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19 marzo 2018

Economía circular o Vertedero

 Como buena obsesiva, cuando me da por una cosa, la puedo llevar al límite. Es como cuando empezamos a reciclar, en la universidad: tenía una amiga con mis mismas tendencias que decía "me llego a preocupar por ir a poner en reciclaje hasta un mínimo envoltorio de chicle". Así somos de palizas.  Y lo admito: tal vez esté llevando esto demasiado lejos, pero estoy ya en un punto que durante el día pienso bastantes veces en la palabra "landfill", en castellano:

V        E         R        T        E         D        E        R        O

Veo una botella de agua de plástico y pienso, vertedero.

Veo demasiado envoltorio, una bandeja de poliespán y celofán cubriendo unas manzanas y pienso, vertedero.

Veo un juguete de plástico, y pienso, vertedero. Veo objetos innecesarios, veo lo así llamado "lujo", veo mierdas , y pienso vertedero. Veo regalos que se hace la gente que se ama y pienso vertedero. Día de Los Namorados, de la madre, del padre, de la Tiasisebuta y pienso, vertedero. Es como la escena esa de la última Bladerunner, pero sin Goslin.



Es tan severo que estoy en una fase que si un día, en situación de cuasideshidratación,  tengo que comprarme un botellín de agua, verdaderamente sufro.  No solo es el vertedero, también son los estómagos de las queridas ballenas. Esto de las botellas, llevo diciéndolo anios (algún divagante recordará mi loa a los aeropuertos de California porque ya tenían fuentes donde rellenabas tu botella, y además te decían cuántas se habían ahorrado gracias a), cuando a la gente le gustaba ir pegado a una botella de Evian. Pero veo con alegría que es batalla ganada aquí en occidente: en un montón de cafés y establecimientos públicos en Londinium van a poner grifos y todos podremos ir con nuestra botella (sí, de plástico, pero siempre la misma) y tan felices. Soy muy entusiasta de esta medida. Espero que la adopten enseguida todos los aeropuertos: en Stansted yo me conozco un banio recóndito ya en zona de embarque donde hay una fuente. Así que paso mi botella vacía y allí lleno para el vuelo. El agua del grifo de Londinium (me) sabe muy buena (dicen que contiene metabolitos activos de antidepresivos-no diré cómo llegan ahí...) pero me pregunto cómo se les arreglarán en Vetusta cuando llegue esta medidas ya que allí no hay quien la beba. Recuerdo en mi infancia que era un agua normal, dura, pero se podía beber. Ahora es un dolor.

Lo de los envoltorios también me da cierta ansiedad (Japón y su cajita dentro de cajita dentro de cajita y envoltorio ya me puso en ataque de pánico continuo-no recuerdo el divague para enlazarlo) y ello me ha llevado a guardar el papel de regalo y reciclarlo. La pobre Mini ya está resignada a aparecer en los cumples con adefesios (mi envoltorio). En el super compramos la verdura suelta, pero es muy difícil quitar el plástico de tu vida allí. 

Navidades es un reto particular: a mi familia, como he dicho algunas veces, les encantan los regalos, y yo ya he planteado abiertamente darnos "tokens" (vales) en lugar del objeto en cuestión, que además siempre gusta, pero siempre hay que cambiarlo (extraño). Lo veo ridículo y odio hacer esa compra de algo innecesario por el tema del potclach. Sí, ya sé que la definición de regalo es innecesario, porque el objeto de regalar no es que lo usen, sino comunicar algo. 

Y mejor no entro en lo de los 4x4s (SUVs). Les tengo abiertamente fobia: por qué la gente tira toda esa energía por ostentar? qué necesidad hay en Londinium de ir con esos coches?  Estoy en un punto que tengo menos paciencia con ellos como conductora, y que cualquier día que tenga un encontronazo con uno le diré: "DONDE VAS CON ESE COCHE? A CAZAR ELEFANTES?"

"I can spend time in the end-of-the-day traffic jam being angry and disgusted at all the huge, stupid, lane-blocking SUV's and Hummers and V-12 pickup trucks burning their wasteful, selfish, forty-gallon tanks of gas, and I can dwell on the fact that the patriotic or religious bumper stickers always seem to be on the biggest, most disgustingly selfish vehicles driven by the ugliest, most inconsiderate and aggressive drivers, who are usually talking on cell phones as they cut people off in order to get just twenty stupid feet ahead in a traffic jam, and I can think about how our children's children will despise us for wasting all the future's fuel and probably screwing up the climate, and how spoiled and stupid and disgusting we all are, and how it all just sucks, and so on and so forth..."]

Así que esto de la economía lineal (comprar-usar-tirar), se habrá visto, lo llevo mal. Pertenezco a grupos llamados "Trash nothing" ("No tires nada a la basura"), donde la gente anuncia auténticas mierdas que ... hay gente que lo quiere! Mi objetivo es tirar cuanto menos mejor, pero además, consumir cuanto menos también. El preguntarme: "de verdad lo necesito" me lleva a perder tiempo frente a un estante... para luego dejar lo que fuera.  Es un problema porque este sistema está basado en el consumo, en la bulimia de comprar, y vomitarlo. Y si todos disminuimos el consumo, el sistema capitalista se va al garete.  Want nothing, waste nothing. 

No se trata de que yo lleve las cosas al límite. Es que estamos en el límite. 
~~~~~~

*Nota final: Recomiendo este documental: En Portada: "Un viaje circular"

15 marzo 2018

Stephen Hawking: La ciencia ganará a la religión (un día)

Hace un mes y medio empecé a leer un libro de filosofía que va desde Tales de Mileto hasta la época la actual, deteniéndose en un montón de autores. Es un libro divulgativo para gente como yo, que no ha leído filosofía propriamente dicha desde COU, cuando tuvimos que estudiar a los autores a través de sus textos y nos quedábamos parados ante el interminable primer párrafo del texto elegido de Hegel, sin entender nada. 

Me está pasando una cosa (estoy por la mitad, SXVIII, voy a empezar con Hume, Rousseau, Kant) y es que lo estoy leyendo como otra persona que la adolescente que un día estudió filosofía, obviamente. Ahora he leído mucho más, he pensado mucho más y he vivido mucho más, y de repente todo está encajando de una manera extrania, porque todo esto y también mi particular área de trabajo me ha dado una visión, una opinión sobre algunos temas de la filosofía. Me he reafirmado en por qué tenía yo una vaga idea de que no era platónica con su teoría del alma separada del cuerpo (del que derivan los racionalistas europeos como Descartes con su famoso -erróneo-dualismo) pero que respetaba más a su discípulo  Aristóteles como padre del empiricismo (más británico con Locke, Hume, Berkeley) y de la corriente "el alma es una función del cuerpo". 

No me quiero liar de todas formas con esto, porque había venido hoy a decir algo o dejar una frase, o hacer un pequenio homenaje a Stephen Hawking, que ha muerto hoy. Pero lo uno a mi libro de filosofía porque si una se lo plantea, gran parte de las preguntas filosóficas que los hombres se han hecho a lo largo de la historia (de qué está hecho el universo? cual es la naturaleza de lo que existe? qué es ser consciente? aprendemos por experiencia o es el conocimiento innato?) han sido (o algún día serán) contestadas solo por la ciencia. 

Stephen Hawking dice eso mismo, pero referido a la religión, en esta entrevista en The Guardian, en la que apela a los científicos a que expliquen su trabajo "particularmente en cosmología. Esto ahora contesta muchas preguntas que fueron un día hechas a la religión". Nos recuerda que la religión está basada en "autoridad ", mientras que la ciencia se basa en "observación y razón, y por eso la ciencia ganará" (algún día? no lo veremos...) Por supuesto es ateo y, aunque le he leído por ahí negando su existencia, es casi más escalofriante esto, donde ni se molesta, pero dice que "Dios no es necesario":

"What I have done is to show that it is possible for the way the universe began to be determined by the laws of science. In that case, it would not be necessary to appeal to God to decide how the universe began. This doesn't prove that there is no God, only that God is not necessary".

Hawking también tuvo reflexiones para el cambio climático y con especial carinio, muchas recientemente sobre la importancia del NHS, gracias al cual decía que estaba vivo. 

Quien no haya visto la peli "La teoría del todo" debe verla, o en todo caso leerse los tres divagues que me inspiró: 

Gracias Hawking. Siempre fuiste y seguirás siendo una estrella. 

Addendum: este video me lo ha mandado Mo y creo que va muy bien con este divague, en particular la última frase es muy Hawkingniana... "tenemos que mirar más allá arriba". Es un hombre con un telescopio que graba la cara de la gente al ver la luna tan cerca...

13 marzo 2018

Estos son mis principios feministas. Si no le gustan, tengo otros.

Durante el finde, con la cabeza como un bombo tras todo lo leído y visto la semana pasada, escribí el borrador de un divague sobre el status quo del concepto feminismo en mi cabeza. Porque una escribe para aclararse, y yo en este tema he cambiado en algunos aspectos de opinión [aviso para los amantes de la moderación, mi motto es el de Saramago: 
"cuanto más vieja más libre, y cuanto más libre, más radical"]. En él también hablaba de otros temas (no era sucinto, lo avanzo), e intentaba contestar a los divagantes del último.


El caso es que hoy una amiga me ha enviado este vídeo que he decidido colgaros (con las disculpas de siempre a quien no lea en inglés-de momento no está en castellano) en lugar de infligiros mi agitprop particular, tan serio y tan tostón. En el fondo, os quiero.




Se titula "A message from women everywhere" ("un mensaje de las mujeres de todo el mundo")




08 marzo 2018

El momento es AHORA: Día de la Mujer 2018

Hoy es un gran día, y le he pedido a Mini que me hiciera algo celebratorio para el blog. Así ve las cosas una feminista de 9 años... 



"Decimos no a los que odian. Estamos por encima de los tontos que un día intentaron hacernos de menos" (y en la burbuja: "No necesito un anillo de boda")





Este collage lo hizo en Tate Modern en una de esas sesiones tardías que celebraba los 100 anios de sufragio en el UK. Dice: 
"Decimos que no a los que odian y hablamos en serio de feminismo", 
"Vivimos en este país: hagamos algunas reglas", 
"No nos cruzamos simplemente de brazos cuando no nos salimos con la nuestra: LUCHAMOS", 
"Estamos unidas, juntas somos UNA". 

Y en las burbujas: 
"Por qué son la mayoría de los emojis chicos? 
Por qué los chicos no tienen que estar desnudos en las fotos?"

TE QUEREMOS MINI


Y para terminar, esta es mi pequenia aportación. 

FELIZ DÍA A TODAS!!!

Ps. Para una selección de entradas feministas en el divlog... lo tenéis aquí!


02 marzo 2018

Hablemos del tiempo, y de Instagram, y de los cuñados agresivos de tuiter

De verdad, yo no he venido aquí a hablar del tiempo (y eso que constato con estupor que aquí ya se ha hablado antes de los elementos): esto no es un ascensor, ni estoy jubilada ni es mi interés especial autista. Y lo llevo ignorando ya unos días, pero es que la "Beast from the East" ya me empieza a resquemar. 


Empezó a nevar el martes. En el colegio el lunes ya nos avisaron que nos tapásemos mucho (como diría Lux, ¡Já, a la cárcel van a venir a robar! Recordemos que nadie me gana en capas), y también a los ninios. Pero fue un despropósito: en la competición de natación de la tarde del martes la gente se asfixió viva (la menda llevaba camiseta de manga corta, como penúltima capa, y aún así estuve por agradecer al director la sauna gratis). Los ninios... por dónde empezar. 

Estos dos autóctonos de las Islas de Guernsey son el reclamo de los jerséys "Guernseys"
Yo ya he explicado muchas veces que en Mini se operó una compleja mutación genética, porque es imposible que alguien tan caluroso haya nacido de mí, la persona más friolera que conozco. Tal es su calor vital que no tiene trenca escolar. Su unifome consta de un jersey de algodón verde de cuello alto, un jersey de "lana de pescador" (no sé cómo mejor definirlo, se llama Guernsey y merece la pena clicar al link y bucear esa página  porque es un mundo), una americana de lana, y en teoría la trenca (por debajo una falda de cuadros escocesa verde y azul). Yo compré una trenca cuando entró al cole pero, frustrada porque no la llevaba, cuando se le quedó pequeña no le compre más. Pero el director dijo el lunes en Asamblea escolar: "esta semana todos con trenca". Y nosotros sin. Claro que sí, tranquilidad, que tiene un plumífero y tal para findes, pero no la trenca escolar. 

Así que el martes por la mañana la saco del baúl y, tras constatar que la manga le va a medio brazo, le sugiero que se la ponga debajo de la americana, así con la capucha que le sale como un hoodie. En fin: un cuadro. Tambien se lleva el gorro de forro polar que tienen normativo de uniforme en lugar del sombrerito idiota, y guantes, y bufanda. Todo azul marino, de uniforme. 

Cuando sale de nadar, va sin Guernsey, sin bufanda, sin guantes, sin trenquita... se ha dejado todo en el cole porque no ha considerado que era interesante llevar esa ropa en el camino del cole a la piscina, que lo hicieron andando. Bien. 

El miércoles amanecemos con una nevada monumental y, ahí estamos en casa, sin Guernsey, sin trenquita, sin guantes, sin gorro... sin nada. Vamos andando al cole (las calles laterales pistas de hielo y a mí ya en Nottigham una vez el coche me dio la vuelta: suficiente) en una maniana preciosa soleada. Mini, medio desnuda y con un gorro mío boliviano y unos guantes rojos. 

He seguido nevando estos días, pero ningun día ha tenido la luz del primero, que me dediqué a hacer fotos. No pensaba colgarlas aqui porque ya lo he hecho en Instagram, pero ahora se me ha ocurrido que igual algún divagante no se fija en el cuadrito de Insta, así que cuelgo un par. 

Instagram es una red amable, o por lo menos mi Instagram: solo sigo a algunas amigas y amigos y luego a páginas de fotografía. Con Instagram sobre todo viajo, admiro ciertos encuadres... y poco más. No me interesa aquí el contenido y, de hecho, noto que casi no hay palabras en los comenatrios que hace la gente incluso en las fotos más admiradas. la gente escribe emojis o "bonita foto!". Y ya. Esto me resulta raro porque yo soy tan verbosa. Intento comentar mis fotos, pero casi nadie lo hace (de sus fotos). Me fastidia cuando no ponen la localización, si es que me gusta un sitio. 

Para mi (y repito, igual es mi experiencia por el tipo de cuentas a las que sigo), Instagram es amable, en contraste con la agresividad de Twiter. Yo solo entro para colgar los divagues y ocasionalmente para alguna campaña, pero el rato que miro lo que se cuece allí... da miedo. Ultimamente estoy descubriendo a un tipo humano que no son los oligofrénicos habituales de exabrupto y poco más. Hay un grupo de gente que van de más refinados, mas leídos, pero que se enfrentan al mundo como si de humillar a todo dios se tratara. Asi que por ejemplo cogen el tuit de alguien y dicen "mira la imbécil esta que sabrá de tal". Yo los llamo "los cuñados cabreados de tuiter", porque desde su púlpito iracundo enseñan al mundo cuánto saben. A menudo se meten con las feministas que dicen mucho "patriarcado", por atacadas, por ejemplo, o contra los que defienden los derechos de los animales, por blandengues, o con ... lo que sea. Imagino si un cuñado de estos se le ocurriera meterse conmigo, que paso por ahi para colgar un divague: qué miedo!

Pling! Es su planta? Sí, ya me  bajo. Que rápido se pasa el rato hablando del tiempo...




27 febrero 2018

Ese lugar en mi cabeza (A propósito de "Call me by your name")

Últimamente estoy viendo bastantes películas. Últimamente no estoy de humor de hacer divagues de esas películas. Divagues al uso, me refiero: simplemente me apetece divagar propiamente, de una idea que la peli ha dejado en mi cabeza, o de una imagen, o una música, o algo así. 

Es un poco lo del anterior divague, donde la idea que me rondaba era la libertad, o mejor dicho, el "estar" libérrimo de los ninios, de algunos ninios, y que nació por "The Florida project". Aquel divague no iba de la peli; requeriría mucho más trabajo hacerle justicia. Igual que este no va de la última de Luca Guadagnino, el director de "A bigger splash", una peli que me gustó simplemente por su ambiente, por el lugar al que te lleva física y luego mentalmente (en ese caso, una isla tan del sur de Italia que casi es Túnez, Pallenteria. Ni que decir tiene que, con mi amor por el Mediterráneo menos-explorado, esta isla también pasó a estar en mi lista de "visitar"). 

Pero divago. Estábamos con Guadagnino y el ambiente de sus películas, la textura, el olor, la luz tamizada, el color, la bruma, la sensación que te deja. En "Call me by your name" ha rodado en Lombardía, al norte de Italia, en una casona que él dice que en el pasado quería comprar, pero que "ahora será suya para siempre", y que contribuye a crear ese ambiente mágico en el que transcurre aquel verano donde en principio no tendría que pasar mucho. 

He puesto alguna imagen de la casa para quien no haya visto la cinta, como vaga referencia; hay que ver toda la película sin embargo para entender donde está situada, en medio de la nada, y que el camino que te une con el maravilloso pueblo clásico italiano (creo que es Crema) se recorre en bicis ultra-fotogénicas o en coches vintage (son los 80, gran música en walkman o casettes). Esos paseos sin rumbo o aquellos en los que verdaderamente vas a hacer algo, a por el pan, o a poner un sello, me han llevado a esos veranos de la adolescencia donde podía remotamente ser uno de esos personajes en cuanto a lo de tener todo el tiempo del mundo en mis manos, un cálido y largo verano. Claro que nada que ver con el escenario: nunca estuve en una mansión y los alrededores de Vetustilla de la Torre nada tenían que ver con Lombardía (tal vez sí los de la Cerdanya.  Definitivamente sí los de la Cerdanya). 

Pero es que aquellos veranos no terminaban nunca, sus tardes no acababan nunca: eran como las de Alicia sentada en la rama del árbol, esperando a caerse al agujero. En la peli  los personajes tienen 6 semanas, !SEIS! para ser "tomados por la casa", y esto me llena de envidia y de recuerdos, y de gratitud a la vez: me lleva directamente a Agosto del 2013 donde experimentamos algo parecido-de nuevo, con distancias-, unas semanas en esa otra casa que son de las mejores vacaciones que he tenido. 


La pileta: en esta casa de la peli tenían una pileta, a falta de mejor palabra. Se trata de una especie de piscina antigua, de piedra, con agua que sabes (quieres creer) limpia, que tal vez venga de un río o manantial, pero no ves el fondo. No he encontrado buenas imágenes de la pileta, aparte de esta. En el jardín de mi casa de Vetusta, cuando yo era ninia había una. La usábamos de piscina; luego crecimos y se nos quedó pequenia. Mucho más parecida a la de la peli (y mucho más grande) era la del Monasterio de Iranzu, en Navarra, donde estuve de colonias a los 9 anios. Recuerdo que subíamos una cuesta y en un alto estaba esta especie de piscina con pan de rana. Nos daba igual. Eso es lo chulo: todo da igual, empezando por el agua helada, que seguro lo estaba. 

Aparte de aspectos formales, Guadagnino también te lleva a sitios con el contenido. Los amores de verano, alguien los ha podido olvidar? Era todo tan intenso, conocías a alguien, te volvías loca, loco, y cuando digo intenso alguna vez igual esa otra persona nunca se enteraba, todo pasaba en tu cabeza, otras veces sí, pero tal vez todo tan difuminado que a veces luego te preguntarías si todo no había sido un suenio: hay una imagen en la que los enamorados hacen un atisbo de cogerse las manos que es sobrecogedor. Pienso en veranos cuyo final era el fin del mundo, los zapatos de uniforme una tortura tras semanas en sandalias, el asiento de copiloto en el coche en lugar de tu bici, volver a misa tras los meses de anarquía, retomar la física y la química tras la maravilla de tus lecturas elegidas, la desaparición de los flash de coca-cola, no volver a ver el cielo estrellado desde el césped porque en la ciudad nada de eso es posible y la libertad aquella tan de puertas afuera se acababa. Cada anio seguías sin aprender que aquel amor con el que se acababa el mundo probablemente se olvidaría antes de la Primera Evaluación, y cada anio tenías la misma sensación de ahogo ante la separación, que nos plasma perfectamente este director. 

Y miro a Mini y pienso: "te queda todo esto por vivir, ojalá lo vivas bien". Y tal vez me he transformado en el padre de la peli y su discurso final, que viene a ser una versión del "No te vayas dolor, última forma de amar" de Pedro Salinas. Siempre merece la pena enamorarse en verano, aunque haya que sufrir luego. Disfruta del dolor, le viene a decir, porque estás vivo. Y ahora que lo recuerdo, uno de mis amores de verano, el de COU, me regaló ese poema... intenta no hacer demasiado danio, Mini, aunque a veces lo harás, sin quererlo, y a veces te lo harán, también sin proponérselo: así que no tengas miedo. 

Esto es lo que quiero para mi hija y, para mí? Yo no quiero una mansión en Lombardía para pasar mi verano: me conformo con un chamizo solitario en algún punto de la costa griega, en una montania que mire al mar. Tendré limoneros y cada maniana iré a recoger tomates para la ensalada. O berenjenas, o vainas, como hacíamos aquel verano de 2013, bajo la guía de la Yaya. Quiero una hamaca colgada entre dos árboles, con una pila de libros, y una mesa enorme bajo un porche hecho de parras. No necesito pileta, solo unos escalones de piedra que bajen al mar. 

Este es el lugar al que siempre acabo volviendo. Amor, Grecia, libros, limoneros, nadar y carpe diem. Ese lugar en mi cabeza. 



22 febrero 2018

La libertad ("The Florida Project")

La semana pasada vi "The Florida Project", la última pelicula de Sean Baker, y llevo desde entonces pensando en ella. Y en mi infancia, o parte de ella, y la de los ninios de hoy. 

"The Florida project" es para mí como estar trabajando, porque trata con ese segmento excluido de la sociedad, que la mayor parte de la gente que leerá esto solo conoce por las pelis, supongo. La gente se preguntará como pueden ser tan "cabezarrotas" de llevar una vida tan en la cuerda floja.

Aquí al lado de mi casa hay un par de hoteles donde mayoritariamente vemos turistas españoles e italianos, despistados con sus maletas, sonrientes cuando ven a Mini con su estúpido sombrerito de personaje de Enyd Blyton ("hemos visto a un autóctono" pensarán) pero donde nos consta tienen algunas habitaciones para alguna de esta gente: el gobierno los mete ahí. En los EE.UU. también alojan a algunas de estas familias en moteles de carretera, y ahí es donde se desarrolla la peli. Un motel pintado de rosa ya que pretende ser un castillo de princesas ("Magic Castle") porque está al lado de... bingo, Disneyland. El motel rosa le da mil vueltas a aquella pesadilla donde los Pedalistas se tuvieron que quedar porque no había habitaciones en Monterrey: un sitio inmundo y carísimo, y tiene piscina! Los habitantes, el del 15 ha estado en la cárcel, la del 9 tiene problemas con la botella... así le va introduciendo este lugar Moonee, la ninia de 6 anios protagonista a su nueva amiga, del motel siguiente -que se llama "Futureland" (como esa parte de Disneyland donde está "Space Mountain"-si no conoces este dato, estás de suerte), que se une a partir de entonces a ella y a Scooty, su compa de travesuras. 

Así que estos tres ninios se dedican, fundamentalmente, a vivir. Con poquísima supervisión de sus madres solteras,  a menudo en drogas, o buscándose la vida, el que se encarga un poco desde lejos de ellos es el responsable de la finca, que igual sirve para echar cloro a la piscina, como para arreglar la máquina del hielo. La peli tiene una rama social importante, en la que hoy no entraré. Porque lo que me ha maravillado son los críos, su energía y absoluta desaforada libertad.  Ellos son pequenios delincuentes, Oliver Twists del SXXI, que hacen auténticos desaguisados, roban, piden dinero a turistas para comprarse helados compartidos, dejan todo el motel sin luz, juegan con fuego... todo esto con el motel de fondo, pero también con otro aún mayor que lo inunda todo que es el parque Disney. Hay un establecimiento enorme que tiene forma de media naranja, las orejas de Micky Mouse están en alguna valla, las heladerias, los restaurantes... está todo al alcance de la mano, solo que estos ninios no pueden cogerlo.

Pero viendo la pelicula, una se da cuenta de que tienen mucho más que todos los pobres ninios ricos que tienen entradas para Disneyland: tienen una libertad tan inmensa que a una le dan ganas de gritar, a la mierda con lo correcto: estos ninios están pasando el verano de su vida. Imposible no volver a los veranos de la gente de mi edad en los pueblos, cuando te ibas de casa con la bici por la maniana, pasabas rápido a comer,  desaparecías hasta la cena, y luego ya hasta las mil. Qué hacíamos? Pues era un poco Huckleberry Finn, sin el glamour: ir al río, a baniarnos en pozas, al molino, al pantano, al pueblo de al lado, a la arboleda, a las cuevas... era una sensación única, al menos para mí, ninia de ciudad. 

Y hoy miro a Mini, cuando máxima preocupación en este momento es "andar sola", es lo que le gusta de Bellver "podía ir sola", simplemente por el placer de hacerlo. Lo recuerdo tan bien. Y conociendo a mi hija, sé que pese a lo que le gustó aquel Disneyland, lo cambiaría claramente por un verano de delincuencia con Moonee y Scooty.

17 febrero 2018

"La casa de Bernarda Alba" en el Cervantes Theatre: De donde venimos

En el colegio del Paseo de los pájaros que cantan bien no se hacía Lorca en la obra de Tercero de BUP. Recuerdo "Los árboles mueren de pie" o "La barca sin pescador", aunque yo no pude participar porque la obra era cosa solo de las de "letras". No porque ellas fueran más amantes del arte que nosotras, sino porque tácitamente se pensaba que las de "ciencias" teníamos cosas más serias que hacer, como estudiar. Así era la mentalidad de las monjas en aquello, no hace falta entrar en cómo sería con otras cosas y en por qué nunca se representaría Lorca en aquel salón de actos. 

Pero había vida fuera, aunque ellas nos la intentaran ocultar. Una de mis amigas de otro colegio fue Bernarda en su obra anual: cuántas veces hablamos de Bernarda, la obra, el personaje en aquella época. Y yo leí a Lorca igual que leí "San Manuel Bueno Mártir" o "Retrato del artista adolescente", sin ser parte de ningún programa lectivo, en mi casa, sin que ellas se enteraran. Los de ciencias para todo esto teníamos que ser autodidactas. Lorca me dejó una impresión enorme, tanto "Bodas de sangre", como "Bernarda", por no hablar de "Yerma". Desde entonces, no recuerdo haberlas revisitado en el teatro; pero igual me equivoco. 

El martes pasado fuimos a ver "La casa de Bernarda Alba" en este nuevo proyecto que ha montado el actor Jorge de Juan en Londinium, el "Cervantes Theatre". Es el primer teatro en castellano de la ciudad, donde se representan obras tanto en nuestro idioma como en inglés. Está situado en un sitio mágico: en un arco bajo las vías del tren (cuánto me gustan estos espacios ya lo he contado otras veces), y es pequeñito: tiene 80 butacas en "U" y no hay escenario, así que puedes literalmente tocar a los actores. Está en Southwark, esa zona del sur del río de la que he hablado tantas veces a propósito de mil cosas, desde Oliver Twist, hasta la Tate Modern, bajo la mirada del Shard. Southwark es una zona de teatros, ahí tenemos el Globe, The Old Vic, The Young Vic, the National Theatre... ahora está también el Cervantes Theatre. 

"La casa de Bernarda Alba" se representó aquí antes de Navidades, y cuando quise comprar entradas, ya estaba todo vendido. Unos días se hacía en inglés, otros en castellano. Las actrices eran distintas, aunque algunas, bilingües, participaban en las dos. Mónica (una de mis amigas de aquí, que en su instituto había sido Adela, la hija más joven)  fue entonces a verla en inglés, y le encantó. Ahora la han repuesto y tuve la suerte de encontrar entradas para castellano. Para mí, siempre que se pueda, en original, no quiero intermediarios. 

Todo el mundo conoce la trama de "Bernarda": la metáfora de la España de la época, de la represión-sexual y vital, la importancia de las apariencias, la hipocresía, y todo lo que esto genera, de odio, de rabia, de desesperación. La mayor parte de la gente en el público eran jóvenes, típica "gente de paso" en esta ciudad que estarán aquí 4-5 años y que luego volverá... esos veinteanieros que ves en los aviones y que tú fuiste un día. Yo pensaba, igual vosotros veis esto como si fuera otro planeta, algo que existió hace siglos en un lugar lejano. Definitivamente, los que vayan a ver la obra en inglés (no digo solo ingleses porque en esta ciudad el resto somos legión), mucho menos. Pero yo, aunque evidentemente no he vivido una situación ni de lejos similar a ese cortijo andaluz de los años 30, yo, algo veía ahí que resonaba tanto, que me daba cuenta que de ahí es donde venimos, los españoles y más terriblemente las españolas. Las monjas y sus otros candados. Los pueblos y sus otras rejas. Las ciudades de provincia y su paseo los domingos por la tarde.  

La puesta en escena es impresionante: tan simple que duele. Si miro el vídeo de promoción que he puesto abajo, nada tiene que ver con "la casa" que allí se recrea y que el espectador aumenta con su imaginación. En mi mente no hay verde, no hay sol... lo único que hay es rejas, paredes encaladas, y sábanas blancas. Y ellas, tan de negro: cuando hacen su primera aparición, con un velo sobre las cabezas, parecen una cofradía de muertas. Dan miedo, pero las que están en el fondo aterrorizadas son ellas mismas. Las interpretaciones son espectaculares: desde la primera escena, con Poncia la criada que te hace sentir el dolor de sus rodillas-tan típico de las abuelas españolas- cada vez que se mueve por la escena, hasta la impresionante Bernarda (Amparo Climent, qué voz tiene ese señora) pasando por las hijas: Magdalena, pura fuerza pese a sus lágrimas, Martirio, tan oscura, Amelia, tartamudea de insegura,  Angustias, la vieja, y Adela, vital y rebelde. Cuando luego ves a las actrices en el panfleto, sonrientes, no las reconoces: tal es la trasformación que sufren bajo ese negro, esos arcos, esa opresión. Y los hombres, no están, pese a estar tan presentes: Pepe el Romano está solo en nuestra cabeza, qué genialidad la de Lorca. 

No puedo recomendar más esta producción: emociona y revuelve. Y a mí personalmente me ha hecho agradecer que no nacimos 100 años antes, donde ser mujer era aún más difícil que ahora. Y darles un corte de manga a las monjas, a los pueblos, a las ciudades de provincia. 




11 febrero 2018

Tokio Blues (Norwegian wood) de Murakami: culpable

Cartas boca arriba: me siento con la necesidad de justificar esta lectura, el "Norwegian wood" (llamado "Tokio blues" en la edición en castellano) de Haruki Murakami, ya desde el primer párrafo. En casi todo momento leyéndolo me he sentido culpable. Pero no culpable en plan "placer culpable", culpable en plan... Culpable.


Fashion me había dicho "no es para ti", otra gente "no lo intentes", pero estas pasadas Navidades, cuando me quedé sin libro en Vetusta, se me quedó mirando mientras rebuscaba en la librería familiar. "Venga, quieres", dijo.  Y fui al Peda, que lo había leído  un año antes en circunstancias similares, quien declaró: "ha ido creciendo en mí" (patética traducción literal del inglés "it has grown on me" para significar algo que ha mejorado con el paso del tiempo). Pero recuerda más recientemente tu perplejidad con su ensayo "A qué me refiero cuando hablo de correr", le espeté. Sí, pero. Total que vaya, pelillos a la mar: así fue como, con aprensión me lancé.

Para situarnos: durante todo el libro me he preguntado mil veces si esto, si la absoluta nada formal de la novela tiene que ver con la traducción del japonés. Tiene que ser, me decía, son dos lenguas tan en las antípodas que ha de ser eso. Porque no puede ser que a este hombre le den tantos premios con esta prosa. Pero de vez en cuando me encontraba con alguna idea medianamente interesante, imágenes, conceptos. Solo de vez en cuando. Y seguía. 

Seguía fundamentalmente porque luego estaba el volver a Japón, que es lo que me ha mantenido hasta el final. He vuelto a las noches de Shinjuku, al neón de Shibuya, a los ejecutivos borrachos (alguion recuerda a Take y Shiga? uuuuu!!!!!), a las colegialas extrañamente sexualizadas con medias negras a media pierna, 3 cms por debajo de las minifaldas plisadas. He vuelto al humo por todas partes, en los restaurantes, en los bares, en todos los sitios menos la calle (donde había "reservas" para fumadores), al bento, tempura, ramen, gyozas y otros platos que nunca probé. En fin: puro Japón.

Pero ante todo el libro es un Japón que el turista rara vez verá allí, pero al que que todos estamos acostumbrados por la leyenda y los datos de suicidios de la OMS. Por mucho que conozcas algún japonés cuando vas a la isla, de pasada no vas a apreciar su existencialismo vital. Has leído que es uno de los países desarrollados con más suicidios del mundo, y tal vez hayas leído algunas formulaciones sobre el tema: el tradicional seppuku de los samurais, los kamikazes de la Segunda Guerra Mundial, el hecho de que es su cultura el suicidio no ha sido nunca pecado, sino más bien una salida honorable en según que situaciones. Ante problemas económicos, se sospecha que muchos ancianos pueden matarse, y no se investiga mucho, aunque su muerte sea ambigua. Al sentarte un momento en un café de Tokio y verlos salir y entrar del metro, en masa, una se pregunta si el alto porcentaje de ellos que llega a la soledad de uno de esos apartamentos pequenisimos, no se plantea casi a diario, para qué? Los japoneses no aceptan quejarse, patalear, no se expresan los sentimientos, y esa frustración por obedecer ciegamente las normas no puede ser saludable. La tecnología no ayuda, y el país está lleno de hikikomoris (un personaje de la novela es uno), esa gente que se mete en casa y no sale ya más. 

Todo esto aparece en la novela, en la que según el Peda "no queda ni el apuntador", aunque exagera: alguno no se suicida. Creo. Aunque a medida que vas leyendo te acaba pareciendo más liberación la muerte que la vida de Watanabe, el prota, y sus terroríficos domingos por la tarde en Tokio. "Cuántas decenas, digo centenares de domingos como estos me quedan por vivir?". O sus días lectivos en la universidad, y sus sesiones de sexo (vividas o imaginadas) maratonianas, o tal vez no tanto, pero se me han hecho o transmitido muy cansadas. O sus amistades- es uno de esos chicos amigo siempre de chicas con novio- cada cual más extraña: una se pasa diagnosticando posible autismo durante toda la novela, o pensando que se ha quedado anticuada cuando cree que no parece muy normal pedirle a un amigo, como favor, que piense en ti cuando se masturba. El personal del sanatorio mental donde viaja  a ver a la ex de su amigo, que se suicidó (obviamente, y que "seguirá por siempre teniendo 17", mientras el resto envejecemos), no se sabe si está peor que los pacientes, y una se pregunta aquel clásico "Quis custodiet ipsos custodes? " ("quién guardará a los guardianes"). Me ha gustado ir con él a esta especie de montaña mágica del sanatorio porque he estado de vuelta en la isla de Kyushu, en casa de Junya y Shino en Kurokawa Onsen, esos días tan chulos. 

Lo que más me ha interesado formalmente de toda la novela es cómo describe una época de depresión: "El único recuerdo que conservo de 1969 es un lodazal inmenso. Un profundo lodazal, viscoso y pesado, donde cada vez que daba un paso se me hundían los pies. Y yo lo cruzaba haciendo un esfuerzo sobrehumano. No veía nada, ni delante ni detrás de mí. Solo un cenagal de tintes oscuros extendiéndose hasta el infinito. (...) No lograba orientarme. Solo sabía que tenía que ir a alguna parte y que por eso movía los pies". Hay partes, como esta, que me han hecho que me reconcilie un poco con el libro. La depresión como lodazal del que te cuesta separar los pies. O cuando ha hablado de su especial relación con la muerte, que estoy segura no es murakamiesca sino japonesa, "la muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida. Mientras vivimos, vamos creando la muerte al mismo tiempo". 

"Tokio Blues" no ha sido-ya lo sabía- "El marino que perdió la gracia del mar" de Yukio Mishima, creo que lo único japonés que he leído y me encantó. Entiendo perfectamente su éxito como bestseller, pero me intriga su reconocimiento académico. No puede ser que todo esté perdido en la traducción, porque no se perdió para mí con Mishima. Sigo perpleja y, al terminar el divague por lo menos me siento algo menos culpable. Creo. 


06 febrero 2018

100 años de voto de las mujeres en el Reino Unido


Fue hoy, hace exactamente cien años: después de que hubiera mujeres encadenadas a verjas, mujeres en huelga de hambre y muhco más (que ya contamos aquí, a propósito de la película "Sufragette" ) se aprobó e voto de las mujeres en el Reino Unido . WELL DONE, SISTER SUFRAGETTE!!


El feminismo es uno de los distintivos más frecuentes del divlog (105 entradas) que podéis explorar aquí.  Entradas que hablan de la necesidad de luchar por la educación de las niñas, de la violencia contra las mujeres, a lo bestia cuando nos matan, nos protituyen,  o nos usan como incubadoras, o incluso a las niñas, o nos hacen gestos obscenos por la calle, o cuando nos presionan y todo es más difuminado.  

Hemos divagados sobre la maneras de ser feminista (y retado a "las otras"), incluso explicado el feminismo para niñas de 5 años, de cómo sobrellevar a las yummy mummies del colede cómo mandar a paseo al que te llame feminazi y hemos dado guías prácticas de cómo reconocer a una, o a saber si tú lo eres

Hemos descrito el patetismo de los viejos que superan en 20 años a sus novias:  de esto tenemos hasta relatos y relatos

Hemos hablado de mujeres con carreras que admiramos: genéticas, remeras, médicas, escritoras (George ElliotVirginia Woolf, Zadie Smith, Lucia Berlin, Jane Austen, Carmen Martín Gaite, entre otras).

Hemos divagado de instituciones machistas como el matrimonio y la iglesia. Del orden de los apellidos, del concepto "conciliar", de mujeres al mando, de la insoportables parejas televisivas con tipo feo gracioso y tía siempre buena.

Como está claro que el cuerpo de la mujer sigue siendo un campo de batalla, así que hemos divagado sobre la lactancia materna, del aborto, de la importancia de quitar la mujer en tetas de la página 3 de un periódico, de lo hartas que estamos de tener que salir en bragas hasta en una peli espacial, o de destrozarnos la espalda con estilettos que los puede llevar su tío, de operaciones de estética (incluso del coño!), de la tiranía de la delgadez

Y hemos recomendado pelis que llaman la atención sobre el tema de las mujeres (Boyhood, The Stepford wives, Hecho en Dagenham, El viaje de Chihiro,  Agora) y atacado sin piedad a pelis o libros que nos dan grima, como las famosas sombras de la imbecilidad. 

También nos hemos paseado por las calles de Londinium, y puesto fotos de estatuas de algunas de estas mujeres, como esta, en el parquecito detrás de las Casas del Parlamento. A día de hoy sigue sin haber ninguna mujer en la famosa Plaza del Parlamento, la de detrás del Big Ben, donde están Disraeli, Churchill, Mandela y otros. Por fin, este pasado otoño se ha comisionado una estatua de Millicent Fawcett, una de las lideresas del movimiento sufragista. Su frase: "El coraje llama a coraje en todos los sitios" nos tendrías que ilumnar a todas. Como siempre, mi admiración y mi agradecimiento a todas esas mujeres que lucharon. 



Y lo extiendo a las que seguimos ahora, porque sigue la brecha salarial, la violencia, el acoso, la discriminación. 


LA LUCHA CONTINUA!!!