22 de julio de 2011

Huérfanos: literatura, cine, imaginario colectivo

Un día cualquiera, una se sienta inocentemente con su hija a ver una peli y se encuentra con Mowli, de "El libro de la selva", el ninio abandonado en el bosque del que se cuidan animales y alimanias. Al día siguiente, se va a la estantería a ver qué libro se va a leer ahora y el primero que se postula (léeme, léeme!) es "Oliver Twist". Qué fascinación han tenido los escritores con esto de la orfandaz, concluímos.

"Oliver Twist" se publicó en 1847 y, bueno, lo de Dickens es casi patológico: Pip y Stella en "Great Expentations" son ambos huerfános, y también David Copperfield. Esa época particular en Londinium, donde los niños sin familia en las calles eran una plaga tipo los de las favelas de Brasil actualmente, dio lugar a que diversos benefactores fundaran organizaciones de acogida, algunas de las cuales existen aún hoy en día, como Coram y Barnardos. En el mismo anio que "Oliver Twist", pero cambiando la hacinación urbana por la bucólica campinia inglesa, se publica "Jane Eyre" (Charlotte Bronte), otra clásica huérfana de la literatura, y unos anios más tarde (1876), al otro lado del charco se publica otra novela que para siempre dibujó en nuestra retina el Mississipi: "Las aventuras de Tom Sawyer"... vaya, otro huérfano.

El tema de la orfandad, tal como lo plantean estas obras, siempre me había sobrecogido de ninia. La palabra "orfanato"era terror auténtico. De hecho, uno de los sonidos e imágenes con los que, año tras año, hago aún un reflejo condicionado de nudo en la garganta es el de los "niños de San Ildefonso". Yo no sé si estos niños son aún huerfános, pero desde que me lo dieron como un hecho de pequeña, simplemente me rompe el corazón. Claro que todo este terror habla de lo que era mi visión como hija. Y si me pasara a mí, y si se murieran mis padres. Pero ahora, existe un miedo mucho más atroz, un pánico todavía mayor: y si le pasara a Mini, y si se quedara sin padres.

Hace un tiempo, cuando en alguna noche de lo menos edificante me planteé por algún instante que Mini se pudiera quedar sin madre (la evolución de cierto postpoeratorio no iba precisamente viento en popa), hice lo que haría todo el mundo: desesperarme, llorar, y cabrearme un montón, sin saber bien con quién. Una vez terminado con esto, con el beep beep de los monitores de uno y otro de fondo, comencé a pensar en las múltiples muestras de orfandaz en la literatura y el arte, y en concreto, la orfandaz de madre. No voy a entrar en los cuentos de hadas, donde las pobres Cenicientas, Blancanieves, Bellas (antes de Bestias), etc, no tienen ninguna madre, aunque sí padre, que en las dos primeras se casa con una arpía. Pero es que Disney sigue con la tradición anios después: la narrativa de "Finding Nemo" pasa por cargarse a la madre en la primera escena, dejando a un padre neurótico y asustado en esto de educar (más bien proteger del mundo cruel) él solito a su hijito que quiere nadar libre.

Una de mis pelis favoritas es "Novencento" (Bertolucci, 1976), que tiene como protagonista a uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine, Olmo Dalcó, un partisano que le da el contrapunto a Ricardo, el seniorito interpretado por De Niro. Olmo tiene una mujer tan caniera como él, una de esas maestras con ideas revolucionarias, que muere de parto. Olmo educa a su hija Anita en los valores de ambos. Es una peli imprescindible. Como también lo es "Tasio" (Montxo Armendáriz, 1984). Tasio es un hombre que se niega a doblegarse, y también pierde a su mujer cuando su hija tiene 6 años. Y qué decir de la madre de "Billy Elliot" (Stephen Daldry, 2000), que tiene un corto papel en la peli: hace de su fantasma.

La orfandad en la literatura infantil tiene como misión el hacer que los niños se identifiquen con otros que, partiendo de unas circunstancias muy duras, logran tener éxito. (Otro ejemplo reciente del que podré hablar cuando Mini tenga edad de merecer y me haga partícipe de las pelis o los libros es Harry Potter). Niños que, en el fondo, no lo son tanto porque tienen que tomar decisiones que tal vez no son propias de un niño. La función en literatura/cine de adultos varía. Olmo tiene una relación muy especial con su hija que pasa, de alguna manera "a sustituir a la madre" en el aspecto intelectual. La madre de Billy Elliot sería la única que apoyaría su pasión por el baile, contrapunto del mundo ultra-masculino de su padre y hermano, mineros. O yo-que-sé, estos son mis análisis, cada uno interpretará la función según lo vivido, que es al fin y al cabo lo que hace que un libro o una peli te haga "tocado-y-hundido" o que te resbale.



Cuántos anios resbalándome, si parar particular atención a este batallón de huérfanos en la literatura. Hasta que un par de beeps los trajo a todos de golpe.

9 comentarios:

  1. Me ofrezco voluntaria en el caso de que ocurriera lo peor y la peque pasara a ser huérfana total..., no te preocupes Di, Mini crecería bien feliz ;) (aunque creo que tu madre se la pegaria con super glue al cuerpo...cualquiera la despega jajja).

    El tema de la orfandad es muy recurrente en la literatura, en el cine etc...pero es que creo que da para imaginar mucho y generar multiplicidad de circunstancias e historias; es una base fácil para escribir.
    Tengo que leer Grandes Esperanzas de Dickens...(me encanta este hombre).
    Si, creo que el tema de la orfandad tal y como se nos ha transmitido, generaba antes en los niños (hijos) una preocupación innecesaria...pánico a acabar con cuatro trapos por la calle limpiando zapatos...y aguantando la indiferencia de todos.
    La literatura ha ayudado mucho a esa visión tan terrorifica de la situación: desamparo, pobreza, soledad, hambre etc..
    Ahora los huérfanos de la literatura parece que tienen mejor suerte.

    Besi

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  2. En cuanto tienes un hijo, aún antes, en cuanto te embarazas, suscribes un contrato emocional, generalmente bilateral, pero mucho más unilateral de lo que nos parece, por el cual, se abre ante ti un mundo de posibilidades hostiles que antes no existían.

    Te lo digo yo que tengo a Rey de campamentos echándonos mucho de menos.... ay, ay , ay....

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  3. Yo soy un pobre guerfanito desde los seis años... snifff, he vivido en los submundos de san josé snifffff y ahora busco alguna escritora que me haga una novela sobre mi truculenta vida entre el delito y la maldad urbana...
    ¿Alguna voluntaria?

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  4. Y qué me dices de los cuentos infantiles y las malvadas madrastras, que no sé como no tenemos algo más grave que lo de escribir en un blog

    En la Vida es Bella el final también explota lo chunguito y lacrimógeno del papá que se lo cargan

    Desde luego que está más explotado que una peli de la guerra civil desde el lado republicano

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  5. Que bueno Peter!! Es verdad no hay pelos desde el otro lado...

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  6. Hola, bona tarda.

    NO: me pregunto si realm es una preocupación innecesaria. Tampoco vamos a estar protegiendo a los ninios de todo, yo creo q los enanos no pueden entender lo que significa, así con mayúsculas, perder a un padre, pero me parece q las historias de huérfanos son para dar a los protas esa independencia q no se tiene de ninio.

    TXELOS, es q lo de san josé le quita mucho glamour.

    PETER, lo de la madrastra sigue y sigue. Aquí en Londinium ha habido una q escribió un email incendiario a la futura nuera sobre sus modales, y esta se lo reenvió a una amiga, y era tan tan fuerte, q la cosa se extendió-nunca mejor dicho-como reguero de polvora, y ha sido un hit en lso periódicos esos q dan gratis en el metro.

    DIVA, si abrieras tu abanico ideológico y no vieras sólo panfletos q hacen tus amigos los izquierdosos, habrías descubierto grandes obras como "ESpania heroica" o "Raza".

    Salud

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  7. letrasdelmar.blogspot28 de julio de 2011, 6:17

    de los miles de huerfanos en la literatura mi favorita es la protagonista de ¨papaito piernas largas¨

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  8. Querida Letrasdelmar, perdón por el retraso, peor MIL gracias por la referencia. No la conocía... "Daddy long legs", con benefactor rico al q ella no conoce (ocmo Pip en "Graet expectations").

    UN abrazo

    di

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  9. Hablando de literatura, hay un nicho por explorar, ahora que me doy cuenta. Lo soy yo misma. Huérfanos temporales por la migración...pero la migración de ellos -los niños- que para lo otro ya está Marco (lo odio). Veamos, pareja que tiene hijos en la migración y llegado un momnnto se los mandan a sus padres a su país de origen. Hermanos separados, padres que no se conocen, costumbres distintas, el reencuentro entre desconocidos que tienen que formar una familia, el país de origen que puede ser muy cabrón, España lo fue conmigo hace 29 tacos...Para comprenderme a mi, hay que entender esto, y no es fácil. Lo digo, somos un filón. (Yo todavía no tengo ganas de hablar de esta semana :)).

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