A todos nos encantan las casualidades literarias. Hay algunas totalmente redondas y otras un poco más forzadas: una tenía más o menos la edades de Hans Castorp y Ana Ozores al leer las respectivas novelas-pero más o menos-, o estuvo en el "
London City" de Buenos Aires poco después de haber terminado "Los Premios". Mi principal verdadera casualidad redonda ocurrió cuando empecé "
The razor's edge" ("El filo de la navaja") de Maugham en el Hospital de St.Thomas, y allí justamente comenzaba la novela. Estas vacaciones he tenido también una de esas casualidades redondas que, según diría Sábato, no son casualidades porque no existen.

Y también he tenido de las otras, de las pequeñitas, de las "forzadas". Por ejemplo, tengo una conversación con la Fashion sobre las hermanas Bronte, ya que ha ido a ver la versión de Andrea Arnold de "Cumbres" (que aún no he visto, pero tras la magnífica "
Red Road" de la directora, pienso que promete). Hablar de las Bronte siempre acaba con el eterno debate Austen y es que, divagantes, no soy fan. Solo he leído una o dos de sus novelas (las famosas, las de Mr Darcy) y no me lograron interesar lo mas mínimo, igual que no me interesa "Sex & the City": maneras más o menos sofisticadas de explicarles a las chicas cómo encontrar marido. Y poco más. Austen no ofrece una descripción sentida o incisiva de la sociedad de la época como puede hacer George Elliot, ni profundiza en los personajes como hacen las Bronte. Sin embargo, primera coincidencia, totalmente inesperada, en al catedral de Winchester me encuentro con la tumba de la autora (a la derecha). Jane Austen descansa aquí.

Seguimos nuestro camino hacia el sur, buscando el mar. El tráfico en esta pequeña isla puede ser a veces monstruoso, y una se entretiene haciendo fotos por las ventanas. Esta me gusta, estamos cruzando el New Forest, y nos encaminamos a la isla de Purbeck (que es en realidad una península). En esta zona vivió y escribió una escritora que aquí tiene mala fama personal, pero que desde luego marcó a una generación de niños lectores que teníamos todos sus libros:
Enyd Blyton. En especial su colección de
"Los cinco" ("The famous five"), donde todos aprendimos lo que eran los
shorts, la cerveza de jengibre (la
ginger beer, a mí no me gusta), el pastel del carne (
meat pie, ditto), y donde muchas niñas de mi generación, como ya he divagado otras veces, encontramos en George la niña perfecta para identificarnos. George quería ser niño, trepaba por los árboles, era valiente y tenía un perro que era lo más (Timmy). Pues bien, Mrs. Blyton parece que se inspiró en el castillo de Corfe (abajo)para crear el famoso castillo medio derruido de la isla de Kirrin, que es testigo silencioso de la mayor parte de las aventuras de Los Cinco. Gran momento el verlo así...


Aunque el referente literario de la zona, que parece tocó todo Dorset, es
Thomas Hardy. Esta lovely casita no era la suya, pero seguro que en una parecida se inspiró para su famoso baño de lágrimas "
Tess of the D'Urbervilles" ... Por favor, desde la Casa de la Pradera no se vio dramón similar. Puede ser mi excusa para haberlo dejado así, sin contemplaciones, hará ya unos años, en concreto en mi primer trimestre de embarazo. Época funesta estas semanas en mi excel lector ya que abandoné tres libros de renombre seguidos: el mencionado dramón Tess, "
Women in Love" y "
The golden notebook". Fue esto una coincidencia o que mi mente estaba a otras cosas?
Pero por fin, mi casualidad redonda, que pasa por el libro que estoy leyendo en estos momentos: "Howards End" de E.M. Forster, un escritor que ya he dicho otras veces me encanta. Porque retrata perfectamente una manera de vivir con un punto ácido, crítico y que hace pensar. Con Forster te pones a subrayar sin darte cuenta ("Tenía la crueldad de la juventud", es la última), y seguro que hay pocos escritores que hayan hecho tanto por la lucha de clases como él: de una manera tan amable describe la injusticia que es imposible ponerse a la defensiva. Entonces, da el toque final, y acabas pidiendo la Revolución. Pero divago. Una de las amables Aunties de su novela habla de dejar Londinium cuando haya solventado unos asuntos, porque lo que de verdad necesita (tras su agotadora vida) es una vacación en su balneario habitual en... Swanage! Y dónde esta el Bed & Breakfast desde cuya cama estoy leyendo precisamente esto? Bingo! Y esto de abajo es Swanage, y sí, soy muy brasas, mis acompañantes lo saben.
