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15 abril 2022

Desayuno con pianista. Penitentes de mentirijilla. Telesilla y Tennyson (IoW2)

 Viernes de Pasión (15.04.22)

Esto es el "observatorio de estrellas"
El ventanal de nuestra habitación da al este, y por entre las cortinas (por si lee alguien que no conoce este básico del UK: aquí no existen las persianas) entra un solazo que indica que el tiempo "va a ser un bonus" (esta frase la oí en un hotel de Gales al poco de llegar a este país, y se ha quedado entre nosotros: "the weather is a bonus"). Nota: la imagen de la derecha es una especie de prisma acristalado de unos 5 metros cuadrados que hay en el tejado del hotel - he leído que esta construcción era algo victoriano "para ver las estrellas". Yo lo he usado como sustitutivo de subir al terrado, cosa que me encanta, mayoritariamente para hablar por teléfono, asustarme con gaviotas (una cámara oculta habría dado juego a mis detractores) y sí, ver las estrellas y hasta la luna que estaba preciosamente llena estos días. Suspiro. 

Volviendo al día, a las 6:15 estoy despierta. Al rato, el Peda se va su autoflagelación (correr) que va más allá de la Semana de Pasión y yo me quedo leyendo. Mini duerme.  Se confirma que hace un día espectacular, tanto es así que me pongo pantalones cortos para desayunar. 

Es casa Doña Concha en Pelion?
No! Es Villa Mentone!
El desayuno en Villa Mentone merece párrafo aparte. Ocurre a tres niveles: restaurante interior, parte acristalada a continuación (aquí se le llama "conservatory") y mesas en una terraza en el jardín. Acampamos allí, junto a la barandilla, con todo ese mar cuyo horizonte está muy alto, impresionante. Hasta le digo a Mini en un arrebato, "buá! esto es como Grecia", y ella "qué va". Da gusto tener a adolescentes que te ponen los pies en el suelo. Pero con un poco de esfuerzo, casi recuerda a aquel maravilloso airbnb en Pelion, Casa Doña Concha, donde nos pasábamos las mañanas desayunando sandía y yogur, e intentando esquivar al bicho (Doña Concha), que esa sí que te contaba su vida. 

Con otro detalle de glamour de dirección-villa-mentone me entra un flashback de "La La Land": hay un pobre hombre (mayor, ajado, no es Ryan Goslin) tocando temas de ayer, de hoy y de siempre en un teclado. Cuando paso por delante hacia el buffet, mientras interpreta "Raindrops Keep Fallin' on My Head", me lanza una mirada desesperada: él querría estar tocando el Concierto para Piano No 2 de Rachmaninov. Yo le entiendo, la eterna dicotomía del artista, ser fiel a uno mismo vs. ser comercial, pero sé que Salma, todo sonrisa benévola con los clientes y ornamentos brillibrilli, lo tiene condenado a un repertorio desde Elvis hasta Elton John, y si se le van los dedos hacia algo clásico -no hablemos de experimental-, le echa a los pavos reales de los zafiros. En esas estamos (nuevo suspiro, el hombre comienza, irónicamente tal vez, a tocar "Piano man") cuando me preguntan si estoy en la fila de las salchichas.

Se está tan bien en esa mesa que nos quedamos un rato cuando ya se ha ido todo el mundo: el Peda tomando el sol, Mini con su teléfono (llega el wifi!)  y yo vigilando a las gaviotas (esto es coña: mantengo la compostura porque esta cepa de gaviotas, por alguna razón, no atacan, pese a tener los croissants ahí delante, igual son más de patatas fritas en playa). 

Oficina de turismo
donde venden "mermelada". Ja. 
Como no tenemos la Rough Guide -guía de viaje-, caminamos al centro del pueblo Shanklin a la oficina de información. Allí hay una adorable señora de cierta edad, tal y como se imagina una a esas adorables señoras inglesas de película que luego asesinan á la Ladykillers. Está claro que es un papel lo que interpreta, porque nos da un mapa pero no parece conocer muy bien la isla donde dice que vive. Como tapadera, vende mermelada de naranaja al whisky y de fresa al champán. El Peda quiere comprar, pero los botes son de medio kilo y  no vamos a ir cargando, le decimos. Pero ella me mira, y ambas sabemos lo que hay. 

El pueblo de Shanklin es un amor, todo con casitas tradicionales de tejados "thatched". Unas imágenes valdrán más que mil palabras (abajo), pero yo no me quiero ir sin decir que ni se os ocurra: las aseguradoras se ceban con esos tejados. Yo cuando renuevo el seguro anual de la casa siempre me alegro de no tener que poner un tick en la sección "Thatched roof". 

Para comérselo

La casita de chocolate


Seguro hay bruja dentro

Sí, lo que ven:
la parte inferior de la cruz
lleva una rueda
Antes de dejar nuestro pueblo, esta imagen de la izquierda. Es Viernes Santo, muerte de Nuestro Señor, y nos encontraos por la calle a estos dos parroquianos llevando la cruz a suponemos una iglesia. Pero atención, fíjense en la parte inferior de la cruz: tiene una rueda!!!! Qué engaño es este? Alguien le puso a Jesucristo una rueda para facilitar su subida al Gólgota?   O gorra con visera, como estos tíos? Chaqueta plumas para mullido en el hombro? Acaso llevaba una botella de Aquarius?  No hay ya solemnidad, y luego que caen las vocaciones. No, lo que se me ha caído a mí es un mito y ver más tarde al cura estirando de la rueda y una veintena de ancianos siguiéndole no ayuda.  

Salgamos de este lugar cuanto antes, por la carretera que va por la costa sur hacia una atracción turística llamada "The needles" (Las agujas). El concepto "atracción turística" debería ser sufiente para quedarnos en los oficios, pero tenemos a una Mini en el equipo a la que el telesilla este fascina. Antes de llegar, nos extasiamos un poco con los acantilados de roca caliza, ahí están:





El telesilla baja el acantilado y de fondo tienes "las agujas", que son un fenómeno geológico que le pregunté a Mini el año pasado para su examen final, pero que afortunadamente para todos he olvidado. Atención que en el telesilla aconsejan "no llevar a bebés en brazos" (aceptan en Babybjorn): en serio? 

Primero vas recto

A estos no les conozco de nada
pero se postularon para la foto

Luego se pone empinado

Yo bajo con Mini, que pone en peligro su iphone por hacer fotos desde ahí, pero sus habilidades psicomotrices superan a las mías. Al llegar abajo está la playa con las montañas de colores, que no se captan bien aquí, pero son. Esta es la Bahía de Alum.

Montanias de colores, dicen


Agujas desde la playa

Luego subes, y caminas toda la bahía, llegando por fin a la punta donde están las agujas con el famoso faro rojo que tenemos todos visto en fotos rodeado de gran oleaje. Al final hay una "Old Battery", una construcción militar que se visita, con mucha información de la Segunda Guerra Mundial. Lo mejor los carteles vintage "cultiva tu propia coliflor", "de verdad necesitas hacer ese viaje en tren?".






En el camino de vuelta vamos a la casa de Alfred Tennyson, que no podemos visitar -para gran alegría de Mini- porque ya ha cerrado. Tennyson era un aristócrata victoriano que fue poeta laureado (un título que les da el monarca y de elllos se espera que escriban algo para ocasiones señaladas: "Oh brexit, brexit! / Nos liberaste de las tontas directivas del continente / que protegían al trabajador") de 1850 a 1892 cuando murió. Muchas de sus frases se han quedado en el lenguaje popular, dice la wiki aunque yo en casi 25 años aquí, aún no he tenido el placer. Las voy a apuntar (disculpas, se me ha echado el tiempo encima y no las traduzco), porque quién sabe cuando pueden ser útiles ("Mi fuerza es la de diez, porque mi corazón es puro", de dices por ejemplo al hombre de la casita cuando vas  a perder el ferry):

"Nature, red in tooth and claw" 

"'Tis better to have loved and lost 
Than never to have loved at all", 

"Theirs not to reason why, 
 Theirs but to do and die", 

"My strength is as the strength of ten, 
Because my heart is pure", 

"Life is brief but love is long"

"To strive, to seek, to find, and not to yield", 

"Knowledge comes, but Wisdom lingers", 

 "The old order changeth, yielding place to new".


Casoplón del poeta laureado Alfred Tennyson

También dijo Tennyson lo de "Si tuviera una flor por cada vez que pienso en ti, podría caminar en mi jardín para siempre". Atención a los jardines de Alfredo, que visito así en plan furtivo: creo que ha pensado mucho en su novia, porque acres para andar no le faltan. También tiene pista de tenis y lo que debían ser sus caballerizas es hoy un "hotel con encanto". 

De vuelta a Shanklin, el paisaje es una maravilla, el mar perfecto y nos las prometemos muy felices pensando en cenar en la segunda recomendación de Salma (un thai). Pero está todo lleno, y también el siguiente y al final, Mini aplaude porque el único sitio donde nos ofrecen una mesa es en el italiano "Amici", donde cenamos diversas variedades de pasta (síííí, fruti di  mari!!! por qué doy esta carnaza?) En la calle principal se respira un ambiente festivo: música country a todo trapo en una terraza donde a la intérprete al principio confundimos con una participante (ebria) de karaoke. Como mi piano man, otra artista incomprendida. 

De qué serán estos campos? 





14 abril 2022

"Ese coche merece ser beatificado" (Isle of Wight 1)

 Jueves (de Dolores). Día de la República, Cumple de Tiovin, 14 de Abril de 2022

El contraste entre Londinium y el resto del país se ha tocado ad nauseaum en este blog, así que me salto ese párrafo y vayamos al lío. Eso sí, remito al divagante que no lo recuerde por ejemplo al divague "Crónicas de ese país extranjero, Inglaterra" , cuando en medio de la pandemia y atrapados en la isla subimos una semana a Yorkshire (un viaje maravilloso, a pesar de lo que diga Mini) a enfrentarnos con esa realidad. Esta vez, a modo de introducción, solo comentaré que hay una razón por la que los habitantes de la City salimos tan poco "de fin de semana": salir (y luego entrar) de la urbe es un horror, que se replicó por supuesto el jueves cuando salíamos de mini-vacaciones, con la añadida extra diversión de tener que estar a una hora en un sitio para coger un barco. Pero no nos adelantemos. 


Antes de eso: Wolfy, mi sufrido corcel, un Mini Cooper que me vendió mi amigo Wolf (de ahí el nombre), lleva más o menos parado desde que comenzó la pandemia. Sí, hay que tomar una decisión sobre él, pero en esta casa esas cosas toman su tiempo y mientras tanto ahí está el pobre, triste en su trocito de calle de "permiso de residentes", esperando que se requieran sus servicios. El Peda, que es el que lleva la cuenta de estas cosas, me dice que en 2021 se le puso gasolina dos veces y que desde Septiembre 2021 ha hecho 140 kms. Por qué tiene estos datos en su cabeza, yo tampoco lo sé. 


Antes de partir a estas "vacaciones nacionales", a Fashion (entendida del motor, dice) se le ocurre recordarme que mire cosas como "el aceite". Buf, ese drama otra vez. Le digo al Peda que deberíamos bajar, un par de días antes, a ver si "está todo en orden". Por supuesto, esto nunca pasa y la misma mañana  de salir, me pone un mensaje desde abajo, que "necesita una mujer, no se le abre el capó". Este es el nivel al que nos enfrentamos. Es lo que tiene el feminismo: bajo, y abro el capó sin ningún problema. Ja. Claro que ya dicen que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. 


Entranias de Wolfy, así las vio JAL

 Ahora: lo de dentro. Jesús, José y María. En primer lugar, de dónde sale esta cantidad de polvo, que casi no deja leer los iconos. Será por eso que hay dudas sobre qué es cada cosa. El Peda localiza lo del aceite y hace eso de sacar la varilla y todo en orden. Pero, alerta: hay un depósito transparente que está sin líquido, con un símbolo (esto se lee, no está tan guarro) que indica lo que podría ser "no limpiaparabrisas" (eso sé dónde echarlo). No sabemos qué es, luego mensaje -con foto- a Fashion: “¿Puede ser el anticongelante?” Y la experta, que no sabe!!! Que su Mini es nuevo y es diferente, dice la tía. Timadora.  Llamo a mi padre, él apuesta por el anticongelante, pero claro, no lo puede garantizar, con esa foto. Todo esto en la calle. Subo a casa a un tutorial de Youtube y entonces entra en el chat JAL, cuñado en el más amplio sentido de la palabra y además futuro bombero, que acaba de pasar el examen de "camión bomba" (esos rojos con mangueras), credenciales no le faltan. Pues bien: que tal vez sea el "líquido de frenos", que si no va a rosca no será el anticongelante por la presión. Ahí me hunde en la miseria, porque lo del anticongelante ya lo he hecho otras veces. Pero varios tutoriales más tarde se retracta, es el anticongelante (que su Mini es nuevo, ni ni ni, dice; yo diría, que le quiten el carnet de bombero!). Pero le perdono porque nos manda este valioso documento (¿se aprecia el París-Dakar del tema?) que yo cuelgo aquí como función “divulgación” tan conocida de este blog y también porque otra de sus múltiples utilidades es la de diario o cuaderno de notas. En el futuro, siempre podré siempre recurrir a esta entrada cuando se me vuelva a olvidar la anatomía del motor.


Desde el ferry,
de fondo el observatorio de Portsmouth

Todo esto significa que se sale de la ciudad con más de media hora de retraso sobre la hora prevista, y aquí entra el "jueves de dolores". No sé si el gobierno decide hacer obras justo siempre en festividades, pero el caso es que en el barrio de Tooting nos encontramos con un atasco del horror (vamos a perder el barco), por fin nos metemos en la A3, hay que hacer parada técnica porque uno de los miembros del equipo (y no soy yo) "no aguanta" (vamos a perder el barco), y llegamos a Portsmouth donde hay el ritual de perdernos en destino (vamos a perder el barco), aunque ya se había factorizado esto en el cómputo de tiempo inicial y de hecho nos perdemos "pero poco". Entramos en la terminal del ferry en el minuto en el que aseguran "cierra el check-in", y la app no funciona. Quiero bajar a contarle nuestra vida al señor de la casita, pero me paran los pies (el Peda odia cuando le cuento mi vida a la gente, él simplemente no da nunca explicaciones). Por fin, sin necesidad de contarle lo de Tooting e incluso lo del anticongelante y mi cuniado, embarcamos, subimos a cubierta, y la Isla de Wight está ahí, a 30 minutos frente a Portsmouth (ciudad natal de Dickens y sí, si hubiéramos planeado mejor tal vez podríamos haber visitado su casa, pero más de Dickens otro día).



Detalles del hotel: "Qué bonitos",
dijo la cabrona de Fashion

Al llegar a la isla, nuestro destino es un pueblo costero en el sureste llamado Shanklin. Tras las disensiones habituales en esta familia para reservar alojamiento (yo apostaba por una granja, se me olvida que Mini va a hacer 14), ganó el “con vistas al mar, por si llueve”. Así se acabó en "Villa Mentone", con fotos de grandes balcones al océano, claro que un colega mío que se vino a jubilar aquí dejó caer en un email "no es particularmente lujoso". Que un inglés te diga esto, no puede significar otra cosa que palabras mayores, pero opté por reírme -en claro estado de negación. Cuando llegamos: en primer lugar, lo calificaremos como un sitio "con mucho carácter". En recepción hay flores frescas y lo que la dirección entiende como detalles de glamour, a saber:  pavos reales de oro y zafiros (en imagen), y sofá decorativo con cartel que dice "para mostrarse solo, no sentarse". ¿Alguien da más en cuanto a fantasía? ¿Un sofá para mirar? La que maneja el cotarro, una tal Salma, podría ser la explicación de todo esto: ella misma es como sacada de las mil y una noches. Y no solo el establecimiento está regentado por indo pakistaníes, sino que la clientela está formada en su mayoría por minorías étnicas-entre las que nos incluimos. 


"For display only: no sentarse"
Quién podríá querer sentarse
en una recepción?

Cuando subes a las habitaciones el lujo asiático desaparece y vuelves a UK. Estamos en un caserón victoriano, con moquetas de cuadros a lo Burberry's por todo. Eso sí, nuestra habitación tiene un ventanal enorme por el que entra el mar, con una mesita y sillas para tomar el té delante (por supuesto, como buen hotel inglés hay "tea facilities", tu tetera con todos los sacramentos-os reiréis pero yo esto lo echo en falta cuando viajo "overseas"-más allá de los mares, me encanta esta palabara). Los cabezales de las camas son como de Henry VIII, estoy por dormir sentada. 

Shanklin, bajando a la promenade

Como ya quedó claro en la serie de Yorkshire, muchos de los pueblos costeros aquí tienen dos partes: a pie de playa hay una "promenade", que es un paseo aderezado con una serie de establecimientos del horror, e.g. restaurantes que cierran pronto, tiendas "El ma
ñico" (ie. recuerdos del lugar) y el concepto "arcade" (salas inmundas con máquinas de marcianos, o de pescar patitos). En las playas suele haber casitas de madera (en algunos sitios pintadas de colores, oportunidad fotográfica) para guardar tu parafernalia playera. Siempre huele a Fish & Chips y a algodón de feria y es, por definición, la deprimencia máxima. Fuera de temporada, se podría ir a filmar una peli de terror, por ejemplo. Esta promenade está unida con el resto del pueblo por unas escaleras interminables, porque aquí entra la segunda parte: hay acantilados. En Shanklin (y en Yorkshire también lo vi) hay incluso un ascensor para los vagos o jubilados, que hay muchos. Observación de Mini: "yo nunca veo ancianos en Londinium y ahora lo entiendo, están todos aquí". Por situarnos, Villa Mentone está arriba del acantilado y bajamos a cenar a la promenade (en las dos imágenes las fotos están tomadas desde arriba, no tuve valor para sacar la playa desde abajo). 

Esa mole es el ascensor "art deco"

Bajando a cenar

La cena es en el Steamer, recomendación de Salma, un lugar con decoración marinera que me hace sentir un poco Queequeg, así que genial. El Peda se atreve con un "chowder" que es una sopa de pescado que se hace con nata y vino blanco y que me trae recuerdos de otros viajes. Esto suele ser un tema de conversación, por alguna razón, cuando estamos cenando de viaje: ?os acordáis de tal sitio donde pasó esto? Me encanta cuando Mini recuerda cosas de hace un montón de tiempo, por ejemplo de 2014, cuando tenía solo seis anios. "?Os acordáis cuando cogí un loro?" (hoy lo cogería "por dinero", dice. Su padre le ha tenido que abrir los ojos sobre que "no funciona así", que fue él quien tuvo que pagar porque sujetase a aquel espantoso loro -aún hiperventilo de recordarlo).  Vuelta por las escaleras, que definitavamente ayudan a bajar la cena. 

Corolario: un día lleno de éxitos, estamos aquí, tras estar en un tris de perder el ferry y con un coche cuyo motor no hemos quemado. Hip hip hurrah por Wolfy que nos ha traído sin pestanear. Igual va a tener razón Fashion con lo que dijo el otro día: "ese coche merecería ser beatificado".

Techo del Steamer

"Tránsito" de Rachel Cusk: Escribir es persuadir a un extraño de que se quede.

  "Tránsito" es el segundo de la trilogía "A contraluz" ("Outline") de Rachel Cusk. Parece que este está siendo mi año de las trilogías: Barea, Fante y ahora este. Leí el primero que da título a la trilogía el verano pasado y el divague ["A contraluz": Metaliteratura, Atenas y cantar "Carmen" en la ducha] está aquí, por si os quedáis con ganas ya que este es sucinto. Va, ahora en serio: si fuera capaz (o tuviera algún interés) en escribir divagues como los de los bookstagramers, de mil palabras, podría quitarme el tema con este párrafo. En el primero la protagonista, - se llama Faye pero solo lo dice una vez en todo el libro -, va a Grecia y tiene conversaciones con distinta gente que conoce en el avión y allí.  En "Tránsito", Faye se muda con sus dos hijos a Londinium tras su divorcio, y como en "Outline"  (y supongo que la tercera, "Kudos" tendrá la misma estructura) la narradora va encontrándose con gente, con la que habla y las reflexiones que suscitan esas conversaciones y sus observaciones son el motor de la novela. No "pasa nada" y pasa todo. Pero, ¿quién quiere acción cuando tienes duda, transformación, nostalgia, soledad, replanteamiento del concepto destino y besos imprevistos en la puerta de tu hotel?

Volver a Londinium: riqueza obscena

Una de las cosas que choca de esta ciudad, no importa la cantidad de años que lleves viviendo aquí, es la cantidad ingente de riqueza acumulada, barrio tras barrio, calle tras calle, casa tras casa. Por supuesto que las partes pobres exceden en mucho a estas, y a menudo están mezcladas (puede haber un "estate" que es una especie de urbanización inmunda de vivienda social, al lado de casas de millones de libras - cómo olvidar la Grenfell Tower, claro ejemplo de esto), pero lo que choca, en una ciudad tan grande, es la enorme cantidad de zonas de "dinero viejo" (dinero de siglos, todo hecho sobre la sangre de esclavos de sus colonias, sin ninguna duda). 


La propia Cusk observa, cuando pasa por uno de estos barrios respetables que "los setos perfectamente recortados y los brillantes ventanales siempre me causaban sentimientos tanto de seguridad como de absoluta exclusión". No podría describir mejor mis sentimientos cuando voy en bici por esas calles. El otro día, toda sudor y casco, me senté en las cuatro escaleras que culminan  en unas columnas tipo dóricas -sencilla entrada principal de un casoplón en Chelsea - a comerme un plátano y hablar por teléfono. En ese momento, paró un Porche (hasta los que no sabemos de coches, nos suena de algo) y salió un tipo que debía ser el dueño de las escaleras y por extensión el casoplón. Fue amabilísimo, by all means, no te muevas, parece que era él quien me afrentaba por intentar entrar en su casa, que a Cusk le da seguridad y exclusión. Yo pensé en lo que habían robado sus antepasados, aunque también fui impecable y no se lo recordé. Todos amigos. 


"Y es que en Londinium hay demasiada ironía: todo es una imitación de ello mismo". 


Encontrase con un ex, educación de los hijos

En otro capítulo aprovecha Cusk para hablarnos de "tipos humanos": este antiguo novio que se quedó algo tocado, y que "odia el exceso y el derroche" (ex, me representas). El pobre había crecido bajo la mirada de unos padres violinistas y la impresión de que "su amor por él dependía de que él conformase con sus deseos" e intenta no repetir patrones con su hija (incidentalmente lleva la funda del violín de la niña al hombro). 


"Las niñas no tienen tantos hobbies como los niños", esto me ha dado que pensar. Como siempre, necesito datos, y no los tengo: si fuera cierto, sería un drama. Pero me gustaría que mi hija tuviera muchos más hobbies, y entonces tengo que intentar que no transpire o podría parecer "el amor que depende en su aquiescencia con nuestros sueños, nuestros deseos".  Si total, solo queremos que sean felices, ¿por qué Mini me dice a veces "mummy, por qué tienes que hacer una lección de vida de cada cosa?". Si le cuento que el ex de Faye opina que “nos enseñan la doctrina de la auto-aceptación" pero él aboga por prestar atención a las cosas en las que no somos buenos o no nos sale natural, las que nos resultan difíciles: "entonces la idea de rehusar a aceptarse a una misma se convierte en radical". Revolucionario, ya vale de la generación “snowflake”.


Vivir-la-vida-loca, varias décadas después

Esta es una conversación que Faye tiene con su peluquero, en ese momento de la vida en la que una va a teñirse el pelo por primera vez en una especie de desafío a los años que galopan. Este es otro personaje que me es tan familiar, que he conocido más o menos similar en diversas latitudes, que me pregunto si es un arquetipo, si todos hemos tenido ese peluquero que ama la noche y las fiestukis y con el que sientes que no has vivido. 


Cuando vivía en Vetusta tenía al que fue el pico del peluquero-crápula. Acabó siendo una institución en casa porque también era amigo de Fashion y alguna vez llevamos a la Yaya y hablaron en catalán. Él acabó en el hippismo, le vimos en un canal local en el equivalente de "callejeros de la noche vestústica" bailando (estará esto en Youtube me pregunto) y hoy sabemos que está jubilado en un pueblo costero. Nuestros peluquero, claramente no estaba en la fase "de bajada” del peluquero de Faye que opina que "la vida de fiestas es repetitiva, no te lleva a ningún sitio, porque lo que representa es libertad". Pero si tú ejerces tu libertad, con tu liberación, generalmente impones cambios a otros, e igual luego es para terminar con otra versión de lo que ya teníamos:


... when people freed themselves they usually forced change on everyone else. In fact, the first thing people sometimes did with their freedom was to find another version of the thing that had imprisoned them. Not changing, in other words, deprived them of what they'd gone to such trouble to attain (freedom).”


"Hay un error que consiste en pensar que la transformación es lo mismo que progreso. Las cosas pueden parecer muy diferentes, pese a permanecer igual. El tiempo parecía que había alterado todo menos la cosa que de verdad tenía que cambiar (...) El paso del tiempo cruelmente meticuloso".


Se puede progresar, se puede regresar. Se puede andar en círculo 360 grados y llegar donde estábamos. Qué bonita la frase del tiempo cruelmente meticuloso: solo a ciertas edades la empiezas a entender.


Festival literario

Faye es invitada a un festival donde comparte mesa redonda con tres tíos, a saber: El moderador, el típico encantador  y encantado de haberse conocido con traje hecho a medida, slim-fit (la palabra en inglés, por si a alguien le interesa, es "dapper") y dos escritores que están en el "circuito saraos festivales literarios", ya se conocen de previos y por ello saben que cuentan siempre lo mismo. Uno escribe de sus traumas infantiles, para él "todos los escritores buscan llamar la atención" y "la escritura es una venganza" (en su caso, de su abuso, aunque valora que "la crueldad es una manera de que te hagan caso"). Contar historias es terapéutico porque "tú controlas la historia, que es mejor que ella te controle a ti". Hazte con la narrativa, hazte con el poder. Es una de esas personas a las que les encanta escucharse, y apenas deja espacio al otro escritor, un nerdo de garaje,  que "sufre de deficiencia de vitamina D de tanto estar en tu sombra'', le bromea. Este segundo tipo escribe novelas donde "no pasa nada, o por lo menos nada que la gente reconozca que merece la pena escribir" (inevitable no ver a Cusk aquí) y cuando empezó a escribir su novela en su cuartucho mal ventilado no quería que nadie supiera de él. Luego su libro explotó,  él fue expuesto, aunque "no sabía si podría escribir de nuevo - su relación con el mundo no era lo suficientemente dinámica". [Volvemos a Bukowski-vive y luego lo escribes]. 


Así que ahí tenemos el escenario: tres tíos y Faye, que queda para el final y a la que casi no dejan tiempo. ¿Suena familiar? Ella, en lugar de hablar, de escucharse a sí misma, lee un trozo de su obra. Menos mal que alguien le dice: "no sé cuándo escribiste eso, pero es a mí a quien estabas describiendo" (esto nos ha pasado tantas veces como lectores, y me puedo imaginar la ilusión de que alguien te lo diga como escritora). Si no llega a ser por ese momento, se sufre por ella.


Es raro que los escritores no tengan miedo de estos eventos porque escribir y leer son "transacciones no físicas". Igual que me planteo ese "qué harías tú" en situaciones descabelladas (y, sí, también, en una ataque preventivo de la URSS), también alguna vez he pensado si yo iría a hablar "de mi libro" (o incluso de mi blog) en este tipo de foros. Al final, mi conclusión ha sido siempre no. Y hay una frase de Cusk que me ha encantado y que me lo ha corroborado: "Escribir es persuadir a un extraño de que se quede"


"To be reminded of the fundamental anonymity of the writing process, the fact that each reader came to your book a stranger who has to be persuaded to stay".


Y además de persuadir a un extraño, lo que pasa es que gusta ser una extraña también para ellos. La idea de que alguien te lea sin saber nada de ti, que sea la escritura puramente, tus historias, lo que les persuada a quedarse. Ahora recuerdo que, menuda coincidencia, aquel programa de radio que hacía yo en la época de la uni se titulaba "Quédate" (porque la sintonía era el "Stay" de Maurice Williams & The Zodiacs):


… Stay, ah just a little bit longer,

Please, please, please, please, please,

Tell me that you're going to

… Come on, come on, come on, stay...


¿Captará el divagante cierta disonancia aquí? Porque yo leo sobre la vida de los autores,  me interesa saber desde dónde escriben. Vale, touché, qué más da. Todo esto son hipótesis tipo qué-harías-tú-si-pudieras-ser-invisible. Juegos mentales. 


Y ningún festival o congreso que se precie puede terminar sin El Final Enloquecido, ese momento de despersonalización en el que te ves desde fuera, como una actriz en un escenario y piensas, ¿esto está pasando? Desde terminar bailando en una jaula de discoteca en traje, hasta acabar "crashing" en una habitación con colegas que son en realidad extraños a las 5 am, hasta algo moderado como lo de Faye, que acaba siendo besada por el dapper en la puerta de su hotel: 


"sentí su ropa cara y su piel caliente debajo. Se separó y me dijo "eres como una adolescente", y me siguió besando mucho rato". 


Albañiles albaneses: todos tenemos uno

Igual que todos hemos tenido un peluquero "del mundo de la noche", todos en Londinium hemos tenido un "builder" albanokosovar.  Como estos divagues de libros son en realidad una excusa para contar mi vida (tenía un borrador de un divague titulado "narcisismo de la vida real vs, narcisismo bloguero”, lo cual demuestra mi profundo insight), ahora viene cuando debería escribir de Sokol y Armando, cuñados y residentes en Londinium, albanokosovares que acamparon aquí en casa más tiempo del planeado y que dieron un juego impresionante para potenciales entradas de blog, que nunca escribí. Teníamos serios problemas de comunicación, sobre todo por whatsapp.  Sokol, que era el fluido, decía "Chííís" al final de cada frase (chís es su versión de Yísss, Yísus, Jesús, Jesucristo). También me llamaba madám (afrancesado, qué chic), parecía mucho mayor que yo (siendo menor). Venía en bici algunos días con tablones al hombro, no sé cómo no acabó en comisaría por suponer un peligro al tráfico, y la ataba con una cuerda, literal.  Aspiraba todo fenomenal, incluso el pasillo comunal (había oído las llaves de Rose un día, y eso bastó). Al final de la obra descubrí que era un negacionista de las vacunas porque "Dios le ayudaría" y "era de un pueblo de las montañas, gente fuerte, chís". Hice lo que pude -nivel tengo un póster provacunas en mi ventana y pegatinas-, sin éxito. A la vuelta de Navidades hablamos y me dijo que había estado "muy mal, con la gripe". Cuando sugerí si era covid, "no, chíííís, madám, no" y además, de qué me había servido a mí vacunarme si (yo sí) lo había cogido. En fin, que tenía que haber escrito las historias de Sokol porque era una fuente inagotable de diversión.


Como decía, Faye también tiene uno y una amiga suya, que está en una fase perdida de la vida, incluso se lía con el suyo. Esta amiga cubre otro de los capítulos: llega tarde al té con Faye, aparece llena de polvo blanco de vivir en una obra permanente, y le cuenta a Faye que se acabó liando con su albañil (o más bien el que manda al albañil qué hacer, este país es así), un hombre mayor que, ella reflexiona "incluso una mujer independiente como yo había caído en la trampa de ser cuidada". Faye le habla de otra amiga común, casada con un tal Dan, que es el hombre perfecto, pero según ella estos hombres no existen, "están todos pillados, son posesiones... como una pintura cara de museo". La pobre habla de cosas tan desoladoras como "tener la sensación de ser el testigo invisible de la soledad de otra persona".


Cusk siempre mete puyitas a los corredores, lo recuerdo de "Outline" y eso a mí me gusta, porque a mí me gusta meterles puyitas a los corredores. No lo puedo evitar: me caen mal, y más durante la pandemia en que los llamaba los "aerosoles ambulantes", que te respiraban encima. Aquí está la cita de los corredores de este libro:


"Todo el mundo que conozco está corriendo maratones para ONGs, pasan su tiempo entrenando y comiendo saludable, y yo comiendo comida precocinada y teniendo la vida emocional de una adolescente. (...) Igual la gente corre maratones para poner en práctica sus fantasías de escapar".


Volviendo a los albañiles albaneses, uno le cuenta a Faye cómo en el pasado, cuando trabajaba en una terminal de Heathrow, los despedían cada viernes, y re-contrataban el lunes. Es el mercado, amigos. Le contaba cómo veía reunión tras reunión de familias [quien quiera llorar puede ponerse una peli de domingo por la tarde, o verse el final de "Love Actually" en las "Arrivals" de Heathrow. Bobadas, por hacer daño de verdad, si quieres llorar ponte el principio de "Up"... yo no puedo]. Decía que la pobre cuadrilla de albañiles viendo abrazos de madres y padres e hijos, mientras sus familias están en Albania, a ver cuándo ahorran para ir. Qué bonito se puede hacer una arenga en literatura sin que lo parezca, verdad? No me lo digas, demuéstramelo: eso es escribir bien. 


Flecos

Como me pasa a veces escribiendo estos divagues locos sin lógica ni concierto (me hace gracia la gente que dice "no me lo leo porque planeo leer el libro". As if), me quedan unas notas sueltas que no sé dónde meter. En realidad, podría hacer un párrafo entero con cada una de ellas, creedme, pero quiero publicar esto hoy, por razones de agenda vacacional. Así que al lío con las frases, sin desvaríos míos adjuntos (bueno, máximo una línea):


“Hay gente que sabe lo que quiere escribir, pero no cómo hacerlo"

 Son los que van a los cursos de escritura creativa. Otros inconscientes se lanzan sin saber ni qué ni cómo. Si os contara. 

"El Mal era un producto de la derrota, de dejar el esfuerzo, abandonar la autodisciplina cuando tenemos el deseo delante. Era un estado de pasión."


Yo digo: Viva el Mal, Viva el Capital.  


“I had started to desire power, because what I now realised was that other people had had it all along, that what I called fate was merely the reverberation of their will, a tale scripted not by some universal storyteller but by people who would elude justice for as long as their actions were met with resignation rather than outrage.
No hay que dejar que se salgan con la suya, Hay que patalear, no hay que resignarse.

“Loneliness, she said, is when nothing will stick to you, when nothing will thrive around you, when you start to think that you kill things just by being there.”
Esta de la soledad da mucha pena.

"Con qué frecuencia la gente se traiciona a ellos mismos, nos dicen cosas de ellos mismos, por sus observaciones de otros".

Conversación interior: Imagina, Di, lo que traiciona elegir unas citas y no otras cuando escribes de libros. 

Por terminar con un clásico: si alguien ha llegado hasta aquí, mis respetos, mi admiración y tal vez incluso os podría extender una receta. Feliz Semana Tonta, divagantes. Ah, y leed a Cusk.