22 de agosto de 2012

Karlskrona: Melville, me persigues

"Whenever I find myself growing grim about the mouth...whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off -- then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball".

Ya sé que he colgado el  primer párrafo de Moby-Dick alguna otra vez. Y lo que te rondaré, morena, si este blog ha de seguir. No me puedo escapar de él. Vamos juntos, somos un pack: la ballena y yo. 

En Karlskrona, pequenia ciudad meridional sueca, el fantasma de Ahab me ha vuelto a perseguir. Al lado del museo marítimo hay un gran almacén todo de madera (cómo se llama un hangar de barcos?) donde hay que perderse entre las traineras, leer sus nombres, tocar la campana, oler el salitre y la resina. Lo mejor de Karlskrona, y como suele suceder, no sale en ninguna guía. 

Como diría Melville, "It is not down in any map; true places never are".









PS: Tiro la toalla con encajar las fotos con blogger creando un collage. Si alguien sabe, help.

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