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13 julio 2021

"A contraluz" ("Outline") de Rachel Cusk: Metaliteratura, Atenas y cantar "Carmen" en la ducha

Rachel Cusk no lee actualidad, solo clásicos. Podría escribir “lo suscribo” e irme de rositas si no fuera porque el histórico de los divagues, a la derecha, me dejaría en evidencia. Pero puedo explicarlo todo: yo solo leo actualidad cuando me la regalan, y esto es lo que pasó con “Outline” (estooo... "A contraluz" en castellano), la primera novela de la trilogía de Cusk (“Tránsito” y “Kudos” son los otros, que me están esperando), que llegó a mí para mi cumple, sin mucha explicación.

Cusk es canadiense, pero hija de ingleses, y vive en la isla. Había oído hablar de un libro suyo titulado “Aftermath” (disculpen pero de nuevo, mi ambivalencia ante la traducción: “Despojos”) sobre lo que quedó del incendio de su matrimonio, y poco más. Cuando me pongo a leer, sé que “Ouline” está estructurado como diez conversaciones del personaje principal-del que solo al final sabemos, no sin cierta extrañeza, su nombre. Este personaje, la narradora, vuela a Atenas a dar un curso de escritura creativa y va conversando con “vecinos” de asiento en el avión, con alumnos, con poetas lesbianas griegas en bares y con todas esas piezas se vertebra la novela. Que no es para aquellos que quieren que en sus libros “pase algo”: una crítica la ha descrito como “un coro griego que cautiva y repele”, una imagen que le robo (drama! drama!). Túnicas oscuras y voces anónimas tras sus máscaras que a tu alrededor declaman sobre errores, perseverancias, otras maneras, miedos y muerte.

Antes de empezar a bucear en las simas que propone Cusk, un par de momentos de oxígeno cuando sales a la superficie. El primero: si, como la que firma, estás nostálgico de vagar por Grecia, el libro te dará una pequeña dosis, no de mar y casitas blancas, sino de la caótica y maravillosa Atenas, el jaleo, las plazas, el Partenón iluminado al fondo, el calor sofocante, la gente guapa, los frappés helados. El segundo: como todo gira alrededor de la escritura creativa, hay muchas de las conversaciones sobre al acto de escribir, sobre contar una historia, sobre nuestra mirada sobre las cosas, sobre lo que nos hemos fijado en nuestro camino al taller.

La literatura como auto-definición, no solo del escritor, también del lector. Algunos se definen por la imagen que proyectan -y les refleja la mirada de los demás- de su coche, la zona donde viven o la ropa que llevan. Otros, entre los que tal vez me incluyo, tienen sus lecturas como parte de su identidad. Me defino porque leo, por lo que leo, leo luego existo, ese rollo. Somos unos pocos los de esta tribu, pero creemos que somos legión por nuestra endogamia existencial: nos buscamos, nos encontramos y entre nosotros nos validamos. Pero entonces llega Cusk y dice, de su narradora: ya no estaba interesada en la literatura como una forma de esnobismo o incluso de auto-definición; no estaba interesada en probar que un libro era mejor que otro (…) Ya no quería persuadir a nadie de nada”. ¿Es eso el karma del lector? ¿Dejaré de escribir estas crónicas cuando me llegue? Me molesta que use la palabra esnobismo, igual que cuando otros usan gafapasta o culturetas, como si esto fue forzado o impostado, para reconfortarnos en la mirada de terceros. Como si esto no fuera Una Misión (inserte emoji que indique ironía, please).

Rachel Cusk
¿Se podría hacer un estudio de la psicología del narrador? ¿Los hay generosos, los hay implacables, a su bola? “Una historia en la que la verdad es sacrificada por el deseo del narrador de ganar” Conocemos al “unreliable narrator”, esa técnica (el narrador del que sabes no te puedes fiar), pero lo que me ha interesado aquí es el “deseo de ganar”: se trata de un narrador que por brillar él, no te lleva de la mano, que te enseña unos fuegos artificiales espectaculares, pero tú permaneces impasible en la acera, buscando el jersey porque hace frío. A partir de ahora me voy a fijar en esta penia; de momento pienso en Borges,  gran escritor supongo al que yo no le sé seguir el tango. ¿O puedo, a partir de este concepto, decir que "no soy yo, sino él" (it takes two to tango) que a toda costa quiere ganar, y de esa manera a muchos nos ha perdido? Tal vez esto sea una bobada, pero aseguro que en terapia de grupo sería aplaudida.

“La gente interesante son como islas. No te los encuentras en la calle o en fiestas; tienes que saber dónde están e ir allí con cita”. Sonrío cuando me encuentra esta frase pensando en el “Centro de Saber”. Me he tropezado con gente interesante en la calle, generalmente en ese estado mental especial llamado “el viaje”, en el que se está preparado o quizás buscando llegar a esas islas que son los otros. No sé si en fiestas (hace tanto que no voy a una), pero quizás. También aquí, en el éter. Últimamente, sobre todo en el éter.

Decía William James, el psicólogo clásico que al final, nuestra vida se resume por “aquello a lo que decidimos prestar atención”. No sé si lo releí recientemente a propósito de la competición salvaje hoy en día por nuestra atención, ese bien que todos, desde influencers hasta políticos, necesitan para -breaking news- venderte algo. Cusk le da la vuelta y nos habla de momentos de “no darse cuenta de algo”, precisamente de no prestar atención: “uno forja su destino por aquello que no se da cuenta o siente compasión y la vida es una serie de castigos por estos momentos de despiste”. Pero también habla de gente a la que nunca habían logrado “distraer de la realidad de sus propias vidas”, en concreto a un grupo de mujeres polacas a las que les dio un curso de literatura, para las que los libros no eran una distracción, como para nosotros, sino una tabla de salvación. Mujeres planas, con mala piel, peores dientes, de zapatos feos y cómodos, y vida dura, aferrándose a la literatura desesperadamente, como decía Bolaño en este fantástico pasaje. Para algunas mujeres, sus hijos son la única posibilidad de creación de su vida: pero un hijo nunca será una creación, a menos que una se convierta en una de esas madres patológicas, de las que aún queda alguna, de esas que viven a través de sus hijos. Error tras error. "El éxito te separa de lo que conoces, mientras que el fracaso te condena a ello". Viajar vs. quedarse.

Ah, la literatura: “esperamos de la vida lo mismo que de los libros” dice uno de los personajes. Al principio de su matrimonio todo era progresión: casa, coches, viajes, estatus social, más amigos, “incluso la producción de hijos se sentía como una parada obligatoria en ese enloquecido viaje”. ¿Quién no ha sido testigo de este proceso? Pero cuando se acaban los retos, los logros… el viaje se ha autoextinguido y uno empieza a sentir el vértigo de estar estático, sin rueda en la que correr. No hay proyectos no hay lugares. Y entonces, la clarividencia:

“este sentimiento como de enfermedad de la inmovilidad que ambos interpretamos erróneamente como que ya no estábamos enamorados. Si solo hubiéramos tenido el sentido común de haber hecho las paces entre nosotros y haber empezado con la proposición honesta de que éramos dos personas no enamoradas pero que no querían hacerse daño (…). Pero en lugar de eso, lo vimos como otra oportunidad de progreso, solo que esta vez el viaje que emprendíamos juntos era de guerra y destrucción”.

Ya decía Tolstoi, las familias infelices lo son cada una a su manera (las felices se parecen, no sé), pero imagino muchas familias rotas por nada especial, sino por este proceso de aversión al no-hacer-nada, a mirar con vértigo al otro lado del sofá, al no soportar lo que te devuelve el espejo que describe Cusk. “El horror real de la paz, cuando no busca remover las cosas por miedo al aburrimiento, tal vez miedo a la muerte”. Es la expresión del self-improvement, actualización personal, del encontrarse a uno mismo (tras largas relaciones, ¿quién eres? ¿Qué serías sin esa otra persona?), del tardocapitalismo, postureo, TDHA, espíritu runner. “Mira por la ventana a las mujeres corriendo en el parque, siempre corriendo, y se pregunta si corren hacia algo o de algo. Si se queda un rato se da cuenta de que simplemente corren en círculos”. (Nota: Vale, metáfora manida, por la que admito cierta debilidad).

Y sigue Cusk con su machete despedazando las relaciones, o al género humano. La mujer que descubre que su marido debe estar teniendo un affair porque, exudando la energía propia de enamorado que ha cruzado una línea, está cantando la habanera de Carmen en la ducha

L’amour est un oiseau rebelle
Que nul ne peut apprivoiser
Et c'est bien en vain qu'on l'appelle
S'il lui convient de refuser

Marido cuya “falta de consideración solo se equipara a su falta de mala baba” -un respiro, es una separación más civilizada, pero como dice otro de los personajes de su affair extramarital: “no es atracción hacia esa persona en concreto sino a la excitación general, que es un renacimiento de la identidad y, si se lo plantea, de los momentos más emocionantes de la vida”. Solo le falta decir “no es nada personal” (tras el “no es lo que parece”). Creo que era Oscar Wilde el que decía que, en el amor, es “la niebla lo que hace las cosas interesantes", ese desconocimiento y el proceso de conocer, y así reconocerte, es lo que cuenta. Esa sensación de batalla, conquista, y finalmente tú clavando la banderita en la luna misma-que le bajarías a esa persona sin dudarlo este minuto que has logrado enfocar tu atención, entre tanto ruido. Cusk remata “si él solo podía amar lo desconocido, y ser amado de vuelta de la misma manera, entonces el conocimiento se tornaba inexorablemente desencanto, para el cual la única cura era enamorarse alguien nuevo”.

¿Pero qué ocurre el minuto siguiente tras haber plantado tu bandera, cuando se ha levantado la niebla? ¿O cuando, por el contrario, le bloqueas la ofensiva, levantando sin contemplaciones el puente levadizo? Una de las conversadoras le reprocha a la narradora haber sido demasiado amable en su rechazo de su vecino de vuelo, un viejo que le repelía. Ella usa esas situaciones para autoconocimiento personal: “Solo desde ese lugar de franqueza mutua podía establecer que era ella y lo que quería”. Pero es erróneo entenderte a ti misma por las opiniones de un tío, protesta otra. “Pero es que a los tíos les gusta jugar a este juego y temen tu honestidad, porque entonces les fastidias el juego. Si no eres sincera les permites vivir en esa fantasía”.

Un libro a veces es un imán porque te ves ahí, sobre el papel, reflejada por alguien que vive o vivió a miles de kilómetros o varios siglos de distancia, pero también, frecuentemente, porque aquellos de los que hablan son lo más extraño, lo más alien, lo más en tus antípodas y, a través de ellos puedes vivir otras vidas, aquellas que no podemos abarcar con la nuestra.  Todo esto me ha pasado con "Outline". Próxima estación, esperanza, digo "Tránsito".

La trilogía

11 comentarios:

molinos dijo...

Hello, no voy a leer el divague porque quiero leer el libro primero. Yo leí Despojos y le dediqué una entrada entera...(por si no te acuerdas). Coincido contigo en que despojos es un mal título y más aún cuando lees el libro que trata sobre su divorcio, sobre la separación, sobre ser madre. A mí me gustó muchísimo.

A ver si me acuerdo y busco este.

Di Vagando dijo...

Hey MO, sí, supe de "Aftermath" por ti, no me acordaba de lo de la traducción, pero es muy fuerte. La palabra "despojo" no es q únicamente a mí me suene a vísceras, es q tiene DOS, no una, acepciones de la RAE de esa cuerda q no copio pq dan asco. Y q a ver, soy la primera q me gustan las palabras impactantes, pero si Cusk escribió "Aftermath", el traductor ha sido más traidor q nunca. Porque "Aftermath" además es una palabra chulísima q se asocia a eventos terribles tipo un terremoto, tsunami, bomba, etc, q creo q es lo q Cusk querría transmitir con su título y como metáfora de un divorcio creo q funciona mejor. Bueno, q esto de la traducción es un tema q me toca (por cierto, caí en un divague q me llevó a una serie de NáN en la q hablaba del diario del traductor de Franzen, muy chulo... snif).

Cuando lo leas, ya volverás... para el resto, podéis leer el divague tranquilamente: no hay spolier q valga pq no hay trama, estas son cuatro ideas q yo he sacado pero hay muchas otras.

Hugs

di

Anónimo dijo...

No vale justificar la inacción de serial con otras autoras, y lo sabes. (perdón, ¿es importante que las poetas sean lesbianas?)

A ver, lo de gafapasta y culturetas era muy de molinos (suerte tienes que no lea el post; son alusiones muy graves,….q no te pase ná).

Perdón de nuevo: ¿puedo leer por leer?, porque si nos ponemos intensos la autodefinición la podemos encontrar en cualquier rincón de lo cotidiano: yo soy muy de autodefinirme con las muecas provocadas x una banderilla picante. Probar que un libro es mejor que otro ?? probar???; really Rachel???, qué método de comparación usamos ?,….las ventas?,…la crítica?, ….lo q me sale de en ahí mismamente?. No, de momento no le compro nada a Rachel… y a Bolaño menos (dejé los detectives salvajes después de 250 pag, con toda su supercrítica y ventas: sí, soy lo peor, pero el libro era un pestiño)

Ahhhhh, el enamoramiento y los hamsters corriendo en la rueda infinita. Romper lo superficial, parar y mirarse al espejo,……: ¿no estarás de vacaciones?....
Ahhhhh, las mariposas en el estómago y la vanidad por marcar cruces en el cabecero de la cama; hitos del ego. Por curiosidad: ¿la serotonina crea adicción?.

Concluyendo; que recomiendas outline. A mí me da q la sra es intensita de narices, pero si alguien me lo regala lo leeré,….bueno, no prometo nada: mucho clásico por leer aún.

Anónimo dijo...

Tantas cosas que comentar por el interesante post pero es verano y me da perezon (lo siento pero me ha gustado de verdad)

Ese anónimo va muy acertado

abrazos veraniegos al personal

Elena Rius dijo...

Mmm, no sabría decir bien por qué, pero no me atrae demasiado todo esto que explicas del libro. Quizás llegue el momento en que se me abran los ojos y me ponga a leer a esta autora, pero por ahora, me quedo con los clásicos.

andandos dijo...

Muchísimas gracias por tu divague, pensaré si lo lo leo o no, pero agradezco que tú lo hagas y lo cuentes.

Un abrazo

Di Vagando dijo...

Veamos, ANÓNIMO de las 16:44 (me volvéis loca con los anónimos, conste), voy a perdonarte esto y tus posteriores atrevimientos por esa línea inicial sobre Serial (cómo sabéis tocarme el soft spot 😊). La importancia de la opción sexual de las poetisas griegas la entenderás algún día-yo no hago spoilers, ni que sean de dos mil años.

Ahora nos ponemos seri@s: 1. claro q NO puedes “leer por leer”, no entraré a ese trapo, tú mismo lo dices al final “mucho clásico por leer aún”, y 2. De qué va escribir divagues (o hablar con tus amigos en un bar de libros o pelis o ideas) si no es de persuasión? Pero la narradora de Cusk lo q dice es q ya pasa de eso, yo lo veo como un “tirar la toalla” (una más), me dice algo más de su carácter y… me alegra no estar ahí aún 😉. Pongamos tu ejemplo, “Los detectives salvajes”, yo podría hacer una serie muy despacito sobre ese libro mientras tú lees, y mi reto, q te acabara gustando. Eso es lo q la narradora no hace ya y es una pena ("cosas q hacer en la vida cuando estás muerto" se podría llamar a esa fase). 3. Claro q hay herramientas para hablar de calidad literaria, pero yo no las trabajo, no es mi negociado ni lo quiero (por eso no voy-como queda claro, ja-a cursos literarios/escritura creativa… solo sé si me gusta algo o no. Las ventas no es una de estas herramientas, y la crítica no entendió mucha cosa magnífica en su época…

Y otra cosa: no se habla de marcar muescas en el cabecero de la cama, relee, no es el tema q Cusk toca, a estas edades: tú qué eres, un yogurín?. Ah y uno puede desarrollar adicción a absolutamente todo, incluyendo q las cremas anti-hemorroides y este blog (son sucesos independientes). LOL. Y no me llames a Cusk “intensa”… eso sí q es un insulto y a mí aún no me lo ha llamado nadie en la calle (uno lo intentó en el blog y de frente reculó-creo q está de vacaciones por eso no le cito, lol).

ANÓNIMO de las 21:06, formáis una cooperativa con el previo anónimo, encima jaleándoos entre vosotros? (acertado? como ves, no :)) Vacaciones no justifica pereza, mírame aquí, con gorro al sol y contestándoos, así q ya sabes. Eso sí, me alegra q te haya gustado. Beso pa’ti!

ELENA, la parte metaliteraria te gustaría, por lo menos. El resto no sé… recuerdo q dijiste q no te ibas a leer “The falconer” del q escribí hace meses y a mí me gustó mucho más. Pero vamos ahora estoy leyendo uno q me tiene totalmente flasheada y ese sí q creo q lo voy a recomendar sin fisuras (llevo 100 págs de 400).

Gracias a ti ANDANDOS, yo entiendo q en este divague no he sido 100% clara sobre “si hay q leerlo”, no es un libro q me atreva a recomendar a todo el mundo. Así como “Los detectives salvajes”, sí… 😊😊

Sigo por mi periplo por la piel de toro, bajando… y en serio: no me lo creo, en esta península hay sol!!!!! (tras tres días sólidos de nubes q me preguntaba si había salido de la isla).

Hugs darlings

di

Anónimo dijo...

Hola, soy de anónimos salvajes. Te vamos a okupar el blog por distorsión de nuestras palabras y autoritarismo manifiesto. Tienes tintes de sargento de la legión: no te sientan bien las vacaciones, no estás acostumbrada al sol y se te ha pegado la mala leche de estos lares: Di go home !!!, tu blog nos pertenece.

Di Vagando dijo...

Un momento nuevo anònimo, es usted el portavoz de "Anònimos Salvajes"? O por lo menos el animador/terapeuta de las sesiones de grupo de esas q empiezan "hola soy tal y soy un anònimo salvaje"? Si no, paso de hablar con ud.

Y autoritarismo en este blog guìa y luz de la egalitè y fraternitè??? Retìrelo o atèngase a las consecuencias!

Anónimo dijo...

Somos legión, yo soy sólo uno más. No me intente sonsacar que se le ve el plumero.

Sólo retiraré mis palabras si ud. acepta que distorsiona y manipula nuestros comments que son luz de verdad,...sospechamos que no come carne roja ni bebe vino (así se entienden muchas cosas): confiese.

Di Vagando dijo...

jaja, si sois legión así tipo "Gladiator" a mí ya me va bien. Y qué mejor para ilustrar el concepto de "disonancia cognitiva" (le insto a q meta en míster google) q lo mío con la carne roja, así, poco hecha...

Salud desde donde me encuentro, lugar donde se inventó la cosa y la disonancia les importa un pimiento. :)

di