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11 octubre 2026

La hija pródiga vuelve el finde: "A Tale of Manchester Life" ["Una historia de la vida en Mánchester"].

 Este fin de semana ha vuelto Mini de Mánchester por primera vez desde que la dejamos allí el 17-18 de septiembre. Mi curva de aprendizaje sobre el mundo universitario británico está en lo más alto: cada día hay nuevos sintagmas del inglés que desconocía, impregnados de sociología barata y antropología de garrafón que no puedo esperar a compartir aquí.  

"Y el sexto día,
Dios creó MANchester"

A los estudiantes de primer año se les llama "freshers" y viven en los "halls" que describí en aquel divague. El segundo año ya pasan a vivir en pisos, pero este primero les sirve para hacer amigos, sobre todo en su hall. Ya conté que tienen una sala comunal y un bar -además del comedor- donde un equipo llamado ResLife organiza actividades a diario: una noche, karaoke, otra Abba, y suma y sigue. Nunca me han gustado las cartas, y a saber a qué juegan, pero es otra actividad del salón comunal ese. 

Aparte, como es una ciudad muy universitaria, estas primeras semanas han tenido ofertas para entrar en los clubs (discos), o para comprar ciertas cosas.  Las fotos que incluyo las he sacado de su IG, no me las ha compartido. En esta primera ya hay calabazas, y parece que la semana de Halloween en cuestión va a ser de fiesta diaria. 


En su grupo de amigas hay inglesas, pero también australianas y yankis. En su planta hay muchos estudiantes de China. Tienen fama de retraídos, empollones y, en general, de no hablar inglés.  Todos estudian ingenierías, cosas aeroespaciales, ciencia hardcore. En su clase [recordemos, Literatura Inglesa], con casi todos blancos. Hay una chica china de su pasillo que tiene a sus padres viviendo con ella en la habitación -y sospechan que también a un hermano. Cuando entran a la cocina y han estado ellos, el olor de lo que sea que han cocinado es terrible. Detecto un pelín de incoherencia cuando tuvimos que escuchar las loas a un piii Chow Mein en una estación de buses mexicana. Le recordamos que, aunque sean chinos, también es racismo. 



Un clásico -que todo el mundo en el curro me está preguntando- es si ya ha tenido la "freshers flu" -la gripe de los freshers. Al principio, mientras sus amigas iban cayendo una tras otra, se creía inmunizada porque recientemente pasó la "Interrail Flu". Pero claro, acabó con el susodicho catarro, y verla tan mal en la distancia fue de lo peor de estas semanas. "Toma paracetamol, bebe agua, cuánta fiebre tienes". Pero en cuanto se le acabó el poco paracetamol del botiquín que le dejé, por supuesto no iba a comprar más, ni a comprar un termómetro, que se me había olvidado meter. Nota: este fin de semana se ha llevado uno nuevo, y paracetamol. Esta imagen de abajo me recuerda a aquella escena de "Trainspotting": "el baño más sucio de Escocia".


Es curioso que aunque empieza a conocer a gente de su clase, las mayores amistades son con la gente de su hall. El Peda y yo le contamos que, como ambos estábamos en casa de nuestros padres, los amigos que hicimos en la uni eran casi exclusivamente de nuestra carrera- aparte de algún amigo de un amigo. El Peda rememora cómo con este grupo de clase -todo chicos, son vasconavarros- quedaban en la biblio por las tardes y así "se animaban estudiar". En mi carrera era todo mucho más individualista, y yo en la biblio solo conocí al Náufrago Ro que era todo menos un animador para el ídem. En la imagen de abajo vemos un civilizado café que se tomó con una compa de la carrera en un receso. Nota: ha conocido allí a dos andaluzas de intercambio [no sé si con el pii Brexit, se le puede llamar Orgasmus todavía]. ¿De qué ciudad, querida hija? Y ella, "Andalucía, no es eso una ciudad?" Lloro. 


Otro concepto similar al de la "freshers' flu es el "flatcest" y viene de la combinación de "flat" (piso, halls en este caso) e "incest" (incesto). O sea, tener sexo con alguien que vive en tu edificio o piso. Es algo a evitar porque luego vives innumerables situaciones "awkward", incómodas, loquesea. Cuando se le pregunta disimuladamente por los chicos, la respuesta es "meh" y "no me gustan los cortos y los altos son feos".  Mini, no se dice "cortos", se dije "bajos"; en castellano ser corto significa otra cosa. Ah vale, probablemente me olvide. Nota: esta niña necesita un año de inmersión en la península, ¿o no? 

Aquí un par más de ejemplos de la "vida en los halls": desde Alfie, uno que puso un cartel en su puerta con teléfono y todo -ya es amigo- hasta una "tía muy rara", que envía mensajes al grupo quejándose del robo de su zumo de mango, que le paguen las £3 que costó porque "lo necesita para tomar su medicación". A Mini también le quitaron unas latas de bebida carbonatada que le habían regalado en un evento de freshers: es la jungla ahí fuera, amigos: no sé si apelar a la fibra sensible de la medicación ablandará al ladrón.  



Aún me estoy riendo con esto: según Mini, cuando se oyen petardos en Mánchester, son camellos que indican la localización a sus clientes para que vayan a comprar drogas. ¿Qué sentido tiene esto? ¿No irá también la policía? Mini desconoce los detalles, pero todo el mundo en su barrio sabe que ese es el código.  Le pregunto a la IA de turno, que asegura es una "leyenda urbana", no solo de Mánchester, sino de otros países anglosajones. Una posible explicación, me digo, es que pronto es Bonfire Night y empiezan con los petardos un mes antes- habrá que observar si siguen tras el 5 de noviembre. También me río cuando pone un WhatsApp desde el cuarto de la lavadora toda fastidiada porque acaba de pagar las £3.10 y se ha olvidado de poner el jabón - no creo que se le olvide más. La lavadora suele ser una fuente de noticias: la lucha por ella es complicada porque si llegas tarde a recoger la tuya "el de detrás tira tu ropa al suelo". Salvajes.  

De sus cuatro asignaturas, el Peda y yo hemos convenido cuáles nos gustaría cursar, a saber: "Literatura e Historia" (el Peda), "Leyendo Literatura" (ambos), "Teoría y Texto" (ambos) y "Mapeando el Medievo" (ninguno). Me da mucha pena que tenga que leer y trabajar "Beowulf", que viene a ser el "Cantar de Mio Cid" anglosajón. Se trata de un "poema épico anónimo en inglés antiguo en verso aliterativo". Se desconoce su fecha, aunque se cree que del siglo VIII al XII -cuatro siglos arriba o abajo, qué más da: no os pilléis los dedos. La obra se conserva en el Códice Nowell o Cotton MS Vitellius A XV y está aquí online y en vivo en la British Library, por donde he pasado justo hoy, ya que está al lado de Euston, la estación desde donde se coge el tren de vuelta. Y ya pasé por allí y divagué hace tiempo sobre otros manuscritos que me emocionaron [de George Eliot, de Oscar Wilde, de las sufragettes, pero ni mencioné este: ¡imperdonable!].



De "Leyendo literatura" están con el de abajo, novela que no conocía, pero si es lectura elegida por popes de la academia mancuniana, habrá que mirársela.

 Una noche que tenía que leer 30 páginas de "Beowulf" para el día siguiente y yo estaba sola en casa me propuso que nos conectásemos en videollamada, y trabajásemos en paralelo: ella leía y yo escribía este blog. Funcionó! Fue un rato muy chulo. 


Hoy, como digo, la he acompañado a Euston y luego me he ido a Coal Drops Yard a mirar unas deportivas. De allí he bajado a pasear por el Regent's Canal, donde está aquella librería en un barco de la que ya hablé aquí: "Words on the Water".  Hoy había una mujer tocando el saxo en la cubierta:


Me he puesto a mirar en unas cajas de segunda mano y ahí estaba esperándome Elizabeth Gaskell, la autora decimonónica que escribió sobre las tensiones en la sociedad industrial que se estaba desarrollando en Mánchester. Pensaba empezar por "North & South", una de las más famosas, pero la que estaba allí era "Mary Barton", su primera. Me ha encantado la tapa y cuando la he abierto, su epígrafe: "A tale of Manchester life". 


Como decía Sábato, "las casualidades no existen". Acabo de dejar a mi hija camino a Mánchester y me encuentro a Gaskell aquí, así que lo he comprado. Y me han puesto el sello del barco. Enseguida escribiré un par de líneas en esta misma página con este "así llegué a ti", para que Mini algún día del futuro, cuando haya olvidado esta anécdota -o sea, el nanosegundo tras habérsela contado hoy por teléfono al llegar-, pueda saber cuándo y dónde este libro y yo nos encontramos. Hasta la siguiente entrega de "A Tale of Manchester Life".


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