an

19 octubre 2026

Mini se planta: hemos de salir de Zipolite [Méx16]

Lunes, 27.07.26 - San Agustinillo, Playa Mermejita, Punta Cometa, atardecer en Zipolite

Anoche cuando llegamos estaban los chicos gays en la piscina iluminada dándose claras muestras de cariño. No supimos si estaban en bolas, pero Mini dejó claro que ya no podía más con Cocos.  A mí, por supuesto, esto me daba igual —quién no se ha dado besos en piscinas en la noche—, pero bueno, por la mañana, tras un cónclave pedalista, se decide buscar otro lugar. 


Así que cuando vuelve el Peda de correr -yo he estado todo ese rato bañándome sola, Mini duerme seguro que con pesadillas de lo de ayer- salimos hacia Mazunte, que era de todas formas nuestro destino de turisteo de hoy, con la idea de mirar un par de hoteles
 localizados por internet. 

El primero es "mi lugar en el mundo" - como la peli, pero sin la conciencia social . Yo siempre he dicho que mi chamizo en la playa no estará en primera línea, justo delante: estará arriba, en la montaña, y desde allí se verá el mar. Esto será influencia de las vacaciones griegas porque casi siempre, para bajar a las playas que has visto desde lo alto has de ir por carreteras tortuosas que zigzaguean hasta el mar. Vamos, yo lo que quiero es una adaptación de lo de Virginia Woolf: una terraza con vistas -y ya si nos ponemos una piscina infinita. Ambas cosas tiene Zazil , que es un retiro de yoga en un lugar mágico -e incluyo el enlace al video de promoción aquí para volver a él en algún martes oscuro y lluvioso de finales de enero. 


Pero, ay, Zazil tiene dos problemas: 
le falta aire acondicionado -que con mi neurosis del dengue es un innegociable- y la cuesta. El callejón de acceso da verdadero pavor, tanto que ellos mismos lo confiesan en su web. Dicen que la calle más empinada del mundo es Baldwin Street en Nueva Zelanda [35% gradiente], y la he mirado y esta es peor. No tengo demasiado vértigo, pero esto da vértigo. En fin, sería un sitio genial si tuviera un tren de cremallera, aire acondicionado y ningún hippie haciendo posturas de yoga imposibles que me recuerden mi terrible flexibilidad.  


Pero sí, atención a la piscina: esto era el paraíso. Programa: baño, lectura, baño, lectura... 


Cautivo y desarmado, el ejército pedalista se dirige a la playa de Mazunte por el Dragón Khan [de bajada da tal vez menos miedo] ahora a desayunar en un local en la playa. Este mar es 
impresionante de ver, de escuchar: no me canso de sus olas. 

Haciéndome la milenial, pido una tostada de aguacate...

Las olas de Mazunte son menos fuertes que en Zipolite. Su nombre proviene de la frase en náhuatl "maxotetia" o "maxontetia", que significa "por favor deposita huevos aquí" o "déjame verte desovar", en referencia a la llegada de tortugas golfinas para criar aquí. Hay un museo de las tortugas con un acuario con tortugas enormes y un centro de investigación de las tortugas, pero está cerrado.


Pasado Mazunte, vamos a Playa Mermejita y allí vemos otro hotel. Este está en primera línea de playa, y el acceso es otra pesadilla: en ese caso, el callejón de acceso es el gran cañón del Colorado -temo que se nos encaje ahí una rueda y no podamos salir. Cuando le pregunto al del hotel qué pasó en el callejón, dice que a veces baja por ahí un río y que entonces quedan incomunicados varios días. Miro a los guiris que toman el sol en silencio tranquilos alrededor de la piscina: ¿tendrán esta información? Antes de irnos, nos saluda una iguana:


Punta Cometa también conocida como el "Cerro Sagrado" es un parque natural en una península rocosa, y el el punto más saliente en el Pacífico de México -el Finisterre mexicano, vamos. Parece que hay que ir al atardecer, claro, pero en nuestra línea estamos por allí a las 15:00, en plena canícula y, ¿desde cuándo las horas intempestivas han sido óbice para que los pedalistas suban a un castillo, vean un anfiteatro o hagan una caminata? Pues eso: el caminito mientras hay árboles y es de bajada se tolera. ¿Positivos? Hay poca gente, las vistas son espectaculares y nadie acaba en el hospital. ¿Negativos? Nuestra hija nos odia [y seguimos sin sustituto de Cocos].


Si alguien quiere conocer esta península mejor, he descubierto un doc de 20 minutos, "La esquina del mundo" en el que además hablan de las nefastas consecuencias de las matanzas de tortugas y de dejar a un perro suelto por los acantilados. 



Haciendo de Leo y Kate...

La calle principal de Zipolite está bastante animada cuando volvemos hacia Cocos: compramos unos bollos, Mini pregunta precios de manicura y tomamos unos helados en la playa. 


En la piscina de Cocos están la pareja mexicana del primer día y la mujer, con esa gracia mexicana, describe la jugada nocturna en la piscina como "un puterío". Les contamos nuestro fracaso con los hoteles en la zona, y que mañana por la mañana nos vamos a Puerto Escondido, a la aventura, porque la pequeña victoriana no quiere bajar ya a la piscina.

La convencemos para ir a ver la puesta de sol a la playa, y subimos por una montaña que da a la cala de arriba -que descubro ahora se llama "Playa del Amor" [¿qué cabía esperar, aquí en Zipolite?]-, pero decidimos ir a ver el atardecer a la playa grande. 


En la primera parte, pegados al montículo del que bajamos, hay gente y pelícanos pescando: se tiran en vertical, qué feos son. Seguimos caminando y aunque no hay mucha gente, sí que hay algunos hombres en bolas. En la Rough, ya en el 2004 decían que "
su reputación como la playa más relajada se ha hecho legendaria, no solo para el nudismo, sino también por las drogas: es fácil acceder a alucinógenos, marihuana, ácido, aunque no es legal, pero más prevalentes que en ninguna parte de México". Qué buen ejemplo para una hija. 
, 

Mini y su padre se quieren meter al agua y les insisto en que desistan: hay corrientes de resaca muy bestias y los ahogamientos son muy comunes. Nadie me hace caso, se meten un poco pero enseguida oyen un silbato: salgan. 

Me doy la vuelta y es un hombre mayor, con un silbato viejísimo colgado de una cuerda que se cae a trozos. Me pongo a hablar con él y me dice que es un "voluntario" que sale impedir que la gente se meta al agua en días como hoy. Se presenta como "Pepe El Perro" y le elogio por su enorme misión. Mis compas salen fastidiados y dicen que ese hombre ha sido pagado por mí. Whatever.



Ya de noche, nos metemos de despedida los tres en la piscina de Cocos. Igual tendríamos que habernos ido de Zipolite aunque solo fuera porque ya hemos cubierto toda la oferta de restaurantes a los que se puede ir caminando: hoy, un japonés -ramen, crab sushi y yo me planto y unas papas fritas con bacon y queso. Hoy, a la vuelta, no hay puterío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me encantan los comentarios, pero solo una petición: se identifiquen, porfa. No me molestaré en contestar a quien no se molesta en ponerse un apodo, o la inicial de un apodo.

Si comentan en un divague antiguo, lo tendré que aprobar, por aquello de los bots.

Aparte de esto, comenten bajo su propio riesgo, sin moderación. Puede ser divertido.

Nos vemos por los bares.