22 de noviembre de 2012

En lo que Dickens se equivoca (Oliver Twist II)


Como divagábamos ayer, Oliver Twist es un libro maravillosamente escrito, que se encuadra en aquello de la "novela social". Pero yo empecé y terminé el divague medio increpando, nada menos que al Fantasma de las Novelasvictorianas Pasadas (digo, a Dickens), que en algo se había equivocado.

Charles Dickens era el segundo hijo de un padre que acabó teniendo tantas deudas como para dar con sus huesos en la cárcel. A los doce años, tuvo que dejar el colegio para trabajar doce horas al día en una fábrica de betún para zapatos, cerca de la estación de Charing Cross. Las dantescas condiciones de trabajo (demos libertad a la imaginación, las actuales sweatshops un lujo asiático), dejaron una huella clara en la memoria del joven Charles (hoy los sicólogos hablarían de "trauma temprano", probablemente). Y si tienes el don de la escritura, qué mejor manera de exorcizar esos fantasmas que contándolo al mundo. Por tu propia catarsis, pero también para llamar la atención sobre un tema que quieres deje de pasar. En sus notas autobiográficas, Dickens describe las condiciones infames del lugar, infestado de ratas. De uno de los chicos que trabajaba allí tomó el apellido para llamar al judío Fagin.

Dickens describe el nacimiento de Oliver y la muerte de su madre, y de cómo Oliver comienza su vida en una Baby Farm. Este término describe a los que acogían un bebé (podía incluir ser ama de cría) o un niño a cambio de pago, y se inició en el final de la época victoriana. La gente que hacía esto podía recibir cantidades de una manera regular, o bien una cantidad mayor al coger al niño. El verbo “acoger” no hacía justicia, porque eran lugares todo menos “acogedores”. Los abusos e infanticidios abundaron, particularmente en el segundo caso, que era un “coge el dinero y corre”. El paseo de "Ghosts of the Old City" explican en unas cuantas esquinas, que “aquel fue el lugar de ejecución de tal mujer, que había acabado con tantos niños”. El concepto de "Baby Farmer" tiene, por supuesto, una pésima reputación aún en este país, aunque también incluyera la adopción y el fostering (actual acogida), antes de que nacieran las leyes a estos efectos, instigadas por las críticas desde el British Medical Journal.
 
Así que en un ambiente como el anterior crece Oliver Twist hasta los nueve años, en el que se lo llevan a una workhouse (un asilo para pobres), donde le hacen trabajar cogiendo estopa pero donde solo aguanta seis meses. Los niños deciden que uno de ellos ha de ir a pedir más comida y le toca a Oliver. La osadía le sirve que casi le manden de chico de deshollinador (aquí Dickens aprovecha para criticar la práctica de usar niños pequeños, que podían escurrirse por las chimeneas, pero que pocas veces sobrevivían a la salvajada) y “tiene la suerte” de acabar con un enterrador. Mejor no continúo con los horrores que le esperan a Oliver cuando llega a Londinium y cae entre los colmillos de Fagin, el judío, del que tenemos una descripción perfecta en el anterior divague, y todos sus secuaces, descritos magistralmente por Dickens. Fagin representa el antisemitismo que existía en Inglaterra desde la Edad Media, Sikes la personalidad sicopática, Nancy, la mujer perdida que aún tiene algún vestigio maternal... una panda memorable, digna de ser modelo de un huérfano.

Sin embargo, Oliver, un niño que ha vivido esa miseria física y personal, es durante toda la novela, una criatura ejemplar. Ya desde el capítulo 12 se nos da una pista: Oliver se parece mucho a una dama fallecida de un cuadro, y la búsqueda de su verdadera identidad es una pequeña parte de la trama. Y es que, efectivamente, Oliver era de buena familia y , pese a ser abandonado, abusado, no querido, matado a hambre, maltratado... pese a todo, Oliver es un alma cándida que nunca se rebela, y que de verdad no sabe que la banda de Fagin es de malhechores hasta que está bien metido en ello.

No, Señor Dickens: lo hemos divagado mil veces, el eterno debate nature-nurture (biología versus aprendizaje/entorno). Si un niño viene "genéticamente perfecto" como su Oliver, sometido a falta de amor, abusos y hambre, morderá. Ya lo explicó Zubin en los 60, con su modelo de  "stress y vulnerabilidad". Es increíble que Oliver no esté cabreadísimo con el mundo: los niños maltratados, lo están. Y no solo eso: sorprendentemente, los maltratadores han sido, en un alto porcentaje, maltratados ellos mismos. Pero igualmente, un niño que viene con todas las predisposiciones genéticas en su contra, con amor, confianza y dedicación, tiene muchas posibilidades de no acabar en el arroyo al que parecía predestinado. De todo esto hablamos a partir de la película "Tenemos que hablar de Kevin""What I loved" y "La neurociencia transformara la ley"

Con ello quiero decir que tus genes, tu biología, interaccionan con tu entorno, no son dos compartimentos estancos, como parece indicar Dickens. Evidentemente, Dickens usa muchas técnicas para lograr sus objetivos: la primera y más básica tocar la emoción del lector. No olvidemos que la gran mayoría leía sus novelas por entregas, y a la masa no le gustan las múltiples gamas de grises, sino el blanco y el negro. Para vender el abuso de los malos, qué mejor que un niñito rubio de clase alta siendo comido por villanos empobrecidos o segregados por siglos. La reflexión no va más allá: el judío es un reptil porque todos los son, Nancy es vil pero protectora y maternal, como todas las mujeres, y, bueno, hare una concesión con la sicopatía de Sikes como “natural” porque el 1% de la población tiene esos rasgos. Pero las cosas son más complicadas, y los niños rubitos de las clases privilegiadas tambien pueden estar en ese 1%.

En eso se equivoca, a mi juicio, Sr. Dickens. Pero qué personajes nos habría dado usted con las neurociencias  y las ciencias sociales de ahora.

21 comentarios:

  1. Se equivoca usted, Señora Di, Dickens actúa así no solo porque escribiera novelas por entregas y necesitara lectores, sino porque era un hombre de su época y la claridad de la ciencia y el pensamiento actuales sobre genes y sociedad no existía.

    Una de las lecturas más recientes sobre el tema de la estratificación ha sido en una entrevista a David Foster Wallace. Como sabes, estudiaba filosofía, especializado en filosofía de las matemáticas, pero por necesidades curriculares, necesitaba otros estudios y eligió “Narrativa”. Con el tiempo sintió una indeterminación, como consecuencia de la cuál presentó dos tesis de fin de carrera, una de matemáticas (que se llevó los mayores premios a la excelencia) y una novela. Por eso en la entrevista, el entrevistador y él juegan con el sistema científico y el literario como dos caras de la misma moneda. En una respuesta dice esto:

    “Bueno, esa analogía [dicho de las ciencias pero aplicado también al arte] se viene abajo porque las matemáticas y las ciencias exactas son piramidales. Son como construir una catedral: cada generación trabaja donde lo dejó la última, ambas con sus avances y sus errores”.

    Lo que creo que revela lo que dices es mucho más siniestro: solo podían conmover los sufrimientos de quien hubiera nacido de buena cuna; de lo que se deduce que la sociedad era inmune a los sufrimientos inimaginables de la gran masa de la población. Y no hablamos del pleistoceno: diez abuelos hacia atrás, nuestros antepasados vivían ahí, en un lado u otro de la línea. Me acongojo.

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  2. Dickens debía ser algo parecido a Spielberg, escribía pensando en el lector y creo que en esta novela se dan suficientes pinceladas como para intuir el pensamiento de "que sepáis que puedo llegar a la mayor devastación, pero por hoy me voy a contener". Miraba al negocio más que a la realidad de la trama y creo que era plenamente consciente. Y le fue muy bien y todavía está entre nosotros.

    Saludos

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  3. En realidad sí que existían teorías científicas "de moda" a las que Dickens no era ajeno, como el darwinismo social de Herbert Spencer, del que hablamos el otro día, o las teorías fisiognomistas de Lavater y sobre todo, de George Borrow, que aseguraban que determinados rasgos faciales podían determinar el comportamiento de un individuo. Así, la "cara de judío" te predisponía a la avaricia, y se escribieron ríos de tinta sobre facciones psicopáticas. En general, la gente no se atrevía a descojonarse de tales dislates porque "era ciencia" y porque los autores presentaban una batería de presuntas pruebas experimentales que avalaban sus propuestas. El que lo "vió" fenomenal (esto de las fisiognomías que salen el la novela) fué David Lean en su excelente adaptación del libro. Atención a Alec Guiness y díme si no es igualito a la descripción de ayer:


    http://www.youtube.com/watch?v=pigmgUCxg_0

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  4. En realidad, C.S., "modas científicas" las ha habido siempre, desde la Grecia clásica. Y el antisemitismo, que nada tiene que ver con el antisionismo que yo practico, fue, como todos los intereses, causante de ellas.

    Toda ciencia, con los errores que conlleva porque actúa desconociendo todavía datos que se conocerán, pone otra base en la columna y permite mejorar el conocimiento.

    Para ello, claro, debe ser independiente: la ciencia aplicada de las empresas privadas busca el beneficio de estas y solo avanza en aquellos aspectos que beneficien a los que la pagan. No estoy en contra de ella, porque es muy útil y la mayoría de las veces busca la mejora, pero el hecho de que busque "beneficios" le pone una losa en cuanto al avance del conocimiento.

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  5. Naturalmente, NáN. Sólo era una nota a pie de página de tu nota a pie de página para insistir en que todos somos hijos de nuestro tiempo y sacamos conclusiones de los datos que tenemos, que son muy, pero que muy perfectibles. Pero Dickens no es un maestro por acertar en las teorías, sino por conseguir una obra de sublime belleza. Y para captarla entera tengo que darle la razón a Di: la traducción es neceraria, ¡pero nada como el sonido de la V.O!

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  6. Morning nublada, como de Dickens, en la City. NáN, sé que es difícil llegar al final del divague.. pero eso es precisamente lo q estoy diciendo en el último párrafo: qué hubiera escrito el Sr Dickens, un tipo tan incisivo en la descripción, sabiendo lo q hoy sabemos? (q no es tanto, es un camino).

    JAAL, no soy tan dura con Mr Dickens: no sé si quería vender, o dar a conocer SU tema al mayor público posible, ya q lo vivió en primera persona, y Londinium en esa época en cuanto a los ninios debía ser ocmo la favela Rosinha de Río.Bueno, aún queda favela en Londinium hoy... se llama "council states"

    Sí, CS, la frenología y todo eso.. pero no hace falta irnos tan lejos. Hasta hace 4 días la OMS tenía a la homosexualidad como una enfermedad en su catálogo. Es apasionante ver cómo influye el momento no solo social sino científico en la literatura. Escrbí un poco sobre ello hace mucho con la influencia de la psiquiatría de la época en Clarín a propósito de Ana Ozores.

    http://www.divagandodivagando.blogspot.co.uk/2011/01/folletin-decimononico-por-entregas-iii.html

    Totalm de acuerdo con nan en el ultimo tema de la ciencia pública, y la ciencia como un proceso continuo q a saber que "verdades" de ahora nos desmontará, y con CS sobre lo d ela traducción... (peor lo digo bajito sin q se entere nan)

    Muxus divagantes!

    di

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  7. Bueno, no quiero liarla, pero en el último párrafo, que por supuesto leí el divague entero, además del buen deseo de que una máquina del tiempo hubiera permitido a Dickens venir hasta nosotros un tiempo, empaparse de la ciencia actual y regresar para tener en cuenta esa ciencia, escribes "En eso se equivoca, a mi juicio, Sr. Dickens.".

    Y lo que yo digo es que no, que no se equivoca. No podemos sino ser personas de nuestro tiempo. Por ejemplo, no se equivocó mi antepasado que por honor mató a su hija embarazada, impidiendo así una serie de nacimientos, entre ellos el mío.

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  8. ¡También eres fan de Fermín de Pas! (La madre también es buenísima) Pero el nombre que les pongamos a las cosas es lo de menos: me da igual que Fagin sea judío o de Monterrey. Me da igual que Anita Ozores sea histérica o que padezca trastorno disociativo. Lo que me iteresa es que esa gente existe y que te la puedes encontrar en la panadería de tu pueblo ¡y siguen siendo igualitos!
    (Un comentario malvado sobre la regenta: en casa le llamamos "la novela voluptuosa" ¿Os habeis fijado cómo le gusta a Clarín la palabreja? y siempre la pone como algo muy asqueroso y obsceno: como escupiendo mucho primero en la V y luego mucho más en la P y en la T)

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  9. Di, me estoy leyendo el libro
    http://edge.org/conversation/this-will-make-you-smarter
    y he pensado que te va a encantar
    ...metete en esta web si no la conoces.
    http://www.edge.org/

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  10. Mensaje a C.S., alma general salvo que el tema sea dios o los desmanes de los sionistas: Estoy leyendo a Pynchon, muy despacito y des hace tiempo, leí los”reconocimientos” de Gaddis cuando llevaba todavía calcetines de perlé, a De Lillo lo leo siempre que puedo, había conseguido no pensar siquiera en leer el Barthelme y a Barth, porque al fin y al cabo, ¿por que me tengo que leer a todos los yanquis? Pero me has metido el veneno de Barth y el “Plantador de tabaco”. Espero por tu salud física que cuando dentro de unos meses lo lea, me guste.

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  11. Seguro que estoy a salvo (mi integridad física puede correr más peligro por algún misilejo escapado de Gaza)

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  12. No tanto como por los enviados a Gaza.

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  13. NáN, no se trata de q Dickens se supiera toda la neurociencia actual... pero en Ejpaña un Anónimo escribio el Lazarillo (el sentido común indica q la reacción de Lázaro, la picaresca, es mucho más lógica q la de Oliver) o El Buscón, dodne esta claro q el ascenso social por un paria es imposible.

    CS, Fermin de Pas es un tornado y es imposible no pasar por todos los grises del amorodio durante la novela. Es cierto, "voluptuoso"... es uan palabra q asocio con Mesía, q me da mucho repelús. Qué gran novela y qué injusto q sean más conocidas la Bovary y la karenina.

    TXELOS< ya te lo he dihco en el otro divague-voy a mirarlo, ml gracias.

    Uno ultimo, NaN, que estás leyendo de Pynchon? Que reocmiendas?

    muxus

    di

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  14. Ah, Di. En estos momentos, V., de Pinchon, es “mi quinto libro”. Siempre estoy leyendo 4 libros a la vez (de temas que no interesa decir) y luego un “quinto libro”, normalmente gordote, que va de fondo, como premio a las otras lecturas. Puedo tardar mucho con el quinto, pero en ese procuro disfrutar, sin analizar. En este caso, V. es un placer enorme: divertido hasta decir basta. Te copio la descripción que hace de un trayecto de 12 horas en un autobús de la compañía Greyhound (la acción sucede tras pasar la semana de navidad a año nuevo de 1956 en una zona portuaria, con bares infectos, apariciones y estancias en casa de no se sabe quién, alcohol a litros):

    “En el Greyhound iba una pareja joven que, en cuanto se durmieran los demás pasajeros, lo harían en el asiento de atrás; un vendedor de sacapuntas que había visto todas las regiones del país y que podía darle a uno información interesante de cualquier ciudad, no importaba a cuál se dirigiera uno; y cuatro niños, cada uno con una madre incompetente, distribuidos estratégicamente por todo el autobús, que producían balbuceos, arrullos, vómitos, practicaban la autoasfixia, babeaban. Por lo menos uno de ellos consiguió no dejar de chillar ni un solo instante durante las doce horas del trayecto”.

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  15. Joder con el Pynchon, no lo habia oido en mi vida y en una semana lo he escuchado tres veces en tres blogs distintos ...el mio incluido.
    Sr NaN cuentenos algo con su erudicción habitual de este hombre. ¿Di, tu también eres aficionada a él o qué?

    PS_: esto de leer y comentar a destiempo es un rollete porque tienes que ir hacia delante y hacia tras sin control.

    Bss

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  16. ¡Bien! Me das pie para decirte que lo mío no es erudición, sino destilación. Para erudición, la wiki, de la que te copio el principio de la entrada. Solo añadir que todos los nacidos el 8 de mayo tendemos a la sublimidad, el trato hosco y la huida de la sociedad y el convencionalismo. Algunos hemos logrado la oscuridad; otros, como el pobre Pynchon, no lo han conseguido.

    Ahora bien, Chico, como me preguntes quién es Harold Bloom, cojo todas sus obras (o las más gordas), voy alladondestés y te las tiro a la cabeza.

    Dice la Wiki:

    Thomas Ruggles Pynchon, Jr. (Long Island, Nueva York; 8 de mayo de 1937), es uno de los novelistas norteamericanos más celebrados de la actualidad. Se destaca tanto por su narrativa compleja y laberíntica como por su aversión a los medios (sólo se conoce media docena de fotos suyas de estudiante y recluta en la marina). Su obra está compuesta de siete novelas: V. (1963), La subasta del lote 49 (1966), El arco iris de gravedad (1973), Vineland (1990), Mason y Dixon (1997), Contraluz (2006), Vicio propio (2009); y un libro de cuentos titulado Lento aprendizaje (1984).

    Se le considera actualmente como una de las voces más importantes del posmodernismo maximalista. Su novela más destacada, El arco iris de gravedad fue rechazada por el jurado del Premio Pulitzer por considerarla obscena y ganó el National Book Award; ajeno a la polémica, el autor mandó a recoger el premio a un comediante. A la prosa de Pynchon la han catalogado de diversas maneras (paranoica, histérica, densa) aunque no le han negado la trascendental importancia que tiene en la literatura de fin de Siglo XX. Es citado periódicamente como candidato al Premio Nobel de Literatura. El crítico Harold Bloom citó a Thomas Pynchon como uno de los más grandes novelistas americanos de su tiempo junto a Don DeLillo, Philip Roth y Cormac McCarthy.

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  17. Sr NaN se agradece la aportación pero esperaba su toque personal de esencias y no recurrir al pan con tomate de la güiquipedia.
    El tipo así de pronto me cae bien...
    En mi cueva de ali baba he descubierto que tengo: Contraluz, entropia y la subasta del lote 49
    quedo a la espera de seguir sus instrucciones de lectura!!

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  18. Hola pareja, por fin os encuentro aquí escondidos... este va sobre Pynchon al q, TXELOS< no he leído (una de mis múltiples lagunas). El famoso es "Gravity's rainbow", y por eso le preguntaba a NáN, q seguro q dice "No seas loca y empieces por X, empieza por Z". ha intentado hacerlo con Foster wallace, pero para cuanod puso el grito ene lc ielo ya tenía "Infinite jest" en mi estantería, luego Ya No Hay Salida. Precisam, Bloom dice la wiki, NaN, q no gusta de Foster Wallace. pero el tipo tiene a su favor compartir el apellido con Leopold, así cualquiera se hace crítico literario, o escritor. Y NáN, gracia spor la cita del Greyhound, me ha encantado y, habienod viajado en ellos puedo confirmar q todo es, no solo verídico, sino además cierto.

    os abrazo

    di

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  19. Mi consejo es "Leed y multiplicaos en las lecturas".

    Bloom es un gran crítico, pero digamos que de lo escrito hasta los 50 o 60 del siglo XX. De ahí para atrás, muy confiable. De ahí para adelante, ya no entendió casi nada.

    Entendemos que no es un crítico de columnas de periódico y novedades, sino de la historia de la literatura.

    Besos

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  20. NaN y yo sigo con las ganas de que me diga por cual de los libros de mi estanteria de Pynchon empezar. Contraluz, entropia o la subasta del lote 49
    ecdlc en el recreo del curro.

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  21. Es que es un tema sobrevenido. No controlo. Soy un aprendiz. Me he leído el lote 49, hace tiempo, y me pareció muy buena; estoy babeando con V.; y todos dicen que la obra maestra es la del arcoiris de la gravedad.

    Pues léase las 3 que tiene en orden de escritura, en cuyo caso será la del lote la primera.

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