PAJARRAKOS! Horribles gaviotas de distintas especies, y oiga, que hay que leerse la letra pequenia, porque los joputas atacan, y hay que llevar un palo, o un paraguas para cuando se lanzan en picado. En fin, que nunca pensé que pondría una foto de pájaros en el divlog, y estos son los menos feos que he encontrado. Islandia is no more.
El Peda va, resignado, a devolver la guía. No puede explicar que han sido los pajarrakos, hay frikis por ahí que están por el birdwatching y también atacan. Nueva reunión en el sofá, yo sigo pensando que las islas griegas necesitan un empujón. Venga, el anio que viene me dejan volver a Grecia, pero por cambiar, un amigo recomienda Escandinavia. "Tenéis ciudades muy bonitas donde podéis pasear, y tomar tés, aparte de una naturaleza impresionante". Bien, lo compramos, sobre todo porque hay vuelos directos a la palmera en la peninsula, donde la última semana veremos a la Yaya y padres.
Así que el viernes 10 es Oslo (para el que hasta ayer no teníamos ni hotel) y desde allí... qui lo sá. Parece que tiraremos hacia el oeste, pero con los Pedalistas en su verdadero medio-the road-esto es una incógnita que depende de variables tan pintorescas como quién conocen en una parada de bus.
Pero divago: todos estos circunloquios ocurren porque no quiero encarar la verdad. Maniana es el último día de guarde de Mini, y cuando volvamos de estos periplos tendremos que Mini empieza el colegio. Y yo maniana quiero comportarme en la guarde, y no hacer de madre llorona que cierra una etapa de su hija. Para disimular, les contaré que los pájaros son los peores embajadores del turismo islandés.
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PS: Tenéis la llaves del divlog para regar y dar vuelta. En realidad, no hay llaves, es un blog okupado (Gracias NáN), y me encantará que siga así en nuestra ausencia. Si de repente descubro que los trenes nórdicos son tan primermundistas como deberían (wifi, mesitas y entertainers infantiles) igual podré colgar alguna cosa (di-postales), para que la okupación se entretenga. Pero a saber. Os echaré de menos, y seguro que sufro ese proceso de otros anios de sentir que el blog es un suenio. Volver y encontrarlo aquí es siempre una gozada.
Un abrazo divagantes, nos vemos.
di