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10 febrero 2026

Arriba Bad Bunny y Kneecap - músicas que no entiendo

El 28 de junio de 2026 toca Bad Bunny en el Tottenham Hotspur Stadium.  En casa tenemos dos entradas para el concierto y -tras mi performance en el de "Role Model" hace un año- he sido agraciada con no ser la acompañante .  Esta vez le ha tocado al Peda. 



Y digo agraciada porque, por mucho que me esfuerce, no me gusta la música latina. Nunca me ha gustado y creo que, a estas alturas, vamos mal. En el reguetón ni entro: ni forma ni fondo. 

Y digo "por mucho que me esfuerce", porque me encantaría que me gustase Bad Bunny. Todo lo que está representando el puertorriqueño en estos momentos en el mundo es tan necesario: políticamente le está plantando cara al Boniato con Peluka, que a su vez, le desprecia -hay que leer su "crítica", que no representa la grandeza de los EEUU que él grazna, pobre payaso. Benito (su nombre de pila), sigue cantando en puertorriqueño (un día Mini me dijo que estaba mejorando su castellano gracias a él: ay Virgencita que aún me estoy recuperando de, cuando con 9 años la oía cantar "quiero que le enseñes a mi boca tus lugares favoritos"- por si alguien ha estado en una cueva, verso del "Despasito") en lugar de en inglés. Dice que fuera el ICE, que los inmigrantes no son animales, que son personas. Habla de anticolonialismo (de eso va "Debí tirar más fotos", su álbum que siempre asociaré a nuestra semana en la Antártida, digo en NUEVAYoL, -clicka y scroll hasta el final, ahí está él en todo lo alto de Times Sq), de cambio climático. No conforma con los estereotipos macho del reguetón en su estética -no me entren con las letras, que desconozco. En 2019 terminó su tour europeo para volver a unirse a las revueltas en Puerto Rico contra el gobernador que acabó con su dimisión. Y ahora ha hecho el intermedio de la Super Bowl, para disgusto de esa América que nos disgusta a los demás cuando abrimos la prensa. 

Y, mientras veo la actuación y pienso, qué pena no disfrutar esto, me doy cuenta de algo similar que me ocurrió este fin de semana y que nunca habría sospechado. Esta vez fue "qué pena que nunca me haya gustado el rap". Y todo por una peli: se titula "Kneecap" y es una versión un poco ficcionada de los principios del grupo de rap de Belfats del mismo nombre. Dirigida en 2024 por Rich Peppiatt, los actores son los mismos raperos.  La peli es chulísima: piensa en la primera vez que viste "Trainspotting" (Lust for Life!), su energía, su anarquía, su dedo corazón hacia la autoridad. Esta es además muy política, porque el grupo lo es ens us letras (Kneecap era la práctica de los paramilitares del IRA de disparar en la rodilla en plan castigo al que no se comportara): hablamos de Irlanda del Norte, ecos de los Troubles, el reconocimiento del idioma irlandés, la patada en el culo a los protestantes. Nota: uno de ellos fue acusado de terrorismo por apoyo a Gaza. Con la peli te acaba gustando su rap, piensas, y sobre todo te ríes: muy necesario en estos días donde, una vez más, los malos han ganado.


Como ha quedado claro, no soy tu melómana de cabecera, exploradora de otras músicas y sonidos alternativos - supongo que moriré tarareando los éxitos de mi adolescencia. Pero en estos momentos, me encantaría disfrutar de la música del Bunny o del rap de los Kneecap. Ambos están diciendo cosas que necesitamos que sigan ahí afuera. 

 Quieren quitarme el río y también la playa
Quieren al barrio mío y que abuelita se vaya
No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai
Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái



05 febrero 2026

Writer's block -Tercera parte

Esto del bloqueo bloguero me ha pasado un par de veces antes.  Lo sé porque si meto la palabra "block" en la búsqueda salen dos entradas, casualmente el mismo día (17 de marzo), el primero en 2013 y el segundo en 2019. Seis años exactos de diferencia. Esta vez no ha sido  el día de San Patricio, pero también seis años - por no hacer trampas, casi siete. En lo cíclico, esto tal vez sea como en las relaciones. En inglés llaman el "seven year itch" a la insatisfacción que ocurre en las parejas a los siete años. ¿Será este el "picor de seis años" bloguero? Y no será por falta de anécdotas, ideas, crisis varias sobre las que escribir, pero al leer los otros divagues percibo el mismo proceso subyacente: una inquietud, una agitación, un revuelo, que me lleva a descartar todos los temas que se postulan como potenciales. 


Vale, libros no tengo: estoy con uno de 600 páginas con el que a ratos me estoy aburriendo y un par de veces he estado a punto de abandonar. Luego, tras resistir me he felicitado: "ves, Di, como era mejor seguir? Te hubieras perdido esto" (muestra de una de la conversaciones que ocurren en mi cabeza en la que la persistente intenta justificar la decisión a la que bosteza). 

Pero pelis tengo por un tubo, y no solo las que estamos viendo todo el mundo- ya se sabe, estamos en temporada- sino también algunas tirando a rarunas. Solo comentaré un par - ambas recomendadas por unos amigos que querían hacer cineforum. Primera bizarrez: una road movie en la que una mujer disfrazada de mono salva a un suicida que luego desentierra a su padre para sacar su valioso reloj. Se titula "Sunlight" y la dirige la ventrilocua Nina Conti que a mí ya me atrapó hace años con sus sesiones de terapia improvisada, también con mono:"In therapy". Es muy ruda y el humor crudísimo. Y la peli, que parece loca, lo es, pero si lo crudo es lo tuyo, ahí la dejo. Segunda extrañeza: una relación gay de "doms y subs", extremadamente incómoda de ver, titulada "Pillion" (Harry Lighton, 2025). Alucino que en la crítica la describieran como "comedy drama", cuando a nosotros nos pareció de terror. No por el sexo de dominadores y esclavos, que eso es el pan nuestro de cada día (guiño para  mi suegra), sino porque se extiende a toda la vida de los personajes y hay matices complejos. Da, desde luego, para mucho debate. Si alguien la ha visto -anónimos, no!-, que se manifieste. 


Y cositas han pasado por Londinium también: desde una escalera maravillosa pintada por Hogarth en un hospital de 1123 (Barts Hospital), hasta un colegio victoriano abandonado espectacular (¡qué torretas!) que fue también hospital en la Primera Guerra Mundial y sale en el libro con el que dormito, pasando por un paseo nuevo que han abierto por el río que los turistas no conocerán y que solo blogueras oscuras os podemos contar, porque sois cuatro - "D&D: donde los secretos mejores guardados se mantienen". Oh, y será por saraos: en planetarios donde hacía tanto frío que me sentí en Marte, en la House of Commons -con mi amiga Laeti, frente a St Thomas, donde nos conocimos dando a luz hará 18 años el Primero de Mayo- en la que tal vez no nos deberíamos haber tomado la tercera copa de cava. O por compras fallidas: mi preciosa tetera Smeg que no hierve el agua. O por ofrendas votivas de aprendices de brujos que quedaron contentos. 



Y porque no escribo nunca de mi trabajo -aunque sé que me llevaría al estrellato-, esto me daría para divague diario. Nota: para mí el blog es precisamente desconectar de esa parte de mi vida que es un vampiro al que permito que me chupe la sangre solo de día, generalmente. Pero últimamente he pensado en escribir cosas que estoy viendo solo por no olvidarlas. Son dignas de ver: tan increíbles, enloquecidas y reveladoras del mundo en el que vivimos que no puedo permitir que dentro de diez años se hayan disipado de mi mente. No es solo mi profesión la que toma así el pulso del momento actual, porque hay mucha gente que entra en las casas de otros y se encuentran con otros planetas (¿quién necesita planetarios?), desde los fontaneros hasta los trabajadores sociales, pasando por los que desinfectan las camas de bedbugs (hay muchos en el metro, tanto de Londinium como de París). Decía, llevo unos meses metiéndome en casas de la gente por videollamada, y lo que deciden enseñarte es a veces preocupante, otras terrorífico, y casi siempre, hilarante (o no sobreviviríamos). Ha habido gente que ha decidido unirse a la llamada con el papel de aluminio que te ponen para las transparencias en la peluquería - desde la pelu, claro. Otra desde la pedicura. Un par de personas se unieron con lo que claramente era el cabezal de la cama a sus espaldas. He visto a gente decir que la persona de al lado come insaludable mientras se llenaba la boca de chips de la tienda de la esquina -casi las podía oler remotamente. He visto gente con la capucha puesta y otros a los que "nunca les va la cámara". He visto uñas a lo Rosalía tralalá, he visto gente en pijama de ositos -no estoy juzgando, no queráis saber lo que llevo yo de cintura para abajo. He visto, en fin, cosas que no creeríais.


Es así: estoy bloqueada pero hoy he decidido compartirlo a modo confesional, creo que más que nada para retrasar el momento de lectura de mi libro. Dadme una semana que me lo termino y posiblemente eso acabe con esta dura temporada de sequía intelectual, ahora que llueve tanto por todos los sitios. 



28 enero 2026

La supervivencia de los sinvergüenzas

 El otro día me pone un mensaje la divaganta Marisa con un enlace: Héctor (también conocido como Quequé) deja "Hora veintipico".  A este programa me había introducido ella misma cuando esa panda de amigos-de-los-niños, los "Abogados Cristianos", le demandaron porque se sintieron ofendidos por un chiste del Valle de los Caídos. Desde entonces, me enganché y lo escuchaba o veía siempre: eran 20 minutos de humor político ácido, inteligente y automordaz. Pero el domingo su presentador dijo basta tras el acoso de los ultras. Según ellos, "había hecho mofa de las víctimas del accidente ferroviario", cuando lo que en realidad hizo fue una crítica de esos programas carroñeros que solo buscan audiencia a través del dolor de otros. Y no era solo en las redes, el acoso seguía en las calles. 



No es el único: hay un montón de gente de izquierdas asediada por esta chusma.  Parece ser que lo mismo ha sufrido David Uclés -del que aún no he leído nada-, porque se negó a ir a una mesa redonda en la que estaban, entre otros, Pereza Verte (gracias Pantomima full), titulada "En la Guerra Civil perdimos todos". Nuevo intento de blanqueamiento, equidistancia, "hubo atrocidades por todas partes" y similar discurso para confundir. 


 Volviendo a Hora Veintipico, me quedé mal, no solo porque me gusta ese tipo de humor -lo que me he podido reír con ellos- sino por lo que significa: que poco a poco, como una mancha de aceite pestilente y asquerosa, se van extendiendo. No sé dónde vamos, pero cuando veo lo que está pasando en EE.UU. me vengo abajo: ni entro en las ejecuciones en plena calle en Minneapolis, ya solo detalles como que revisen tu historial médico no vaya a ser que hayas tenido un aborto es Gilead, es una distopía, es una pesadilla. 


La semana pasada también anunciaron el cierre de "Tipos infames", la mítica librería de Malasaña que para mí siempre estará asociada con NáN, donde era una institución. Allí nos llevó y nos tomamos unos vinos- parece que su lait motif era precisamente "libros y vinos". Cuando explicaron que cerraban porque la gentrificación había subido tanto los alquileres que no podían permitírselo, también parece que les cayó la del pulpo a ellos mismos, por elitistas: ellos eran los gentificadores!!! Libros y vino!!! ¿Dónde vais, gentuza de izquierdas que leéis libros y miráis por encima del hombro al resto? De verdad, otro asco. 



Mi admirado Rutger Bregman (el de "Humankind") hizo las cuatro Reith lectures este año. Se trata de unas charlas que lleva organizando la BBC (esos otros a los que hay que jalear) anualmente desde 1948 y son presentadas por una figura importante del momento. El primero fue Bertrand Russell, con eso lo digo todo [su tema "La autoridad y el individuo", tan actual], y aquí dejo la lista para quien quiere ver a los ponentes a lo largo de los años. El tópico de Bregman ha sido "Moral Revolution" y las charlas "La época de monstruos" (recordemos a Gramsci), "Cómo iniciar una revolución moral", "La conspiración de los buenos" (ahora que ser malote es lo que se lleva) y "Luchando por la humanidad en la era de las máquinas". 

En "Humankind", Bregman decía que al "survival of the fittest"  (supervivencia del más apto) darwiniano, basado en que los mejores adaptados al medio ambiente tienen más posibilidades de sobrevivir para procrear, le añadía el "survival of the friendliest" (supervivencia del más amigable). En estas charlas habla de la "supervivencia de los sinvergüenzas" ("survival of the shameless"), que se da desde estos matones que persiguen a los humoristas, escritores, periodistas de izquierdas para amedrentarlos hasta los sinvergüenzas de la política moderna. Todos sabemos quiénes son, nos dan vergüenza ajena a nosotros, nos indignan. Da igual. Él afirma que "cuando ya no se puede avergonzar a los políticos, cuando ni siquiera se les puede imaginar sonrojarse, es una clara señal de alerta del colapso democrático".

Estamos ahí, y si toleramos esto, como decían los Manic Street Preachers, tus hijos serán los siguientes. Y como decía Atwood en "El cuento de la criada", "No dejes que los cabrones te machaquen". Y como dice Di Vagando: "No normalicemos a los sinvergüenzas. Porque nos terminarán machacando".

22 enero 2026

"Ríe ahora, pero un día estaremos al mando": Estremecedor y visionario Banksy.

 El miércoles por la tarde fuimos esa buena familia que va a la misa laica, o sea, a una exposición. Pero en miércoles (a menos que sea de ceniza) no canta tanto como ir un domingo: dejamos la membresía de la Tate por las hordas de feligreses que allí nos congregábamos. Casi no se podía andar y lo peor, esos pensamientos intrusivos de "la clase media en su misa dominical". 

La expo no era otra que "Banksy Limitless": sí, en este blog es auténtica devoción lo que tenemos por el grafitero de Bristol. Si metes su nombre en la búsqueda encontrarás un montón de entradas - algunas contestan en sí mismas por qué este antro se llama "divagando al cuadrado".  Hemos divagado sobre la peli "Exit through the gift shop", lo que hizo para el jubileo de la reina, el STOP de Peckham que fue robado,  el del subterráneo del Barbican, la felicitación de Navidad, y cómo no citarlo cuando hemos divagado sobre el arte como mercancía, o simplemente  preguntándonos qué es el arte o cuando visitamos el Museo del Neoliberalismo. Hay más aún más peregrinas, pero las dejo para los espeleólogos. 

En la exposición de ayer había muy poca gente, lo cual es un regalo en esta ciudad. Tal vez una tarde lluviosa y oscura no invita -claro que eso no paró a los turistas a visitar el Museo de Historia Natural, que está al lado, donde pasamos un rato antes porque nos sobraba tiempo. Es terrible, pero desde la peli de Paddington ya no puedo ir a ese museo sin pensar en el peruano y en Nicole Kidman, malísima. Por supuesto, nos ensimismamos con las ballenas: por más veces que vaya, me siguen hipnotizando. 

Pero divago: hoy he venido a poner algunas fotos que tomé en la exposición. Primero porque había muchas obras que no conocía; por supuesto también estaban algunos de los clásicos por los que tengo cierta debilidad y si no queda muy largo, los pondré de fondo. Segundo, porque lo que me gusta de Banksy no es solo su forma, su expresión artística, sino también su contenido, su mensaje político que creo que es más necesario que nunca, especialmente entre los jóvenes. Tercero, porque hay algunas cosas que me hicieron reír, y también vamos algo necesitad@s de risa, especialmente cada vez que abrimos la prensa. 

Esta pared está al principio, en una sala con un trasfondo de muerte (está la de la guadaña en un auto de coche dando vueltas sin parar, parte de cuando montó la imagen especular de Disneyland en "Dismaland. Bemusement Park"). [NdT: Dismal=deprimente, Bemuse=desconcertar] La frase vuelve sobre la idea de que alguien solo muere cuando nadie le recuerda: "O sea, dicen que mueres dos veces. Una vez cuando dejas de respirar y la segunda, un poco más tarde, cuando alguien dice tu nombre por última vez".


Estos globos también eran parte de Dismaland ("Soy imbécil"). No es difícil leer la crítica al consumismo, ya desde la entrada. No quieras, no malgastes (llámenme anacoreta).


Napalm (2004)Este es otro clásico que habla de la sociedad de consumo (el payaso es el de McDonald's, parece)  contrastando con el sufrimiento humano, en este caso el de Phan Thi Kim Phuc, en la guerra de Vietnam. Tiene 20 años, cuando no pensábamos que la guerra nos fuera a afectar: muy pertinente en estos tiempos.


Esta no es solo una metáfora, es que  la hemos visto viajando... 


Otro clásico, pero es una de mis favoritas: "Ríe ahora, pero un día estaremos al mando". Trump, Putin et al: es escalofriante. 



GDP Crisis as usual (2019). Una de sus performances fue una tienda llamada Producto Interior Bruto (GDP). Juega con el "business as usual", pero a lo que nos estamos acostumbrando es a vivir en una crisis todo el rato. 



Love is in the bin (2018): ¿alguien recuerda esta movida? Llevan a subastar su maravillosa niña con globo (abajo) a Sotheby's, y justo cuando se ha vendido por £1m, un mecanismo interior la trituró. Esto no impidió que se vendiera luego por £18.6m. Banksy, como convencido antikapi, no aprueba el mercado que se monta con sus obras. 


CCCP Flower Thrower (2002) [CCCP=URSS en ruso, aunque al Peda le gusta decir cucurrucucú paloma]. No solo tengo colgada en mi casa a la niña del globo, también tengo al "arrojador de flores", que estaba en distintas versiones en la exposición. Es una de sus primeras obras y hay solo unas pocas circulando. Las flores, en lugar de los explosivos, son el arma: resistencia pacífica. 


Turf War (2000). Podría contar alguna cosa de Winston Churchill porque el Peda se está leyendo una biografía sobre él de mil páginas y de vez en cuando, me ilustra; pero prefiero dejaros con su mohicano. 


Ukraine zone (2022). En noviembre de este año, Banksy viajó a Ucrania y pintó murales en edificios bombardeados. Hay toda una sala dedicada a ello.




Royal Courts of Justice (2025). Este apareció en el Palacio de Justicia y se interpretó como apoyo a la gente (muchos de ellos ancianos) que son arrestados por llevar una pancarta en la que pone que apoyan a Palestine Action. Enseguida pusieron un muro metálico y por fin, lo borraron. Aquí no pensaron en sacar pasta: la crítica era demasiado feroz. 


Lenin (2000) y el Che (2003) en patines. No las conocía y las necesito en mi vida. Ya dijo Juanito Comején desde el control en Radio La Granja hace 30 años que el mundo se acababa cuando el capitalismo usó al Che para vender camisetas.



Abandon Hope (2006). Esta sugerencia apareció en el puente de Shoreditch, para todo el que tuviera alguna duda: "Abandona toda esperanza". Lo que me preocupa es que era hace 20 años, cuando no imaginábamos la que iba a caer. 



Sirens of the lambs (2013). Yo siempre estoy buscando el último empujón para hacerme vegetariana, y este camión podría serlo. Pero la carne es débil. 


Este me hizo reír TANTO. Creo que ya he hablado de la psicopatía de la Nené (así la llaman en Albania) Teresa por ahí, así que os lo ahorro, pero la frase: "Aprendí una lección valiosa de esta mujer: crema hidratante a diario". Ay, no puedo. 


Y no dejemos el skincare, ¿qué opinan de la vuelta de tuerca del "porque yo lo valgo"? Fantástico. 


Más anticonsumo: "La alegría de que no te vendan nada", seguido de warholianas latas de sopa de tomate de Tesco. 






Queen Vic (2003). Su visión ácida de las instituciones, en particular la monarquía. No he puesto otras, como la reina con cara de mono. Victoria no sonríe ni en esa tesitura, qué esfinge...


La cabina -otra institución- malherida. 


Y otra (no se respeta nada!)


Festival [Destroy Capitalism] (2006). Y termino con "lo mejor de cada casa" haciendo fila para comprar camisetas antikapi por 30 pavas. No somos nada: el kapitalismo nos ganó la partida y ahora está muriendo ahogado en su propio excremento, - pero no porque hayamos ganado ninguna batalla, ni por supuesto la guerra. Abandon hope. 


Y claro, salimos por la tienda de regalos ("Exit through the gift shop"). No solo eso: se salía y se entraba por la tienda, donde había camisetas, tazas y sudaderas. Y no compramos nada. En su lugar hice un comentario al tal efecto en la pared en la que invitaban a grafitear. 

Porque los monos -las hienas- no sigan al mando, tú sigue, Banksy.

20 enero 2026

Pero yo iré / aunque un sol de alacranes me coma la sien.

 La noche no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tú vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.
Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

Federico García Lorca
(Gacela del amor desesperado, de Diwán del Tamarit, 1931-1934)




15 enero 2026

"El fin de la novela de amor" de Vivian Gornick o cómo parir un divague imposible

Comparto mi dilema: no tengo ni idea de cómo divagar sobre "The end of the novel of love" ("El fin de la novela de amor"). O sea, normalmente, leo un libro y doy mi opinión, pero esto es un conjunto de ensayos de crítica literaria donde Vivian Gornick da su opinión. ¿Qué voy a hacer? ¿Opinión de la opinión? ¿Metaopinión?


Y no porque no la tenga, claro: Gornick es judía neoyorkina -como demostró sobradamente en "Apegos feroces"- luego tiene mucho boletos para estar adscrita a la charanga psicoanalítica. Si a ello le sumamos el hecho de que la crítica literaria frecuentemente cojea por ese lado (críticos: os pierdo el respeto cuando vais por ahí), tenemos que bastantes veces la amiga Gornick disecciona un texto desde esos parámetros. 

Aunque esto no se lo he comprado, otras cosas sí. Además, he sacado un montón de referencias para otras lecturas, así que, aunque sea para que no se me olvide, me he dicho: venga, escribe algo breve. Allá voy. 

La premisa de Gornick es que si el amor romántico sirvió durante más de un siglo como metáfora para explicar el auto-entendimiento, hoy en día (fue publicado en 1997, o sea en 2026 mucho menos) ya no sirve. El enamorarse -y por supuesto, el matrimonio, esa institución - ya no son esos caminos para encontrarte a ti mism@: chic@s, hay que currárselo. En tiempos en los que algunos nos tratan de devolver a esa historia de miedo -las "trad wives" lo llaman- , es interesante leer cómo en la literatura se llegó a la conclusión que llega la autora. Porque según el análisis de Gornick, no se pasó de "el amor os hará libres" (vía el ser esclavas) a "una mujer necesita una habitación propia" directamente, sin dar tumbos, sin autor@s confundid@s: esto fue un viaje.

El libro está estructurado en ensayos separados que hablan de un autor, de una obra o de un tema en el que mete a varios autores.  A algunos los conozco y hay otros que desconocía. No voy a entrar en todos: de algunos pondré solo una cita, en otros ni entraré.  

La mujer para quien el amor solo ya no es suficiente
Este es el primer capítulo, y habla de un autor que yo no conocía. George Meredith escribió "Diana of the crossways", el mejor ejemplo de una "mujer que quiere libertad, sexo, un rol en la vida pública, reconocimiento intelectual", pero la sociedad en la que vive interpreta su independencia como inestabilidad mental, así que finalmente tiene que ser de alguna manera humillada. Gornick piensa que el autor ve el problema -Diana pide algo más a la vida-, pero no sabe solucionarlo en la novela.  

En este primer ensayo también habla de otros clásicos que empujan un poco más: "The house of mirth", de Edith Wharton y "Daniel Deronda", de George Eliot. Tampoco los he leído y ambos me apetecen.  La mejor frase de este ensayo es la cita de Meredith:
"By resisting, I made him a tyrant; by insisting, he made me a a rebel" ("Resistiéndome, le hice un tirano; insistiendo, me hizo una rebelde")
Clover Adams
La define como "la primera salonista", porque su conversación la hacía "la persona más interesante de la habitación" (hoy hay hasta libros titulados así...). Estaba casada con un tal Henry Adams (hijo y nieto de presidentes de US), y formaban un matrimonio que parecía perfecto. Un buen día, sin que nadie lo sospechara -meses antes había escrito cartas en las que quedaba clara su pasión por la vida-, se bebió una botella de cianuro. Esto lanzaba un mensaje al mundo de que había una parte de ella, la oscura, que nadie conocía. A su viudo no le hizo ninguna gracia, actuó como si ella no hubiera pasado por su vida: no la incluyó en su autobiografía, por ejemplo. Me encanta que el aburrimiento puede ser peligroso: mujeres asqueadas en sus salones, acaban haciendo esas cosas que los maridos ni el mundo esperan. Cuidado con el aburrimiento,  tradwives. 
"In winter 1883, she had become dangerously bored. Everybody and everything were tiresome to her". (En el invierno de 1883, había terminado peligrosamente aburrida. Todo el mundo y todo le resultaba cansino)
 "The unlived life is a little animal in a greatrage, barely permitted of survival. And sometimes not even that. And sometimes, it ends an assasin" ("La vida no vivida es un pequeño animal enfurecido, al que apenas se le permite sobrevivir. Y a veces ni siquiera eso. Y a veces, termina siendo un asesino")
Kate Chopin
Chopin empezó a escribir con 38, cuando se había quedado viuda del dueño de una fábrica de algodón. Diez años después, publicó "The awakening" ("El despertar") descrita como "de tradición europea, más Zola que Zola". No había estado casada mucho tiempo, pero ya descubrió que "el matrimonio era una oposición de voluntades". 
"Una parte de la pareja siempre termina soterradamente, amablemente, suavamente, dominada".
Jean Rhys
En la era predivlog -lloren, no hay hiperenlace- leí "Wild Sargasso Sea", la "precuela" de Jane Eyre, en la que Rhys imaginó lo que había sido la vida de la loca del ático y por qué Rochester la metió ahí. Ya no recuerdo de lo que habla Gornick aquí (leí esto en Belfast, parece que hace un siglo) pero sí que habla de las cartas de Rhys, y atención a la cita que subrayé:
"The letters are the life and the novels are the magic performed in the life". ("Las cartas son la vida y las novelas son la magia realizada en la vida").
Termina el capítulo hablando de ese gran concepto, la  "mujer inestable literaria británica", como la propia Rhys, Virginia Woolf, Antonia White y Anna Kavan.

 Intimidades despiadadas
En esta sección Gornick habla de varias novelas que no he leído: "Sons & lovers" (DH Lawrence), "The unlit lamp" (Radcliffe Hall), "Mary Olivier" (Mary Sinclair), "A rose in the heart of NewYork" (Edna O'Brien)  y una que sí: "To the lighthouse" ("Al faro") de Virginia Woolf. De todas estas quiero leer a Edna y también ver el documental sobre su vida de 2024 de Sinéad O’Shea, "Blue Road: The Edna O’Brien Story".

La frase de este capítulo que incluyo es una que viene tras muchos párrafos de psicoanálisis, así que cuando llegas a ella te sale espuma por la boca. Pero merece la pena:
"The task implicit in all loving relations: how to connect yet not merge, how to respond yet not be absorbed, how to detach but not withdraw." ("La tarea implícita en toda relación amorosa: cómo conectar pero no fundirse, cómo responder pero no ser absorbido, cómo despegarse pero no retirarse y abandonar". 
Hipoglucemia a medio divague
Como no divagué del libro nada más leerlo (las crónicas del viaje llamaban a mi puerta), ahora se me ha olvidado casi todo de los siguientes capítulos, que merjo en esta sección hipoglucémica: quiero recordar cuáles he de leer.

Creo recordar que Elena Rius habló alguna vez de Willa Carter, y su "Mi Ántonia" (1918) sobre los pioneros de Nebraska,  especialmente de las mujeres. Dice Gornick que describe su amor a la vida vía la descripción del paisaje americano: no sé si la descripción de grandes parajes es lo mío.

La historia de Hannah Arendt y Heidegger es conocida. Gornick le da una interpretación psicoanalítica, pero la propia Arendt despreciaba el psicoanálisis y a Freud, lo encontraba obsesivo y a medio cocinar, no pensaba que hubiera una realidad que importara detrás de eso. Decir que Freud es una fraude hoy no tiene mérito, pero en aquella época: chapeau Hannah. Te enamoraste de la manida figura del profesor, pero como diría Billy Wilder "nadie es perfecto".

La australiana marxista y con sentido del humor (¿qué hago que aún no la he leído?) Christina Stead y su "The man who loved children" y "I'm dying laughing"
"It wasn't that anger gave the work its power: anger was the work" ("No era que la ira le diera su poder a la obra: la ira era la obra")
Y la cuentista, pacifista, anarquista y feminista (¿qué hago que aún no la he leído?Grace Paley, cuyos personajes "no se enamoran unos de otros, se enamoran de la sensación de sentirse vivos", 

Hombres de buen corazón
Gornick afirma que hay un tipo de historia americana, representada hace 50 años por Hemingway, en la que el narrador es lacónico, duro, pero que en el fondo confía en que el amor romántico le rescate. Dice que los herederos de esta escuela son Raymond Carver, Richard Ford y Andre Dubus. 

De Ford les remito al divague de "The sportswriter" y de Carver sé que tengo algún libro en Vetusta del Pleistoceno, por ejemplo el que siempre me recuerda al rey emético ("Will You Please Be Quiet, Please?"-¿Puedes callarte por favor?), a saber si leído. Pero del que quiero hablar antes de terminar es del que no conocía y me ha interesado: Andre Dubus  (si alguien ahí afuera le ha leído, manifiéstese!). 

Según Gornick, es el más complejo de los tres. Era católico, sus personajes son gente de la clase trabajadora que pese a ser de mediana edad y haber pasado por muchos affairs en sus vidas,  permanecen devotos a la idea del amor romántico. Se resisten a aprender de su experiencia. Me encanta esta descripción, es la vida misma:
"casi no tienen conversación, y muy poca idea de las cosas más allá de sus necesidades inmediatas, comer, beber, follar. Cuando sufren se hacen cosas terribles a sí mismos y a otros. No hay nada que ninguno de ellos pueda hacer para aliviar ese sufrimiento. No se pueden autoeducar para salir de sus vidas. (...) Sentimos a esta gente tan atrapados en sus vidas que entran en nosotros".
No sé cómo he llegado hasta aquí, no daba dos duros por este divague, pero por lo menos tenemos anotadas unas cuantas citas para soltar en esa fiesta y sonar "como la persona más interesante de la habitación" y unas cuantas referencias que prometen, que seguro algún divagante agazapado habrá leído y esto podrá ser una fiesta de camisetas mojadas, a lo divlog. Les dejo con Gornick:
"Today, love as a metaphor is an act of nostalgia, not of discovery" ("Hoy, el amor como metáfora es un acto de nostalgia, no de descubrimiento")


01 enero 2026

Así se imaginaban Londinium hace 100 años (Feliz 2026, divagantes!)

Los carteles del metro de Londinium (el Tube) son muy chulos y en especial los vintage. Hay una exposición en estos momentos en el London Transport Museum titulada "Art deco: the golden age of poster design" (Art Deco: la época dorada del diseño de posters) - se pueden ver algunas aquí.

Pero hoy vengo a hablar de uno en particular, que fue publicado justo en 1926: el autor fue un artista de publicidad llamado Montague B. Black. 

Black imaginó Londinium 100 años después, en 2026, tal que así:


Una ciudad que parece sacada de Blade Runner con todo tipo objetos voladores por el cielo (justo hoy el Peda ha visto seis aviones a la vez, pero lo del dirigible aún no). Rascacielos que me recuerdan unos al maravilloso Palacio Salvo edificio de Montevideo, otros a los art deco de Nueva York, dicen que hay uno que podría ser el Walkie Talkie (no lo encuentro). Y, por supuesto, el icónico símbolo del Tube en la parte inferior izquierda, que pensaban que en 2026 igual no sería usado porque todas tendríamos nuestro platillo volante para navegar por ese cielo rojo - debe ser la puesta de sol, que las tenemos bien bonitas por aquí.

Hoy empieza 2026: por un año lleno de atardeceres y amaneceres rojos, de cantarines ríos de montaña, de salud (pública), de risas que te dejan cosquillas detrás del esternón, de playas de piedras con fondo transparente, de olor a magdalenas en horno de pueblo, de libros por un tubo, de sandía magenta, crujiente y fría, y de abrazos largos largos.

Feliz 2026, divagantes.